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  "title_es": "Extradición desde Costa Rica: autenticación y traducción de documentos, prescripción y penalidad mínima",
  "title_en": "Extradition from Costa Rica: authentication and translation of documents, statute of limitations, and minimum penalty",
  "summary_es": "En este voto, el Tribunal de Casación Penal de Costa Rica resuelve un recurso de apelación interpuesto por la defensa y la Procuraduría dentro de un proceso de extradición solicitado por Bélgica. El tribunal analiza múltiples alegatos, comenzando por la necesidad de traducción oficial y autenticación de documentos, concluyendo que el Tratado de Extradición entre Costa Rica y Bélgica no exige una traducción oficial en los términos de la legislación costarricense, y que la falta de autenticación consular es un defecto subsanable, no una causal para rechazar la solicitud. Por ello, anula la resolución de instancia que había denegado la extradición por este motivo y ordena el reenvío para prevenir al Estado requirente. Respecto a la penalidad mínima, interpreta que se debe considerar el máximo de la pena abstracta prevista en el tipo penal del país requirente, acogiendo el recurso de la Procuraduría en cuanto a la bancarrota fraudulenta. Desestima los argumentos de la defensa sobre atipicidad y prescripción, recordando que el procedimiento no es un juicio de culpabilidad y que la prescripción se encuentra suspendida durante el trámite de extradición en el extranjero.",
  "summary_en": "In this ruling, the Criminal Cassation Court of Costa Rica resolves an appeal filed by the defense and the Attorney General's Office within an extradition process requested by Belgium. The court analyzes multiple arguments, beginning with the need for official translation and authentication of documents, concluding that the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium does not require an official translation under Costa Rican law, and that the lack of consular authentication is a correctable defect, not a ground for rejecting the request. Therefore, it annuls the lower court's decision that had denied extradition on this ground and orders a remand to request the requesting State to correct the defect. Regarding the minimum penalty, it interprets that the maximum abstract penalty provided for the offense in the requesting State's law must be considered, upholding the Attorney General's appeal concerning fraudulent bankruptcy. It dismisses the defense's arguments on atypicality and statute of limitations, recalling that the procedure is not a trial on guilt and that the statute of limitations is suspended during the extradition proceedings abroad.",
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    "Ley Orgánica del Servicio Consular",
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  "excerpt_es": "Conforme a lo indicado en dichos votos debe concluirse que la Ley de Servicio Consular (Art. 67) sí es aplicable, no presentándose conflicto entre ésta y el Tratado de Extradición con Bélgica, ya que este en su Art. 6 exige que debe presentarse el “documento original” o un “testimonio auténtico”, pero no señala que no deba seguirse el trámite para el reconocimiento de los documentos conforme a la Ley de Servicio Consular, la que de todas maneras fue dictada conforme a las prácticas internacionales de carácter consular. Téngase en cuenta que la Sala Constitucional expresamente en el voto 903-92 exigió que se siguiera el trámite de ley, incluyéndose la autenticación de parte el cónsul de Costa Rica en el país del Estado requirente. Distinta sería la situación si el Tratado incluyera una norma como la del Art. 7 del Tratado Modelo de Extradición, mencionado por la parte apelante, que expresamente dispone que no se exigirá certificación o autenticación de las solicitudes de extradición. Sin embargo, la falta de autenticación de la documentación, como lo ha dicho la Sala Constitucional en diversos fallos, arriba mencionados, incluido el mismo voto 903-92, no es una causal para rechazar la solicitud de extradición, sino debe hacerse la prevención respectiva al Estado requirente para que subsane el defecto, lo que no se hizo en este caso.",
  "excerpt_en": "In accordance with the aforementioned rulings, it must be concluded that the Consular Service Law (Art. 67) is applicable, and there is no conflict between it and the Extradition Treaty with Belgium, since Article 6 of the Treaty requires the presentation of the 'original document' or an 'authentic testimony,' but does not state that the procedure for recognizing documents under the Consular Service Law should not be followed, which was in any case enacted in accordance with international consular practices. It should be borne in mind that the Constitutional Chamber, in ruling 903-92, expressly required that the legal procedure be followed, including authentication by the Costa Rican consul in the requesting State's country. The situation would be different if the Treaty included a provision such as Article 7 of the Model Extradition Treaty, mentioned by the appellant, which expressly provides that no certification or authentication of extradition requests will be required. However, the lack of authentication of the documentation, as the Constitutional Chamber has stated in various rulings mentioned above, including ruling 903-92 itself, is not a ground for rejecting the extradition request; rather, the respective warning must be given to the requesting State to correct the defect, which was not done in this case.",
  "outcome": {
    "label_en": "Partially granted",
    "label_es": "Con lugar parcialmente",
    "summary_en": "The appealed decision denying extradition due to lack of authentication is annulled, ordering a warning to the requesting State to correct the defect; extradition is also granted for fraudulent bankruptcy.",
    "summary_es": "Se anula la resolución apelada que denegaba la extradición por falta de autenticación, ordenando prevenir al Estado requirente para subsanar el defecto; se concede la extradición también por bancarrota fraudulenta."
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      "context": "Considerando IV.3",
      "quote_en": "the lack of authentication of the documentation, as the Constitutional Chamber has stated in various rulings, is not a ground for rejecting the extradition request; rather, the respective warning must be given to the requesting State to correct the defect",
      "quote_es": "la falta de autenticación de la documentación, como lo ha dicho la Sala Constitucional en diversos fallos, no es una causal para rechazar la solicitud de extradición, sino debe hacerse la prevención respectiva al Estado requirente para que subsane el defecto"
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    {
      "context": "Considerando V.5",
      "quote_en": "we are not hearing a trial on guilt, in which it is appropriate to assess the evidence and its legitimacy under our legislation, but rather a summary proceeding aimed at establishing whether or not surrender is appropriate",
      "quote_es": "no estamos conociendo de un proceso de culpabilidad, en el que procede valorar la prueba y su legitimidad conforme a nuestra legislación, sino ante un proceso sumarísimo, tendiente a establecer si procede o no la entrega"
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      "quote_en": "The computation of the statute of limitations shall be suspended: d) While the extradition proceedings are ongoing abroad",
      "quote_es": "El cómputo de la prescripción se suspenderá: d) Mientras dure, en el extranjero el trámite de la extradición"
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  "body_es_text": "\"IV- Vistos los argumentos expuestos por la defensa, este Tribunal procede a resolverlos del modo\ncomo sigue: 1. Con respecto al punto de la necesidad de una traducción oficial de los documentos\npresentados por el Estado requirente para justificar la extradición, este Tribunal ha indicado lo\nsiguiente en el voto 662 de las 9:30 horas del 29 de agosto del 2002: “ II. En el segundo motivo del\nrecurso se reclama falta de autenticidad de la documentación presentada por los Estados Unidos de\nAmérica y falta de traducción oficial, incumpliéndose el artículo 369 inciso d) del Código Procesal\nPenal. Señala que los documentos no son auténticos ni fueron traducidos oficialmente al español.\nSeñala que se le previno al Estado requirente, pero este no cumplió. Indica que la ley señala lo que\nes una traducción oficial. Dice que si la traducción se hizo en el extranjero debió ser autenticada.\nManifiesta que el Tratado de Extradición no exime de la autenticación de la traducción. El motivo se\ndeclara sin lugar. El artículo 9 inciso 6) del Tratado de Extradición con los Estados Unidos de\nAmérica dice: “Todos los documentos aportados por el Estado Requirente deberán traducirse, ya sea en\nel Estado Requirente o en el Estado Requerido, en el idioma del Estado Requerido”. Ello implica que\nno se requiere que en la traducción de los documentos se haga conforme a la Ley de Traducciones e\nInterpretaciones Oficiales, la que de todas maneras en su artículo 3) señala que la traducción\noficial del documento se debe hacer “cuando así se requiera”. A folios 604-608 consta que la\ntraducción de los documentos que se encuentra en el expediente fue realizada por [Nombre1], miembro\nde la Asociación de Intérpretes y Traductores de los Estados Unidos de América, habiéndose\npresentado la documentación respectiva ante el Consulado de Costa Rica para su autenticación, lo\nmismo que luego ante el oficial de Autenticaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores (folio\n604), por lo que no se aprecia ningún vicio. Importante es que el impugnante alega falta de\nfundamentación de la sentencia de extradición con respecto a la autenticación de la documentación.\nSin embargo, dicho vicio no existe, dándose en la resolución las razones sobre por qué no se\nconsidera que haya existido algún vicio. Así dice: “La defensa del extradido ha objetado la\ntraducción de los documentos. Se invoca la ley no. 8142 que indica que cualquier documento,\nconfeccionado en idioma diferente al español, con miras a producir efectos legales en nuestro país\ndebe ser traducido oficialmente. Esa misma ley define como traducción oficial solo la que efectúa un\ntraductor autorizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. En aras de tales\nobjeciones, se previno al Estado Requirente la aportación de tal oficialidad. Se aportó\ncertificación de que las traducciones de todos los documentos, en la que se basa la solicitud de\nExtradición, fueron realizadas por una traductora de la Asociación de Intérpretes y Traductores\nJurídicos de los Estados Unidos – folios 599 a 610 -. Tales documentos son suficientes para\nacreditar la idoneidad de las traducciones. Pese a la definición oficial que hace nuestra\nlegislación, no podemos, en casos de Extradición con los Estados Unidos, exigir al Estado Requirente\nque aporte las traducciones confeccionadas por traductores nacionales autorizados por el Ministerio\nde Relaciones Exteriores y Culto. El Tratado – de rango superior a la ley – faculta que las\ntraducciones se confeccionen en cualquiera de los dos países – artículo 9 inciso 6”. Conforme a lo\nindicado no se aprecia un vicio en la fundamentación del Tribunal, el que da las razones al\nrespecto, las que son concordantes con la normativa legal. Por lo anterior se declara sin lugar este\nmotivo”. En similar sentido, con redacción del Dr. [Nombre2], se pronunció este mismo Tribunal en el\nvoto 2002- 0909 de las 16:20 horas del ocho de noviembre del dos mil dos, cuando se indicó en los\npuntos que interesan: “ La naturaleza procesal de la extradición, la agilidad que exige solo\nrequiere un procedimiento que autentique la verosimilitud y credibilidad de la documentación, sin\nque sea necesaria una certificación como la que refiere el apelante, porque los efectos de tal\ndocumentación son muy limitados en nuestra jurisdicción; ni siquiera se reciben pruebas o se asume\nsu legitimidad plena. Basta que existan elementos de juicio legítimos que justifiquen, en principio,\nla intervención del Estado requirente y la limitación a la libertad del extradido, pero el Estado\ncostarricense no asume, íntegramente el contenido y alcance de las pruebas o documentos que\nsustentan la petición de extradición, cuyo contenido y pretensión tendrán plena vigencia en la\njurisdicción del Estado requirente y no en la jurisdicción costarricense… Las objeciones sobre la\ntraducción de los documentos no son convincentes, porque el apartado sexto del artículo nueve del\nTratado no requiere una traducción oficial : la norma comentada contiene una norma muy flexible,\npues permite que la traducción se haga en el Estado requerido y en el Estado requirente”. En el caso\nconcreto la inconformidad se dirige a cuestionar la ausencia de traducción oficial, debiendo\nagregarse que – tal y como lo indica la Procuraduría General de la República – el Estado requirente\nsi presentó la traducción al idioma español de toda la documentación. Así se observa a los folios\n1062 a 1387 del tomo II del presente proceso. Debe agregarse que en todo caso, por aplicación del\nprincipio de agilidad en este tipo de diligencias, tal y como ya se puntualizó con cita de\njurisprudencia de esta Cámara, lo que se requiere es precisamente la verosimilitud y credibilidad en\nla documentación, sin que los recurrentes demuestren que ello no sea así. Debe agregarse que el\nTratado de Extradición entre Costa Rica y Bélgica, no exige propiamente una traducción oficial, sino\nque conforme al párrafo segundo del articulo 6 – en lo relativo a los documentos – indica: “ Serán\nproducidos en original o en testimonio autentico y se acompañaran, siempre que sea posible, de una\ntraducción en la lengua del país requerido, y de la filiación del individuo reclamado”. Véase que no\nse requiere que esa traducción sea oficial como se alega. En consecuencia, y conforme a lo expuesto,\nprocede denegar el reclamo. 