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  "id": "nexus-sen-1-0034-659059",
  "citation": "Res. 00027-2016 Tribunal Contencioso Administrativo Sección VI",
  "section": "nexus_decisions",
  "doc_type": "court_decision",
  "title_es": "Decomiso aduanero de vehículo con matrícula extranjera sin registro no genera responsabilidad del Estado ante omisiones del propietario",
  "title_en": "Customs seizure of foreign-plated vehicle without registration does not trigger State liability when owner omissions cause the situation",
  "summary_es": "El Tribunal Contencioso Administrativo rechaza una demanda de responsabilidad civil objetiva contra el Estado por daños derivados del decomiso de un vehículo con matrícula nicaragüense, propiedad de un turista australiano. La Policía de Control Fiscal decomisó el automotor porque no contaba con registro en el sistema TICA de importación temporal y quien lo conducía no portaba la documentación requerida. El propietario alegó daño moral y económico, argumentando que actuó de buena fe y que hubo exceso en las competencias aduaneras. El Tribunal determinó que el control aduanero fue legítimo y conforme a la Ley General de Aduanas (No. 7557). La ausencia de registro y la omisión del actor al dejar el vehículo en custodia de un tercero sin los documentos habilitantes constituyeron la causa del procedimiento. Las actuaciones fueron consideradas lícitas y de funcionamiento normal, sin alcanzar la excepcionalidad requerida para una responsabilidad sin falta. No se acreditó nexo causal imputable al Estado, por lo que se acogió la defensa de falta de derecho y se condenó en costas al demandante.",
  "summary_en": "The Administrative Dispute Tribunal rejected a claim of strict civil liability against the State for damages arising from the seizure of a Nicaraguan-plated vehicle owned by an Australian tourist. Fiscal Control Police impounded the vehicle because it lacked a temporary import registration in the TICA system and the driver did not carry the required documentation. The owner claimed moral and economic damages, arguing good faith and excess in customs powers. The Tribunal held the customs control was lawful under the General Customs Law (No. 7557). The absence of registration and the plaintiff's omission in leaving the vehicle with a third party without enabling documents were the cause of the proceedings. The actions were deemed lawful and normal functioning, not reaching the exceptional intensity required for no-fault liability. No causal link attributable to the State was proven, so the lack-of-right defense was upheld and costs were imposed on the plaintiff.",
  "court_or_agency": "Tribunal Contencioso Administrativo Sección VI",
  "date": "17/02/2016",
  "year": "2016",
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    "responsabilidad civil objetiva",
    "decomiso",
    "importación temporal",
    "Ley General de Aduanas",
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    "antijuridicidad de base",
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    "responsabilidad civil objetiva",
    "decomiso aduanero",
    "importación temporal de vehículos",
    "Ley General de Aduanas",
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    "control fiscal",
    "funcionamiento normal",
    "daño moral",
    "daño económico",
    "Tribunal Contencioso Administrativo",
    "culpa de la víctima",
    "responsabilidad sin falta"
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  "keywords_en": [
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    "General Customs Law",
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    "Administrative Dispute Tribunal",
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  "excerpt_es": "De esa manera, en el presente asunto, en cuanto a las acciones de control fiscal, no encuentra este cuerpo colegiado que el proceder de las autoridades administrativas pueda tenerse como causas adecuadas de las lesiones que en esta contienda se reclaman. Se trata entonces de un funcionamiento normal y de conductas lícitas que no producen la responsabilidad reprochada por el actor, más allá que las lesiones reclamadas no pueden tenerse como propias del régimen de responsabilidad sin falta, pues no se observa que esas consecuencias jurídico-materiales que se han ocasionado a la esfera jurídica del petente sean excepcionalmente intensas o especiales, tal y como lo exigen los ordinales 194 y 195 de la Ley No. 6227/78, como presupuesto infranqueable de una eventual reparación económica. Por otro lado, no estima este Tribunal que la Administración haya dilatado los procedimientos en detrimento de la expectativa de recuperación del vehículo una vez que fuese decomisado. El análisis de la secuencia cronológica en lo que a las diversas actuaciones se refiere, no evidencian plazos irrazonables o contrarios al principio de proporcionalidad. Ciertamente el actor tuvo que iniciar una serie de diligencias que propendían a la devolución material del automotor y anuencia administrativa para iniciar la re-exportación, sin embargo, se trata de acciones que tienen su antecedente lógico precisamente en las conductas adoptadas por la Administración Pública, y que eran necesarias para verificar el correcto cumplimiento de las normas que regulan la importación temporal de vehículos. Por ende, la necesidad de gestionar esa devolución, no puede tenerse como causa generadora de lesiones patrimoniales (o extraptrimoniales) indemnizables, en la medida en que se trata, se insiste, de la consecuencia jurídica válida de actuaciones legítimas. No existe en consecuencia antijuridicidad de base en esas implicaciones en la esfera jurídica del propietario del vehículo, lo que supone que no son objeto de indemnización.",
  "excerpt_en": "Thus, in the present case, regarding the fiscal control actions, this collegiate body does not find that the conduct of the administrative authorities can be considered adequate causes of the injuries claimed in this dispute. It is therefore a case of normal functioning and lawful conduct that does not give rise to the liability alleged by the plaintiff, beyond the fact that the claimed injuries cannot be considered as falling under the no-fault liability regime, since it is not observed that the legal-material consequences caused to the petitioner's legal sphere are exceptionally intense or special, as required by articles 194 and 195 of Law No. 6227/78, as an insurmountable prerequisite for any eventual economic reparation. Furthermore, this Tribunal does not consider that the Administration delayed the proceedings to the detriment of the expectation of recovering the vehicle once it was seized. The analysis of the chronological sequence of the various actions does not show unreasonable deadlines or those contrary to the principle of proportionality. Certainly, the plaintiff had to initiate a series of steps aimed at the material return of the vehicle and administrative approval to begin re-exportation; however, these are actions whose logical antecedent lies precisely in the conduct adopted by the Public Administration, and which were necessary to verify proper compliance with the rules governing temporary importation of vehicles. Therefore, the need to manage that return cannot be considered the cause of compensable patrimonial (or non-patrimonial) injuries, insofar as it is, we insist, the valid legal consequence of legitimate actions. Consequently, there is no basic unlawfulness in these implications on the legal sphere of the vehicle owner, which means they are not subject to compensation.",
  "outcome": {
    "label_en": "Denied",
    "label_es": "Sin lugar",
    "summary_en": "The claim is dismissed for lack of right: the customs seizure was lawful, and the plaintiff's omissions prevent attributing damages to the State.",
    "summary_es": "Se rechaza la demanda por falta de derecho: el decomiso aduanero fue legítimo y las omisiones del actor impiden imputar daños al Estado."
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  "pull_quotes": [
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      "context": "Considerando IX",
      "quote_en": "It is therefore a case of normal functioning and lawful conduct that does not give rise to the liability alleged by the plaintiff.",
      "quote_es": "Se trata entonces de un funcionamiento normal y de conductas lícitas que no producen la responsabilidad reprochada por el actor."
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    {
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      "quote_es": "No existe en consecuencia antijuridicidad de base en esas implicaciones en la esfera jurídica del propietario del vehículo, lo que supone que no son objeto de indemnización."
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    {
      "context": "Considerando VIII",
      "quote_en": "The customs control actions carried out by the Administration fall within the legal authorization framework established by articles 2 and 22 of the General Customs Law, No. 7557.",
      "quote_es": "Las acciones de control aduanero que ejercitó la Administración se encuentran dentro del marco de habilitación jurídica que establecen los ordinales 2 y 22 de la Ley General de Aduanas, No. 7557."
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  "source_url": "https://nexuspj.poder-judicial.go.cr/document/sen-1-0034-659059",
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  "body_es_text": "Grande\nNormal\nPequeña\nTribunal Contencioso Administrativo Sección VI\n\nResolución Nº 00027 - 2016\n\nFecha de la Resolución: 17 de Febrero del 2016 a las 10:20\n\nExpediente: 14-009773-1027-CA\n\nRedactado por: Jose Roberto Garita Navarro\n\nClase de asunto: Proceso de conocimiento declarado de puro derecho\n\nAnalizado por: CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL\n\n\n\n\n\nContenido de Interés:\n\nTipo de contenido: Voto de mayoría\n\nRama del Derecho: Derecho Civil\n\nTema: Responsabilidad civil objetiva\n\nSubtemas:\n\nAusencia de registro de habilitación de vehículo por omisión del propio sujeto no produce el pago de daños y perjuicios por parte de la administración.\nConsideraciones sobre su definición y elementos.\n\nTema: Decomiso\n\nSubtemas:\n\nAusencia de registro de habilitación de vehículo por omisión del propio sujeto no produce el pago de daños y perjuicios por parte de la administración.\n\n“VI. En el caso concreto, se acusa la responsabilidad de la Administración Pública por los supuestos gastos en que tuvo que incurrir el petente para atender y solucionar la situación que a nivel aduanero se produjo con el vehículo de su propiedad, matrícula de Nicaragua número M014582, el cual fue decomisado por la Policía de Control Fiscal en fecha 28 de marzo del 2014 en la zona denominada Home Creek en Limón. Como daños liquida los siguientes: \"3.- Que se condene al pago de los daños y perjuicios de la siguiente forma: Daño moral $5.000, por haber sufrido la perturbación de su viaje en este país, por no poder abordar el avión en su momento, permanecer más tiempo del previsto para el disfrute de sus vacaciones planeadas con antelación, lo que le desmoralizó y le ocasionó mucha ansiedad. Daño económico: por haber incurrido en gastos no planeados como hospedaje y alimentación por 22 días en San José, en Nicaragua viajar y permanecer por la limitante de la visa ante la no resolución de su gestión y atraso en la investigación, por pérdida del tiquete de avión y para cuando hizo el cambio de fecha del tiquete de avión lo pagó más caro, pago de hospedaje en el destino, todo lo cual asciende a $5.032.85. 4.- Además, pido el pago de la condenatoria de las costas personales y procesales de este proceso, de acuerdo con el artículo 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo.\" Para efectos del abordaje de la procedencia o no de esas partidas, es menester tener claridad en que la definición de la responsabilidad civil objetiva (extracontractual) de la Administración Pública se supedita a la concurrencia de los supuestos y presupuestos arriba expuestos, y que pueden sintetizarse, como de seguido se expone. a) Elemento objetivo: el daño: La procedencia de este tipo de responsabilidad requiere en primera instancia, como elemento fundamental, de la existencia de un daño que se haya producido en la esfera jurídica de una persona. Para tales efectos, el detrimento puede ser patrimonial o bien extrapatrimonial, lo que permite la cobertura y reconocimiento de los padecimientos eminentemente morales y que se produzcan en el fueron interno (psico-emocional del sujeto). Empero, ha de ser efectivo, evaluable, individualizable, tal y como lo postula el ordinal 196 LGAP, pero además, se impone que ese daño sea antijurídico en su base. Esta condición lleva a que solo sea indemnizable la lesión que confrontada con el ordenamiento jurídico no se tenga el deber jurídico de soportar, a partir de lo cual, la reparabilidad del daño, aún de ser efectivo, evaluable e individualizable, se condiciona a que el receptor del efecto lesivo, no tenga el deber normativo de soportar el detrimento en su esfera jurídica. Pero además, esto implica que incluso en lesiones que se produzcan como derivación de actuaciones administrativas en las que no existe ilicitud o anormalidad, es decir, en las que no concurra una falta de servicio, o personal impura (sea, en las que el funcionario público utiliza los medios que le pone a disposición la Administración para cometer un daño, incluso para fines o tareas ajenas a sus competencias -criterio de ocasionalidad causal-), la reparación civil sería factible, siempre que el daño irrogado sea excepcionalmente intenso (criterio de anormalidad cualitativa), o bien, producido a una pequeña proporción de afectados (criterio de especialidad cuantitativa). Esto ha dado en llamarse \"Responsabilidad sin falta\", en la medida en que no existe ilegitimidad alguna en el proceder administrativo, pero aún así pervive el deber compensatorio, en los términos que desarrollan los ordinales 194 y 195 de la LGAP. En este caso, la indemnización no cubre el lucro cesante y no tutela intereses que puedan considerarse ilegítimos. Es claro, como se ha expuesto supra, que quien reclama el daño ha de acreditar su existencia, así como la de las causas en que los sustenta, rigurosidad probatoria que ha tenido algunos matices en materia ambiental, dada la máxima de inversión de la carga probatoria que impone el ordinal 109 de la Ley de Biodiversidad, así como en cuestiones del daño moral subjetivo, cuya acreditación se ha establecido que es in re ipsa, por lo que se colige de la experiencia humana, lo que implica que no deba acreditarse la ocurrencia de los hechos y causas en que se sustenta su reclamo, así como detalle de la magnitud de afectación. b) Elemento subjetivo: Por otro lado el daño solo puede ser reclamado por la persona que se haya constituido como afectada, es decir, quien ostente la condición de víctima o damnificado. Lo anterior no