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  "id": "nexus-sen-1-0007-1360877",
  "citation": "Res. 05264-2025 Sala Constitucional",
  "section": "nexus_decisions",
  "doc_type": "constitutional_decision",
  "title_es": "Acción de inconstitucionalidad contra reforma al Código Municipal que eliminó perspectiva de género",
  "title_en": "Unconstitutionality action against Municipal Code amendment removing gender perspective",
  "summary_es": "La Sala Constitucional conoció una acción de inconstitucionalidad promovida por la Presidenta Ejecutiva del INAMU contra el artículo 17 de la Ley N° 8801 de 2010, que reformó el inciso a) del artículo 13 del Código Municipal y eliminó la obligación de incorporar la perspectiva de género y la creación de oficinas municipales de la mujer. La accionante alegó omisión de consulta al INAMU durante el trámite legislativo y violación del principio de progresividad y no regresión en derechos humanos. La Procuraduría y la Defensoría coadyuvaron señalando un retroceso contrario a obligaciones internacionales (CEDAW, Belém do Pará). Por mayoría, la Sala declaró sin lugar la acción por falta de legitimación: determinó que la ley no otorga al INAMU legitimación institucional directa ante la jurisdicción constitucional y la actora no fundamentó adecuadamente su legitimación bajo interés difuso. La magistrada Garro concurrió con el rechazo por deficiente argumentación formal. El magistrado Cruz salvó el voto y consideró admisible la acción por interés difuso en defensa de los derechos de las mujeres.",
  "summary_en": "The Constitutional Chamber reviewed an unconstitutionality action filed by the Executive President of INAMU against Article 17 of Law No. 8801 of 2010, which reformed subsection a) of Article 13 of the Municipal Code and eliminated the obligation to incorporate a gender perspective and create municipal women's offices. The plaintiff alleged failure to consult INAMU during the legislative process and violation of the principle of progressivity and non-regression in human rights. The Attorney General's Office and the Ombudsman coadjuvated, pointing out a setback contrary to international obligations (CEDAW, Belém do Pará). By majority, the Chamber dismissed the action on standing grounds: it held that the law does not grant INAMU direct institutional standing before the constitutional jurisdiction, and the plaintiff did not adequately substantiate standing based on diffuse interest. Judge Garro concurred in dismissal, citing defective formal argumentation. Judge Cruz dissented, considering the action admissible based on diffuse interest in defending women's rights.",
  "court_or_agency": "Sala Constitucional",
  "date": "19/02/2025",
  "year": "2025",
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    "acción de inconstitucionalidad",
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  "keywords_en": [
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    "diffuse interest",
    "Municipal Code",
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  "excerpt_es": "Según se desprende del primer párrafo, la accionante considera que el Inamu tiene capacidad para accionar de manera directa ante este Tribunal. Para justificar su legitimación, la actora acude a los ordinales 3, 4 y 16 de la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, los cuales enumeran algunos de los fines que tiene el Inamu, sus atribuciones y las de su presidencia ejecutiva. Tales normas evidencian la vocación natural del Inamu para la protección de los derechos de la mujer y, además, las capacidades de representación, propias de una Presidencia Ejecutiva. Si bien puede pensarse que tales artículos brindan una capacidad genérica para actuar ante todas las instancias y jurisdicciones, lo cierto es que la jurisdicción constitucional tiene supuestos especiales de legitimación, previstos de forma expresa en su ley. Así, en cuanto a la legitimación directa institucional, que se entiende como aquella posibilidad que la Ley de la Jurisdicción Constitucional da a determinados sujetos para accionar ante la Sala sin que exista un caso pendiente de resolución, la mencionada ley reconoce esa potestad únicamente al “…Contralor General de la República, el Procurador General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes”. (Canon 75). […] Luego de descartarse una legitimación directa institucional, no se observa ningún argumento (más que la mera transcripción de normas) que justifique la legitimación que asiste a la accionante para acudir a esta sede en la vía del control de constitucionalidad. En ese tanto, ha incumplido la carga procesal que le corresponde. Por último, la Procuraduría General de la República considera que puede existir un interés difuso en la defensa de “todas las mujeres en el ámbito municipal”. Sin embargo, aparte de que el punto no fue expresamente argüido por la accionante al justificar su legitimación, la Sala no ha reconocido tal interés difuso. […] En virtud de lo expuesto, se constata que la acción incumple los requisitos mínimos para superar el examen de admisibilidad y proceder con su fondo. Consecuentemente, se declara sin lugar.",
  "excerpt_en": "As can be seen from the first paragraph, the plaintiff considers that INAMU has the capacity to sue directly before this Court. To justify her standing, the plaintiff relies on articles 3, 4 and 16 of the Law of the National Institute of Women, which list some of INAMU's purposes, its powers, and those of its executive presidency. These provisions demonstrate INAMU's natural vocation for the protection of women's rights and, furthermore, the representative capacities proper to an Executive Presidency. Although one might think that such articles provide a generic capacity to act before all instances and jurisdictions, the truth is that the constitutional jurisdiction has special standing requirements, expressly provided for in its law. Thus, with respect to direct institutional standing, understood as the possibility that the Constitutional Jurisdiction Law grants to certain subjects to bring an action before the Chamber without a pending case, the aforementioned law recognizes that power only to the '… Comptroller General of the Republic, the Attorney General of the Republic, the Prosecutor General of the Republic and the Ombudsman.' (Article 75). […] After discarding direct institutional standing, there is no argument (beyond the mere transcription of provisions) to justify the plaintiff's standing to appear before this court in constitutional review proceedings. To that extent, she has failed to meet the procedural burden incumbent upon her. Finally, the Attorney General's Office considers that there may be a diffuse interest in the defense of 'all women in the municipal sphere.' However, apart from the fact that the point was not expressly argued by the plaintiff when justifying her standing, the Chamber has not recognized such a diffuse interest. […] In light of the foregoing, it is found that the action does not meet the minimum requirements to pass the admissibility test and proceed on the merits. Consequently, it is dismissed.",
  "outcome": {
    "label_en": "Denied",
    "label_es": "Sin lugar",
    "summary_en": "By majority, the unconstitutionality action was dismissed for lack of standing, as the plaintiff failed to establish direct institutional standing or adequately substantiate a diffuse interest.",
    "summary_es": "Por mayoría, se declaró sin lugar la acción de inconstitucionalidad por falta de legitimación, al no acreditar la accionante los supuestos de legitimación directa ni fundamentar adecuadamente un interés difuso."
  },
  "pull_quotes": [
    {
      "context": "Considerando I",
      "quote_en": "Although one might think that such articles provide a generic capacity to act before all instances and jurisdictions, the truth is that the constitutional jurisdiction has special standing requirements, expressly provided for in its law.",
      "quote_es": "Si bien puede pensarse que tales artículos brindan una capacidad genérica para actuar ante todas las instancias y jurisdicciones, lo cierto es que la jurisdicción constitucional tiene supuestos especiales de legitimación, previstos de forma expresa en su ley."
    },
    {
      "context": "Considerando I",
      "quote_en": "To establish the defense of women as a diffuse interest would lead to the recognition of an actio popularis, since there is very little legislation that does not somehow affect the female population.",
      "quote_es": "[E]statuir la defensa de la mujer como interés difuso derivaría en el reconocimiento de una acción popular, toda vez que es muy escasa la normativa que no incide, de alguna manera, en la población femenina."
    },
    {
      "context": "Razones diferentes de la Magistrada Garro",
      "quote_en": "However, at no point, it is reiterated, did she attempt to equate her status with that of –for example– the Comptroller General of the Republic or the Ombudsman within their respective spheres of competence.",
      "quote_es": "No obstante, en ningún momento, se reitera, intentó asimilar su condición a la de –por ejemplo– la Contraloría General de la República o la de la Defensoría de los Habitantes en el respectivo ámbito de sus competencias."
    },
    {
      "context": "Voto salvado del Magistrado Cruz",
      "quote_en": "The defense of women's rights is covered by the concept of diffuse interest... Consequently, the defense of women's rights falls within the concept of diffuse interest, and to that extent can serve as a basis for bringing this unconstitutionality action.",
      "quote_es": "La defensa de los derechos de las mujeres está cobijado bajo el concepto de interés difuso... En consecuencia, la defensa de los derechos de las mujeres, cabe dentro del concepto de interés difuso, y en esa medida puede servir de sustento para la presentación de la presente acción de inconstitucionalidad."
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  "source_url": "https://nexuspj.poder-judicial.go.cr/document/sen-1-0007-1360877",
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  "body_es_text": "Grande\nNormal\nPequeña\nSala Constitucional\n\nResolución Nº 05264 - 2025\n\nFecha de la Resolución: 19 de Febrero del 2025 a las 13:10\n\nExpediente: 24-016520-0007-CO\n\nRedactado por: Paul Rueda Leal\n\nClase de asunto: Acción de inconstitucionalidad\n\nControl constitucional: Sentencia desestimatoria\n\nAnalizado por: SALA CONSTITUCIONAL\n\n\n\n\nSentencia con Voto Salvado\n\nSentencia con nota separada\n\nSentencias del mismo expediente\n\nSentencia con datos protegidos, de conformidad con la normativa vigente\n\n\n\nContenido de Interés:\n\nTipo de contenido: Voto de mayoría\n\nRama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD\n\nTema: MUNICIPALIDAD.\n\nSubtemas:\n\nNO APLICA.\n\nMUNICIPALIDAD. LEY DE TRANSFERENCIA DE COMPETENCIAS. POR FALTA DE CONSULTA OBLIGATORIA AL INAMU\n\nExpediente: 24-016520-0007-CO\n\nSentencia: 005264-25 del 19 de febrero del 2025\n\nTipo de asunto: Acción de inconstitucionalidad\n\nNorma impugnada: El artículo 17 de la Ley No. 8801 del 28 de abril de 2010, que reformó el inciso a) del artículo 13 del Código Municipal, Ley No.7794 de 30 de abril de\n\n1998. Ley General de Transferencia de Competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades.\n\nParte dispositiva: Por mayoría se declara sin lugar la acción por razones de legitimación. La magistrada Garro Vargas consigna razones diferentes. El magistrado Cruz Castro salva el voto y dispone conocer la acción por el fondo.\n\nCO02/26\n\n... Ver más\nTexto de la resolución\n\nExp: 24-016520-0007-CO\n\nRes. 2025005264\n\n \n\nSALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las trece horas y diez minutos del diecinueve de febrero de dos mil veinticinco.\n\nAcción de inconstitucionalidad promovida por [Nombre 001], portadora de la cédula de identidad número [Valor 001], en su condición de presidenta ejecutiva del INSTITUTO NACIONAL DE LA MUJER, cédula jurídica número [Valor 002], para que se declare inconstitucional el artículo 17 de la ley nro. 8801 del 28 de abril de 2010, que reformó el inciso a) del numeral 13 del Código Municipal, ley nro. 7794 de 30 de abril de 1998, Ley General de Transferencia de Competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades.\n\nResultando:\n\n1.- Por escrito recibido en la Sala el 19 de junio de 2024, la actora plantea una acción de inconstitucionalidad. Manifiesta que la modificación impugnada es inconstitucional, toda vez que supone un retroceso en las vías de protección de los derechos de la mujer. Tal acción no admite retrocesos y, una vez establecidos, deben fortalecerse y consolidarse jurídicamente en tanto mecanismos para erradicar la discriminación basada en género y lograr avances sustantivos para la igualdad sustantiva y una vida libre de violencia para las mujeres. Indica la actora que el proyecto de ley 17.297, denominado Ley General Para El Fortalecimiento De Los Gobiernos Locales, fue presentado por el Poder Ejecutivo para desarrollar y concretar las disposiciones establecidas en el ordinal 170 de la Constitución Política. En la exposición de motivos en ningún momento se advierte o se hace referencia expresa a la modificación del inciso a) del canon 13 del Código Municipal, pese a que esa reforma implicaba la eliminación de una reciente reforma en materia de políticas públicas para impulsar la igualdad entre mujeres y hombres a nivel local, que fue lo que hizo la ley nro. 8679. En su trámite, se omitió la consulta obligatoria al Instituto Nacional de las Mujeres, que por ley tiene competencias y atribuciones en materia de igualdad de género, derivadas del marco convencional que el Estado costarricense está obligado a cumplir. Por otra parte, considera la representante del INAMU que, por tratarse de un avance en materia de derechos humanos de las mujeres, el contenido del inciso a) precepto 13 del Código Municipal, reformado por la ley nro. 8679 del 12 de diciembre de 2008, es materia cubierta por el principio de irreversibilidad del derecho supranacional en materia de derechos humanos, que forma parte del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y conlleva la intangibilidad de sus contenidos frente a eventuales disposiciones legales que intenten dar marcha atrás en su aceptación e incorporación al derecho interno. Si bien la Sala Constitucional ha desarrollado el principio de no regresión ambiental, lo que significa un gran avance para la ciudadanía en materia de garantía de los derechos humanos, a la fecha no cuentan las mujeres con una referencia jurisprudencial equivalente.\n\n 2.- Mediante resolución de las 10:47 horas del 30 de julio de 2024 se cursó esta acción de inconstitucionalidad y se confirió audiencia a la Procuraduría General de la República y al Instituto de Fomento y Asesoría Municipal.\n\n3.- Por escrito recibido en la Sala el 20 de agosto de 2024, informa Iván Vinicio Vincenti Rojas, en su condición de procurador General de la República, lo siguiente: “II. SOBRE LA LEGITIMACIÓN El artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional regula los presupuestos que determinan la admisibilidad de las acciones de inconstitucionalidad, exigiendo la existencia de un asunto pendiente de resolver en sede administrativa o judicial en el que se invoque la inconstitucionalidad, requisito que no es necesario en los casos previstos en los párrafos segundo y tercero de ese artículo. Estos últimos regulan la acción directa de inconstitucionalidad, por cuanto permiten la interposición de la acción sin necesidad de la existencia del asunto previo, cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa, se trate de la defensa de intereses difusos, que atañen a la colectividad en su conjunto y cuando la acción sea promovida por el Procurador General de la República, el Contralor General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes. En la presente acción de inconstitucionalidad, en el auto de curso de las 10:47 horas del 30 de julio de 2024, se reconoce que la legitimación de la accionante proviene de la existencia de intereses “que atañen a la colectividad en su conjunto”, según lo establecido en el numeral 75 párrafo 2 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Sin embargo, es nuestro criterio, que técnicamente lo correcto es señalar que la legitimación en este caso proviene de la existencia de intereses difusos, conceptos que no son equiparables a la luz de la jurisprudencia de la Sala. Al respecto, la Sala Constitucional ha descrito los intereses que atañen a la colectividad en su conjunto de la siguiente manera: (…) Como se observa, el interés que atañe a la colectividad en su conjunto, ha sido reconocido por la Sala Constitucional como un interés colectivo de las organizaciones formalmente constituidas, a través del cual se logra la defensa de sus miembros. Tal sería el caso de los colegios profesionales, asociaciones, sindicatos, entre otros. Por otro lado, sobre el interés difuso la Sala ha señalado: (…) Como se observa, los intereses difusos si bien son colectivos, se encuentran difundidos o diseminados entre todos los integrantes de una comunidad o grupo, sin que exista formalmente una organización. En esta categoría, la Sala ha identificado los derechos de los consumidores, de las minorías, de los electores, entre muchos otros grupos que están unidos por un interés común, pero no por una organización legalmente constituida. Es por lo anterior que, en nuestro criterio, en este caso estamos frente a la defensa de intereses difusos de todas las mujeres en el ámbito municipal, pues lo que se reclama es el retroceso de políticas de género y de las oficinas encargadas de su defensa en ese espacio. Nótese que la accionante acude en defensa del colectivo de mujeres que eventualmente pueden verse afectadas en el ámbito municipal, al emitirse la norma impugnada. Lo anterior, de conformidad con la atribución que le confiere el artículo 3 inciso b) de la Ley 9801 del 30 de abril de 1998, Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, que establece como una de las atribuciones de dicha institución: “Proteger los derechos de la mujer consagrados tanto en declaraciones, convenciones y tratados internacionales como en el ordenamiento jurídico costarricense; promover la igualdad entre los géneros y propiciar acciones tendientes a mejorar la situación de la mujer. En consecuencia, estamos ante un grupo plenamente identificable, diluido en una colectividad, pero que no está organizado jurídicamente, con lo cual, consideramos que estamos en presencia de intereses difusos. Por lo anterior, no encontramos reparos en cuanto a la legitimación, sin embargo, estimamos que en este caso lo que existe es un interés difuso que no puede equipararse a los intereses que atañen a la colectividad en su conjunto, tal como se dispuso en el auto de curso. III. SOBRE LA OMISIÓN DE CONSULTA AL INAMU DURANTE EL TRÁMITE LEGISLATIVO El primer reclamo de la accionante es por cuanto, según señala, durante la tramitación de la norma impugnada, se omitió la consulta obligatoria al Instituto Nacional de las Mujeres, que por ley tiene competencias y atribuciones en materia de igualdad de género, derivadas del marco convencional que el Estado costarricense está obligado a cumplir. Considera que a pesar de que la norma significó un retroceso en materia de derechos de las mujeres, la institución que representa no fue considerada durante el trámite legislativo de aprobación de la ley. Sobre el particular, debemos señalar por disposición constitucional, la potestad legislativa corresponde exclusivamente a la Asamblea Legislativa, según lo dispuesto en los numerales 121 a 129 de la Constitución y, el procedimiento de formación de la ley, debe llevarse a cabo siguiendo los trámites específicos dispuestos constitucionalmente y en el Reglamento de la Asamblea Legislativa. En cuanto a la obligación de consulta durante el trámite legislativo, podríamos decir que constituye una limitación al ejercicio de la potestad legislativa respecto de ciertas materias y órganos, por lo que ni el Reglamento de la Asamblea Legislativa ni una ley ordinaria podría agregar supuestos de consulta preceptiva no dispuestos constitucionalmente. Ahora bien, como se indicó, es la Constitución la que establece las consultas que obligatoriamente debe realizar la Asamblea Legislativa para emitir leyes, las cuales resultan obligatorias, pero no siempre vinculantes. Al respecto, señalan las normas constitucionales de importancia: (…) Esos supuestos, son reafirmados en el artículo 157 del Reglamento de la Asamblea, que dispone: (…) Como se observa, los supuestos contemplados por el Reglamento de la Asamblea Legislativa coinciden con los supuestos en que constitucionalmente se ha establecido el deber de consultar, sujeción que se repite en lo dispuesto en el numeral 126 del Reglamento, que dispone: (…) De lo anterior deriva que el Reglamento legislativo es una norma eco de las disposiciones constitucionales, aunque ello no obsta para que, si la Asamblea lo considera conveniente, a la hora de discutir un determinado proyecto de ley, otorgue audiencia a los entes y órganos que considere conveniente. Sobre este tema ha indicado la Sala refiriéndose a la consulta del artículo 167 constitucional: (…) En el caso concreto, la accionante señala que, durante el trámite de aprobación de la norma aquí impugnada, sea el artículo 17 de la Ley N°. 8801 del 28 de abril de 2010, no se otorgó audiencia al INAMU, a pesar de que la Ley Orgánica de esa institución, le atribuye competencias y atribuciones en materia de igualdad de género, derivadas del marco convencional que obliga al Estado Costarricense a cumplir. Al omitirse la consulta, estima que la Asamblea Legislativa incurrió en un vicio esencial de procedimiento legislativo. Sobre este reclamo debemos señalar que no puede concluirse que de las atribuciones conferidas al INAMU en su Ley Orgánica, pueda derivar un deber de consulta obligatoria a dicha institución y cuya omisión se convierta en un vicio esencial del procedimiento legislativo. Ya indicamos, que ni la ley ni el Reglamento de la Asamblea Legislativa podrían ampliar los supuestos de consulta obligatoria dispuestos constitucionalmente. Por consiguiente, lo que una ley disponga (Ley del INAMU), no puede ser considerado un trámite sustancial, cuyo incumplimiento vicie de inconstitucionalidad –vicio de procedimiento- la aprobación de otra ley como la norma impugnada. Es por ello que este órgano asesor estima que la accionante yerra en su argumentación, pues en realidad lo que debe analizarse en este caso, es si alguna norma de rango constitucional, exige o no la consulta obligatoria que se reclama. En otras palabras, dicha exigencia no puede derivarse de leyes de rango inferior. De importancia para este caso, resulta lo dispuesto en el artículo 190 constitucional que ya citamos y que, por su importancia, transcribimos nuevamente: (…) Como se observa, desde la perspectiva constitucional resulta indispensable que los proyectos de ley relativos a una institución autónoma le sean consultados a ésta. Ahora bien, conforme al numeral 1 de la Ley N° 7801 del 30 de abril de 1998, Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, el Inamu es “…una institución autónoma de derecho público con personalidad jurídica y patrimonio propios.”, lo que remite de forma directa al artículo 188 de la Constitución Política que indica que: “(…) Las instituciones autónomas del Estado gozan de independencia administrativa y están sujetas a la ley en materia de gobierno.” Por tratarse de una institución autónoma, es claro que al INAMU lo cubre la obligación constitucional de consulta obligatoria dispuesta en el numeral 190 ya comentado. No obstante ello, la misma norma constitucional delimita el ámbito de aplicación de esa obligación, señalando que debe consultársele de todos los proyectos de ley relativos a la institución. No pareciera que tal es el caso de la norma aquí impugnada, sea el artículo 17 de la Ley N°. 8801 del 28 de abril de 2010, que reformó el inciso a) del artículo 13 del Código Municipal, pues esta norma nació con una intención muy distinta y no pretendía afectar el funcionamiento de dicha institución. Si se observa la exposición de motivos del proyecto de ley que sirvió de antesala a la Ley N°. 8801 del 28 de abril de 2010, proyecto 17.297, este pretendía ejecutar la disposición contenida en el numeral 170 constitucional, con el fin de transferir recursos y la titularidad de competencias administrativas del ámbito central a las municipalidades, para contribuir al proceso de descentralización territorial del Estado costarricense. En otras palabras, no se trataba de un proyecto de ley relativo al INAMU como institución autónoma, ni tampoco uno que pretendiera modificar competencias sustantivas de dicho ente. Es por ello que, durante el trámite legislativo, únicamente se recomendó consultar de manera preceptiva a las municipalidades y al Instituto de Fomento y Asesoría Municipal, pues el proyecto de ley afectaba el ámbito de actuaciones de dichos entes territoriales, al pretender materializar la descentralización ordenada constitucionalmente en el artículo 170 de la Constitución. En otras palabras, el INAMU no debía ser consultado, pues el proyecto de ley no tenía relación con las competencias de dicho ente autónomo, ni tampoco con la política de género que le toca defender, pues no fue la intención bajo la cual nació. A pesar de lo anterior, la reforma operada tuvo un efecto práctico que generó, efectivamente, una modificación en la política de igualdad de género en el ámbito municipal, según pasaremos a explicar en el siguiente apartado. Sin embargo, en cuanto a la obligación de consulta que se reclama, estimamos que la presente acción de inconstitucionalidad debe ser rechazada, por no observarse una lación a lo dispuesto en el numeral 190 constitucional, el cual, además, ni siquiera es invocado por la parte accionante como motivo de inconstitucionalidad. IV. SOBRE LA GÉNESIS DE LA NORMA IMPUGNADA Y LA VIOLACIÓN AL PRINCIPIO DE NO REGRESIÓN EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS Sin perjuicio de lo indicado en el apartado anterior, debemos señalar que este órgano asesor sí estima, que la acción debe ser acogida por violación al principio de no regresión en materia de derechos humanos y a los compromisos internacionales asumidos por nuestro país, por los motivos que de seguido pasamos a explicar. Al emitirse el Código Municipal, Ley 7794 del 30 de abril de 1998, el legislador estableció una primera redacción para lo dispuesto en el numeral 13, que indicaba: (…) Posteriormente, mediante la Ley 8679 del 12 de noviembre de 2008, dicha redacción fue modificada de la siguiente forma: (…) Como se observa, la norma que fue introducida pretendía incluir la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos desde la diversidad en el ámbito municipal. Asimismo, autorizaba la creación de oficinas especializadas para tal fin. Si se analiza la exposición de motivos del proyecto base de la Ley 8679, la reforma introducida pretendía reconocer la necesidad de contar con un cuerpo jurídico en el ámbito local, que recogiera las principales tendencias del desarrollo humano, utilizando un enfoque de derechos y de género. Se buscaba, en palabras del proyecto de ley, enmendar una de las disparidades más generalizadas e históricas que han sufrido las mujeres y frente a la que el Estado y los gobiernos locales deben intervenir con el propósito de asegurar la igualdad de oportunidades, en condiciones de no discriminación, por el conjunto de mujeres que forman nuestra sociedad. Con ello, se pretendía, además, cumplir los compromisos del Estado costarricense con la comunidad internacional, en el ámbito municipal y local, tomando en cuenta lo establecido en la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación en contra de la Mujer (CEDAW) (folios 1 y 2 del expediente legislativo 14.879). Como se observa, existió una clara intención del legislador al emitir esa reforma, de cumplir los compromisos internacionales del Estado, llevando la perspectiva de género al ámbito municipal. A pesar de anterior, el proyecto de ley que sirvió de antesala a la Ley N°. 8801 del 28 de abril de 2010, tramitado bajo el expediente 17.297, sin motivación alguna y sin que se desprenda discusión al respecto durante el trámite legislativo, omitió la redacción introducida mediante la Ley N.° 8679 en el artículo 13 del Código Municipal y utilizó como texto base una redacción muy similar a la original. En efecto, si se observa el folio 47 del expediente legislativo 17.297, desde la propuesta original se planteó la redacción que finalmente fue aprobada en la Ley N°. 8801 como texto del artículo 13 del Código Municipal, indicando: (…) Se observa que dicho planteamiento desconoció que la redacción del artículo 13 del Código Municipal había sido modificada mediante la Ley N.° 8679. En otras palabras, el texto del proyecto de ley base de la Ley 8801 contenía un pecado original, pues si se observa el articulado propuesto, el legislador partió de una redacción equivocada de lo dispuesto en el artículo 13 del Código Municipal, sin que se evidencie en la exposición de motivos o durante el trámite legislativo una intención de eliminar la perspectiva de género y las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) en el ámbito municipal. Dicha redacción, intencionada o no, constituye en nuestro criterio una violación al principio de no regresión en materia de derechos humanos, específicamente, el derecho de las mujeres a gozar de acciones afirmativas del Estado y de los gobiernos locales, para lograr espacios de protección y participación y que se considere la perspectiva de género en la toma de decisiones, lo cual, había sido un logro ya instaurado y ejecutado por muchas municipalidades a la luz de la reforma operada mediante la Ley N.°8679 y que, sin discusión alguna, fue dejada sin efecto mediante la norma impugnada. Debe recordarse que los derechos humanos son aquellos que todo ser humano posee y que tiene el derecho de disfrutar, simplemente por su condición de ser humano. Durante la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos de 1993, los Estados reafirmaron, mediante la Declaración de Viena, que estos derechos nacen con la persona y que su protección es responsabilidad de todo Estado. Se basan en el principio fundamental de que todas las personas poseen una dignidad humana inherente y tienen igual derecho de disfrutarlos, sin importar su sexo, raza, color, idioma, nacionalidad de origen o clase, ni sus creencias religiosas o políticas. En este foro también se reconocieron específicamente los derechos humanos de las mujeres, así como las obligaciones de los Estados de protegerlos y promoverlos, incluyendo el de vivir libre de violencia. Asimismo, Costa Rica ha ratificado instrumentos internacionales específicos en materia de igualdad de género y de protección de los derechos de las mujeres, que obligan a los Estados a tomar medidas afirmativas que garanticen una verdadera igualdad real hacia las mujeres. En primer lugar, la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), aprobada en 1979 por la Asamblea General de la ONU y ratificada por Costa Rica mediante ley N°. 