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  "id": "nexus-ext-1-0007-392049",
  "citation": "Res. 36712-2026 Sala Constitucional",
  "section": "nexus_decisions",
  "doc_type": "constitutional_decision",
  "title_es": "Amparo por respuesta tardía ante contaminación sónica",
  "title_en": "Amparo Granted for Delayed Response to Noise-Contamination Complaint",
  "summary_es": "La Sala Constitucional declaró con lugar el recurso de amparo por la falta de una respuesta oportuna ante una denuncia relacionada con contaminación sónica y ambiental atribuida a la Carnicería Plazoleta, ubicada en San Antonio de Desamparados. El texto suministrado no indica que la mayoría resolviera el fondo de la contaminación denunciada, sino que identifica como motivo de la estimatoria la tardanza en responder. La mayoría eximió a la parte recurrida de la condenatoria en costas, daños y perjuicios. El magistrado Salazar Alvarado emitió un voto salvado parcial exclusivamente sobre ese extremo: sostuvo que, conforme a los artículos 50, 51 y 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la estimatoria debía incluir una condenatoria en abstracto, salvo acreditación clara de que no existió perjuicio indemnizable. Según su criterio, la cuantificación y procedencia concreta de las indemnizaciones corresponde posteriormente a la jurisdicción contencioso-administrativa y no al proceso de amparo.",
  "summary_en": "The Constitutional Chamber (Sala Constitucional) granted the amparo proceeding because there was no timely response to a complaint concerning noise and environmental pollution attributed to Carnicería Plazoleta in San Antonio de Desamparados. The supplied text does not show that the majority decided the merits of the alleged pollution; rather, it identifies the delayed response as the basis for granting relief. The majority declined to award costs or damages against the respondent. Justice Salazar Alvarado issued a partial dissent limited to that issue, reasoning that Articles 50, 51, and 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional required an award in the abstract unless the absence of any compensable harm was clearly established. In his view, the existence and amount of specific compensation should be determined later within the administrative-litigation jurisdiction, not in the amparo proceeding. The dissent therefore would order costs and damages in the abstract while agreeing that the amparo should be granted.",
  "court_or_agency": "Sala Constitucional",
  "date": "24/09/2026",
  "year": "2026",
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    "recurso de amparo",
    "parte tutelada",
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    "condenatoria en abstracto",
    "costas, daños y perjuicios",
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  "keywords_es": [
    "recurso de amparo",
    "contaminación sónica",
    "contaminación ambiental",
    "respuesta oportuna",
    "derecho de petición",
    "Sala Constitucional",
    "costas",
    "daños y perjuicios",
    "condenatoria en abstracto",
    "artículo 52",
    "Ley de la Jurisdicción Constitucional",
    "jurisdicción contencioso-administrativa",
    "San Antonio de Desamparados",
    "Carnicería Plazoleta",
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  "keywords_en": [
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    "Constitutional Chamber",
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    "Article 52",
    "Ley de la Jurisdicción Constitucional",
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    "San Antonio de Desamparados",
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  "excerpt_es": "Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.\n\nPor otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.\n\nEl legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales.",
  "excerpt_en": "Thus, the fact that the effects of the challenged act had already ceased by the time the amparo was considered and granted, under Articles 50 and 52 of the cited law, does not preclude an award of costs and damages, because that situation forms an integral part of the general system of mandatory awards governing those matters under the Ley de la Jurisdicción Constitucional.\n\nMoreover, it is clear that the cited Article 52 applies only when the Chamber, although it has neither examined nor ruled on the merits of the claim, has confirmed the violation of the protected party’s fundamental rights through the Administration’s restoration of the enjoyment of those rights; a situation that, as the Chamber’s majority states, entails an “abnormal termination of the proceeding.”\n\nThe legislature precisely established and delimited the conditions under which this Chamber may order that form of abnormal termination of an amparo proceeding and its scope: 1) the amparo must be pending, meaning that the Administration has been duly notified of the decision admitting the amparo for processing; and 2) there must be an administrative or judicial decision that unequivocally orders the revocation, cessation, or suspension of the challenged conduct that violated fundamental rights.",
  "outcome": {
    "label_en": "Granted",
    "label_es": "Con lugar",
    "summary_en": "The Chamber granted the amparo because the noise- and environmental-pollution complaint did not receive a timely response, but the majority declined to award costs or damages, an issue on which Justice Salazar Alvarado partially dissented.",
    "summary_es": "La Sala declaró con lugar el amparo por falta de respuesta oportuna a la denuncia de contaminación sónica y ambiental, pero la mayoría no condenó en costas, daños y perjuicios, extremo sobre el cual el magistrado Salazar Alvarado salvó parcialmente el voto."