implica que en determinados supuestos, la acción indemnizatoria pueda realizarse por un tercero a favor del perjudicado, como es el caso de las acciones de los representantes de los menores de edad, los incapaces, entre varios ejemplos que no merecen ser desarrollados en este fallo. Esta condición determina la legitimación activa del reclamo judicial de los daños. De igual modo, la demanda debe cursarse contra el sujeto a quien se imputan los daños peticionados, siendo este el denominado sujeto responsable. Para el análisis de este presupuesto, es menester ponderar aquellas situaciones en las cuales existe un régimen de responsabilidad solidaria propia, que permita direccionar la demanda contra un sujeto o varios a la vez por la totalidad de la deuda (ordinales 636-637 del Código Civil). En la responsabilidad administrativa, a la luz de los mandatos 190, 191, 199 y 201, la Administración responde solidariamente frente a terceros por los daños cometidos por faltas de sus funcionarios, lo que permite establecer el reclamo contra el funcionario, la Administración o contra ambos. c) Elemento causal: Como tercer aspecto, debe existir una relación de causalidad entre el daño y el sujeto a quien se endilga. En este sentido, la causa del daño ha de ser referible a la persona contra quien se orienta el reclamo. Para ello, en el caso de la Administración, surgen cuatro posibles criterios de imputación, que se agrupan en esquema de responsabilidad con falta y sin falta, a saber: i) Responsabilidad con falta: incluye la conducta ilícita (actuaciones formales que sean inválidas -art. 128, 158 LGAP-), y el funcionamiento anormal (comportamientos materiales que se alejan de la eficiencia administrativa, y que incluye la omisión material). ii) Responsabilidad sin falta: conductas lícitas (actuaciones formales conformes sustancialmente con el ordenamiento jurídico) y el funcionamiento normal (comportamientos materiales congruentes con la eficiencia administrativa). Toda causa de un daño que se reclame contra una Administración puede encuadrarse dentro de una de estas categorías. De igual manera, el criterio de ocasionalidad causal (ya referido), puede constituirse en causa referible al ente público, e implica, en todos los casos, una responsabilidad con falta. Ahora bien, para que surja la responsabilidad es menester que la causa que se imputa a la Administración accionada, sea la causa adecuada del daño, de suerte que se pueda considerar, en un juicio de causalidad, que el daño sea la consecuencia de aquella acción u omisión. Esto ha dado en llamarse \"Nexo causal\". Ergo, no basta que la causa alegada sea el detonante del daño, es necesario además que esa causa sea imputable al ente público demandado. Así, el nexo causal supone la concurrencia de un elemento objetivo relacional, que impone que la lesión sea la consecuencia (relación causa-efecto) de la causa alegada, y además, un elemento relacional subjetivo, en el sentido que esa causa del daño sea atribuible a quien se reclama la indemnización. De otro modo, si la causa del daño no es imputable al demandado, se produce un hecho de tercero como configurador de la lesión, o bien, si el daño no es consecuencia de la causa denunciada, no hay nexo causal. En ambos casos, no habrá deber indemnizatorio del accionado. iv) Elemento temporal: El reclamo indemnizatorio debe ser formulado dentro del plazo de cuatro años computados desde que la víctima se encuentre en posibilidad objetiva de conocer la causa del daño, plazo al que le resultan aplicables las causales de suspensión y de interrupción previstos por la legislación civil y comercial.\n\nVII.- Ahora bien, precisadas estas cuestiones, y considerando los daños reclamados, es primario establecer la validez o no de las conductas que el accionante considera causas de esas lesiones, a efectos de determinar si el proceder público cuestionado es congruente con la legalidad, o si por el contrario, son base fértil de generación de daños indemnizables por ser arbitrarias o disconformes con el ordenamiento jurídico. En esa línea, el accionante estima que las actuaciones de la Administración Aduanera fueron anormales e inválidas, por haberse extralimitado en sus competencias al haberle impuesto multas y haber decomisado su vehículo pese a que en todo momento actuó de buena fe. Sobre ese particular cabe señalar lo que de seguido se expone. La materia aduanera se encuentra regulada, en lo medular por la Ley General de Aduanas, No. 7557 y su reglamento, normativa que precisa el marco regulatorio de las entradas, permanencia temporales y las salidas, del territorio nacional, de mercancías, vehículos y unidades de transporte; también el despacho aduanero y los hechos y actos que deriven de él o de las entradas y salidas, de conformidad con las normas comunitarias e internacionales, cuya aplicación esté a cargo del Servicio Nacional de Aduanas. Tal marco local se complementa con las regulaciones de naturaleza internacional que precisan la dinámica aduanera en concreto, CAUCA y RECAUCA. Se trata de un amplio y complejo marco de regulación que integra una serie de disposiciones que disponen el tratamiento que ha de imponerse en cada práctica de internación o exportación de mercancías o bienes. La amplitud de ese referente jurídico supone, por tesis de principio, el otorgamiento de potestades de imperio a la Administración a fin de fiscalizar y concretar un correcto cumplimiento del conjunto de derechos y obligaciones que se imponen en esta dinámica aludida. En ese orden, el canon 7 de la citada legislación señala: \"El Sistema Aduanero Nacional estará constituido por el Servicio Nacional de Aduanas y las entidades, públicas y privadas, que ejercen gestión aduanera y se relacionan dentro del ámbito previsto por el régimen jurídico aduanero.\" Al Servicio Nacional de Aduanas por ende, corresponde un ejercicio de fiscalización y supervisión, los que, dentro de sus objetivos, se concretan en competencias específicas tales como ejercer el control dentro del territorio aduanero y ejecutar el control aduanero de las políticas de comercio exterior vigentes. En esa misma línea se orientan los preceptos 5, 6, 7 y 9 del CAUCA. En este orden, el Capítulo IV de la citada Ley regula lo concerniente al Control Aduanero, en cuyo artículo 22 conceptualiza tal control como el ejercicio de las facultades del Servicio Nacional de Aduanas para el análisis, la aplicación, supervisión, fiscalización, verificación, investigación y evaluación del cumplimiento de las disposiciones de la Ley No. 7557, su reglamento y las demás normas reguladoras de los ingresos o las salidas de mercancías del territorio nacional, así como de la actividad de las personas físicas o jurídicas que intervienen en las operaciones de comercio exterior, lo que incluye, claro está, las fuentes supra legales. En ese sentido, los controles pueden ser inmediatos, posteriores o permanentes. El numeral 23 ibídem, sobre tales grados de control señala en lo relevante: \"(...) El control inmediato se ejercerá sobre las mercancías desde su ingreso al territorio aduanero o desde que se presenten para su salida y hasta que se autorice su levante. El control a posteriori se ejercerá respecto de las operaciones aduaneras, los actos derivados de ellas, las declaraciones aduaneras, las determinaciones de las obligaciones tributarias aduaneras, los pagos de los tributos y la actuación de los auxiliares de la función pública aduanera y de las personas, físicas o jurídicas, que intervengan en las operaciones de comercio exterior, dentro del plazo referido en el artículo 62 de esta Ley. El control permanente se ejercerá en cualquier momento sobre los auxiliares de la función pública aduanera, respecto del cumplimiento de sus requisitos de operación, deberes y obligaciones. Se ejercerá también sobre las mercancías que, con posterioridad al levante o al retiro, permanezcan sometidas a alguno de los regímenes aduaneros no definitivos, mientras estas se encuentren dentro de la relación jurídica aduanera para fiscalizar y verificar el cumplimiento de las condiciones de permanencia, uso y destino.\" Resulta relevante señalar que para los efectos señalados, se otorgan una serie de atribuciones a las Administraciones Aduaneras, que propenden, se insiste, concretar el cumplimiento del régimen aduanero, con habilitaciones que posibilitan, solo a modo de referencia, verificar la documentación, la autorización, el contenido y las cantidades de mercancías sujetas al control aduanero que se transporten por cualquier medio, fiscalizar los depósitos bajo control aduanero, exigir la presentación de las mercancías depositadas y sus registros, comprobar los inventarios y realizar cualquier otra verificación que considere necesaria y exigir las pruebas necesarias y comprobar el cumplimiento de las reglas sobre el origen de las mercancías para aplicar preferencias arancelarias, de conformidad con los tratados internacionales de los que forme parte Costa Rica y las normas derivadas de ellos. Ergo, resulta innegable la tenencia por parte de las Administraciones Aduaneras de competencias intensas para requerir el detalle de información sobre la procedencia de las mercaderías internadas a territorio nacional, así como la titularidad sobre esos bienes. Ello posibilita el requerimiento de la información que estime pertinente para el caso, a fin de esclarecer los hechos que generen algún grado de duda sobre la relación jurídica aduanera.\n\n            VIII.- Atendiendo a lo anteriormente expuesto, se tiene que en la especie, e l 10 de marzo del 2014, mediante escritura pública, el accionante adquirió mediante contrato de compra venta el vehículo marca Ford, modelo Expedition, chasis número 1FMPU18L1XL007914, matrícula de Nicaragua M014582. El 23 de marzo del 2014, por comprobante número 0700722, trámite No. 1326858, canceló a favor del Instituto Nacional de Seguros, seguro obligatorio para vehículos con matrícula extranjera por un monto de ¢18.405.00 (dieciocho mil cuatrocientos cinco colones), a favor de dicha unidad. Mediante formulario de control No. 0001918 del 23 de marzo del 2014, el actor peticiona en la Aduana de Peñas Blancas, solicitud de autorización de permiso e importación temporal de vehículos sin fines lucrativos para el caso de turistas, organismos internacionales, diplomáticos, extranjeros, acreditados en Costa Rica y Estudiantes de Post-Grado, para obtener el permiso de importación temporal del vehículo marca Ford, modelo Expedition, chasis número 1FMPU18L1XL007914, matrícula de Nicaragua M014582, país de origen Nicaragua. En el formulario referido se le autorizó la importación por un plazo de cinco días, situación que fue debidamente consignada en esa fórmula. Sin embargo, el 28 de marzo del 2014, la Dirección de la Policía de Control Fiscal del Ministerio de Hacienda emite el acta de inspección ocular y/o hallazgo, Número 14551, en la cual se manifiesta que encontraron en el sector de Home Creek en Limón, el vehículo color gris placa extranjera M014582 y al hacer la consulta telefónica a las oficinas de la Policía Control Fiscal, se les indicó que dicho vehículo no mantiene ningún registro en el sistema. Detalla ese documento que luego de realizar un nuevo intento de localización del encargado del automotor, se identifica el señor Bafer Joshua James como el encargado, quien mostró únicamente la boleta del Instituto Nacional de Seguros número 0700722 a nombre de Kennedy Wesley Jacob, con sello de cancelación en oficina de Peñas Blancas del INS, por lo que al no presentar el certificado de importación temporal de vehículos para fines no lucrativos y/o algún documento idóneo que respalde la circulación y estadía legal en el territorio nacional, y no registrar información en el sistema TICA se procedió a indicarle que se procederá al decomiso preventivo de dicho automotor. Este decomiso fue concretado y formalizado mediante Acta de Decomiso No. 0857. Luego de esas diligencias, por acta de inspección ocular y/o hallazgo No. 14554 del 28 de marzo del 2014, se indica que el vehículo placas M014582 queda bajo la custodia del Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A. Luego, el 30 de mayo del 2014, el petente presenta ante la Dirección General de Aduanas, Provincia de Limón, solicitud de reexportación de vehículo placas M014582, gestión que fuese atendida por resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 de las 09 horas 20 minutos del 27 de mayo del 2014 de la Aduana de Limón, en la que se dispuso comisionar al Departamento Técnico Operativo -Sección de Depósitos esta Aduana, para que en el campo de su competencia proceda a levantar la retención del movimiento de inventario No. 144436-2014 transmitido por el Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A., a fin de que el interesado proceda con el trámite de reexportación del vehículo placa M014582, a fin de que proceda a abandonar el país con un plazo de ocho días. Esto fue comunicado al actor el 30 de mayo del 2014. Empero, el 29 de mayo del 2014, el promovente había cancelado mediante entero de Gobierno No. 0273465 I, la suma de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones), por concepto de pago de multa dentro del expediente AL-783-2014, por el vehículo placas M014582. A fin de desalmacenar y reexportar el vehículo, el 03 de junio del 2014, el actor canceló a favor de Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR la suma de ¢200.000.00 (doscientos mil colones) correspondiente a la factura No. 0067255 que incluía almacenaje, manejo, seguro e impuesto de ventas. Posteriormente, para efectos del transporte del vehículo hacia Nicaragua canceló un total de $2.000.00 (dos mil US dólares). En virtud de apelación presentada el 12 de junio del 2014 contra la resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 de las 09 horas 20 minutos del 27 de mayo del 2014 de la Aduana de Limón, por acto No. RES-AL-DN-2270-2014 de las 15 horas 15 minutos del 27 de agosto del 2014, de la Aduana de Limón, se dispuso autorizar la devolución del pago de la multa realizado con el entero N°0273465I por un monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones 00/100).  