6968 del 02 de octubre de 1984, establece una perspectiva de género y reconoce la acción nacional para poner fin a la discriminación contra las mujeres. Este instrumento internacional amplía la responsabilidad estatal pues reconoce que debe tomar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualesquiera personas, organizaciones o empresas. Según el artículo 2 de la CEDAW, los Estados que la ratifiquen no sólo deben condenar toda forma de discriminación basada en el sexo o género, sino que tienen que tomar medidas concretas para lograrlo. Asimismo, el artículo 4.1 establece que los Estados pueden tomar medidas especiales de carácter temporal que aceleren el logro de la igualdad entre los sexos, sin que éstas sean interpretadas como discriminatorias para los hombres (acciones afirmativas). Por su parte, la Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar Y Erradicar La Violencia Contra La Mujer, \"Convención De Belem Do Para”, ratificada por Costa Rica mediante Ley N°. 7499 del 02 de mayo de 1995, establece por primera vez el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, para lo cual los Estados debe adoptar leyes y políticas sobre prevención, erradicación y sanción de la violencia contra las mujeres. Asimismo, debemos reconocer que, en materia de derechos humanos en general, el Estado debe garantizar a todas las personas, conforme al principio de progresividad y no discriminación, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. Al respecto, la Sala Constitucional ha reconocido dicho principio en varias oportunidades, especialmente en materia ambiental y con relación al derecho a la salud (sentencias N°. 18702-10, N°. 5616-2015 y N°. 9469-07, entre muchas otras) . Pero también la Sala ha señalado, de manera general, que este principio es reconocido por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, específicamente por los artículos 2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, artículo 1 y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y artículo 1 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Al amparo de los estas normas, la Sala ha reconocido que el Estado asume la obligación de ir aumentando, en la medida de sus posibilidades y desarrollo, los niveles de protección de los derechos humanos. Además, ha dicho la Sala que estos derechos requieren de múltiples acciones positivas del Estado para su protección y pleno goce por todos sus titulares. (Sentencia N°. 13367-2012). El principio de progresividad de los derechos humanos y el principio de irretroactividad, también deriva de lo dispuesto en el numeral 34 de la Carta Magna. Este principio se erige como garantía sustantiva de los derechos, en virtud del cual el Estado se ve obligado a no adoptar medidas, políticas, ni aprobar normas jurídicas que empeoren, sin justificación razonable y proporcionada, la situación de los derechos alcanzada hasta entonces. Si bien este principio no supone una irreversibilidad absoluta, la Sala ha obligado a justificar, a la luz de los parámetros constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad, la reducción de los niveles de protección. En este caso, la norma impugnada en la presente acción, no se encuentra justificada en parámetros de razonabilidad y proporcionalidad, pues ni siquiera existió una discusión legislativa para su introducción mediante la Ley N.° 8801. Además, como se indicó, cuando se aprobó la Ley N.° 8679, se buscaba cumplir los compromisos del Estado costarricense con la comunidad internacional, en el ámbito municipal y local, tomando en cuenta lo establecido en la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación en contra de la Mujer (CEDAW), por lo que su eliminación, coloca a nuestro país en un incumplimiento del derecho internacional. Adicionalmente, considera este órgano asesor que, en materia de protección de los derechos de las mujeres, resulta importante realizar un reconocimiento expreso del principio de progresividad y no regresión, pues los logros alcanzados en el ámbito local para introducir una perspectiva de género en la toma de decisiones, constituye un avance importante en el cumplimiento que el Estado ha asumido en el ámbito internacional. Asimismo, debe considerarse que las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) han venido funcionado en la mayoría de los cantones, utilizando acciones afirmativas y espacios de validación de los derechos de las mujeres en las comunidades. (…) Así las cosas, la norma impugnada genera una desprotección y desregulación jurídica de dichas oficinas, a pesar de la importancia que han alcanzado en el ámbito local. Incluso, sobre este tema se ha pronunciado el Comité de la CEDAW, indicando: 15. El Comité observa con preocupación: (…) b) La limitación de la autoridad, el mandato y la capacidad de las oficinas municipales de la mujer para promover los derechos humanos de las mujeres a nivel local; (…) 16. El Comité recomienda al Estado parte que: (…) b) Refuerce la autoridad, el mandato y la capacidad de las oficinas municipales de la mujer asignándoles recursos humanos, técnicos y financieros suficientes y proporcionándoles capacitación sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género; (…)” (Naciones Unidas CEDAW/C/CRI/CO/8, Observaciones finales sobre el octavo informe periódico de Costa Rica, 2 de marzo de 2023) A partir de lo expuesto, estimamos que la norma impugnada produce un retroceso en la protección de los derechos de las mujeres en el ámbito local, al eliminarse la perspectiva de género en la toma de decisiones y las oficinas especializadas creadas mediante la legislación anterior, además, pone a nuestro país en un incumplimiento de sus obligaciones internacionales, generando un retroceso en los avances logrados y, con ello, violentando el principio de progresividad y no regresión de los derechos humanos de las mujeres, pues no existió una justificación razonable y objetiva para el cambio operado. V. CONCLUSIÓN Con fundamento en las consideraciones anteriores, es criterio de la Procuraduría que: 1) En virtud de lo dispuesto en el numeral 75 párrafo segundo de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la accionante se encuentra legitimada para plantear la presente acción de inconstitucionalidad, al encontrarse frente a la defensa de intereses difusos de las mujeres; 2) No existe un vicio de procedimiento por la falta de consulta al INAMU de la reforma operada sobre el artículo 13 del Código Municipal, mediante Ley N.° 8801 del 28 de abril de 2010, por cuanto no se configura la obligación constitucional dispuesta en el numeral 190 de la Constitución; 3) No obstante lo anterior, la norma impugnada sí resulta inconstitucional, por cuanto elimina la perspectiva de género y las oficinas especializadas de defensa de las mujeres en el ámbito municipal, constituyendo un retroceso en esta materia que violenta el principio de progresividad y no regresión en materia de derechos humanos de las mujeres y que coloca al Estado en un incumplimiento de sus obligaciones internacionales”.\n\n4.- Por escrito recibido en la Sala el 21 de agosto de 2024, manifiesta Angie Cruickshank Lambert, en su condición de defensora de los Habitantes, que presenta una coadyuvancia activa. Manifiesta: “I. DE LA LEGITIMACIÓN DE LA DEFENSORÍA DE LOS HABITANTES PARA LA INTERPOSICIÓN DE LA PRESENTE COADYUVANCIA El artículo 1º de la Ley Nº 7319, Ley de la Defensoría de los Habitantes establece que esta institución es el órgano encargado de proteger los derechos y los intereses de los habitantes. Para cumplir con dicha misión, la Defensoría velará porque el funcionamiento del sector público se ajuste a la moral, la justicia, la Constitución Política, las leyes, los convenios, los tratados, los pactos suscritos por el Estado y los principios generales del Derecho. Se consagra en el artículo de referencia la competencia de la Defensoría de los Habitantes para ejercer un control de legalidad, de moralidad y de justicia en relación con el funcionamiento del sector público. A fin de cumplir con la misión encomendada a esta institución, que incluye entre otras obligaciones y competencias la defensa de los Derechos Fundamentales y de los Derechos Humanos, el legislador dotó a la Defensoría de los Habitantes de una serie de herramientas atinentes para la consecución de los fines para los que dicho órgano se creó. En razón de la importancia que reviste para la presente solicitud de constitución de coadyuvancia, se debe destacar, de entre todas las prerrogativas referidas, la legitimación institucional de este órgano contralor de legalidad, la cual se encuentra regulada en el artículo 13 de la Ley de la Defensoría de los Habitantes. Dicha norma textualmente establece: (…) La intervención de la Defensoría de los Habitantes por medio de la interposición de la presente coadyuvancia, se ve legitimada y es admisible en el tanto el resultado de la decisión que se tome en esa instancia jurisdiccional afecta directamente a las y los habitantes de la República, especialmente a las mujeres, a quienes por imperativo legal debe defender la institución. La Defensoría de los Habitantes, como Institución Nacional de Derechos Humanos, toma como base de sus actuaciones, además, de los instrumentos internacionales, la ley interna, los lineamientos dados por los principios relativos al estatuto de las instituciones nacionales de protección y promoción de los derechos humanos –Principios de Paris–, aprobados por la Asamblea General de la ONU en 19931 . De conformidad con ellos, las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos tienen competencia, entre otros, en el ámbito de la promoción y protección de derechos humanos y en el aseguramiento para que la legislación, los reglamentos y las prácticas nacionales, se armonicen con los instrumentos internacionales de derechos humanos en los que el Estado sea parte y que su aplicación sea efectiva. Con base en lo anterior, de conformidad con el artículo 83 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y a partir de lo dispuesto en resolución de esta honorable Sala de las diez horas cuarenta y siete minutos del 30 de julio de 2024, la Defensoría de los Habitantes presenta formal coadyuvancia en acción de inconstitucionalidad interpuesta por la Presidencia Ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), publicada en el Boletín Judicial N° 144 del 7 de agosto de 2024, contra el artículo 17 de la Ley N° 8801 de 28 de abril de 2010: Ley General de transferencia de competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades, que reformó el inciso a) del artículo 13 de la Ley N° 7794 del 30 de abril de 1998: Código Municipal. II. DEL OBJETO DE LA PRESENTE COADYUVANCIA La presente coadyuvancia se interpone con fundamento en los artículos 73 y 83 de la Ley de Jurisdicción Constitucional, los artículos 13 de la Ley de la Defensoría de los Habitantes y 30 del Reglamento a la Ley de la Defensoría de los Habitantes, Decreto Ejecutivo 22266-J, y tiene por objeto que la Sala declare con lugar la acción de inconstitucionalidad publicada en el Boletín Judicial N° 144 del 7 de agosto de 2024 y presentada contra el artículo 17 de la Ley N° 8801 de 28 de abril de 2010: Ley General de transferencia de competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades, que reformó el inciso a) del artículo 13 de la Ley N° 7794 del 30 de abril de 1998: Código Municipal, por considerar que la modificación de dicha norma disminuye las garantías institucionales para la consolidación de la infraestructura estatal dirigida al aseguramiento, protección y promoción de los derechos de las mujeres. En la acción de inconstitucionalidad presentada, la parte accionante aduce varios agravios relacionados con la reforma efectuada al artículo 13 del Código Municipal a través de la Ley N° 8801 de 28 de abril de 2010 que eliminó la incorporación de la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos desde la diversidad, así como la creación de oficinas especializadas en los Gobiernos Locales. La versión anterior del referido artículo 13 inciso a) que así lo contemplaba, había sido el producto de una reforma operada a través de la Ley N° 8679, “Modificación de varios artículos del Código Municipal”, Ley N° 7794 del 2 de diciembre de 2008. A continuación, se presenta gráficamente la reforma en perjuicio de los derechos de las mujeres: (…) La parte accionante señala entre otros agravios, que la reforma “…hizo que Costa Rica retrocediera en materia de derechos humanos, con graves consecuencias para la institucionalidad de género a nivel local, registrándose un debilitamiento de las oficinas municipales de la mujer que han enfrentado contextos normativos y políticos adversos (…)” y violenta los artículos 1, 2, 3, 4, 5, 18 y 24 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Convención CEDAW por sus siglas en inglés), los artículos 1, 2, 3, 7 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém Do Pará), el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y los artículos 1, 33 y 48 de la Constitución Política. III. CONSIDERACIONES Esta Defensoría estima que, en la acción de inconstitucionalidad presentada, la parte accionante ha desarrollado ampliamente los alcances de las obligaciones estatales en materia de garantía de los derechos de las mujeres, así como la importancia fundamental que tiene la infraestructura y recursos estatales para brindar la atención de las necesidades de las mujeres a nivel local y nacional. De los agravios presentados se desprende el efecto perjudicial que la modificación al inciso a) del artículo 13 del Código Municipal representa en relación con la vigencia de las oficinas municipales de la mujer (OFIMs), su sostenibilidad y su fortalecimiento. También se desarrolla con claridad la importancia de favorecer la vigencia de la norma en su versión anterior, conforme se había modificado a través de la Ley N° 8679, y la inconveniencia de la falta de aprobación del expediente legislativo número 21.676 “Reforma del inciso a) del artículo 13 del Código Municipal Ley N°7794 del 30 de abril de 1998, Para el Fortalecimiento de las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM)”, hoy archivado por vencimiento de plazo cuatrienal. La Defensoría realiza las siguientes consideraciones para su incorporación al análisis por parte de las señoras y señores Magistrados de la Sala Constitucional. A. SOBRE EL RANGO SUPRACONSTITUCIONAL DE LOS INSTRUMENTOS INTERNACIONALES DE DERECHOS HUMANOS Los derechos humanos se encuentran consagrados en múltiples instrumentos jurídicos que incluyen como base, las convenciones que internacionalmente han sido suscritas por los Estados y cuyos postulados han sido desarrollados tanto en jurisprudencia a nivel nacional, como por medio de la promulgación de leyes y reglamentos, así como la costumbre internacional. El ordenamiento jurídico costarricense se encuentra conformado por convenios internacionales, legislación, reglamentos, decretos ejecutivos, circulares y directrices, así como otros actos administrativos que tienen como objeto desarrollar y ampliar los propósitos o mandatos de las leyes debidamente aprobadas. En Costa Rica, la Constitución Política define claramente la jerarquía de las normas que conforman el ordenamiento jurídico y se establece que los convenios internacionales tienen un valor supra legal, lo que implica necesariamente que no puede aprobarse ninguna norma inferior que se oponga a estos instrumentos ni a la propia Constitución, todo lo cual se encuentra contemplado por el artículo 7 de la Constitución Política y desarrollado en el artículo 6 de la Ley General de la Administración Pública. Los instrumentos internacionales de Derechos Humanos tienen como objeto y fin la protección de los derechos de todo ser humano, independientemente de su nacionalidad, raza, etnia, lengua, sexo, edad, condición social, opción sexual, tanto frente a los Estados a los que pertenecen como frente a los demás Estados firmantes. Al aprobar y ratificar voluntariamente, en ejercicio de su soberanía estos instrumentos de Derechos Humanos, los Estados se someten a un orden dentro del cual asumen obligaciones internacionales frente a la comunidad internacional que se traducen, al mismo tiempo, en obligaciones de respetar, proteger y garantizar los derechos de todas las personas que se encuentran bajo su jurisdicción. Es fundamental señalar que la ratificación de instrumentos internacionales no significa únicamente el reconocimiento de nuevos derechos o un mayor alcance de su protección, sino que también significa la incorporación de aquellos principios que estén vinculados con la irrestricta vigencia de los derechos humanos y que, en nuestro ordenamiento jurídico, como se indicó, adquieren jerarquía supralegal y hasta supraconstitucional cuando hay vacíos en la protección de un derecho humano. Por ser instrumentos internacionales de protección de derechos humanos deben ser interpretados de buena fe y ser integrados objetivamente en el ordenamiento jurídico. La interpretación de los tratados internacionales de derechos humanos debe darse a la luz de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969, en particular su parte III, que además es considerada como la cristalización de la costumbre internacional. Asimismo, su interpretación ha de hacerse tomando en cuenta las fuentes del derecho internacional que, se acepta, se encuentran enmarcadas en el artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, que establece: “Artículo 38 1. La Corte, cuya función es decidir conforme al derecho internacional las controversias que le sean sometidas, deberá aplicar: a. las convenciones internacionales, sean generales o particulares, que establecen reglas expresamente reconocidas por los Estados litigantes; b. la costumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho; c. los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas d. las decisiones judiciales y las doctrinas de los publicistas de mayor competencia de las distintas naciones, como medio auxiliar para la determinación de las reglas de derecho, sin perjuicio de lo dispuesto en el Artículo 59. (…)” Aunado a lo anterior, la Sala Constitucional ha declarado la supremacía de los instrumentos internacionales de derechos humanos en la jerarquía normativa del país, y ha reconocido la obligación de ejercer el control de convencionalidad en los términos desarrollados por la jurisprudencia de la Corte IDH. La jurisprudencia constitucional ha desarrollado este principio en relación con los instrumentos de derechos humanos, mediante el voto número 2313-95, en el que se señala lo siguiente: (…) El control de convencionalidad es obligatorio y requiere la incorporación y análisis detallado de la jurisprudencia de la Corte IDH para su aplicación a todos los casos que deban ser conocidos por el Tribunal Constitucional. En la sentencia número 1682-2007, la Sala Constitucional señaló: (…) Estos pronunciamientos de la Sala Constitucional son coincidentes con las sentencias de la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha señalado: “(…) el Poder Judicial debe ejercer una especie de “control de convencionalidad” entre las normas jurídicas internas que aplican en los casos concretos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención Americana (…) La Defensoría estima que corresponde a esa Honorable Sala efectuar el análisis de convencionalidad para la verificación de los estándares de derechos humanos en relación con la reforma efectuada al Código Municipal y los efectos que, sobre las garantías de los derechos de las mujeres y su vigencia, debe asegurar el Estado. B. SOBRE LAS OBLIGACIONES ESTATALES EN RELACIÓN CON LOS MECANISMOS NACIONALES PARA EL ADELANTO DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES El Estado costarricense ha adquirido compromisos concretos generados por la ratificación de instrumentos internacionales de derechos humanos, así como por la adhesión o participación de múltiples conferencias internacionales que garantizan el desarrollo y vigencia de los derechos humanos de las mujeres. En el año 1979, se desarrolla la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la cual es ratificada por Costa Rica en el año 1984, según la cual los Estados Partes se comprometen a:  Incorporar la perspectiva de género en todas las instituciones, políticas y acciones del Estado para garantizar la igualdad de trato y evitar cualquier forma de discriminación directa o indirecta contra la mujer.  Establecer y fortalecer mecanismos nacionales que promuevan y protejan los derechos de las mujeres, asegurando que estos mecanismos tengan los recursos y la autoridad necesarios para influir en las políticas públicas. En el año 1995, se celebra la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing) donde los Estados se comprometieron a establecer y fortalecer mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, asegurando que tengan el mandato, la capacidad y los recursos necesarios para influir en las políticas y programas gubernamentales. También se comprometieron a integrar la perspectiva de género en todas las políticas y programas institucionales. 5 En 2015, las naciones adoptaron la Agenda 2030 sobre el desarrollo sostenible que incluye el objetivo 5 para garantizar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas y define dentro de las metas: Aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas a todos los niveles. También incluye el objetivo 10 para la reducción de las desigualdades, que define la siguiente meta: Garantizar la igualdad de oportunidades y reducir las desigualdades de resultados, incluso eliminando las leyes, políticas y prácticas discriminatorias y promoviendo la legislación, las políticas y la acción adecuadas a este respecto. A nivel de normativa nacional, desde la promulgación en 1990 de la Ley N° 7142 o Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer, Costa Rica ha construido un amplio marco legal para garantizar la institucionalidad dedicada a la protección y aseguramiento de los derechos de las mujeres. Con la aprobación del Plan Nacional de Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (PLANOVI) en 1996, se crearon las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) con el objetivo de crear un espacio en la estructura municipal y con apoyo interinstitucional e intersectorial, de servicios de información, orientación y atención a las mujeres con énfasis en violencia intrafamiliar y difusión de derechos. Las OFIMs se consolidaron mediante la aprobación de la Ley N° 7801 o Ley de Creación del Instituto Nacional de las Mujeres, en 1998, que dispuso dentro de las atribuciones contenidas en el artículo 4: (…) Adicionalmente a lo dispuesto en el PLANOVI en el año 1996, se han establecido otras acciones y medidas estatales que se han plasmado en las políticas y planes de acción relacionadas con la igualdad entre hombres y mujeres. El Plan de Acción 2019-2022 de la Política Nacional para la Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres (PIEG) 6 dispuso lo siguiente: “Lineamiento 2: Fortalecimiento de la institucionalidad para el cambio cultural hacia la igualdad efectiva de mujeres y hombres (Eje 1, Objetivo 2, Resultados 6 – 7 – 8) (…) (…) 1.10 Diseño y aplicación de estrategia para el fortalecimiento de las capacidades de incidencia política y atención de las demandas de las mujeres en el ámbito local – territorial de las Oficinas Municipales de la Mujer OFIM, Comisiones Municipales de las Mujeres y otras instancias, para el avance de los derechos de las mujeres y el cumplimiento del ODS 5. Indicador: Número de proyectos para el cumplimiento de los derechos de las mujeres ejecutados con OFIM y otras instancias de gobiernos locales (…)” El Plan de acción de la PIEG 2018-20307 define lo siguiente: “(…) Acción estratégica: 1.10 Acciones de incidencia para el fortalecimiento de los mecanismos institucionales: Unidades de Género y Oficinas Municipales de la Mujer en el cumplimiento de sus funciones, asignación de recursos y ubicación en la estructura institucional, como parte del modelo de gobernanza de las políticas PIEG y PLANOVI. Indicador: 1. Número de acciones de incidencia para el fortalecimiento de las Unidades de Género y Oficinas Municipales de la Mujer. 2. Número de acciones de incidencia para la creación de Unidades de Género y Oficinas Municipales de la Mujer. 3. Número de acciones para el fortalecimiento de las Unidades de Género, Oficinas Municipales y mecanismos de género institucionales. (…) En la Política Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia contra las Mujeres de todas las Edades Costa Rica 2017-2032 (PLANOVI)8 que se encuentra vigente, se indica que en el estudio contratado por el INAMU en el año 2015: “Caracterización de la oferta y demanda de servicios de VcM a nivel nacional y local” (violencia contra la Mujer) se recopiló la información relativa al tipo, cantidad y alcance de los servicios que ofertan las instituciones públicas en el marco del Sistema Nacional de Violencia contra las Mujeres y Violencia Intrafamiliar en el territorio nacional, y la oferta disponible con la demanda desde las mujeres e identificando vacíos y limitaciones. En el estudio se determinó lo siguiente: “(…) b) La oferta de servicios a la población en materia de VcM se ha venido reduciendo en los últimos años, especialmente la atención psicosocial individual y grupal. La atención especializada en materia de violencia sexual es aún más limitada a pesar de la inversión en procesos de formación y especialización del recurso humano desarrollado desde el año 1996. La reducción más sensible en la oferta de servicios se aprecia en las municipalidades mediante los servicios específicos que se aportaban desde las Oficinas de la Mujer (hoy convertidas en su mayoría en oficinas de promoción social) y en la CCSS. (…)” (El resaltado no es original). PLANOVI también identifica los proyectos, programas, manuales y protocolos establecidos para la atención de la violencia contra las mujeres y destaca el Protocolo de Intervención para la valoración de riesgo en situaciones de violencia contra las mujeres 9 , que incluye un apartado específico para las OFIMs. En cuanto a los servicios, se enumeran algunos que brindan las OFIMs:  Orientación legal en procedimientos de la Ley contra Violencia Doméstica  Orientación legal y acompañamiento en procesos de Hostigamiento Sexual  Atención social  Grupos de apoyo para mujeres afectadas por violencia sexual e incesto. Dentro de los indicadores del Índice de Gestión de Servicios Municipales10 establecidos por la Contraloría General de la República se incluye el código 1.3.1.1 correspondiente al indicador “Reglamentación de los programas sociales” cuyo objetivo es determinar la existencia de normas que rigen la prestación de los servicios municipales; y se conceptualiza como programa social: “las acciones realizadas por las Municipalidad para atender diversos sectores inmersos en su municipio, con carencias económicas, culturales, educativas y de seguridad, tales como: CECUDI, oficina de la mujer, becas, o bien los programas sociales que cuenta la municipalidad”. Con ello, se evidencia que, a partir de que se inició la creación y establecimiento de las OFIMs, también se generaron acciones para evaluar la gestión municipal en relación con estos mecanismos de protección de los derechos de las mujeres. La Defensoría sostiene que con base en el contexto normativo expuesto, las normas que tengan como objetivo la modificación o reforma de la legislación vigente, deben enfocarse en el fortalecimiento y consolidación de los mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, y ello incluye promover que las autoridades municipales garanticen el establecimiento de instancias dentro de la organización que atiendan las obligaciones descritas para la vigencia de los derechos de las mujeres, y ello incluye indiscutiblemente, el fortalecimiento de las OFIMs. Como es del conocimiento de esa Honorable Sala, el pasado 1° de mayo asumieron funciones las nuevas autoridades de los Concejos Municipales, quienes se encuentran tomando decisiones fundamentadas en el artículo que excluye la atribución de aprobar la creación de oficinas especializadas, con presupuesto, en garantía de la incorporación de la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos desde la diversidad. La Defensoría estima que, con ello, se consolida el riesgo de que el avance obtenido a partir de la creación de las OFIMs en la mayoría de los gobiernos locales, no solamente se detenga, sino que pueda revertirse al haberse eliminado esa atribución. C. SOBRE LAS RECOMENDACIONES DEL COMITÉ CEDAW ACERCA DEL MECANISMO NACIONAL DE ADELANTO DE LAS MUJERES Y LAS RECOMENDACIONES ACEPTADAS POR EL ESTADO EN EL EXAMEN PERIÓDICO UNIVERSAL (EPU) Además de las obligaciones estatales derivadas de los instrumentos internacionales ya expuestas, el Órgano de Tratado de la Convención CEDAW, se ha referido a la importancia del fortalecimiento de las Oficinas Municipales de la Mujer en los informes resultantes de los exámenes periódicos efectuados a Costa Rica. Sobre el particular, la Defensoría destaca que el examen y vigilancia sobre el cumplimiento de los derechos de las mujeres realizado por el Comité es un aporte indiscutible para la verificación de avances y retrocesos en materia de igualdad entre hombres y mujeres; y determina una línea base para la implementación de acciones estatales con ese objetivo. No obstante, las observaciones y recomendaciones emitidas por el Comité, se basan en la información proporcionada por los Estados en relación con cada uno de los artículos de la Convención, así como los insumos remitidos por las organizaciones de la sociedad civil y las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos. Por ello, se estima oportuno exponer ante esa Honorable Sala, el análisis efectuado por el Comité y por el Consejo de Derechos Humanos por medio del proceso del Examen Periódico Universal (EPU). Con ocasión del proceso al sétimo examen efectuado por el Comité CEDAW en el año 2017, el Estado costarricense informó lo siguiente: “(…) 53. En el año 2014, se elaboró el balance de cumplimiento del II Plan de Acción de la PIEG 2012-2014, según el cual el 71% de las 74 acciones inscritas fueron cumplidas, lo que implicó un avance respecto del I Plan de Acción (2008-2012) que tuvo un cumplimiento del 61,7%. Se evidencia un cumplimiento bastante similar en cuatro objetivos establecidos en el II Plan de acción, a saber, el Objetivo 2: Trabajo remunerado y generación de ingresos, Objetivo 3: Educación a favor de la Igualdad, Objetivo 4: Protección de derechos y Objetivo 6: Fortalecimiento de la Institucionalidad. Los objetivos 1: Cuido como responsabilidad social y Objetivo 5: Participación Política fueron los que presentaron menor avance. Entre los principales resultados de la política destacan la creación del marco institucional de la Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil, por medio de la Ley Núm. 9220, la aprobación y puesta en funcionamiento del Programa sobre Afectividad y Sexualidad del Sistema Educativo, la ejecución del Proyecto Escuelas para la Igualdad ejecutado en el Ministerio de Educación Pública en coordinación con el INAMU, la creación de la Plataforma Integral de Servicios de Atención a Víctimas de Violencia PISAV en el Poder Judicial. 