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  "doc_type": "court_decision",
  "title_es": "Naturaleza demanial de la zona marítimo terrestre",
  "title_en": "Public domain nature of the maritime terrestrial zone",
  "summary_es": "El documento analiza la naturaleza jurídica de la zona marítimo terrestre como bien de dominio público (demanial) y su régimen de aprovechamiento. Explica que desde 1828 la franja de 200 metros a lo largo de ambos litorales ha sido considerada bien demanial, con las características de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad, sujeto al poder de policía del Estado. Detalla que la zona marítimo terrestre se divide en zona pública (50 metros desde la pleamar ordinaria) y zona restringida (150 metros restantes), incluyendo además islas, islotes, peñascos, rías y manglares. La zona pública está destinada al libre uso y tránsito, siendo nula cualquier concesión o permiso que la afecte, salvo fines públicos específicos. La administración de la zona restringida corresponde a las municipalidades mediante concesiones, excepto cuando se traslapa con áreas silvestres protegidas, en cuyo caso la competencia pasa al Ministerio de Ambiente y Energía.",
  "summary_en": "The document analyzes the legal nature of the maritime terrestrial zone as a public domain asset and its use regime. It explains that since 1828 the 200-meter strip along both coastlines has been considered public domain, with characteristics of inalienability, imprescriptibility and unseizability, subject to state police power. It details that the maritime terrestrial zone is divided into a public zone (50 meters from the ordinary high tide line) and a restricted zone (the remaining 150 meters), also including islands, islets, crags, estuaries and mangroves. The public zone is intended for free use and transit, with any concession or permit affecting it being null, except for specific public purposes. The management of the restricted zone corresponds to municipalities through concessions, except when it overlaps with protected wilderness areas, in which case authority transfers to the Ministry of Environment and Energy.",
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  "excerpt_es": "En virtud de lo anterior, y al tenor de lo dispuesto en el artículo 6 de la Constitución Política, la zona marítimo terrestre adquiere la condición de bien demanial de la Nación, consideración que es reforzada por el artículo 3.1 de la Ley de Aguas, \"Artículo 3.- Son igualmente de propiedad nacional: I.- Las playas y zonas marítimas\"; y el artículo 1° de la Ley de la Zona marítimo terrestre, en tanto dispone textualmente: \"La zona marítimo terrestre constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. Su protección, así como sus recursos naturales, es obligación del Estado, de sus instituciones y de todos los habitantes del país. Su uso y aprovechamiento están sujetos a las disposiciones de esta Ley.\" En igual sentido, se pronunció la Sala Constitucional en sentencias número 2000-10466 y 2002-3821; así como la Sección Tercera del Tribunal Contencioso, en funciones de jerarca administrativo, en resolución número 128-2001, de las ocho horas del dieciséis de febrero del dos mil uno...",
  "excerpt_en": "By virtue of the foregoing, and under the provisions of Article 6 of the Political Constitution, the maritime terrestrial zone acquires the status of public domain asset of the Nation, a consideration reinforced by Article 3.1 of the Water Law, \"Article 3.- The following are equally national property: I.- The beaches and maritime zones\"; and Article 1 of the Maritime Terrestrial Zone Law, which textually provides: \"The maritime terrestrial zone constitutes part of the national patrimony, belongs to the State and is inalienable and imprescriptible. Its protection, as well as its natural resources, is an obligation of the State, its institutions and all inhabitants of the country. Its use and exploitation are subject to the provisions of this Law.\" In the same sense, the Constitutional Chamber ruled in judgments number 2000-10466 and 2002-3821; as well as the Third Section of the Contentious-Administrative Tribunal, acting as administrative superior, in resolution number 128-2001, at eight o'clock on February sixteenth two thousand one...",
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    "label_en": "Legal analysis",
    "label_es": "Análisis jurídico",
    "summary_en": "Reaffirms the public domain nature of the maritime terrestrial zone, detailing its extent, components, and regime of use and administration, including the nullity of concessions in the public zone and municipal competence subject to protected areas.",
    "summary_es": "Se reafirma la naturaleza demanial de la zona marítimo terrestre, detallando su extensión, componentes y régimen de uso y administración, incluyendo la nulidad de concesiones en zona pública y la competencia municipal sujeta a áreas protegidas."