A partir del anterior recuento, estima este Tribunal, las acciones de control aduanero que ejercitó la Administración se encuentran dentro del marco de habilitación jurídica que establecen los ordinales 2 y 22 de la Ley General de Aduanas, No. 7557. En efecto, acorde a los hechos que se han tenido por comprobados, se desprende que el control realizado en fecha 28 de marzo del 2014, es un ejercicio legítimo del poder de policía que subyace en el ejercicio fiscalizador que regula y estatuye la citada legislación aduanera. Al encontrar un vehículo de matrícula extranjera en la vía pública, a juicio de este cuerpo colegiado, las acciones emprendidas por la Policía de Control Fiscal se direccionaron a averiguar en la base de datos Tic@, si esa unidad en particular contaba con algún registro aduanero de ingreso, lo cual, telefónicamente fue precisado que no existía. Esa información fue luego confirmada mediante el oficio APB-G-070-2014 del 22 de abril del 2014, en el que la Aduana de Peñas Blancas comunica a la Policía de Control Fiscal, que revisado el sistema informático TICA, el vehículo placa extranjera M014582, Marca Ford Expedition, no tiene registrado ningún certificado de importación temporal, empero, existe un registro de esa índole a nombre de Baker Joshua Jame y Wesley Kennedy (Folios 67-83 del administrativo). Dado ello, la actuación ulterior en virtud de la cual se decomisa el vehículo y se pone a disposición del almacén fiscal, son las consecuencias legítimas y válidas de la ausencia de registro de habilitación aduanera para que el citado automotor fuese utilizado en territorio nacional y del despliegue del ejercicio de las potestades de control y fiscalización que la ley condene a la esa autoridad pública.\n\n            IX.- Para lo anterior no es óbice que mediante la resolución No. RES-AL-DN-2270-2014 de las 15 horas 15 minutos del 27 de agosto del 2014, la Aduana de Limón acogiera el reclamo del actor en cuanto al reintegro de la suma pagada por concepto de multa, sea, un monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones 00/100).  Lo anterior dado que ese criterio se sustenta en la consideración que el promovente no había tenido intención alguna en defraudar el régimen de control aduanero, y que por el contrario, su intención fue realizar los trámites respectivos en la frontera. Si bien se mira, esa consideración constituye un criterio de ponderación que establece, en el caso concreto, inexistencia de ánimo de defraudación, pero ello no elimina que el ejercicio de las competencias administrativas de control fiscal y aduanero, permitiera materializar el decomiso del vehículo por las razones ya señaladas ut supra. Ese aspecto no ha sido refutado por el accionante y por el contrario, del análisis de los autos se colige la validez de esas actuaciones. Nótese que la resolución de referencia lo que hace es ordenar la devolución de la multa cancelada, pero no establece que las acciones de decomiso del vehículo fuesen inválidas, arbitrarias o contrarias a Derecho. Cabe destacar que las acciones de control y decomiso encuentran respaldo jurídico, además, en la letra del ordinal 165 de la citada Ley No. 7557. La internación del vehículo del accionante a territorio nacional se realiza acorde a un régimen de importación temporal, lo que es definido por ese canon como: \"... el régimen aduanero que permite el ingreso, por un plazo determinado, de mercancías a territorio aduanero con suspensión de los tributos a la importación. Las mercancías deberán ser reexportadas o importadas definitivamente sin modificación ni transformación alguna, dentro del plazo que se establezca por la vía reglamentaria y de acuerdo con la finalidad de la importación.(...)\". En la especie, si bien el petente había cancelado el seguro de importación del vehículo, lo cierto del caso es que al haber dejado su vehículo en custodia y uso de un tercero (Joshua James), quien no portaba el certificado temporal de importaciones, además que no contaba con autorización para conducirlo y quien no mostró documento alguno que acreditara la habilitación administrativa para que el vehículo circulara en el territorio nacional, el actor incurrió en omisiones y conductas que llevaron a colocarse a sí mismo en posición para ser destinatario de los efectos de las conductas propias del control aduanero de que fue objeto. Fue precisamente esa indolencia y descuido, los factores que llevaron a que la Policía de Control Fiscal detuviera el vehículo del demandante, luego de concretar las averiguaciones de existencia de registros que importación temporal vigente. Cabe reiterar que al momento en que las autoridades le requirieron al conductor del vehículo (señor Joshua James) los documentos respectivos que acreditaran la legítima circulación del automotor, se limitó a entregarles el recibo de pago de seguros. Además, realizadas las consultas vía telefónica, no existía registro de permiso de importación temporal. Desde ese plano, este Tribunal no ha podido determinar que las actuaciones de la Administración Pública hayan sido contrarias a legalidad, siendo que por el contrario, la inexistencia de documentos (y registros) habilitantes para el uso de la unidad de matrícula extranjera, son la base fáctica que constituye el motivo del proceder administrativo, por ende, la causa misma de las acciones administrativas y de los efectos que el demandante considera lesivos a sus derechos. A partir de ello, el contenido de esas actuaciones es lícito y se ajusta al ejercicio del poder de policía que en esa materia ha sido expresamente concedido mediante vía legal a esas autoridades administrativas. Para esta Cámara, las alegaciones relacionadas con la barrera idiomática no son atendibles, pues aún y cuanto el actor, o la persona a quien dejó en custodia su vehículo, no tuvieran como lengua originaria el español, ello no implica que pueda prohijarse una suerte de habilitación legal para desaplicar, en casos concretos, normas legales que regulan la temática de la importación temporal y permisibilidad de uso en el país de los vehículos con matrícula extranjera. De esa manera, en el presente asunto, en cuanto a las acciones de control fiscal, no encuentra este cuerpo colegiado que el proceder de las autoridades administrativas pueda tenerse como causas adecuadas de las lesiones que en esta contienda se reclaman. Se trata entonces de un funcionamiento normal y de conductas lícitas que no producen la responsabilidad reprochada por el actor, más allá que las lesiones reclamadas no pueden tenerse como propias del régimen de responsabilidad sin falta, pues no se observa que esas consecuencias jurídico-materiales que se han ocasionado a la esfera jurídica del petente sean excepcionalmente intensas o especiales, tal y como lo exigen los ordinales 194 y 195 de la Ley No. 6227/78, como presupuesto infranqueable de una eventual reparación económica. Por otro lado, no estima este Tribunal que la Administración haya dilatado los procedimientos en detrimento de la expectativa de recuperación del vehículo una vez que fuese decomisado. El análisis de la secuencia cronológica en lo que a las diversas actuaciones se refiere, no evidencian plazos irrazonables o contrarios al principio de proporcionalidad. Ciertamente el actor tuvo que iniciar una serie de diligencias que propendían a la devolución material del automotor y anuencia administrativa para iniciar la re-exportación, sin embargo, se trata de acciones que tienen su antecedente lógico precisamente en las conductas adoptadas por la Administración Pública, y que eran necesarias para verificar el correcto cumplimiento de las normas que regulan la importación temporal de vehículos. Por ende, la necesidad de gestionar esa devolución, no puede tenerse como causa generadora de lesiones patrimoniales (o extraptrimoniales) indemnizables, en la medida en que se trata, se insiste, de la consecuencia jurídica válida de actuaciones legítimas. No existe en consecuencia antijuridicidad de base en esas implicaciones en la esfera jurídica del propietario del vehículo, lo que supone que no son objeto de indemnización. De nuevo, el hecho que la misma Administración dispusiera la devolución del dinero depositado a modo de sanción económica, no dice de la invalidez del acto de decomiso del vehículo, o bien de irregularidades cometidas en el curso de las inspecciones físicas o del trámite del procedimiento de devolución de la unidad, lo que sería determinante y fundamental para justificar la reparación civil pretendida en este caso. Es claro que el decomiso de un vehículo y el afrontar el trámite de devolución son aspectos que pueden generar un impacto negativo en el estado psico-anímico de la persona, empero, cuando ese potencial estado es consecuencia de acciones, omisiones o descuidos del propio sujeto y se deriva del ejercicio legítimo de competencias públicas (administrativas), en sentido estricto, no son daños que puedan ser imputados a la Administración, ni mucho menos cargar a esta última su reparación. Lo mismo debe decirse de las partidas materiales deducidas, pues los gastos no planeados de hospedaje, alimentación, viajes desde y hacia Nicaragua, pérdida de tiquete de avión producto de postergar un viaje ya planeado y mayor precio del cambio de este tiquete, son consecuencias del mismo descuido del actor y que no considera este cuerpo colegiado, puedan tenerse como daño en sentido técnico, que pueda referirse al Estado. Así las cosas, ante la inexistencia de causa ilegítima adecuada a la cual imputar las partidas reclamadas, debe disponerse el rechazo de las pretensiones indemnizatorias, como en efecto se dispone […].”\n\n \n\n... Ver más\nCitas de Legislación y Doctrina\nTexto de la resolución\n\nExp: 14-009973-1027-CA                   Sentencia No. 027-2016-VI                            2 de 23\n\n \n\n \n\nExpediente: 14-009773-1027-CA\n\nProceso de conocimiento declarado de Puro Derecho\n\nActor: Nombre139179 \n\nDemandado: El Estado.\n\nNº 027-2016-VI\n\nTRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO- SECCIÓN SEXTA.- SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ.- Goicoechea, Dirección04  , a las diez horas veinte minutos del diecisiete de febrero del dos mil dieciséis.\n\nProceso de conocimiento contencioso administrativo declarado de puro derecho interpuesto por el señor Nombre139179   , nacionalidad australiana, pasaporte número Placa26459, representado por su apoderada judicial señora Mayra Centeno Mejía, carné de incorporación 3372, contra el Estado, representado en este proceso por el procurador Jorge Andrés Oviedo Álvarez, carné de incorporación 12059. \n\n \n\nRESULTANDO\n\n1.- En fecha 21 de noviembre del 2014, el accionante formula la demanda que ha dado origen al presente proceso, para que en lo medular, en sentencia se disponga: \"1.- Que se declare con lugar la demanda por responsabilidad civil. 2.- Que se declare que la conducta administrativa material y formal aquí descrita, es contraria al ordenamiento jurídico y causa directa del daño patrimonial y moral a favor de mi cliente, el señor Nombre139179 . . 3.- Que se condene al pago de los daños y perjuicios de la siguiente forma: Daño moral $5.000, por haber sufrido la perturbación de su viaje en este país, por no poder abordar el avión en su momento, permanecer más tiempo del previsto para el disfrute de sus vacaciones planeadas con antelación, lo que le desmoralizó y le ocasionó mucha ansiedad. Daño económico: por haber incurrido en gastos no planeados como hospedaje y alimentación por 22 días en San José, en Nicaragua viajar y permanecer por la limitante de la visa ante la no resolución de su gestión y atraso en la investigación, por pérdida del tiquete de avión y para cuando hizo el cambio de fecha del tiquete de avión lo pagó más caro, pago de hospedaje en el destino, todo lo cual asciende a $5.032.85. 4.- Además, pido el pago de la condenatoria de las costas personales y procesales de este proceso, de acuerdo con el artículo 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo.\" (Folios 43-58 del principal)\n\n2.- Conferido el traslado de ley, el Estado contestó de manera negativa y opuso la defensa de falta de derecho. (Folios 64-71 del judicial)\n\n3.- La audiencia preliminar establecida en el ordinal 90 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que se encuentra grabada en el sistema digital de este Despacho, fue celebrada el día 13 de julio del 2015 con la asistencia de ambas partes. En tal audiencia, luego de la fase de admisión de pruebas, el presente asunto fue declarado como de puro derecho y las partes rindieron conclusiones. (Folios 94-95 del judicial)\n\n4.- El expediente respectivo fue remitido a esta Sección Sexta del Tribunal Contencioso  Administrativo para la emisión del fallo pertinente en fecha 18 de enero del 2016, según consta en auto de pase visible a folio 97 del legajo principal. En los procedimientos ante este Tribunal no se han observado nulidades que deban ser subsanadas .\n\nRedacta el juez Garita Navarro con el voto afirmativo de las juezas Abarca Gómez y Reyes Castillo;\n\nCONSIDERANDO\n\n            I.- Hechos probados. De trascendencia para la resolución del presente caso se tienen los que de seguido se exponen: 1) Mediante escritura pública número 29, otorgada en Managua, Nicaragua el 10 de marzo del 2014, el accionante adquirió mediante contrato de compra venta el vehículo marca Ford, modelo Expedition, chasis número 1FMPU18L1XL007914, matrícula de Nicaragua Placa26460. (Folio 5 del principal) 2) Mediante el comprobante número 0700722, trámite No. 1326858 del 23 de marzo del 2014, el accionante canceló a favor del Instituto Nacional de Seguros, seguro obligatorio para vehículos con matrícula extranjera por un monto de ¢18.405.00 (dieciocho mil cuatrocientos cinco colones), a favor del vehículo matrícula extranjera Placa26460, placa asignada en Costa Rica Placa26461, período 2014. (Folio 2 del principal) 3) Mediante formulario de control No. 0001918 del 23 de marzo del 2014, el actor peticiona en la Aduana de Peñas Blancas, solicitud de autorización de permiso e importación temporal de vehículos sin fines lucrativos para el caso de turistas, organismos internacionales, diplomáticos, extranjeros, acreditados en Costa Rica y Estudiantes de Post-Grado, para obtener el permiso de importación temporal del vehículo marca Ford, modelo Expedition, chasis número 1FMPU18L1XL007914, matrícula de Nicaragua Placa26460, país de origen Nicaragua. En el formulario referido se le autorizó la importación por un plazo de cinco días. (Folio 3 del principal) 4) En fecha 28 de marzo del 2014, la Dirección de la Policía de Control Fiscal del Ministerio de Hacienda emite el acta de inspección ocular y/o hallazgo, Número 14551, en la cual se expresa que en esa fecha, en la Provincia de Limón, cantón Talamanca, Distrito Puerto Viejo, al ser las 17 horas 20 minutos, contiguo a la entrada del bar el Coquito en Home Creek, se describen los siguientes hechos: \"En relación al acta c) plan operativo PCF-DO-DPC-PO-L-0060-2014, realizando recorrido móvil en el lugar conocido como Home Creek se observa un vehículo color gris placa extranjera Placa26460, el cual se observa completamente cerrado, por lo que se procede a realizar consulta del dueño, no apareciendo nadie como encargado del mismo por lo que se procedió a realizar llamada telefónica a las oficinas de la Policía Control Fiscal para realizar consulta en el sistema TICA Vehitur, consultado mediante número de placa Placa26460 y número de VIN Placa26462 de dicho automotor, indicándonos el oficial Iván Ureña que dicho vehículo no mantiene ningún registro en el sistema. Seguidamente se procede a realizar un nuevo intento del encargado del vehículo, al instante se identifica el señor Nombre139180   como el encargado del vehículo en marras (sic) mostrándonos únicamente la boleta del Instituto Nacional de Seguros número 0700722 a nombre de Nombre139179  , con sello de cancelación en oficina de Peñas Blancas del INS. Así las cosas, al no presentar el señor Nombre139180  el certificado de importación temporal de vehículos para fines no lucrativos y/o algún documento idóneo que respalde la circulación y estadía legal en el territorio nacional, y no registrar información en el sistema TICA se procedió a indicarle que se procederá al decomiso preventivo de dicho automotor. Cabe mencionar que durante todo el procedimiento estuvo presente  el señor Nombre139180  al cual se le indicaron los derechos (...)