54. En el marco de esta política, también se aprobó el Decreto #37906-MP-MCM de Creación de Unidades de Igualdad de Género y de la Red Nacional de Unidades de Género, normativa que favorece y apoya la creación y fortalecimiento de los mecanismos institucionales y genera un espacio de intercambio, apoyo y retroalimentación de su quehacer. Durante este período se aprobaron y pusieron en marcha las políticas institucionales de igualdad y equidad de género en la Asamblea Legislativa, el Instituto Nacional de Aprendizaje, la Caja Costarricense de Seguro Social y el Instituto Mixto de Ayuda Social. Del mismo modo se fortalecieron las Oficinas Municipales de la Mujer. En las Municipalidades, las oficinas de la Mujer alcanzan 68 cantones lo que significa que un 85% de las municipalidades del país cuentan con ese mecanismo (…)” (El resaltado no es original). También incluyó en el Anexo 7, el detalle del estado actual de las OFIMs incluyendo personal asignado, proyectos y programas identificados e implementados, datos de contacto y ubicación dentro de las municipalidades. En julio de 2017, el Comité de la CEDAW recomendó a Costa Rica, con ocasión del sétimo examen periódico: “(…) Mecanismo nacional encargado del adelanto de la mujer 10. El Comité acoge con satisfacción que la Presidenta Ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres haya sido elevada a la categoría de Ministra de la Condición de la Mujer y constata la autonomía presupuestaria del Instituto. También reconoce los progresos realizados por el Estado parte en lo que atañe a su Política Nacional para la Igualdad y Equidad de Género (PIEG). Sin embargo, observa con preocupación: (…) (…) b) La falta de una autoridad, mandato y conocimientos especializados claros de las Oficinas Municipales de la Mujer a la hora de abordar adecuadamente los derechos humanos de la mujer a nivel local; (…) (…) 11. El Comité recomienda al Estado parte que: (…) b) Refuerce el mandato, las asignaciones presupuestarias y la capacidad de las Oficinas Municipales de la Mujer para abordar los derechos de la mujer y la igualdad de género a nivel local;(…)” En marzo de 2023, el Comité de la CEDAW reiteró las observaciones efectuadas y recomendó a Costa Rica, con ocasión del octavo examen periódico: “(…) Mecanismos nacionales para el adelanto de la mujer y la incorporación de la perspectiva de género. 15. El Comité observa con preocupación: (…) b) La limitación de la autoridad, el mandato y la capacidad de las oficinas municipales de la mujer para promover los derechos humanos de las mujeres a nivel local; (…) (…) 16. El Comité recomienda al Estado parte que: (…) b) Refuerce la autoridad, el mandato y la capacidad de las oficinas municipales de la mujer asignándoles recursos humanos, técnicos y financieros suficientes y proporcionándoles capacitación sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género; (…)” Por otra parte, en el Examen Periódico Universal (EPU) efectuado por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas se abordó la necesidad de que el Estado Costarricense tomara las medidas para la implementación efectiva de las políticas nacionales de igualdad y equidad de género, así como el fortalecimiento de los mecanismos nacionales para el avance de los derechos de las mujeres, las cuales fueron aceptadas por el país. Con base en lo anterior, la Defensoría estima que la reforma efectuada al artículo 13 del Código Municipal, no se ajusta ni a las obligaciones estatales derivadas de la ratificación de la Convención CEDAW, ni permite atender con un robusto respaldo en la normativa interna, las preocupaciones y recomendaciones del Comité ya que, en lugar de reforzar la capacidad de acción de las OFIMs, se ha despojado a los Concejos Municipales de la atribución relacionada con estas oficinas. Es fundamental destacar que el Estado deberá rendir un informe de medio periodo ante el Comité el próximo mes de marzo de 2025, en cuanto a las acciones implementadas para el cumplimiento de la recomendación.b, anteriormente citado, conforme ha dispuesto ese Órgano de Tratado en el párrafo 54. 16 D. SOBRE EL PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD Y LA PROHIBICIÓN DE REGRESIVIDAD De conformidad con el artículo 26 de la Convención Americana de Derechos Humanos (CADH), los Estados Partes “se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organización de Estados Americanos...” Por su parte, el Protocolo de San Salvador desarrolla esta obligación general de los Estados Partes en su artículo 1, y establece: “Los Estados partes en el presente Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos se comprometen a adoptar las medidas necesarias tanto de orden interno como mediante la cooperación entre los Estados, especialmente económica y técnica, hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad con la legislación interna, la plena efectividad de los derechos que se reconocen en el presente Protocolo”. La obligación del “desarrollo progresivo” de los derechos económicos, sociales y culturales contenida en los anteriores instrumentos tienen también relación con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. El principio de “desarrollo progresivo” está regulado en el artículo 2 del recién mencionado Pacto, el cual reconoce que: “Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos”. El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que: “El hecho de que la efectividad a lo largo del tiempo, o en otras palabras progresivamente, se prevea en relación con el Pacto no se ha de interpretar equivocadamente como que priva a la obligación de todo contenido significativo. (…)”, La obligación de “desarrollo progresivo” contiene, necesariamente, una obligación de “no regresividad” en la protección de los derechos económicos, sociales y culturales. 17 Dicha obligación encuentra su “mínimo radical” en “la prohibición de adoptar políticas y medidas, y por ende, de sancionar normas jurídicas, que empeoren la situación de los derechos económicos, sociales y culturales de los que gozaba la población una vez adoptado el tratado internacional respectivo. Resulta evidente que, dado que el Estado se obliga a mejorar la situación de estos derechos, simultáneamente asume la prohibición de reducir los niveles de protección de los derechos vigentes, o, en su caso, de derogar los derechos ya existentes”. 18 La irreversibilidad es una de las características de los derechos humanos, según la cual el alcance y nivel de protección de sus normas se va incrementando con el paso del tiempo, y los derechos que han sido reconocidos como inherentes a las personas, quedan definitiva e irrevocablemente alcanzados por el concepto de derechos humanos. Esta cualidad hace posible que aquello que hoy no es considerado dentro de la esfera de los derechos humanos pueda serlo en un futuro; sin embargo, desconocer un derecho resulta imposible debido a la irreversibilidad de la que gozan los derechos humanos. 19 Una práctica que desarrolla la progresividad de los derechos es la construcción de normas y políticas que permitan visibilizar las realidades de las mujeres como un punto de partida para que se ejerzan las acciones que correspondan en su defensa. Toda vez que un Estado promulga una norma que ataca un problema o fenómeno social dañoso para los derechos e intereses de las mujeres, actúa en claro cumplimiento de este principio y cualquier retroceso violenta este principio. La Defensoría sostiene que es obligación de los Estados ir avanzando en la cobertura de los derechos, siempre incrementando su protección y garantía, sin posibilidad de derogar los avances alcanzados. Adicionalmente, el principio de progresividad implica una prohibición de retroceso ya que una vez reconocidos, los derechos obtienen una garantía institucional, incluida su exigibilidad. A partir de ello, quedan limitadas las competencias estatales –incluyendo la legislativa y judicial- para disminuirlos. También obliga a la aplicación del principio de irretroactividad de las normas en perjuicio de derechos adquiridos y situaciones jurídicas consolidadas en todas las áreas; a la aplicación del principio de irreversibilidad de los beneficios o protección alcanzada; e implica la prohibición de interpretar restrictivamente los derechos derivados de los instrumentos internacionales. Al respecto, esa Honorable Sala ha señalado: (…) Si bien el artículo 13 del Código Municipal en la redacción vigente hasta el año 2010 no reconocía en forma directa los derechos fundamentales de las mujeres, es posible afirmar que se trataba de una norma cuya implementación, fortalece uno de los mecanismos definidos por el Estado como herramienta para la atención de las mujeres y el acceso a sus derechos. La Defensoría considera que la supresión de la aplicación de la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos, así como la eliminación de la atribución relativa a la creación de oficinas especializadas y con presupuesto, constituye un riesgo de retroceso verificable ya que implica disminuir el respaldo legal que se había construido en forma sostenida para la vigencia de las OFIMs. F. CONSIDERACIONES FINALES Conforme se ha indicado en los apartados anteriores, la Defensoría de los Habitantes considera que todas las acciones estatales deben ajustarse al cumplimiento de las obligaciones en materia de derechos humanos derivadas de los instrumentos jurídicos ratificados, y debe procurar acciones para el cumplimiento de las observaciones finales y recomendaciones emitidas por los órganos de tratado. En materia de infraestructura y políticas institucionales para el avance de los derechos de las mujeres, las Oficinas Municipales de la Mujer se constituyen en un medio accesible y disponible para las mujeres en toda su diversidad, en todas las regiones del país, como una expresión de una Democracia consolidada. Se trata de instancias que fortalecen los mecanismos nacionales para el adelanto de los derechos de las mujeres cuyas acciones contribuyen, en el ámbito local, a multiplicar las acciones y responsabilidades ejercidas por el INAMU a nivel nacional, con la coordinación interinstitucional. Es en este sentido que el Estado costarricense ha rendido los informes ante el Comité CEDAW durante los exámenes periódicos en forma reiterada, sin mencionar que desde el año 2010, con ocasión de la norma cuya constitucionalidad se cuestiona en el marco de esta coadyuvancia, puede presentarse un retroceso si en el marco de los gobiernos locales se aprueban modificaciones al estado actual de las OFIMs que lleven incluso a su desaparición de la estructura municipal. La Defensoría estima que parte de las acciones que se han generado desde las OFIM han coadyuvado a los esfuerzos que a nivel nacional debe implementar el INAMU y el resto de las instituciones que ostentan responsabilidades derivadas del ordenamiento jurídico, y de las acciones contenidas en la PIEG y PLANOVI. De ahí que puede afirmarse que el fortalecimiento de las OFIM, no su debilitamiento, puede propiciar la atención de algunos retos, como, por ejemplo:  Generación de indicadores específicos respecto a la vigencia de los derechos de las mujeres en el ámbito local, así como la recopilación de datos.  Coordinación interinstitucional para asegurar que todas las entidades involucradas trabajen de manera coherente hacia los objetivos de igualdad de género, desde el ámbito local.  Construcción de acciones para atender la resistencia cultural y los prejuicios de género existentes que pueden influir en la implementación y monitoreo de políticas públicas con perspectiva de género.  Capacitación continua para el funcionariado público y las organizaciones de la sociedad civil a nivel local en temas de género y derechos de las mujeres.  Facilitar la participación activa de la sociedad civil, especialmente de organizaciones de mujeres, para proporcionar un monitoreo independiente y constructivo de las políticas de género y de la gestión de los servicios institucionales en materia de derechos de las mujeres, especialmente en violencia de género.  Promover la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los recursos asignados.  Facilitar el acceso a mecanismos efectivos de denuncia y respuesta a las necesidades de todas las mujeres.  Construcción de programas y políticas dirigidas a las mujeres afrodescendientes, mujeres con discapacidad, mujeres rurales y mujeres indígenas conforme las particularidades y necesidades locales. Como puede observarse, todas estas acciones constituyen formas de propiciar el acceso pleno a los derechos para todas las mujeres, pero para lograrlo es crucial que la asignación de recursos y la ejecución de programas municipales se realicen con una perspectiva de género, en forma prioritaria y con el respaldo normativo necesario. La Defensoría estima que la redacción actual del inciso a) del artículo 13 del Código Municipal no contribuye al fortalecimiento de las OFIMs como instancias locales para la promoción de los derechos de las mujeres y la equidad de género en el ámbito local, objetivo de su creación, sino que, por el contrario, la modificación efectuada posibilita acciones tendientes a su invisibilización y debilitamiento. La pretensión de esta Defensoría al coadyuvar a la Acción presentada, parte del postulado básico de que la vigencia de los derechos humanos, y especialmente los reconocidos a las mujeres, naturalmente no dependen únicamente de su reconocimiento en un entramado jurídico, sino que necesariamente el goce progresivo está íntimamente ligado a la ejecución de políticas públicas que atiendan sus especificidades y para ello, la existencia de una institucionalidad pública que abarque desde el ámbito nacional hasta los niveles locales para diseñar y ejecutar esas políticas es una condición material indispensable e ineludible a que está comprometido el Estado costarricense, tal y como ya se ha explicado con amplitud en las páginas precedentes. El artículo 13 vigente del Código Municipal no impide que el Concejo Municipal determine no asignar o disminuir el presupuesto a las OFIMs ya existentes, el traslado del personal a otras áreas, la definición de tareas distintas a las que motivaron su creación, supresión del espacio físico asignado o recorte del presupuesto para su mantenimiento, así como la remoción del mobiliario, la denegatoria de acceso a los servicios institucionales para realizar visitas o inspecciones, o actividades de capacitación, entre otras. Tal como se indicó, el Estado deberá rendir informe de seguimiento a las recomendaciones emitidas por el Comité CEDAW en el mes de marzo de 2025 y deberá señalar las medidas que ha adoptado para cumplir con la recomendación reiterada en cuanto al fortalecimiento de las OFIMs. Esta será una oportunidad para que la Defensoría, como Institución Nacional de Derechos Humanos, pueda rendir un informe sobre el riesgo que se genera a través de la vigencia de la reforma efectuada mediante la Ley N°8801. Con base en lo expuesto, la Defensoría solicita a esa Honorable Sala valorar las consideraciones aportadas por la parte accionante y las que se aportan en la presente coadyuvancia, a fin de contribuir con el avance y vigencia de los derechos de las mujeres”.\n\n5.- Por escrito recibido en la Sala el 2 de setiembre de 2024, Flora María Calvo Abarca, en su condición de coordinadora del Comité Coordinador del Foro de las Mujeres, plantea una coadyuvancia activa. Señala: “DE LA LEGITIMACIÓN DEL FORO DE LAS MUJERES PARA LA INTERPOSICIÓN DE LA PRESENTE COADYUVANCIA  El artículo 7 y siguientes del Reglamento de Integración y Funcionamiento del Foro de las Mujeres, publicado en la Gaceta número 14 del 19 de enero del 2007, establece que las funciones primordiales del Foro de las Mujeres, es la promoción de los derechos humanos de las mujeres en toda su diversidad, promover la igualdad y equidad de género tanto a nivel de las instituciones públicas como de empresas privadas; eliminación de barreras que impidan la protección de los derechos humanos de las mujeres y la erradicación de la  violencia de género en todas sus manifestaciones.  Que con la firma de la Convención del Belém do Pará, el Estado se compromete en adoptar, en forma progresiva, medidas especificas, inclusive programas para “suministrar los servicios especializados apropiados para la atención necesaria a la mujer objeto de violencia, por medio de entidades de los sectores público y privado inclusive refugios, servicios de orientación para la familia, cuando sea del caso, y cuidado y custodia de los  menores afectados”. Que la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, conocida por sus siglas en inglés como \"CEDAW\" señala que la expresión \"discriminación contra la mujer (...) denotará toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera\".  Estas oficinas de la mujer constituyen una pieza clave, un balance, en la promoción de los derechos de las mujeres en todas sus diversidades y en la erradicación de la violencia, especialmente en el trabajo a nivel cantonal, trabajo que el Foro de las Mujeres está iniciando a dicho nivel,  Que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz, promoviendo sociedades pacíficas, justas e inclusivas, que estén libres del temor y la violencia, y facilitar el acceso a la justicia para todas y todos, por lo que el Estado costarricense deberá \"Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos”.  Nosotras como Foro de las Mujeres, somos un grupo sólido y consolidado, integrado por organizaciones sociales de todo el país, tanto urbanas como rurales, que debemos velar por la promoción de los derechos de las mujeres en toda su diversidad, tanto a nivel nacional como regional y es precisamente en este nivel regional donde las OFIM cumplen un rol decisivo en favor de nuestro trabajo.  Que la violencia contra las mujeres es una violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales que impide que las mismas puedan disfrutar total o parcialmente de dichos derechos y libertades. De acuerdo con la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Ley número 7499 del 18 de abril 1995, se define la \"violencia contra la mujer\" como \"cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado\".  Que los artículos 33 y 55 de la Constitución Política reconocen el derecho fundamental que poseen todas las mujeres que habiten el territorio nacional de ser tratadas de forma igualitaria y con respeto de su dignidad humana. El Estado está en el deber de desplegar las acciones necesarias para proteger y garantizar el disfrute pleno de dicho derecho, de tal manera que debe asegurar a las mujeres las condiciones adecuadas para su desarrollo en un ambiente de absoluto respeto y libre de violencia.  Que la Política Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia contra las mujeres de todas las edades Costa Rica (2017-2032), contempla acciones para lograr cambios sustantivos y alcanzar un real acceso a la justicia de las mujeres afectadas por la violencia, en el sentido de propiciar servicios públicos que garanticen la protección efectiva, debida diligencia, seguridad y protección, acceso a la justicia y atención psico-social.  Con base en lo anterior, de conformidad con el artículo 83 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y a partir de lo dispuesto en resolución de esta honorable Sala de las diez horas cuarenta y siete minutos del 30 de julio de 2024, este Foro de las Mujeres, presenta formal coadyuvancia en acción de inconstitucionalidad interpuesta por la Presidencia Ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), publicada en el Boletín Judicial N* 144 del 7 de agosto de 2024, contra el artículo 17 de la Ley N* 8801 de 28 ye, abril de 2010; Ley General de transferencia de competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades,  fue reformó el inciso a) del artículo 13 de la Ley N* 7794 del 30 de abril de 1908. Código Municipal.  ll. OBJETO DE LA COADYUVANCIA  La presente coadyuvancia se interpone con fundamento en los artículos 73 y 83 de la Ley e Jurisdicción Constitucional, tiene por objeto que la Sala declare con lugar la acción a inconstitucionalidad publicada en el Boletín Judicial N* 144 del 7 de agosto do 2024 y Presentada contra el artículo 17 de la Ley N' 8801 de 28 do abril de 2010: Ley General de transferencia de competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades, que reformó el inciso a) del artículo 13 de la Ley N*7794 del 30 de abril de 1999: Código Municipal, por considerar que la modificación de dicha norma disminuye las garantías institucionales para la consolidación de la infraestructura estatal dirigida al aseguramiento, Protección y promoción de los derechos de las mujeres.  En la acción de inconstitucionalidad presentada, la parte accionante aduce varios agravios relacionados con la reforma efectuada al artículo 13 del Código Municipal a través de la Ley N° 8801 de28 de abril de 2010 que eliminó la incorporación de la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos desde la diversidad, así como la creación de oficinas especializadas en los Gobiernos Locales. ordinario.  La parte accionante en la acción de inconstitucionalidad incoa, que la reforma \"...hizo que Costa Rica retrocediera en materia de derechos humanos, con graves consecuencias para la institucionalidad de género a nivel local, registrándose un debilitamiento de las oficinas municipales de la mujer que han enfrentado contextos normativos y políticos adversos (....) regresividad en materia de derechos humanos, estaríamos ante un mal mayor de desventaja ante los esfuerzos de las mujeres para lograr tanto la erradicación de la violencia como la igualdad y equidad de nuestros derechos, ambos contemplados en sendos instrumentos internacionales debidamente refrendados por la Asamblea Legislativa.  El control de convencionalidad es obligatorio y requiere la incorporación y análisis detallado de la jurisprudencia de la Corte IDH para su aplicación a todos los casos que deban ser conocidos por el Tribunal Constitucional. En la sentencia número 1682-2007, la Sala Constitucional señaló:  “De modo que tanto la Convención Americana sobre Derechos Humanos, cuanto los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no sólo son aplicables en nuestro país en cuanto forman parte del Derecho de la Constitución, sino que en la medida en que brindan mayor cobertura o protección de los derechos aludidos, priman por sobre la Norma Fundamental.(......)  Estos pronunciamientos de la Sala Constitucional son coincidentes con las sentencias de la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha señalado:  +...) el Poder Judicial debe ejercer una especie de “control de convencionalidad' entre las normas — jurídicas internas que aplican en los casos concretos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención Americana (..  El Estado costarricense ha adquirido compromisos concretos generados por la ratificación de instrumentos internacionales de derechos humanos, así como por la adhesión o participación de múltiples conferencias internacionales que garantizan el desarrollo y vigencia de los derechos humanos de las mujeres.  Diversos instrumentos jurídicos de derechos Humanos, como lo son Convención CEDAW, Convención del Belém do Pará, Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Ley número 7499 del 18 de abril 1995, Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres, Ley No. 8589, Ley de Creación del INAMU, Ley No. 7801, Política Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia contra las mujeres de todas las edades Costa Rica (2017-2032), Decreto Ejecutivo No. 43771 se crea la Estrategia Nacional para el combate del Acoso y Hostigamiento Sexual contra las Mujeres, Protocolo de San Salvador, entre otros promueven, tutelan y detallan derechos humanos que deben de impulsarse todos los dias, y no es permitida la regresividad en materia de derechos humanos, cosa que esta sucediendo propiamente en el caso de marras.  Con la aprobación del Plan Nacional de Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (PLANOVI) en 1996, se crearon las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) con el objetivo de crear un espacio en la estructura municipal y con apoyo interinstitucional e intersectorial, de servicios de información, orientación y atención a las mujeres con énfasis en violencia intrafamiliar y difusión de derechos.  Las OFIMs se consolidaron mediante la aprobación de la Ley N* 7801 o Ley de Creación del Instituto Nacional de las Mujeres, en 1998, que dispuso dentro de las atribuciones  contenidas en el artículo 4: e) Promover la creación de oficinas ministeriales, sectoriales y municipales de la  mujer además, garantizar y coordinar su funcionamiento. Esta normativa debe integrarse con lo dispuesto en el Código Municipal, que dispone lo siguiente: “Artículo 4- La municipalidad posee la autonomía política, administrativa y financiera que le confiere la Constitución Política.  Dentro de sus atribuciones se incluyen las siguientes: (6) h) Promover un desarrollo local participativo e inclusivo, que contemple la diversidad de las necesidades y los intereses de la población i) Impulsar políticas públicas locales para la promoción de los derechos y la ciudadanía de las mujeres, en favor de la igualdad y la equidad de género.  (383 No se puede dejar de lado lo dispuesto en el PLANOVI en el año 1996, se han establecido otras acciones y medidas estatales que se han plasmado en las políticas y planes de acción relacionadas con la igualdad entre hombres y mujeres.  Adicionalmente, el principio de progresividad implica una prohibición de retroceso ya que una vez reconocidos, los derechos obtienen una garantía institucional, incluida su exigibilidad. A partir de ello, quedan limitadas las competencias estatales incluyendo la legislativa y judicial- para disminuirlos.  También obliga a la aplicación del principio de irretroactividad de las normas en perjuicio de derechos adquiridos y situaciones jurídicas consolidadas en todas las áreas; a la aplicación del principio de irreversibilidad de los beneficios o protección alcanzada; e implica la prohibición de interpretar restrictivamente los derechos derivados de los instrumentos internacionales. Al respecto, esa Honorable Sala en el voto Sala Constitucional voto 11088 - 2013, ha señalado:  violenta los artículos 1, 2, 3, 4, 5, 18 y 24de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Convención CEDAW por sus siglas en inglés), los artículos 1, 2, 3, 7 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém Do Pará), el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y los artículos 1, 33 y 48 de la  Constitución Política.  Nosotras como coadyuvantes vemos necesario el apoyo a esta acción de inconstitucionalidad por las razones expuestas y a la no regresividad en materia de derechos humanos, al contrario más bien debemos continuar trabajando, siempre en pro del cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres y los avances alcanzando cada día más equidad e igualdad como también la erradicación de la violencia.  Esta Presidenta Coordinadora en representación del Foro de Mujeres considera que, en la acción de inconstitucionalidad presentada, la parte accionante ha desarrollado ampliamente los alcances de las obligaciones estatales en materia de garantía de los derechos de las mujeres, así como la importancia fundamental que tiene la infraestructura y recursos estatales para brindar la atención de las necesidades de las mujeres a nivel local y nacional.  De los agravios presentados se desprende el efecto perjudicial que la modificación al inciso a) del artículo 13 del Código Municipal representa en relación con la vigencia de las oficinas municipales de la mujer (OFIMs), su sostenibilidad, además de la importancia de fortalecer las Oficinas Municipales (OFIM), que cumplan sus fines y que las mujeres puedan conocer acerca de sus derechos, y promover la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, además de los programas de fortalecimiento y empoderamiento.  III. INSTRUMENTOS INTERNACIONALES DE DERECHOS HUMANOS  Es menester indicar la gran importancia que tiene la protección de los Derechos Humanos en diversos ordenamientos tanto nacionales como internacionales, no se puede dejar de lado el control de convencionalidad en este tipo de coadyuvancias, el ordenamiento jurídico costarricense se encuentra conformado por convenios internacionales, legislación, reglamentos, decretos ejecutivos, circulares y directrices, así como otros actos administrativos que tienen como objeto desarrollar y ampliar los propósitos o mandatos de las leyes debidamente aprobadas.  Los instrumentos internacionales de Derechos Humanos tienen como objeto y fin la Protección de los derechos de todo ser humano, independientemente de su nacionalidad, raza, etnia, lengua, sexo, edad, condición social, opción sexual, tanto frente a los Estados a los que pertenecen como frente a los demás Estados firmantes.  Este es un tema de amplia importancia, como lo manifiesta la accionante en la acción de inconstitucionalidad, la cual consideramos se debe de acoger la acción incoada es preocupante que de mantenerse esa reforma que va en contra del principio de no regresividad en materia de derechos humanos, estaríamos ante un mal mayor de desventaja ante los esfuerzos de las mujeres para lograr tanto la erradicación de la violencia como la igualdad y equidad de nuestros derechos, ambos contemplados en sendos instrumentos internacionales debidamente refrendados por la Asamblea Legislativa.  El control de convencionalidad es obligatorio y requiere la incorporación y análisis detallado de la jurisprudencia de la Corte IDH para su aplicación a todos los casos que deban ser conocidos por el Tribunal Constitucional. En la sentencia número 1682-2007, la Sala Constitucional señaló:  “De modo que tanto la Convención Americana sobre Derechos Humanos, cuanto los pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no sólo son aplicables en nuestro país en cuanto forman parte del Derecho de la Constitución, sino que en la medida en que brindan mayor cobertura o protección de los derechos aludidos, priman por sobre la Norma Fundamental.