2. En cuanto al segundo alegato según el cual “La solicitud de\nextradición y sus ampliaciones no cuentan con los documentos de convicción a que se hace referencia\nen el artículo 9 inciso c de la Ley de Extradición”, se rechaza el motivo. No debe perderse de vista\nque la extradición no implica propiamente un análisis de convicción, toda vez que como ya lo ha\nreconocido la propia Sala Constitucional en Voto 886- 95 el análisis que se efectúa en un\nprocedimiento extradición no prejuzga sobre la culpabilidad del extraditable, esto en el sentido que\n–según lo indica esa resolución– “No corresponde a los Tribunales nacionales determinar si el\nrecurrente cometió las delincuencias que se le acusan ni su grado de participación, ya que ello es\ncompetencia de los tribunales del Estado requirente” . (Sala Constitucional Exp. N- 0422- V- 95 Voto\n0886- 95 de las 16: 39 horas del 15 de febrero de 1995) Lo que exige en este caso el Tratado de\nExtradición entre Costa Rica y Bélgica es precisamente el cumplimiento de ciertos requisitos\nformales, los que a tenor del artículo 6, en cuanto se logra demostrar los delitos por los que se\npide la extradición, las pruebas existentes y las normas de fondo aplicables. En consecuencia, se\nrechaza el reclamo. 3. Respecto del tercer reclamo en que se aduce la insubsanabilidad de documentos\nidóneos, pues el Estado requirente ha presentado una documentación insuficiente, maltrecha y lo\nlegalizada que de todos modos ya existía en el expediente, debe – igualmente – ser rechazado. Uno de\nlos aspectos que ha ocupado el presente proceso de extradición a lo largo de su trámite ha sido\nprecisamente la autenticidad y fiabilidad de la documentación presentada por el Estado requirente.\nSin embargo, considérese que, conforme a la resolución de este Tribunal Voto 2001- 939 de las once\nhoras treinta minutos del 16 de noviembre del 2001, (visible a folio 933 a 943 del Tomo I de las\npresentes diligencias), al resolverse sobre la formalidad de los documentos se indicó lo siguiente:\n“ALEGATOS DE LOS DEFENSORES. Los abogados del requerido se opusieron al recurso de apelación\ninterpuesto. Indican que no es cierto que todo lo que no se desprenda del texto del tratado supone\nuna contravención de las partes contratantes. Señalan que la Sala Constitucional y el Tribunal de\nCasación han exigido la autenticación. Dicen que la responsabilidad por la falta de autenticación es\ndel gobierno de Bélgica y de la Procuraduría General de la República, ésta al no hacerle las\nadvertencias al primero. Manifiestan que el argumento de que el delito de bancarrota fraudulenta no\nestá incluido en el tratado es irrelevante, ya que no está sancionado en Bélgica con pena superior a\ndos años, por lo que no se cumple con el requisito de la penalidad mínima. Indican que no es\nadmisible el argumento de la Procuraduría de que debía reservarse la resolución definitiva hasta que\nel defecto fuera subsanado, debido a que ello va en contra de los principios de\nautorresponsabilidad, preclusión y lealtad procesal. En cuanto a que no se resolvió la última\npetición de extradición dicen que toda omisión debe ser de tal magnitud que genere una conclusión\ndistinta a la que se llegó en el fallo. Sin embargo, - manifiestan – ello carece de relevancia\ndebido a la falta de autenticación. En forma subsidiaria indica que si se llega a anular total o\nparcialmente el fallo se ponga en libertad a su representado. En escrito presentado con\nposterioridad vuelven los defensores a realizar los alegatos, haciendo referencia a que no se\npresentaron los documentos autenticados. “II. ALEGATOS DE LOS DEFENSORES. Los abogados del requerido\nse opusieron al recurso de apelación interpuesto. Indican que no es cierto que todo lo que no se\ndesprenda del texto del tratado supone una contravención de las partes contratantes. Señalan que la\nSala Constitucional y el Tribunal de Casación han exigido la autenticación. Dicen que la\nresponsabilidad por la falta de autenticación es del gobierno de Bélgica y de la Procuraduría\nGeneral de la República, ésta al no hacerle las advertencias al primero. Manifiestan que el\nargumento de que el delito de bancarrota fraudulenta no está incluido en el tratado es irrelevante,\nya que no está sancionado en Bélgica con pena superior a dos años, por lo que no se cumple con el\nrequisito de la penalidad mínima. Indican que no es admisible el argumento de la Procuraduría de que\ndebía reservarse la resolución definitiva hasta que el defecto fuera subsanado, debido a que ello va\nen contra de los principios de autorresponsabilidad, preclusión y lealtad procesal. En cuanto a que\nno se resolvió la última petición de extradición dicen que toda omisión debe ser de tal magnitud que\ngenere una conclusión distinta a la que se llegó en el fallo. Sin embargo, - manifiestan – ello\ncarece de relevancia debido a la falta de autenticación. En forma subsidiaria indica que si se llega\na anular total o parcialmente el fallo se ponga en libertad a su representado. En escrito presentado\ncon posterioridad vuelven los defensores a realizar los alegatos, haciendo referencia a que no se\npresentaron los documentos autenticados. III. SE RESUELVE: El primer aspecto a analizar con respecto\na la resolución impugnada es el concerniente a la falta de autenticación de la documentación por el\ncónsul de Costa Rica en Bélgica, conforme a la cadena de autenticaciones que exige la Ley de\nServicio Consultar. Se dice en la resolución impugnada: “En cuanto a la autenticidad que deben\nguardar los documentos que sirven de sustento a la solicitud de extradición, el artículo 6 de la\nConvención entre Bélgica y Costa Rica dispone que los documentos en que se sustenta la extradición,\nserán producidos en original o en testimonios auténticos y se acompañarán siempre que sea posible,\nde una traducción en la lengua del país requerido, y de la filiación del individuo reclamado. Por su\nparte el inciso 2 del artículo 9 de la Ley de Extradición vigente dispone que entre los documentos\nque el gobierno requirente debe presentar, están “copia auténtica de las actuaciones del proceso,\nque suministren prueba o al menos indicios razonables de la culpabilidad de que se trata\". Por su\nparte la ley Orgánica del Servicio Consular No. 46 de 7 de julio de 1925 y sus reformas, otorga a\nlos cónsules de la República el carácter de notarios y tiene autoridad para dar fe, conforme a las\nleyes, de los actos y contratos. También legalizarán documentos y firmas de las autoridades del país\nen que funcionen, cuando tales certificados y documentos hayan de surtir efecto en Costa Rica,\naunque se trate de extranjeros, ver artículos 66, 67-69 y 81 de la citada ley. Pero además la firma\nde este funcionario debe ser autenticada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, según lo\ndispone el artículo 294 de la Ley General de la Administración Pública). Revisando los documentos\npresentados por la autoridad requirente, tenemos que los mismos no fueron legalizados por el cónsul\nde Costa Rica en Bélgica, ni la firma de este funcionario fue autenticada por el Ministerio de\nRelaciones Públicas, como era lo correcto, porque estaban destinados a surtir efectos legales en\nCosta Rica. En esos documentos solamente aparece la autenticación del cónsul de Bélgica en Costa\nRica, es decir que los documentos que han servido para sustentar la extradición que se solicita no\nfueron legitimados por nuestras autoridades, ergo, los mismos no son idóneos para sustentar la\nextradición que se solicita. Llama la atención que el tribunal que intervino inicialmente, no hizo\nla prevención a la autoridad requirente para que cumpliera con este requisito, prevención que a\nestas alturas resulta improcedente, porque la solicitud de extradición ya debe ser resuelta, en\nvirtud de que el extraditable [Nombre3] [Nombre4] hace muchos meses está guardando prisión\npreventiva. Adoleciendo entonces de autenticidad la solicitud de extradición formulada contra el\nextraditable [Nombre5], se rechaza la misma y se ordena ponerlo en libertad una vez adquiera firmeza\nla presente resolución”. Este Tribunal luego del estudio de los votos de la Sala Constitucional\ncitados tanto por la Procuraduría General de la República como por la defensa del requerido, unido\nal estudio de la jurisprudencia constitucional de acuerdo con los sistemas informáticos del Poder\nJudicial, encuentra que en lo relativo a la autenticación de firmas conforme a la Ley de Servicio\nConsular en forma expresa se refirió la Sala Constitucional en voto 903-92 del 3 de abril de 1992:\n“VII.- Consideración separada merece el alegato de la falta de autenticación de los documentos\naportados por el requirente. Las resoluciones de Corte Plena del 27 de setiembre de 1982 artículo\nVII y del 24 de diciembre de 1984 artículo III) indican que la falta de autenticación de las firmas,\nse subsana con la remisión de las diligencias de extradición, por parte del Ministerio de Relaciones\nExteriores a la Corte Suprema de Justicia. No obstante, considera la Sala que lo indicado en esa\noportunidad por Corte Plena y la práctica administrativa y jurisdiccional que se consolidó\nposteriormente a la luz de lo resuelto, roza con las disposiciones de los artículos 66, 67, 80 y 81\nde la Ley Orgánica del Servicio Consular, que exige que los documentos provenientes del extranjero,\ndeban ser autenticados por el Cónsul de Costa Rica en aquel país y las firmas de éste por el\nMinisterio de Relaciones Exteriores (ver artículo 291 de la Ley General de la Administración\nPública). En el proceso de extradición que se tramita contra [Nombre6] se echa de menos en los\ndocumentos aportados por el Gobierno de los Estados Unidos de América, la autenticación de la firma\ndel Cónsul costarricense por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, omisión de una\nformalidad legal que en criterio de la Sala, impide tener por completa la documentación presentada.\nPara la Sala, la omisión del Estado costarricense -en alguna medida motivada por las resoluciones de\ncomentario- impide tener por completa la documentación presentada. Sin embargo, esa omisión, no es\nde tal identidad que anule lo actuado por el Tribunal; por el contrario, considera la Sala que es un\ndefecto subsanable y no imputable al país requirente, por lo que deberá el Juzgado de Santa Cruz,\nsolicitar a la mayor brevedad posible, la autenticación, a fin de continuar con los procedimientos\nnormalmente. Lo anterior implica que para la Sala no ha existido violación a los derechos\nfundamentales del recurrente y por ello, debe declararse sin lugar el recurso en todos sus\nextremos”. Por otro lado, Sala Constitucional en diversos fallos ha indicado que la falta\nautenticación de los documentos en una extradición es un defecto subsanable. Así en el voto 4317-93\ndel 3 de setiembre de 1993 dijo: “Ya este Tribunal ha señalado en otros votos - por cierto\nreferentes al mismo asunto- que la falta de autenticación de la documentación ni produce nulidad\nalguna ni impide dar inicio al procedimiento de extradición al ser un defecto subsanable”. En este\nmismo sentido: Sala Constitucional, voto 3637-93 del 28 de julio de 1993 y voto 3678-93 del 30 de\njulio de 1993. Conforme a lo indicado en dichos votos debe concluirse que la Ley de Servicio\nConsular (Art. 67) sí es aplicable, no presentándose conflicto entre ésta y el Tratado de\nExtradición con Bélgica, ya que este en su Art. 6 exige que debe presentarse el “documento original”\no un “testimonio auténtico”, pero no señala que no deba seguirse el trámite para el reconocimiento\nde los documentos conforme a la Ley de Servicio Consular, la que de todas maneras fue dictada\nconforme a las prácticas internacionales de carácter consular. Téngase en cuenta que la Sala\nConstitucional expresamente en el voto 903-92 exigió que se siguiera el trámite de ley, incluyéndose\nla autenticación de parte el cónsul de Costa Rica en el país del Estado requirente. Distinta sería\nla situación si el Tratado incluyera una norma como la del Art. 7 del Tratado Modelo de Extradición,\nmencionado por la parte apelante, que expresamente dispone que no se exigirá certificación o\nautenticación de las solicitudes de extradición. Sin embargo, la falta de autenticación de la\ndocumentación, como lo ha dicho la Sala Constitucional en diversos fallos, arriba mencionados,\nincluido el mismo voto 903-92, no es una causal para rechazar la solicitud de extradición, sino