\".  El acta fue firmada por el señor Nombre139180 , y por los funcionarios Yosselin Camacho Osorio, cédula de identidad número CED109826 como testigo, la señora Nidia Morales Marín, cédula de identidad número CED109827 como investigadora del caso y el señor Nombre139181  , cédula de identidad número CED109828 como investigador auxiliar. En esa misma fecha se levanta Acta de Decomiso No. 0857. (Folios 6-7, 8-9 del principal) 5) Por oficio APB-G-070-2014 del 22 de abril del 2014, la Aduana de Peñas Blancas comunica a la Policía de Control Fiscal, que revisado el sistema informático TICA, el vehículo placa extranjera Placa26460, Marca Ford Expedition, no tiene registrado ningún certificado de importación temporal, empero, existe un registro de esa índole a nombre de Nombre139182   y Nombre139179 . (Folios 67-83 del administrativo) 6) Mediante acta de inspección ocular y/o hallazgo No. 14554 del 28 de marzo del 2014, se indica que el vehículo placas Placa26460 queda bajo la custodia del Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A. (Folios 30-31 del administrativo, referencia a folio 17 del judicial) 7) En fecha 30 de mayo del 2014, el petente presenta ante la Dirección General de Aduanas, Provincia de Limón, solicitud de reexportación de vehículo placas Placa26460. (Folios 10-12 del judicial) 8) Mediante resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 de las 09 horas 20 minutos del 27 de mayo del 2014 de la Aduana de Limón, se conoce la gestión de reexportación presentada por el accionante y se dispuso en lo relevante: \"...SEGUNDO: Comisionar al Departamento Técnico Operativo -Sección de Depósitos esta Aduana, para que en el campo de su competencia proceda a levantar la retención del movimiento de inventario No. 144436-2014 transmitido por el Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A., a fin de que el interesado proceda con el trámite de reexportación del vehículo... con placa Placa26460, para que el interesado con su vehículo proceda abandonar el país con un plazo de ocho días. (...).\" Esto fue comunicado al actor el 30 de mayo del 2014. (Folios 16-20 del judicial) 9) Mediante entero de Gobierno No. 0273465 I de fecha 29 de mayo del 2014, el accionante deposita a nombre del Gobierno de Costa Rica la suma de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones), por concepto de pago de multa dentro del expediente AL-783-2014, por el vehículo placas Placa26460. (Folio 15 del principal) 10) Que en fecha 03 de junio del 2014, el actor canceló a favor de Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR la suma de ¢200.000.00 (doscientos mil colones) correspondiente a la factura No. 0067255 que incluye almacenaje, manejo, seguro e impuesto de ventas. (Folio 13, frente y vuelto del principal) 11) Que mediante comprobante de movimiento se establece que el día 03 de junio del 2014 a las 15 horas 37 minutos la entidad denominada Sociedad Apícola Costarricense S.A., realizó transporte a favor del actor del vehículo objeto de debate, número de viaje 2014337320, origen Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR S.A., destino Patios de Peñas Blancas, modalidad reexportación. (Folio 22 del principal) 12) Que para efectos del transporte referido en el aparte previo, el accionante canceló un total de $2.000.00 (dos mil US dólares). (Folios 23-28 del judicial) 13) Por escrito del 12 de junio del 2014 el actor presenta recurso de apelación contra la resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 de las 09 horas 20 minutos del 27 de mayo del 2014 de la Aduana de Limón, peticionando la devolución del pago realizado por un monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones), por haber actuado en todo momento de buena fe. (Folios 29-33 del principal) 14) Por resolución No. RES-AL-DN-2270-2014 de las 15 horas 15 minutos del 27 de agosto del 2014, de la Aduana de Limón, se dispuso: \"POR TANTO. (...) esta Aduana resuelve: Primero: Acoger la solicitud presentada por la señora Mayra Centeno Mejía... en condición de apoderada especial del señor Nombre139179 . ... por el pago de la multa realizado con el entero N°0273465I por un monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones 00/100). Segundo: Se autoriza la devolución por el monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones 00/100) ...\". Como sustento de esa decisión se expuso: \" Es importante mencionar que conforme a los documentos aportados por el interesado, queda claro que existió la intención de realizar los trámites respectivos en la frontera, inclusive se realizó el pago de seguro obligatorio para la matrícula extranjera en las oficinas del INS como se le indicó en la aduana y al habérselo estampado el sello de revisión de equipaje, pensó que ya había concluido el trámite, por lo que únicamente faltaba la elaboración del Certificado de Importación. (...)\" (Folios 37-40 del principal)\n\n            II.- Hechos no probados. De relevancia para efectos de este proceso se tienen los siguientes: 1) Que las acciones adoptadas por la Policía de Control Fiscal y la Aduana de Limón hayan producido daños al accionante.\n\nIII.- Objeto del proceso. La presente demanda se formula para obtener la indemnización de lo que el accionante considera, consiste en daños derivados del ejercicio arbitrario de las potestades y competencias de la Administración Aduanera. El actor estima que esas actuaciones son inválidas, y causa directa de las lesiones reclamadas.  En ese orden, solicita el pago de daño moral subjetivo por un monto de  US$5.000.00 (cinco mil dólares), por haber sufrido la perturbación de su viaje en este país, por no poder abordar el avión en su momento, permanecer más tiempo del previsto para el disfrute de sus vacaciones planeadas con antelación, lo que le desmoralizó y le ocasionó mucha ansiedad. A modo de daño económico, dice, por haber incurrido en gastos no planeados como hospedaje y alimentación por 22 días en San José, en Nicaragua viajar y permanecer por la limitante de la visa ante la no resolución de su gestión y atraso en la investigación, por pérdida del tiquete de avión y para cuando hizo el cambio de fecha del tiquete de avión lo pagó más caro, pago de hospedaje en el destino, todo lo cual asciende a US$5.032.85 (cinco mil treinta y dos dólares con ochenta y cinco centavos). Como sustento de esas pretensiones, en lo medular, expone, adquirió en Nicaragua el vehículo placas Placa26460 para desplazarse con su amigo Nombre139180  , quien era su compañero de viaje. Dice que el 23 de marzo del 2014 ingresó a Costa Rica vía terrestre por Peñas Blancas, con los documentos del vehículo en regla y con la finalidad de hacer conexión y tomar un vuelo hacia los Estados Unidos desde el Aeropuerto Juan Santamaría y a su regreso recorrer por tierra lugares turísticos del país. Señala, en el puesto fronterizo llenó el formulario de control 0001918 que era solicitud de permiso temporal de vehículo sin fines lucrativos para el caso de turista y pagó el seguro obligatorio, vigente desde el 23 de marzo al 22 de junio del 2014. Expone, antes de emprender el viaje a San José el vehículo fue revisado y fumigado, por lo que asumió que todo había sido diligenciado y emprendió su viaje a San José, siendo objeto de revisión en Guanacaste en varios puestos de control, ante los cuales mostraba los documentos y le eran devueltos. Relata, salió del país el 25 de marzo del 2014. A su regreso, dice haberse topado con la sorpresa de que su vehículo fue decomisado desde el 28 de marzo del 2014, y el 08 de abril del 2014 acude a la Policía de Control Fiscal a mostrar los documentos, siendo informado que debe esperar a que culmine la investigación. Aduce, durante su ausencia el vehículo había sido dejado a cargo de su amigo Nombre139180  , quien se dirigió a Puerto Viejo, Limón, lugar en el que el 28 de marzo del 2014, fue decomisado el automotor, y puesto a la orden de la empresa aduanal SISLOCAR S.A. para ser guardado en depósito. Señala que la investigación tardó 68 días. Indica que el 27 de mayo del 2014 debía regresar a Estado Unidos por lo que perdió el tiquete de avión. Expone que durante todo el procedimiento, el expediente fue casi que secreto. Denuncia que la Ley de Simplificación de Trámites nunca operó. Relata que con la llegada del expediente a la Aduana de Limón se ingresó a resolver su petición de reexportación, lugar en el que se resolvió la liberación del vehículo pues el accionante no había actuado con dolo, empero, se ordenó el pago de una multa de US$500.00 (quinientos dólares), la cual fue cancelada para no dilatar la recuperación del vehículo. Señala, luego, mediante resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 se acogió su recurso y se ordenó la devolución de ese pago. Expone que tuvo que pagar ¢200.000.00 (doscientos mil colones) al Almacén Fiscal y US$500.00 (quinientos dólares) a una agencia aduanera privada para que emitiera el documento de reexportación, sin que entendiera las razones por las cuales se le obligaba a pagar una empresa aduanal depositaria de un bien que le pertenecía, y por qué para sacar su vehículo de Aduanas debía pagar a otra agencia. Reprocha que al indicarle que sólo él podía retirar el vehículo incurrió en gastos innecesarios y retrasos en su itinerario. Afirma que por el exceso de trámites y falta de información sobre los requisitos para la importación temporal del vehículo, por la falta de diligencia y control de la Administración, se le causó un grave perjuicio en lo económico y en lo moral. Por su parte, el Estado sintetiza su teoría del caso en los siguientes aspectos. Indica, la Aduana tiene por función esencial el control de entradas, permanencia y salida de mercancías en el territorio aduanero, por lo que la ley le concede potestades para exigir y verificar que las personas cumplan con los deberes impuesto por las normas, en concreto, las obligaciones relativas a la declaración de mercaderías. Señala, el control que se realizó sobre el actor se trató de un control legítimo, obligatorio, que busca resguardar el orden de ingreso de vehículos al país. Estima que existe un mal actuar del accionante, los que produjeron una sanción administrativa y el decomiso del vehículo. Destaca que el ordinal 195 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP) establece la prohibición de indemnizar a quien con pleno conocimiento haya violentado el orden público. Expone, los permisos temporales de importación tienen como finalidad el control aduanero de exportaciones de mercadería. En el presente caso, el accionante fue omiso al aportar el certificado temporal de importaciones y dejó su vehículo a cargo de alguien que no poseía autorización para manejarlo y quien no pudo enseñar documento alguno que permitiera al vehículo circular por el país. Rechaza que por hablar inglés al accionante deba eximirse de responsabilidad y se le permita transitar de manera irregular e ilegal por el país. Enfatiza, si bien la Aduana de Limón regresó el vehículo y la multa cancelada, esto no le exonera al actor de haber actuado ilegalmente, por lo que el plazo del procedimiento no es reprochable, sino que responde a la obligación de control aduanero. Estima que no hay daño en la especie pues las acciones administrativas fueron legítimas. Acusa que la demanda es ayuna de pruebas sobre los daños reclamados relacionados con las conductas cuestionadas, así como no existe probanza alguna sobre la vinculación entre el supuesto daño y el comportamiento público. De seguido se ingresa al examen de los cargos formulados.\n\nIV.- Sobre el régimen de responsabilidad administrativa. Generalidades. Normas aplicables. Al amparo del numeral 190 de la Ley General de la Administración Pública, la Administración  es responsable por su funcionamiento legítimo o ilegítimo, normal o anormal. Cabe destacar que la referencia que hace el legislador no es simplemente a los actos, sino que trasciende al funcionamiento administrativo (artículo 49 de la Constitución Política), concepto que refleja cualquier forma de manifestación de voluntad administrativa, sean formales o materiales, y que engloba además, a la disfunción, sea, las omisiones administrativas. La responsabilidad dicha, se enmarca, por ende, dentro de un régimen preeminentemente objetivo, que engloba en su fundamento tanto la teoría del daño y del riesgo, así como en el equilibrio en la ecuación patrimonial. Con ello se procura, en lo fundamental, la reparación indemnizatoria a quien ha experimentado una lesión atribuible a la organización pública como centro de autoridad que resulta ser antijurídica en su base. Este criterio finalista produce a su vez, una transformación plena en el eje central de la responsabilidad misma, pues abandona la observación analítica del sujeto productor del daño y la calificación de su conducta, para ubicarse en la posición de la víctima, que menguada en su situación jurídica, queda eximida en la comprobación de cualquier parámetro subjetivo del agente público actuante (salvo en lo que a su responsabilidad personal se refiere). Esto ocasiona, sin duda, un giro en el enfoque mismo de su fundamento, ya que habrá responsabilidad de la Administración siempre que su funcionamiento normal o anormal, legítimo o ilegítimo, cause un daño que la víctima no tenga el deber de soportar, ya sea patrimonial o extrapatrimonial, con independencia de su situación jurídica subjetiva y la titularidad o condición de poder que ostente, cumpliendo claro está, con el presupuesto imprescindible del nexo causal. Sobre el tema, véase el extenso desarrollo realizado en la resolución no. 584 de las 10 horas 40 minutos del 11 de agosto del 2005 de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia. Desde este plano, la legislación impone como criterios de imputación la conducta ilícita o lícita, así como el funcionamiento normal o anormal. En el caso de la conducta lícita y el funcionamiento normal, el Ordenamiento Jurídico establece presupuestos y exigencias que determinan su procedencia, entre ellos, el daño debe ser especial o anormal, lo que supone que debe recaer sobre una pequeña proporción de afectados o bien, en el segundo caso, debe tener una intensidad excepcional. En estas hipótesis la responsabilidad solo cubre el daño, no así los perjuicios (artículos 194 y 195 de la Ley General de la Administración Pública). Por su parte, en la conducta ilícita y el funcionamiento anormal, la responsabilidad es plenaria. Con todo, ante esos criterios de imputabilidad, ha de acreditarse que la lesión es consecuencia de esas acciones u omisiones, a efectos de establecer el nexo causal que permita la atribución de responsabilidad al centro de autoridad pública. Aunado a ello, en los casos de anormalidad e ilicitud, el juzgador ha de abordar un examen del funcionamiento público, a fin de establecer si efectivamente, se ha presentado un proceder que se aleja de la legalidad o bien, se contrapone a los conceptos de eficiencia administrativa. En tales casos, resulta determinante inferir con claridad la existencia de esos criterios, pues de otro modo, el tratamiento y análisis de cada caso debe ser diferente, atendiendo al tipo de funcionamiento al que se atribuye el detrimento. Surgen como causas eximentes de tal responsabilidad la culpa de la víctima, el hecho de un tercero y la fuerza mayor. Empero, en cada debate, el juzgador ha de examinar si el efecto liberatorio de tales circunstancias es total o lo es solo parcial, caso este en que solo podrá llegar a producir un efecto reductor en la responsabilidad de la unidad administrativa. De nuevo, la concurrencia de esos aspectos incumbe a la Administración.