*(......)  Estos pronunciamientos de la Sala Constitucional son coincidentes con las sentencias de la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha señalado:  +...) el Poder Judicial debe ejercer una especie de “control de convencionalidad' entre las normas — jurídicas internas que aplican en los casos concretos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención Americana (..  El Estado costarricense ha adquirido compromisos concretos generados por la ratificación de instrumentos internacionales de derechos humanos, así como por la adhesión o participación de múltiples conferencias internacionales que garantizan el desarrollo y vigencia de los derechos humanos de las mujeres.  Diversos instrumentos jurídicos de derechos Humanos, como lo son Convención CEDAW, Convención del Belém do Pará, Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Ley número 7499 del 18 de abril 1995, Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres, Ley No. 8589, Ley de Creación del INAMU, Ley No. 7801, Política Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia contra las mujeres de todas las edades Costa Rica (2017-2032), Decreto Ejecutivo No. 43771 se crea la Estrategia Nacional para el combate del Acoso y Hostigamiento Sexual contra las Mujeres, Protocolo de San Salvador, entre otros promueven, tutelan y detallan derechos humanos que deben de impulsarse todos los días, y no es permitida la regresividad en materia de derechos humanos, cosa que está sucediendo propiamente en el caso de marras.  Con la aprobación del Plan Nacional de Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (PLANOVI) en 1996, se crearon las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) con el objetivo de crear un espacio en la estructura municipal y con apoyo interinstitucional e intersectorial, de servicios de información, orientación y atención a las mujeres con énfasis en violencia intrafamiliar y difusión de derechos.  Las OFIMs se consolidaron mediante la aprobación de la Ley N* 7801 o Ley de Creación del Instituto Nacional de las Mujeres, en 1998, que dispuso dentro de las atribuciones contenidas en el artículo 4: e) Promover la creación de oficinas ministeriales, sectoriales y municipales de la  mujer además, garantizar y coordinar su funcionamiento. Esta normativa debe integrarse con lo dispuesto en el Código Municipal, que dispone lo siguiente: “Artículo 4- La municipalidad posee la autonomía política, administrativa y financiera que le confiere la Constitución Política.  Dentro de sus atribuciones se incluyen las siguientes:  (6) h) Promover un desarrollo local participativo e inclusivo, que contemple la  diversidad de las necesidades y los intereses de la población  ¡) Impulsar políticas públicas locales para la promoción de los derechos y la ciudadanía de las mujeres, en favor de la igualdad y la equidad de género.  (383 No se puede dejar de lado lo dispuesto en el PLANOVI en el año 1996, se han establecido otras acciones y medidas estatales que se han plasmado en las políticas y planes de acción relacionadas conla igualdad entre hombres y mujeres.  Adicionalmente, el principio de progresividad implica una prohibición de retroceso ya que una vez reconocidos, los derechos obtienen una garantía institucional, incluida su exigibilidad. A partir de ello, quedan limitadas las competencias estatales incluyendo la legislativa y judicial- para disminuirlos.  También obliga a la aplicación del principio de irretroactividad de las normas en perjuicio de derechos adquiridos y situaciones jurídicas consolidadas en todas las áreas; a la aplicación del principio de irreversibilidad de los beneficios o protección alcanzada; e implica la prohibición de interpretar restrictivamente los derechos derivados de los instrumentos internacionales. Al respecto, esa Honorable Sala en el voto Sala Constitucional voto 11088 - 2013, ha señalado: (…) IV. CONSIDERACION FINAL.  Conforme se ha indicado en los apartados anteriores, el Comité Coordinador del Foro de las Mujeres, considera que todas las acciones estatales deben ajustarse al cumplimiento de las obligaciones en materia de derechos humanos derivadas de los instrumentos jurídicos ratificados, y debe procurar acciones para el cumplimiento de las observaciones finales y recomendaciones emitidas por los órganos de tratado.  En materia de infraestructura y políticas institucionales para el avance de los derechos de las mujeres, las Oficinas Municipales de la Mujer se constituyen en un medio accesible y disponible para las mujeres en toda su diversidad, en todas las regiones del país, como una expresión de una Democracia consolidada.  Se trata de instancias que fortalecen los mecanismos nacionales para el adelanto de los derechos de las mujeres cuyas acciones contribuyen, en el ámbito local, a multiplicar las acciones y responsabilidades ejercidas por el INAMU a nivel nacional, con la coordinación interinstitucional.  Es en este sentido que el Estado costarricense ha rendido los informes ante el Comité CEDAW durante los exámenes periódicos en forma reiterada, sin mencionar que desde el año 2010, con ocasión de la norma cuya constitucionalidad se cuestiona en el marco de esta coadyuvancia, puede presentarse un retroceso si en el marco de los gobiernos locales se aprueban modificaciones al estado actual de las OFIMs que lleven incluso a su desaparición de la estructura municipal.  El artículo 13 vigente del Código Municipal no impide que el Concejo Municipal determine no asignar o disminuir el presupuesto a las OFIMs ya existentes, el traslado del personal a otras áreas, la definición de tareas distintas a las que motivaron su creación, supresión del espacio físico asignado o recorte del presupuesto para su mantenimiento, así como la remoción del mobiliario, la denegatoria de acceso a los servicios institucionales para realizar  visitas o inspecciones, o actividades de capacitación, entre otras.  La pretensión del Comité Coordinador del Foro de las Mujeres al coadyuvar a la Acción presentada, parte del postulado básico de que la vigencia de los derechos humanos, y especialmente los reconocidos a las mujeres, naturalmente no dependen únicamente de su reconocimiento en un entramado jurídico, sino que necesariamente el goce progresivo está íntimamente ligado a la ejecución de políticas públicas que atiendan sus especificidades y para ello, la existencia de una institucionalidad pública que abarque desde el ámbito nacional hasta los niveles locales para diseñar y ejecutar esas políticas es una condición material indispensable e ineludible a que está comprometido el Estado costarricense, tal y como ya se ha explicado con amplitud en las páginas precedentes.  Con base en lo expuesto, este Comité Coordinador solicita a esa Honorable Sala valorar las consideraciones aportadas por la parte accionante y las que se aportan en la presente coadyuvancia, afín de contribuir con el avance y vigencia de los derechos de las mujeres”.  \n\n6.- Yerling Zúñiga Cespedes y Cindy Quesada Hernández, por su orden presidenta ejecutiva del Inamu y Ministra de la Condición de la Mujer, manifiestan: “Nos permitimos enviarles la declaración del “Primer y Segundo Encuentro Nacional de Oficinas Municipales de la Mujer, alcaldesas, vicealcaldesas, regidoras, intendentas y viceintendentas, 2022 -2024”. En el encuentro que se realizó este año, se acordó enviarles esta declaración donde uno de los puntos es manifestar el respaldo de las firmantes para que las señoras y señores Magistrados acojan por el fondo y se declare inconstitucional la reforma con relación al EXPEDIENTE 24-016520-0007-CO”.\n\n7.- Los edictos a que se refiere el párrafo segundo del artículo 81 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional fueron publicados en las ediciones número 144, 145 y 146 del Boletín Judicial, de los días 7, 8 y 9 de agosto de 2024.\n\n8.- Mediante resolución de las 11:30 horas del 20 de setiembre de 2024 se aceptó la coadyuvancia de la Defensoría de los Habitantes y se rechazó la coadyuvancia de Flora María Calvo Abarca. Además, se tuvo por contestada la audiencia a la Procuraduría General de la República y por no contestada la audiencia al Instituto de Fomento y Asesoría Municipal.\n\n9.- Se apersona al proceso Allegra Baiocchi, en su condición de coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica. Expone: “El inciso derogado en el 2010 establecía el mandato legal para que los municipios del país contaran con oficinas para la incorporación del enfoque de género y de derechos humanos, al indicar: “ Artículo 13.-  Son atribuciones del concejo: a)        Fijar la política y las prioridades del desarrollo municipal, en cada período del gobierno municipal electo, garantizando la incorporación de la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos desde la diversidad. Para su cumplimiento podrá aprobar la creación de oficinas especializadas, con su respectivo presupuesto.” El inciso en cuestión, vigente desde el 12 de noviembre del 2008 hasta el 04 de mayo de 2010 con su derogatoria, constituyó un avance significativo para el Estado costarricense en la promoción de la igualdad de género a nivel local, debido a que con este se generó la obligatoriedad de todas las municipalidades de contar con su Oficina Municipal de la Mujer (OFIM) u oficinas para la promoción de la igualdad de género, el cual era un avance importante para promover en todos los niveles la agenda por los derechos de las mujeres, y para el cumplimiento de obligaciones internacionales contraídas por el país, particularmente para la mitad de la población nacional que reside en aquellas localidades y regiones donde la presencia del Estado a es más limitada en comparación con la zona central del país. Si bien la creación del INAMU, como mecanismo nacional para el adelanto de las mujeres, es un importante logro para el cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), las Oficinas Municipales de la Mujer en Costa Rica también son un componente fundamental para la promoción y defensa de los derechos de las mujeres y la igualdad de género en los gobiernos locales, pues estos espacios buscan asegurar la igualdad de oportunidades, en condiciones de no discriminación, para todas mujeres que forman parte de nuestra sociedad. Por lo tanto, al igual que el INAMU, las OFIM forman parte de ese cumplimiento a los compromisos adquiridos por parte del Estado de Costa Rica con la comunidad internacional según lo establecido en la CEDAW en el ámbito municipal y local, así se señala en su artículo 14 inciso 2 de dicho tratado internacional, al indicar que los Estados deben adoptar medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en las zonas rurales, por medio de acciones afirmativas y espacios de validación de los derechos de las mujeres en las comunidades, lo anterior se incluye desde las OFIM al propiciar hojas de rutas que son impulsadas y accionadas por los Gobiernos Locales desde un enfoque de Derechos Humanos con perspectiva de género. Esta necesidad de impulsar acciones afirmativas para promover el avance de los derechos de las mujeres y de la igualdad de género es evidente debido a las desigualdades que afectan al colectivo de las mujeres en Costa Rica. Estas desigualdades entre hombres y mujeres se amplían en lo cantones fuera de la GAM, como lo evidencia el Atlas de Desarrollo Humano Cantonal (2024), que muestra un Índice de Desigualdad de Género más bajo en los cantones fuera del GAM, demostrando la necesidad de un trabajo más articulado y focalizado con perspectiva de género a nivel local. La reforma del inciso a) del artículo 13 del Código Municipal violenta el principio de no regresión en materia de derechos humanos de las mujeres, al debilitar las Oficinas Municipales de las Mujeres, eliminando el enfoque de género que permite abordar esas desigualdades en el ámbito municipal, obstaculizando la aplicación y continuidad de la protección de los derechos humanos de las mujeres. Costa Rica merece y había avanzado con estructuras locales que incorporen la perspectiva de género desde la premisa de la protección y promoción de los derechos humanos de las mujeres, por lo que, es menester velar que a nivel local se apliquen y se crean políticas integrales que contenga una perspectiva de género, para generar y fortalecer mecanismos para canalizar información y recursos a los niveles locales, así lo ha dictaminado Naciones Unidas en los diferentes pronunciamientos que ha realizado al respecto. Actualmente en Costa Rica, persisten violaciones a los derechos humanos de las mujeres y se perpetua la violencia contra las mujeres, incluyendo su forma más extrema: el femicidio, por lo que, es primordial que Costa Rica cuente con mecanismos locales de promoción de la igualdad y prevención de la violación de derechos humanos de las mujeres. Las OFIM tienen un rol fundamental para garantizar la incorporación de la perspectiva de género y el enfoque de derechos humanos desde la diversidad en las políticas municipales y para trabajar a nivel local la prevención y abordaje de la violencia contra las mujeres. El Comité de la Convención sobre todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), emite en sus “Observaciones finales sobre el octavo informe periódico de Costa Rica” de marzo de 2023, la recomendación de que se “Refuerce la autoridad, el mandato y la capacidad de las oficinas municipales de la mujer asignándoles recursos humanos, técnicos y financieros suficientes y proporcionándoles capacitación sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género” (El resaltado no procede del original). Esto solo se puede garantizar mediante la existencia de un mandato legal para los gobiernos locales. El Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica, a raíz de lo expuesto, considera que la eliminación de la perspectiva de género de las funciones de los concejos municipales, como resultado de la reforma del inciso a) del artículo 13 del Código Municipal, constituye un retroceso significativo en la protección de los derechos humanos de las mujeres. Esta situación coloca al país en alto riesgo de incumplimiento de sus obligaciones internacionales, generando una reversión en los avances logrados y, en consecuencia, actuando de forma contraria al principio de progresividad y no regresión de los derechos humanos de las mujeres”.\n\n10.- Se prescinde de la vista señalada en los artículos 10 y 85 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, con base en la potestad que otorga a la Sala el numeral 9 ibidem, al estimar suficientemente fundada esta resolución en principios y normas evidentes, así como en la jurisprudencia de este Tribunal.\n\n 11.- En los procedimientos se han cumplido las prescripciones de ley.\n\n \n\n Redacta el magistrado Rueda Leal; y,\n\nConsiderando:\n\nI.- Sobre la admisibilidad de la acción. A efectos de fundamentar la legitimación que ostenta para promover esta acción de inconstitucionalidad, la parte accionante indica lo siguiente:\n\n“I. LEGITIMACIÓN ACTIVA. Interpongo esta acción de inconstitucionalidad, en lo dispuesto en la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, Ley No 7801 del 30 de abril de 1998, que me faculta a actuar en esta jurisdicción, en mi condición de representante legal para el cumplimiento de sus fines y atribuciones, específicamente en las siguientes normas:\n\nArtículo 3.- Fines.\n\nEl Instituto tendrá los siguientes fines:\n\n (…)\n\nb) Proteger los derechos de la mujer consagrados tanto en declaraciones, convenciones y tratados internacionales como en el ordenamiento jurídico costarricense; promover la igualdad entre los géneros y propiciar acciones tendientes a mejorar la situación de la mujer.\n\nc) Coordinar y vigilar que las instituciones públicas establezcan y ejecuten las políticas nacionales, sociales y de desarrollo humano, así como las acciones sectoriales e institucionales de la política nacional para la igualdad y equidad de género.\n\nArtículo 4.- Atribuciones.\n\nPara el cumplimiento de sus fines, el Instituto tendrá las siguientes atribuciones: (…)\n\ne) Promover la creación de oficinas ministeriales, sectoriales y municipales de la mujer; además, garantizar y coordinar su funcionamiento.\n\nArtículo 16.- Atribuciones.\n\nLa Presidencia Ejecutiva tendrá las siguientes atribuciones:\n\na) Ejercer la representación administrativa, legal, judicial y extrajudicial de la Institución, con las facultades de apoderado generalísimo, sin límite de suma establecidas por el artículo 1253, del Código Civil, así como la de conferir y revocar poderes. (…)”\n\nAdemás, me fundamento en la Ley de Jurisdicción Constitucional, Ley No. 7135 del 11 de octubre de 1989, que establece:\n\nArtículo 73.- Cabrá la acción de inconstitucionalidad:\n\na) Contra las leyes y otras disposiciones generales, incluso las originadas en actos de sujetos privados, que infrinjan, por acción u omisión, alguna norma o principio constitucional.\n\n(…)\n\nc) Cuando en la formación de las leyes o acuerdos legislativos se viole algún requisito o trámite sustancial previsto en la Constitución o, en su caso, establecido en el Reglamento de Orden, Dirección y Disciplina Interior de la Asamblea Legislativa.\n\nY en el artículo 75 párrafo segundo de la LJC, que establece:\n\nArtículo 75.\n\n(…)\n\nNo será necesario el caso previo pendiente de resolución cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos, o que atañen a la colectividad en su conjunto.\n\n(…)”\n\nSegún se desprende del primer párrafo, la accionante considera que el Inamu tiene capacidad para accionar de manera directa ante este Tribunal. Para justificar su legitimación, la actora acude a los ordinales 3, 4 y 16 de la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, los cuales enumeran algunos de los fines que tiene el Inamu, sus atribuciones y las de su presidencia ejecutiva. Tales normas evidencian la vocación natural del Inamu para la protección de los derechos de la mujer y, además, las capacidades de representación, propias de una Presidencia Ejecutiva.\n\nSi bien puede pensarse que tales artículos brindan una capacidad genérica para actuar ante todas las instancias y jurisdicciones, lo cierto es que la jurisdicción constitucional tiene supuestos especiales de legitimación, previstos de forma expresa en su ley. Así, en cuanto a la legitimación directa institucional, que se entiende como aquella posibilidad que la Ley de la Jurisdicción Constitucional da a determinados sujetos para accionar ante la Sala sin que exista un caso pendiente de resolución, la mencionada ley reconoce esa potestad únicamente al “…Contralor General de la República, el Procurador General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes”. (Canon 75).\n\nLos supuestos de legitimación -entre ellos, la legitimación directa- han sido precisados jurisprudencialmente:\n\n“I.- SOBRE LOS PRESUPUESTOS FORMALES DE ADMISIBILIDAD DE LA ACCIÓN. La acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que deben ser satisfechas para que esta Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación. En ese sentido, el artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, establece los presupuestos de admisibilidad de la acción de inconstitucionalidad. En primer término, se exige la existencia de un asunto previo pendiente de resolver, sea en vía judicial, o bien, en el procedimiento para agotar la vía administrativa, en que se haya invocado la inconstitucionalidad como medio razonable para amparar el derecho o interés que se considera lesionado. En el párrafo segundo y tercero, la ley establece de manera excepcional, presupuestos en los que no se exige el asunto previo, cuando por la naturaleza del asunto, no exista una lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos o colectivos, o bien cuando es formulada en forma directa por el Contralor General de la República, el Procurador General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los habitantes. Asimismo, existen otras formalidades que deben ser cumplidas, a saber, el escrito de interposición debe estar autenticado y contener una determinación explícita de la normativa impugnada, debidamente fundamentada, con cita concreta de los componentes del bloque de constitucionalidad que se consideren infringidos (artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional). Debe, además, acreditarse las condiciones de legitimación (poderes y certificaciones), procederse al pago del timbre del Colegio de Abogados y aportarse certificación literal del escrito en el que se invocó la inconstitucionalidad de las normas impugnadas en el asunto base (artículo 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional)”. (Sentencia nro. 2024036949 de las 9:20 horas del 11 de diciembre de 2024).\n\nA partir de lo anterior, es evidente que la Ley de la Jurisdicción Constitucional no reconoce al Inamu como una instancia con potestad para accionar directamente en materia de control de constitucionalidad. No existe, así, la legitimación directa institucional que pretende la accionante.\n\nEn las otras líneas, dedicadas a la legitimación de la acción, el Inamu no expresa argumento alguno, sino que se limita a transcribir normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.\n\nLa Sala ha indicado reiteradamente que existe una carga procesal, impuesta al accionante, para que fundamente de manera adecuada su legitimación:\n\n“III.- DE LA INADMISIBILIDAD DE LA PRESENTE ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD. En el sub judice, se incumplen diversos requisitos formales que determinan la inadmisibilidad de la presente acción. En primer lugar, el accionante no justifica el eventual sustento de su legitimación, sino que se limita a señalar que se presenta “al amparo de lo que indica el artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, actuando en defensa de los intereses de los notarios públicos que se puedan ver afectados por la aplicación de esa norma, incluido el suscrito”, pero no precisa ni fundamenta, debidamente, estar en presencia de alguno de los supuestos de legitimación -por vía incidental o vía directa- específicamente previstos en el mencionado artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. En particular, no menciona la existencia de un asunto previo, ni acredita haber realizado la necesaria invocación de inconstitucionalidad en tal asunto, conforme lo exigido en el párrafo primero del artículo 75 y en el numeral 79, ambos de la Ley de la Jurisdicción Constitucional”. (Sentencia nro. 2024034690 de las 9:30 horas del 20 de noviembre de 2024).\n\n“III.- EN EL CASO CONCRETO. El accionante cuestiona el Transitorio Único de la ley n° 7514. No obstante, el memorial carece de los requisitos mínimos necesarios para tener por interpuesta la acción. En primer lugar,  no fundamenta los motivos de su legitimación: no indica si existe un asunto previo, ni aporta ningún documento que demuestre la existencia de un proceso pendiente de resolver. Tampoco señala si promueve la acción en defensa de intereses difusos, colectivos o por inexistencia de lesión individual y directa”. (Sentencia nro. 2023033039 de las 9:20 horas del 20 de diciembre de 2023, criterio reiterado en la sentencia nro. 2024010826 9:20 horas del 24 de abril de 2024).\n\nLuego de descartarse una legitimación directa institucional, no se observa ningún argumento (más que la mera transcripción de normas) que justifique la legitimación que asiste a la accionante para acudir a esta sede en la vía del control de constitucionalidad. En ese tanto, ha incumplido la carga procesal que le corresponde.\n\nPor último, la Procuraduría General de la República considera que puede existir un interés difuso en la defensa de “todas las mujeres en el ámbito municipal”. Sin embargo, aparte de que el punto no fue expresamente argüido por la accionante al justificar su legitimación, la Sala no ha reconocido tal interés difuso. Debe observarse que, dada la amplitud de la protección de los derechos de las mujeres (política, educación, empleo, salud, prestaciones económicas, igualdad, por mencionar algunos de los que contiene la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer), estatuir la defensa de la mujer como interés difuso derivaría en el reconocimiento de una acción popular, toda vez que es muy escasa la normativa que no incide, de alguna manera, en la población femenina.\n\nEn virtud de lo expuesto, se constata que la acción incumple los requisitos mínimos para superar el examen de admisibilidad y proceder con su fondo. Consecuentemente, se declara sin lugar.\n\nII.- Documentación aportada al expediente. Se previene a las partes que, de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de treinta días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el \"Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial\", aprobado por la Corte Plena en sesión nro. 27-11 del 22 de agosto de 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial nro. 19 del 26 de enero de 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión nro. 43-12 celebrada el 3 de mayo de 2012, artículo LXXXI.\n\nPor tanto:\n\nPor mayoría se declara sin lugar la acción por razones de legitimación. La magistrada Garro Vargas consigna razones diferentes. El magistrado Cruz Castro salva el voto y dispone conocer la acción por el fondo.\n\n \n\nFernando Castillo V.\n\nPresidente\n\n \n\n \n\nFernando Cruz C.                                                                    Paul Rueda L.\n\n \n\nLuis Fdo. Salazar A.                                                                 Jorge Araya G.                                                                            \n\n \n\nAnamari Garro V.                                                                      Ingrid Hess H.\n\n \n\n \n\nExp. n.°24-016520-0007-CO\n\nRes. n.°2025-005264\n\nRAZONES DIFERENTES DE LA MAGISTRADA GARRO VARGAS\n\nRespetuosa del criterio de la mayoría, he estimado consignar razones diferentes para rechazar esta acción por razones de admisibilidad.\n\nEn primer lugar, de la atenta revisión del escrito de interposición y de los documentos adjuntos, considero necesario precisar que no corresponde rechazar esta acción por la supuesta ausencia de una legitimación institucional. Es verdad que la presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) no la tiene, pero dicha legitimación tampoco fue invocada por la accionante. Es decir, en ningún momento alegó una supuesta legitimación institucional, sino que la parte accionante hizo alusión a la ley constitutiva del INAMU para demostrar que, dentro de sus fines, está la protección de los derechos de la mujer y que dentro de las atribuciones a la presidenta ejecutiva está “ejercer la representación administrativa, legal, judicial y extrajudicial” (art. 16) de esa institución. No obstante, en ningún momento, se reitera, intentó asimilar su condición a la de –por ejemplo– la Contraloría General de la República o la de la Defensoría de los Habitantes en el respectivo ámbito de sus competencias (art. 75 párrafo 3° de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC)). Dichas autoridades, conforme a la normativa que regula la materia, sí ostentan una legitimación institucional para iniciar este tipo de proceso de control de constitucionalidad. Por tanto, a mi juicio, no correspondería hacer alusión a un rechazo de una legitimación institucional, porque no fue invocada por las autoridades accionantes.\n\nSegún mi criterio, corresponde rechazar esta acción de inconstitucionalidad bajo el entendido de que la parte accionante no realizó un desarrollo argumentativo de cuál es el supuesto de legitimación que ostenta para plantear la acción de inconstitucionalidad. En el escrito de interposición de la acción se observa que únicamente se hizo referencia a la norma que, a su juicio, la legitima para plantear este proceso, a saber, el art. 75 párrafo segundo de la LJC, pero sin realizar ningún desarrollo argumentativo sobre el particular (ver libelo de interposición de la acción de inconstitucionalidad).\n\nA tales efectos, lo ideal hubiera sido aplicar la prevención que prevé el art. 80 de la LJC, pero en este momento procesal no me queda más remedio que rechazar la acción por incumplimiento de requisitos formales de admisibilidad.\n\nEn todo caso, no le corresponde a esta Sala suplir las deficiencias en la argumentación realizadas por la parte accionante. Esta es la posición que he sostenido en el pasado y que corresponde reiterar en esta oportunidad. En el voto salvado de la sentencia n.°2021-01158 realicé las siguientes consideraciones:\n\n“He estimado necesario salvar mi voto y declarar sin lugar la presente acción de inconstitucionalidad, pero por razones de legitimación.\n\nEn primer lugar, es preciso subrayar lo que ha dicho este Tribunal en relación con la naturaleza y las formalidades que se deben cumplir rigurosamente en las acciones de inconstitucionalidad. Al respecto, la Sala ha insistido que el legislador diseñó este proceso de control de constitucionalidad como uno formal. De manera que, para efectos de admisibilidad, se deben cumplir una serie de requisitos establecidos al efecto en la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC). Además de acreditar las condiciones de admisibilidad y de legitimación (poderes y certificaciones), la Ley exige el cumplimiento de ciertas formalidades importantes como la determinación explícita de la normativa impugnada, debidamente fundamentada y con cita concreta de las normas y principios constitucionales que se consideren infringidos (art. 78) y la certificación literal del memorial donde se hizo la reserva de inconstitucionalidad en el asunto previo (art. 79). Si uno o varios de estos requisitos no se cumplen, la Presidencia de la Sala puede solicitar que se subsanen las formalidades mencionadas y, si no se diere el cumplimiento a lo ordenado, el Presidente debe denegar el trámite de la acción de inconstitucionalidad (art. 80).\n\nEn tesis de minoría he manifestado que, tanto la interpretación de los arts. 78 y 79 como la del propio art. 80 de la Ley que rige esta jurisdicción, debe ser amplia en beneficio de quienes acuden a esta Sala, con el fin de que el acceso a la justicia constitucional no resulte innecesariamente limitado. Sin embargo, sí se debe verificar el control de los correspondientes requisitos para activar el control de constitucionalidad de las normas.\n\nEn el caso concreto, de la atenta revisión del escrito de interposición de la acción de inconstitucionalidad, se desprende que el accionante basa su legitimación en el recurso de amparo tramitado en el expediente n.