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  "pull_quotes": [
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      "context": "Artículo 1 Ley de la Zona Marítimo Terrestre",
      "quote_en": "The maritime terrestrial zone constitutes part of the national patrimony, belongs to the State and is inalienable and imprescriptible. Its protection, as well as its natural resources, is an obligation of the State, its institutions and all inhabitants of the country. Its use and exploitation are subject to the provisions of this Law.",
      "quote_es": "La zona marítimo terrestre constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. Su protección, así como sus recursos naturales, es obligación del Estado, de sus instituciones y de todos los habitantes del país. Su uso y aprovechamiento están sujetos a las disposiciones de esta Ley."
    },
    {
      "context": "Sentencia Sala Primera N° 7-1993, Considerando II",
      "quote_en": "...it is easy to conclude that the 200-meter strip from the ordinary high tide line along both coasts defined as part of the maritime terrestrial zone by Article 9 of the current Maritime Terrestrial Zone Law, has been public domain -and the lands comprised therein, public domain assets- since 1828 at least.",
      "quote_es": "...es fácil llegar a la conclusión de que la franja de 200 metros a partir de la pleamar ordinaria a lo largo de ambas costas definida como parte de la zona marítimo terrestre por el artículo 9 de la actual Ley sobre la Zona marítimo terrestre, ha sido de dominio público -y los terrenos en ella comprendidos, bienes demaniales- desde 1828, por lo menos."
    },
    {
      "context": "Apartado VI",
      "quote_en": "...it is only possible to grant concessions in the restricted zone of the maritime terrestrial zone, by the municipalities... except in cases where there is a protected wilderness area... which pursuant to Articles 32 of the Environmental Organic Law and 73 of the Maritime Terrestrial Zone Law, are under the administration of the Ministry of Environment and Energy.",
      "quote_es": "...sólo es posible otorgarse concesiones en la zona restringida de la zona marítimo terrestre, a cargo de las municipalidades... salvo en los supuestos en que exista un área silvestre protegida... que conforme a los artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente y 73 de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre, están bajo la administración del Ministerio de Ambiente y Energía."
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  "body_es_text": "“IV.- DE LA ZONA MARÍTIMO TERRESTRE COMO BIEN DEMANIAL Y SU RÉGIMEN DE APROVECHAMIENTO.- En tanto la\napelación formulada tiene que ver con el régimen de regulación de la zona marítimo terrestre, se\nhace obligado una breve reseña sobre el mismo. A lo largo de la historia de la humanidad, se ha\ndenotado la gran importancia económica, comercial y también de seguridad -en lo atinente a la\ndefensa nacional- que tiene la costa para cualquier país u organización estatal. Así, en lo que\nrespecta a nuestro país, desde la época colonial, el litoral ha permanecido destinado al uso\npúblico. Lo anterior se ve reflejado en las diversas disposiciones normativas que han regulado este\nbien en nuestro ordenamiento jurídico a lo largo de la historia, que comenzó a gestarse desde la\népoca colonial con la Real Cédula del quince de octubre de mil setecientos cincuenta y cuatro, y en\nCosta Rica como país independiente, inicia en el siglo antepasado, con la promulgación del Decreto\nLey Nº 162 del 28 de junio de 1828, cuya afectación al patrimonio del Estado surge solo como un\nmedio de fomento y protección de las actividades: pesqueras, marineras y salinas del país; lo que no\nes excepción en la actual -Ley de la Zona Marítimo Terrestre, número 6043-, vigente hasta la fecha,\nque mantuvo la demanialidad de los doscientos metros a lo largo del litoral del país; al que siempre\nse le dio el calificativo y trato de bien demanial (dominical, demanio o de dominio público), lo\ncual le hace acreedora de todas las características de la demanialidad, sea, su inalienabilidad,\nimprescriptibilidad, inembargabilidad, así como la sujeción al poder de policía en lo relativo a su\nuso y aprovechamiento, como lo señaló la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia en sentencia\nnúmero 7, de las quince horas cinco minutos del veinte de enero de mil novecientos noventa y tres:\n\n\"Resulta claro entonces, sin demérito del antecedente de la época colonial señalado, que desde el\nnacimiento de Costa Rica como Estado independiente, la reserva de terreno a los largo de ambos\nlitorales no ha sido parte de los baldíos -las tierras realengas de la Colonia- sino que siempre ha\nestado sometido a un régimen jurídico distinto, el propio de los bienes de