debe\nhacerse la prevención respectiva al Estado requirente para que subsane el defecto, lo que no se hizo\nen este caso. Lo anterior de conformidad con el Art. 9 inciso d) de la ley de extradición, de\naplicación supletoria. En cuanto a la prevención véase, además de los votos citados, el 2490-96 del\n28 de mayo de 1996, ordenado por la Sala Constitucional. En lo atinente a la prevención de\npresentación de la documentación que faltara y a la anulación de la resolución sobre la extradición\npara que se subsane el defecto es importante el voto 516-F-96 del 5 de setiembre de 1996, dispuesto\npor el Tribunal de Casación Penal. Incluso se ha dicho por este Tribunal, en un caso que se regía\npor la ley de extradición y no por el Tratado entre Bélgica y Costa Rica, que la falta de\npresentación en el plazo requerido de los documentos auténticos no implica por sí que deba\ndeclararse sin lugar la extradición si son aportados con posterioridad, aunque tiene implicaciones\ncon respecto al procedimiento (Voto 643-2001 del 27 de agosto del 2001). Debe resaltarse que en la\nmisma sentencia se reconoce que la falta de autenticación de los documentos es un defecto\nsubsanable, pero en forma contradictoria indica que debido a que el extraditable lleva mucho tiempo\ndetenido no corresponde hacerle la prevención al Estado requirente, tal y como procedería. En este\nsentido se dice: “Llama la atención que el Tribunal que intervino inicialmente, no hizo la\nprevención, a la autoridad requirente para que cumpliera con ese requisito, prevención que a estas\nalturas resulta improcedente porque la solicitud de extradición ya debe ser resuelta, en virtud de\nque el extraditable [Nombre3] [Nombre7] hace muchos meses está guardando prisión preventiva” (folio\n844). Contrario a lo que se extrae de dicho razonamiento, la larga duración de la detención\nprovisional, conforme a reglas de la derivación, puede estar relacionada con sí debe disponerse o no\nla libertad del extraditable durante el proceso de la misma, pero no tiene ligamen con la resolución\nde fondo de la extradición, de modo que dé lugar en definitiva a la denegatoria de la solicitud de\nesta, por ello no llevan razón los defensores en sus argumentaciones al invocar los principios de\nautorresponsabilidad, preclusión y lealtad procesal. Más bien conforme al principio de lealtad entre\nlas partes contratantes del Tratado internacional es que debe hacérsele las advertencias al Estado\nrequirente de que corrija un defecto en la documentación, máxime que dicho requisito se extrae de la\nlegislación interna de Costa Rica. Así si lo que correspondía era dar audiencia para que se\nsubsanara el defecto de la documentación, debía procederse en ese sentido, lo que no se hizo por el\nTribunal de Juicio. Por lo anterior lo procedente es declarar con lugar el recurso de apelación,\nanular la resolución impugnada, disponiéndose el reenvío, para que se haga la prevención\ncorrespondiente. Por innecesario no se entran a conocer los otros alegatos del recurso”. Lo anterior\nimplica reconocer – independientemente de la discusión planteada por la Procuraduría General de la\nRepública – sobre la utilidad de la exigencia de formalidades en la documentación, la realidad es\nque la legislación nuestra y aún los precedentes vinculantes erga omnes de la Sala Constitucional,\nobligan al cumplimiento de algunos requisitos. En el caso concreto, se observa que a folios 1062 a\n1387 del tomo II, se presentaron por la Embajada de Bélgica una serie de atestados debidamente\nlegalizados y autenticados en que constan los siguientes aspectos: En cuanto a la primera solicitud\nde extradición: 1- La identificación del extraditable y sus datos personales. 2- La formal solicitud\nde extradición, la exposición de la orden de detención girada en rebeldía el 6 / 10 / 2002 por el\nJuez de Instrucción Doña [Nombre8] en Amberes referencia 235 / 96 AN61 98. 2422- 96. 3- La\nindicación de los hechos por los cuales se solicita la extradición según la cual el interesado es\nculpable de ser coautor de infracciones sobre legislación social y falsificación de documentos en\nAmberes, del 30 / 4 / hasta el 20/2) 1998. 4- La indicación de la penalidad de los delitos y las\nnormas aplicables, y la posible fecha de prescripción de los delitos. 5- A folio 1079 a 1080 aparece\ndebidamente autenticada la orden de detención por rebeldía del 6/ 10 7 2000 expediente 325- 96\nemanada del Juez [Nombre8] Juez de Instrucción del Tribunal de Primera Instancia de Amberes, los\nhechos objeto del proceso. 6- Copia certificada de la legislación aplicable por estas figuras (folio\n1196 y siguiente). En cuanto a la segunda solicitud de extradición: 1- Se adiciona la solicitud de\nextradición con fundamento en una orden de detención por rebeldía el 21/ 3/ 2001 por el Juez de\nInstrucción [Nombre9] referencia 29 / 01/ AN 75. 98. 499- 99 en cuanto se dice que el extraditado es\nculpable de los hechos de falsificación de documentos y uso y bancarrota simple y fraudulenta en\nAmberes, Bélgica, del 6 /11 / 95 hasta el 4 / 12/ 1999. 2- Se indican los artículos que penalizan\nlas conductas, concretamente las normas 1 a 11, 193, 196, 197, 213, 214 , y 489 ter y 489 bis del\nCódigo Penal Belga, con la indicación que las penas superan la duración mínima prevista en el\nConvenio entre Costa Rica y Bélgica del 25 / 4 / 1902, y la indicación de las fechas de prescripción\nde los cargos. 3- A folio 1234 aparece la orden de detención por los delitos de falsificación de\ndocumentos y uso, bancarrota fraudulenta y simple ( artículos 489 ter y 489 bis del Código Penal\nBelga). 4- Igualmente al indicado folio se hace una transcripción de los hechos por los que – entre\notros – se pide la extradición, así como la orden de detención por rebeldía ( folio 1239 y 1240). En\ncuanto a la tercera solicitud adicional de extradición. Se tienen por debidamente certificados y\nlegalizados, lo siguiente: 1- La fundamentación de la presente solicitud adicional “ Con base en una\nsentencia dada por la Corte de Apelación de Amberes el 4/ 10/ 2000…”. 2- Los hechos por los que se\npide la extradición es por los delitos de falsificación de documentos y uso de documento falso\nsabiendo que estaban falsos – como coautor de la NV Europa United States of América ( EURUSA)\ndeclarado en quiebra sobre declaración- ha hecho desaparecer los libros o documentos y las cuentas\nanuales de las empresas, parcialmente o enteramente ha malversar o esconder activo – abuso de\nconfianza – infracciones del Código de los impuestos sobre los ingresos y el código de la IVA” 3- Se\nindican a ese mismo folio las penas y la posible fecha de prescripción. 4- Se adjunta copia de la\nsentencia en contumacia 5- Copia certificada de la legislación aplicable. ( Folios 1336 y\nsiguientes). De modo que no es cierto que los documentos aportados – tal y como lo alegan los\nrecurrentes – sea maltrecha o insuficiente, sino al contrario permite deducir cuáles son los delitos\natribuidos, las penas, el estado procesal de las causas, todo lo cual justifica el rechazo del\nmotivo. En todo caso, como bien lo alega el señor Procurador al contestar la audiencia respectiva\npara los efectos del emplazamiento (art. 446 del C.P.P.), el Convenio de Extradición con Bélgica lo\nque requiere y exige – esto en cuanto a la documentación – claramente indica en su artículo 6 que: “\nLa extradición solo se concederá mediante la producción ya de una sentencia condenatoria, ya de un\nauto de procedimiento que decrete formalmente u obligue de pleno derecho a la comparencia del\ninculpado ante la jurisdicción represiva ya, en fin, de un auto de prisión o de cualquier otro\ndocumento que tenga la misma fuerza. Estos documentos indicarán la naturaleza precisa de los hechos\nacriminados y la disposición criminal que le es aplicable. Serán producidos en original o en\ntestimonio auténtico y se acompañarán, siempre que sea posible, de una traducción en lengua del país\nrequerido y de la filiación del individuo reclamado”. Conforme con lo anterior, en la especie se\ncumple con las exigencias legales en cuanto a este extremo que se alega y por ello se rechaza el\nreclamo. 4- En cuanto al alegato de ausencia del requisito de penalidad mínima, pues según se alega\ntodos los delitos a que se refieren las solicitudes de extradición son sancionados con pena inferior\na dos años, con lo que no se cumple con el presupuesto de la penalidad mínima que hace referencia el\nartículo 2 in fine del Tratado de Extradición entre Costa Rica y Bélgica. Este Tribunal considera\nque no llevan razón los recurrentes y por ende rechaza el reclamo. Cierto es que el Tratado de\nExtradición entre Costa Rica y Bélgica firmado en Bruselas el 25 de abril de 1902 y debidamente\nratificado, en el artículo 2, último párrafo, expone que: “En todo caso, los hechos en razón de los\ncuales se pide la extradición deben comportar según la ley del país requirente, una pena que no baje\nde dos años de prisión, y la extradición no podrá verificarse sino cuando el hecho semejante sea\npenable según la legislación del país requerido”. Es un principio de la materia de extradición que a\nlos Estados no les interesa perseguir delitos de poca monta, y por ello se fijan algunas reglas al\nrespecto. Inclusive la misma Ley de Extradición recoge este principio denominado principio de la no\nentrega por infracciones leves (mínima non curat praetor) al indicarse: en el art. 3 inciso e) de la\nLey de Extradición que no procederá la extradición:“Cuando la pena asignada a los hechos imputados,\nsegún su calificación provisional o definitiva por el juez o tribunal competente del Estado que\nsolicita la extradición, sea menor de un año de privación de libertad y que esté autorizada o\nacordada la prisión o detención preventiva del procesado, si no hubiera aún sentencia firme. Esta\ndebe ser privativa de la libertad”. La indicada norma del Tratado entre Costa Rica y Bélgica que\ntambién tutela ese principio, y debe entenderse que hace relación a las penas previstas en los tipos\npenales abstractamente considerados y no con relación a las penas impuestas en cada caso concreto.\nEs decir, lo que rige es la pena de los delitos; o en otros términos, en aquellos delitos cuya pena\nsea mínima sea menor a dos años no procede conceder la extradición. Tal y como lo alega el señor\nrepresentante de la Procuraduría General de la República, el elemento de la mínima penalidad hace\nreferencia a la ley del país requirente, y la pena prevista en los tipos respectivos, de modo que la\npena atendible para fijar o no la procedencia de la extradición debe ser aquella contenida en la\nnorma y que puede ser igual o mayor de dos años. En el caso concreto, conforme a las diversas\nsolicitudes de extradición solicitudes por el Reino de Bélgica, el Tribunal de instancia en la\nresolución apelada se pronuncia sobre los hechos por los que a su modo de ver el asunto justifican\nconceder la extradición, a saber: “El 14 de febrero del 2001 el Juez de Instrucción del Tribunal de\nPrimera Instancia con sede en Amberes, emite una orden de detención por rebeldía, expedida en el\nexpediente N- 235- 96 contra el extraditable [Nombre10] por los siguientes hechos: Del 30- 4- -94 y\n20 –2 – 98, [Nombre10] trabajaba como Gerente o Administrador delgado de diversas empresas de piping\nindustrial y tècnicas de refrigeración establecidas en Amberes, entre otras la BVBA Intermitaje, NV\nMontrex, NV EURO Enginering , NV Poliytech. De esta manera ha remitido en el mismo periodo, facturas\nficticias de 44 millones de francos belgas a la BVBA Genex, Madgaenastraat 28 en Amberes y por\nconsecuencia no podía pagar a sus empleados de manera oficial. Por ello se le tiene como sospechoso\nde ser el autor de infracciones de la legislación social, falsificación de documentos, hechos\ncalificados como crimen y o delito por los artículos 193, 196 del Código Penal y por los artículos\n22 hasta el 32 del Real Decreto del 20- 7- 1967, en cuanto al empleo de empleados de nacionalidad\nextranjera, artículos 44 de la ley del 24- 7- 1987 en cuanto al trabajo temporal, al trabajo\ninterino y la puesta a disposición de empleados de usuario, artículos 31 hasta el 39 de la ley del\n27- 6- 1969 modificando decisión del 28 d- 12 – 1944 en cuanto a la seguridad social de los\ntrabajadores, artículos 11 al 15 del Real Decreto del 23- 10- 1978 en cuanto al mantenimiento de\ndocumentos sociales; artículo 11 hasta el 15 del decreto del 6-3- 1991 en cuanto a la regulación\npara conocer las agencias de empleo en la región flamenca y penalizados con una pena de prisión\nprincipal correccional de un año y por una pena más dura”. ( cf. Folios 1444 y 1445 del fallo).\nIgualmente el señor Juez de instancia, en la resolución apelada, con respecto al segundo bloque de\nhechos por los que se concede la extradición, refiere: “3- El 23 de marzo del año en curso, el\nGobierno de Bélgica adicionó la solicitud de extradición con fundamento en una orden de detención de\nrebeldía emitida el 21 de marzo del 2001 contra el extraditable [Nombre11], por el Juez de\nInstrucción de Primera Instancia con sede en Amberes, en expediente N- 29- 01 por los siguientes\nhechos_ “ A partir de la constitución al 6 –11- 95 [Nombre12] era el gerente real de la BVBA Gneral\nEngennering con sede en Brecth. Esta sociedad ha sido declarada en quiebra por el tribunal de\nComercio de Amberes el 4- 2-1999. Esta sociedad ha dejado una deuda, entre otras al Ministerio de\nHacienda por no haber pagado impuestos de 207 millones de FB. Resulta que de la investigación que el\nsospechoso a registrado en su contabilidad al menos 63. 