°16-015602-007-CO, en el cual se le dio plazo para la interposición de esta acción (resultando 2° de la sentencia). No obstante, examinado el expediente de dicho proceso de amparo, he llegado a la conclusión de que no constituye un medio razonable para tutelar los derechos invocados, porque en sí mismo el amparo resulta inadmisible, toda vez que no se enumera ninguna situación concreta lesiva de algún derecho fundamental. Se trata de un amparo genérico, con absoluta indeterminación subjetiva, planteado contra los decretos ejecutivos que acá se impugnan, sin que, a tales efectos, se identifique alguna conducta concreta que amerite la intervención de este Tribunal para restablecer derechos o libertades fundamentales. Más luce como un recurso de amparo dirigido directamente contra una norma jurídica (decretos ejecutivos) sin un acto de aplicación individual. (…)\n\nAl respecto, como ya se apuntó supra, la acción de inconstitucionalidad es un proceso formal que, de tener alguna deficiencia, no puede ser obviada por esta Sala y debe ser subsanada por el propio accionante. Por lo que no es admisible que este Tribunal oficiosamente supla o subsane las deficiencias del recurso que se invoca como asunto base, porque en este caso supondría a su vez intervenir en aspectos de la admisibilidad de la acción que correspondían ser cumplidos por parte del accionante.\n\nPartiendo de lo anterior, considero improcedente que este Tribunal agregue oficiosamente razones para justificar la admisión de esta acción de inconstitucionalidad: primero, porque no fue argumentado por la parte y, además, porque no se brindó audiencia a las autoridades recurridas respecto a ese nuevo argumento añadido unilateralmente por la Sala.\n\nEn consecuencia, al estimar que el recurso de amparo es inadmisible, considero que también lo es la presente acción de inconstitucionalidad. Por lo tanto, la declaro sin lugar, pero bajo estos argumentos de legitimación y admisibilidad del proceso”.\n\n \n\nLa propia mayoría de esta Sala en otras oportunidades ha afirmado lo siguiente (ver sentencia n.°2020-024182):\n\n“Por otro lado, el accionante mencionó en el escrito de interposición, que en caso de que la Sala considere que los intereses difusos son los aplicables, sea admitida la acción en ese carácter; sin embargo, no dio mayor fundamento ni justificación. Tal pretensión, resulta totalmente improcedente e inaceptable, visto que no corresponde a este Tribunal, justificar de oficio la legitimación de los accionantes, ni solventar la omisión de la justificación que debe ser brindada. Dado lo expuesto, en criterio de este Tribunal, procede rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad”. (Lo destacado no corresponde al original).\n\n \n\nA la luz de los criterios expuestos, estimo que esta acción de inconstitucionalidad debe declararse inadmisible.\n\n \n\n \n\n \n\nAnamari Garro V.\n\n \n\nExp: 24-016520-0007-CO\n\nRes. 2025005264\n\n \n\nVoto salvado del Magistrado Cruz Castro.- La defensa de los derechos de las mujeres está cobijado bajo el concepto de interés difuso\n\n \n\nEsta acción, presentada por la Presidenta Ejecutiva del Instituto Nacional de la Mujer, ha sido declarada sin lugar por la mayoría de esta Sala. Se consideró que, “la Ley de la Jurisdicción Constitucional no reconoce al Inamu como una instancia con potestad para accionar directamente en materia de control de constitucionalidad. No existe, así, la legitimación directa institucional que pretende la accionante.” Luego, respecto del interés difuso para la defensa de todas las mujeres, se argumenta que ni la accionante así lo alega, ni la Sala así lo ha reconocido.\n\nEn mi criterio, a esta acción debió admitirse la legitimación por interés difuso, y continuar con su conocimiento por el fondo.\n\nEn un sentido similar a como lo indica la la Procuraduría General de la República, en este caso puede existir un interés difuso en la defensa de “todas las mujeres en el ámbito municipal”.\n\nLos intereses difusos se encuentran difundidos o diseminados entre todos los integrantes de la comunidad, sin necesidad de que exista formalmente una organización. En esta categoría, la Sala ha identificado los derechos de los consumidores, de las minorías, de los electores, la defensa de fondos públicos, entre muchos otros. Es por lo anterior que, considero que en este caso estamos frente a la defensa de intereses difusos de todas las mujeres en el ámbito municipal, pues lo que se reclama es el retroceso de políticas de género y de las oficinas encargadas de su defensa en ese espacio. Tal como lo indica la PGR, la accionante acude en defensa del colectivo de mujeres que eventualmente pueden verse afectadas en el ámbito municipal, al emitirse la norma impugnada. Lo anterior, de conformidad con la atribución que le confiere el artículo 3 inciso b) de la Ley 9801 del 30 de abril de 1998, Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, que establece como una de las atribuciones de dicha institución: “Proteger los derechos de la mujer consagrados tanto en declaraciones, convenciones y tratados internacionales como en el ordenamiento jurídico costarricense; promover la igualdad entre los géneros y propiciar acciones tendientes a mejorar la situación de la mujer.”\n\nConsidero que en la defensa de los intereses de las mujeres, por su situación de desigualdad histórica, es de gran relevancia jurídica, social y política que no debe quedar limitada a la exigencia de una legitimación restrictiva en el ámbito constitucional. Las mujeres han pertenecido tradicionalmente a un grupo vulnerable o en condiciones de desventaja, que justifica, sin duda alguna, la protección particular del Estado. Pese a que el artículo 33 de la constitución Política garantiza, entre otros aspectos, la igualdad de oportunidades a hombres y mujeres, la realidad histórica y social, demuestran que las proyecciones institucionales se han ejecutado con una evidente desventaja para las mujeres. Sin lugar a dudas tal desventaja constituye un hecho notorio. En atención al hecho señalado y sin entrar en mayores consideraciones sobre las causas que lo motiva, resulta indispensable que esta Jurisdicción Constitucional incluya dentro de la defensa de los intereses difusos la protección de la equidad de género respecto de las mujeres y con ello responda con el objeto de lograr el equilibrio ordenado por la Constitución Política. No cabe la menor duda que impugnación de normas que puedan producir una discriminación en perjuicio de las mujeres, es un tema de relevancia constitucional. En esa defensa hay un interés que incide en la equidad de derechos de las mujeres.\n\nEn consecuencia, la defensa de los derechos de las mujeres, cabe dentro del concepto de interés difuso, y en esa medida puede servir de sustento para la presentación de la presente acción de inconstitucionalidad.\n\n \n\n \n\nFernando Cruz C.\n\nMagistrado\n\n \n\nExp. 24-016520-0007-CO       1\n\n \n\n\n\nObservaciones de SALA CONSTITUCIONAL\n\nvotado con boleta\n\nClasificación elaborada por SALA CONSTITUCIONALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.\n\nEs copia fiel del original - Tomado del Nexus.PJ el: 08-05-2026 12:00:06.\n\nSCIJ de Hacienda\nSCIJ de la Procuraduría General de la República",
  "body_en_text": "Case File: 24-016520-0007-CO\n\nRes. 2025005264\n\n \n\nCONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at thirteen hours and ten minutes on the nineteenth of February two thousand twenty-five.\n\nUnconstitutionality action brought by [Name 001], holder of identity card number [Value 001], in her capacity as executive president of the NATIONAL INSTITUTE FOR WOMEN (INSTITUTO NACIONAL DE LA MUJER), legal identification number [Value 002], seeking a declaration that Article 17 of Law No. 8801 of April 28, 2010, which reformed subsection a) of Article 13 of the Municipal Code, Law No. 7794 of April 30, 1998, General Law for the Transfer of Competencies from the Executive Branch to the Municipalities (Ley General de Transferencia de Competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades), is unconstitutional.\n\nWhereas:\n\n1.- By brief received in the Chamber on June 19, 2024, the plaintiff files an unconstitutionality action. She states that the challenged amendment is unconstitutional, since it represents a regression in the avenues for protecting women's rights. Such action does not admit regression and, once established, must be strengthened and legally consolidated as mechanisms to eradicate gender-based discrimination and achieve substantive progress toward substantive equality and a life free from violence for women. The plaintiff indicates that bill 17,297, called the General Law for the Strengthening of Local Governments (Ley General Para El Fortalecimiento De Los Gobiernos Locales), was presented by the Executive Branch to develop and implement the provisions established in Article 170 of the Political Constitution. In the statement of motives, the amendment of subsection a) of Article 13 of the Municipal Code is never noted or expressly referenced, despite the fact that this reform entailed the elimination of a recent reform regarding public policies to promote equality between women and men at the local level, which was what Law No. 8679 accomplished. During its processing, the mandatory consultation with the National Institute for Women (Instituto Nacional de las Mujeres, INAMU) was omitted, an institution that by law has competencies and powers in matters of gender equality, derived from the conventional framework that the Costa Rican State is obligated to comply with. On the other hand, the representative of INAMU considers that, because it involves an advancement in the field of women's human rights, the content of subsection a) of Article 13 of the Municipal Code, amended by Law No. 8679 of December 12, 2008, is matter covered by the principle of irreversibility of supranational human rights law, which forms part of International Human Rights Law and entails the intangibility of its contents against possible legal provisions that attempt to roll back their acceptance and incorporation into domestic law. Although the Constitutional Chamber has developed the principle of environmental non-regression, which signifies great progress for citizens in terms of guaranteeing human rights, to date women do not have an equivalent jurisprudential reference.\n\n 2.- By resolution at 10:47 a.m. on July 30, 2024, this unconstitutionality action was processed and a hearing was granted to the Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la República) and the Institute for Municipal Development and Advisory Services (Instituto de Fomento y Asesoría Municipal).\n\n3.- By brief received in the Chamber on August 20, 2024, Iván Vinicio Vincenti Rojas, in his capacity as Attorney General of the Republic, reports the following: “II. REGARDING STANDING Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction regulates the prerequisites that determine the admissibility of unconstitutionality actions, requiring the existence of a pending matter to be resolved in an administrative or judicial venue in which the unconstitutionality is invoked, a requirement that is not necessary in the cases provided for in the second and third paragraphs of that article. The latter regulate the direct unconstitutionality action, since they allow the filing of the action without the need for the existence of a prior matter, when by the nature of the matter there is no individual and direct injury, it involves the defense of diffuse interests (intereses difusos), which concern the community as a whole, and when the action is brought by the Attorney General of the Republic, the Comptroller General of the Republic, the Prosecutor General of the Republic, and the Ombudsperson. In the present unconstitutionality action, in the order processing the case at 10:47 a.m. on July 30, 2024, it is recognized that the plaintiff's standing derives from the existence of interests “that concern the community as a whole,” as established in Article 75, paragraph 2 of the Law of Constitutional Jurisdiction. However, it is our view that, technically, the correct approach is to indicate that standing in this case derives from the existence of diffuse interests, concepts that are not comparable in light of the Chamber's jurisprudence. In this regard, the Constitutional Chamber has described interests that concern the community as a whole as follows: (…) As observed, the interest that concerns the community as a whole has been recognized by the Constitutional Chamber as a collective interest of formally constituted organizations, through which the defense of their members is achieved. Such would be the case of professional associations, associations, unions, among others. On the other hand, regarding the diffuse interest, the Chamber has stated: (…) As observed, diffuse interests, while collective, are diffused or disseminated among all members of a community or group, without a formal organization existing. In this category, the Chamber has identified the rights of consumers, minorities, voters, among many other groups that are united by a common interest but not by a legally constituted organization. It is for the foregoing that, in our view, in this case we are facing the defense of the diffuse interests of all women in the municipal sphere, since what is claimed is the regression of gender policies and of the offices responsible for their defense in that space. Note that the plaintiff appears in defense of the group of women who may potentially be affected in the municipal sphere by the issuance of the challenged rule. The foregoing, in accordance with the power conferred by Article 3, subsection b) of Law 9801 of April 30, 1998, Law of the National Institute for Women, which establishes as one of the powers of said institution: “Protect the rights of women enshrined both in international declarations, conventions, and treaties and in the Costa Rican legal system; promote equality between genders and promote actions aimed at improving the situation of women. Consequently, we are before a fully identifiable group, diluted within a community, but which is not legally organized, and therefore, we consider that we are in the presence of diffuse interests. For the foregoing, we find no objections regarding standing; however, we believe that in this case what exists is a diffuse interest that cannot be equated with interests that concern the community as a whole, as ordered in the processing order. III. REGARDING THE OMISSION OF CONSULTATION WITH INAMU DURING THE LEGISLATIVE PROCESS The plaintiff's first claim is that, as she indicates, during the processing of the challenged rule, the mandatory consultation with the National Institute for Women was omitted, an institution that by law has competencies and powers in matters of gender equality, derived from the conventional framework that the Costa Rican State is obligated to comply with. She considers that despite the fact that the rule meant a regression in women's rights, the institution she represents was not considered during the legislative process for the law's approval. In this regard, we must note that by constitutional provision, legislative power corresponds exclusively to the Legislative Assembly, as provided in Articles 121 to 129 of the Constitution, and the law-making process must be carried out following the specific procedures established constitutionally and in the Regulations of the Legislative Assembly. Regarding the obligation of consultation during the legislative process, we could say that it constitutes a limitation on the exercise of legislative power regarding certain matters and bodies, so neither the Regulations of the Legislative Assembly nor an ordinary law could add cases of mandatory consultation not provided for constitutionally. Now then, as indicated, it is the Constitution that establishes the consultations that the Legislative Assembly must obligatorily carry out in order to issue laws, which are mandatory but not always binding. In this regard, the constitutional norms of importance state: (…) These cases are reaffirmed in Article 157 of the Assembly Regulations, which provides: (…) As observed, the cases contemplated by the Regulations of the Legislative Assembly coincide with the cases in which the duty to consult has been constitutionally established, a subjection that is repeated in the provisions of Article 126 of the Regulations, which states: (…) From the foregoing, it follows that the legislative Regulations echo the constitutional provisions, although this does not prevent the Assembly, if it deems it convenient, from granting a hearing to the entities and bodies it considers appropriate when discussing a specific bill. On this topic, the Chamber has stated, referring to the consultation of Article 167 of the Constitution: (…) In the specific case, the plaintiff indicates that, during the approval process for the rule challenged here, namely Article 17 of Law No. 8801 of April 28, 2010, INAMU was not granted a hearing, despite the fact that the Organic Law of that institution grants it competencies and powers in matters of gender equality, derived from the conventional framework that obligates the Costa Rican State to comply. By omitting the consultation, she believes the Legislative Assembly incurred an essential defect in the legislative procedure. Regarding this claim, we must indicate that it cannot be concluded that the powers conferred on INAMU in its Organic Law can give rise to a duty of mandatory consultation with said institution, the omission of which becomes an essential defect in the legislative procedure. We already indicated that neither the law nor the Regulations of the Legislative Assembly could expand the cases of mandatory consultation established constitutionally. Consequently, what a law provides (INAMU Law) cannot be considered a substantial procedure, the failure of which vitiates the approval of another law, like the challenged rule, with unconstitutionality – a procedural defect. It is for this reason that this advisory body believes the plaintiff errs in her argument, because in reality what must be analyzed in this case is whether any constitutional-level norm requires or does not require the mandatory consultation claimed. In other words, such a requirement cannot be derived from lower-ranking laws. Of importance for this case is the provision in Article 190 of the Constitution that we already cited and which, due to its importance, we transcribe again: (…) As observed, from the constitutional perspective it is essential that bills relating to an autonomous institution be consulted with that institution. Now then, according to Article 1 of Law No. 7801 of April 30, 1998, Law of the National Institute for Women, INAMU is “…an autonomous institution of public law with its own legal personality and assets.”, which directly refers to Article 188 of the Political Constitution, which indicates that: “(…) The autonomous institutions of the State enjoy administrative independence and are subject to the law in matters of governance.” Because it is an autonomous institution, it is clear that INAMU is covered by the constitutional obligation of mandatory consultation provided in Article 190 already discussed. Notwithstanding this, the same constitutional norm delimits the scope of application of that obligation, indicating that it must be consulted on all bills relating to the institution. It does not appear that such is the case for the rule challenged here, namely Article 17 of Law No. 8801 of April 28, 2010, which reformed subsection a) of Article 13 of the Municipal Code, because this rule was born with a very different intention and did not seek to affect the functioning of said institution. If one looks at the statement of motives for the bill that served as the precursor to Law No. 8801 of April 28, 2010, bill 17,297, it sought to execute the provision contained in Article 170 of the Constitution, in order to transfer resources and the ownership of administrative competencies from the central sphere to the municipalities, to contribute to the process of territorial decentralization of the Costa Rican State. In other words, it was not a bill relating to INAMU as an autonomous institution, nor one that sought to modify the substantive competencies of said entity. It is for this reason that, during the legislative process, it was only recommended to mandatorily consult the municipalities and the Institute for Municipal Development and Advisory Services, since the bill affected the scope of actions of said territorial entities, by seeking to materialize the decentralization ordered constitutionally in Article 170 of the Constitution. In other words, INAMU did not have to be consulted, because the bill had no relationship with the competencies of said autonomous entity, nor with the gender policy it is responsible for defending, since that was not the intention under which it was born. Despite the foregoing, the reform operated had a practical effect that generated, indeed, a modification in the gender equality policy at the municipal level, as we will explain in the following section. However, regarding the obligation of consultation that is claimed, we believe that the present unconstitutionality action must be rejected, as no violation of the provisions of Article 190 of the Constitution is observed, which, furthermore, is not even invoked by the plaintiff as a ground for unconstitutionality. IV. REGARDING THE GENESIS OF THE CHALLENGED RULE AND THE VIOLATION OF THE PRINCIPLE OF NON-REGRESSION IN HUMAN RIGHTS MATTERS Without prejudice to what was indicated in the previous section, we must indicate that this advisory body does believe that the action should be upheld for violation of the principle of non-regression in human rights matters and of the international commitments assumed by our country, for the reasons we will now explain. When the Municipal Code, Law 7794 of April 30, 1998, was issued, the legislator established an initial wording for the provisions of Article 13, which indicated: (…) Subsequently, through Law 8679 of November 12, 2008, said wording was modified as follows: (…) As observed, the rule that was introduced sought to include a gender perspective and a human rights approach from a diversity perspective in the municipal sphere. Likewise, it authorized the creation of specialized offices for this purpose. If one analyzes the statement of motives for the base bill of Law 8679, the reform introduced sought to recognize the need to have a legal body at the local level that incorporated the main trends in human development, using a rights- and gender-based approach. It sought, in the words of the bill, to remedy one of the most widespread and historical disparities that women have suffered and against which the State and local governments must intervene with the purpose of ensuring equality of opportunities, under conditions of non-discrimination, for the group of women who make up our society. With this, it also sought to fulfill the commitments of the Costa Rican State with the international community, at the municipal and local level, taking into account the provisions of the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW) (folios 1 and 2 of legislative file 14,879). As observed, there was a clear intention by the legislator when issuing that reform, to fulfill the State's international commitments, bringing the gender perspective to the municipal sphere. Despite the foregoing, the bill that served as the precursor to Law No. 8801 of April 28, 2010, processed under file 17,297, without any motivation and without any discussion in this regard during the legislative process, omitted the wording introduced through Law No. 8679 in Article 13 of the Municipal Code and used as a base text a wording very similar to the original. Indeed, if one observes folio 47 of legislative file 17,297, from the original proposal the wording that was finally approved in Law No. 8801 as the text of Article 13 of the Municipal Code was proposed, indicating: (…) It is observed that this proposal ignored the fact that the wording of Article 13 of the Municipal Code had been modified through Law No. 8679. In other words, the text of the base bill for Law 8801 contained an original sin, because if one observes the proposed articles, the legislator started from an incorrect wording of the provisions of Article 13 of the Municipal Code, without any intention to eliminate the gender perspective and the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer, OFIM) at the municipal level being evident in the statement of motives or during the legislative process. This wording, whether intentional or not, constitutes in our view a violation of the principle of non-regression in human rights matters, specifically, the right of women to enjoy affirmative actions by the State and local governments, to achieve spaces for protection and participation, and for the gender perspective to be considered in decision-making, which had been an achievement already established and implemented by many municipalities in light of the reform operated through Law No. 8679 and which, without any discussion, was rendered ineffective by the challenged rule. It must be remembered that human rights are those that every human being possesses and has the right to enjoy, simply by their condition of being human. During the 1993 World Conference on Human Rights, States reaffirmed, through the Vienna Declaration, that these rights are inherent from birth and that their protection is the responsibility of every State. They are based on the fundamental principle that all persons possess inherent human dignity and have an equal right to enjoy them, regardless of their sex, race, color, language, national origin, or class, nor their religious or political beliefs. In this forum, the human rights of women were also specifically recognized, as were the obligations of States to protect and promote them, including the right to live free from violence. Likewise, Costa Rica has ratified specific international instruments on gender equality and the protection of women's rights, which obligate States to take affirmative measures that guarantee true real equality for women. Firstly, the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW), approved in 1979 by the UN General Assembly and ratified by Costa Rica through Law No. 6968 of October 2, 1984, establishes a gender perspective and recognizes national action to end discrimination against women. This international instrument expands state responsibility because it recognizes that it must take all appropriate measures to eliminate discrimination against women practiced by any persons, organizations, or enterprises. According to Article 2 of CEDAW, the States that ratify it must not only condemn all forms of discrimination based on sex or gender but must take concrete measures to achieve this. Likewise, Article 4.1 establishes that States may take special temporary measures that accelerate the achievement of equality between the sexes, without these being interpreted as discriminatory against men (affirmative actions). For its part, the Inter-American Convention on the Prevention, Punishment, and Eradication of Violence against Women, \"Convention of Belém do Pará”, ratified by Costa Rica through Law No. 7499 of May 2, 1995, establishes for the first time the right of women to live a life free from violence, for which States must adopt laws and policies on prevention, eradication, and punishment of violence against women. Likewise, we must recognize that, in human rights matters in general, the State must guarantee to all persons, in accordance with the principle of progressivity and non-discrimination, the irrevocable, indivisible, and interdependent enjoyment and exercise of human rights. In this regard, the Constitutional Chamber has recognized this principle on several occasions, especially in environmental matters and in relation to the right to health (Judgments No. 18702-10, No. 5616-2015, and No. 9469-07, among many others). But the Chamber has also indicated, in general, that this principle is recognized by International Human Rights Law, specifically by Article 2 of the International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights, Articles 1 and 26 of the American Convention on Human Rights, and Article 1 of the Additional Protocol to the American Convention on Human Rights in the Area of Economic, Social and Cultural Rights. Under these norms, the Chamber has recognized that the State assumes the obligation to progressively increase, to the extent of its possibilities and development, the levels of protection of human rights. Furthermore, the Chamber has said that these rights require multiple positive actions by the State for their protection and full enjoyment by all their holders. (Judgment No. 13367-2012). The principle of progressivity of human rights and the principle of non-retroactivity also derive from the provisions of Article 34 of the Magna Carta. This principle stands as a substantive guarantee of rights, by virtue of which the State is obligated not to adopt measures, policies, or approve legal norms that worsen, without reasonable and proportional justification, the situation of the rights achieved up to that point. Although this principle does not imply absolute irreversibility, the Chamber has obligated the justification, in light of the constitutional parameters of reasonableness and proportionality, of the reduction of levels of protection. In this case, the rule challenged in the present action is not justified under parameters of reasonableness and proportionality, because there was not even a legislative discussion for its introduction through Law No. 8801. Furthermore, as indicated, when Law No. 8679 was approved, it sought to fulfill the commitments of the Costa Rican State with the international community, at the municipal and local level, taking into account the provisions of the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW), so its elimination places our country in non-compliance with international law. Additionally, this advisory body considers that, in matters of protecting women's rights, it is important to make an express recognition of the principle of progressivity and non-regression, because the achievements made at the local level to introduce a gender perspective in decision-making constitute important progress in the fulfillment that the State has assumed internationally. Likewise, it must be considered that the Municipal Women's Offices (OFIM) have been operating in the majority of cantons, using affirmative actions and spaces for validating women's rights in the communities. (…) Thus, the challenged rule generates a lack of protection and legal deregulation of said offices, despite the importance they have attained at the local level. In fact, the CEDAW Committee has pronounced on this issue, indicating: 15. The Committee notes with concern: (…) b) The limited authority, mandate and capacity of municipal women's offices to promote women's human rights at the local level; (…) 16. The Committee recommends that the State party: (…) b) Strengthen the authority, mandate and capacity of municipal women's offices by allocating sufficient human, technical and financial resources and providing them with training on women's rights and gender equality; (…)” (United Nations CEDAW/C/CRI/CO/8, Concluding observations on the eighth periodic report of Costa Rica, March 2, 2023) Based on the foregoing, we believe that the challenged rule produces a regression in the protection of women's rights at the local level, by eliminating the gender perspective in decision-making and the specialized offices created through the previous legislation; furthermore, it places our country in non-compliance with its international obligations, generating a regression in the progress achieved and, thereby, violating the principle of progressivity and non-regression of women's human rights, since there was no reasonable and objective justification for the change made. V. CONCLUSION Based on the foregoing considerations, it is the view of the Attorney General's Office that: 1) By virtue of the provisions of Article 75, second paragraph of the Law of Constitutional Jurisdiction, the plaintiff has standing to bring the present unconstitutionality action, as she is facing the defense of the diffuse interests of women; 2) There is no procedural defect due to the lack of consultation with INAMU on the reform operated on Article 13 of the Municipal Code through Law No. 8801 of April 28, 2010, since the constitutional obligation provided in Article 190 of the Constitution is not configured; 3) Notwithstanding the foregoing, the challenged rule is indeed unconstitutional, since it eliminates the gender perspective and the specialized offices for the defense of women at the municipal level, constituting a regression in this matter that violates the principle of progressivity and non-regression in women's human rights and places the State in non-compliance with its international obligations”.