dominio público y, por lo\ntanto, no reducibles a propiedad privada. En la legislación sobre la materia promulgada a lo largo\ndel siglo XX -hasta culminar con la actual Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre No.6043 de 2 de\nmarzo de 1977- se mantuvo, obviamente, el calificativo de bienes de dominio público de los terrenos\ncomprendidos en dicha zona. Como resultado de la evolución legislativa del siglo XIX, la zona\nmarítimo terrestre comprendía la parte de las costas de ambos mares bañadas por el flujo y reflujo,\nextendiéndose hasta la distancia de una milla tierra adentro. Comprendía, además, las márgenes de\nlos ríos hasta el sitio en que fueran navegables o fueran afectados por las mareas. La legislación\nde este siglo fue precisando la extensión de la zona así como los elementos que formaban parte de\nella, pero en ningún momento negó su carácter de bien demanial y, en consecuencia, su\nimprescriptibilidad e inalienabilidad; [...] De este somero estudio sobre la legislación acerca de\nla zona marítimo terrestre, es fácil llegar a la conclusión de que la franja de 200 metros a partir\nde la pleamar ordinaria a lo largo de ambas costas definida como parte de la zona marítimo terrestre\npor el artículo 9 de la actual Ley sobre la Zona marítimo terrestre, ha sido de dominio público -y\nlos terrenos en ella comprendidos, bienes demaniales- desde 1828, por lo menos. Las variaciones que\nla legislación del siglo pasado y del presente han introducido sobre la materia nunca han\ndesafectado en forma generalizada estos 200 metros, siendo más bien que la legislación anterior a\n1942 y 1943, establecía una franja mayor en extensión -la llamada milla marítima- pero nunca menor.\"\n(Considerando II. El resaltado no es del original.)\n\nEn virtud de lo anterior, y al tenor de lo dispuesto en el artículo 6 de la Constitución Política,\nla zona marítimo terrestre adquiere la condición de bien demanial de la Nación, consideración que es\nreforzada por el artículo 3.1 de la Ley de Aguas,\n\n\"Artículo 3.- Son igualmente de propiedad nacional:\n\nI.- Las playas y zonas marítimas\";\n\ny el artículo 1° de la Ley de la Zona marítimo terrestre, en tanto dispone textualmente:\n\n\"La zona marítimo terrestre constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es\ninalienable e imprescriptible. Su protección, así como sus recursos naturales, es obligación del\nEstado, de sus instituciones y de todos los habitantes del país. Su uso y aprovechamiento están\nsujetos a las disposiciones de esta Ley.\"\n\nEn igual sentido, se pronunció la Sala Constitucional en sentencias número 2000-10466 y 2002-3821;\nasí como la Sección Tercera del Tribunal Contencioso, en funciones de jerarca administrativo, en\nresolución número 128-2001, de las ocho horas del dieciséis de febrero del dos mil uno:\n\n\"VI.- Correlativamente a lo dicho, la zona marítimo terrestre constituye parte del patrimonio\nnacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. Su protección es obligación del\nEstado y sus instituciones –incluidas por supuesto las Municipalidades correspondientes- e incluso\nde todos los habitantes del país. Su uso y aprovechamiento están sujetos a las disposiciones de la\nLey No. 6043 sobre la Zona Marítimo Terrestre.\"\n\nEn forma concordante puede consultarse la jurisprudencia nacional, tanto de la Sala Constitucional\n-sentencias número 447-91, 1556-91, 2306-91, 1347-95, 320-96, 1345-96, 0304-98, 2006-0454\ny2007-2408-; como de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia (sentencia número 317-2008), y\ndel Tribunal Superior Contencioso Administrativo -tranto en el ejercicio de la función\njurisdiccional como administrativa, ésto último, actuando en su condición de jerarca impropio de las\nmunicipalidades, pudiendo consultarse entre otros, los fallos 2319-94, 4322-95, 4472-95, 4353-95,\n8432-98, 8864-98, 1076-2000, 128-2001, 962-2002, 35-2007, 277-2008).\n\nV.- Determinada la especial afectación de la zona marítimo-terrestre, interesa ahora saber con\nprecisión, qué bienes o áreas comprende este régimen especial de tutela jurídica. Y es la misma Ley\nnúmero 6043, la que en su artículo 9 nos lo indica:\n\n\"[...] la franja de los doscientos metros de ancho a todo lo largo de los litorales Atlántico y\nPacífico de la República, cualquiera que sea su naturaleza, medidos horizontalmente a partir de la\nlínea de la pleamar ordinaria y los terrenos y rocas que deje el mar al descubierto en la marea\nbaja.\n\nPara los efectos legales, la zona marítimo terrestre comprende las islas, islotes y peñascos\nmarítimos, así como toda tierra o formación natural que sobresalga del nivel del océano dentro del\nmar territorial de la República. Se exceptúa la Isla del Coco que estará bajo dominio y posesión\ndirectos del Estado y aquellas otras islas cuyo dominio o administración se determinen en la\npresente ley o leyes especiales.