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  "id": "nexus-sen-1-0034-1403520",
  "citation": "Res. 00285-2026 Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago",
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  "doc_type": "court_decision",
  "title_es": "Reenvío para demolición de pileta truchícola en zona de protección del Río Savegre",
  "title_en": "Retrial ordered for demolition of trout pond in Río Savegre protection zone",
  "summary_es": "El Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago resolvió dos recursos de apelación contra la sentencia 382-2022 del Tribunal Penal de Pérez Zeledón, que condenó al imputado por usurpación de aguas y rechazó ordenar la demolición de estanques truchícolas construidos dentro de la zona de protección del Río Savegre, con base en los artículos 33 bis, 33 ter y el Transitorio II de la Ley Forestal (reforma Ley 10210). El Tribunal declaró sin lugar el recurso de la defensa —cuyos motivos atacaban aspectos ya resueltos con carácter de cosa juzgada— y con lugar el recurso del Ministerio Público. La razón central: la Sala Constitucional, mediante resolución 41905-2025, declaró inconstitucionales con efecto retroactivo esas normas por violación a los principios de razonabilidad técnica, no regresión, precautorio y pro natura. Al desaparecer el sustento normativo de la decisión impugnada, se anuló la sentencia en cuanto a la restitución de las cosas a su estado anterior y se ordenó juicio de reenvío.",
  "summary_en": "The Cartago Criminal Sentence Appeals Court resolved two appeals against the 2022 judgment of the Pérez Zeledón Criminal Court, which convicted the defendant of water usurpation and refused to order demolition of trout-farming ponds built within the 15-meter protection zone of the Río Savegre, relying on Articles 33 bis, 33 ter, and Transitorio II of the Forestry Law (as amended by Law 10210). The court denied the defense appeal—whose grounds attacked issues already settled by res judicata—and granted the prosecution's appeal. The central reason: the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), by Resolution 41905-2025, retroactively struck down those norms for violating the principles of technical reasonableness, non-regression, precaution, and pro natura in environmental matters. With the legal basis of the challenged ruling removed, the judgment was annulled as to the restitution-of-things issue and a retrial was ordered.",
  "court_or_agency": "Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago",
  "date": "18/06/2026",
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    "zona de protección (Ley Forestal Art. 33)",
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    "principio de no regresión ambiental",
    "in dubio pro natura / principio pro natura",
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    "razonabilidad técnica en materia ambiental",
    "juicio de reenvío",
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  "keywords_es": [
    "usurpación de aguas",
    "zona de protección fluvial",
    "Ley Forestal",
    "Ley 10210",
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    "Río Savegre",
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  "excerpt_es": "Todas esas obras fueron calificadas por el legislador como de \"bajo impacto ambiental\" sin ningún sustento técnico. La definición de perímetros de protección para la conservación del recurso y de su entorno es un instrumento que sustenta la protección del derecho al agua, por lo tanto, cualquier medida legislativa o administrativa que tienda a variar la protección de ese perímetro, debe estar sustentada técnicamente. [...] Por esa razón, al no encontrarse en el expediente legislativo una justificación técnica al respecto, el segundo párrafo del artículo 33 bis resulta inconstitucional. Violentándose el Derecho de la Constitución por transgresión del principio de razonabilidad técnica y del principio de objetivación en materia ambiental.\n\nAl permitirse dichas obras, cuando antes no estaban permitidas, significa que las áreas de protección de los cuerpos de agua antes estaban mayormente protegidas, lo cual implica una regresión en la protección ambiental.\n\nesta Cámara no podría convenir con el juez de instancia que criterios estrictamente económicos primen sobre la protección al medio ambiente pues, sin desconocer las necesidades de trabajo de un determinado lugar, nunca podría estimarse que, la forma de resolverlo, sea a través del menoscabo a la naturaleza, con actividades que supondrían una regresión en la tutela de los derechos de todas las personas que, sin un ambiente ecológicamente equilibrado, exponen su calidad de vida.",
  "excerpt_en": "All those works were classified by the legislature as 'low environmental impact' without any technical basis. The definition of protection perimeters for the conservation of the resource and its surroundings is an instrument that underpins the protection of the right to water; therefore, any legislative or administrative measure tending to modify the protection of that perimeter must be technically grounded. [...] For that reason, since no technical justification was found in the legislative record, the second paragraph of Article 33 bis is unconstitutional. The Constitution's law is violated by transgression of the principle of technical reasonableness and the principle of objectivization in environmental matters.\n\nBy permitting those works, when they were not permitted before, it follows that the protection areas of water bodies were previously more protected, which implies a regression in environmental protection.\n\nThis Chamber cannot agree with the trial judge that strictly economic criteria should prevail over environmental protection, for, without dismissing the employment needs of a given area, it could never be accepted that the way to address those needs is through damage to nature, through activities that would constitute a regression in the protection of the rights of all persons who, without an ecologically balanced environment, have their quality of life put at risk.",
  "outcome": {
    "label_en": "Granted — Retrial ordered",
    "label_es": "Con lugar — Reenvío",
    "summary_en": "The court granted the prosecution's appeal and annulled the lower court's ruling on restitution of things to their prior state, ordering a retrial so the court of origin can rule on the demolition of the trout-farming pond in light of the Sala Constitucional's retroactive striking down of Articles 33 bis, 33 ter, and Transitorio II of Law 10210 in Resolution 41905-2025.",
    "summary_es": "El Tribunal declaró con lugar el recurso del Ministerio Público y anuló la sentencia en cuanto a la restitución de las cosas a su estado anterior, ordenando juicio de reenvío para que el tribunal de origen resuelva sobre la demolición de la pileta truchícola a la luz de la inconstitucionalidad retroactiva de los artículos 33 bis, 33 ter y el Transitorio II de la Ley 10210 declarada por la Sala Constitucional en la resolución 41905-2025."
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  "pull_quotes": [
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      "context": "Considerando V — cita de la resolución 41905-2025 de la Sala Constitucional (principio de razonabilidad técnica)",
      "quote_en": "All those works were classified by the legislature as 'low environmental impact' without any technical basis. The definition of protection perimeters for the conservation of the resource and its surroundings is an instrument that underpins the protection of the right to water; therefore, any legislative or administrative measure tending to modify the protection of that perimeter must be technically grounded.",
      "quote_es": "Todas esas obras fueron calificadas por el legislador como de \"bajo impacto ambiental\" sin ningún sustento técnico. La definición de perímetros de protección para la conservación del recurso y de su entorno es un instrumento que sustenta la protección del derecho al agua, por lo tanto, cualquier medida legislativa o administrativa que tienda a variar la protección de ese perímetro, debe estar sustentada técnicamente."
    },
    {
      "context": "Considerando V — cita de la resolución 41905-2025 de la Sala Constitucional (principio de no regresión)",
      "quote_en": "By permitting those works, when they were not permitted before, it follows that the protection areas of water bodies were previously more protected, which implies a regression in environmental protection.",
      "quote_es": "Al permitirse dichas obras, cuando antes no estaban permitidas, significa que las áreas de protección de los cuerpos de agua antes estaban mayormente protegidas, lo cual implica una regresión en la protección ambiental."
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      "context": "Considerando V — principios ambientales aplicados por el Tribunal de Apelación",
      "quote_en": "Any decision concerning human intervention in a protection zone through construction works must be approached from the principles of the right to a healthy environment, prevention—if it is determined that the activity has the potential to affect the environment; the precautionary principle, which establishes that the mere possibility of harm entails the adoption of effective measures to prevent damage to the environment; and the principle in dubio pro natura, which requires interpreting norms in favor of the conservation of natural resources in the face of uncertainty.",
      "quote_es": "cualquier decisión que se tome en relación con la injerencia humana en una zona de protección a través de obras de construcción, debe abordarse a partir de los principios de derecho a un ambiente sano, de prevención —si es que se determina que la actividad tiene la potencialidad de afectar al medioambiente—; precautorio, que establece que, la sola posibilidad de daño conlleva al establecimiento de medidas eficaces para impedir menoscabo al ambiente; el principio in dubio pro natura, que obliga a interpretar las normas a favor de la conservación de los recursos naturales ante la incertidumbre."
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      "context": "Considerando V — razonamiento del Tribunal de Apelación",
      "quote_en": "This Chamber cannot agree with the trial judge that strictly economic criteria should prevail over environmental protection, for, without dismissing the employment needs of a given area, it could never be accepted that the way to address those needs is through damage to nature, through activities that would constitute a regression in the protection of the rights of all persons who, without an ecologically balanced environment, have their quality of life put at risk.",
      "quote_es": "esta Cámara no podría convenir con el juez de instancia que criterios estrictamente económicos primen sobre la protección al medio ambiente pues, sin desconocer las necesidades de trabajo de un determinado lugar, nunca podría estimarse que, la forma de resolverlo, sea a través del menoscabo a la naturaleza, con actividades que supondrían una regresión en la tutela de los derechos de todas las personas que, sin un ambiente ecológicamente equilibrado, exponen su calidad de vida."
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Se apersonaron en sede de apelación el licenciado Alejandro Alpízar Arrones en representación del Ministerio Público y el licenciado Adrián Fernández Rodríguez como defensor particular del imputado.\n\nRESULTANDO\n\n I.- Que mediante sentencia número 382-2022 del Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur, Pérez Zeledón, de las 07:38 horas del 11 de julio de 2022, se dispuso: “POR TANTO. De conformidad con lo antes expuesto y artículos 35, 39 y 41 de la Constitución Política; 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; 5.6 y 8.2 de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos; 1, 2, 50, 51, 53, 54, 55, 56, 59 al 63, 71, 103 y 226 del Código Penal, 140, del Código Procesal Penal, numerales 33, 33 bis y 33 ter de la Ley 7575, Ley Forestal y su reforma Ley número 10210, este Tribunal resuelve: Primero: se impone la pena a [Nombre 001] de SEIS MESES de prisión, pena que deberá descontar en el lugar y forma que determinen los reglamentos penitenciarios previo abono a la preventiva si hubiere sufrido. Por reunir los requisitos objetivos y subjetivos, se le otorga al sentenciado [Nombre 001] el Beneficio de Ejecución Condicional de la Peña, fijándose un período de prueba por el espacio de tres años, plazo durante el cual no deberá cometer un nuevo delito doloso sancionado con pena superior a los seis meses de prisión ya que por el contrario se le revocará dicho beneficio; además se le impone la pena de 50 días multa, siendo que cada día de multa será de ¢7.500(colones), para un total de ¢375.000°°(colones), la multa la deberá depositar el condenado a partir de los quince días posteriores a la firmeza de esta resolución, a favor del PATRONATO NACIONAL DE CONSTRUCCIÓN, INSTALACIÓN Y ADQUISICIÓN DE BIENES DE ADAPTACIÓN SOCIAL, en el número de cuenta [Valor 001] del Banco Nacional de Costa Rica que posee el Ministerio de Justicia y Gracia. En caso que el acusado carezca de capacidad para cancelar la multa impuesta, se podrá otorgar un plazo para que pague en tractos la misma. Segundo: con relación a la orden de derribo y el restablecimiento de las cosas al estado que tenían antes del hecho; con base a lo que establece la reforma de ley número 10210 publicada en el periódico oficial La Gaceta, del 01 de junio del año 2022, en referencia a la reforma de los artículos 33 bis y 33 ter de la Ley 7575, Ley Forestal, y los transitorios 1 y 2, este Tribunal resuelve improcedente la demolición de la estructura que se encuentra en disputa, esto en razón al acatamiento legal que establece específicamente el transitorio segundo de dicha reforma, que ordena que por el plazo de veinticuatro meses, contado a partir de la entrada en vigencia de la presente ley, que aquellas obras existentes que se encuentren dentro de la zona de protección, podrán mantenerse sin que se pueda ordenar, por parte del Estado, su derribo y/o eliminación. Razón por la cual, en dicho plazo, deberá el encartado y las empresas representadas por este, Truchas San Gerardo S.A., cédula de persona jurídica número [Valor 002] y Truchas Reales de Costa Rica Sociedad Anónima, cédula jurídica número [Valor 003], obtener la autorización respectiva y validar las construcciones existentes de acuerdo con la reglamentación emitida para tales efectos. Firme la sentencia háganse las comunicaciones de estilo al Juzgado de Ejecución de la Pena, al Instituto Nacional de Criminología, al Registro Judicial y se ordena el archivo del expediente, son las costas del proceso a cargo del Estado.- Leonardo Brenes Gómez Juez de Juicio” (así en el original).\n\n II.- Que, contra el fallo indicado, el licenciado Alejandro Alpízar Arrones, en calidad de representante del Ministerio Público y, el licenciado Adrián Fernández Rodríguez, como defensor particular del imputado, interpusieron sendos recursos de apelación. \n\n III.- Mediante resolución de las 10:28 horas del 11 de agosto de 2022, el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), emplazó a las partes acerca de los recursos de apelación interpuestos. El defensor del imputado se opuso a ambos recursos y solicitó confirmar la sentencia venida en alzada.\n\n IV.- En fecha 16 de marzo de 2023 ante esta Cámara, pero con distinta integración (jueces Fallas Redondo; Gillen Bermúdez y jueza López Monge), se efectuó audiencia oral a solicitud de la defensa técnica del imputado en la que participaron el imputado y su representante legal, el representante de la Procuraduría General de la República, licenciado Enrique Montero Gamboa y el fiscal Alejandro Alpízar Arrones. \n\n V.