\n\n4.- By brief received in the Chamber on August 21, 2024, Angie Cruickshank Lambert, in her capacity as Ombudsperson, states that she is filing an active coadjuvancy. She states: “I. REGARDING THE STANDING OF THE OMBUDSPERSON'S OFFICE TO FILE THE PRESENT COADJUVANCY Article 1 of Law No. 7319, Law of the Ombudsperson's Office, establishes that this institution is the body responsible for protecting the rights and interests of the inhabitants. To fulfill this mission, the Ombudsperson's Office shall ensure that the functioning of the public sector conforms to morality, justice, the Political Constitution, the laws, the conventions, the treaties, the pacts signed by the State, and the general principles of Law. The article of reference enshrines the competence of the Ombudsperson's Office to exercise control of legality, morality, and justice in relation to the functioning of the public sector.\n\nIn order to fulfill the mission entrusted to this institution, which includes among other obligations and competencies the defense of Fundamental Rights and Human Rights, the legislator endowed the Defensoría de los Habitantes with a series of pertinent tools for achieving the purposes for which said body was created. Given the importance it holds for the present request for the constitution of coadyuvance (coadyuvancia), it is necessary to highlight, from among all the aforementioned prerogatives, the institutional standing (legitimación institucional) of this legality oversight body, which is regulated in Article 13 of the Ley de la Defensoría de los Habitantes. Said provision textually establishes: (…) The intervention of the Defensoría de los Habitantes through the filing of this coadyuvance (coadyuvancia) is legitimized and admissible insofar as the outcome of the decision made in that jurisdictional instance directly affects the inhabitants of the Republic, especially women, whom the institution is legally mandated to defend. The Defensoría de los Habitantes, as a National Human Rights Institution, bases its actions, in addition to international instruments, on domestic law and the guidelines provided by the principles relating to the status of national institutions for the protection and promotion of human rights –Paris Principles–, approved by the UN General Assembly in 19931 . In accordance with these, National Human Rights Institutions have competence, among other areas, in the promotion and protection of human rights and in ensuring that legislation, regulations, and national practices are harmonized with the international human rights instruments to which the State is a party and that their application is effective. Based on the foregoing, in accordance with Article 83 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional and as provided in the resolution of this honorable Chamber at ten hours forty-seven minutes on July 30, 2024, the Defensoría de los Habitantes files a formal coadyuvance (coadyuvancia) in the action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) filed by the Executive Presidency of the Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), published in Boletín Judicial N° 144 of August 7, 2024, against Article 17 of Ley N° 8801 of April 28, 2010: Ley General de transferencia de competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades, which amended subsection a) of Article 13 of Ley N° 7794 of April 30, 1998: Código Municipal. II. PURPOSE OF THIS COADYUVANCE (COADYUVANCIA) This coadyuvance (coadyuvancia) is filed based on Articles 73 and 83 of the Ley de Jurisdicción Constitucional, Articles 13 of the Ley de la Defensoría de los Habitantes and 30 of the Reglamento a la Ley de la Defensoría de los Habitantes, Decreto Ejecutivo 22266-J, and aims for the Chamber to declare with merit (con lugar) the action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) published in Boletín Judicial N° 144 of August 7, 2024, and filed against Article 17 of Ley N° 8801 of April 28, 2010: Ley General de transferencia de competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades, which amended subsection a) of Article 13 of Ley N° 7794 of April 30, 1998: Código Municipal, considering that the modification of said provision diminishes the institutional guarantees for the consolidation of state infrastructure aimed at ensuring, protecting, and promoting women's rights. In the action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) filed, the plaintiff alleges several grievances related to the amendment made to Article 13 of the Código Municipal through Ley N° 8801 of April 28, 2010, which eliminated the incorporation of the gender perspective (perspectiva de género) and the human rights approach from a diversity standpoint, as well as the creation of specialized offices in Local Governments. The previous version of the referenced Article 13, subsection a), which so provided, had been the product of an amendment carried out through Ley N° 8679, \"Modificación de varios artículos del Código Municipal\", Ley N° 7794 of December 2, 2008. Below, the amendment to the detriment of women's rights is presented graphically: (…) The plaintiff points out, among other grievances, that the amendment “…caused Costa Rica to regress in human rights matters, with serious consequences for gender institutional framework (institucionalidad de género) at the local level, noting a weakening of the municipal women's offices (oficinas municipales de la mujer) that have faced adverse normative and political contexts (…)” and violates Articles 1, 2, 3, 4, 5, 18, and 24 of the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW Convention), Articles 1, 2, 3, 7, and 8 of the Inter-American Convention on the Prevention, Punishment, and Eradication of Violence against Women (Convention of Belém do Pará), Article 27 of the Vienna Convention on the Law of Treaties, and Articles 1, 33, and 48 of the Constitución Política. III. CONSIDERATIONS This Defensoría believes that, in the action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) filed, the plaintiff has extensively developed the scope of state obligations regarding the guarantee of women's rights, as well as the fundamental importance of state infrastructure and resources for addressing women's needs at the local and national levels. The grievances presented reveal the detrimental effect that the modification to subsection a) of Article 13 of the Código Municipal represents in relation to the existence of the municipal women's offices (Oficinas Municipales de la Mujer, OFIMs), their sustainability, and their strengthening. The importance of favoring the validity of the provision in its previous version, as had been amended through Ley N° 8679, and the inconvenience of the lack of approval of legislative file number 21.676 “Reforma del inciso a) del artículo 13 del Código Municipal Ley N°7794 del 30 de abril de 1998, Para el Fortalecimiento de las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM)”, now archived due to the expiration of the four-year term, are also clearly developed. The Defensoría makes the following considerations for their incorporation into the analysis by the Magistrates of the Sala Constitucional. A. ON THE SUPRA-CONSTITUTIONAL RANK OF INTERNATIONAL HUMAN RIGHTS INSTRUMENTS Human rights are enshrined in multiple legal instruments that include, as a basis, the conventions internationally subscribed to by States and whose postulates have been developed both in jurisprudence at the national level and through the promulgation of laws and regulations, as well as international custom. The Costa Rican legal system is composed of international agreements, legislation, regulations, executive decrees, circulars, and directives, as well as other administrative acts aimed at developing and expanding the purposes or mandates of duly approved laws. In Costa Rica, the Constitución Política clearly defines the hierarchy of norms that make up the legal system, establishing that international agreements have supra-legal value, which necessarily implies that no lower norm may be approved that opposes these instruments or the Constitution itself, all of which is contemplated by Article 7 of the Constitución Política and developed in Article 6 of the Ley General de la Administración Pública. International Human Rights instruments have as their object and purpose the protection of the rights of every human being, regardless of nationality, race, ethnicity, language, sex, age, social condition, or sexual orientation, both against the States to which they belong and against other signatory States. By voluntarily approving and ratifying these Human Rights instruments, in the exercise of their sovereignty, States submit themselves to an order within which they assume international obligations towards the international community that translate, at the same time, into obligations to respect, protect, and guarantee the rights of all persons under their jurisdiction. It is essential to point out that the ratification of international instruments does not solely mean the recognition of new rights or a greater scope of their protection but also means the incorporation of those principles linked to the unrestricted validity of human rights, which, in our legal system, as indicated, acquire supra-legal and even supra-constitutional hierarchy when there are gaps in the protection of a human right. As international instruments for the protection of human rights, they must be interpreted in good faith and objectively integrated into the legal system. The interpretation of international human rights treaties must be made in light of the 1969 Vienna Convention on the Law of Treaties, particularly its Part III, which is also considered the crystallization of international custom. Likewise, their interpretation must take into account the sources of international law, which are accepted to be framed in Article 38 of the Statute of the International Court of Justice, which establishes: “Article 38 1. The Court, whose function is to decide in accordance with international law such disputes as are submitted to it, shall apply: a. international conventions, whether general or particular, establishing rules expressly recognized by the contesting states; b. international custom, as evidence of a general practice accepted as law; c. the general principles of law recognized by civilized nations; d. subject to the provisions of Article 59, judicial decisions and the teachings of the most highly qualified publicists of the various nations, as subsidiary means for the determination of rules of law. (…)” In addition to the foregoing, the Sala Constitucional has declared the supremacy of international human rights instruments in the country's normative hierarchy and has recognized the obligation to exercise conventionality control (control de convencionalidad) in the terms developed by the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights (Corte IDH). Constitutional jurisprudence has developed this principle in relation to human rights instruments, through vote number 2313-95, which states the following: (…) Conventionality control (control de convencionalidad) is mandatory and requires the incorporation and detailed analysis of the jurisprudence of the Corte IDH for its application to all cases that must be heard by the Constitutional Court. In judgment number 1682-2007, the Sala Constitucional stated: (…) These pronouncements of the Sala Constitucional coincide with the judgments of the Inter-American Court of Human Rights itself, which has stated: “(…) the Judiciary must exercise a sort of “conventionality control” between the domestic legal norms applied in specific cases and the American Convention on Human Rights. In this task, the Judiciary must take into account not only the treaty but also the interpretation thereof made by the Inter-American Court, the ultimate interpreter of the American Convention (…) The Defensoría believes that it is incumbent upon this Honorable Chamber to carry out the conventionality analysis to verify human rights standards in relation to the amendment made to the Código Municipal and the effects that the State must ensure regarding the guarantees of women's rights and their validity. B. ON STATE OBLIGATIONS IN RELATION TO NATIONAL MECHANISMS FOR THE ADVANCEMENT OF WOMEN'S RIGHTS The Costa Rican State has acquired specific commitments generated by the ratification of international human rights instruments, as well as by the adhesion to or participation in multiple international conferences that guarantee the development and validity of women's human rights. In 1979, the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW) was developed, ratified by Costa Rica in 1984, according to which the States Parties undertake to: - Mainstream a gender perspective (perspectiva de género) in all institutions, policies, and actions of the State to guarantee equal treatment and prevent any form of direct or indirect discrimination against women. - Establish and strengthen national mechanisms that promote and protect women's rights, ensuring that these mechanisms have the necessary resources and authority to influence public policies. In 1995, the Fourth World Conference on Women (Beijing) was held, where States committed to establishing and strengthening institutional mechanisms for the advancement of women, ensuring they have the mandate, capacity, and necessary resources to influence governmental policies and programs. They also committed to mainstreaming the gender perspective (perspectiva de género) in all institutional policies and programs. 5 In 2015, nations adopted the 2030 Agenda for Sustainable Development, which includes Goal 5 to achieve gender equality and empower all women and girls, and defines within its targets: Adopt and strengthen sound policies and enforceable legislation for the promotion of gender equality and the empowerment of all women and girls at all levels. It also includes Goal 10 for reducing inequalities, which defines the following target: Ensure equal opportunity and reduce inequalities of outcome, including by eliminating discriminatory laws, policies and practices and promoting appropriate legislation, policies and action in this regard. At the national regulatory level, since the promulgation in 1990 of Ley N° 7142 or Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer, Costa Rica has built a broad legal framework to guarantee the institutional framework dedicated to the protection and assurance of women's rights. With the approval of the Plan Nacional de Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (PLANOVI) in 1996, the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer, OFIM) were created with the aim of creating a space within the municipal structure, with inter-institutional and intersectoral support, for information, guidance, and care services for women, with an emphasis on domestic violence and the dissemination of rights. The OFIMs were consolidated through the approval of Ley N° 7801 or Ley de Creación del Instituto Nacional de las Mujeres in 1998, which provided, within the powers contained in Article 4: (…) In addition to the provisions established in PLANOVI in 1996, other state actions and measures have been established and reflected in policies and action plans related to equality between men and women. The Action Plan 2019-2022 of the Política Nacional para la Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres (PIEG) 6 provided the following: “Guideline 2: Strengthening of the institutional framework for cultural change towards effective equality between women and men (Axis 1, Objective 2, Results 6 – 7 – 8) (…) (…) 1.10 Design and implementation of a strategy for strengthening capacities for political advocacy and addressing women's demands at the local-territorial level of the Municipal Women's Offices (OFIM), Municipal Women's Commissions, and other bodies, for the advancement of women's rights and the fulfillment of SDG 5. Indicator: Number of projects for the fulfillment of women's rights executed with OFIM and other local government bodies (…)” The Action Plan of PIEG 2018-20307 defines the following: “(…) Strategic Action: 1.10 Advocacy actions for the strengthening of institutional mechanisms: Gender Units (Unidades de Género) and Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer) in the fulfillment of their functions, allocation of resources, and placement within the institutional structure, as part of the governance model of the PIEG and PLANOVI policies. Indicator: 1. Number of advocacy actions for the strengthening of Gender Units (Unidades de Género) and Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer). 2. Number of advocacy actions for the creation of Gender Units (Unidades de Género) and Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer). 3. Number of actions for the strengthening of Gender Units (Unidades de Género), Municipal Offices, and institutional gender mechanisms. (…) The Política Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia contra las Mujeres de todas las Edades Costa Rica 2017-2032 (PLANOVI)8 , currently in force, indicates that the study commissioned by INAMU in 2015: “Characterization of the supply and demand of services for VcM at the national and local level” (violence against women) compiled information regarding the type, quantity, and scope of services offered by public institutions within the framework of the Sistema Nacional de Violencia contra las Mujeres y Violencia Intrafamiliar in the national territory, and the available supply with the demand from women, identifying gaps and limitations. The study determined the following: “(…) b) The supply of services to the population regarding VcM has been decreasing in recent years, especially individual and group psychosocial care. Specialized care in matters of sexual violence is even more limited despite the investment in training and specialization processes for human resources developed since 1996. The most significant reduction in the supply of services is seen in the municipalities, through the specific services provided by the Women's Offices (Oficinas de la Mujer) (today mostly converted into social promotion offices) and in the CCSS. (…)” (Highlighting is not original). PLANOVI also identifies the projects, programs, manuals, and protocols established for addressing violence against women and highlights the Intervention Protocol for Risk Assessment in Situations of Violence against Women 9 , which includes a specific section for the OFIMs. Regarding services, some provided by the OFIMs are listed: - Legal guidance in procedures under the Ley contra Violencia Doméstica - Legal guidance and accompaniment in Sexual Harassment (Hostigamiento Sexual) processes - Social care - Support groups for women affected by sexual violence and incest. Within the indicators of the Municipal Services Management Index (Índice de Gestión de Servicios Municipales)10 established by the Contraloría General de la República, code 1.3.1.1 is included, corresponding to the indicator “Regulation of social programs,” the objective of which is to determine the existence of norms governing the provision of municipal services; a social program is conceptualized as: “the actions carried out by the Municipality to serve various sectors within its municipality with economic, cultural, educational, and security deficiencies, such as: CECUDI, women's office (oficina de la mujer), scholarships, or the social programs available to the municipality.” This demonstrates that, since the creation and establishment of OFIMs began, actions were also generated to evaluate municipal management in relation to these mechanisms for protecting women's rights. The Defensoría maintains that, based on the aforementioned regulatory context, norms aimed at modifying or amending current legislation must focus on strengthening and consolidating institutional mechanisms for the advancement of women, and this includes promoting that municipal authorities guarantee the establishment of bodies within the organization that address the described obligations for the validity of women's rights, which indisputably includes the strengthening of OFIMs. As this Honorable Chamber is aware, on May 1st last, the new authorities of the Municipal Councils (Concejos Municipales) took office, who are currently making decisions based on the article that excludes the power to approve the creation of specialized offices, with a budget, guaranteeing the incorporation of the gender perspective (perspectiva de género) and the human rights approach from a diversity standpoint. The Defensoría believes that this consolidates the risk that the progress achieved from the creation of OFIMs in the majority of local governments will not only halt but may be reversed, as that power has been eliminated. C. ON THE RECOMMENDATIONS OF THE CEDAW COMMITTEE REGARDING THE NATIONAL MECHANISM FOR THE ADVANCEMENT OF WOMEN AND THE RECOMMENDATIONS ACCEPTED BY THE STATE IN THE UNIVERSAL PERIODIC REVIEW (UPR) In addition to the state obligations derived from the international instruments already set forth, the Treaty Body of the CEDAW Convention has referred to the importance of strengthening the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer) in the reports resulting from the periodic reviews conducted on Costa Rica. In this regard, the Defensoría highlights that the review and monitoring of compliance with women's rights carried out by the Committee is an indisputable contribution to verifying advances and setbacks in equality between men and women and determines a baseline for the implementation of state actions with this objective. However, the observations and recommendations issued by the Committee are based on the information provided by States in relation to each of the articles of the Convention, as well as the inputs submitted by civil society organizations and National Human Rights Institutions. Therefore, it is deemed appropriate to present to this Honorable Chamber the analysis carried out by the Committee and the Human Rights Council through the Universal Periodic Review (UPR) process. On the occasion of the seventh review process conducted by the CEDAW Committee in 2017, the Costa Rican State reported the following: “(…) 53. In 2014, the compliance assessment of the II Action Plan of PIEG 2012-2014 was prepared, according to which 71% of the 74 listed actions were fulfilled, implying progress compared to the I Action Plan (2008-2012), which had a 61.7% fulfillment rate. Fairly similar compliance is evident in four objectives established in the II Action Plan, namely, Objective 2: Remunerated work and income generation, Objective 3: Education in favor of Equality, Objective 4: Protection of rights, and Objective 6: Strengthening of the Institutional Framework. Objectives 1: Care as a social responsibility and Objective 5: Political Participation were those showing the least progress. Among the main results of the policy, the creation of the institutional framework of the Red Nacional de Cuido y Desarrollo Infantil, through Ley Núm. 9220, the approval and implementation of the Program on Affectivity and Sexuality in the Educational System, the execution of the Escuelas para la Igualdad Project implemented in the Ministerio de Educación Pública in coordination with INAMU, and the creation of the Plataforma Integral de Servicios de Atención a Víctimas de Violencia PISAV in the Poder Judicial stand out. 54. Within the framework of this policy, Decreto #37906-MP-MCM on the Creation of Gender Equality Units (Unidades de Igualdad de Género) and the Red Nacional de Unidades de Género was also approved, regulations that favor and support the creation and strengthening of institutional mechanisms and generate a space for exchange, support, and feedback on their work. During this period, institutional policies on gender equality and equity were approved and launched in the Asamblea Legislativa, the Instituto Nacional de Aprendizaje, the Caja Costarricense de Seguro Social, and the Instituto Mixto de Ayuda Social. In the same way, the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer) were strengthened. In the Municipalities, the Women's Offices (Oficinas de la Mujer) reach 68 cantons, meaning that 85% of the country's municipalities have this mechanism (…)” (Highlighting is not original). It also included in Anexo 7 the detail of the current status of the OFIMs, including assigned personnel, identified and implemented projects and programs, contact information, and location within the municipalities. In July 2017, the CEDAW Committee recommended to Costa Rica, on the occasion of the seventh periodic review: “(…) National mechanism for the advancement of women 10. The Committee welcomes the elevation of the Executive President of the Instituto Nacional de las Mujeres to the rank of Minister of Women's Affairs and notes the Institute's budgetary autonomy. It also acknowledges the progress made by the State party with regard to its Política Nacional para la Igualdad y Equidad de Género (PIEG). However, it notes with concern: (…) (…) b) The lack of clear authority, mandate, and specialized knowledge of the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer) in adequately addressing women's human rights at the local level; (…) (…) 11. The Committee recommends that the State party: (…) b) Strengthen the mandate, budgetary allocations, and capacity of the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer) to address women's rights and gender equality at the local level;(…)” In March 2023, the CEDAW Committee reiterated the observations made and recommended to Costa Rica, on the occasion of the eighth periodic review: “(…) National mechanisms for the advancement of women and gender mainstreaming 15. The Committee notes with concern: (…) b) The limited authority, mandate, and capacity of the municipal women's offices (oficinas municipales de la mujer) to promote women's human rights at the local level; (…) (…) 16. The Committee recommends that the State party: (…) b) Strengthen the authority, mandate, and capacity of the municipal women's offices (oficinas municipales de la mujer) by allocating sufficient human, technical, and financial resources and providing them with training on women's rights and gender equality; (…)” Furthermore, in the Universal Periodic Review (UPR) conducted by the United Nations Human Rights Council, the need for the Costa Rican State to take measures for the effective implementation of national gender equality and equity policies, as well as the strengthening of national mechanisms for the advancement of women's rights, was addressed, and these were accepted by the country. Based on the foregoing, the Defensoría believes that the amendment made to Article 13 of the Código Municipal neither conforms to the state obligations derived from the ratification of the CEDAW Convention, nor does it allow addressing, with robust support in domestic regulations, the concerns and recommendations of the Committee, since, instead of reinforcing the action capacity of the OFIMs, the Municipal Councils (Concejos Municipales) have been stripped of the power related to these offices. It is essential to emphasize that the State must submit a mid-term report to the Committee next March 2025 regarding the actions implemented to comply with recommendation b, previously cited, as ordered by that Treaty Body in paragraph 54. 16 D. ON THE PRINCIPLE OF PROGRESSIVITY AND THE PROHIBITION OF REGRESSION In accordance with Article 26 of the American Convention on Human Rights (ACHR), the States Parties “undertake to adopt measures, both internally and through international cooperation, especially those of an economic and technical nature, with a view to achieving progressively, by legislation or other appropriate means, the full realization of the rights implicit in the economic, social, and educational, scientific, and cultural standards set forth in the Charter of the Organization of American States...” For its part, the Protocol of San Salvador develops this general obligation of the States Parties in its Article 1, establishing: “The States Parties to this Additional Protocol to the American Convention on Human Rights undertake to adopt the necessary measures, both domestically and through cooperation among the States, especially economic and technical, to the maximum extent of available resources and taking into account their degree of development, in order to achieve progressively, and in accordance with domestic legislation, the full realization of the rights recognized in this Protocol”. The obligation of “progressive development” of economic, social, and cultural rights contained in the preceding instruments also relates to the International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights. The principle of “progressive development” is regulated in Article 2 of the recently mentioned Covenant, which acknowledges that: “Each State Party to the present Covenant undertakes to take steps, individually and through international assistance and co-operation, especially economic and technical, to the maximum of its available resources, with a view to achieving progressively the full realization of the rights recognized in the present Covenant by all appropriate means, including particularly the adoption of legislative measures”.