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  "pull_quotes": [
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      "context": "Voto salvado parcial del magistrado Salazar Alvarado",
      "quote_en": "Because nothing in this case rebuts the presumption that the challenged conduct caused the protected party economic harm—the specific determination of which does not belong to this jurisdiction—granting this proceeding must necessarily entail an award of costs and damages, and we would so declare.",
      "quote_es": "Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaramos."
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    {
      "context": "Voto salvado parcial del magistrado Salazar Alvarado",
      "quote_en": "The protection sought in these constitutional proceedings does not require proof of damages because, as emphasized, that is not their primary purpose or rationale.",
      "quote_es": "La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria."
    },
    {
      "context": "Voto salvado parcial del magistrado Salazar Alvarado",
      "quote_en": "The mere fact that, during the proceeding, the Administration issues a decision or a judicial judgment revokes, halts, or suspends the challenged conduct does not, by itself, rule out that the alleged inaction or complained-of interference caused harm before that cessation, whether attributable to the respondent entity or to another cause.",
      "quote_es": "La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios."
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      "quote_en": "Accordingly, the exemption from an award contemplated by that provision is exceptional, rather than the governing rule.",
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  "body_es_text": "036712-26. ACUSA UN PROBLEMA DE\nCONTAMINACIÓN SÓNICA Y AMBIENTAL GENERADA POR UN ESTABLECIMIENTO COMERCIAL\nUBICADO EN SAN ANTONIO, DESAMPARADOS (Carnicería Plazoleta). CON LUGAR POR\nFALTA DE UNA RESPUESTA OPORTUNA. RGS09/2026\n\n“(…) Voto salvado parcial del\nmagistrado Salazar Alvarado, únicamente en relación con la no condenatoria\nen costas, daños y perjuicios a la parte recurrida. Si bien coincido\ncon el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del\ncriterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de\nlas costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos\nfundamentales de la parte tutelada.\n\nLa Ley de la Jurisdicción\nConstitucional, en el artículo 52, dispone que:\n\n“Si, estando en curso el\namparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga\no suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el\nrecurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren\nprocedentes”.\n\nPor otra parte, en el artículo 51\nibídem, se establece que: \n\n“...toda resolución que acoja\nel recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y\nperjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su\nliquidación para la ejecución de sentencia”.\n\nEsta última norma establece\nel sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago\nde las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de\nterminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y\nreconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.\n\nEn criterio de la mayoría, el\nartículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por\ncomprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una\ncondenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito,\nde la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los\ncasos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho\nfundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los\nque la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en\nel goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del\namparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los\nartículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es\nla condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios\ncausados y del pago de las costas del recurso. Esta regla no es más que el\nreconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos\nfundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la\nreparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u\nomisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que\nel Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la\nestimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige\nesta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado\nel agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación\nhaya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo\nconocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los\nderechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en\ncualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una\ncondenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se\nencuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el\nde que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios\nque ocasione con su actuar inconstitucional.\n\nAsí, el hecho de que al momento\nde conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado\nya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52,\nde la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños\ny perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de\ncondenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción\nConstitucional.\n\nPor otra parte, es claro que el\nartículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala,\naun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha\nconstatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte\namparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha\nacordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la\nmayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.\n\nEl legislador estableció y\ndelimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede\ndecretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como\nsus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la\nAdministración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso\nal amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que\ndisponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la\nactuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma\nen cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en\ncostas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer\nque, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el\nrecurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si\nfueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada\nrestrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente\ncontemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en\nderecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las\nconsecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un\nmenoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva\ntutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus\nderechos constitucionales.