- Mediante resolución 2023-209 de las 14:55 horas del 29 de mayo de 2023, el Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago con una integración diferente (jueces Fallas Redondo, Gillen Bermúdez y jueza López Monge), se dispuso: “POR TANTO: Se suspende la tramitación del presente proceso, así como el cómputo del plazo de prescripción de la acción penal, a partir de esta fecha y hasta que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia resuelva la acción de inconstitucionalidad que se tramita como expediente 23-002032-0007-CO. Se dispone comunicar la presente resolución a la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, solicitándole respetuosamente que se notifique a este Tribunal de Apelación de Sentencia la resolución que tome en la acción de inconstitucionalidad 23-002032-0007-CO, para efectos de retomar los procedimientos que en este momento se suspenden”.\n\n VI.- Mediante resolución 41905-2025 de las 12:15 horas del 17 de diciembre de 2025, la Sala Constitucional, resolvió: “Por tanto: 1) Por unanimidad, se declara sin lugar la acción en cuanto al primer párrafo del numeral 33 bis. 2) Por mayoría, se declara CON lugar la acción en contra del segundo párrafo del artículo 33 bis y el artículo 33 ter de la Ley Forestal, así como el transitorio II de la ley nro. 10210. 3) Por mayoría, se interpreta el último párrafo del artículo 33 bis de la Ley Forestal, en el sentido de que la competencia de la Dirección de Agua de otorgar las autorizaciones previstas, no desconoce la exigencia de rango constitucional y convencional de contar con una evaluación de impacto ambiental previa, cuando, dependiendo de la obra o actividad correspondiente, técnicamente así se requiera, en concordancia con las competencias de la SETENA en esa materia. Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de las normas anuladas, sin perjuicio de derechos adquiridos de buena fe. Los magistrados Castillo Víquez, Salazar Alvarado y Garro Vargas salvan el voto parcialmente y declaran constitucionales el segundo párrafo del artículo 33 bis y 33 ter de la Ley Forestal, siempre y cuando se interprete que, esa condición de bajo impacto ambiental a la que alude el artículo 33 bis respecto de esas obras, sea definida previamente bajo un estudio técnico, conforme el pronunciamiento que hace este Tribunal en esta sentencia, en relación con el párrafo final de ese mismo ordinal aquí impugnado. En igual sentido, salvan el voto y declaran sin lugar la acción respecto del transitorio II. La magistrada Garro Vargas consigna nota. Reséñese este pronunciamiento en el Diario Oficial La Gaceta y publíquese íntegramente en el Boletín Judicial. Notifíquese.-”\n\n VII.- El pronunciamiento constitucional señalado en el acápite previo fue publicado en el Boletín Judicial en el Diario Oficial La Gaceta n.° 64 del 09 de abril de 2026.\n\n VIII.- Realizada la deliberación de ley según lo dispuesto en el numeral 465 del Código Procesal Penal, esta Cámara se planteó las cuestiones formuladas en el recurso.\n\n XI.- En los procedimientos se han observado las formalidades y prescripciones de ley.\n\n Redacta la Jueza de Apelación de Sentencia Sancho González;\n\nCONSIDERANDO\n\nI.- Admisibilidad de los recursos. \n\nAnalizados los parámetros de admisibilidad, el Tribunal verifica que los recursos planteados cumplen con los mismos desde la perspectiva objetiva, en virtud de que se han incoado en contra de la sentencia de fondo de primera instancia. La lectura integral de la sentencia se llevó a cabo el día 18 de julio de 2022 y el libelo de impugnación del Ministerio Público fue presentado el 27 de julio de ese año mientras que el del defensor del sindicado fue interpuesto el 04 de agosto de 2022, dentro del plazo de ley previsto para tales efectos. Por otro lado, quienes impugnan se encuentran legitimados para ello por ser partes procesales debidamente constituida (defensor particular del acusado), de conformidad con los numerales 458, 459, 460 y 461 del Código Procesal Penal.\n\nII.- Competencia de esta Cámara.\n\n Por una cuestión de orden, dado que esta causa data del año 2013 y es un expediente muy voluminoso, es necesario hacer un recuento de los antecedentes procesales:\n\n1) El Ministerio Público acusó al imputado [Nombre 001] de dos delitos de infracción a la Ley Forestal en la modalidad de invasión en áreas de protección, un delito de usurpación de aguas, un delito de infracción al Código de Minería en la modalidad de exploración o explotación sin permiso y un delito de infracción a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre en la modalidad de contaminación de aguas de dominio público (ver calificación legal de la acusación a partir de folio 360 del expediente en formato PDF).\n\n2) La Procuraduría General de la República formuló querella por delitos de acción pública en contra del imputado [Nombre 001] (folio 384 del expediente en formato PDF) por los mismos delitos descritos en el acápite anterior.\n\n3) Mediante sentencia 661-2016 de las 08:50 horas del 07 de noviembre de 2016 del Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), al imputado se le absolvió de todos los cargos atribuidos excepto del delito de usurpación de aguas, respecto del cual se le declaró autor responsable. Asimismo, se denegó la solicitud de ordenar la restitución de las cosas al estado anterior, en concreto la demolición de un estanque para el cultivo de truchas (ver folio 1367 del expediente en formato PDF). \n\n4) Mediante resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago n° 2018-074 de las 10:54 horas del 16 de febrero de 2018 (folio 1613 del expediente en formato PDF) se confirmó la sentencia descrita en el acápite anterior excepto en dos extremos: se anuló la pena impuesta al sindicado [Nombre 001] y se ordenó valorar la procedencia o improcedencia de la demolición.\n\n5) Por medio de la resolución de la Sala Tercera número 2018-00824 de las 11:30 del 09 de noviembre de 2018 (folio 1967 PDF) se declaró inadmisible recurso de casación promovido por el imputado y admisible el que fue interpuesto por el Ministerio Público en contra de lo dispuesto por el Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago descrita en el punto precedente.\n\n6) La Sala Tercera, mediante resolución número 2019-00752 de las 10:06 horas del 21 de junio de 2019, declaró sin lugar recurso de Casación incoado por el Ministerio Público (folio 2013 PDF).\n\n7) Mediante sentencia 25-2020 de las 17:11 horas del 14 de enero de 2020 del Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) (folio 2179 PDF) se impusieron las penas de seis meses de prisión y de treinta días multa al justiciable. Asimismo, se denegó la demolición de la estructura objeto de esta litis.\n\n8) El Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago, mediante la resolución número 2021-403 de las 11:02 horas del 16 de julio de 2021 anuló la sentencia indicada en el ítem anterior y dispuso celebrar un juicio de reenvío para volver a analizar los mismos extremos —pena y la restitución de las cosas al estado anterior— (ver folio 2273 del expediente en formato PDF).\n\n9) Producto de esa decisión judicial, se dictó por parte del Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) la sentencia número 382-2022 de las 07:38 horas del 11 de julio de 2022, que aquí se conoce por esta Cámara de apelaciones. \n\nEl recuento de actuaciones descritas permite concluir que la competencia de este órgano de alzada se limita a dos extremos puntuales: primero, en cuanto a la cuestión penal, a la revisión de la sanción impuesta al condenado [Nombre 001] por el delito de usurpación de aguas si es que así se plantea en el recurso de apelación de la defensa, o bien, surge de la revisión integral del fallo. El segundo, atañe a la demolición de obras de cara a la restitución de las cosas al estado anterior; por lo que, se procede a examinar los alegatos recursivos bajo esta premisa operativa. \n\nIII.- Contenido de la vista celebrada el 16 de marzo de 2023.\n\nA solicitud de la defensa, se celebró audiencia oral conforme a lo preceptuado en el numeral 463 del Código Procesal Penal. Esa diligencia tuvo lugar ante el Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago con una integración diferente a la que ahora resuelve (el juez Fallas R. que presidía la diligencia ya no labora para el Poder Judicial y las otras dos personas juzgadoras —Gillen B. y López M. actualmente se encuentran nombrados en otros despachos), esto debido al tiempo que estuvo suspendido el proceso en espera del pronunciamiento de la Sala Constitucional referido en el resultando V de esta resolución. La circunstancia de que el recurso de apelación lo resuelva otra integración colegiada de esta Cámara de Apelaciones no vulnera el debido proceso, en virtud de varias razones: i) este órgano jurisdiccional se impuso del contenido de la vista que se efectuó gracias a la posibilidad que brindan las herramientas tecnológicas. Así, tuvimos acceso al video que consta en el Escritorio Virtual número 130000440611PE-16032023103512-2_Multi—0, registrado a las 11:16:09 del 16 de marzo de 2023, en consecuencia, escuchamos la exposición que brindaron todas las partes; ii) en la audiencia oral no se evacuó prueba. Si bien el acriminado hizo uso de la palabra, se trató de una manifestación muy breve, no de una declaración y, por lo tanto, no estuvo sometida al contradictorio; iii) de acuerdo con los registros, las partes no ampliaron argumentos más allá de los que ya constaban en los documentos. El procurador penal expuso su posición de cara a los libelos recursivos (como se reseñará infra) y las personas juzgadoras hicieron algunas preguntas estrictamente aclaratorias en cuanto al trámite. Al respecto y bajo una premisa similar a la que nos ocupa, la Sala Constitucional en el voto n.° 2025-13507 de las 11:40 horas del 07 de mayo de 2025, de manera vinculante erga omnes, no ha encontrado vulneración a derechos fundamentales ni a garantía alguna. En virtud de lo anterior, bajo la conformación de esta cámara de alzada indicada en el encabezado de esta resolución, se emite este pronunciamiento. En cuanto al contenido de la audiencia propiamente dicho, como se adelantó, las partes reiteraron los argumentos que habían planteado por escrito. El defensor del imputado se opuso al recurso de apelación del Ministerio Público, señaló que este se trata de un caso complejo y se refirió a las diferentes sentencias y apelaciones que se han dictado a lo largo del proceso. Al final de la exposición del resto de partes, se le concedió de nueva cuenta la palabra y agregó que consideraba que no podía dictarse resolución final en este proceso si las normas 33 bis y 33 ter de la Ley Forestal estaban impugnadas ante la Sala Constitucional como lo había informado el representante del Estado. El procurador penal, alegó que el recurso de apelación de la defensa debe ser rechazado, mencionó que el rechazo del testigo que no le fue admitido durante el debate, no le causó un agravio a sus intereses. En cuanto al recurso del Ministerio Público, señaló que las normas en las que se basó el tribunal para no ordenar el derribo de las estructuras construidas dentro del área de protección estaban cuestionadas en la Sala Constitucional y, además, agregó que lleva razón el fiscal en cuanto a que procede la demolición de las obras invasoras. El señor fiscal, en relación con el recurso de la defensa, solicitó que se declare sin lugar, mencionó que el rechazo del testigo que se reclama no le causó ningún menoscabo a sus intereses porque la absolutoria por el delito de invasión al área de protección dictada en favor del imputado se encuentra firme, agregó que el perito que hizo el dictamen que se valoró en el fallo impugnado está debidamente calificado y así lo analizó al tribunal de instancia. El encartado, al final de la audiencia, hizo una muy breve manifestación en la que adujo que, cuando la municipalidad llegaba a hacer inspección, veía también la distancia del área de protección. \n\nIV.- Recurso de apelación interpuesto por la defensa técnica del imputado.\n\nEn el primer motivo del recurso se alega “errónea valoración de la prueba”. El recurrente reclama que el juez se equivocó al otorgarle total credibilidad al dictamen pericial del señor José Pablo Araya Pacheco, dado que lo considera dubitativo y que presenta inconsistencias. Reseña parte del fallo venido en alzada y sostiene que el perito consideró, a simple vista, que un trayecto de sesenta metros era perfectamente recto y, con base en eso, cuantificó la supuesta invasión a la zona de protección. Señala que, al contrario de lo que dijo el perito, el imputado y el testigo Marco Retana indicaron que el margen del río es irregular por lo que no podía existir una línea recta perfecta, como lo aseguró el señor Araya Pacheco. También, alude a que ambos declarantes afirmaron que todo el proyecto estuvo a una distancia de diecisiete metros, es decir, dos metros por fuera del límite exigido para la zona de protección. Plasma que, al existir protuberancias en el contorno, por ejemplo: rocas, raíces, pocos de tierra, árboles, entre otros; hay partes en las que se está a mucho más de quince metros, de modo que reitera que, siendo el borde irregular, el perito, en lugar de tomar como referencia solo dos puntos, debió haber considerado al menos quince y, así, trazar varias líneas unidas en esa cantidad. Cuestiona que el perito determinó la rectitud del borde del río a simple vista en una distancia de sesenta metros pese a que dijo que padecía de miopía, condición que le dificulta ver de largo, por eso, quien apela cuestiona la afirmación del juzgador de instancia en cuanto a que la metodología empleada fue correcta, pues considera que existen errores que atentan contra el sentido común. Dice, además, que el perito denotó improvisación, porque en el juicio manifestó que el punto desde el cual se hacen las mediciones depende del criterio de cada topógrafo, lo que evidencia —según su opinión—que no hay certeza que el punto elegido fuera correcto porque bien pudo haber sido otro, como lo es el que escogió el topógrafo contratado por el sindicado —Érick Valerio Fallas—, que concluyó que no existía invasión en la zona de protección, prueba que no se recibió por parte del tribunal de instancia. En el segundo motivo de apelación se reclama “violación al derecho de defensa”. El recurrente aduce que, en el debate, se ofreció como prueba para mejor resolver la declaración del topógrafo Érick Valerio Fallas y el informe junto con el levantamiento topográfico elaborado por él. Apunta que se trataba de prueba de gran importancia porque dimanaba del mismo profesional que había participado en un primer juicio que se llevó a cabo en este proceso y cuestionó las conclusiones a las que arribó el perito en su dictamen. Estableció que, de acuerdo con su análisis, no hubo invasión a la zona de protección. Indica que esa era la única prueba técnica con la que contaba la defensa para contrarrestar la pericial de cargo, pero aun así, el juez la rechazó, lo que afectó el derecho de defensa del acusado. Un tercer motivo del recurso plantea “errónea aplicación del artículo 69 de la Ley de Aguas”. Luego de transcribir la norma, sostiene que la sentencia incurre en el error de establecer que el perito, en una sola visita, podía determinar cuál era el punto de las mayores crecidas ordinarias, porque ese es un trabajo que requería una investigación que excede las competencias de un topógrafo y que es propia de la ingeniería forestal, aspecto que fue explicado en la sentencia 661-2016 de las 08:50 horas del 07 de noviembre de 2016, pues según la norma, no se trata de medir el punto de las mayores crecidas de un día, sino el promedio de todas las mayores ordinarias, lo cual exige una investigación que debe llevarse a cabo en varios momentos del año y no en un solo día. Afirma que este aspecto de la sentencia de cita no fue anulado por parte del Tribunal de Apelación, de tal manera que quedó establecido con carácter de cosa juzgada que un topógrafo no podía ser quien determinara el punto a partir del cual se haría la medición para establecer la zona de protección y que lo que podía hacer era medir a partir del punto que le indicara un ingeniero [sic] forestal, lo que conllevó a que, en el nuevo juicio, se utilizara el mismo peritaje que no arroja certeza necesaria para determinar si la obra está o no dentro de la zona de protección del río Savegre. Solicita que “el Tribunal de Apelación de sentencia, sin necesidad de ordenar un juicio de reenvío, determine que no se le puede dar credibilidad al peritaje del señor José Pablo Araya en cuanto a