\n\nV.- Este deber compensatorio subsiste incluso ante los daños ocasionados a raíz de las faltas cometidas por sus funcionarios o servidores, durante el desempeño de sus deberes o en ocasión del cargo que ocupan. En efecto, el canon 191, en relación al 199, ambos de la Ley General de la Administración Pública, refieren al Estado la responsabilidad objetiva por las acciones u omisiones de sus funcionarios, cuando se hayan valido del cargo o de los medios que este les proporciona, para causar un efecto dañoso en la esfera jurídica de un tercero, que no se tiene el deber de soportar. En ese tanto, esos medios o instrumentos son vías de ocasionalidad causal que dan paso a la responsabilidad, por la vinculación modal, instrumental o indirecta con el servicio. Cabe destacar que este deber indemnizatorio se fundamenta, además, en el concepto de antijuridicidad de base, traducible en la inexistencia del deber de soportar la lesión. Más simple, siempre que se haya sufrido una lesión como consecuencia de una conducta pública, sea esta activa u omisiva, que la víctima no tiene la obligación de soportar, surge el deber indemnizatorio como derivación de máxima de  reparación integral del daño que se desprende del numeral 41 de la Constitución Política. De ahí que dentro del espectro de cobertura de este sistema de responsabilidad, se encuentren comprendidos los daños que puedan ocasionarse  de un funcionamiento normal o bien de una conducta lícita, pues en tales casos, pese a que en tesis de principio, el proceder público se ajusta a legalidad o bien a las reglas de eficiencia que lo orientan, si se produce un efecto lesivo que la persona no tiene el deber de soportar, ha de ser indemnizado. Desde luego que en esas hipótesis el daño ha de ser especial (infringido a una pequeña proporción de afectados) o anormal (sea, de un alcance excepcionalmente intenso, por encima de los márgenes normales de tolerancia), dando pie a la reparabilidad del daño, no así del lucro cesante, según las reglas dispuestas por los artículos 194 y 195 de la Ley General de la Administración Pública. Con todo, cabe indicar que no todo daño es indemnizable, sino solo aquel que el Ordenamiento Jurídico considere antijurídico en su base. En efecto, sólo es indemnizable la lesión que confrontada con la globalidad del Ordenamiento, pueda reputarse como antijurídica en su base; lo contrario llevaría, a decir de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, a afirmar la compensación por acción dañosa frente a un menoscabo que el Ordenamiento no reprocha y que, por el contrario, tolera y consciente como normal y justificado, lo que llevaría a una inminente quiebra del Estado, que en el contexto nacional, se encuentra vinculado directa o indirectamente con un gran número de áreas de acción. Dicho en términos más simples, existe antijuricidad de base siempre que un mandato legal establezca la obligación de reparar una lesión contraria a derecho que la víctima no deba soportar, al margen del parámetro de imputación. Aún lo indicado, cabe destacar que no todo daño es indemnizable, sino solo aquel que sea efectivo, evaluable e individualizable. La amplitud del marco de tutela del sistema de responsabilidad objetiva de la Administración no es óbice del deber de acreditar que el daño es consecuencia de un proceder público. A su vez, debe demostrarse el marco fáctico a partir del cual, es viable desprender la lesión a los bienes extrapatrimoniales. No basta alegar la existencia de padecimientos o lesiones, debe demostrarse al menos, los hechos que en teoría, han originado tal detrimento. Ello viene como derivación del principio de carga de la prueba, que dimana del ordinal 317 del Código Procesal Civil, al establecer la necesidad de quien alega tener un derecho, de probar los hechos constitutivos de aquel. No se trata de una inversión de la carga probatoria en una materia que se sustenta en la reparación integral del daño y tiene como pilares el daño y el riesgo creado, sino de la comprobación mínima de los criterios de imputación y hechos que dan origen al daño, como presupuestos elementales de la atribución de responsabilidad y con ello del surgimiento de la obligación reparadora. El ordinal 82 del Código Procesal Contencioso Administrativo establece como una de las finalidades del proceso, determinar la verdad real de los hechos, mediante cualesquiera medios de prueba. Empero, ello no releva a la parte que aduce tener un derecho oponible a un tercero, como es el caso del derecho de reparación de un daño, de acreditar los fundamentos fácticos que sustentan ese derecho, así como de la existencia misma de la lesión. Lo anterior sin perjuicio de aquellos casos en que el padecimiento surge como consecuencia lógica de un proceder administrativo. Lo anterior deriva además de lo preceptuado por el canon 196 de la Ley General de la Administración Pública, en cuanto señala: “En todo caso el daño alegado habrá de ser efectivo, evaluable e individualizable en relación con una persona o grupo.” La efectividad del daño en un caso concreto pende, de manera directa, de la demostración del nexo de causalidad, que permita vincular el resultado lesivo con una acción u omisión de una Administración Pública. Así además se establece en el ordinal 58 del Código de previa cita, en cuanto impone el deber del accionante de señalar las causas de la lesión reclamada, en qué consiste, y su estimación prudencial. Si bien tal exigencia se encuentra prevista en la norma indicada cuando el pedimento reparador sea accesorio, con mucho mayor razón ha de satisfacerse cuando el marco medular de la pretensión sea una indemnización, pues en esos casos, el establecimiento de esos presupuestos, es la base mínima para acceder a lo peticionado. En esa dinámica, no basta argumentar sobre la existencia probable de daños, debe acreditarse su efectividad. Por otra parte, resulta determinante establecer, el daño solo podrá ser reclamado por quien realmente lo ha padecido, sea, quien se encuentre en la posición de víctima por haber recibido el daño de manera directa en su esfera vital. Desde este plano, solo la víctima se encuentra legitimada para reclamar la indemnización. Para ello, es cada tipo de daño el que determina la posición de víctima y por ende, define quien se encuentra amparado por el Ordenamiento Jurídico para pretender su reparación. Ergo, el reclamo no sería de recibo si es promovido por personas que no han recibido el daño reclamado de manera inmediata. Se trata de una vinculación subjetiva en el marco de la responsabilidad aludida que permite concretar de manera efectiva el postulado de reparación integral que subyace en el canon 41 de la Carta Magna. Si el resarcimiento ante una lesión que no se tiene el deber de padecer se erige como un derecho de la víctima, pues solo ella puede peticionarlo, sin perjuicio de la eventual transmisibilidad de ese derecho que en supuestos concretos pueda darse (v.gr. vía mortis causa). Ello es determinante de examinar, dado que de otro modo, se cohonestarían indemnizaciones a quienes no tienen esa vinculación subjetiva con el efecto lesivo. De igual modo, dentro de este esquema general, cabe indicar que la acción indemnizatoria que se busca cargar a la Administración Pública se encuentra sujeta a un plazo de prescripción de cuatro años, al tenor del ordinal 198 de la Ley General de la Administración Pública.\n\nVI.- En el caso concreto, se acusa la responsabilidad de la Administración Pública por los supuestos gastos en que tuvo que incurrir el petente para atender y solucionar la situación que a nivel aduanero se produjo con el vehículo de su propiedad, matrícula de Nicaragua número Placa26460, el cual fue decomisado por la Policía de Control Fiscal en fecha 28 de marzo del 2014 en la zona denominada Home Creek en Limón. Como daños liquida los siguientes: \"3.- Que se condene al pago de los daños y perjuicios de la siguiente forma: Daño moral $5.000, por haber sufrido la perturbación de su viaje en este país, por no poder abordar el avión en su momento, permanecer más tiempo del previsto para el disfrute de sus vacaciones planeadas con antelación, lo que le desmoralizó y le ocasionó mucha ansiedad. Daño económico: por haber incurrido en gastos no planeados como hospedaje y alimentación por 22 días en San José, en Nicaragua viajar y permanecer por la limitante de la visa ante la no resolución de su gestión y atraso en la investigación, por pérdida del tiquete de avión y para cuando hizo el cambio de fecha del tiquete de avión lo pagó más caro, pago de hospedaje en el destino, todo lo cual asciende a $5.032.85. 4.- Además, pido el pago de la condenatoria de las costas personales y procesales de este proceso, de acuerdo con el artículo 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo.\" Para efectos del abordaje de la procedencia o no de esas partidas, es menester tener claridad en que la definición de la responsabilidad civil objetiva (extracontractual) de la Administración Pública se supedita a la concurrencia de los supuestos y presupuestos arriba expuestos, y que pueden sintetizarse, como de seguido se expone. a) Elemento objetivo: el daño: La procedencia de este tipo de responsabilidad requiere en primera instancia, como elemento fundamental, de la existencia de un daño que se haya producido en la esfera jurídica de una persona. Para tales efectos, el detrimento puede ser patrimonial o bien extrapatrimonial, lo que permite la cobertura y reconocimiento de los padecimientos eminentemente morales y que se produzcan en el fueron interno (psico-emocional del sujeto). Empero, ha de ser efectivo, evaluable, individualizable, tal y como lo postula el ordinal 196 LGAP, pero además, se impone que ese daño sea antijurídico en su base. Esta condición lleva a que solo sea indemnizable la lesión que confrontada con el ordenamiento jurídico no se tenga el deber jurídico de soportar, a partir de lo cual, la reparabilidad del daño, aún de ser efectivo, evaluable e individualizable, se condiciona a que el receptor del efecto lesivo, no tenga el deber normativo de soportar el detrimento en su esfera jurídica. Pero además, esto implica que incluso en lesiones que se produzcan como derivación de actuaciones administrativas en las que no existe ilicitud o anormalidad, es decir, en las que no concurra una falta de servicio, o personal impura (sea, en las que el funcionario público utiliza los medios que le pone a disposición la Administración para cometer un daño, incluso para fines o tareas ajenas a sus competencias -criterio de ocasionalidad causal-), la reparación civil sería factible, siempre que el daño irrogado sea excepcionalmente intenso (criterio de anormalidad cualitativa), o bien, producido a una pequeña proporción de afectados (criterio de especialidad cuantitativa). Esto ha dado en llamarse \"Responsabilidad sin falta\", en la medida en que no existe ilegitimidad alguna en el proceder administrativo, pero aún así pervive el deber compensatorio, en los términos que desarrollan los ordinales 194 y 195 de la LGAP. En este caso, la indemnización no cubre el lucro cesante y no tutela intereses que puedan considerarse ilegítimos. Es claro, como se ha expuesto supra, que quien reclama el daño ha de acreditar su existencia, así como la de las causas en que los sustenta, rigurosidad probatoria que ha tenido algunos matices en materia ambiental, dada la máxima de inversión de la carga probatoria que impone el ordinal 109 de la Ley de Biodiversidad, así como en cuestiones del daño moral subjetivo, cuya acreditación se ha establecido que es in re ipsa, por lo que se colige de la experiencia humana, lo que implica que no deba acreditarse la ocurrencia de los hechos y causas en que se sustenta su reclamo, así como detalle de la magnitud de afectación. b) Elemento subjetivo: Por otro lado el daño solo puede ser reclamado por la persona que se haya constituido como afectada, es decir, quien ostente la condición de víctima o damnificado. Lo anterior no implica que en determinados supuestos, la acción indemnizatoria pueda realizarse por un tercero a favor del perjudicado, como es el caso de las acciones de los representantes de los menores de edad, los incapaces, entre varios ejemplos que no merecen ser desarrollados en este fallo. Esta condición determina la legitimación activa del reclamo judicial de los daños. De igual modo, la demanda debe cursarse contra el sujeto a quien se imputan los daños peticionados, siendo este el denominado sujeto responsable. Para el análisis de este presupuesto, es menester ponderar aquellas situaciones en las cuales existe un régimen de responsabilidad solidaria propia, que permita direccionar la demanda contra un sujeto o varios a la vez por la totalidad de la deuda (ordinales 636-637 del Código Civil). En la responsabilidad administrativa, a la luz de los mandatos 190, 191, 199 y 201, la Administración responde solidariamente frente a terceros por los daños cometidos por faltas de sus funcionarios, lo que permite establecer el reclamo contra el funcionario, la Administración o contra ambos. c) Elemento causal: Como tercer aspecto, debe existir una relación de causalidad entre el daño y el sujeto a quien se endilga. En este sentido, la causa del daño ha de ser referible a la persona contra quien se orienta el reclamo. Para ello, en el caso de la Administración, surgen cuatro posibles criterios de imputación, que se agrupan en esquema de responsabilidad con falta y sin falta, a saber: i) Responsabilidad con falta: incluye la conducta ilícita (actuaciones formales que sean inválidas -art. 128, 158 LGAP-), y el funcionamiento anormal (comportamientos materiales que se alejan de la eficiencia administrativa, y que incluye la omisión material). ii) Responsabilidad sin falta: conductas lícitas (actuaciones formales conformes sustancialmente con el ordenamiento jurídico) y el funcionamiento normal (comportamientos materiales congruentes con la eficiencia administrativa). Toda causa de un daño que se reclame contra una Administración puede encuadrarse dentro de una de estas categorías. De igual manera, el criterio de ocasionalidad causal (ya referido), puede constituirse en causa referible al ente público, e implica, en todos los casos, una responsabilidad con falta. Ahora bien, para que surja la responsabilidad es menester que la causa que se imputa a la Administración accionada, sea la causa adecuada del daño, de suerte que se pueda considerar, en un juicio de causalidad, que el daño sea la consecuencia de aquella acción u omisión. Esto ha dado en llamarse \"Nexo causal\". Ergo, no basta que la causa alegada sea el detonante del daño, es necesario además que esa causa sea imputable al ente público demandado. Así, el nexo causal supone la concurrencia de un elemento objetivo relacional, que impone que la lesión sea la consecuencia (relación causa-efecto) de la causa alegada, y además, un elemento relacional subjetivo, en el sentido que esa causa del daño sea atribuible a quien se reclama la indemnización. De otro modo, si la causa del daño no es imputable al demandado, se produce un hecho de tercero como configurador de la lesión, o bien, si el daño no es consecuencia de la causa denunciada, no hay nexo causal. En ambos casos, no habrá deber indemnizatorio del accionado. iv) Elemento temporal: El reclamo indemnizatorio debe ser formulado dentro del plazo de cuatro años computados desde que la víctima se encuentre en posibilidad objetiva de conocer la causa del daño, plazo al que le resultan aplicables las causales de suspensión y de interrupción previstos por la legislación civil y comercial.