1 millones de FB, como facturas ficticias.\nPor ello se acusa al extraditable de falsificación de documentos y uso, infracción al artículo 489\nter 8 antes bancarrota fraudulenta, infracción al artículo 489 bis 8 antes bancarrota simple. Hechos\ncalificados como crimen y / o delito por los artículos 193, 196, 197, 213, 214, 489 ter y 489 bis\ndel Código Penal y penalizados por una pena de prisión capital correccional de un año o por una pena\nmás grave”. ( cf. hechos probados del fallo venido en apelación). Igualmente en sentencia el\nTribunal puntualiza que los delitos por los cuales se pide la extradición son los de FALSIFICACIÓN\nDE DOCUMENTOS, INFRACCIONES A LAS LEYES SOCIALES, USO DE DOCUMENTO FALSO, BANCARROTA FRAUDULENTA Y\nBANCARROTA SIMPLE, siendo que en sentencia apelada se concede por los delitos de FALSIFICACIÒN DE\nDOCUMENTOS (expediente 235-96 referencia 235- 96- AN61. 982422- 96) y por los hechos constitutivos\nde FALSIFICACIÒN DE DOCUMENTOS Y USO DE DOCUMENTO FALSO que se le siguen el Tribunal de Primera\nInstancia de Bélgica, expediente n- 29- 01 referencia 29- 01 AN 75. 98. 4999- 99. Esos delitos\ntienen penas que superan en el máximo la pena de dos años de prisión, de manera que se cumple con\nese requisito, y por ello se deniega el reclamo. 5- Respecto al quinto alegato en que se expone que\nlos hechos por los que se pide la extradición de [Nombre3] [Nombre7] son atípicos, igualmente se\nrechaza el reclamo. No debe perderse de vista cuál es la esencia, los fines y la naturaleza del\nprocedimiento de extradición. Acerca de la naturaleza jurídica del procedimiento de extradición se\nha dicho por reconocida doctrina que “… no constituye un juicio propiamente dicho, que prejuzgue\nsobre la inocencia o culpablidad del requerido, pues solo tiende a conciliar las exigencias de la\nadministración de justicia represiva en los países civilizados, con los derechos del asilado”. (cf.\n[Nombre13], [Nombre14]. Código de Procedimientos en Materia Penal para la Justicia Federal y los\nTribunales Ordinarios de la Capital Federal y Territorios Nacionales. Editorial Abeledo Perrot.\nBuenos Aires. 1972, p. 593, citado por [Nombre15], [Nombre16] y otros. La Extradición en Costa Rica.\nEditorial Nueva Década. San José Costa Rica, 1989. 14 ). Igualmente en esa misma línea de\npensamiento, este Tribunal de Casación Penal ha indicado: “ … al respecto hay que reiterar que no\nestamos conociendo de un proceso de culpabilidad, en el que procede valorar la prueba y su\nlegitimidad conforme a nuestra legislación, sino ante un proceso sumarísimo, tendiente a establecer\nsi procede o no la entrega del señor [Nombre17]. al Gobierno de los Estados Unidos, por unos hechos\npor los cuales se afirma que fue condenado, según un debido proceso conforme a la legislación del\nEstado requiriente, o por los cuales se le sigue proceso. De modo que, las probanzas a las que se\nalude solo importan para establecer la existencia de elementos probatorios que sirvan de sustento a\nla acusación o un procesamiento que sirvan como “indicios razonable de culpabilidad”, según la\nexigencia que contiene el punto dos del inciso c- del artículo de la Ley de Extradición…”. ( cf.\nvoto 238. F de las 11: 30 horas del 14 de julio de 1994, extracto que aparece en: Jurisprudencia del\nTribunal de Casación Penal. Escuela Judicial. Noviembre de 1995, p.113 ). Otros votos más recientes\nde este Tribunal ha mantenido esa línea en el sentido de la improcedencia de valorar las pruebas o\nestablecer un juicio de culpabilidad. Así en el voto 2002- 00666 de las 10 horas del 29 de agosto\ndel 2002 se dijo: “ Reiteradamente este Tribunal de Casación ha dicho que en el procedimiento de\nrevisión ( sic) no se realiza la valoración de la prueba, a efecto de determinar la existencia de un\ndelito, pues no se trata de determinar si a la persona a que se solicita la extradición ha cometido\nun hecho típico, antijurídico, culpable y punible, lo que se tendrá que determinar en el juicio para\nel que se requiere, en el caso que no exista condena, o ha sido ya establecido por el país\nrequirente, en el supuesto de que la misma ya exista (vèase voto del Tribunal de Casación Penal\n1999—583, 200- 407, 2000 – 073, entre otros”. En el caso concreto de la solicitud de extradición que\nse promueve a favor de [Nombre18] [Nombre10], los recurrentes echan mano al argumento de considerar\nla atipicidad de la conducta, y errores de calificación por parte del Estado Belga, la poca\nprecisión en los hechos por los que se pide esa medida, la no acreditación de modo expreso de la\nintención de perjudicar, así como del conocimiento de la falsedad, así como la tesis de que estos\ndelitos son falsedades de las que doctrina denomina “ ideológicas “, (que no se configuran en casos\nde documentos privados como dicen los recurrentes son las facturas), son todos aspectos de fondo\npropios de ser examinados en su momento por el estado requirente y al momento en que someta al\nextradido a juicio. Pero no son propiamente aspectos que deban valorarse en esta sede, pues como ya\nlo ha indicado la jurisprudencia de este Tribunal de Casación Penal, “Si asumiéramos lo que expresa\nel señor defensor, de que la prueba debe examinarse para determinar la existencia del tipo objetivo,\nno habrá razón para que no se hiciera también respecto de la antijuricidad (examinando la existencia\no no existencia de causas de justificación), y la culpabilidad (valorando la existencia o\ninexistencia de causas de exculpación) aplicando para ello el derecho penal interno y sin la\nrealización del juicio, cuando precisamente lo que se pretende con la extradición es posibilitar la\naplicación del derecho del Estado que requiere al extradido para su juzgamiento, ( juicio), o para\nque cumpla la condena ya impuesta conforme al derecho penal de ese país. Lo contrario, sea la\nvaloración de la prueba para determinar el tipo objetivo, convertiría en procedimiento de\nextradición, en un procedimiento de “revisión” de procesos o sentencias dictadas en otros países,\nconforme con nuestros propios criterios de valoración de pruebas, y sin que haya juicio, lo que a\ntodas luces no es razonable”. ( Tribunal de Casación Penal Voto 2002- 0666 de las 10 horas del 29 de\nagosto del 2002). Con fundamento en las anteriores consideraciones y citas de los precedentes\ninvocados, no procede el análisis de los aspectos de fondo que refieren los recurrentes, sino que\nello es propio del proceso a que se somete el extraditable en el país que pide la medida, y por ello\nse deniega el reclamo. 6. En el agravio 6 del libelo de apelación los señores defensores aducen “la\nimposibilidad de determinar el tiempo de comisión del hecho punible”, tesis que no admite este\nTribunal y por lo tanto, rechaza el reclamo. Tal y como se expuso en el motivo II, mediante la\ntranscripción de los hechos objeto del proceso que se conoce los hechos están claramente expuestos\nen las condiciones de modo, tiempo y lugar. Véase que la documentación aportada definen el momento\nde comisión de los delitos, así tenemos que en la primera solicitud se indica que el extradido es\nculpable de ser autor de las infracciones sobre legislación social y falsificación de documentos en\nAmberes, Bélgica del 30/4/1994 hasta el 20/2/1998; e igualmente sucede con los cargos de la segunda\nsolicitud en que se indica que el extraditable se le investiga por falsificación de documentos, y\nuso y bancarrota simple y fraudulenta en esa misma localidad belga, hechos ocurridos del 6/11/1995\nhasta el 4/2/99. La discusión si estamos ante un delito continuado, esto bajo la terminología de\nnuestro Código Penal, siendo propiamente una cuestión de calificación legal, no puede ser examinada\nen esta sede. 7. En punto a la prescripción, objeto también de recurso por los señores defensores,\nes tesis de este Tribunal que no llevan razón. Ya establecimos que por aplicación del artículo 5 del\nConvenio de Extradición entre Costa Rica y Bélgica, a los fines de establecer la prescripción rige\nla regulación del país en que se halle el inculpado. Sobre el punto, dispone ese Tratado en el\nartículo : “No habrá lugar a extradición cuando, con arreglo a la legislación del país en que se\nhalle el inculpado, haya prescrito la pena o la acción penal”. Vistos los hechos por los que se pide\ny concede la extradición, tenemos que en cuanto a la primera solicitud, se debe tomar en cuenta la\nfinalización de la acción 20/2/1998, siendo que los hechos de falsificación de documentos tienen\npena de hasta seis años de prisión (cf. artículo 359 del Código Penal costarricense), de modo que –\nconsiderando también las reglas de prescripción establecidas en los artículos 31 y siguientes del\nCódigo Procesal Penal – debe indicarse que ese plazo no ha transcurrido. Véase que el artículo 31\ninciso a- del Código Procesal Penal establece que “Si no se ha iniciado la persecución penal, la\nacción prescribirá: a) Después de transcurrido un plazo igual al máximo de la pena, en los delitos\nsancionados con prisión, pero en ningún caso, podrá exceder de diez años, ni ser inferior a tres”.\nEn el caso concreto, el delito de falsificación tiene pena en su extremo mayor de seis años, de modo\nque si los hechos de la primera solicitud de extradición ocurren 30/4/94 hasta el 20/2/98, habrán de\nprescribir a partir de esa última fecha, esto sin contar con las causales de interrupción y\nsuspensión, entre ellas la establecidas en el artículo 34 incisos d-) y f-) del Código Procesal\nPenal costarricense. Dispone esta norma –en lo que interesa para la resolución de este asunto– que:\n“Suspensión del cómputo de la prescripción. El cómputo de la prescripción se suspenderá: Inciso d-\nMientras dure, en el extranjero el trámite de la extradición”, y el inciso f-) en su literalidad\ndispone: “Por la rebeldía del imputado. En este caso, el término de la suspensión no podrá exceder\nun tiempo igual al de la prescripción de la acción penal; sobrevenido este, continuará corriendo el\nplazo”. Es decir, en estos casos, la prescripción se suspende a partir del momento en que se\nsolicita la extradición, hasta que se ejecuta la misma. ( cf. Llobet Rodríguez, Javier. Proceso\nPenal Comentado. ( Código Procesal Penal Comentado) Segunda Edición. Editorial Jurídica Continental.\n2003. p. 113). En la especie que se conoce en alzada, se tiene que la solicitud de extradición fue\nrecibida en fecha 26 de febrero del 2001 en el Tribunal del Primer Circuito Judicial de San José (\ncf. Folio 1 a 4 del tomo I), fecha a partir de la cual se ha suspendido el cómputo de la\nprescripción. Igual sucede con los hechos de la segunda solicitud de extradición que tiene como\nfecha de partida para el cómputo respectivo el 4/2/ 1999, siendo evidente que tampoco ha\ntranscurrido el plazo de prescripción como se alega. En consecuencia se desestima el reclamo.\nV-RECURSO DE APELACIÓN PRESENTADO POR LA LIC. [Nombre19] EN REPRESENTACIÓN DE LA PROCURADURÍA\nGENERAL DE LA REPÚBLICA. ( folios 1587 a 1593 ) Se aduce que la Embajada de Bélgica presentó la\nsolicitud de extradición contra [Nombre20] [Nombre10] por dos cargos: infracción sobre legislación\nsocial y falsificación de documentos, la cual fue ampliada primero por cuatro cargos: falsificación\nde documentos, uso de documentos falsos, bancarrota simple y bancarrota fraudulenta, y\nposteriormente por otros dos cargos de falsificación de documentos y uso de documentos falsos. El\nreclamo se dirige a indicar por parte de la representante de la Procuraduría General de la República\nla inconformidad con el rechazo de los cargos de bancarrota fraudulenta y bancarrota simple. Son dos\nlos motivos que se exponen en el recurso en esa línea de la denegatoria de la extradición en algunos\ndelitos: PRIMER MOTIVO. Dos son los motivos de la apelación presentada por la Procuraduría General\nde la República y que por estar en estrecha relación se enuncian y resuelven en un solo apartado, El\nprimero es que el cargo de bancarrota fraudulenta sí cumple con el principio de mínima penalidad. En\neste motivo de la apelación presentada se combate el argumento del señor juez de instancia, según el\ncual aún cuando se cumple con el principio de identidad con relación al delito de quiebra\nfraudulenta no se cumple con el otro requisito de la penalidad mínima, que según el señor Juez es de\nun mes de prisión según el Código Belga. La recurrente discrepa de ese razonamiento en cuanto\nconsidera que el delito bancarrota fraudulenta si cumple el requisito de mínima penalidad, pues se\nestablece en el Tratado entre Costa Rica y Bélgica que los hechos en que se fundamente el pedido de\nextradición deben tener como mínimo una pena que no baje de dos años de prisión, según la\nlegislación del Estado requirente, es decir debe tratarse para que proceda la extradición de un\ndelito con pena de dos o mas años de prisión. Además se debe tomar en cuenta que el parámetro que\nrige en cuanto a la pena, es el extremo mayor, para que de ese modo se refleje la gravedad de la\nconducta. En todo caso, citando el Código Penal belga, en el artículo 489 ter, le establece al\ndelito de quiebra fraudulenta una pena de un mes hasta cinco años y de multa de 100 a quinientos mil\nfrancos. Se pide que se ordene la extradición por ese cargo. II- SEGUNDO MOTIVO. El segundo motivo\nconsiste en alegar que el delito de “ bancarrota simple” si encuentra identidad en la legislación\ncostarricense. El Tribunal de Santa Cruz, Guanacaste, rechazó el cargo de bancarrota simple indicado\nque no tiene identidad, sin que se explique la razón mediante la cual se llegó a esa conclusión, aun\ncuando es claro que – luego de repasar los cargos de la primera solicitud de extradición que – que\ntales hechos encuadran en el delito de quiebra fraudulenta previsto en el artículo 213 del Código\nPenal costarricense. Luego de transcribir los hechos de la primera solicitud de extradición, según\nlos cuales “A partir de la constitución al 6 / 11 / 95 [Nombre10] y [Nombre21] era el gerente real\nde la BVBA Engenerin con sede en Brecht. Esta sociedad ha sido declarada en quiebra por el Tribunal\nde Comercio de Amberes el 4 / 12 / 1999. Esta sociedad ha dejado una deuda, entre otras al\nMinisterio de Hacienda por no hacer pagado impuestos por 207 millones de FB. Resulta de la\ninvestigación que el sospechoso ha registrado en su contabilidad al menos 63. 