la determinación de la zona de invasión al área de protección, y que por tal razón NO se puede afirmar en la sentencia que el proyecto truchícola que atendía el señor imputado invade o no dicha zona, pues para estos efectos no se contó con pruebas que pudieran darle certeza a esta afirmación”. El recurso se declara sin lugar. En cuanto a la responsabilidad penal del encartado, del recuento de los antecedentes anteriormente reseñados, se puede establecer con meridiana claridad que, al imputado [Nombre 001], se le absolvió de dos delitos de invasión de una zona de protección, un delito de infracción al Código de Minería y otro de contaminación de aguas de dominio público mientras que se le condenó por el delito de usurpación de aguas, esto mediante sentencia 661-2016 de las 08:50 horas del 07 de noviembre de 2016 del Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón). El tema en cuanto a la responsabilidad penal fue confirmado por la resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago n° 2018-074 de las 10:54 horas del 16 de febrero de 2018 que dispuso el juicio de reenvío únicamente para la determinación de la pena por el delito de usurpación de aguas, exclusivamente. En consecuencia, la culpabilidad quedó zanjada, pues el recurso de casación que promovió el Ministerio Público objetando la absolutoria por el delito de contaminación de aguas fue declarado sin lugar por la Sala de Casación Penal mediante resolución 2019-00752 de las 10:06 horas del 21 de junio de 2019. Luego de ello, se realizó el juicio de reenvío para discutir el extremo pendiente y, mediante sentencia 25-2020 de las 17:11 horas del 14 de enero de 2020 del Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), se definió un nuevo quantum sancionatorio que, de nueva cuenta, fue anulado por el Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago n° 2021-403 de las 11:02 horas del 16 de julio de 2021, que dispuso el reenvío, una vez más, para tales efectos. En virtud de ello, se celebró un nuevo debate y se emitió la sentencia número 382-2022 de las 07:38 horas del 11 de julio de 2022 del Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) que es la que nos ocupa en este fallo, la cual impuso al sentenciado [Nombre 001] seis meses de prisión y 50 días multa como pena por el delito de usurpación de aguas. Ahora bien, si se analiza el recurso de apelación interpuesto por el defensor del justiciable, se concluye con meridiana claridad que el recurrente ha esbozado motivos de apelación que se dirigen a discutir si una pileta de truchas relacionada con las empresas representadas por el sindicado —Truchas San Gerardo S.A. y Truchas Reales de Costa Rica Sociedad Anónima— se construyó invadiendo la zona de protección del margen del río Savegre, tratándose ello de uno de los delitos por los que fue absuelto el sindicado merced a la determinación de un error de tipo, situación que, como ya se lleva dicho, se trata de una decisión con sentencia firme con carácter de cosa juzgada. En ese sentido, el recurrente no cuestiona el monto de pena impuesta a su representado en el fallo ni cuestiona ninguno de los elementos que consideró el a quo para disponerla, de manera que, los motivos de apelación se encuentran orientados a aspectos que, en lo penal, no tienen ninguna relevancia dadas las circunstancias procesales ya descritas. Por otra parte, esta Cámara entiende que, dentro de la discusión en el juicio de reenvío, se debía definir si correspondía ordenar o no el derribo de esa pileta, sin embargo, como el fallo que se revisa decidió mantener las obras y brindarle plazo al encartado para conseguir los permisos respectivos ante la Dirección General de Aguas, ningún agravio se le ocasionó con ello a su situación jurídica o a la de sus empresas, de manera que, por falta de interés, respecto a ese extremo, tampoco es atendible el alegato. Así las cosas, se declara sin lugar el recurso de apelación promovido por el defensor particular del justiciable [Nombre 001].\n\nV.- Recurso de apelación interpuesto por el representante del Ministerio Público.\n\nEn el único motivo del recurso de apelación, el representante del Ministerio Público reclama una “aplicación errónea de los artículos 33 bis, 33 ter de la Ley Forestal art. 11 de la Ley de Biodiversidad”. Cuestiona que el tribunal rechazó la demolición de las obras invasoras porque estimó que cualquier obra de bajo impacto se encuentra amparada a la reforma de la Ley Forestal número 10210, lo que, en su criterio, vulnera el contenido del artículo 50 de la Constitución Política. Indica que, en este proceso, se celebró un juicio de reenvío en el marco de una reciente reforma legal a la ley de cita que adicionó los numerales 33 bis y 33 ter, los cuales autorizan la construcción de obras civiles muy específicas dentro de las áreas de protección de los ríos y quebradas. Agrega que, esa reforma, contempla dos transitorios en los que se ordenó a la Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía (en adelante MINAE) reglamentar la ley en el plazo de tres meses y, a los tribunales de justicia, la disposición de no demoler obras en esas áreas para permitir a las personas tramitar el respectivo permiso ante la Dirección de Aguas según la misma legislación. Transcribe un breve fragmento del fallo apelado y señala que el tribunal consideró que los 30 metros cuadrados invadidos con la pileta de producción de truchas, corresponde a una obra de bajo impacto porque genera beneficio económico a la comunidad y podría ser más lesivo demolerla. Fustiga esa interpretación del a quo y apunta que existen dos errores en ella que son los que le permitieron llegar a la conclusión de que la obra puede permanecer dentro del área de protección del Río Savegre: el primero, considerar que el párrafo segundo del artículo 33 bis de la Ley Forestal permite la presencia de cualquier obra siempre que se considere de bajo impacto y; el segundo, la aplicación que le dio al artículo 11 inciso 2) de la Ley de Biodiversidad, conocido como “principio pro natura”, al indicar que es más beneficioso para el ambiente conservar las obras dentro del área de protección que demolerlas. Señala que el artículo 33 ter debe ser integrado con el 33 bis, ambos de la Ley Forestal, puesto que el segundo menciona tipos de obras que generan actividad turística y utiliza la frase “entre otras”, sin que la norma refiera cuál es el límite, lo que no significa una puerta abierta irrestricta a cualquier tipo de actividad, pues el 33 ter expresamente señala que, en aquellas actividades que se consideren de bajo impacto referidas en el 33 bis debe cumplirse con las condiciones que esta disposición legal contempla, entre ellas, que se trate de actividades que necesariamente generen espacios de protección, esparcimiento y movilidad sostenible con el objetivo de evitar la contaminación y mitigar los impactos del cambio climático, siempre que sea para beneficio del ecosistema. Por eso, estima que es contradictorio permitir la presencia de una obra que impide la regeneración natural del área de protección. Sostiene que la interpretación incorrecta del tribunal es producto de no partir de la definición normativa de “bajo impacto ambiental” que, en virtud de que no está contemplada en la Ley Forestal, debe acudirse al reglamento 31489-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, que en su artículo 2 inciso 4 estipula: “Actividades de muy bajo impacto ambiental potencial, se refiere a las actividades humanas que, por su naturaleza no provocan alteración negativa del ambiente y que no representan una desmejora de la calidad ambiental del entorno en general o de alguno de sus componentes, ni afectación a la salud de la población, debido a que las emisiones atmosféricas, vertidos de aguas residuales, manejo de residuos ordinarios y especiales y ruido se ajustan a las disposiciones establecidas en la regulación vigente. Además, no se utilizan productos peligrosos y no generan residuos de este tipo”. Agrega que la normativa entiende como actividades de bajo impacto aquellas que no impidan la continuidad del ecosistema protegido. Refiere que el artículo 34 de la Ley Forestal y el 148 de la Ley de Aguas imponen que en las áreas de protección debe existir vegetación y un proceso de regeneración natural, lo que hace insostenible que una obra civil que ocupe el espacio físico que le corresponde a la vegetación pueda ser de bajo impacto, pues le impide la regeneración al ecosistema. Menciona que la sentencia impugnada señaló aspectos como la forma del área invadida por la pileta, que es un espacio de menos de dos metros de ancho por 28 metros de largo, para sostener que se trata de una obra de bajo impacto, dejando de lado los requerimientos de las normas referidas en cuanto a la imposibilidad de regeneración, de ahí que estime quien apela, que la interpretación del tribunal de instancia no se adecua al bloque de protección de los bienes jurídicos ambientales y reclama que por ello se aplicó de forma contrario lo dispuesto en el artículo 11 de la Ley de Biodiversidad conocido como principio pro natura. El recurrente apunta que, en la sentencia venida en alzada, se indicó que no había información para determinar si ordenar la demolición era más beneficioso o perjudicial para el ambiente pues podían escapar peces del estanque al río, que se debía resolver dónde estarían los peces mientras se realizara la obra que es un espacio físico angosto, que podían quedar residuos en el lugar o caer al cauce, sin embargo, quien apela sostiene que estos son temas accesorios al núcleo de la discusión y provocaron que la resolución se alejara del eje central que tiene que ver con el bien jurídico tutelado y cuestiona que, en el fallo, no hay un análisis del régimen de protección del ambiente en cuanto a la definición de áreas de protección, la exigencia legal de su conservación y cómo la obra invasora podría no reñir con esa tutela. Fustiga que, en la sentencia, se determinó que es más beneficioso para un área de protección mantener una invasión aunque continúe lesionando el bien jurídico, en una grosera inversión del principio pro natura. Indica que, según el artículo 11 de la Ley de Biodiversidad, el Estado está obligado a tomar acciones para evitar daños al ambiente. Agrega a sus argumentos que, en cuanto al manejo de los residuos, la sentencia desconoció los alcances de la Ley para la Gestión Integral de Residuos, la cual prohíbe abandonarlos en ese lugar, por lo que lo procedente era ordenar a quien demoliera, dejar el sitio limpio y disponer de los residuos generados conforme a la ley. Además, apunta que los demás aspectos se solucionarían otorgando un plazo razonable para que trasladen los peces a otro estanque, cuya logística y costo debe soportar quien realizó la obra conforme al principio de “quien contamina, paga”, según el artículo 2 inciso d) de la Ley Orgánica del Ambiente. El fiscal que apela aduce que una correcta interpretación de la reforma a la Ley Forestal habría permitido disponer que una pileta que invade treinta metros del área de protección no está cubierta bajo los supuestos de los artículos 33 bis y 33 ter de la Ley Forestal. Al llegar a esa conclusión, el juzgador habría determinado que era innecesario esperar a ningún trámite ante la Dirección de Agua del MINAE, pues el mismo límite que las normas regulan, lo tendría el eventual reglamento y así, la conclusión a la que debió arribarse es a que la pileta no puede ser autorizada por la Dirección de Aguas y que la interpretación contraria, transgrede el precepto contenido en el numeral 50 de la Constitución Política a través de una decisión regresiva del derecho humano a disfrutar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Cita la resolución 18836 de la Sala Constitucional del año 2014 sobre el principio de no regresividad en materia ambiental y subraya que se trata de un deber para toda autoridad pública, por lo que no se puede interpretar la tantas veces citada norma del 33 bis como una licencia para construir lo que sea en un área que desde la ley Forestal de 1969 se tuteló como zona de protección y que, en la actual Ley Forestal de 1996, se conserva como área de protección respecto de la cual, la Ley de Aguas de 1942, dispuso debe estar cubierta por un bosque ripario, según lo define en su artículo 148. Indica que el análisis de la sentencia únicamente valoró el tema económico, dejando de lado que la protección al ambiente responde a un fin superior: defender y proteger la vida, dado que todo principio ambiental y norma están dirigidos a ese objetivo, pues es el ser humano el eje central de todo derecho y no un espacio físico por sí mismo. Indica que la sentencia venida en alzada es inconstitucional en cuanto a la interpretación de cómo aplicar la ley 10210 y vulnera el principio de no regresión de los derechos humanos. Como pretensión, el recurrente solicita que se anule lo resuelto sobre la restitución de las cosas y el rechazo de la demolición de la parte de la pileta que invade los 30 metros cuadrados del área de protección del río Saneare y que se disponga el juicio de reenvío para discutir nuevamente ese extremo. Además, solicita realizar la consulta judicial de constitucional de la interpretación realizada en la sentencia 382-2022 del Tribunal de Juicio de Pérez Zeledón sobre la aplicación de la ley 10210, por considerarlo violatorio del principio de progresividad de los derechos humanos y contrario al art 50 de la Constitución Política. Se declara con lugar. Este caso, presenta la particularidad de que, a pesar de que al encartado se le absolvió por el delito de invasión a una zona de protección a través de una decisión que se encuentra firme, se ha mantenido en discusión si, pese a ello, una estructura que se ha dado en identificar como una pileta para acuicultura, se encuentra dentro de la zona de protección del río Savegre y si, de ser tal, corresponde ordenar su derribo en aras de recuperar la zona natural conforme lo demanda la tutela constitucional al medioambiente como un derecho humano. En la primera sentencia dictada en este proceso, la número 661-2016 de las 08:50 horas del 07 de noviembre de 2016 del Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), se determinó que había duda sobre ello y, entonces, se rechazó la solicitud tanto de la Fiscalía como de la Procuraduría General de la República en ese sentido. Sin embargo, cuando el Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago se pronunció, merced a los recursos promovidos contra ese fallo, en la resolución número 2018-074 de las 10:54 horas del 16 de febrero de 2018, al respecto, indicó: “el tribunal no fundamentó de manera adecuada por qué descartó que se hubiera construido dentro de la zona de protección, según se desprendía de la información pericial recabada, la que aparentemente no fue desvirtuada por el hecho de que se asumiera, a gestión de la defensa y sin fundamento alguno, un punto de medición distinto al que correspondía pericialmente. Por ello es procedente la nulidad parcial del fallo en ese punto” y, en consecuencia, ordenó el reenvío para que se valorara, de nueva cuenta, “la procedencia o improcedencia de la demolición”. En el juicio que se celebró a partir de esa decisión, se emitió la sentencia ya citada, la número 25-2020 de las 17:11 horas del 14 de enero de 2020 del Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), que dispuso denegar la demolición de las obras, extremo que fue impugnado tanto por la Fiscalía como por la representación del Estado y, mediante resolución número 2021-403 de las 11:02 horas del 16 de julio de 2021, la Cámara de Apelación de Sentencia competente, anuló lo decidido en primera instancia, para lo cual, apuntó la existencia de graves errores en la valoración de la prueba para la determinación en cuanto a si las estructuras están construidas o no dentro de la zona de protección. Esta decisión es la que, en definitiva, dio origen al juicio del cual derivó la sentencia que, en esta ocasión se revisa. Aclarado todo el camino que ha sufrido la tramitación de esta causa hasta la fecha, esta Cámara no puede dejar de advertir que nos encontramos ante un proceso que ha sufrido de múltiples circunstancias que hacen que, aún trece años después, existan factores de discusión que