\n\nEn mi criterio, tal excepción se\ndebe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de\ncondenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a\nderechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso\nde que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que\nrevoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de\nmanera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio\nalguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos\npodría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como\nen este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del\nsurgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados\nde las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a\nesta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar,\nnecesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo\ndeclaramos.\n\nComo razón adicional, cabe\ndestacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene\npor objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios,\nsino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir\nun quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde\nesa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha\nverificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han\ngenerado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las\npersonas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en\nsu ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y\ncostas) opera, de ser procedente, no estima el suscrito que dicho examen de\npertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de\nprocesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha\nde definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo,\nlas conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho\nprivado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de\nlesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables. A modo de\nreferencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso\nAdministrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por\nobjeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas\nen estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto\nlo siguiente: \n\n“ARTÍCULO 179.- Corresponde al\nJuzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias\ndictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de\namparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la\ndemostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.\n\nEs claro que ese proceso se\ndirecciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en\ncuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo\nde pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro\ndel proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de\ndaños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento\nexpreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede\ncontencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de\ncondena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese\norden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa\nen esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de\nsituaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia\nde lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos\nanalizados. Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación\ncalificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola\ncircunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución\no se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación\nimpugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia\no ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada,\nhaya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de\nfondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo\noportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos\ny respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son\npropias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la\nJurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos\nprocesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y\nperjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria. Así, no\ncorresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo\nque lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas\nconductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por\ntesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de\nanálisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese\nmandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a\ntutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia\nsobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se\ningresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede\ndefinirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no\nsituaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena\na que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio. Por tanto, en\nesos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de\notro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de\naplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría\nponiendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a\nesa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en\nsu esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la\nConstitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la\nAdministración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe\ndejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se\nadoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan\no conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de\nobtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela\njudicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación\nreprochada. Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su\nsituación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo\nexamen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en\ncontrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se\nreitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción\ndel supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por\nende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi\nvoto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar,\nnecesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios. (…)”",