1 millones de FB, como\nfacturas ficticias”. Destaca la recurrente que a los efectos del principio de identidad lo\nimportante no es que exista una identidad en la nomenclatura de los delitos, sino que los hechos\nsean los mismos sin necesidad de que se trate de la misma figura delictiva. En apoyo de su tesis\ncita el voto 294- F- 97 de las 8 horas del 15 de abril de 1997 proveniente del Tribunal de Casación\nPenal. Finalmente se pide que se conceda la extradición por el delito de bancarrota simple. Se\naccede al primer reclamo y se concede también la extradición por el delito de bancarrota\nfraudulenta, no así por el delito de bancarrota simple. El Tribunal de instancia de Guanacaste, Sede\nSanta Cruz, en la resolución que se impugna señala: “ …en relación con el delito denominado\nbancarrota fraudulenta regulado en el artículo 489 ter del Código Penal Belga encuentra identidad\ncon el delito de quiebra fraudulenta que se regula en nuestro Código Penal en el artículo 231 de\ndicho cuerpo normativo, no hay identidad con el delito de bancarrota simple regulado en el artículo\n489 bis del código penal belga”. (cf. folio 1450). Más adelante indica el Tribunal lo siguiente: “ …\ntenemos que aún cuando se cumpla el principio de identidad en relación con el delito de quiebra\nfraudulenta no se cumple con el otro requisito de la penalidad mínima que para dicho delito es en\nBélgica de un mes de prisión, en consecuencia se debe rechazar la solicitud de ampliación de la\nextradición respecto de los delitos de bancarrota simple y bancarrota fraudulenta”. (cf. folio\n1454). Debe decirse que en efecto, conforme a los atestados y documentos presentados por el Estado\nBelga, y según la copia de los textos legales debidamente traducidos, los delitos de bancarrota\nsimple, tiene una pena de un mes hasta dos años y de cien hasta quinientos mil francos. Así se\ndesprende del texto del articulo 489 bis del Código Penal belga, aportado a estas diligencias a\nfolio 1276 del tomo II. En cuanto al delito de bancarrota fraudulenta, el numeral 489 ter, del\nCódigo Penal belga, establece una penalidad de prisión de un mes hasta cinco años y de cien hasta\nquinientos mil francos. Lo anterior quiere decir que en cuanto al delito de bancarrota fraudulenta\nse cumple con el requisito de la penalidad mínima exigida por el Tratado de Extradición entre Costa\nRica y Bélgica, por lo que se acoge el reclamo de la Procuraduría General de la República.\"",
  "body_en_text": "IV- Having reviewed the arguments presented by the defense, this Tribunal proceeds to resolve them as follows: 1. Regarding the issue of the need for an official translation of the documents presented by the requesting State to justify the extradition, this Tribunal has indicated the following in vote 662 of 9:30 a.m. on August 29, 2002: \" II. In the second ground of the appeal, a lack of authenticity of the documentation presented by the United States of America and a lack of official translation are claimed, violating Article 369 subsection d) of the Code of Criminal Procedure (Código Procesal Penal). It points out that the documents are not authentic nor were they officially translated into Spanish. It indicates that the requesting State was warned, but it did not comply. It indicates that the law specifies what constitutes an official translation. It says that if the translation was done abroad, it should have been authenticated. It states that the Extradition Treaty (Tratado de Extradición) does not exempt the authentication of the translation. The ground is declared without merit. Article 9 subsection 6) of the Extradition Treaty with the United States of America states: 'All documents provided by the Requesting State shall be translated, either in the Requesting State or in the Requested State, into the language of the Requested State.' This implies that it is not required for the translation of the documents to be done in accordance with the Law on Official Translations and Interpretations (Ley de Traducciones e Interpretaciones Oficiales), which in any case, in its Article 3), indicates that the official translation of the document must be done 'when so required.' On folios 604-608, it is recorded that the translation of the documents in the file was performed by [Nombre1], a member of the Association of Interpreters and Translators of the United States of America, and the respective documentation was presented before the Consulate of Costa Rica for its authentication, as well as later before the Authentication officer of the Ministry of Foreign Affairs (folio 604), so no defect is observed. It is important that the appellant alleges a lack of reasoning in the extradition ruling regarding the authentication of the documentation. However, such a defect does not exist, as the resolution provides the reasons why it is not considered that any defect existed. Thus it states: 'The defense of the extradited person has objected to the translation of the documents. Law no. 8142 is invoked, which indicates that any document drafted in a language other than Spanish, intended to produce legal effects in our country, must be officially translated. That same law defines an official translation as only that performed by a translator authorized by the Ministry of Foreign Affairs and Worship (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto). In light of such objections, the Requesting State was warned to provide such official status. Certification was provided that the translations of all the documents on which the extradition request is based were performed by a translator from the Association of Court Interpreters and Translators of the United States – folios 599 to 610 -. Such documents are sufficient to accredit the suitability of the translations. Despite the official definition provided by our legislation, we cannot, in cases of Extradition with the United States, require the Requesting State to provide translations prepared by national translators authorized by the Ministry of Foreign Affairs and Worship. The Treaty – of higher rank than law – empowers that the translations be prepared in either of the two countries – Article 9 subsection 6'. In accordance with the foregoing, no defect is observed in the Tribunal's reasoning, which provides its reasons in this regard, which are consistent with the legal regulations. For the foregoing, this ground is declared without merit.\" In a similar vein, drafted by Dr. [Nombre2], this same Tribunal ruled in vote 2002-0909 at 4:20 p.m. on November eighth, two thousand two, when it was indicated in the relevant parts: \" The procedural nature of extradition, the agility it requires, only necessitates a procedure that authenticates the plausibility and credibility of the documentation, without the need for a certification like the one referred to by the appellant, because the effects of such documentation are very limited in our jurisdiction; neither is evidence received nor is its full legitimacy assumed. It is sufficient that there exist legitimate elements of judgment that justify, in principle, the intervention of the Requesting State and the restriction on the liberty of the extradited person, but the Costa Rican State does not fully assume the content and scope of the evidence or documents supporting the extradition request, whose content and claim will have full effect in the jurisdiction of the Requesting State and not in the Costa Rican jurisdiction... The objections concerning the translation of the documents are not convincing, because subsection six of article nine of the Treaty does not require an official translation: the commented norm contains a very flexible rule, as it allows the translation to be done in the Requested State or in the Requesting State.\" In the specific case, the disagreement is directed at questioning the absence of an official translation, and it must be added that – as indicated by the General Attorney's Office (Procuraduría General de la República) – the requesting State did present the translation into the Spanish language of all the documentation. This is evident on folios 1062 to 1387 of volume II of the present process. It must be added that in any case, by application of the principle of agility in this type of proceeding, as already detailed with citations of jurisprudence from this Chamber, what is required is precisely the plausibility and credibility of the documentation, without the appellants demonstrating that this is not the case. It must be added that the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium (Tratado de Extradición entre Costa Rica y Bélgica) does not properly require an official translation, but rather, according to the second paragraph of Article 6 – regarding the documents – indicates: 'They shall be produced in original or in authentic certified copy and shall be accompanied, whenever possible, by a translation into the language of the requested country, and by the personal details (filiación) of the claimed individual.' Note that it is not required that this translation be official as alleged. Consequently, and in accordance with the foregoing, the claim must be denied. 2. Regarding the second argument according to which 'The extradition request and its addenda do not include the documents of conviction referred to in Article 9 subsection c of the Extradition Law (Ley de Extradición),' the ground is rejected. It should not be lost sight of that extradition does not properly imply an analysis of conviction, since, as the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) itself has already recognized in Vote 886-95, the analysis carried out in an extradition proceeding does not prejudge the culpability of the extraditable person, this in the sense that – according to what that resolution indicates – 'It does not correspond to the national Courts to determine whether the appellant committed the crimes he is accused of or his degree of participation, since that is the competence of the courts of the Requesting State.' (Constitutional Chamber File N-0422-V-95 Vote 0886-95 of 4:39 p.m. on February 15, 1995). What the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium requires in this case is precisely the fulfillment of certain formal requirements, which, according to Article 6, insofar as it is possible to demonstrate the offenses for which extradition is sought, the existing evidence, and the applicable substantive rules. Consequently, the claim is rejected. 