todavía ameritan pronunciamiento jurisdiccional. Hay que apuntar que es una sumaria en donde ha existido una importante litigiosidad de todas las partes y que ello ha conllevado a que se hayan promovido los medios de impugnación que prevé la ley de manera decidida por los involucrados y que eso generó que, hasta la fecha, se mantengan en disputa extremos de la decisión judicial. Se suma a ello que, en el trámite de la sumaria, han debido añadirse los tiempos de resolución que le ha tomado a la Sala Constitucional pronunciarse sobre normas de aplicación en esta causa: primero, la constitucionalidad de las penas que contempla el delito de usurpación de aguas por el que fue sentenciado el imputado que se resolvió mediante voto número 2020-22280 de las 14:01 horas del 18 de noviembre de 2020 y, luego, acerca de la validez constitucional de los artículos 33 bis y 33 ter de la Ley Forestal, la que fue dirimida mediante la resolución número 41905-2025 de las 12:15 horas del 17 de diciembre de 2025 y cuyos efectos son de aplicación directa en el caso que nos ocupa. Ahora bien, el motivo de apelación que ha planteado el representante fiscal está inescindiblemente relacionado con lo que pronunció la Sala Constitucional en la última resolución de cita, a tal punto que el mismo recurrente había solicitado, en su recurso de apelación, que este órgano de segunda instancia planteara una consulta de constitucionalidad acerca del contenido de la ley 10210 del 05 de mayo de 2022 que introdujo en la Ley Forestal los artículos 33 bis, 33 ter así como un transitorio que, como se verá, fueron la base del pronunciamiento que nos ocupa para la decisión de no ordenar el derribo de las obras de interés. En la sentencia que se revisa, el juez de mérito arribó a la conclusión de que se podía acreditar con la prueba técnica que, en efecto, las estructuras propiedad de las empresas representadas por el sindicado sí invaden la zona de protección del Río Savegre, pues existe un dictamen pericial que, sometido a escrutinio, permitió establecer que uno de los estanques para el criadero de peces está construido en dicha área que, de acuerdo con el artículo 33 de la Ley Forestal, se trata de una zona de protección, al tenor de lo que indica el inciso b) de esa norma: “Una franja de quince metros en zona rural y de diez metros en zona urbana, medidas horizontalmente a ambos lados, en las riberas de los ríos, quebradas o arroyos, si el terreno es plano, y de cincuenta metros horizontales, si el terreno es quebrado”. El tribunal, pese a ello, estableció que: “[a]hora bien como se refirió al inicio del apartado de la fundamentación, sobre la determinación de si se debe o no ordenar el derribo de las estructuras, el tribunal advirtió que su fundamentación no era contradictoria, en cuanto a que aunque establece que si hubo invasión, lo cierto es que el Tribunal no va a ordenar dicho derribo, pero no porque no existan elementos de prueba que hagan ver que las estructuras en efecto invaden el área de protección de los 15 metros del Río Saavegre que establece el numeral 33 de la Ley Forestal; sino que de acuerdo a la propuesta que ha venido planteando la defensa técnica, respecto a que recién la Ley Forestal tuvo una reforma, específicamente la Ley 10210 promulgada en La Gaseta del 01 de junio del año 2022, esta reforma específicamente reforma y adiciona los artículos 33 bis y 33 ter de la Ley 7575, Ley Forestal, y los transitorios 1 y 2, por lo que este Tribunal resuelve improcedente la demolición de la estructura que se encuentra en disputa, esto en razón al acatamiento legal que establece específicamente el transitorio segundo de dicha reforma, que ordena que por el plazo de veinticuatro meses, contado a partir de la entrada en vigencia de la presente ley, que aquellas obras existentes que se encuentren dentro de la zona de protección, podrán mantenerse sin que se pueda ordenar, por parte del Estado, su derribo y/o eliminación, que inciden directamente en la determinación de ordenar el derribo de las estructuras” (así en el original). El tribunal fue categórico en señalar que la razón por la que no se ordenaba el derribo de las estructuras tenía que ver con una prohibición legal derivada de las normas de cita, las cuales analizó en términos de considerar que el estanque que funciona como criadero de truchas, se trata de una obra de bajo impacto y que, como tal, conlleva beneficios a la zona como son puestos de trabajo para los pobladores del sector. Sin embargo, los cuestionamientos que hace el representante del Ministerio Público a la decisión judicial guardan una directa relación con lo que se planteó ante la Sala Constitucional acerca de la vulneración de las normas que sirvieron de sustento en la sentencia para denegar el derribo de las obras, a los principios de protección al medio ambiente que se erigen como derechos constitucionales al tenor de lo establecido en los artículos 50 y 89 de la Carta Magna. Es así, como el órgano constitucional determinó acerca de las normas en las que se apoyó en a quo para denegar la demolición del estanque de truchas (se cita en extenso por la relevancia de lo que aquí se está dirimiendo) que: «2.-) Sobre la inconstitucionalidad del segundo párrafo del artículo 33 bis.- Tal como se observa, el segundo párrafo del artículo 33 bis define automáticamente varias obras a permitirse en el cauce y vasos de los cuerpos de agua en las zonas urbanas y rurales, así como en sus áreas de protección, como obras de “bajo impacto ambiental”. Dichas obras incluyen: “plataformas de observación, puentes, puentes colgantes, tirolesas, elementos de señalización y Otros elementos que permita el acceso, la observación y el disfrute seguro de las áreas naturales con el menor impacto posible, cuando tengan como fin el desarrollo de actividades turísticas, entre otras.” Al respecto: a) Todas esas obras fueron calificadas por el legislador como de “bajo impacto ambiental” sin ningún sustento técnico. La definición de perímetros de protección para la conservación del recurso y de su entorno es un instrumento que sustenta la protección del derecho al agua, por lo tanto, cualquier medida legislativa o administrativa que tienda a variar la protección de ese perímetro, debe estar sustentada técnicamente. Ello es parte de lo que se conoce como el principio constitucional de razonabilidad técnica en materia ambiental, relacionado también con el principio de objetivación. Es claro que la consideración del agua como recurso esencial y derecho fundamental, conlleva la necesaria protección de sus fuentes y de las áreas de captación, donde se consideran desde los mantos acuíferos subterráneos y superficiales, así como las nacientes, pozos y demás áreas desde las que se ubica y dispone del recurso hídrico. Esta protección implica el establecimiento de las denominadas áreas o perímetros de protección, como la señalada, precisamente, en el inciso a) del artículo 33 de la Ley Forestal. Por lo tanto, según se dijo, el legislador debe sustentar técnicamente cualquier variación en las obras que se permitan en dichas áreas de protección, lo cual no se ha dado en este caso. Tal como lo indica la PGR “Por esa razón, al no encontrarse en el expediente legislativo una justificación técnica al respecto, el segundo párrafo del artículo 33 bis resulta inconstitucional.” Nótese que la moción aprobada para introducir este segundo párrafo al artículo 33 bis, no encuentra ninguna justificación. En su discusión en la Comisión Permanente Especial de Ambiente, sesión n°18 del miércoles 05 de enero del 2022, solamente se indica lo siguiente: “Diputado Pablo Heriberto Abarca Mora: // Gracias, diputada presidenta. // Nada más para comentarle a los diputados y diputadas que este es un trabajo que hemos realizado varias fracciones. Esta moción reúne el espíritu original del proyecto con algunas consecuencias indirectas que podría tener el texto que estaba anteriormente en discusión. De manera que, este texto se acerca bastante a lo que pretendía el proyecto, pero sin afectar a sectores productivos. // Muchas gracias.“ Por esa razón, al no encontrarse en el expediente legislativo una justificación técnica al respecto, el segundo párrafo del artículo 33 bis resulta inconstitucional. Violentándose el Derecho de la Constitución por transgresión del principio de razonabilidad técnica y del principio de objetivación en materia ambiental. b) Al ser calificadas como obras de “bajo impacto ambiental”, se entiende que lo que antes eran sitios de alta fragilidad ambiental desaparecieron de forma regresiva al ser categorizados somo sitios de baja significancia ambiental. Así dichas obras no requerirían de una evaluación de impacto ambiental, que es el procedimiento administrativo que permite identificar y predecir desde un punto de vista técnico-científico los efectos que una actividad puede provocar sobre el ambiente. Violentándose el Derecho de la Constitución por transgresión del principio de no regresión en materia ambiental. Al permitirse dichas obras, cuando antes no estaban permitidas, significa que las áreas de protección de los cuerpos de agua antes estaban mayormente protegidas, lo cual implica una regresión en la protección ambiental. En este sentido, como lo indica la Universidad Nacional en la prueba solicitada en este expediente: “La construcción de una plataforma fija sobre la ribera remueve árboles, modifica la pendiente y compacta suelos, lo que eleva la carga de sedimentos que llega al cauce. Un puente colgante, aún ligero, necesita pilas o cables anclados que alteran la dinámica hidráulica y facilitan la formación de bancos de arena. Una tirolesa instalada sobre el dosel interrumpe la ruta de aves insectívoras y de murciélagos polinizadores, mientras introduce ruido y tráfico humano. Dependiendo de la magnitud y gestión de la obra, el resultado podría alterar gradualmente la calidad del agua de cauces y manantiales y promover la pérdida de cobertura boscosa y una reducción de la capacidad natural del río para amortiguar crecidas, sobre todo en sistemas hídricos de escasa resiliencia. Aunque cada efecto pueda considerarse puntual, la suma de instalaciones a lo largo de un tramo ribereño puede provocar impactos acumulativos que superan los umbrales razonables de bajo impacto. Por lo tanto, el impacto ambiental real dependerá de las dimensiones, cantidad y distanciamiento de las estructuras a construir. Mientras los fines sean turismo en baja escala, investigación y educación, los impactos se pueden prevenir o mitigar. Por esta razón, se debe realizar el debido proceso de evaluación de impacto ambiental.” Luego, se entendería que la norma, así como está redactada, “abre un espacio real para que se aprueben obras con impactos negativos que luego resulten difíciles o imposibles de revertir. Esa puerta abierta fomenta precedentes jurídicos y alimenta la percepción de que el bosque ribereño, las nacientes y las zonas de recarga son espacios disponibles siempre que el proponente etiquete la obra como “bajo impacto” o de “interés turístico”. Sin estudio de impacto ambiental ni consulta pública, un proyecto puede avanzar a partir de un simple expediente técnico y un plano catastrado…” (Universidad Nacional). En este mismo sentido lo indica la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica, cuando en la prueba solicitada indica que: “A como está redactado el párrafo, no garantizan la protección real de las zonas de protección. Más bien, deja abiertos portillos para la ejecución de otras obras, actividades o proyectos que vaya a afectar estas zonas, debido a que no todas las obras de infraestructura aparecen anotadas en el escrito. Habrá obras que se requieran por circunstancias ambientales (alta precipitación, arrastre de bordes y sedimentos, deslizamientos, fragmentación de zonas de manera natural, etc.) imperantes en los cauces de ríos principalmente, pero esto no exime que se omitan o no se realicen los estudios técnicos pertinentes sin excepción.” Además de la violación al derecho de participación ciudadana en esta materia, pues, al no exigirse la evaluación ambiental no se da espacio para el involucramiento de la población en los proyectos que se aprueben. La inconstitucionalidad no se soluciona interpretando que se deba dar un estudio técnico en cada caso concreto, sino que, el legislador fue quien debió sustentar en la moción incorporada, que las obras allí indicadas son ciertamente de ”bajo impacto ambiental”, pues al calificarlas así sin fundamento, se están transgrediendo varios principios: el principio de razonabilidad técnica aplicable a la ley; el principio de no regresión en materia ambiental, al permitirse obras que antes no estaban permitidas; al principio de objetivación, pues esta norma legal no encuentra vinculación ni a la ciencia ni a la técnica; al principio precautorio por la falta de certeza científica; al principio pro natura pues en caso de duda debe resolverse a favor del ambiente; y en todo caso al principio pro natura, pues incluso en contextos fuera de duda se debe resolver en protección del ambiente. Así que carece de sentido que se admita que el legislador califique sin sustento técnico ciertas obras como de bajo impacto ambiental -lo cual trae aparejado de inmediato la exclusión de la evaluación de impacto ambiental- y luego se interprete que tales obras son admisibles siempre que cuenten con sustento técnico particular. Tal como lo ha indicado esta Sala, para que una norma legal determine que ciertas obras o actividades no requieren someterse al procedimiento de evaluación de impacto ambiental, el legislador debe sustentar con criterios técnicos que fundamenten esa decisión, lo cual no se ha dado en este caso, según se vio en las mociones presentadas» (los subrayados son propios). Luego, acerca del numeral 33 ter, dijo la Sala Constitucional: «El artículo 33 ter permite obras de recuperación y rehabilitación en áreas de protección en zonas urbanas y rurales, permitiendo actividades y obras de bajo impacto ambiental, orientadas a la recuperación, la rehabilitación y el resguardo de los cuerpos de agua de dominio público, y al desarrollo de actividades turísticas. Por las mismas razones en que el segundo párrafo del artículo 33 bis resulta inconstitucional, según lo indicado supra, este mismo artículo 33 ter también es contrario al Derecho de la Constitución». Finalmente, señaló el Tribunal Constitucional, en cuanto al transitorio II, que es el fundamento sobre el cual el juez de instancia determinó que el imputado contaba con 24 meses para gestionar un permiso ante la Dirección de Aguas para mantener la infraestructura: «En este sentido, corresponde también la declaratoria de inconstitucionalidad, no solo porque ese “plazo de gracia” resulta igualmente violatorio del derecho al ambiente, sino porque, como se dijo, no hay sustento para la autorización de las obras denominadas de “bajo impacto” que la normativa aquí anulada indica. De permanecer esta norma transitoria, podrían mantenerse temporalmente obras o actividades que, al final, no podrían obtener las autorizaciones respectivas. Por ello lo procedente es declarar su inconstitucionalidad y consecuente anulación del ordenamiento jurídico». La inconstitucionalidad que fue declarada con efecto retroactivo a la fecha de vigencia de los ordinales referidos, conlleva a que el sustento normativo en el que tomó la decisión el a quo, resulte por una parte, ineficaz, dado que dichas normas desaparecieron del ordenamiento jurídico debido al pronunciamiento del órgano constitucional con efecto vinculante erga omnes; pero, además de ello, precisamente porque de la mano de lo dispuesto por la Sala Constitucional, debemos agregar que, cualquier decisión que se tome en relación con la injerencia humana en una zona de protección a través de obras de construcción, debe abordarse a partir de los principios de derecho a un ambiente sano, de prevención —si es que se determina que la actividad tiene la potencialidad de afectar al medioambiente—; precautorio, que establece que, la sola posibilidad de daño conlleva al establecimiento de medidas eficaces para impedir menoscabo al ambiente; el principio in dubio pro natura, que obliga a interpretar las normas a favor de la conservación de los recursos naturales