  "body_en_text": "036712-26. ALLEGES A PROBLEM OF\nNOISE AND ENVIRONMENTAL POLLUTION GENERATED BY A COMMERCIAL ESTABLISHMENT\nLOCATED IN SAN ANTONIO, DESAMPARADOS (Carnicería Plazoleta). GRANTED DUE TO\nFAILURE TO PROVIDE A TIMELY RESPONSE. RGS09/2026\n\n“(…) Partial dissenting opinion of\nJustice Salazar Alvarado, solely concerning the decision not to order\nthe respondent party to pay costs, damages, and losses. Although I agree\nwith the rest of the Chamber that the application should be granted, I depart\nfrom the majority’s position insofar as it exempts the respondent party from\nbeing ordered to pay the costs, damages, and losses arising from the violation\nof the protected party’s fundamental rights.\n\nArticle 52 of the Ley de la Jurisdicción\nConstitucional provides:\n\n“If, while the\namparo proceeding is pending, an administrative or judicial decision is issued\nthat revokes, halts, or suspends the challenged action, the\napplication shall be granted solely for purposes of compensation and costs, if\nappropriate.”\n\nFurthermore, Article 51\nthereof provides:\n\n“...every decision granting\nthe application shall impose a general award of compensation for the damages\nand losses caused and payment of the costs of the proceeding, with their\nassessment reserved for enforcement of the judgment.”\n\nThe latter provision establishes\nthe general system governing compensation and the payment\nof costs, which the majority calls the “natural or ordinary means of\nterminating the proceeding, in which there is a ruling on the merits and\nrecognition of the facts that violated fundamental rights....”\n\nIn the majority’s view,\nthe cited Article 51 governs situations in which the Chamber has found\nthe grievance to be established and, consequently, an order to pay costs,\ndamages, and losses becomes necessary. In the undersigned’s view, however,\na systematic interpretation of both provisions leads to the conclusion that,\nboth in cases in which this Constitutional Court finds a violation of a\nfundamental right and therefore grants the application, and in those in which\nthe Administration, on its own initiative, restores the aggrieved person’s\nenjoyment of fundamental rights after learning of the amparo proceeding—the\nsituation contemplated in the aforementioned Article 52—the necessary and\nunavoidable consequence, by operation of Articles 50 and 51 of the cited law,\nis an order requiring the violator to compensate the damages and losses caused\nand to pay the costs of the proceeding. This rule is nothing more than\nrecognition of the right of a party whose fundamental rights have been violated\nto effective judicial protection concerning redress for the harmful\nconsequences arising from the acts or omissions of the offending authorities;\nit also serves as a deterrent so that the State does not again engage in the\nactions underlying the decision granting the application, a matter governed by\nArticle 50 of the law governing this jurisdiction. Thus, whether the Chamber\nhas found the grievance established and addressed the merits, or the violation\nhas ceased by decision of the respondent authority after it learned that the\namparo was being processed, thereby restoring the aggrieved person’s enjoyment\nof fundamental rights (Article 52), there is always, in either situation, an\nimperative need to order the violator to pay costs, damages, and losses. The\nbasis for such an order lies in the principles of protecting individual rights\nand requiring the Administration to assume responsibility for the damages and\nlosses caused by its unconstitutional conduct.\n\nAccordingly, the fact that, when\nthe amparo proceeding is heard and granted, the effects of the challenged act\nhave already ceased under Articles 50 and 52 of the cited law does not preclude\nan order to pay costs, damages, and losses, because such a case forms an\nintegral part of the general system of mandatory awards for those items\nestablished by the Ley de la Jurisdicción Constitucional.\n\nFurthermore, it is clear that the\naforementioned Article 52 applies only in cases in which the Chamber,\nalthough it has neither considered nor ruled on the merits of the claim, has\nfound that the protected party suffered a violation of fundamental rights by\nvirtue of the Administration’s decision to restore that party’s enjoyment of\nthose rights; a situation which, as the majority of the Chamber states,\nconstitutes an “abnormal termination of the proceeding.”\n\nThe legislature precisely\nestablished and delimited the conditions under which this Chamber may\norder that form of abnormal termination of an amparo proceeding, as well as\nits scope, namely: 1) the amparo proceeding must be pending, meaning that the\nAdministration must have been duly notified of the decision admitting the\namparo application for processing; and 2) there must be an administrative or\njudicial decision unequivocally ordering the revocation, cessation, or\nsuspension of the challenged action that violated fundamental rights. The\nprovision in question does indeed establish an exception to the general system\nof awards of costs, damages, and losses despite the application being granted,\nby providing that, in the cases governed by it, the\napplication shall be granted “solely for purposes of compensation and costs,\nif appropriate.” As an exception, it must be interpreted\nrestrictively; that is, it applies only in the situations strictly contemplated\nby the provision, not only because of the rule that exceptions in law must be\ninterpreted restrictively, but also because the consequences of applying that\nexception unquestionably entail an impairment of the fundamental right of\nindividuals to obtain effective judicial protection against the damages and\nlosses suffered through the violation of their constitutional rights.\n\nIn my view, that exception must\nbe interpreted to mean that, under the general system providing for an\nautomatic award of costs, damages, and losses when fundamental rights have been\nviolated, such an award is always appropriate, even when the respondent party\nissues an administrative or judicial decision that revokes, halts, or suspends\nthe challenged action, unless it is unequivocally and clearly established that\nno compensable harm whatsoever was caused in the particular case. Only and\nexclusively in such circumstances could the respondent Administration be\nexempted from paying those items. Because, in this case, there is no evidence\nrebutting the presumption that the protected party sustained economic damages\nand losses arising from the challenged actions—the specific determination of\nwhich does not fall within this jurisdiction—granting this application must\nnecessarily entail an award of costs, damages, and losses, and we so declare.