3. Regarding the third claim, in which the unsubsanability of suitable documents is argued, since the requesting State has presented insufficient, battered, and already-legalized documentation that in any case already existed in the file, it must – equally – be rejected. One of the aspects that has preoccupied the present extradition process throughout its proceedings has been precisely the authenticity and reliability of the documentation presented by the requesting State. However, consider that, according to the resolution of this Tribunal, Vote 2001-939 of eleven hours thirty minutes on November 16, 2001, (visible on folio 933 to 943 of Volume I of the present proceedings), when ruling on the formality of the documents, the following was indicated: \"ARGUMENTS OF THE DEFENSE COUNSEL. The lawyers for the requested individual opposed the filed appeal. They indicate that it is not true that anything not inferred from the text of the treaty constitutes a contravention by the contracting parties. They point out that the Constitutional Chamber and the Court of Cassation have required authentication. They say that the responsibility for the lack of authentication lies with the government of Belgium and the General Attorney's Office, the latter for not having warned the former. They state that the argument that the crime of fraudulent bankruptcy (bancarrota fraudulenta) is not included in the treaty is irrelevant, since it is not sanctioned in Belgium with a penalty exceeding two years, therefore the minimum penalty requirement is not met. They indicate that the argument of the Attorney General's Office that the final resolution should be reserved until the defect is remedied is not admissible, because this goes against the principles of self-responsibility (autorresponsabilidad), preclusion (preclusión), and procedural good faith (lealtad procesal). Regarding the fact that the last extradition request was not resolved, they say that any omission must be of such magnitude that it generates a different conclusion from the one reached in the judgment. However, – they state – this lacks relevance due to the lack of authentication. In subsidiary form, they indicate that if the judgment is annulled totally or partially, their represented party should be released. In a brief submitted later, the defense counsel again made their arguments, referring to the fact that the authenticated documents were not presented. \"II. ARGUMENTS OF THE DEFENSE COUNSEL. The lawyers for the requested individual opposed the filed appeal. They indicate that it is not true that anything not inferred from the text of the treaty constitutes a contravention by the contracting parties. They point out that the Constitutional Chamber and the Court of Cassation have required authentication. They say that the responsibility for the lack of authentication lies with the government of Belgium and the General Attorney's Office, the latter for not having warned the former. They state that the argument that the crime of fraudulent bankruptcy is not included in the treaty is irrelevant, since it is not sanctioned in Belgium with a penalty exceeding two years, therefore the minimum penalty requirement is not met. They indicate that the argument of the Attorney General's Office that the final resolution should be reserved until the defect is remedied is not admissible, because this goes against the principles of self-responsibility, preclusion, and procedural good faith. Regarding the fact that the last extradition request was not resolved, they say that any omission must be of such magnitude that it generates a different conclusion from the one reached in the judgment. However, – they state – this lacks relevance due to the lack of authentication. In subsidiary form, they indicate that if the judgment is annulled totally or partially, their represented party should be released. In a brief submitted later, the defense counsel again made their arguments, referring to the fact that the authenticated documents were not presented. III. IT IS RESOLVED: The first aspect to analyze with respect to the challenged resolution concerns the lack of authentication of the documentation by the consul of Costa Rica in Belgium, in accordance with the chain of authentications required by the Law of Consular Service (Ley de Servicio Consular). The challenged resolution states: 'Regarding the authenticity that the documents supporting the extradition request must possess, Article 6 of the Convention between Belgium and Costa Rica provides that the documents on which the extradition is based shall be produced in original or in authentic certified copies and shall be accompanied, whenever possible, by a translation into the language of the requested country, and by the personal details of the claimed individual. For its part, subsection 2 of Article 9 of the current Extradition Law provides that among the documents that the requesting government must present are \"an authentic copy of the proceedings of the trial, which provide proof or at least reasonable indication of the culpability in question.\" For its part, Organic Law of Consular Service No. 46 of July 7, 1925, and its amendments, grants the consuls of the Republic the character of notaries and authority to attest, in accordance with the laws, to acts and contracts. They shall also legalize documents and signatures of authorities of the country where they operate, when such certificates and documents are to have effect in Costa Rica, even if they concern foreigners, see Articles 66, 67-69, and 81 of the cited law. But furthermore, the signature of this official must be authenticated by the Ministry of Foreign Affairs, as provided in Article 294 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública). Reviewing the documents presented by the requesting authority, we find that they were not legalized by the consul of Costa Rica in Belgium, nor was the signature of this official authenticated by the Ministry of Public Relations, as was correct, because they were intended to have legal effects in Costa Rica. In these documents, only the authentication of the consul of Belgium in Costa Rica appears, meaning that the documents that have served to support the requested extradition were not legitimized by our authorities, ergo, they are not suitable to support the requested extradition. It is noteworthy that the tribunal that initially intervened did not make the warning to the requesting authority to comply with this requirement, a warning that at this stage is inappropriate, because the extradition request must already be resolved, given that the extraditable person [Nombre3] [Nombre4] has been in pretrial detention for many months. Since the extradition request formulated against the extraditable person [Nombre5] therefore lacks authenticity, it is rejected, and his release is ordered once this resolution becomes final.' This Tribunal, after studying the votes of the Constitutional Chamber cited both by the General Attorney's Office and by the defense of the requested individual, together with the study of constitutional jurisprudence according to the Judicial Branch's computer systems, finds that with respect to the authentication of signatures according to the Law of Consular Service, the Constitutional Chamber expressly referred to this in vote 903-92 of April 3, 1992: 'VII.- The argument of the lack of authentication of the documents provided by the requesting party deserves separate consideration. The resolutions of the Full Court (Corte Plena) of September 27, 1982, Article VII, and of December 24, 1984, Article III), indicate that the lack of authentication of signatures is remedied by the referral of the extradition proceedings by the Ministry of Foreign Affairs to the Supreme Court of Justice. However, the Chamber considers that what was indicated on that occasion by the Full Court and the administrative and jurisdictional practice that was subsequently consolidated in light of what was resolved, touches upon the provisions of Articles 66, 67, 80, and 81 of the Organic Law of Consular Service, which require that documents coming from abroad must be authenticated by the Consul of Costa Rica in that country, and his signature authenticated by the Ministry of Foreign Affairs (see Article 291 of the General Law of Public Administration). In the extradition process being processed against [Nombre6], what is missing from the documents provided by the Government of the United States of America is the authentication of the signature of the Costa Rican Consul by the Ministry of Foreign Affairs, an omission of a legal formality which, in the Chamber's opinion, prevents the documentation presented from being considered complete. For the Chamber, the omission of the Costa Rican State – motivated to some extent by the resolutions under discussion – prevents the documentation presented from being considered complete. However, that omission is not of such an identity that it annuls what was done by the Tribunal; on the contrary, the Chamber considers that it is a remediable defect and not attributable to the requesting country, so the Court of Santa Cruz should request the authentication as soon as possible, in order to continue with the procedures normally. The foregoing implies that for the Chamber, there has been no violation of the fundamental rights of the appellant, and therefore, the appeal must be declared without merit in all its aspects.' On the other hand, the Constitutional Chamber in various rulings has indicated that the lack of authentication of documents in an extradition is a remediable defect. Thus, in vote 4317-93 of September 3, 1993, it stated: 'This Tribunal has already indicated in other votes – incidentally referring to the same matter – that the lack of authentication of the documentation does not produce any nullity nor prevent the initiation of the extradition procedure, as it is a remediable defect.' In the same vein: Constitutional Chamber, vote 3637-93 of July 28, 1993, and vote 3678-93 of July 30, 1993. In accordance with what is indicated in said votes, it must be concluded that the Law of Consular Service (Art. 67) is indeed applicable, there being no conflict between it and the Extradition Treaty with Belgium, since the latter, in its Art. 6, requires that the 'original document' or an 'authentic certified copy' be presented, but does not state that the procedure for the recognition of documents according to the Law of Consular Service should not be followed, which law was, in any case, enacted in accordance with international consular practices. Note that the Constitutional Chamber expressly, in vote 903-92, required that the legal procedure be followed, including authentication by the consul of Costa Rica in the country of the Requesting State. The situation would be different if the Treaty included a rule like Art. 7 of the Model Extradition Treaty, mentioned by the appellant, which expressly provides that certification or authentication of extradition requests shall not be required. However, the lack of authentication of the documentation, as the Constitutional Chamber has stated in various rulings mentioned above, including vote 903-92 itself, is not a cause to reject the extradition request, but rather the respective warning must be made to the requesting State to remedy the defect, which was not done in this case. The foregoing is in accordance with Art. 9 subsection d) of the Extradition Law, applied supplementarily. Regarding the warning, see also, in addition to the cited votes, 2490-96 of May 28, 1996, ordered by the Constitutional Chamber. As for the warning to present the missing documentation and the annulment of the resolution on the extradition so that the defect is remedied, vote 516-F-96 of September 5, 1996, ordered by the Court of Criminal Cassation (Tribunal de Casación Penal), is important. This Tribunal has even stated, in a case governed by the Extradition Law and not by the Treaty between Belgium and Costa Rica, that the failure to present authentic documents within the required period does not in itself imply that the extradition must be declared without merit if they are provided later, although it does have implications concerning the procedure (Vote 643-2001 of August 27, 2001). It should be highlighted that the same judgment acknowledges that the lack of authentication of the documents is a remediable defect, but contradictorily indicates that because the extraditable person has been detained for a long time, it is not appropriate to warn the requesting State, as would be procedurally correct. In this sense, it says: “It is noteworthy that the Tribunal that initially intervened did not make the warning to the requesting authority to comply with that requirement, a warning that at this stage is inappropriate because the extradition request must already be resolved, given that the extraditable person [Nombre3] [Nombre7] has been in pretrial detention for many months” (folio 844). Contrary to what is extracted from that reasoning, the long duration of the provisional detention, according to rules of derivation, may be related to whether the release of the extraditable person should be ordered during the process thereof, but it has no link with the substantive resolution of the extradition, such that it would ultimately lead to the denial of the request for it. Therefore, the defense lawyers are not correct in their arguments when invoking the principles of self-responsibility, preclusion, and procedural good faith. Rather, it is in accordance with the principle of good faith between the contracting parties to the international Treaty that the warnings must be made to the requesting State to correct a defect in the documentation, especially since said requirement is derived from Costa Rica's internal legislation. Thus, if what was appropriate was to grant an opportunity for the defect in the documentation to be remedied, it should have proceeded in that sense, which was not done by the Trial Court (Tribunal de Juicio). Therefore, it is appropriate to grant the appeal, annul the challenged resolution, and order the referral back (reenvío) so that the corresponding warning is made. As it is unnecessary, the other grounds of the appeal are not addressed.' The foregoing implies recognizing – regardless of the discussion raised by the General Attorney's Office – regarding the usefulness of requiring formalities in the documentation, the reality is that our legislation and even the binding erga omnes precedents of the Constitutional Chamber require compliance with certain requirements. In the specific case, it is observed that on folios 1062 to 1387 of volume II, the Embassy of Belgium presented a series of attestations duly legalized and authenticated, which include the following aspects: Regarding the first extradition request: 1- The identification of the extraditable person and his personal data. 2- The formal extradition request, the statement of the arrest order issued in absentia on 6/10/2002 by the Examining Magistrate (Juez de Instrucción) Ms. [Nombre8] in Antwerp, reference 235/96 AN61 98.2422-96. 