ante la incertidumbre; el principio de objetivación de la tutela ambiental, que obliga a atender los criterios técnicos para decisiones en las que se comprometa el medio ambiente así como el principio de progresividad y de no regresión —que también citó el fiscal— que ordena al Estado no desmejorar la política de protección. Por otra parte, como un precepto de orden convencional, derivado de la Opinión Consultiva OC-32/25 de 29 de mayo de 2025 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se señaló por el alto tribunal: “127. En línea con lo indicado en la Opinión, el enfoque que aporta el reconocimiento de los derechos de la Naturaleza resulta plenamente compatible con las obligaciones generales de adoptar disposiciones de derecho interno, consagrados en el artículo 2 común a la CADH y el Protocolo de San Salvador, y con el principio de progresividad que rige la realización de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, tutelados por el art. 26 CADH y el art. 2 del Protocolo. Asimismo, el artículo 29 de la CADH señala que la interpretación de los derechos protegidos en el SIDH debe guiarse por una perspectiva evolutiva que esté en consonancia con el desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos y, además, que busque otorgar la mayor protección posible. Por lo anterior, y a la luz de una interpretación armónica de los principios pro natura y pro persona, el reconocimiento de la Naturaleza como sujeto de derechos representa la continuación lógica tanto del desarrollo jurisprudencial propio del Sistema Interamericano, como de la evolución del derecho internacional que, en materia ambiental, ha afirmado principios estructurales que proyectan su eficacia de manera transversal en el quehacer Estatal para preservar la integridad de los ecosistemas de amenazas actuales y futuras”. Es sobre la base de estas consideraciones que esta Cámara concluye que, si bien es cierto el juez decisor de instancia amparó su decisión en normas vigentes al momento de resolver, tal como lo reclama el fiscal, dado que estableció que el estanque de acuicultura se encontraba dentro de la zona de protección del Río Savegre, debió hacer ponderaciones acerca del porqué esa obra no afectaba el equilibrio del ecosistema y del cuerpo de agua, además, cuál era el baremo para entender que la parte de la construcción que está en el área de resguardo de los márgenes del río, es “una invasión de bajo impacto”, pues ello no se explica más allá que en relación con los metros de esa infraestructura, que indicó que era de 1,9 por 28,6 metros y, sumado a ello, agregó a la decisión variables que no pueden ser consideradas válidas por este órgano de alzada, en el sentido de que las actividades económicas que ejerce el imputado en la zona, que se trata de un lugar con pocas opciones de empleo, validan la permanencia de esa pileta en una zona destinada a mantener un ecosistema en equilibrio para proteger las fuentes de agua. Dado que el acceso a este líquido es un derecho humano, esta Cámara no podría convenir con el juez de instancia que criterios estrictamente económicos primen sobre la protección al medio ambiente pues, sin desconocer las necesidades de trabajo de un determinado lugar, nunca podría estimarse que, la forma de resolverlo, sea a través del menoscabo a la naturaleza, con actividades que supondrían una regresión en la tutela de los derechos de todas las personas que, sin un ambiente ecológicamente equilibrado, exponen su calidad de vida. Así las cosas, debe declararse con lugar el recurso de apelación formulado por el representante del Ministerio Público y, en consecuencia, se anula la sentencia venida en alzada únicamente en cuanto a lo resuelto sobre la restitución de las cosas a su estado anterior. Se dispone el juicio de reenvío ante el tribunal de origen para que, teniendo en consideración lo dispuesto por la Sala Constitucional en la resolución 41905-2025 de 17 de diciembre de 2025, se pronuncie acerca de la solicitud del Ministerio Público con audiencia a todas las partes. En lo demás, la sentencia permanece incólume, es decir, en la fijación del quantum sancionatorio por el delito de usurpación de aguas. \n\n POR TANTO\n\nSe declara sin lugar el recurso de apelación interpuesto por la defensa técnica del imputado. Se declara con lugar el recurso de apelación promovido por el Ministerio Público. En consecuencia, se anula la sentencia venida en alzada únicamente en cuanto a lo resuelto sobre la restitución de las cosas a su estado anterior para que, en un juicio de reenvío, ante el tribunal de origen con otra integración, se vuelva analizar el punto, considerando para ello los alcances de la resolución 41905-2025 de las 12:15 horas del 17 de diciembre de 2025 de la Sala Constitucional. En lo demás, el fallo permanece incólume. Notifíquese. \n\n \n\n\nSNNCEFBPWS861\nMAUREEN REBECA SANCHO GONZALEZ - JUEZ/A DECISOR/A\n\n \n\n\nEYCLYEMRJEE61\nSUSANA WITTMANN STENGEL - JUEZ/A DECISOR/A\n\n \n\n\nOYZA60JOBES61\nLAURA PATRICIA CHINCHILLA ROJAS - JUEZ/A DECISOR/A\n\n \n\nEXP: 13-000044-0611-PE\n\n \n\nCircuito Judicial de Cartago Teléfonos: 2551-2713 ó 2553-0340. Fax: 2551-2355. Correo electrónico: tapelacionpe-car@poder-judicial.go.cr",
  "body_en_text": "Document PJEDITOR\n\n1\n\nCase File: 13-000044-0611-PE\n\nDefendant: [Nombre 001]\n\nOffense: Unlawful Appropriation of Waters (Usurpación de Aguas)\n\nInjured Party: Natural Resources\n\nRes: 2026-285\n\nCase File: 13-000044-0611-PE\n\nTribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago, Sección Primera. At eight hours and ten minutes on the eighteenth of June, two thousand twenty-six.\n\nCriminal case number 13-000044-0611-PE, filed against [Nombre 001] for the offense of unlawful appropriation of waters to the detriment of Natural Resources. The Tribunal is composed of judges Maureen Sancho González, Laura Chinchilla Rojas, and Susana Wittmann Stengel. Appearing before the appellate court are attorney Alejandro Alpízar Arrones, representing the Ministerio Público, and attorney Adrián Fernández Rodríguez, as private defense counsel for the accused.\n\nBACKGROUND\n\nI.- That by judgment number 382-2022 of the Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur, Pérez Zeledón, at 07:38 hours on July 11, 2022, the following was ordered: \"Por tanto. In accordance with the foregoing and with Articles 35, 39, and 41 of the Constitución Política; Article 11 of the Universal Declaration of Human Rights; Articles 5.6 and 8.2 of the American Convention on Human Rights; Articles 1, 2, 50, 51, 53, 54, 55, 56, 59 through 63, 71, 103, and 226 of the Código Penal; Article 140 of the Código Procesal Penal; and numerals 33, 33 bis, and 33 ter of Ley 7575, Ley Forestal, and its reform by Law number 10210, this Tribunal rules: First: [Nombre 001] is sentenced to SIX MONTHS of imprisonment, which shall be served in the place and manner determined by the prison regulations, with credit for any pretrial detention already served. Having met both the objective and subjective requirements, the convicted person [Nombre 001] is granted the benefit of a suspended sentence (Ejecución Condicional de la Pena), with a probationary period of three years, during which he must not commit a new intentional offense punishable by more than six months of imprisonment, failing which this benefit will be revoked. In addition, a fine of 50 fine-days (días multa) is imposed, with each fine-day set at ¢7,500 (colones), for a total of ¢375,000 (colones). The convicted person shall deposit the fine, beginning fifteen days after this ruling becomes final, in favor of the PATRONATO NACIONAL DE CONSTRUCCIÓN, INSTALACIÓN Y ADQUISICIÓN DE BIENES DE ADAPTACIÓN SOCIAL, into account number [Valor 001] at the Banco Nacional de Costa Rica held by the Ministerio de Justicia y Gracia. Should the convicted person lack the financial capacity to pay the imposed fine, a payment plan in installments may be granted. Second: With respect to the demolition order and the restoration of things to their prior state; based on the provisions of Law reform number 10210, published in the official gazette La Gaceta on June 1, 2022, concerning the reform of Articles 33 bis and 33 ter of Ley 7575, Ley Forestal, and transitional provisions 1 and 2, this Tribunal finds demolition of the structure in dispute to be improper, on the basis of the legal mandate established specifically by the second transitional provision of said reform, which orders that for a period of twenty-four months from the date of entry into force of this law, existing works located within the protection zone (zona de protección) may remain in place without the State being able to order their demolition and/or removal. For this reason, within that period, the accused and the companies he represents — Truchas San Gerardo S.A., legal entity number [Valor 002], and Truchas Reales de Costa Rica Sociedad Anónima, legal entity number [Valor 003] — must obtain the corresponding authorization and have the existing structures validated in accordance with the regulations issued for that purpose. Once the judgment becomes final, the customary notifications shall be made to the Juzgado de Ejecución de la Pena, the Instituto Nacional de Criminología, and the Registro Judicial, and the case file shall be archived. Costs of the proceedings are to be borne by the State. — Leonardo Brenes Gómez, Trial Judge\" (as in the original).\n\nII.- That against the aforementioned judgment, attorney Alejandro Alpízar Arrones, in his capacity as representative of the Ministerio Público, and attorney Adrián Fernández Rodríguez, as private defense counsel for the accused, each filed separate appeals.\n\nIII.- By resolution issued at 10:28 hours on August 11, 2022, the Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) served notice on the parties regarding the appeals filed. Defense counsel for the accused opposed both appeals and requested that the judgment on appeal be upheld.\n\nIV.- On March 16, 2023, before this Chamber but with a different composition (judges Fallas Redondo and Gillen Bermúdez, and judge López Monge), an oral hearing was held at the request of defense counsel for the accused, with the participation of the accused, his legal representative, the representative of the Procuraduría General de la República, attorney Enrique Montero Gamboa, and prosecutor Alejandro Alpízar Arrones.\n\nV.- By resolution 2023-209, issued at 14:55 hours on May 29, 2023, the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago, with a different composition (judges Fallas Redondo and Gillen Bermúdez, and judge López Monge), ordered: \"Por tanto: The processing of this case, as well as the running of the statute of limitations for the criminal action, are suspended as of this date and until the Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia resolves the action of unconstitutionality being heard under case file 23-002032-0007-CO. This resolution is to be communicated to the Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, with a respectful request that this Tribunal de Apelación de Sentencia be notified of the ruling issued in unconstitutionality action 23-002032-0007-CO, for purposes of resuming the proceedings that are hereby suspended.\"\n\nVI.- By resolution 41905-2025, issued at 12:15 hours on December 17, 2025, the Sala Constitucional ruled: \"Por tanto: 1) Unanimously, the action is declared without merit as to the first paragraph of numeral 33 bis. 2) By majority, the action is declared WITH merit against the second paragraph of Article 33 bis and Article 33 ter of the Ley Forestal, as well as Transitional Provision II of Law No. 10210. 3) By majority, the final paragraph of Article 33 bis of the Ley Forestal is interpreted to mean that the authority of the Dirección de Agua to grant the authorizations provided therein does not disregard the constitutional and conventional requirement of obtaining a prior environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental), when, depending on the relevant work or activity, it is technically required, in accordance with SETENA's jurisdiction in that matter. This judgment has declaratory and retroactive effect as of the date the annulled provisions entered into force, without prejudice to rights acquired in good faith. Magistrates Castillo Víquez, Salazar Alvarado, and Garro Vargas partially dissent and find the second paragraph of Article 33 bis and Article 33 ter of the Ley Forestal to be constitutional, provided they are interpreted such that the condition of low environmental impact referred to in Article 33 bis with respect to those works must be defined in advance through a technical study, in accordance with this Tribunal's ruling in this judgment regarding the final paragraph of that same article, which is challenged here. In the same vein, they dissent and find the action without merit with respect to Transitional Provision II. Magistrate Garro Vargas appends a separate note. This ruling is to be summarized in the Diario Oficial La Gaceta and published in full in the Boletín Judicial. Notify.-\"\n\nVII.- The constitutional ruling referred to in the preceding section was published in the Boletín Judicial in the Diario Oficial La Gaceta No. 64 of April 9, 2026.\n\nVIII.- Having conducted the deliberation required by law pursuant to numeral 465 of the Código Procesal Penal, this Chamber considered the issues raised in the appeals.\n\nXI.- The legal formalities and requirements have been observed in these proceedings.\n\nDrafted by Appeals Judge Sancho González;\n\nCONSIDERING\n\nI.- Admissibility of the appeals.\n\nHaving analyzed the admissibility requirements, the Tribunal finds that the appeals filed meet those requirements from an objective standpoint, since they were brought against the first-instance judgment on the merits. The full reading of the judgment took place on July 18, 2022; the Ministerio Público's appeal brief was filed on July 27 of that year, while defense counsel's appeal was filed on August 4, 2022, both within the legal time limit established for such filings. Furthermore, the appellants have standing to bring these appeals as duly constituted procedural parties (the accused's private defense counsel), in accordance with numerals 458, 459, 460, and 461 of the Código Procesal Penal.\n\nII.- Jurisdiction of this Chamber.\n\nAs a preliminary matter, given that this case dates back to 2013 and involves a very voluminous file, it is necessary to recount the procedural background:\n\n1) The Ministerio Público charged the accused [Nombre 001] with two counts of violation of the Ley Forestal in the form of encroachment upon protection areas (áreas de protección), one count of unlawful appropriation of waters, one count of violation of the Código de Minería in the form of exploration or exploitation without a permit, and one count of violation of the Ley de Conservación de la Vida Silvestre in the form of contamination of public-domain waters (see the legal characterization of the charges beginning at folio 360 of the PDF case file).\n\n2) The Procuraduría General de la República filed a criminal complaint (querella) for offenses subject to public criminal action against the accused [Nombre 001] (folio 384 of the PDF case file) for the same offenses described in the preceding section.\n\n3) By judgment 661-2016, issued at 08:50 hours on November 7, 2016, by the Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), the accused was acquitted of all charges except the offense of unlawful appropriation of waters, for which he was found guilty as the responsible perpetrator. Likewise, the request to order restoration of things to their prior state — specifically, the demolition of a trout pond (estanque para el cultivo de truchas) — was denied (see folio 1367 of the PDF case file).\n\n4) By resolution of the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago No. 2018-074, issued at 10:54 hours on February 16, 2018 (folio 1613 of the PDF case file), the judgment described in the preceding section was upheld except on two points: the sentence imposed on the accused [Nombre 001] was annulled and a new assessment of the appropriateness or inappropriateness of the demolition was ordered.