\"\n\nAsimismo, conforme al artículo 4 del Reglamento de esta Ley, Decreto Ejecutivo número 7841-P, del\ndieciséis de diciembre de mil novecientos setenta y siete, abarca:\n\n\"[...] los manglares o bosques salados que existen en los litorales continentales o insulares y\nesteros del territorio marítimo terrestre, constituyen Reserva Forestal y están afectados a la Ley\nForestal y a todas las disposiciones ese decreto [número 7210-A, del diecinueve de julio de mil\nnovecientos setenta y siete]. Partiendo de la línea de vegetación a la orilla de los esteros y del\nlímite de los manglares o bosques salados cuando éstos se extiendan por más de cincuenta metros de\nla pleamar ordinaria, comienza la zona restringida.\"\n\nLa zona marítimo terrestre está divida en dos zonas: la pública, que comprende la faja de cincuenta\nmetros de ancho, contados de la pleamar ordinaria, compuesta por la litoral, orilla o costa del mar\nque se extiende por las rías y esteros permanentes , hasta donde éstas sean sensiblemente afectadas\npor las mareas, y presenten características marinas definidas (artículo 2 inciso h) del Reglamento a\nla Ley de la Zona Marítimo Terrestre, Decreto Ejecutivo número 7841-P); y la restringida,\nconstituida por los restantes ciento cincuenta metros. En virtud de lo anterior, son parte de la\nzona pública de la zona marítimo-terrestre: la ría, definida como la parte del río próxima a su\nentrada en el mar, y hasta donde llegan las mareas (inciso f) del artículo 2 del citado Decreto\nEjecutivo número 7841-P); de manera que en relación con lo dispuesto en el artículo 9 de la Ley que\nrige esta materia, también es zona marítimo terrestre, la franja de los doscientos metros contigua a\nlas rías; \"los islotes, peñascos y demás áreas pequeñas y formaciones naturales que sobresalgan del\nmar\" (párrafo final del artículo 10 de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre); los manglares, al\ntenor de lo dispuesto en el artículo 11 de la citada Ley\n\n\"Zona pública es también, sea cual fuere su extensión, la ocupada por todos los manglares de los\nlitorales continentales e insulares y esteros del territorio nacional\";\n\ncuya incorporación al demanio data de mil novecientos cuarenta y dos, con la Ley de Aguas,\ncircunstancia que impide su titulación por particulares. Se advierte que el artículo 4 del\nReglamento estatuye que la zona restringida en estos casos, parte de la línea de vegetación a la\norilla de los esteros y del límite de los manglares o bosques salados, cuando éstos se extiendan por\nmás de cincuenta metros de pleamar ordinaria; lo cual es de gran importancia, por cuanto extiende el\nconcepto de zona marítimo terrestre a porciones del territorio nacional que puede encontrarse a\nkilómetros de la costa, de manera que los terrenos aledaños al manglar no pueden ser objeto de\nposesión legítima. En atención a la importancia ecológica de los manglares, es que el artículo 44 de\nla Ley Forestal, en concordancia con el 17 de la Ley Orgánica del Ambiente, exigen al Ministerio de\nAmbiente y Energía la realización del respectivo estudio de impacto ambiental, previo al\notorgamiento de cualquier permiso para su aprovechamiento; y, las islas, islotes y peñascos\nmarítimos y los terrenos y rocas que el mar deje al descubierto en la marea baja, conforme a lo\ndispuesto en el párrafo segundo del artículo 9 de la Ley número 6043), condición que ya había sido\notorgada desde en la Ley de Aguas, número 276, de veintisiete de agosto de mil novecientos cuarenta\ny dos en su articulo 75, al consignar\n\n\"Son propiedad del Estado las islas ya formadas o que se formen en la zona marítimo terrestre o en\nla parte navegable de los ríos y en las rías y desembocadura\";\n\ny que mantuvo el Decreto-Ley número 11, de veintisiete de julio de mil novecientos cuarenta y ocho,\nreformado por el número 803, de dos de noviembre del siguiente año en los siguientes términos:\n\n\"confirma y proclama la Soberanía Nacional sobre toda la plataforma submarina o zócalo continental e\ninsular adyacente a las costas continentales e insulares del territorio nacional, cualquiera que sea\nla profundidad a que éste se encuentre, reafirmando el derecho inalienable de la Nación en todas las\nriquezas naturales que existen sobre, en o bajo dicho zócalo o plataforma\";\n\ny el inciso c) del artículo 7) de la Ley de Tierras y Colonización, número 2825, de catorce de\noctubre de mil novecientos sesenta y uno. Debe aclararse que en el caso de los peñascos, se aplica\nel concepto de zona pública a toda la formación natural, y en el de las islas, a los cincuenta\nmetros contiguos a la línea de pleamar, considerándose zona restringida a los demás terrenos\n(artículo 10 de la Ley número 6042), salvo que exista manglar, en cuyo caso, se considera como zona\npública, según lo indicado anteriormente.