3- The indication of the facts for which extradition is requested, according to which the interested party is guilty of being a co-perpetrator of offenses regarding social legislation and forgery of documents in Antwerp, from 30/4/ to 20/2) 1998. 4- The indication of the penalty for the crimes and the applicable rules, and the possible date of the statute of limitations for the crimes. 5- On folio 1079 to 1080, the arrest order in absentia of 6/10/2000, file 325-96, issued by Judge [Nombre8], Examining Magistrate of the Court of First Instance of Antwerp, and the facts that are the subject of the process are duly authenticated. 6- Certified copy of the applicable legislation for these figures (folio 1196 et seq.). Regarding the second extradition request: 1- The extradition request is supplemented based on an arrest order in absentia on 21/3/2001 by Examining Magistrate [Nombre9], reference 29/01/AN 75.98.499-99, stating that the extradited person is guilty of the acts of forgery of documents and use thereof, and simple and fraudulent bankruptcy in Antwerp, Belgium, from 6/11/95 until 4/12/1999. 2- The articles criminalizing the conduct are indicated, specifically rules 1 to 11, 193, 196, 197, 213, 214, and 489 ter and 489 bis of the Belgian Penal Code, with the indication that the penalties exceed the minimum duration provided for in the Agreement between Costa Rica and Belgium of 25/4/1902, and the indication of the statute of limitations dates for the charges. 3- On folio 1234 appears the arrest order for the crimes of forgery of documents and use thereof, fraudulent and simple bankruptcy (Articles 489 ter and 489 bis of the Belgian Penal Code). 4- Also on the indicated folio, a transcription of the facts for which – among others – extradition is requested, as well as the arrest order in absentia (folio 1239 and 1240). Regarding the third additional extradition request. The following are considered duly certified and legalized: 1- The basis for the present additional request 'Based on a judgment rendered by the Court of Appeal of Antwerp on 4/10/2000…'. 2- The facts for which extradition is requested are for the crimes of forgery of documents and use of a false document knowing they were false – as co-perpetrator of the NV Europa United States of America (EURUSA) declared in bankruptcy regarding a declaration – he has caused the books or documents and the annual accounts of the companies to disappear, partially or entirely has misappropriated or hidden assets – breach of trust (abuso de confianza) – offenses of the Code on Income Taxes and the VAT Code' 3- The penalties and the possible statute of limitations date are indicated on that same folio. 4- A copy of the judgment in absentia is attached. 5- Certified copy of the applicable legislation. (Folios 1336 et seq.). Therefore, it is not true that the documents provided – as the appellants claim – are battered or insufficient, but on the contrary, they allow one to deduce what the attributed crimes are, the penalties, and the procedural status of the cases, all of which justifies the rejection of the ground. In any case, as the Attorney General rightly argues when responding to the respective hearing for the purposes of the summons (art. 446 of the Code of Criminal Procedure, C.P.P.), the Extradition Agreement with Belgium requires and demands – this regarding documentation – clearly indicates in its Article 6 that: 'Extradition shall only be granted upon production either of a conviction judgment, or of a procedural order that formally decrees or obligates as a matter of law the appearance of the accused before the repressive jurisdiction, or, finally, of an arrest warrant or any other document having the same force. These documents shall indicate the precise nature of the incriminating facts and the criminal provision applicable to them. They shall be produced in original or in authentic certified copy and shall be accompanied, whenever possible, by a translation in the language of the requested country and by the personal details of the claimed individual.' In accordance with the foregoing, in this case, the legal requirements concerning this claimed point are met, and therefore the claim is rejected. 4- Regarding the argument of the absence of the minimum penalty requirement, since it is alleged that all the crimes referred to in the extradition requests are sanctioned with a penalty of less than two years, thereby failing to meet the minimum penalty prerequisite referred to in Article 2 in fine of the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium. This Tribunal considers that the appellants are not correct and therefore rejects the claim. It is true that the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium signed in Brussels on April 25, 1902, and duly ratified, in Article 2, last paragraph, states that: 'In any case, the facts for which extradition is requested must incur, under the law of the requesting country, a penalty of not less than two years of imprisonment, and extradition may only be carried out when the similar act is punishable under the legislation of the requested country.' It is a principle of extradition law that States are not interested in pursuing minor crimes, and therefore some rules are established in this regard. The Extradition Law itself incorporates this principle, called the principle of non-extradition for minor offenses (mínima non curat praetor), by indicating in Art. 3 subsection e) of the Extradition Law that extradition shall not proceed: 'When the penalty assigned to the imputed acts, according to their provisional or definitive classification by the competent judge or court of the State requesting extradition, is less than one year of deprivation of liberty and the pretrial detention or imprisonment of the accused has been authorized or ordered, if there is not yet a final judgment. This judgment must involve deprivation of liberty.' The indicated rule of the Treaty between Costa Rica and Belgium, which also protects this principle, must be understood as relating to the penalties provided for in the penal types considered abstractly, and not in relation to the penalties imposed in each specific case. That is, what governs is the penalty for the crimes; or in other terms, for those crimes whose minimum penalty is less than two years, extradition shall not be granted. As the representative of the General Attorney's Office argues, the element of the minimum penalty refers to the law of the requesting country and the penalty provided for in the respective types, so the penalty that must be considered to determine whether extradition is appropriate must be that contained in the norm which can be equal to or greater than two years.\n\nIn the specific case, in accordance with the various extradition requests submitted by the Kingdom of Belgium, the trial court in the appealed decision rules on the facts that in its view justify granting extradition, namely: “On February 14, 2001, the Investigating Judge of the Court of First Instance based in Antwerp issued an arrest warrant in absentia, issued in case file N- 235- 96 against the extraditable person [Name10] for the following facts: From 30-4-94 and 20-2-98, [Name10] worked as Manager or Director of various industrial piping and refrigeration engineering companies established in Antwerp, among others BVBA Intermitaje, NV Montrex, NV EURO Enginering, NV Poliytech. In this way, during the same period, he issued fictitious invoices worth 44 million Belgian francs to BVBA Genex, Madgaenastraat 28 in Antwerp, and consequently could not pay his employees officially. For this reason, he is suspected of being the perpetrator of violations of social legislation, forgery of documents, acts classified as crimes and/or offenses under articles 193, 196 of the Criminal Code and under articles 22 through 32 of the Royal Decree of 20-7-1967, regarding the employment of foreign-national employees, articles 44 of the law of 24-7-1987 regarding temporary work, interim work, and the provision of employees to user undertakings, articles 31 through 39 of the law of 27-6-1969 amending the decision of 28-12-1944 regarding the social security of workers, articles 11 through 15 of the Royal Decree of 23-10-1978 regarding the keeping of social documents; article 11 through 15 of the decree of 6-3-1991 regarding the regulation for the recognition of employment agencies in the Flemish region, and punishable by a principal correctional prison sentence of one year and by a more severe penalty.” (cf. Folios 1444 and 1445 of the judgment). Likewise, the trial judge, in the appealed decision, with respect to the second block of facts for which extradition is granted, states: “3- On March 23 of this year, the Government of Belgium supplemented the extradition request based on an arrest warrant in absentia issued on March 21, 2001, against the extraditable person [Name11], by the Investigating Judge of First Instance based in Antwerp, in case file N- 29-01 for the following facts: ‘From the incorporation on 6-11-95, [Name12] was the actual manager of BVBA General Engennering based in Brecht. This company was declared bankrupt by the Commercial Court of Antwerp on 4-2-1999. This company has left a debt, among others to the Tax Authority for unpaid taxes of 207 million FB. It appears from the investigation that the suspect recorded in his accounting records at least 63.1 million FB as fictitious invoices. For this reason, the extraditable person is accused of forgery of documents and use, violation of article 489 ter 8 formerly fraudulent bankruptcy, violation of article 489 bis 8 formerly simple bankruptcy. Acts classified as crimes and/or offenses under articles 193, 196, 197, 213, 214, 489 ter and 489 bis of the Criminal Code and punishable by a principal correctional prison sentence of one year or by a more severe penalty.’” (cf. proven facts of the appealed judgment). Likewise, in the judgment, the Court points out that the offenses for which extradition is requested are FORGERY OF DOCUMENTS, VIOLATIONS OF SOCIAL LAWS, USE OF FALSE DOCUMENTS, FRAUDULENT BANKRUPTCY AND SIMPLE BANKRUPTCY, and in the appealed judgment it is granted for the offenses of FORGERY OF DOCUMENTS (case file 235-96 reference 235-96- AN61. 982422-96) and for the acts constituting FORGERY OF DOCUMENTS AND USE OF FALSE DOCUMENTS being prosecuted by the Court of First Instance of Belgium, case file n- 29-01 reference 29-01 AN 75. 98. 4999-99. These offenses carry penalties whose maximum exceeds the two-year prison sentence, so that requirement is met, and therefore the claim is denied. 5- Regarding the fifth argument alleging that the facts for which the extradition of [Name3] [Name7] is requested are atypical, the claim is likewise rejected. One must not lose sight of the essence, the purposes, and the nature of the extradition procedure. Regarding the legal nature of the extradition procedure, recognized doctrine has stated that “... it does not constitute a trial properly speaking, which prejudges the innocence or guilt of the requested person, since it only seeks to reconcile the demands of the administration of repressive justice in civilized countries with the rights of the person taking refuge.” (cf. [Name13], [Name14]. Code of Procedures in Criminal Matters for the Federal Justice and the Ordinary Courts of the Federal Capital and National Territories. Editorial Abeledo Perrot. Buenos Aires. 1972, p. 593, cited by [Name15], [Name16] and others. Extradition in Costa Rica. Editorial Nueva Década. San José Costa Rica, 1989. 