\n\n5) By resolution of the Sala Tercera No. 2018-00824, issued at 11:30 hours on November 9, 2018 (folio 1967 PDF), the cassation appeal filed by the accused was declared inadmissible, and the one filed by the Ministerio Público against the ruling of the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago described in the preceding point was declared admissible.\n\n6) The Sala Tercera, by resolution No. 2019-00752, issued at 10:06 hours on June 21, 2019, denied the cassation appeal filed by the Ministerio Público (folio 2013 PDF).\n\n7) By judgment 25-2020, issued at 17:11 hours on January 14, 2020, by the Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) (folio 2179 PDF), sentences of six months of imprisonment and thirty fine-days were imposed on the defendant. Likewise, demolition of the structure at issue in this dispute was denied.\n\n8) The Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago, by resolution No. 2021-403, issued at 11:02 hours on July 16, 2021, annulled the judgment described in the preceding item and ordered a retrial (juicio de reenvío) to re-examine the same outstanding matters — the sentence and the restoration of things to their prior state (see folio 2273 of the PDF case file).\n\n9) As a result of that judicial decision, the Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) issued judgment No. 382-2022, at 07:38 hours on July 11, 2022, which this Chamber of appeals now examines.\n\nThe procedural history described above allows the conclusion that the jurisdiction of this appellate body is limited to two specific matters: first, with regard to the criminal question, the review of the sentence imposed on the convicted person [Nombre 001] for the offense of unlawful appropriation of waters — if so argued in the defense's appeal or if it arises from a comprehensive review of the judgment. The second concerns the demolition of works in connection with the restoration of things to their prior state. Accordingly, the arguments raised on appeal are examined under this operative framework.\n\nIII.- Content of the hearing held on March 16, 2023.\n\nAt the request of the defense, an oral hearing was held pursuant to numeral 463 of the Código Procesal Penal. That proceeding took place before the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago with a composition different from the one now deciding (judge Fallas R., who presided over the hearing, no longer works for the Poder Judicial, and the other two judges — Gillen B. and López M. — are currently assigned to other courts), due to the time that the proceedings remained suspended pending the constitutional ruling referred to in Background section V of this resolution. The fact that the appeal is decided by a different collegial composition of this Chamber of Appeals does not violate due process, for several reasons: i) this judicial body reviewed the content of the hearing held, thanks to the tools that technology affords. Accordingly, we accessed the video contained in Virtual Desktop number 130000440611PE-16032023103512-2_Multi—0, recorded at 11:16:09 on March 16, 2023, and consequently heard the submissions made by all parties; ii) no evidence was produced at the oral hearing. Although the accused briefly addressed the court, it was a very brief statement — not sworn testimony — and was therefore not subject to cross-examination; iii) according to the records, the parties did not expand their arguments beyond what was already contained in the written submissions. The criminal attorney of the Procuraduría set out his position with regard to the appeal briefs (as will be summarized below), and the judges asked a few strictly clarificatory questions regarding the procedural status. In this regard, and on a similar basis, the Sala Constitucional, in voto n.° 2025-13507, issued at 11:40 hours on May 7, 2025, with binding effect erga omnes, found no violation of fundamental rights or any guarantee whatsoever. In light of the foregoing, this ruling is issued under the composition of this appellate chamber indicated in the heading of this resolution. As to the substance of the hearing itself, as previously noted, the parties reiterated the arguments they had already set out in writing. Defense counsel for the accused opposed the Ministerio Público's appeal, noted that this is a complex case, and referred to the various judgments and appeals issued throughout the proceedings. At the end of the other parties' submissions, counsel was again given the floor and added that he considered no final resolution could be issued in these proceedings while Articles 33 bis and 33 ter of the Ley Forestal were being challenged before the Sala Constitucional, as the State's representative had informed the court. The criminal attorney of the Procuraduría argued that the defense's appeal should be rejected, noting that the exclusion of the witness who was not admitted during the trial had caused no prejudice to the defense's interests. With respect to the Ministerio Público's appeal, he noted that the provisions on which the trial court had relied in declining to order demolition of the structures built within the protection zone were being challenged before the Sala Constitucional, and further stated that the prosecutor was correct in asserting that demolition of the encroaching works was in order. The prosecutor, with regard to the defense's appeal, requested that it be denied; he noted that the exclusion of the witness being challenged had caused the defense no harm, because the acquittal for the offense of encroachment upon the protection area entered in favor of the accused had become final. He also noted that the expert who produced the opinion considered in the challenged judgment is duly qualified, as the trial court had analyzed. At the end of the hearing, the accused made a very brief statement in which he asserted that when the municipal authority came to conduct inspections, it would also observe the distance from the protection zone.\n\nIV.- Appeal filed by defense counsel for the accused.\n\nThe first ground of appeal alleges \"erroneous evaluation of the evidence.\" The appellant argues that the trial judge erred in granting full credibility to the expert opinion (dictamen pericial) of Mr. José Pablo Araya Pacheco, whom the defense considers unreliable and internally inconsistent. The appellant summarizes part of the judgment on appeal and contends that the expert determined, by sight alone, that a sixty-meter stretch was perfectly straight and, on that basis, quantified the alleged encroachment upon the protection zone. The appellant notes that, contrary to what the expert stated, the accused and witness Marco Retana testified that the riverbank is irregular and therefore could not form a perfectly straight line, as Mr. Araya Pacheco claimed. The appellant also submits that both declarants stated that the entire project was set at a distance of seventeen meters — that is, two meters beyond the boundary required for the protection zone. The appellant further argues that, given the irregularities along the perimeter — such as rocks, roots, earth mounds, and trees, among other features — there are sections where the distance is much greater than fifteen meters, and therefore reiterates that, given the irregular bank, the expert, rather than using only two reference points, should have used at least fifteen and thereby drawn multiple connected lines across that distance. The appellant questions the expert's determination that the riverbank was straight by sight alone over a sixty-meter stretch, despite the expert's own admission that he suffered from nearsightedness, a condition that impairs his ability to see at a distance. On that basis, the appellant challenges the trial judge's finding that the methodology employed was correct, arguing that there are errors that defy common sense. The appellant also contends that the expert displayed a lack of rigor, because at trial he stated that the starting point for measurements depends on each surveyor's own judgment — which, in the appellant's view, demonstrates that there is no certainty that the chosen point was correct, since it could equally well have been the one selected by the surveyor retained by the accused — Érick Valerio Fallas — who concluded that there was no encroachment on the protection zone, evidence that was not admitted by the trial court. The second ground of appeal alleges \"violation of the right to a defense.\" The appellant submits that, during the trial, the testimony of surveyor Érick Valerio Fallas and the report together with the topographic survey (levantamiento topográfico) prepared by him were offered as evidence for a better resolution of the case. The appellant notes that this was evidence of great importance because it came from the same professional who had participated in the first trial held in these proceedings and who had questioned the conclusions reached by the expert in his opinion. According to that professional's analysis, there had been no encroachment on the protection zone. The appellant states that this was the only technical evidence available to the defense to counter the prosecution's expert opinion; nonetheless, the judge rejected it, thereby prejudicing the accused's right to a defense. A third ground of appeal raises \"erroneous application of Article 69 of the Ley de Aguas.\" After quoting the provision, the appellant argues that the judgment errs in finding that the expert, in a single site visit, could determine the point of the ordinary highest flood levels, because such a determination requires an investigation exceeding a surveyor's competencies and falling within the scope of forest engineering — a point explained in judgment 661-2016, issued at 08:50 hours on November 7, 2016 — for, according to the provision, the relevant measurement is not the highest flood level on a single day, but rather the average of all ordinary highest flood levels, which requires an investigation to be conducted at various times throughout the year and not on a single day. The appellant further asserts that this aspect of the cited judgment was not annulled by the Tribunal de Apelación, and thus it became established with the force of res judicata (cosa juzgada) that a surveyor could not be the one to determine the starting point for measuring the protection zone, and that all the surveyor could do was measure from the point indicated by a forest engineer [sic]; this, in turn, meant that in the new trial the same expert opinion was used — one that does not provide the certainty necessary to determine whether the work is or is not located within the protection zone of the Río Savegre. The appellant requests that \"the Tribunal de Apelación de sentencia, without ordering a retrial, determine that the expert opinion of Mr. José Pablo Araya regarding the determination of the area of encroachment on the protection zone cannot be found credible, and that for this reason it CANNOT be affirmed in the judgment that the trout-farming (truchícola) project managed by the accused does or does not encroach upon said zone, since for these purposes the case lacked evidence capable of establishing that assertion with certainty.\" The appeal is denied. With respect to the accused's criminal liability, the procedural history summarized above makes it abundantly clear that the accused [Nombre 001] was acquitted of two counts of encroachment on a protection area, one count of violation of the Código de Minería, and one count of contamination of public-domain waters, while being convicted of the offense of unlawful appropriation of waters — all by judgment 661-2016, issued at 08:50 hours on November 7, 2016, of the Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón). The issue of criminal liability was confirmed by resolution of the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago No. 2018-074, issued at 10:54 hours on February 16, 2018, which ordered a retrial solely and exclusively for the purpose of determining the sentence for the offense of unlawful appropriation of waters. As a result, the question of guilt was settled, since the cassation appeal filed by the Ministerio Público challenging the acquittal for the offense of contamination of waters was declared without merit by the Sala de Casación Penal by resolution 2019-00752, issued at 10:06 hours on June 21, 2019. Thereafter, the retrial was held to address the outstanding matter, and by judgment 25-2020, issued at 17:11 hours on January 14, 2020, by the Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), a new sentencing quantum (quantum sancionatorio) was determined, which was once again annulled by the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago No. 2021-403, issued at 11:02 hours on July 16, 2021, which again ordered a retrial for that purpose. As a result, a new trial was held and judgment No. 382-2022, issued at 07:38 hours on July 11, 2022, by the Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) — the one now before this chamber of appeals — was rendered, imposing on the convicted person [Nombre 001] six months of imprisonment and 50 fine-days as the sentence for the offense of unlawful appropriation of waters. Now, upon reviewing the appeal filed by defense counsel, it is abundantly clear that the appellant has put forward grounds of appeal aimed at challenging whether a trout pond associated with the companies represented by the accused — Truchas San Gerardo S.A. and Truchas Reales de Costa Rica Sociedad Anónima — was constructed in encroachment upon the protection zone along the bank of the Río Savegre — this being one of the offenses for which the accused was acquitted on account of a finding of mistake of fact (error de tipo), a situation that, as has already been stated, is embodied in a final judgment with the force of res judicata. In this regard, the appellant does not challenge the amount of the sentence imposed on his client in the judgment, nor does he challenge any of the factors the trial court (a quo) considered in imposing it. Accordingly, the grounds of appeal are directed at matters that, in criminal terms, have no relevance given the procedural circumstances already described. Furthermore, this Chamber understands that within the scope of the retrial, a determination was required as to whether demolition of that trout pond should be ordered; however, since the judgment under review decided to allow the works to remain and to grant the accused a period of time to obtain the corresponding permits from the Dirección General de Aguas, no prejudice was caused to his legal situation or to that of his companies. Therefore, for lack of a cognizable interest, that argument is likewise unavailing. For all the foregoing reasons, the appeal filed by private defense counsel for the accused [Nombre 001] is denied.\n\nV.- Appeal filed by the representative of the Ministerio Público.\n\nIn the sole ground of the appeal, the representative of the Ministerio Público claims an \"erroneous application of Articles 33 bis and 33 ter of the Ley Forestal and Art. 11 of the Ley de Biodiversidad.