\n\nThe UN Human Rights Committee has indicated that: \"The fact that effectiveness over time, or in other words progressively, is foreseen in relation to the Covenant should not be misinterpreted as depriving the obligation of all meaningful content. (…)\" The obligation of \"progressive realization (desarrollo progresivo)\" necessarily contains an obligation of \"non-regression (no regresividad)\" in the protection of economic, social and cultural rights. 17 That obligation finds its \"radical minimum\" in \"the prohibition of adopting policies and measures, and therefore, of enacting legal norms, that worsen the situation of the economic, social and cultural rights enjoyed by the population once the respective international treaty has been adopted. It is evident that, since the State obligates itself to improve the situation of these rights, it simultaneously assumes the prohibition of reducing the levels of protection of existing rights, or, where applicable, of derogating already existing rights.\" 18 Irreversibility is one of the characteristics of human rights, according to which the scope and level of protection of their norms increases over time, and the rights that have been recognized as inherent to persons are definitively and irrevocably encompassed by the concept of human rights. This quality makes it possible that what is not considered today within the sphere of human rights may be so in the future; however, it becomes impossible to deny a right due to the irreversibility that human rights enjoy. 19 One practice that develops the progressivity of rights is the construction of norms and policies that make the realities of women visible as a starting point for undertaking the corresponding actions in their defense. Whenever a State enacts a norm that addresses a problem or social phenomenon harmful to the rights and interests of women, it acts in clear compliance with this principle, and any regression violates this principle. The Ombudsman's Office maintains that it is the obligation of States to continuously advance in the coverage of rights, always increasing their protection and guarantee, without the possibility of derogating the advances achieved. Additionally, the principle of progressivity implies a prohibition of regression since, once recognized, rights obtain an institutional guarantee, including their enforceability. Consequently, state powers—including legislative and judicial—are limited in their ability to diminish them. It also mandates the application of the principle of non-retroactivity of norms to the detriment of acquired rights and consolidated legal situations in all areas; the application of the principle of irreversibility of the benefits or protection achieved; and implies the prohibition of interpreting rights derived from international instruments restrictively. In this regard, this Honorable Chamber has stated: (…) Although Article 13 of the Municipal Code in the wording in force until 2010 did not directly recognize the fundamental rights of women, it is possible to affirm that it was a norm whose implementation strengthens one of the mechanisms defined by the State as a tool for the care of women and access to their rights. The Ombudsman's Office considers that the suppression of the application of a gender perspective and a human rights approach, as well as the elimination of the power related to the creation of specialized and budgeted offices, constitutes a verifiable risk of regression since it implies diminishing the legal support that had been constructed in a sustained manner for the operation of the OFIMs. F. FINAL CONSIDERATIONS As indicated in the preceding sections, the Ombudsman's Office considers that all State actions must conform to the fulfillment of human rights obligations derived from ratified legal instruments, and must seek actions to fulfill the concluding observations and recommendations issued by the treaty bodies. Regarding infrastructure and institutional policies for the advancement of women's rights, the Municipal Women's Offices are constituted as an accessible and available means for women in all their diversity, in all regions of the country, as an expression of a consolidated Democracy. These are instances that strengthen the national mechanisms for the advancement of women's rights, whose actions contribute, at the local level, to multiplying the actions and responsibilities exercised by INAMU at the national level, with inter-institutional coordination. It is in this sense that the Costa Rican State has rendered reports before the CEDAW Committee during its periodic reviews in a reiterated manner, without mentioning that since 2010, on the occasion of the norm whose constitutionality is questioned in the framework of this joinder, a regression may occur if, within the framework of local governments, modifications to the current status of the OFIMs are approved that even lead to their disappearance from the municipal structure. The Ombudsman's Office estimates that part of the actions generated by the OFIMs have contributed to the efforts that INAMU and the rest of the institutions holding responsibilities derived from the legal framework, and from the actions contained in the PIEG and PLANOVI, must implement at the national level. Hence, it can be affirmed that the strengthening of the OFIMs, not their weakening, can facilitate addressing some challenges, such as, for example:  Generation of specific indicators regarding the validity of women's rights at the local level, as well as data collection.  Inter-institutional coordination to ensure that all involved entities work coherently towards gender equality objectives, from the local level.  Construction of actions to address the existing cultural resistance and gender prejudices that can influence the implementation and monitoring of public policies with a gender perspective.  Continuous training for public officials and civil society organizations at the local level on gender issues and women's rights.  Facilitating the active participation of civil society, especially women's organizations, to provide independent and constructive monitoring of gender policies and the management of institutional services regarding women's rights, especially in gender-based violence.  Promoting transparency and accountability in the management of assigned resources.  Facilitating access to effective mechanisms for reporting and responding to the needs of all women.  Construction of programs and policies directed at Afro-descendant women, women with disabilities, rural women, and indigenous women according to local particularities and needs. As can be observed, all these actions constitute ways of fostering full access to rights for all women, but to achieve this, it is crucial that the allocation of resources and the execution of municipal programs be carried out with a gender perspective, on a priority basis, and with the necessary normative support. The Ombudsman's Office estimates that the current wording of subsection a) of Article 13 of the Municipal Code does not contribute to the strengthening of the OFIMs as local instances for the promotion of women's rights and gender equity at the local level, the objective of their creation, but rather, on the contrary, the modification made enables actions tending toward their invisibilization and weakening. This Ombudsman Office's intention in joining the filed Action stems from the basic postulate that the validity of human rights, and especially those recognized for women, naturally does not depend solely on their recognition in a legal framework, but that progressive enjoyment is necessarily intimately linked to the execution of public policies that address their specificities, and for this, the existence of public institutions covering from the national level to the local levels to design and execute those policies is an indispensable and unavoidable material condition to which the Costa Rican State is committed, as already extensively explained in the preceding pages. The current Article 13 of the Municipal Code does not prevent the Municipal Council from deciding not to allocate or to reduce the budget for existing OFIMs, the transfer of personnel to other areas, the definition of tasks different from those that motivated their creation, suppression of the assigned physical space or budget cut for its maintenance, as well as the removal of furniture, denial of access to institutional services to conduct visits or inspections, or training activities, among others. As indicated, the State must render a follow-up report to the recommendations issued by the CEDAW Committee in March 2025 and must indicate the measures it has adopted to comply with the reiterated recommendation regarding the strengthening of the OFIMs. This will be an opportunity for the Ombudsman's Office, as a National Human Rights Institution, to render a report on the risk generated through the validity of the reform effected by Law No. 8801. Based on the foregoing, the Ombudsman's Office requests that this Honorable Chamber assess the considerations provided by the petitioner and those provided in the present joinder, in order to contribute to the advancement and validity of women's rights.\"\n\n5.- By brief received at the Chamber on September 2, 2024, Flora María Calvo Abarca, in her capacity as coordinator of the Coordinating Committee of the Women's Forum, proposes an active joinder. She indicates: \"ON THE STANDING OF THE WOMEN'S FORUM FOR THE FILING OF THIS JOINDER Article 7 and following of the Regulations for the Integration and Functioning of the Women's Forum, published in Gazette number 14 of January 19, 2007, establishes that the primary functions of the Women's Forum are the promotion of the human rights of women in all their diversity, promoting gender equality and equity both at the level of public institutions and private companies; elimination of barriers that impede the protection of women's human rights and the eradication of gender-based violence in all its manifestations. That with the signing of the Convention of Belém do Pará, the State commits to adopting, progressively, specific measures, including programs to 'provide appropriate specialized services for the necessary care to women subjected to violence, through public and private sector entities, including shelters, family guidance services, when applicable, and care and custody of the affected minors.' That the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women, known by its acronym in English as 'CEDAW,' states that the expression 'discrimination against women (…) shall mean any distinction, exclusion or restriction made on the basis of sex which has the effect or purpose of impairing or nullifying the recognition, enjoyment or exercise by women, irrespective of their marital status, on a basis of equality of men and women, of human rights and fundamental freedoms in the political, economic, social, cultural, civil or any other field.' These women's offices constitute a key piece, a balance, in the promotion of women's rights in all their diversities and in the eradication of violence, especially in work at the cantonal level, work that the Women's Forum is initiating at said level. That the 2030 Agenda for Sustainable Development is a plan of action for people, planet and prosperity, which also intends to strengthen peace by promoting peaceful, just and inclusive societies that are free from fear and violence, and to facilitate access to justice for all, therefore the Costa Rican State must 'Promote the rule of law at the national and international levels and ensure equal access to justice for all.' We, as the Women's Forum, are a solid and consolidated group, made up of social organizations from across the country, both urban and rural, that must ensure the promotion of women's rights in all their diversity, both at the national and regional levels, and it is precisely at this regional level where the OFIMs play a decisive role in favor of our work. That violence against women is a violation of human rights and fundamental freedoms that prevents them from fully or partially enjoying said rights and freedoms. According to the Inter-American Convention to Prevent, Punish and Eradicate Violence against Women, Law number 7499 of April 18, 1995, 'violence against women' is defined as 'any action or conduct, based on her gender, that causes death, harm or physical, sexual or psychological suffering to a woman, both in the public and private spheres.' That Articles 33 and 55 of the Political Constitution recognize the fundamental right that all women inhabiting the national territory possess to be treated equally and with respect for their human dignity. The State has the duty to deploy the necessary actions to protect and guarantee the full enjoyment of this right, such that it must ensure women adequate conditions for their development in an environment of absolute respect and free of violence. That the National Policy for the Care and Prevention of Violence against Women of All Ages Costa Rica (2017-2032) contemplates actions to achieve substantive changes and achieve real access to justice for women affected by violence, in the sense of fostering public services that guarantee effective protection, due diligence, security and protection, access to justice and psycho-social care. Based on the foregoing, in accordance with Article 83 of the Law of Constitutional Jurisdiction and based on the provisions in the resolution of this honorable Chamber at ten hours forty-seven minutes on July 30, 2024, this Women's Forum presents a formal joinder in the unconstitutionality action filed by the Executive Presidency of the National Institute for Women (INAMU), published in Judicial Bulletin No. 144 of August 7, 2024, against Article 17 of Law No. 8801 of April 28, 2010; General Law on the transfer of competencies from the Executive Branch to the Municipalities, which reformed subsection a) of Article 13 of Law No. 7794 of April 30, 1908. Municipal Code. II. PURPOSE OF THE JOINDER This joinder is filed based on Articles 73 and 83 of the Law of Constitutional Jurisdiction and has the purpose that the Chamber declare the unconstitutionality action published in Judicial Bulletin No. 144 of August 7, 2024 and Filed against Article 17 of Law No. 8801 of April 28, 2010: General Law on the transfer of competencies from the Executive Branch to the Municipalities, which reformed subsection a) of Article 13 of Law No. 7794 of April 30, 1999: Municipal Code, with grounds, considering that the modification of said norm diminishes the institutional guarantees for the consolidation of the state infrastructure directed at the assurance, protection and promotion of women's rights. In the unconstitutionality action filed, the petitioner alleges several grievances related to the reform effected to Article 13 of the Municipal Code through Law No. 8801 of April 28, 2010 that eliminated the incorporation of a gender perspective and a human rights approach from diversity, as well as the creation of specialized offices in Local Governments. The petitioner in the unconstitutionality action alleges that the reform '...caused Costa Rica to regress in matters of human rights, with serious consequences for gender institutions at the local level, registering a weakening of the municipal women's offices that have faced adverse normative and political contexts (....) regressivity in matters of human rights, we would be facing a greater evil of disadvantage against the efforts of women to achieve both the eradication of violence and the equality and equity of our rights, both contemplated in respective international instruments duly endorsed by the Legislative Assembly. Conventionality control is mandatory and requires the incorporation and detailed analysis of the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights for its application to all cases that must be heard by the Constitutional Court. In judgment number 1682-2007, the Constitutional Chamber indicated: 'So that both the American Convention on Human Rights, as well as the pronouncements of the Inter-American Court of Human Rights, are not only applicable in our country insofar as they form part of the Law of the Constitution, but that to the extent that they provide greater coverage or protection of the rights alluded to, they prevail over the Fundamental Norm.(......) These pronouncements of the Constitutional Chamber coincide with the judgments of the Inter-American Court of Human Rights itself, which has indicated: (...) the Judiciary must exercise a kind of 'conventionality control' between the internal legal norms that apply in specific cases and the American Convention on Human Rights. In this task, the Judiciary must take into account not only the treaty, but also the interpretation that the Inter-American Court, ultimate interpreter of the American Convention, has made of it (.. The Costa Rican State has acquired concrete commitments generated by the ratification of international human rights instruments, as well as by the adherence to or participation in multiple international conferences that guarantee the development and validity of the human rights of women. Various legal human rights instruments, such as the CEDAW Convention, the Convention of Belém do Pará, the 2030 Agenda for Sustainable Development which is a plan of action for people, planet and prosperity, the Inter-American Convention to Prevent, Punish and Eradicate Violence against Women, Law number 7499 of April 18, 1995, the Law for the Criminalization of Violence against Women, Law No. 8589, the Law Creating INAMU, Law No. 7801, the National Policy for the Care and Prevention of Violence against Women of All Ages Costa Rica (2017-2032), Executive Decree No. 43771 creating the National Strategy for Combating Sexual Harassment against Women, the Protocol of San Salvador, among others, promote, protect and detail human rights that must be promoted every day, and regressivity in matters of human rights is not permitted, which is precisely happening in the case at hand. With the approval of the National Plan for the Prevention and Care of Domestic Violence (PLANOVI) in 1996, the Municipal Women's Offices (OFIM) were created with the objective of creating a space within the municipal structure, with inter-institutional and inter-sectoral support, for information, guidance and care services for women with emphasis on domestic violence and dissemination of rights. The OFIMs were consolidated through the approval of Law No. 7801 or Law Creating the National Institute for Women, in 1998, which provided within the powers contained in Article 4: e) Promote the creation of ministerial, sectoral and municipal women's offices and, additionally, guarantee and coordinate their operation. This regulation must be integrated with the provisions of the Municipal Code, which provides the following: 'Article 4- The municipality possesses the political, administrative and financial autonomy conferred upon it by the Political Constitution. Within its powers are included the following: (6) h) Promote participatory and inclusive local development, which contemplates the diversity of the needs and interests of the population. i) Promote local public policies for the promotion of the rights and citizenship of women, in favor of gender equality and equity. It cannot be overlooked that, in addition to the provisions in PLANOVI in 1996, other state actions and measures have been established that have been embodied in policies and action plans related to equality between men and women. Additionally, the principle of progressivity implies a prohibition of regression since, once recognized, rights obtain an institutional guarantee, including their enforceability. Consequently, state powers—including legislative and judicial—are limited in their ability to diminish them. It also mandates the application of the principle of non-retroactivity of norms to the detriment of acquired rights and consolidated legal situations in all areas; the application of the principle of irreversibility of the benefits or protection achieved; and implies the prohibition of interpreting rights derived from international instruments restrictively. In this regard, this Honorable Chamber in Constitutional Chamber vote 11088 - 2013, has stated: violates Articles 1, 2, 3, 4, 5, 18 and 24 of the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW Convention), Articles 1, 2, 3, 7 and 8 of the Inter-American Convention to Prevent, Punish and Eradicate Violence against Women (Convention of Belém Do Pará), Article 27 of the Vienna Convention on the Law of Treaties, and Articles 1, 33 and 48 of the Political Constitution. We as coadjuvants see it as necessary to support this unconstitutionality action for the reasons stated and for non-regressivity in human rights matters; on the contrary, we must continue working, always in favor of the fulfillment of the human rights of women and the advances achieved, achieving more equity and equality every day as well as the eradication of violence. This Coordinating President, representing the Women's Forum, considers that, in the unconstitutionality action filed, the petitioner has extensively developed the scope of state obligations regarding the guarantee of women's rights, as well as the fundamental importance that state infrastructure and resources have for providing care for the needs of women at the local and national levels. From the grievances presented, the detrimental effect that the modification to subsection a) of Article 13 of the Municipal Code represents in relation to the operation of the municipal women's offices (OFIMs), their sustainability, in addition to the importance of strengthening the Municipal Women's Offices (OFIM), so that they fulfill their purposes and that women can learn about their rights, and promote the prevention and eradication of violence against women, in addition to strengthening and empowerment programs, is evident. III. INTERNATIONAL HUMAN RIGHTS INSTRUMENTS It is necessary to indicate the great importance of the protection of Human Rights in various legal systems, both national and international; conventionality control cannot be set aside in this type of joinder. The Costa Rican legal system is made up of international conventions, legislation, regulations, executive decrees, circulars and directives, as well as other administrative acts whose purpose is to develop and expand the aims or mandates of duly approved laws. International Human Rights instruments have as their object and purpose the protection of the rights of every human being, regardless of their nationality, race, ethnicity, language, sex, age, social condition, sexual orientation, both against the States to which they belong and against the other signatory States. This is a matter of broad importance, as stated by the petitioner in the unconstitutionality action, which we consider should be accepted. The action filed is worrying; if that reform that goes against the principle of non-regressivity in human rights matters is maintained, we would be facing a greater evil of disadvantage against the efforts of women to achieve both the eradication of violence and the equality and equity of our rights, both contemplated in respective international instruments duly endorsed by the Legislative Assembly. Conventionality control is mandatory and requires the incorporation and detailed analysis of the jurisprudence of the Inter-American Court of Human Rights for its application to all cases that must be heard by the Constitutional Court. In judgment number 1682-2007, the Constitutional Chamber indicated: 'So that both the American Convention on Human Rights, as well as the pronouncements of the Inter-American Court of Human Rights, are not only applicable in our country insofar as they form part of the Law of the Constitution, but that to the extent that they provide greater coverage or protection of the rights alluded to, they prevail over the Fundamental Norm.*(......) These pronouncements of the Constitutional Chamber coincide with the judgments of the Inter-American Court of Human Rights itself, which has indicated: (...) the Judiciary must exercise a kind of 'conventionality control' between the internal legal norms that apply in specific cases and the American Convention on Human Rights. In this task, the Judiciary must take into account not only the treaty, but also the interpretation that the Inter-American Court, ultimate interpreter of the American Convention, has made of it (.. The Costa Rican State has acquired concrete commitments generated by the ratification of international human rights instruments, as well as by the adherence to or participation in multiple international conferences that guarantee the development and validity of the human rights of women. Various legal human rights instruments, such as the CEDAW Convention, the Convention of Belém do Pará, the 2030 Agenda for Sustainable Development which is a plan of action for people, planet and prosperity, the Inter-American Convention to Prevent, Punish and Eradicate Violence against Women, Law number 7499 of April 18, 1995, the Law for the Criminalization of Violence against Women, Law No. 8589, the Law Creating INAMU, Law No. 7801, the National Policy for the Care and Prevention of Violence against Women of All Ages Costa Rica (2017-2032), Executive Decree No. 43771 creating the National Strategy for Combating Sexual Harassment against Women, the Protocol of San Salvador, among others, promote, protect and detail human rights that must be promoted every day, and regressivity in human rights matters is not permitted, which is precisely happening in the case at hand. With the approval of the National Plan for the Prevention and Care of Domestic Violence (PLANOVI) in 1996, the Municipal Women's Offices (OFIM) were created with the objective of creating a space within the municipal structure, with inter-institutional and inter-sectoral support, for information, guidance and care services for women with emphasis on domestic violence and dissemination of rights. The OFIMs were consolidated through the approval of Law No. 7801 or Law Creating the National Institute for Women, in 1998, which provided within the powers contained in Article 4: e) Promote the creation of ministerial, sectoral and municipal women's offices and, additionally, guarantee and coordinate their operation. This regulation must be integrated with the provisions of the Municipal Code, which provides the following: 'Article 4- The municipality possesses the political, administrative and financial autonomy conferred upon it by the Political Constitution. Within its powers are included the following: (6) h) Promote participatory and inclusive local development, which contemplates the diversity of the needs and interests of the population. i) Promote local public policies for the promotion of the rights and citizenship of women, in favor of gender equality and equity. It cannot be overlooked that, in addition to the provisions in PLANOVI in 1996, other state actions and measures have been established that have been embodied in policies and action plans related to equality between men and women. Additionally, the principle of progressivity implies a prohibition of regression since, once recognized, rights obtain an institutional guarantee, including their enforceability. Consequently, state powers—including legislative and judicial—are limited in their ability to diminish them.\n\nIt also obligates the application of the principle of non-retroactivity of norms to the detriment of acquired rights and consolidated legal situations in all areas; the application of the principle of irreversibility of benefits or protection achieved; and implies the prohibition of interpreting restrictively the rights derived from international instruments. In this regard, this Honorable Chamber, in Constitutional Chamber vote 11088 - 2013, has indicated: (…) IV. FINAL CONSIDERATION. As indicated in the preceding sections, the Coordinating Committee of the Women's Forum considers that all state actions must conform to the fulfillment of obligations in matters of human rights derived from ratified legal instruments, and must seek actions for the fulfillment of the final observations and recommendations issued by the treaty bodies. In matters of infrastructure and institutional policies for the advancement of women's rights, the Municipal Women's Offices (Oficinas Municipales de la Mujer, OFIMs) constitute an accessible and available medium for women in all their diversity, in all regions of the country, as an expression of a consolidated Democracy. These are bodies that strengthen national mechanisms for the advancement of women's rights, whose actions contribute, at the local level, to multiplying the actions and responsibilities exercised by INAMU at the national level, with inter-institutional coordination. It is in this sense that the Costa Rican State has rendered reports before the CEDAW Committee during periodic reviews on a repeated basis, without mentioning that since 2010, on the occasion of the norm whose constitutionality is questioned within the framework of this coadjuvancy, a regression may occur if, within the framework of local governments, modifications to the current state of the OFIMs are approved that even lead to their disappearance from the municipal structure. Current Article 13 of the Municipal Code does not prevent the Municipal Council from deciding not to allocate or to reduce the budget to existing OFIMs, the transfer of personnel to other areas, the definition of tasks different from those that motivated their creation, suppression of the assigned physical space or budget cuts for its maintenance, as well as the removal of furniture, denial of access to institutional services for conducting visits or inspections, or training activities, among others. The claim of the Coordinating Committee of the Women's Forum in coadjuvating the filed Action stems from the basic postulate that the validity of human rights, and especially those recognized for women, naturally does not depend solely on their recognition in a legal framework, but rather that progressive enjoyment is necessarily intimately linked to the execution of public policies that address their specificities, and for this, the existence of a public institutional framework spanning from the national level to the local levels to design and execute these policies is an indispensable and unavoidable material condition to which the Costa Rican State is committed, as has already been extensively explained in the preceding pages. Based on the foregoing, this Coordinating Committee requests that this Honorable Chamber assess the considerations contributed by the plaintiff and those contributed in this coadjuvancy, in order to contribute to the advancement and validity of women's rights.