\n\nAs an additional reason, it should\nbe emphasized that the primary purpose of the very nature and operation of\namparo proceedings is not to analyze whether damages and losses exist, but\nrather whether acts or omissions exist that may cause or produce a breach of\nthe system of individuals’ fundamental rights. From that standpoint, the\nanalysis conducted by this Chamber focuses on that determination; it does not,\nhowever, undertake to assess whether those matters have caused harm in the\nstrictly financial sphere of the protected persons. Although the\naforementioned provision 52 of the LJC grammatically establishes that such an\naward (of damages, losses, and costs) applies when appropriate, the undersigned\ndoes not consider that this assessment of appropriateness may, a priori, be\nautomatically excluded in this type of proceeding, insofar as it is in a\nseparate ordinary proceeding that it must be determined whether, within the\nlegal relationship examined in the amparo proceeding, the conduct or omissions\nattributable to the Administration—or to a private-law entity, when\nappropriate—constituted the adequate cause of legally compensable financial\nharm. By way of reference, Articles 179 through 184 of the Código Procesal\nContencioso Administrativo, Ley N° 8508, establish a special proceeding whose\npurpose is to determine the economic effects arising from awards entered in\nthese proceedings. Under provision 179 thereof, the purpose of that proceeding\nis as follows:\n\n“ARTICLE 179.- The\nJuzgado de lo Contencioso-Administrativo shall be responsible for enforcing\njudgments issued by the Constitutional Jurisdiction in habeas corpus and\namparo proceedings against public-law entities, solely with respect to proving,\nassessing, and enforcing monetary compensation.”\n\nIt is clear that this proceeding\nis directed toward examining the necessary antecedent issued by this Chamber\nin the form of a general award for those items, because claims of that kind\nwould not be admissible in such cases when the judgment issued in the amparo\nproceeding expressly established that damages, losses, and/or costs were\nunavailable, or when there was no express ruling on that particular matter.\nIn other words, the special proceeding before the administrative-litigation\njurisdiction requires, as a sine qua non, an award or express ruling by this\nConstitutional Chamber. Accordingly, in my view, under the aforementioned\nprovision 52 of the LJC, exemption from such a monetary award requires proof,\nin each case, of circumstances supporting a reasoned finding that no financial\nharm, even potential harm, arose from or was associated with the facts\nexamined. It is therefore an exception which, as such, requires qualified\napplication, duly reasoned on a case-by-case basis. The mere fact that, while\nthe proceeding is pending, the Administration issues a decision or a judicial\njudgment is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action does\nnot, per se, rule out the possibility that, before such cessation for reasons\nattributable or unrelated to the entity against which the action was brought,\nthe alleged inaction or challenged interference may have caused damages and\nlosses. However, that substantive question—concerning whether the harm\nmaterialized, its amount, whether it was timely claimed, and so forth—entails\nassessments that fall outside the nature of these proceedings and which, under\nthe aforementioned provision 52, properly belong to a general award that later\nserves as the basis for analysis within the administrative-litigation\njurisdiction. The protection sought in these constitutional proceedings does\nnot require proof of damages and losses because, as stated, that is not their\nprimary purpose or rationale. Thus, the protected person is not responsible for\nclaiming or proving damages, since what that person seeks is protection of\nfundamental rights. Whether the administrative conduct caused that person harm\nis a matter that, as a matter of principle and except in exceptional cases,\ndoes not form part of the basis for analysis in proceedings of this kind. It\nshould be noted that, in the situation governed by that provision, the\nConstitutional Chamber does not conduct a substantive analysis of the situation\nrequiring protection because the amparo or habeas corpus proceeding has\nterminated as a result of the aforementioned supervening circumstance.\nTherefore, in such cases, the law precludes consideration of whether a\nviolation occurred, and it is even less possible to determine whether the\ncircumstances reported by the applicant could give rise to possible civil\ncompensation. Thus, the exemption from an award contemplated by that provision\nis exceptional, not the general rule. Consequently, in those situations, the\nprovision requires a general award so that its appropriateness may be examined\nin separate plenary proceedings. Otherwise, if release from liability for\ndamages, losses, and costs were applied as the rule, it would jeopardize\nprotection of the legal position of a person who, despite that supervening\nresponse by the respondent party, may have suffered harm in the person’s\nfinancial sphere, contrary to Article 45 of the Constitución Política and in\ndisregard of the Administration’s potential liability, as required by Article\n9 thereof. Nor should it be overlooked that it was by virtue of an action of\nthat kind that conduct was undertaken to end the actions that, in theory,\nthreatened or infringed the person’s fundamental rights. In other words, to\nsecure protection of those rights, the person sought judicial protection, and\nit was for that reason that the challenged interference ceased. I reiterate\nthat whether the continuation of the threat or deterioration of the person’s\nsituation until it was brought to an end for the reasons stated in the\nprovision under examination caused damages and losses is a matter that, absent\nevidence to the contrary, must be examined in ordinary proceedings; but it\nmust not, under any circumstances, be precluded at the outset merely because\nthe factual situation governed by the aforementioned provision 52 of the LJC\nhas materialized. Therefore, with my customary respect for the majority’s\nposition, I issue this separate opinion and reiterate that granting this\napplication must necessarily entail a general award of costs, damages, and\nlosses. (…)”"
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