\" He questions the fact that the court rejected the demolition of the encroaching structures on the grounds that any low-impact work is covered by the amendment to the Ley Forestal number 10210, which, in his view, violates the content of Article 50 of the Political Constitution. He states that, in these proceedings, a retrial (juicio de reenvío) was held in the context of a recent legislative amendment to the cited statute that added Articles 33 bis and 33 ter, which authorize the construction of very specific civil works within the protection zones (áreas de protección) of rivers and streams. He adds that this amendment includes two transitory provisions ordering MINAE's Dirección de Aguas to regulate the statute within three months and, directing the courts of justice, not to order the demolition of works in those areas so as to allow persons to apply for the respective permit before the Dirección de Aguas under the same legislation. He quotes a brief passage from the appealed judgment and notes that the court considered that the 30 square meters encroached upon by the trout-farming pond (pileta de producción de truchas) constitute a low-impact work because it generates economic benefit for the community and that demolishing it could be more harmful. He criticizes that interpretation by the trial court and identifies two errors in it that allowed the court to reach the conclusion that the structure may remain within the protection zone (zona de protección) of the Río Savegre: the first, treating the second paragraph of Article 33 bis of the Ley Forestal as permitting any structure so long as it is considered low-impact; and the second, the application given to Article 11, paragraph 2, of the Ley de Biodiversidad, known as the \"pro natura principle,\" whereby the court indicated that it is more beneficial for the environment to keep the structures within the protection zone than to demolish them. He states that Article 33 ter must be read together with Article 33 bis, both of the Ley Forestal, since the latter refers to types of works that generate tourist activity and uses the phrase \"among others,\" without the provision specifying any limit — which does not mean an unrestricted open door to any type of activity — since Article 33 ter expressly states that those activities considered low-impact as referred to in Article 33 bis must comply with the conditions set out in that legal provision, among them, that they must necessarily generate spaces of protection, recreation, and sustainable mobility with the aim of preventing contamination and mitigating the impacts of climate change, provided that it is for the benefit of the ecosystem. For that reason, he considers it contradictory to allow the presence of a structure that prevents the natural regeneration of the protection zone. He argues that the court's incorrect interpretation stems from its failure to begin with the regulatory definition of \"low environmental impact,\" which, since it is not set out in the Ley Forestal, must be sought in Regulation 31489-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, whose Article 2, paragraph 4, provides: \"Activities of very low potential environmental impact refers to human activities that, by their nature, do not cause negative alteration of the environment and do not represent a deterioration of the general environmental quality of the surroundings or of any of its components, nor do they affect the health of the population, because atmospheric emissions, wastewater discharges, management of ordinary and special waste, and noise comply with the provisions established in current regulations. Furthermore, no hazardous products are used and no waste of this type is generated.\" He adds that the regulations understand as low-impact activities those that do not prevent the continuity of the protected ecosystem. He refers to Article 34 of the Ley Forestal and Article 148 of the Ley de Aguas, which require that vegetation and a process of natural regeneration be present within protection zones, making it untenable that a civil structure occupying the physical space belonging to vegetation can be considered low-impact, since it prevents the ecosystem from regenerating. He mentions that the impugned judgment noted aspects such as the shape of the area encroached upon by the pond — a space less than two meters wide by 28 meters long — to support the characterization of the work as low-impact, while setting aside the requirements of the aforementioned provisions regarding the impossibility of regeneration; the appellant therefore considers that the trial court's interpretation does not conform to the framework of protection for environmental legal interests, and he claims that, as a result, the provisions of Article 11 of the Ley de Biodiversidad, known as the pro natura principle, were applied in a contrary manner. The appellant points out that the judgment under review stated that there was no information to determine whether ordering demolition would be more beneficial or harmful to the environment, since fish from the pond could escape into the river, that it was necessary to decide where the fish would go during the works given the narrow physical space, and that residue could remain at the site or fall into the watercourse (cauce); however, the appellant argues that these are incidental to the core of the discussion and caused the decision to stray from its central focus, which concerns the protected legal interest, and he questions the fact that the judgment contains no analysis of the environmental protection regime regarding the definition of protection zones, the legal requirement for their conservation, and how the encroaching structure might not conflict with that protection. He criticizes the fact that the judgment determined that it is more beneficial for a protection zone to maintain an encroachment even though it continues to harm the protected legal interest, which represents a gross inversion of the pro natura principle. He states that, pursuant to Article 11 of the Ley de Biodiversidad, the State is obligated to take actions to prevent environmental damage. He adds to his arguments that, regarding waste management, the judgment overlooked the scope of the Ley para la Gestión Integral de Residuos, which prohibits abandoning waste at that location, so the appropriate course was to order whoever carried out the demolition to leave the site clean and to dispose of the generated waste in accordance with the law. Furthermore, he points out that the other issues would be resolved by granting a reasonable period for the fish to be transferred to another pond, the logistics and cost of which must be borne by whoever built the structure in accordance with the \"polluter pays\" principle, pursuant to Article 2, paragraph d), of the Ley Orgánica del Ambiente. The appellant prosecutor argues that a correct interpretation of the amendment to the Ley Forestal would have made it possible to determine that a pond encroaching on thirty meters of the protection zone is not covered by the scenarios contemplated in Articles 33 bis and 33 ter of the Ley Forestal. Upon reaching that conclusion, the judge would have determined that it was unnecessary to wait for any proceeding before MINAE's Dirección de Aguas, since the very limits established by those provisions would also constrain the eventual regulation and, thus, the conclusion that should have been reached is that the pond cannot be authorized by the Dirección de Aguas, and that the contrary interpretation violates the principle enshrined in Article 50 of the Political Constitution through a regressive decision regarding the human right to enjoy a healthy and ecologically balanced environment. He cites Resolution 18836 of the Sala Constitucional of the year 2014 on the principle of non-regression in environmental matters and underscores that it constitutes a duty for every public authority, so that the oft-cited provision of Article 33 bis cannot be interpreted as a license to build whatever one wishes in an area that has been protected as a protection zone since the Ley Forestal of 1969 and that the current Ley Forestal of 1996 preserves as a protection zone with respect to which the Ley de Aguas of 1942 requires it to be covered by a riparian forest (bosque ripario), as defined in its Article 148. He indicates that the analysis in the judgment addressed only the economic aspect, setting aside the fact that environmental protection serves a higher purpose: to defend and protect life, given that every environmental principle and provision is directed toward that objective, since the human being is the central focus of all law and not a physical space in itself. He states that the judgment under review is unconstitutional in its interpretation of how to apply ley 10210 and violates the principle of non-regression of human rights. As his prayer for relief, the appellant requests that the ruling on restitution (restitución de las cosas) and the rejection of the demolition of the portion of the pond encroaching on the 30 square meters of the protection zone of the Río Saneare be annulled, and that a retrial be ordered to reconsider that issue anew. Furthermore, he requests that a judicial constitutional referral be made regarding the interpretation applied in Judgment 382-2022 of the Tribunal de Juicio de Pérez Zeledón concerning the application of ley 10210, on the grounds that it violates the principle of progressivity of human rights and is contrary to Art. 50 of the Political Constitution.\n\nThe appeal is granted. This case presents the particularity that, although the accused was acquitted of the offense of encroachment on a protection zone through a decision that has become final, the question has remained open as to whether, notwithstanding, a structure identified as an aquaculture (acuicultura) pond lies within the protection zone of the Río Savegre and, if so, whether its demolition should be ordered in the interest of restoring the natural zone as demanded by constitutional protection of the environment as a human right. In the first judgment issued in these proceedings, number 661-2016 of 08:50 hours of November 7, 2016 of the Tribunal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón), it was determined that there was doubt about this and, accordingly, the request of both the Fiscalía and the Procuraduría General de la República in that regard was rejected. However, when the Tribunal de Apelación de Sentencia de Cartago ruled on the appeals filed against that judgment, in Resolution number 2018-074 of 10:54 hours of February 16, 2018, it stated: \"the court did not adequately explain why it discarded the finding that construction had taken place within the protection zone, as appeared to follow from the expert information gathered, which apparently was not rebutted by the fact that, at the defense's request and without any basis, a measurement point different from the one technically appropriate was assumed. It is therefore appropriate to partially annul the judgment on that point\" and, consequently, ordered a retrial to reassess, anew, \"the appropriateness or inappropriateness of demolition.\" In the trial held following that decision, Judgment number 25-2020 of 17:11 hours of January 14, 2020 of the Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de la Zona Sur (Pérez Zeledón) was issued, which denied the demolition of the structures, a ruling that was challenged by both the Fiscalía and the state's representative and, through Resolution number 2021-403 of 11:02 hours of July 16, 2021, the competent Cámara de Apelación de Sentencia annulled the first-instance decision, identifying serious errors in the assessment of evidence for the determination as to whether or not the structures had been built within the protection zone. This decision ultimately gave rise to the trial from which the judgment now under review derived.\n\nHaving clarified the entire procedural history of this case to date, this Chamber cannot fail to note that we are faced with a case that has undergone multiple circumstances that mean that, even thirteen years later, there remain disputed factors that still warrant a jurisdictional ruling. It should be noted that this is a summary proceeding (sumaria) in which there has been significant litigation by all parties, which has led the parties to pursue the legal remedies provided by law in a determined manner, and that has meant that, to date, aspects of the judicial decision remain in dispute. Added to this is the fact that, in the course of the summary proceeding, the time required by the Sala Constitucional to rule on provisions applicable to this case had to be factored in: first, the constitutionality of the penalties provided for the offense of water usurpation for which the accused was convicted, which was resolved by Vote number 2020-22280 of 14:01 hours of November 18, 2020, and then, concerning the constitutional validity of Articles 33 bis and 33 ter of the Ley Forestal, which was resolved by Resolution number 41905-2025 of 12:15 hours of December 17, 2025, whose effects are directly applicable to the case before us.\n\nNow, the ground of appeal raised by the prosecution representative is inextricably linked to what the Sala Constitucional ruled in the last cited resolution, to such an extent that the very appellant had requested, in his appeal, that this second-instance body file a constitutional referral regarding the content of ley 10210 of May 5, 2022, which introduced into the Ley Forestal Articles 33 bis and 33 ter as well as a transitory provision that, as will be seen, served as the basis for the decision under review to decline to order the demolition of the structures at issue.\n\nIn the judgment under review, the merits judge concluded that the technical evidence established that the structures belonging to the companies represented by the accused do in fact encroach upon the protection zone of the Río Savegre, since there is an expert opinion that, when subjected to scrutiny, established that one of the tanks at the fish farm is built within said area which, pursuant to Article 33 of the Ley Forestal, constitutes a protection zone, in accordance with what paragraph b) of that provision states: \"A strip of fifteen meters in rural areas and ten meters in urban areas, measured horizontally on both sides, along the banks of rivers, streams (quebradas), or brooks, if the terrain is flat, and fifty horizontal meters if the terrain is rugged.\"\n\nThe court, notwithstanding, established that: \"[n]ow, as was noted at the beginning of the section on the merits, regarding the determination of whether or not demolition of the structures should be ordered, the court noted that its reasoning was not contradictory, in that although it finds that encroachment did occur, the Tribunal will not order such demolition, but not because there is no evidence showing that the structures do in fact encroach upon the 15-meter protection zone of the Río Saavegre established by Article 33 of the Ley Forestal; but rather because, in accordance with the argument that the technical defense has been putting forward, that the Ley Forestal recently underwent an amendment, specifically ley 10210, promulgated in La Gaceta on June 1, 2022, this amendment specifically amends and adds Articles 33 bis and 33 ter to Ley 7575, Ley Forestal, and Transitories 1 and 2, and therefore this Tribunal finds demolition of the disputed structure to be inadmissible, on the basis of the legal requirement established specifically in Transitory Two of said amendment, which provides that for a period of twenty-four months from the date of entry into force of the present statute, those existing works located within the protection zone may remain without the State being able to order their demolition and/or removal, which directly bears on the determination to order demolition of the structures\" (sic).\n\nThe court was categorical in stating that the reason the demolition of the structures was not ordered was a statutory prohibition derived from the cited provisions, which it analyzed in terms of finding that the tank operating as a trout farm constitutes a low-impact work and that, as such, it brings benefits to the area, such as jobs for residents of the sector. However, the objections raised by the representative of the Ministerio Público to the judicial decision are directly related to what was argued before the Sala Constitucional regarding the violation of the provisions that served as the basis for the judgment denying demolition of the structures, in relation to the principles of environmental protection that stand as constitutional rights under Articles 50 and 89 of the Magna Carta. Thus, the constitutional body ruled, regarding the provisions on which the a quo relied to deny demolition of the trout tank (quoted at length given the relevance of what is being resolved here), that:\n\n«2.-) Regarding the unconstitutionality of the second paragraph of Article 33 bis.- As can be seen, the second paragraph of Article 33 bis automatically defines various works to be permitted in the bed and channels of bodies of water in urban and rural areas, as well as in their protection zones, as works of \"low environmental impact.