\n\nVII.- Ahora bien, precisadas estas cuestiones, y considerando los daños reclamados, es primario establecer la validez o no de las conductas que el accionante considera causas de esas lesiones, a efectos de determinar si el proceder público cuestionado es congruente con la legalidad, o si por el contrario, son base fértil de generación de daños indemnizables por ser arbitrarias o disconformes con el ordenamiento jurídico. En esa línea, el accionante estima que las actuaciones de la Administración Aduanera fueron anormales e inválidas, por haberse extralimitado en sus competencias al haberle impuesto multas y haber decomisado su vehículo pese a que en todo momento actuó de buena fe. Sobre ese particular cabe señalar lo que de seguido se expone. La materia aduanera se encuentra regulada, en lo medular por la Ley General de Aduanas, No. Placa25954 y su reglamento, normativa que precisa el marco regulatorio de las entradas, permanencia temporales y las salidas, del territorio nacional, de mercancías, vehículos y unidades de transporte; también el despacho aduanero y los hechos y actos que deriven de él o de las entradas y salidas, de conformidad con las normas comunitarias e internacionales, cuya aplicación esté a cargo del Servicio Nacional de Aduanas. Tal marco local se complementa con las regulaciones de naturaleza internacional que precisan la dinámica aduanera en concreto, CAUCA y RECAUCA. Se trata de un amplio y complejo marco de regulación que integra una serie de disposiciones que disponen el tratamiento que ha de imponerse en cada práctica de internación o exportación de mercancías o bienes. La amplitud de ese referente jurídico supone, por tesis de principio, el otorgamiento de potestades de imperio a la Administración a fin de fiscalizar y concretar un correcto cumplimiento del conjunto de derechos y obligaciones que se imponen en esta dinámica aludida. En ese orden, el canon 7 de la citada legislación señala: \"El Sistema Aduanero Nacional estará constituido por el Servicio Nacional de Aduanas y las entidades, públicas y privadas, que ejercen gestión aduanera y se relacionan dentro del ámbito previsto por el régimen jurídico aduanero.\" Al Servicio Nacional de Aduanas por ende, corresponde un ejercicio de fiscalización y supervisión, los que, dentro de sus objetivos, se concretan en competencias específicas tales como ejercer el control dentro del territorio aduanero y ejecutar el control aduanero de las políticas de comercio exterior vigentes. En esa misma línea se orientan los preceptos 5, 6, 7 y 9 del CAUCA. En este orden, el Capítulo IV de la citada Ley regula lo concerniente al Control Aduanero, en cuyo artículo 22 conceptualiza tal control como el ejercicio de las facultades del Servicio Nacional de Aduanas para el análisis, la aplicación, supervisión, fiscalización, verificación, investigación y evaluación del cumplimiento de las disposiciones de la Ley No. 7557, su reglamento y las demás normas reguladoras de los ingresos o las salidas de mercancías del territorio nacional, así como de la actividad de las personas físicas o jurídicas que intervienen en las operaciones de comercio exterior, lo que incluye, claro está, las fuentes supra legales. En ese sentido, los controles pueden ser inmediatos, posteriores o permanentes. El numeral 23 ibídem, sobre tales grados de control señala en lo relevante: \"(...) El control inmediato se ejercerá sobre las mercancías desde su ingreso al territorio aduanero o desde que se presenten para su salida y hasta que se autorice su levante. El control a posteriori se ejercerá respecto de las operaciones aduaneras, los actos derivados de ellas, las declaraciones aduaneras, las determinaciones de las obligaciones tributarias aduaneras, los pagos de los tributos y la actuación de los auxiliares de la función pública aduanera y de las personas, físicas o jurídicas, que intervengan en las operaciones de comercio exterior, dentro del plazo referido en el artículo 62 de esta Ley. El control permanente se ejercerá en cualquier momento sobre los auxiliares de la función pública aduanera, respecto del cumplimiento de sus requisitos de operación, deberes y obligaciones. Se ejercerá también sobre las mercancías que, con posterioridad al levante o al retiro, permanezcan sometidas a alguno de los regímenes aduaneros no definitivos, mientras estas se encuentren dentro de la relación jurídica aduanera para fiscalizar y verificar el cumplimiento de las condiciones de permanencia, uso y destino.\" Resulta relevante señalar que para los efectos señalados, se otorgan una serie de atribuciones a las Administraciones Aduaneras, que propenden, se insiste, concretar el cumplimiento del régimen aduanero, con habilitaciones que posibilitan, solo a modo de referencia, verificar la documentación, la autorización, el contenido y las cantidades de mercancías sujetas al control aduanero que se transporten por cualquier medio, fiscalizar los depósitos bajo control aduanero, exigir la presentación de las mercancías depositadas y sus registros, comprobar los inventarios y realizar cualquier otra verificación que considere necesaria y exigir las pruebas necesarias y comprobar el cumplimiento de las reglas sobre el origen de las mercancías para aplicar preferencias arancelarias, de conformidad con los tratados internacionales de los que forme parte Costa Rica y las normas derivadas de ellos. Ergo, resulta innegable la tenencia por parte de las Administraciones Aduaneras de competencias intensas para requerir el detalle de información sobre la procedencia de las mercaderías internadas a territorio nacional, así como la titularidad sobre esos bienes. Ello posibilita el requerimiento de la información que estime pertinente para el caso, a fin de esclarecer los hechos que generen algún grado de duda sobre la relación jurídica aduanera.\n\n            VIII.- Atendiendo a lo anteriormente expuesto, se tiene que en la especie, e l 10 de marzo del 2014, mediante escritura pública, el accionante adquirió mediante contrato de compra venta el vehículo marca Ford, modelo Expedition, chasis número Placa26462, matrícula de Nicaragua Placa26460. El 23 de marzo del 2014, por comprobante número 0700722, trámite No. 1326858, canceló a favor del Instituto Nacional de Seguros, seguro obligatorio para vehículos con matrícula extranjera por un monto de ¢18.405.00 (dieciocho mil cuatrocientos cinco colones), a favor de dicha unidad. Mediante formulario de control No. 0001918 del 23 de marzo del 2014, el actor peticiona en la Aduana de Peñas Blancas, solicitud de autorización de permiso e importación temporal de vehículos sin fines lucrativos para el caso de turistas, organismos internacionales, diplomáticos, extranjeros, acreditados en Costa Rica y Estudiantes de Post-Grado, para obtener el permiso de importación temporal del vehículo marca Ford, modelo Expedition, chasis número Placa26462, matrícula de Nicaragua Placa26460, país de origen Nicaragua. En el formulario referido se le autorizó la importación por un plazo de cinco días, situación que fue debidamente consignada en esa fórmula. Sin embargo, el 28 de marzo del 2014, la Dirección de la Policía de Control Fiscal del Ministerio de Hacienda emite el acta de inspección ocular y/o hallazgo, Número 14551, en la cual se manifiesta que encontraron en el sector de Home Creek en Limón, el vehículo color gris placa extranjera Placa26460 y al hacer la consulta telefónica a las oficinas de la Policía Control Fiscal, se les indicó que dicho vehículo no mantiene ningún registro en el sistema. Detalla ese documento que luego de realizar un nuevo intento de localización del encargado del automotor, se identifica el señor Nombre139180   como el encargado, quien mostró únicamente la boleta del Instituto Nacional de Seguros número 0700722 a nombre de Nombre139179  , con sello de cancelación en oficina de Peñas Blancas del INS, por lo que al no presentar el certificado de importación temporal de vehículos para fines no lucrativos y/o algún documento idóneo que respalde la circulación y estadía legal en el territorio nacional, y no registrar información en el sistema TICA se procedió a indicarle que se procederá al decomiso preventivo de dicho automotor. Este decomiso fue concretado y formalizado mediante Acta de Decomiso No. 0857. Luego de esas diligencias, por acta de inspección ocular y/o hallazgo No. 14554 del 28 de marzo del 2014, se indica que el vehículo placas Placa26460 queda bajo la custodia del Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A. Luego, el 30 de mayo del 2014, el petente presenta ante la Dirección General de Aduanas, Provincia de Limón, solicitud de reexportación de vehículo placas Placa26460, gestión que fuese atendida por resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 de las 09 horas 20 minutos del 27 de mayo del 2014 de la Aduana de Limón, en la que se dispuso comisionar al Departamento Técnico Operativo -Sección de Depósitos esta Aduana, para que en el campo de su competencia proceda a levantar la retención del movimiento de inventario No. 144436-2014 transmitido por el Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A., a fin de que el interesado proceda con el trámite de reexportación del vehículo placa Placa26460, a fin de que proceda a abandonar el país con un plazo de ocho días. Esto fue comunicado al actor el 30 de mayo del 2014. Empero, el 29 de mayo del 2014, el promovente había cancelado mediante entero de Gobierno No. 0273465 I, la suma de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones), por concepto de pago de multa dentro del expediente AL-783-2014, por el vehículo placas Placa26460. A fin de desalmacenar y reexportar el vehículo, el 03 de junio del 2014, el actor canceló a favor de Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR la suma de ¢200.000.00 (doscientos mil colones) correspondiente a la factura No. Placa26463 que incluía almacenaje, manejo, seguro e impuesto de ventas. Posteriormente, para efectos del transporte del vehículo hacia Nicaragua canceló un total de $2.000.00 (dos mil US dólares). En virtud de apelación presentada el 12 de junio del 2014 contra la resolución No. RES-AL-DN-1446-2014 de las 09 horas 20 minutos del 27 de mayo del 2014 de la Aduana de Limón, por acto No. RES-AL-DN-2270-2014 de las 15 horas 15 minutos del 27 de agosto del 2014, de la Aduana de Limón, se dispuso autorizar la devolución del pago de la multa realizado con el entero N°0273465I por un monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones 00/100).  A partir del anterior recuento, estima este Tribunal, las acciones de control aduanero que ejercitó la Administración se encuentran dentro del marco de habilitación jurídica que establecen los ordinales 2 y 22 de la Ley General de Aduanas, No. 7557. En efecto, acorde a los hechos que se han tenido por comprobados, se desprende que el control realizado en fecha 28 de marzo del 2014, es un ejercicio legítimo del poder de policía que subyace en el ejercicio fiscalizador que regula y estatuye la citada legislación aduanera. Al encontrar un vehículo de matrícula extranjera en la vía pública, a juicio de este cuerpo colegiado, las acciones emprendidas por la Policía de Control Fiscal se direccionaron a averiguar en la base de datos Tic@, si esa unidad en particular contaba con algún registro aduanero de ingreso, lo cual, telefónicamente fue precisado que no existía. Esa información fue luego confirmada mediante el oficio APB-G-070-2014 del 22 de abril del 2014, en el que la Aduana de Peñas Blancas comunica a la Policía de Control Fiscal, que revisado el sistema informático TICA, el vehículo placa extranjera Placa26460, Marca Ford Expedition, no tiene registrado ningún certificado de importación temporal, empero, existe un registro de esa índole a nombre de Nombre139182   y Nombre139179  (Folios 67-83 del administrativo). Dado ello, la actuación ulterior en virtud de la cual se decomisa el vehículo y se pone a disposición del almacén fiscal, son las consecuencias legítimas y válidas de la ausencia de registro de habilitación aduanera para que el citado automotor fuese utilizado en territorio nacional y del despliegue del ejercicio de las potestades de control y fiscalización que la ley condene a la esa autoridad pública.\n\n            IX.- Para lo anterior no es óbice que mediante la resolución No. RES-AL-DN-2270-2014 de las 15 horas 15 minutos del 27 de agosto del 2014, la Aduana de Limón acogiera el reclamo del actor en cuanto al reintegro de la suma pagada por concepto de multa, sea, un monto de ¢279.890.00 (doscientos setenta y nueve mil ochocientos noventa colones 00/100).  