\n\nVI.- Conviene recordar que la zona pública ha sido destinada para el libre uso, acceso y tránsito de\ntodos; de manera que es nula todo permiso o concesión, así como el cobro del canon respectivo que se\nubique en la zona pública de la zona marítimo terrestre (como lo resolvió en resolución\nadministrativa número 6424-97, de las nueve horas del diecisiete de abril de mil novecientos noventa\ny siete del Tribunal Contencioso Administrativo), salvo aquellas que tengan un fin público, tales\ncomo\n\n\"[...] la construcción de plantas industriales, instalaciones de pesca deportiva o artesanales, de\nobras portuarias, programas de maricultura, u otros establecimientos o instalaciones similares, ...\"\n(artículo 18 de la Ley 6043);\n\ncuya ubicación cerca del mar es indispensable para su debido funcionamiento. En todo caso, deben\ncontar con las debidas autorizaciones del MOPT, INVU, ICT y la respectiva municipalidad, atendiendo,\nen todo caso y en todo momento,\n\n\"[...] al uso público a que se destinen, o que se trate del establecimiento y operación de\ninstalaciones turísticas estatales de notoria conveniencia para el país\" (párrafo primero del\nartículo 22 de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre).\n\nAsimismo, tratándose del recurso natural contenido en la zona pública, se advierte que tampoco se\npuede explotar la flora y la fauna, cortar árboles o extraer productos de la costa, si no es con la\ndebida autorización -permiso o concesión-, en este caso, de la Dirección de Vida Silvestre, del\nMinisterio de Ambiente y Energía, previo estudio de impacto ambiental, al tenor de lo dispuesto en\nel artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente. Además, corresponde a las respectivas\nmunicipalidades el facilitamiento del acceso de las playas para el disfrute y tránsito de las\npersonas, de manera que el gobierno local debe impedir cualquier acción limitativa que impida este\nlibre acceso a las playas. Esta labor de fiscalización también concierne al desalojo de los\ninvasores, e incluso, de destruir o demoler las construcciones, instalaciones u obras realizadas, ya\nsea que se trate de simples cercas, tugurios, puestos de venta, o casas de habitación, sin\nresponsabilidad alguna (como lo consideró el Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Tercera en\nresolución número 7900-98). Conforme al artículo 39 de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre, sólo es\nposible otorgarse concesiones en la zona restringida de la zona marítimo terrestre, a cargo de las\nmunicipalidades (artículo 40 de la citada Ley); salvo en los supuestos en que exista un área\nsilvestre protegida -reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales reservas biológicas,\nrefugios nacionales de vida silvestre, humedales, monumentos naturales- que conforme a los artículo\n32 de la Ley Orgánica del Ambiente y 73 de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre, están bajo la\nadministración del Ministerio de Ambiente y Energía. Así, al tenor de lo dispuesto en las normativa\nindicada, queda claro que las municipalidades pierden su competencia en lo que respecta al manejo y\nadministración de la zona marítimo terrestre y de los recursos naturales (biodiversidad en la flora\ny fauna) que se encuentre dentro de los límites de las áreas silvestres protegidas. En este sentido,\nse ha pronunciado la Procuraduría General de la República en variados pronunciamientos, en el\nDictamen C-174-87, de 8 de setiembre de 1987, en que se estimó que el término \"reservas\nequivalentes\" utilizado en el artículo 73 de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre era comprensivo de\nreservas forestales, zonas protectoras, refugios nacionales de vida silvestre y zonas protectoras, y\nque integran el concepto de patrimonio natural del Estado.”",
  "body_en_text": "**IV.—THE MARITIME-TERRESTRIAL ZONE AS A PUBLIC DOMAIN ASSET AND ITS USE REGIME.—** Insofar as the filed appeal concerns the regulatory regime of the maritime-terrestrial zone, a brief overview thereof is mandatory. Throughout human history, the great economic, commercial, and also security importance—concerning national defense—that the coast holds for any country or state organization has been evident. Thus, with respect to our country, since the colonial era, the coastline has remained destined for public use. The foregoing is reflected in the various normative provisions that have regulated this asset in our legal system throughout history, which began to take shape during the colonial era with the Royal Decree of October fifteenth, seventeen fifty-four, and in Costa Rica as an independent country, begins in the century before last, with the enactment of Decree Law No. 162 of June 28, 1828, whose