\"\n\n6.- Yerling Zúñiga Cespedes and Cindy Quesada Hernández, in their order, executive president of Inamu and Minister of the Status of Women, state: \"We hereby send you the declaration of the 'First and Second National Meeting of Municipal Women's Offices, female mayors, female vice-mayors, female councilors, female intendants, and female vice-intendants, 2022-2024.' In the meeting held this year, it was agreed to send you this declaration, where one of the points is to express the support of the signatories so that the honorable Magistrates accept on the merits and declare unconstitutional the reform in relation to FILE 24-016520-0007-CO.\"\n\n7.- The edicts referred to in the second paragraph of Article 81 of the Law of Constitutional Jurisdiction were published in editions number 144, 145, and 146 of the Judicial Bulletin, of the 7th, 8th, and 9th of August 2024.\n\n8.- By resolution at 11:30 a.m. on September 20, 2024, the coadjuvancy of the Ombudsman's Office (Defensoría de los Habitantes) was accepted, and the coadjuvancy of Flora María Calvo Abarca was rejected. Furthermore, the hearing was considered answered by the Attorney General's Office (Procuraduría General de la República) and not answered by the Institute for Municipal Development and Advisory (Instituto de Fomento y Asesoría Municipal).\n\n9.- Allegra Baiocchi appears in the process, in her capacity as Resident Coordinator of the United Nations System in Costa Rica. She states: \"The subsection repealed in 2010 established the legal mandate for the country's municipalities to have offices for incorporating the gender perspective and human rights approach, by stating: 'Article 13.- The following are powers of the council: a) Set the policy and priorities of municipal development, in each term of the elected municipal government, guaranteeing the incorporation of the gender perspective and the human rights approach based on diversity. For its fulfillment, it may approve the creation of specialized offices, with their respective budget.' The subsection in question, in force from November 12, 2008, until May 4, 2010, with its repeal, constituted a significant advance for the Costa Rican State in promoting gender equality at the local level, because it created the obligation for all municipalities to have their Municipal Women's Office (OFIM) or offices for the promotion of gender equality, which was an important advance to promote the agenda for women's rights at all levels, and for the fulfillment of international obligations undertaken by the country, particularly for half of the national population residing in those localities and regions where State presence is more limited compared to the central zone of the country. Although the creation of INAMU, as the national mechanism for the advancement of women, is an important achievement for compliance with the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women (CEDAW), the Municipal Women's Offices in Costa Rica are also a fundamental component for the promotion and defense of women's rights and gender equality in local governments, as these spaces seek to ensure equality of opportunities, under conditions of non-discrimination, for all women who are part of our society. Therefore, like INAMU, the OFIMs form part of that compliance with the commitments acquired by the State of Costa Rica with the international community as established in CEDAW in the municipal and local sphere, as stated in its Article 14, paragraph 2 of said international treaty, indicating that States must adopt appropriate measures to eliminate discrimination against women in rural areas, through affirmative actions and spaces for the validation of women's rights in communities. The foregoing is included from the OFIMs by fostering roadmaps that are promoted and activated by Local Governments from a Human Rights approach with a gender perspective. This need to promote affirmative actions to advance women's rights and gender equality is evident due to the inequalities affecting the collective of women in Costa Rica. These inequalities between men and women widen in the cantons outside the GAM, as evidenced by the Cantonal Human Development Atlas (2024), which shows a lower Gender Inequality Index in cantons outside the GAM, demonstrating the need for more articulated and focused work with a gender perspective at the local level. The reform of subsection a) of Article 13 of the Municipal Code violates the principle of non-regression in matters of women's human rights, by weakening the Municipal Women's Offices, eliminating the gender perspective that allows addressing these inequalities at the municipal level, hindering the application and continuity of the protection of women's human rights. Costa Rica deserves, and had advanced with, local structures that incorporate the gender perspective from the premise of protecting and promoting women's human rights; therefore, it is necessary to ensure that at the local level comprehensive policies are applied and created that contain a gender perspective, to generate and strengthen mechanisms to channel information and resources to local levels, as the United Nations has ruled in the different pronouncements made in this regard. Currently in Costa Rica, violations of women's human rights persist, and violence against women is perpetuated, including its most extreme form: femicide. Therefore, it is essential that Costa Rica has local mechanisms for promoting equality and preventing the violation of women's human rights. The OFIMs have a fundamental role in guaranteeing the incorporation of the gender perspective and the human rights approach based on diversity in municipal policies and to work at the local level on the prevention and addressing of violence against women. The Committee on the Convention on all Forms of Discrimination against Women (CEDAW), issued in its 'Concluding observations on the eighth periodic report of Costa Rica' of March 2023, the recommendation to 'Strengthen the authority, mandate and capacity of the municipal women's offices by allocating sufficient human, technical and financial resources and providing them with training on women's rights and gender equality' (Emphasis not from the original). This can only be guaranteed through the existence of a legal mandate for local governments. The United Nations System in Costa Rica, in light of the foregoing, considers that the elimination of the gender perspective from the functions of municipal councils, as a result of the reform of subsection a) of Article 13 of the Municipal Code, constitutes a significant regression in the protection of women's human rights. This situation places the country at high risk of non-compliance with its international obligations, generating a reversal in the progress achieved and, consequently, acting contrary to the principle of progressivity and non-regression of women's human rights.\"\n\n10.- The hearing indicated in Articles 10 and 85 of the Law of Constitutional Jurisdiction is dispensed with, based on the power granted to the Chamber by numeral 9 ibidem, deeming this resolution sufficiently founded on evident principles and norms, as well as on the jurisprudence of this Court.\n\n11.- The prescriptions of law have been complied with in the proceedings.\n\nDrafted by Judge Rueda Leal; and,\n\nConsidering:\n\nI.- On the admissibility of the action. For the purpose of substantiating the standing she holds to promote this action of unconstitutionality, the plaintiff indicates the following:\n\n\"I. ACTIVE LEGITIMACY. I file this action of unconstitutionality, pursuant to the provisions of the Law of the National Institute of Women, Law No. 7801 of April 30, 1998, which empowers me to act in this jurisdiction, in my capacity as legal representative for the fulfillment of its purposes and powers, specifically in the following norms:\n\nArticle 3.- Purposes.\n\nThe Institute shall have the following purposes:\n\n(...)\n\nb) To protect the rights of women enshrined both in international declarations, conventions, and treaties and in the Costa Rican legal system; to promote equality between genders and to foster actions aimed at improving the situation of women.\n\nc) To coordinate and monitor that public institutions establish and execute national, social, and human development policies, as well as sectoral and institutional actions of the national policy for gender equality and equity.\n\nArticle 4.- Powers.\n\nFor the fulfillment of its purposes, the Institute shall have the following powers: (...)\n\ne) To promote the creation of ministerial, sectoral, and municipal women's offices; furthermore, to guarantee and coordinate their operation.\n\nArticle 16.- Powers.\n\nThe Executive Presidency shall have the following powers:\n\na) To exercise the administrative, legal, judicial, and extrajudicial representation of the Institution, with the powers of a generalissimo agent, without the limit of amount established by Article 1253 of the Civil Code, as well as that of granting and revoking powers of attorney. (...)\"\n\nFurthermore, I base this on the Law of Constitutional Jurisdiction, Law No. 7135 of October 11, 1989, which establishes:\n\nArticle 73.- The action of unconstitutionality shall lie:\n\na) Against laws and other general provisions, even those originating from acts of private subjects, that infringe, by action or omission, any constitutional norm or principle.\n\n(...)\n\nc) When, in the formation of laws or legislative agreements, any substantial requirement or procedure provided in the Constitution or, as applicable, established in the Regulation of Order, Direction, and Internal Discipline of the Legislative Assembly is violated.\n\nAnd on Article 75, second paragraph of the LJC, which establishes:\n\nArticle 75.\n\n(...)\n\nA prior case pending resolution shall not be necessary when, due to the nature of the matter, there is no individual and direct injury, or it involves the defense of diffuse interests, or those that concern the collectivity as a whole.\n\n(...)\"\n\nAccording to what is evident from the first paragraph, the plaintiff considers that Inamu has the capacity to take direct action before this Court. To justify her standing, the plaintiff invokes ordinals 3, 4, and 16 of the Law of the National Institute of Women, which list some of the purposes that Inamu has, its powers, and those of its executive presidency. Such norms evidence the natural vocation of Inamu for the protection of women's rights and, additionally, the powers of representation inherent to an Executive Presidency.\n\nAlthough it might be thought that such articles provide a generic capacity to act before all instances and jurisdictions, the truth is that constitutional jurisdiction has special standing assumptions, expressly provided for in its law. Thus, regarding direct institutional standing, understood as that possibility that the Law of Constitutional Jurisdiction grants to certain subjects to take action before the Chamber without the existence of a case pending resolution, the aforementioned law recognizes that power only to \"...the Comptroller General of the Republic, the Attorney General of the Republic, the Prosecutor General of the Republic, and the Ombudsman\". (Canon 75).\n\nThe standing assumptions—among them, direct standing—have been specified jurisprudentially:\n\n\"I.- REGARDING THE FORMAL PREREQUISITES FOR ADMISSIBILITY OF THE ACTION. The action of unconstitutionality is a process with certain formalities that must be satisfied so that this Chamber can validly hear the merits of the challenge. In that sense, Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction establishes the prerequisites for the admissibility of the action of unconstitutionality. First, the existence of a prior matter pending resolution is required, either in judicial proceedings or in the procedure to exhaust the administrative remedy, in which the unconstitutionality has been invoked as a reasonable means to protect the right or interest considered injured. In the second and third paragraphs, the law establishes, in an exceptional manner, prerequisites where a prior matter is not required, when, due to the nature of the matter, there is no individual and direct injury, or it involves the defense of diffuse or collective interests, or when it is filed directly by the Comptroller General of the Republic, the Attorney General of the Republic, the Prosecutor General of the Republic, and the Ombudsman. Likewise, there are other formalities that must be met, namely, the filing brief must be authenticated and contain an explicit determination of the challenged regulations, duly grounded, with a specific citation of the components of the constitutionality block considered infringed (Article 78 of the Law of Constitutional Jurisdiction). It must also accredit the standing conditions (powers of attorney and certifications), proceed with the payment of the Colegio de Abogados stamp, and provide a literal certification of the brief in which the unconstitutionality of the challenged norms was invoked in the base matter (Article 79 of the Law of Constitutional Jurisdiction).\" (Judgment No. 2024036949 of 9:20 a.m. on December 11, 2024).\n\nBased on the foregoing, it is evident that the Law of Constitutional Jurisdiction does not recognize Inamu as an entity with the power to take direct action in matters of constitutional control. Thus, the direct institutional standing that the plaintiff seeks does not exist.\n\nIn the other lines dedicated to the standing for the action, Inamu does not express any argument but merely transcribes norms of the Law of Constitutional Jurisdiction.\n\nThe Chamber has repeatedly indicated that there is a procedural burden imposed on the plaintiff to adequately substantiate their standing:\n\n\"III.- ON THE INADMISSIBILITY OF THIS ACTION OF UNCONSTITUTIONALITY. In the sub judice, various formal requirements are not met that determine the inadmissibility of this action. First, the plaintiff does not justify the eventual basis of his standing but merely points out that he appears 'pursuant to what Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction indicates, acting in defense of the interests of notaries public who may be affected by the application of that norm, including the undersigned,' but does not specify or adequately substantiate being in the presence of any of the standing assumptions—by incidental means or direct means—specifically provided for in the aforementioned Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction. In particular, he does not mention the existence of a prior matter, nor does he prove having made the necessary invocation of unconstitutionality in such matter, as required in the first paragraph of Article 75 and in numeral 79, both of the Law of Constitutional Jurisdiction.\" (Judgment No. 2024034690 of 9:30 a.m. on November 20, 2024).\n\n\"III.- IN THE SPECIFIC CASE. The plaintiff challenges Sole Transitory Provision of Law No. 7514. However, the brief lacks the minimum requirements necessary to consider the action filed. First, he does not substantiate the reasons for his standing: he does not indicate whether there is a prior matter, nor does he provide any document demonstrating the existence of a process pending resolution. Nor does he state whether he is promoting the action in defense of diffuse or collective interests or due to the absence of individual and direct injury.\" (Judgment No. 2023033039 of 9:20 a.m. on December 20, 2023, criterion reiterated in Judgment No. 2024010826, 9:20 a.m. on April 24, 2024).\n\nAfter ruling out a direct institutional standing, no argument is observed (beyond the mere transcription of norms) that justifies the standing that assists the plaintiff in coming to this venue through the channel of constitutional control. To that extent, she has failed to meet the corresponding procedural burden.\n\nFinally, the Attorney General's Office considers that there may be a diffuse interest in the defense of \"all women in the municipal sphere.\" However, aside from the fact that the point was not expressly argued by the plaintiff when justifying her standing, the Chamber has not recognized such a diffuse interest. It must be observed that, given the breadth of the protection of women's rights (politics, education, employment, health, economic benefits, equality, to name some of those contained in the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women), establishing the defense of women as a diffuse interest would result in the recognition of a popular action, since there is very little regulation that does not, in some way, affect the female population.\n\nBy virtue of the foregoing, it is verified that the action fails to meet the minimum requirements to pass the admissibility examination and proceed to its merits. Consequently, it is declared without merit.\n\nII.- Documentation provided to the file. The parties are warned that, if any paper document, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device, or one produced by new technologies, has been provided, these must be withdrawn from the office within a maximum period of thirty business days counted from the notification of this judgment. Otherwise, all material not withdrawn within this period will be destroyed, pursuant to the provisions of the \"Regulation on Electronic Files before the Judicial Branch,\" approved by the Full Court in session No. 27-11 of August 22, 2011, Article XXVI, and published in Judicial Bulletin No. 19 of January 26, 2012, as well as the agreement approved by the Superior Council of the Judicial Branch in session No. 43-12 held on May 3, 2012, Article LXXXI.\n\nTherefore:\n\nBy majority, the action is declared without merit for reasons of standing. Judge Garro Vargas records different reasons. Judge Cruz Castro dissents and decides to hear the action on the merits.\n\nFernando Castillo V.\nPresident\n\nFernando Cruz C. Paul Rueda L.\n\nLuis Fdo. Salazar A. Jorge Araya G.\n\nAnamari Garro V. Ingrid Hess H.\n\nFile No. 24-016520-0007-CO\nRes. No. 2025-005264\n\nDIFFERENT REASONS OF JUDGE GARRO VARGAS\n\nRespectful of the majority's criterion, I have deemed it necessary to record different reasons for rejecting this action on admissibility grounds.\n\nFirst, upon careful review of the filing brief and the attached documents, I consider it necessary to clarify that rejecting this action due to the supposed absence of institutional standing is not appropriate. It is true that the executive president of the National Institute of Women (INAMU) does not have it, but said standing was also not invoked by the plaintiff. That is, at no time did she allege a supposed institutional standing; rather, the plaintiff alluded to the constitutive law of INAMU to demonstrate that, among its purposes, is the protection of women's rights, and that among the powers of the executive president is \"to exercise the administrative, legal, judicial, and extrajudicial representation\" (Art. 16) of that institution. However, at no time, it is reiterated, did she attempt to assimilate her condition to that of—for example—the Comptroller General of the Republic or the Ombudsman within the respective scope of their competencies (Art. 75, paragraph 3 of the Law of Constitutional Jurisdiction (LJC)). Said authorities, according to the regulations governing the matter, do possess institutional standing to initiate this type of constitutional control process. Therefore, in my opinion, it would not be appropriate to allude to a rejection of institutional standing, because it was not invoked by the plaintiff authorities.\n\nIn my view, it is appropriate to reject this action of unconstitutionality under the understanding that the plaintiff did not conduct an argumentative development of which standing assumption she holds to bring the action of unconstitutionality. In the filing brief for the action, it is observed that reference was only made to the norm that, in her judgment, legitimizes her to bring this process, namely, Art. 75, second paragraph of the LJC, but without performing any argumentative development on the matter (see petition for the filing of the action of unconstitutionality).\n\nTo that end, the ideal would have been to apply the warning provided for in Art. 80 of the LJC, but at this procedural moment, I have no alternative but to reject the action for failure to meet the formal admissibility requirements.\n\nIn any case, it is not for this Chamber to supply the deficiencies in the argumentation made by the plaintiff. This is the position I have held in the past and that it is appropriate to reiterate on this occasion. In the dissenting vote in Judgment No. 2021-01158, I made the following considerations:\n\n\"I have deemed it necessary to dissent and declare this action of unconstitutionality without merit, but for reasons of standing.\n\nFirst, it is necessary to underline what this Court has said regarding the nature and formalities that must be rigorously complied with in actions of unconstitutionality. In this regard, the Chamber has insisted that the legislator designed this constitutional control process as a formal one. So, for admissibility purposes, a series of requirements established for that purpose in the Law of Constitutional Jurisdiction (LJC) must be met. In addition to accrediting the conditions of admissibility and standing (powers of attorney and certifications), the Law requires compliance with certain important formalities such as the explicit determination of the challenged regulations, duly grounded and with a specific citation of the constitutional norms and principles considered infringed (Art. 78), and the literal certification of the brief where the reservation of unconstitutionality was made in the prior matter (Art. 79). If one or more of these requirements are not met, the Presidency of the Chamber may request that the mentioned formalities be corrected, and, if compliance with what was ordered is not given, the President must deny processing of the action of unconstitutionality (Art. 80).\n\nIn a minority thesis, I have stated that the interpretation of Arts. 78 and 79, as well as that of Art. 80 of the Law governing this jurisdiction, should be broad in benefit of those who come to this Chamber, so that access to constitutional justice is not unnecessarily limited. However, the control of the corresponding requirements to activate constitutional control of norms must indeed be verified.\n\nIn the specific case, upon careful review of the filing brief for the action of unconstitutionality, it is evident that the plaintiff bases his standing on the amparo petition processed in file No. 16-015602-007-CO, in which he was given a deadline for filing this action (finding 2° of the judgment). However, after examining the file of said amparo process, I have reached the conclusion that it does not constitute a reasonable means to protect the rights invoked, because the amparo itself is inadmissible, given that no specific injurious situation to any fundamental right is listed. It is a generic amparo, with absolute subjective indeterminacy, filed against the executive decrees that are challenged here, without, for such purposes, any specific conduct being identified that warrants the intervention of this Court to restore fundamental rights or freedoms. It looks more like an amparo petition directed directly against a legal norm (executive decrees) without an individual act of application. (...)\n\nIn this regard, as pointed out supra, the action of unconstitutionality is a formal process that, if it has any deficiency, cannot be ignored by this Chamber and must be corrected by the plaintiff himself. Therefore, it is not admissible for this Court to officially supply or correct the deficiencies of the appeal invoked as the base matter, because in this case, it would also involve intervening in aspects of the admissibility of the action that were required to be fulfilled by the plaintiff.\n\nBased on the foregoing, I consider it improper for this Court to officially add reasons to justify the admission of this action of unconstitutionality: first, because it was not argued by the party, and furthermore, because the respondent authorities were not given a hearing regarding that new argument added unilaterally by the Chamber.\n\nConsequently, considering the amparo petition inadmissible, I consider the present action of unconstitutionality likewise inadmissible. Therefore, I declare it without merit, but under these arguments of standing and admissibility of the process.\"\n\nThe very majority of this Chamber on other occasions has affirmed the following (see Judgment No. 2020-024182):\n\n\"On the other hand, the plaintiff mentioned in the filing brief that, should the Chamber consider diffuse interests applicable, the action be admitted in that capacity; however, he did not give further basis or justification.\"\n\nSuch a claim is entirely improper and unacceptable, given that it is not for this Court to justify, on its own motion, the standing of the petitioners, nor to remedy the omission of the justification that must be provided. In light of the foregoing, in this Court's opinion, this acción de inconstitucionalidad must be summarily dismissed.” (The emphasis does not appear in the original).\n\nIn light of the criteria set forth, I consider that this acción de inconstitucionalidad must be declared inadmissible.\n\nAnamari Garro V.\n\nExp: 24-016520-0007-CO\n\nRes. 2025005264\n\nDissenting vote of Magistrate Cruz Castro.— The defense of women's rights is covered under the concept of diffuse interest (interés difuso)\n\nThis action, filed by the Executive President of the Instituto Nacional de la Mujer, has been dismissed by the majority of this Chamber. It was considered that “the Ley de la Jurisdicción Constitucional does not recognize Inamu as an entity with the authority to bring a direct action in matters of constitutional review. Thus, the direct institutional standing that the petitioner claims does not exist.” Then, regarding the diffuse interest for the defense of all women, it is argued that neither does the petitioner allege it as such, nor has the Chamber recognized it.\n\nIn my opinion, standing based on diffuse interest should have been admitted for this action, and its examination on the merits should have continued.\n\nIn a sense similar to that indicated by the Procuraduría General de la República, in this case a diffuse interest may exist in the defense of “all women in the municipal sphere.”\n\nDiffuse interests are those diffused or disseminated among all members of the community, without the need for a formal organization to exist. In this category, the Chamber has identified the rights of consumers, minorities, voters, the defense of public funds, among many others. It is for the foregoing that I consider that in this case we are facing the defense of the diffuse interests of all women in the municipal sphere, since what is being challenged is the regression of gender policies and the offices responsible for their defense in that space. As indicated by the PGR, the petitioner appears in defense of the collective of women who may eventually be affected in the municipal sphere, upon the issuance of the challenged rule. The foregoing, in accordance with the power conferred by Article 3, subsection b) of Ley 9801 of April 30, 1998, Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, which establishes as one of the powers of said institution: “To protect the rights of women enshrined both in international declarations, conventions, and treaties and in the Costa Rican legal system; to promote equality between genders and to foster actions aimed at improving the situation of women.”\n\nI consider that in the defense of women's interests, due to their situation of historical inequality, it is of great legal, social, and political relevance that it must not be limited to the requirement of restrictive standing in the constitutional sphere. Women have traditionally belonged to a vulnerable or disadvantaged group, which undoubtedly justifies the particular protection of the State. Although Article 33 of the Constitución Política guarantees, among other aspects, equal opportunities for men and women, the historical and social reality demonstrates that institutional projections have been executed with a clear disadvantage for women. Without a doubt, such a disadvantage constitutes a notorious fact. In light of the noted fact and without going into further considerations about the causes that motivate it, it is essential that this Constitutional Jurisdiction include within the defense of diffuse interests the protection of gender equity regarding women and thereby respond with the aim of achieving the balance ordered by the Constitución Política. There is not the slightest doubt that the challenge of rules that may produce discrimination to the detriment of women is a matter of constitutional relevance. In that defense, there is an interest that affects the equity of women's rights.\n\nConsequently, the defense of women's rights fits within the concept of diffuse interest, and to that extent it can serve as a basis for the filing of this acción de inconstitucionalidad.\n\nFernando Cruz C.\nMagistrate\n\nExp. 24-016520-0007-CO       1\n\nObservations of SALA CONSTITUCIONAL\n\nvoted by ballot\n\nClassification prepared by SALA CONSTITUCIONAL of the Poder Judicial. Its reproduction and/or distribution for profit is prohibited.\n\nIt is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 08-05-2026 12:00:06.\n\nSCIJ de Hacienda\nSCIJ de la Procuraduría General de la República"
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