Lo anterior dado que ese criterio se sustenta en la consideración que el promovente no había tenido intención alguna en defraudar el régimen de control aduanero, y que por el contrario, su intención fue realizar los trámites respectivos en la frontera. Si bien se mira, esa consideración constituye un criterio de ponderación que establece, en el caso concreto, inexistencia de ánimo de defraudación, pero ello no elimina que el ejercicio de las competencias administrativas de control fiscal y aduanero, permitiera materializar el decomiso del vehículo por las razones ya señaladas ut supra. Ese aspecto no ha sido refutado por el accionante y por el contrario, del análisis de los autos se colige la validez de esas actuaciones. Nótese que la resolución de referencia lo que hace es ordenar la devolución de la multa cancelada, pero no establece que las acciones de decomiso del vehículo fuesen inválidas, arbitrarias o contrarias a Derecho. Cabe destacar que las acciones de control y decomiso encuentran respaldo jurídico, además, en la letra del ordinal 165 de la citada Ley No. 7557. La internación del vehículo del accionante a territorio nacional se realiza acorde a un régimen de importación temporal, lo que es definido por ese canon como: \"... el régimen aduanero que permite el ingreso, por un plazo determinado, de mercancías a territorio aduanero con suspensión de los tributos a la importación. Las mercancías deberán ser reexportadas o importadas definitivamente sin modificación ni transformación alguna, dentro del plazo que se establezca por la vía reglamentaria y de acuerdo con la finalidad de la importación.(...)\". En la especie, si bien el petente había cancelado el seguro de importación del vehículo, lo cierto del caso es que al haber dejado su vehículo en custodia y uso de un tercero (Nombre139180 ), quien no portaba el certificado temporal de importaciones, además que no contaba con autorización para conducirlo y quien no mostró documento alguno que acreditara la habilitación administrativa para que el vehículo circulara en el territorio nacional, el actor incurrió en omisiones y conductas que llevaron a colocarse a sí mismo en posición para ser destinatario de los efectos de las conductas propias del control aduanero de que fue objeto. Fue precisamente esa indolencia y descuido, los factores que llevaron a que la Policía de Control Fiscal detuviera el vehículo del demandante, luego de concretar las averiguaciones de existencia de registros que importación temporal vigente. Cabe reiterar que al momento en que las autoridades le requirieron al conductor del vehículo (señor Nombre139180 ) los documentos respectivos que acreditaran la legítima circulación del automotor, se limitó a entregarles el recibo de pago de seguros. Además, realizadas las consultas vía telefónica, no existía registro de permiso de importación temporal. Desde ese plano, este Tribunal no ha podido determinar que las actuaciones de la Administración Pública hayan sido contrarias a legalidad, siendo que por el contrario, la inexistencia de documentos (y registros) habilitantes para el uso de la unidad de matrícula extranjera, son la base fáctica que constituye el motivo del proceder administrativo, por ende, la causa misma de las acciones administrativas y de los efectos que el demandante considera lesivos a sus derechos. A partir de ello, el contenido de esas actuaciones es lícito y se ajusta al ejercicio del poder de policía que en esa materia ha sido expresamente concedido mediante vía legal a esas autoridades administrativas. Para esta Cámara, las alegaciones relacionadas con la barrera idiomática no son atendibles, pues aún y cuanto el actor, o la persona a quien dejó en custodia su vehículo, no tuvieran como lengua originaria el español, ello no implica que pueda prohijarse una suerte de habilitación legal para desaplicar, en casos concretos, normas legales que regulan la temática de la importación temporal y permisibilidad de uso en el país de los vehículos con matrícula extranjera. De esa manera, en el presente asunto, en cuanto a las acciones de control fiscal, no encuentra este cuerpo colegiado que el proceder de las autoridades administrativas pueda tenerse como causas adecuadas de las lesiones que en esta contienda se reclaman. Se trata entonces de un funcionamiento normal y de conductas lícitas que no producen la responsabilidad reprochada por el actor, más allá que las lesiones reclamadas no pueden tenerse como propias del régimen de responsabilidad sin falta, pues no se observa que esas consecuencias jurídico-materiales que se han ocasionado a la esfera jurídica del petente sean excepcionalmente intensas o especiales, tal y como lo exigen los ordinales 194 y 195 de la Ley No. Placa1975, como presupuesto infranqueable de una eventual reparación económica. Por otro lado, no estima este Tribunal que la Administración haya dilatado los procedimientos en detrimento de la expectativa de recuperación del vehículo una vez que fuese decomisado. El análisis de la secuencia cronológica en lo que a las diversas actuaciones se refiere, no evidencian plazos irrazonables o contrarios al principio de proporcionalidad. Ciertamente el actor tuvo que iniciar una serie de diligencias que propendían a la devolución material del automotor y anuencia administrativa para iniciar la re-exportación, sin embargo, se trata de acciones que tienen su antecedente lógico precisamente en las conductas adoptadas por la Administración Pública, y que eran necesarias para verificar el correcto cumplimiento de las normas que regulan la importación temporal de vehículos. Por ende, la necesidad de gestionar esa devolución, no puede tenerse como causa generadora de lesiones patrimoniales (o extraptrimoniales) indemnizables, en la medida en que se trata, se insiste, de la consecuencia jurídica válida de actuaciones legítimas. No existe en consecuencia antijuridicidad de base en esas implicaciones en la esfera jurídica del propietario del vehículo, lo que supone que no son objeto de indemnización. De nuevo, el hecho que la misma Administración dispusiera la devolución del dinero depositado a modo de sanción económica, no dice de la invalidez del acto de decomiso del vehículo, o bien de irregularidades cometidas en el curso de las inspecciones físicas o del trámite del procedimiento de devolución de la unidad, lo que sería determinante y fundamental para justificar la reparación civil pretendida en este caso. Es claro que el decomiso de un vehículo y el afrontar el trámite de devolución son aspectos que pueden generar un impacto negativo en el estado psico-anímico de la persona, empero, cuando ese potencial estado es consecuencia de acciones, omisiones o descuidos del propio sujeto y se deriva del ejercicio legítimo de competencias públicas (administrativas), en sentido estricto, no son daños que puedan ser imputados a la Administración, ni mucho menos cargar a esta última su reparación. Lo mismo debe decirse de las partidas materiales deducidas, pues los gastos no planeados de hospedaje, alimentación, viajes desde y hacia Nicaragua, pérdida de tiquete de avión producto de postergar un viaje ya planeado y mayor precio del cambio de este tiquete, son consecuencias del mismo descuido del actor y que no considera este cuerpo colegiado, puedan tenerse como daño en sentido técnico, que pueda referirse al Estado. Así las cosas, ante la inexistencia de causa ilegítima adecuada a la cual imputar las partidas reclamadas, debe disponerse el rechazo de las pretensiones indemnizatorias, como en efecto se dispone.\n\n X.- Corolario. El Estado opone la defensa de falta de derecho, la cual, debe ser acogida a plenitud. En consecuencia, debe disponerse el rechazo de la demanda en todos sus extremos.\n\nXI.- Sobre las costas. De conformidad con el numeral 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo, las costas procesales y personales constituyen una carga que se impone a la parte vencida por el hecho de serlo. La dispensa de esta condena solo es viable cuando hubiere, a juicio del Tribunal, motivo suficiente para litigar o bien, cuando la sentencia se dicte en virtud de pruebas cuya existencia desconociera la parte contraria. En la especie, no encuentra este órgano colegiado motivo para aplicar las excepciones que fija la normativa aplicable y quebrar el postulado de condena al vencido. Por ende, se imponen ambas costas al demandante vencido.\n\n \n\nPOR TANTO\n\n          Se acoge la defensa de falta de derecho. En consecuencia, se rechaza en todos sus extremos la demanda incoada por el señor Nombre139179   contra el Estado. Son ambas costas a cargo de la parte actora vencida.\n\n \n\n \n\n \n\nJosé Roberto Garita Navarro \n\n \n\n \n\n \n\n \n\n \n\nCynthia Abarca Gómez                                  Judith Reyes Castillo\n\n \n\n \n\nExpediente: 14-009773-1027-CA\n\nProceso de conocimiento declarado de Puro Derecho\n\nActor: Nombre139179 \n\nDemandado: El Estado.\n\n \n\nIGWTHUP.JRGN.2016\n\n \n\nClasificación elaborada por CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.\n\nEs copia fiel del original - Tomado del Nexus.PJ el: 09-05-2026 07:03:54.\n\nSCIJ de Hacienda\nSCIJ de la Procuraduría General de la República",
  "body_en_text": "Grande\nNormal\nPequeña\nAdministrative Disputes Tribunal, Section VI\n\nResolution No. 00027 - 2016\n\nDate of Resolution: February 17, 2016 at 10:20\n\nExpediente: 14-009773-1027-CA\n\nDrafted by: Jose Roberto Garita Navarro\n\nType of matter: Proceso de conocimiento declarado de puro derecho\n\nAnalyzed by: CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL\n\nContent of Interest:\n\nType of content: Majority vote\n\nBranch of Law: Civil Law\n\nTopic: Strict liability\n\nSubtopics:\n\nLack of a vehicle registration permit due to the subject's own omission does not result in the payment of damages by the administration.\nConsiderations regarding its definition and elements.\n\nTopic: Seizure (Decomiso)\n\nSubtopics:\n\nLack of a vehicle registration permit due to the subject's own omission does not result in the payment of damages by the administration.\n\n“VI. In the specific case, the liability of the Public Administration is accused for the alleged expenses the petitioner had to incur to address and resolve the situation that arose at the customs level with the vehicle of his property, Nicaraguan license plate number M014582, which was seized (decomisado) by the Fiscal Control Police on March 28, 2014, in the area called Home Creek in Limón. As damages, he specifies the following: \"3.- That the payment of damages be ordered as follows: Moral damage $5,000, for having suffered the disruption of his trip in this country, for not being able to board the plane at the time, remaining longer than planned for the enjoyment of his vacation planned in advance, which demoralized him and caused him much anxiety. Economic damage: for having incurred unplanned expenses such as lodging and food for 22 days in San José, in Nicaragua traveling and remaining due to the visa limitation given the non-resolution of his proceeding and delay in the investigation, for loss of the plane ticket and when he changed the date of the plane ticket he paid more for it, payment of lodging at the destination, all of which amounts to $5,032.85. 4.- Furthermore, I request the payment of personal and procedural costs of this process, in accordance with Article 193 of the Código Procesal Contencioso Administrativo.\" For the purposes of addressing the appropriateness or not of these items, it is necessary to be clear that the definition of the strict liability (tort) of the Public Administration is contingent upon the concurrence of the assumptions and budgets set forth above, which can be summarized as follows. a) Objective element: the damage: The appropriateness of this type of liability requires, in the first instance, as a fundamental element, the existence of damage that has occurred in the legal sphere of a person. For these purposes, the detriment can be patrimonial or non-patrimonial, which allows the coverage and recognition of eminently moral sufferings that occur in the internal forum (psycho-emotional state of the subject). However, it must be effective, assessable, and individualizable, as stated in Article 196 of the LGAP, but also, it is necessary that this damage be antijuridical at its base. This condition means that only the injury that, when confronted with the legal system, there is no legal duty to bear, is indemnifiable, from which the reparability of the damage, even if effective, assessable, and individualizable, is conditional upon the recipient of the harmful effect not having the normative duty to bear the detriment in their legal sphere. But furthermore, this implies that even in injuries that occur as a derivation of administrative actions in which there is no unlawfulness or abnormality, that is, in which there is no lack of service, or impure personal fault (that is, in which the public official uses the means made available by the Administration to cause harm, even for purposes or tasks outside their competencies -criterion of causal occasionality-), civil reparation would be feasible, provided that the damage caused is exceptionally intense (criterion of qualitative abnormality), or caused to a small proportion of affected persons (criterion of quantitative specialty). This has come to be called \"Liability without fault,\" insofar as there is no illegitimacy whatsoever in the administrative conduct, but the compensatory duty still persists, in the terms developed by Articles 194 and 195 of the LGAP. In this case, the compensation does not cover lost profits and does not protect interests that may be considered illegitimate. It is clear, as stated supra, that whoever claims the damage must prove its existence, as well as the causes on which they are based, evidentiary rigor that has had some nuances in environmental matters, given the maxim of reversing the burden of proof imposed by Article 109 of the Ley de Biodiversidad, as well as in matters of subjective moral damage, the proof of which has been established to be in re ipsa, therefore inferred from human experience, which implies that the occurrence of the facts and causes on which its claim is based, as well as the detail of the magnitude of the affectation, need not be proven. b) Subjective element: On the other hand, the damage can only be claimed by the person who has been constituted as affected, that is, whoever holds the condition of victim or injured party. The foregoing does not imply that in certain circumstances, the compensation claim may be made by a third party on behalf of the injured party, as is the case of actions by representatives of minors, incapacitated persons, among several examples that do not deserve to be developed in this ruling. This condition determines the active legal standing of the judicial claim for damages. Similarly, the lawsuit must be directed against the subject to whom the petitioned damages are attributed, this being the so-called responsible subject. For the analysis of this budget, it is necessary to weigh those situations in which there exists a regime of proper joint and several liability, which allows the lawsuit to be directed against one subject or several at once for the totality of the debt (Articles 636-637 of the Código Civil). In administrative liability, in light of mandates 190, 191, 199, and 201, the Administration is jointly and severally liable to third parties for damages caused by faults of its officials, which allows the claim to be established against the official, the Administration, or against both. c) Causal element: As a third aspect, a causal relationship must exist between the damage and the subject to whom it is attributed. In this sense, the cause of the damage must be referable to the person against whom the claim is directed. To this end, in the case of the Administration, four possible criteria of attribution arise, which are grouped into a scheme of liability with fault and without fault, namely: i) Liability with fault: includes unlawful conduct (formal actions that are invalid -Arts. 128, 158 LGAP-), and abnormal functioning (material behaviors that deviate from administrative efficiency, and which includes material omission). ii) Liability without fault: lawful conducts (formal actions substantially in conformity with the legal system) and normal functioning (material behaviors consistent with administrative efficiency). Every cause of damage claimed against an Administration can be classified within one of these categories. Likewise, the criterion of causal occasionality (already referred to), can constitute a cause referable to the public entity, and implies, in all cases, liability with fault. Now, for liability to arise, it is necessary that the cause attributed to the sued Administration be the adequate cause of the damage, so that it can be considered, in a judgment of causality, that the damage is the consequence of that action or omission. This has come to be called \"Causal nexus.