encumbrance upon the State’s patrimony arose only as a means of promoting and protecting the country’s fishing, maritime, and salt-production activities; this is no exception in the current Maritime-Terrestrial Zone Law, number 6043, in force to date, which maintained the public domain status of the two hundred meters along the country’s coastline; which was always given the classification and treatment of a public domain asset (dominical, demanio, or public domain), which makes it worthy of all the characteristics of public domain status, that is, its inalienability, imprescriptibility, unattachability, as well as its subjection to police power concerning its use and exploitation, as indicated by the First Chamber of the Supreme Court of Justice in judgment number 7, at fifteen hours five minutes on January twenty, nineteen ninety-three:\n\n\"It is clear, then, without detracting from the aforementioned colonial-era antecedent, that since the birth of Costa Rica as an independent State, the strip of land along both coastlines has not been part of the unclaimed lands—the royal lands of the Colony—but has always been subject to a distinct legal regime, that of public domain assets and, therefore, not reducible to private property. In the legislation on the matter enacted throughout the 20th century—culminating in the current Maritime-Terrestrial Zone Law No. 6043 of March 2, 1977—the classification of the lands comprised within said zone as public domain assets was, obviously, maintained. As a result of the legislative evolution of the 19th century, the maritime-terrestrial zone comprised the part of the coasts of both seas bathed by the ebb and flow, extending up to a distance of one mile inland. It also comprised the banks of rivers up to the point where they were navigable or were affected by the tides. This century’s legislation progressively specified the extension of the zone as well as the elements forming part of it, but at no time denied its character as a public domain asset and, consequently, its imprescriptibility and inalienability; [...] From this brief study of the legislation on the maritime-terrestrial zone, it is easy to conclude that the strip of 200 meters from the ordinary high tide line along both coasts, defined as part of the maritime-terrestrial zone by article 9 of the current Maritime-Terrestrial Zone Law, has been public domain—and the lands comprised within it, public domain assets—since 1828, at least. The variations that the legislation of the last century and the present century have introduced on the matter have never broadly declassified these 200 meters; rather, the legislation prior to 1942 and 1943 established a wider strip—the so-called maritime mile—but never a narrower one.\" (Considering II. Highlighting is not from the original.)\n\nBy virtue of the foregoing, and pursuant to the provisions of article 6 of the Political Constitution, the maritime-terrestrial zone acquires the condition of a public domain asset of the Nation, a consideration reinforced by article 3.1 of the Water Law,\n\n\"Article 3.- The following are likewise national property:\n\nI.- The beaches and maritime zones\";\n\nand article 1 of the Maritime-Terrestrial Zone Law, insofar as it literally provides:\n\n\"The maritime-terrestrial zone constitutes part of the national patrimony, belongs to the State, and is inalienable and imprescriptible. Its protection, as well as that of its natural resources, is an obligation of the State, its institutions, and all the inhabitants of the country. Its use and exploitation are subject to the provisions of this Law.\"\n\nIn the same vein, the Constitutional Chamber pronounced in judgments number 2000-10466 and 2002-3821; as did the Third Section of the Contentious-Administrative Tribunal, acting as administrative hierarch, in resolution number 128-2001, at eight hours on February sixteen, two thousand one:\n\n\"VI.- Correlatively, the maritime-terrestrial zone constitutes part of the national patrimony, belongs to the State, and is inalienable and imprescriptible. Its protection is an obligation of the State and its institutions—including, of course, the corresponding Municipalities—and even of all the inhabitants of the country. Its use and exploitation are subject to the provisions of Law No. 6043 on the Maritime-Terrestrial Zone.\"\n\nConcordantly, national jurisprudence can be consulted, both from the Constitutional Chamber—judgments number 447-91, 1556-91, 2306-91, 1347-95, 320-96, 1345-96, 0304-98, 2006-0454, and 2007-2408—; and from the First Chamber of the Supreme Court of Justice (judgment number 317-2008), and the Contentious-Administrative Superior Tribunal—both in the exercise of its jurisdictional function and its administrative function, the latter by acting in its capacity as improper hierarchical superior of the municipalities, being able to consult, among others, rulings 2319-94, 4322-95, 4472-95, 4353-95, 8432-98, 8864-98, 1076-2000, 128-2001, 962-2002, 35-2007, 277-2008).