14). Similarly, along the same lines of thought, this Criminal Cassation Court has indicated: “... in this regard, it must be reiterated that we are not hearing a guilt proceeding, in which it is appropriate to assess the evidence and its legitimacy according to our legislation, but rather a summary proceeding, aimed at establishing whether or not the transfer of Mr. [Name17] to the Government of the United States is appropriate, for acts for which it is affirmed that he was convicted, according to due process under the law of the requesting State, or for which he is being prosecuted. Therefore, the evidence referred to only matters to establish the existence of evidentiary elements that serve as support for the accusation or a prosecution that serve as ‘reasonable grounds for guilt,’ according to the requirement contained in point two of subsection c- of the article of the Extradition Law....” (cf. vote 238. F of 11:30 hours on July 14, 1994, excerpt appearing in: Jurisprudence of the Criminal Cassation Court. Judicial School. November 1995, p. 113). More recent votes of this Court have maintained that line regarding the inappropriateness of assessing evidence or establishing a judgment of guilt. Thus, in vote 2002-00666 of 10 hours on August 29, 2002, it was stated: “Repeatedly this Cassation Court has said that in the review procedure (sic) no assessment of evidence is made in order to determine the existence of an offense, since it is not a matter of determining whether the person whose extradition is requested has committed a typical, unlawful, culpable, and punishable act, which must be determined in the trial for which extradition is required, in the event there is no conviction, or has already been established by the requesting country, in the event that a conviction already exists (see vote of the Criminal Cassation Court 1999—583, 200-407, 2000-073, among others).” In the specific case of the extradition request promoted on behalf of [Name18] [Name10], the appellants resort to the argument of considering the atypicality of the conduct, and errors of classification by the Belgian State, the lack of precision in the facts for which that measure is requested, the failure to expressly prove the intention to cause harm, as well as knowledge of the falsehood, as well as the thesis that these offenses are falsehoods of what the doctrine calls “ideological” falsehoods (which are not configured in cases of private documents, as the appellants state invoices to be), these are all substantive aspects properly to be examined at the appropriate time by the requesting State and at the time it submits the extradited person to trial. But these are not strictly aspects that should be assessed in this forum, since as the jurisprudence of this Criminal Cassation Court has already indicated, “If we were to assume what the defense counsel expresses, that the evidence must be examined to determine the existence of the objective elements of the offense, there would be no reason not to do so also with respect to unlawfulness (examining the existence or non-existence of grounds for justification), and culpability (assessing the existence or non-existence of grounds for exculpation) applying domestic criminal law to that end and without the trial being held, when precisely what extradition seeks is to enable the application of the law of the requesting State for the trial of the extradited person (the trial), or for the person to serve the sentence already imposed according to the criminal law of that country. The opposite, i.e., the assessment of evidence to determine the objective elements of the offense, would turn the extradition procedure into a ‘review’ procedure of proceedings or judgments rendered in other countries based on our own criteria of evidence assessment, and without there being a trial, which is clearly unreasonable.” (Criminal Cassation Court Vote 2002-0666 of 10 hours on August 29, 2002). Based on the foregoing considerations and citations of the invoked precedents, the analysis of the substantive aspects referred to by the appellants does not proceed; rather, that is a matter for the process to which the extraditable person is subjected in the country requesting the measure, and therefore the claim is denied.\n\n6. In grievance 6 of the appeal brief, the defense counsel alleges “the impossibility of determining the time of commission of the punishable act,” a thesis that this Court does not accept and, therefore, rejects the claim. As set forth in ground II, through the transcription of the facts underlying the proceedings under review, the facts are clearly set forth in terms of manner, time, and place. Note that the documentation provided defines the time of commission of the offenses. Thus, in the first request, it is indicated that the extradited person is guilty of being the perpetrator of violations of social legislation and forgery of documents in Antwerp, Belgium from 4/30/1994 until 2/20/1998; and the same applies to the charges in the second request, where it is indicated that the extraditable person is being investigated for forgery of documents, and use, and simple and fraudulent bankruptcy in that same Belgian locality, acts occurring from 11/6/1995 until 2/4/99. The discussion of whether we are dealing with a continuous offense, under the terminology of our Criminal Code, being strictly a question of legal classification, cannot be examined in this forum.\n\n7. Regarding the statute of limitations, also the subject of the appeal by the defense counsel, it is this Court’s thesis that they are not correct. We have already established that by application of article 5 of the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium, for purposes of establishing the statute of limitations, the regulations of the country where the accused is located govern. On this point, that Treaty provides in the article: “Extradition shall not be granted when, under the legislation of the country where the accused is located, the sentence or the criminal action has become time-barred.” Considering the facts for which extradition is requested and granted, with respect to the first request, the end of the action on 2/20/1998 must be taken into account, given that the acts of forgery of documents have a penalty of up to six years of prison (cf. article 359 of the Costa Rican Criminal Code), so that – considering also the statute of limitations rules established in articles 31 and following of the Criminal Procedure Code – it must be stated that this period has not elapsed. Note that article 31, subsection a- of the Criminal Procedure Code establishes that “If criminal prosecution has not been initiated, the action shall become time-barred: a) After a period equal to the maximum penalty has elapsed, for offenses punishable by imprisonment, but in no case may it exceed ten years, nor be less than three.” In the specific case, the offense of forgery has a maximum prison sentence of six years, so if the acts in the first extradition request occurred from 4/30/94 until 2/20/98, they will become time-barred as of that latter date, without taking into account the grounds for interruption and suspension, among them those established in article 34, subsections d-) and f-) of the Costa Rican Criminal Procedure Code. This rule provides – in what is relevant to the resolution of this matter – that: “Suspension of the computation of the statute of limitations. The computation of the statute of limitations shall be suspended: Subsection d- While the extradition proceedings are ongoing abroad,” and subsection f-) literally provides: “Due to the accused’s failure to appear. In this case, the suspension period may not exceed a period equal to the statute of limitations for the criminal action; once this period has elapsed, the limitation period shall continue to run.” That is, in these cases, the statute of limitations is suspended from the moment extradition is requested until it is executed. (cf. Llobet Rodríguez, Javier. Annotated Criminal Procedure. (Annotated Criminal Procedure Code) Second Edition. Editorial Jurídica Continental. 2003. p. 113). In the case under review on appeal, the extradition request was received on February 26, 2001, at the Court of the First Judicial Circuit of San José (cf. Folios 1 to 4 of volume I), a date from which the computation of the statute of limitations has been suspended. The same applies to the facts of the second extradition request, which has February 4, 1999, as the starting date for the respective computation, it being evident that the statute of limitations period as alleged has likewise not elapsed. Consequently, the claim is dismissed.\n\nV- APPEAL FILED BY MS. [Name19] REPRESENTING THE OFFICE OF THE ATTORNEY GENERAL OF THE REPUBLIC. (folios 1587 to 1593) It is argued that the Embassy of Belgium filed the extradition request against [Name20] [Name10] on two charges: violation of social legislation and forgery of documents, which was first expanded by four charges: forgery of documents, use of false documents, simple bankruptcy and fraudulent bankruptcy, and subsequently by another two charges of forgery of documents and use of false documents. The complaint is directed at the representative of the Office of the Attorney General of the Republic expressing disagreement with the rejection of the charges of fraudulent bankruptcy and simple bankruptcy. Two grounds are set forth in the appeal in that line of denial of extradition for certain offenses: FIRST GROUND. The two grounds of the appeal filed by the Office of the Attorney General of the Republic, being closely related, are set forth and resolved in a single section. The first is that the charge of fraudulent bankruptcy does meet the principle of minimum penalty. In this ground of the appeal filed, the argument of the trial judge is challenged, according to which, although the principle of identity is met in relation to the offense of fraudulent bankruptcy, the other requirement of minimum penalty is not met, which according to the trial judge is one month of imprisonment under the Belgian Code. The appellant disagrees with that reasoning, considering that the offense of fraudulent bankruptcy does meet the minimum penalty requirement, since the Treaty between Costa Rica and Belgium establishes that the acts on which the extradition request is based must have a minimum penalty of at least two years of imprisonment, according to the legislation of the requesting State; that is, for extradition to proceed, it must involve an offense with a penalty of two or more years of imprisonment. Furthermore, it must be taken into account that the governing parameter regarding the penalty is the maximum term, so as to reflect the seriousness of the conduct. In any case, citing the Belgian Criminal Code, article 489 ter establishes a penalty of one month to five years and a fine of 100 to five hundred thousand francs for the offense of fraudulent bankruptcy. It is requested that extradition be ordered for that charge. II- SECOND GROUND. The second ground consists of alleging that the offense of “simple bankruptcy” does find identity in Costa Rican legislation. The Court of Santa Cruz, Guanacaste, rejected the charge of simple bankruptcy, indicating that it has no identity, without explaining the reasoning by which that conclusion was reached, even though it is clear – after reviewing the charges of the first extradition request – that such facts fall within the offense of fraudulent bankruptcy provided for in article 213 of the Costa Rican Criminal Code. After transcribing the facts of the first extradition request, according to which “From the incorporation on 6/11/95, [Name10] and [Name21] were the actual managers of BVBA Engenerin based in Brecht. This company was declared bankrupt by the Commercial Court of Antwerp on 4/12/1999. This company has left a debt, among others to the Tax Authority for unpaid taxes of 207 million FB. It appears from the investigation that the suspect recorded in his accounting records at least 63.1 million FB as fictitious invoices.” The appellant emphasizes that for purposes of the principle of identity, what matters is not that there is identity in the nomenclature of the offenses, but that the facts are the same without the need for it to be the same criminal figure. In support of her thesis, she cites vote 294-F-97 of 8 hours on April 15, 1997, from the Criminal Cassation Court. Finally, it is requested that extradition be granted for the offense of simple bankruptcy. The first claim is accepted, and extradition is also granted for the offense of fraudulent bankruptcy, but not for the offense of simple bankruptcy. The trial court of Guanacaste, Santa Cruz Venue, in the decision being challenged, states: “... in relation to the offense called fraudulent bankruptcy regulated in article 489 ter of the Belgian Criminal Code, it finds identity with the offense of fraudulent bankruptcy regulated in our Criminal Code in article 231 of that normative body, but there is no identity with the offense of simple bankruptcy regulated in article 489 bis of the Belgian Criminal Code.” (cf. folio 1450). Later, the Court states the following: “... we have that even though the principle of identity is met in relation to the offense of fraudulent bankruptcy, the other requirement of the minimum penalty, which for that offense in Belgium is one month of imprisonment, is not met; consequently, the request to expand the extradition regarding the offenses of simple bankruptcy and fraudulent bankruptcy must be rejected.” (cf. folio 1454). It must be stated that in fact, according to the reports and documents presented by the Belgian State, and according to the copy of the duly translated legal texts, the offense of simple bankruptcy has a penalty of one month to two years and a fine of one hundred to five hundred thousand francs. This is evident from the text of article 489 bis of the Belgian Criminal Code, provided for these proceedings at folio 1276 of volume II. As for the offense of fraudulent bankruptcy, numeral 489 ter of the Belgian Criminal Code establishes a penalty of imprisonment of one month to five years and a fine of one hundred to five hundred thousand francs. The foregoing means that regarding the offense of fraudulent bankruptcy, the minimum penalty requirement demanded by the Extradition Treaty between Costa Rica and Belgium is met, and therefore the claim of the Office of the Attorney General of the Republic is upheld."
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