\" Such works include: \"observation platforms, bridges, suspension bridges, zip lines, signage elements, and other elements that allow access to, observation of, and safe enjoyment of natural areas with the least possible impact, when intended for the development of tourist activities, among others.\"\n\nIn this regard: a) All such works were categorized by the legislature as being of \"low environmental impact\" without any technical basis. The definition of protection perimeters for the conservation of water resources and their surroundings is an instrument that underpins the protection of the right to water; therefore, any legislative or administrative measure that tends to alter the protection of such perimeters must be technically supported. This is part of what is known as the constitutional principle of technical reasonableness in environmental matters, also related to the principle of objectification. It is clear that the consideration of water as an essential resource and fundamental right entails the necessary protection of its sources and catchment areas, which encompass underground and surface aquifers, as well as springs (nacientes), wells, and other areas from which water resources are located and made available. This protection involves the establishment of so-called protection areas or perimeters, such as the one indicated in paragraph a) of Article 33 of the Ley Forestal. Therefore, as noted, the legislature must technically justify any variation in the works permitted within such protection areas, which has not been done in this case. As the PGR indicates: \"For that reason, since no technical justification is found in the legislative record (expediente legislativo), the second paragraph of Article 33 bis is unconstitutional.\" Note that the motion approved to introduce this second paragraph to Article 33 bis contains no justification whatsoever. In its discussion before the Comisión Permanente Especial de Ambiente, session n°18 of Wednesday, January 5, 2022, only the following was stated: \"Representative Pablo Heriberto Abarca Mora: // Thank you, Madam Chair. // Just to let my fellow representatives know that this is work we have carried out across several party groups. This motion captures the original spirit of the bill along with some indirect consequences that the text previously under discussion could have had. So this text comes quite close to what the bill intended, but without affecting productive sectors. // Thank you very much.\"\n\nFor that reason, since no technical justification is found in the legislative record, the second paragraph of Article 33 bis is unconstitutional. It violates Constitutional Law by transgressing the principle of technical reasonableness and the principle of objectification in environmental matters.\n\nb) By being categorized as works of \"low environmental impact,\" it follows that what were previously sites of high environmental fragility regressively disappeared by being categorized as sites of low environmental significance. As a result, such works would not require an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA), which is the administrative procedure that allows the identification and prediction, from a technical-scientific standpoint, of the effects that an activity may have on the environment. Constitutional Law is thereby violated through transgression of the principle of non-regression in environmental matters. By permitting such works, when they were not previously permitted, it means that the protection zones of water bodies were previously more protected, which implies a regression in environmental protection. In this regard, as the Universidad Nacional states in the evidence requested in this file: \"The construction of a fixed platform on the bank removes trees, modifies the slope, and compacts the soil, which increases the sediment load reaching the channel. A suspension bridge, even a light one, requires piles or anchored cables that alter the hydraulic dynamics and facilitate the formation of sandbars. A zip line installed over the canopy interrupts the flight paths of insectivorous birds and pollinating bats, while introducing noise and human traffic. Depending on the magnitude and management of the structure, the result could gradually alter the water quality of watercourses and springs and promote the loss of forest cover (cobertura boscosa) and a reduction in the river's natural capacity to buffer floods, especially in water systems with low resilience. Although each effect may be considered localized, the cumulative sum of installations along a riparian stretch can produce cumulative impacts that exceed reasonable low-impact thresholds. Therefore, the real environmental impact will depend on the dimensions, quantity, and spacing of the structures to be built. As long as the purposes are small-scale tourism, research, and education, the impacts can be prevented or mitigated. For this reason, the proper environmental impact assessment process must be carried out.\" Furthermore, it would be understood that the provision, as currently worded, \"opens a real space for the approval of works with negative impacts that subsequently prove difficult or impossible to reverse. This open door fosters legal precedents and feeds the perception that the riparian forest, springs, and recharge zones are spaces available as long as the proponent labels the work as 'low impact' or 'of tourist interest.' Without an environmental impact assessment or public consultation, a project can move forward on the basis of a simple technical file and a cadastral plan…\" (Universidad Nacional).\n\nIn the same vein, the Escuela de Biología of the Universidad de Costa Rica states, in the evidence requested, that: \"As the paragraph is worded, it does not guarantee real protection of the protection zones. Rather, it leaves open loopholes for the execution of other works, activities, or projects that would affect these zones, given that not all infrastructure works are listed in the text. There will be works required by environmental circumstances (heavy rainfall, bank and sediment erosion, landslides, natural fragmentation of zones, etc.) prevailing primarily in river channels, but this does not exempt or excuse the omission of the relevant technical studies without exception.\" In addition to the violation of the right to citizen participation in this area, since by not requiring an environmental assessment, there is no space for public involvement in approved projects.\n\nThe unconstitutionality is not resolved by interpreting that a technical study should be conducted in each specific case; rather, it was the legislature that should have established in the adopted motion that the works listed therein are genuinely of \"low environmental impact,\" since by categorizing them as such without basis, several principles are transgressed: the principle of technical reasonableness applicable to the statute; the principle of non-regression in environmental matters, by permitting works that were previously not permitted; the principle of objectification, since this statutory provision finds no connection to science or technical knowledge; the precautionary principle, due to the lack of scientific certainty; the pro natura principle, since in cases of doubt the resolution must favor the environment; and in any event the pro natura principle, since even in contexts outside of doubt the resolution must favor environmental protection. It therefore makes no sense to accept that the legislature categorizes without technical basis certain works as being of low environmental impact — which immediately entails exclusion from the environmental impact assessment — and then to interpret that such works are admissible as long as they have particular technical support. As this Chamber has previously indicated, for a statutory provision to determine that certain works or activities need not undergo the environmental impact assessment procedure, the legislature must support that decision with technical criteria, which has not been done in this case, as was seen in the motions submitted» (underlining added).\n\nThen, regarding Article 33 ter, the Sala Constitucional stated: «Article 33 ter permits recovery and rehabilitation works in protection zones in urban and rural areas, allowing activities and works of low environmental impact, oriented toward the recovery, rehabilitation, and safeguarding of publicly owned bodies of water, and toward the development of tourist activities. For the same reasons for which the second paragraph of Article 33 bis is unconstitutional, as stated above, this same Article 33 ter is also contrary to Constitutional Law».\n\nFinally, the Constitutional Court stated, regarding Transitory II, which is the basis upon which the trial judge determined that the accused had 24 months to apply for a permit before the Dirección de Aguas to maintain the infrastructure: «In this regard, a declaration of unconstitutionality is also appropriate, not only because this \"grace period\" is equally violatory of the right to the environment, but also because, as stated, there is no basis for the authorization of the works denominated as \"low impact\" under the annulled legislation. If this transitory provision were to remain in force, works or activities could be maintained temporarily that, ultimately, would not be able to obtain the respective authorizations. It is therefore appropriate to declare its unconstitutionality and consequent removal from the legal order».\n\nThe declaration of unconstitutionality with retroactive effect to the date of entry into force of the referenced articles entails that the normative basis upon which the a quo made its decision is, in part, ineffective, given that those provisions have disappeared from the legal order as a result of the pronouncement of the constitutional body with erga omnes binding effect; but, beyond that, precisely in keeping with what the Sala Constitucional has held, we must add that any decision made in relation to human intervention in a protection zone through construction works must be approached from the standpoint of the principles of the right to a healthy environment; prevention — if it is determined that the activity has the potential to affect the environment —; the precautionary principle, which establishes that the mere possibility of harm entails the establishment of effective measures to prevent damage to the environment; the in dubio pro natura principle, which requires that provisions be interpreted in favor of the conservation of natural resources under conditions of uncertainty; the principle of objectification of environmental protection, which requires adherence to technical criteria for decisions in which the environment is at stake; as well as the principle of progressivity and non-regression — also cited by the prosecutor — which instructs the State not to diminish its protection policy.\n\nFurthermore, as a conventional principle derived from Advisory Opinion OC-32/25 of May 29, 2025 of the Inter-American Court of Human Rights, the high tribunal stated: \"127. In line with what is indicated in the Opinion, the approach brought by the recognition of the rights of Nature is fully compatible with the general obligations to adopt provisions of domestic law, enshrined in the common Article 2 of the CADH and the Protocolo de San Salvador, and with the principle of progressivity that governs the realization of economic, social, cultural, and environmental rights, protected by Art. 26 CADH and Art. 2 of the Protocol. Likewise, Article 29 of the CADH provides that the interpretation of the rights protected under the SIDH must be guided by an evolutionary perspective that is in consonance with the development of international human rights law and, moreover, that seeks to afford the greatest possible protection.\n\nFor the foregoing reasons, and in light of a harmonious interpretation of the pro natura and pro persona principles, the recognition of Nature as a rights-bearing subject represents the logical continuation both of the jurisprudential development proper to the Sistema Interamericano and of the evolution of international law which, in environmental matters, has affirmed structural principles that project their effect transversally across all State action in order to preserve the integrity of ecosystems from current and future threats.\"\n\nIt is on the basis of these considerations that this Chamber concludes that, although the trial judge (juez decisor de instancia) grounded his decision in rules in force at the time of the ruling — as the prosecutor argues — given that he found that the aquaculture pond (estanque de acuicultura) was located within the protection zone (zona de protección) of the Río Savegre, he was required to weigh the reasons why that structure did not affect the ecological balance of the ecosystem and the water body, and, moreover, to explain what was the standard (baremo) for concluding that the portion of the construction located within the riverbank buffer area (área de resguardo de los márgenes del río) constitutes \"a low-impact encroachment,\" since that characterization is not explained beyond reference to the dimensions of the structure — which he stated measured 1,9 by 28,6 meters — and, in addition, he incorporated into the ruling factors that this appellate body (órgano de alzada) cannot consider valid, namely, that the economic activities carried out by the defendant in the area — a place with few employment options — justify the continued presence of that pond (pileta) in a zone designated to maintain a balanced ecosystem in order to protect water sources (fuentes de agua).\n\nGiven that access to this resource is a human right, this Chamber cannot agree with the trial judge that strictly economic criteria should take precedence over environmental protection, for, without dismissing the employment needs of a given area, it could never be considered that the way to address them is through harm to nature, by means of activities that would constitute a regression in the protection of the rights of all persons who, without an ecologically balanced environment, see their quality of life put at risk.\n\nIn view of the foregoing, the appeal (recurso de apelación) filed by the representative of the Ministerio Público must be granted and, consequently, the judgment on appeal (sentencia venida en alzada) is hereby annulled solely with respect to the ruling on the restoration of things to their prior state. The case is remanded for retrial (juicio de reenvío) before the court of origin (tribunal de origen) so that, taking into account the ruling of the Sala Constitucional in resolución 41905-2025 of 17 de diciembre de 2025, it may rule on the request of the Ministerio Público with a hearing open to all parties. In all other respects, the judgment remains intact, that is, with respect to the determination of the penalty amount (quantum sancionatorio) for the offense of unlawful appropriation of waters (delito de usurpación de aguas).\n\nPor tanto\n\nThe appeal (recurso de apelación) filed by the defendant's (imputado) legal defense (defensa técnica) is hereby denied. The appeal filed by the Ministerio Público is hereby granted. Accordingly, the judgment under review (sentencia venida en alzada) is annulled solely with respect to its ruling on the restoration of things to their prior state (restitución de las cosas a su estado anterior), so that, in a remand hearing (juicio de reenvío) before the court of origin (tribunal de origen) with a different panel composition (integración), the matter may be re-examined, taking into account the scope of resolución 41905-2025 of 12:15 hours of December 17, 2025, of the Sala Constitucional. In all other respects, the judgment remains intact. Notify.\n\n\nSNNCEFBPWS861\nMAUREEN REBECA SANCHO GONZALEZ – Deciding Judge\n\n\nEYCLYEMRJEE61\nSUSANA WITTMANN STENGEL – Deciding Judge\n\n\nOYZA60JOBES61\nLAURA PATRICIA CHINCHILLA ROJAS – Deciding Judge\n\n\nEXP: 13-000044-0611-PE\n\nCircuito Judicial de Cartago Telephone numbers: 2551-2713 or 2553-0340. Fax: 2551-2355. Email: tapelacionpe-car@poder-judicial.go.cr"
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