\n\nV.—Having determined the special encumbrance of the maritime-terrestrial zone, it is now of interest to know precisely which assets or areas are encompassed by this special legal protection regime. And it is Law number 6043 itself, in its article 9, that tells us:\n\n\"[...] the strip of two hundred meters wide along the entire length of the Atlantic and Pacific coastlines of the Republic, whatever its nature, measured horizontally from the ordinary high tide line and the lands and rocks left uncovered by the sea at low tide.\n\nFor legal purposes, the maritime-terrestrial zone comprises the maritime islands, islets, and rocky outcrops (peñascos marítimos), as well as any land or natural formation that rises above ocean level within the territorial sea of the Republic. Cocos Island is excepted, which shall be under the direct domain and possession of the State, and those other islands whose domain or administration is determined in this law or special laws.\"\n\nAlso, pursuant to article 4 of the Regulation to this Law, Decreto Ejecutivo number 7841-P, of December sixteen, nineteen seventy-seven, it encompasses:\n\n\"[...] the mangroves or saltwater forests (manglares o bosques salados) that exist on the continental or insular coastlines and in the estuaries (esteros) of the maritime-terrestrial territory, constitute Forest Reserve and are subject to the Forestry Law (Ley Forestal) and all the provisions of that decree [number 7210-A, of July nineteen, nineteen seventy-seven]. Starting from the vegetation line at the edge of the estuaries and the boundary of the mangroves or saltwater forests when these extend more than fifty meters from the ordinary high tide line, the restricted zone begins.\"\n\nThe maritime-terrestrial zone is divided into two zones: the public zone, which comprises the strip fifty meters wide, counted from the ordinary high tide line, consisting of the coastline, shore, or coast of the sea that extends through the rias (rías) and permanent estuaries (esteros permanentes), up to where these are noticeably affected by the tides and present defined marine characteristics (article 2, subsection h) of the Regulation to the Maritime-Terrestrial Zone Law, Decreto Ejecutivo number 7841-P); and the restricted zone, consisting of the remaining one hundred fifty meters. By virtue of the foregoing, the following form part of the public zone of the maritime-terrestrial zone: the ria (ría), defined as the part of the river near its entrance to the sea, and up to where the tides reach (subsection f) of article 2 of the cited Decreto Ejecutivo number 7841-P); such that in relation to the provisions of article 9 of the Law governing this matter, the strip of two hundred meters adjacent to the rias is also maritime-terrestrial zone; \"the islets (islotes), rocky outcrops (peñascos), and other small areas and natural formations that rise above the sea\" (final paragraph of article 10 of the Maritime-Terrestrial Zone Law); the mangroves, pursuant to the provisions of article 11 of the cited Law:\n\n\"The public zone is also, whatever its extension, the area occupied by all the mangroves of the continental and insular coastlines and estuaries of the national territory\";\n\nthe incorporation of which into the public domain dates from nineteen forty-two, with the Water Law, a circumstance that prevents their titling by private parties. It is noted that article 4 of the Regulation stipulates that the restricted zone in these cases starts from the vegetation line at the edge of the estuaries and the boundary of the mangroves or saltwater forests, when these extend more than fifty meters from the ordinary high tide line; which is of great importance, as it extends the concept of the maritime-terrestrial zone to portions of the national territory that may be located kilometers from the coast, such that the lands adjacent to the mangrove cannot be the object of legitimate possession. In view of the ecological importance of mangroves, it is that article 44 of the Forestry Law, in concordance with article 17 of the Organic Environmental Law, requires the Ministry of Environment and Energy to carry out the respective environmental impact assessment (estudio de impacto ambiental), prior to granting any permit for their exploitation; and, the maritime islands, islets, and rocky outcrops, and the lands and rocks left uncovered by the sea at low tide, pursuant to the provisions of the second paragraph of article 9 of Law number 6043), a condition that had already been granted since the Water Law, number 276, of August twenty-seven, nineteen forty-two, in its article 75, when stating:\n\n\"Already formed islands or those that may form in the maritime-terrestrial zone or in the navigable part of rivers and in the rias and river mouths are the property of the State\";\n\nand which was maintained by Decree-Law number 11, of July twenty-seven, nineteen forty-eight, amended by number 803, of November two of the following year, in the following terms:\n\n\"confirms and proclaims National Sovereignty over the entire submarine shelf or continental and insular shelf adjacent to the continental and insular coasts of the national territory, whatever the depth at which it may be found, reaffirming the inalienable right of the Nation over all the natural riches that exist on, in, or under said shelf or platform\";\n\nand subsection c) of article 7) of the Land and Colonization Law, number 2825, of October fourteen, nineteen sixty-one. It must be clarified that in the case of rocky outcrops, the concept of public zone applies to the entire natural formation, and in the case of islands, to the fifty meters adjacent to the high tide line, with the remaining lands considered a restricted zone (article 10 of Law number 6042), unless a mangrove exists, in which case it is considered a public zone, as indicated above.\n\nVI.—It is worth recalling that the public zone has been destined for the free use, access, and transit of all; such that any permit or concession, as well as the collection of the respective fee (canon), that is located in the public zone of the maritime-terrestrial zone is null (as resolved in administrative resolution number 6424-97, at nine hours on April seventeen, nineteen ninety-seven, of the Contentious-Administrative Tribunal), except for those having a public purpose, such as:\n\n\"[...] the construction of industrial plants, sport or artisanal fishing facilities, port works, mariculture programs, or other similar establishments or facilities, ...\" (article 18 of Law 6043);\n\nwhose location near the sea is indispensable for their proper operation. In any case, they must have the due authorizations from the MOPT, INVU, ICT, and the respective municipality, attending, in any case and at all times,\n\n\"[...] to the public use for which they are intended, or to the establishment and operation of state tourism facilities of notable convenience for the country\" (first paragraph of article 22 of the Maritime-Terrestrial Zone Law).\n\nAlso, regarding the natural resource contained within the public zone, it is noted that no one can exploit the flora and fauna, cut trees, or extract products from the coast, except with the due authorization—permit or concession—, in this case, from the Dirección de Vida Silvestre, of the Ministry of Environment and Energy, following an environmental impact assessment, pursuant to the provisions of article 17 of the Organic Environmental Law. Furthermore, it falls to the respective municipalities to facilitate access to the beaches for the enjoyment and transit of persons, such that the local government must impede any limiting action that prevents this free access to the beaches. This oversight function also concerns the eviction of invaders, and even the destruction or demolition of constructions, installations, or works carried out, whether these are simple fences, shacks, sales stands, or dwelling houses, without any liability (as considered by the Contentious-Administrative Tribunal, Third Section, in resolution number 7900-98). Pursuant to article 39 of the Maritime-Terrestrial Zone Law, concessions can only be granted in the restricted zone of the maritime-terrestrial zone, at the charge of the municipalities (article 40 of the cited Law); except in cases where a protected wild area exists—forest reserves, protected zones, national parks, biological reserves, national wildlife refuges, wetlands, natural monuments—which, pursuant to articles 32 of the Organic Environmental Law and 73 of the Maritime-Terrestrial Zone Law, are under the administration of the Ministry of Environment and Energy. Thus, pursuant to the provisions of the indicated regulations, it is clear that the municipalities lose their competence with respect to the management and administration of the maritime-terrestrial zone and the natural resources (biodiversity in flora and fauna) found within the boundaries of protected wild areas. In this regard, the Office of the Attorney General of the Republic has pronounced in various pronouncements, such as Opinion C-174-87, of September 8, 1987, in which it was considered that the term \"equivalent reserves\" used in article 73 of the Maritime-Terrestrial Zone Law was inclusive of forest reserves, protected zones, national wildlife refuges, and protected zones, and that these form part of the concept of the State’s natural patrimony."
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