\" Ergo, it is not enough that the alleged cause is the trigger of the damage; it is also necessary that this cause be attributable to the defendant public entity. Thus, the causal nexus supposes the concurrence of an objective relational element, which requires that the injury be the consequence (cause-effect relationship) of the alleged cause, and furthermore, a subjective relational element, in the sense that this cause of the damage is attributable to the one from whom compensation is claimed. Otherwise, if the cause of the damage is not attributable to the defendant, an act of a third party occurs as the configurator of the injury, or, if the damage is not a consequence of the reported cause, there is no causal nexus. In both cases, there will be no duty of indemnity on the part of the defendant. iv) Temporal element: The compensation claim must be filed within the period of four years computed from when the victim is in an objective possibility of knowing the cause of the damage, a period to which the causes of suspension and interruption provided for by civil and commercial legislation are applicable.\n\nVII.- Now, having specified these issues, and considering the damages claimed, it is primary to establish the validity or not of the conducts that the plaintiff considers causes of those injuries, in order to determine if the questioned public conduct is consistent with legality, or if, on the contrary, they are a fertile basis for generating indemnifiable damages for being arbitrary or not in accordance with the legal system. Along those lines, the plaintiff believes that the actions of the Customs Administration were abnormal and invalid, for having overstepped its competencies by imposing fines and seizing his vehicle even though he acted in good faith at all times. On this matter, what follows should be noted. Customs matters are regulated, at the core, by the Ley General de Aduanas, No. 7557 and its regulations, norms that specify the regulatory framework for entries, temporary stays, and exits, from the national territory, of goods, vehicles, and transport units; also customs clearance and the facts and acts deriving from it or from the entries and exits, in accordance with community and international norms, whose application is in charge of the Servicio Nacional de Aduanas. Such local framework is complemented by regulations of an international nature that specify the customs dynamics in concrete terms, CAUCA and RECAUCA. It is a broad and complex regulatory framework that integrates a series of provisions that set forth the treatment to be imposed in each practice of importation or exportation of merchandise or goods. The breadth of that legal referent supposes, as a principle thesis, the granting of powers of imperium to the Administration in order to supervise and achieve the correct fulfillment of the set of rights and obligations imposed in this alluded dynamic. In that order, Article 7 of the aforementioned legislation states: \"The National Customs System shall be constituted by the Servicio Nacional de Aduanas and the entities, public and private, that exercise customs management and relate within the scope provided by the customs legal regime.\" The Servicio Nacional de Aduanas is therefore responsible for the exercise of supervision and oversight, which, within its objectives, are concretized in specific competencies such as exercising control within the customs territory and executing customs control of the foreign trade policies in force. The precepts 5, 6, 7, and 9 of the CAUCA are oriented along the same line. In this order, Chapter IV of the aforementioned Law regulates matters concerning Customs Control, in which Article 22 conceptualizes such control as the exercise of the powers of the Servicio Nacional de Aduanas for the analysis, application, supervision, oversight, verification, investigation, and evaluation of compliance with the provisions of Law No. 7557, its regulations, and the other norms regulating the entries or exits of merchandise from the national territory, as well as the activity of individuals or legal entities involved in foreign trade operations, which includes, of course, the supra-legal sources. In that sense, controls can be immediate, subsequent, or permanent. Article 23 ibidem, regarding such degrees of control, states regarding what is relevant: \"(...) Immediate control shall be exercised over merchandise from its entry into the customs territory or from when it is presented for its exit and until its release (levante) is authorized. Subsequent control shall be exercised regarding customs operations, acts derived from them, customs declarations, determinations of customs tax obligations, tax payments, and the actions of auxiliaries of the public customs function and of individuals or legal entities involved in foreign trade operations, within the period referred to in Article 62 of this Law. Permanent control shall be exercised at any time on auxiliaries of the public customs function, regarding compliance with their operational requirements, duties, and obligations. It shall also be exercised over merchandise that, after release or removal, remains subject to one of the non-definitive customs regimes, as long as they are within the customs legal relationship to supervise and verify compliance with the conditions of permanence, use, and destination.\" It is relevant to note that for the indicated purposes, a series of powers are granted to the Customs Administrations, which tend, it is insisted, to achieve compliance with the customs regime, with authorizations that allow, just as a reference, verification of documentation, authorization, content, and quantities of merchandise subject to customs control that are transported by any means, supervision of warehouses under customs control, demand the presentation of deposited merchandise and its records, verify inventories and carry out any other verification it deems necessary and demand the necessary proof and verify compliance with rules on the origin of merchandise to apply tariff preferences, in accordance with the international treaties to which Costa Rica is a party and the norms derived from them. Ergo, the possession by the Customs Administrations of intense competencies to require detailed information on the origin of merchandise brought into national territory, as well as the ownership of those goods, is undeniable. This enables the request for information it deems pertinent for the case, in order to clarify facts that generate some degree of doubt about the customs legal relationship.\n\n            VIII.- Considering the foregoing, it is established that in the present case, on March 10, 2014, by public deed, the plaintiff acquired, through a purchase-sale contract, the Ford brand vehicle, Expedition model, chassis number 1FMPU18L1XL007914, Nicaraguan license plate M014582. On March 23, 2014, by receipt number 0700722, procedure No. 1326858, he paid to the Instituto Nacional de Seguros, mandatory insurance for vehicles with foreign license plates in the amount of ¢18,405.00 (eighteen thousand four hundred five colones), for said unit. By control form No. 0001918 of March 23, 2014, the actor petitioned at the Aduana de Peñas Blancas, an application for authorization of a temporary import permit for non-profit vehicles for tourists, international organizations, diplomats, foreigners accredited in Costa Rica, and Post-Graduate Students, to obtain the temporary import permit for the Ford brand vehicle, Expedition model, chassis number 1FMPU18L1XL007914, Nicaraguan license plate M014582, country of origin Nicaragua. In the referred form, the import was authorized for a period of five days, a situation that was duly recorded in that form. However, on March 28, 2014, the Directorate of the Policía de Control Fiscal of the Ministerio de Hacienda issued the on-site inspection and/or discovery report (acta de inspección ocular y/o hallazgo), Number 14551, in which it is stated that they found the gray vehicle with foreign plates M014582 in the sector of Home Creek in Limón, and when making a telephone inquiry to the offices of the Policía Control Fiscal, they were told that said vehicle did not have any record in the system. That document details that after making a new attempt to locate the person in charge of the vehicle, Mr. Bafer Joshua James was identified as the person in charge, who showed only the receipt from the Instituto Nacional de Seguros number 0700722 in the name of Kennedy Wesley Jacob, with a cancellation stamp at the INS office in Peñas Blancas, so having not presented the temporary vehicle import certificate for non-profit purposes and/or any suitable document supporting the circulation and legal stay in the national territory, and not registering information in the TICA system, they proceeded to indicate that they would proceed with the preventive seizure (decomiso preventivo) of said vehicle. This seizure was materialized and formalized by Seizure Report (Acta de Decomiso) No. 0857. After those proceedings, by on-site inspection and/or discovery report No. 14554 of March 28, 2014, it is indicated that the vehicle with plates M014582 remains in the custody of the Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A. Then, on May 30, 2014, the petitioner submitted before the Dirección General de Aduanas, Limón Province, a request for re-exportation of the vehicle with plates M014582, a procedure that was addressed by resolution No. RES-AL-DN-1446-2014 of 9:20 a.m. on May 27, 2014, from the Aduana de Limón, in which it was ordered to commission the Departamento Técnico Operativo - Sección de Depósitos of this Aduana, so that within its field of competence, it proceeds to lift the hold on the inventory movement No. 144436-2014 transmitted by the Depósito Fiscal A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A., so that the interested party may proceed with the re-exportation procedure for the vehicle with plate M014582, so that he proceeds to leave the country within a period of eight days. This was communicated to the actor on May 30, 2014. However, on May 29, 2014, the petitioner had paid, through Government Payment No. 0273465 I, the sum of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones), for the payment of a fine within file AL-783-2014, for the vehicle with plates M014582. In order to release from storage and re-export the vehicle, on June 3, 2014, the actor paid to Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR the sum of ¢200,000.00 (two hundred thousand colones) corresponding to invoice No. 0067255 which included storage (almacenaje), handling, insurance, and sales tax. Subsequently, for the purposes of transporting the vehicle to Nicaragua, he paid a total of $2,000.00 (two thousand US dollars). By virtue of an appeal filed on June 12, 2014, against resolution No. RES-AL-DN-1446-2014 of 9:20 a.m. on May 27, 2014, from the Aduana de Limón, by act No. RES-AL-DN-2270-2014 of 3:15 p.m. on August 27, 2014, from the Aduana de Limón, it was ordered to authorize the refund of the fine payment made with payment No. 0273465I for an amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones 00/100). From the foregoing account, this Tribunal considers that the customs control actions exercised by the Administration are within the legal authorization framework established by Articles 2 and 22 of the Ley General de Aduanas, No. 7557. Indeed, according to the facts that have been considered proven, it appears that the control carried out on March 28, 2014, is a legitimate exercise of the police power that underlies the supervisory exercise regulated and established by the aforementioned customs legislation. Upon finding a vehicle with foreign license plates on the public road, in the judgment of this collegiate body, the actions undertaken by the Policía de Control Fiscal were directed at ascertaining in the Tic@ database whether that particular unit had any customs entry record, which, by telephone, was clarified that none existed. That information was later confirmed through official letter APB-G-070-2014 of April 22, 2014, in which the Aduana de Peñas Blancas communicates to the Policía de Control Fiscal that, after reviewing the TICA computer system, the vehicle with foreign plates M014582, Ford Expedition Make, does not have any temporary import certificate recorded, however, a record of that nature exists in the name of Baker Joshua Jame and Wesley Kennedy (Folios 67-83 of the administrative file). Given this, the subsequent action by virtue of which the vehicle is seized and placed at the disposal of the bonded warehouse (depósito fiscal), are the legitimate and valid consequences of the lack of customs authorization record for said vehicle to be used within national territory and the deployment of the exercise of the control and oversight powers that the law entrusts to that public authority.\n\n            IX.- The foregoing is not hindered by the fact that through resolution No. RES-AL-DN-2270-2014 of 3:15 p.m. on August 27, 2014, the Aduana de Limón accepted the plaintiff's claim regarding the reimbursement of the sum paid as a fine, i.e., an amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones 00/100). The foregoing given that this criterion is based on the consideration that the petitioner had had no intention whatsoever of defrauding the customs control regime, and that, on the contrary, his intention was to carry out the respective procedures at the border. Upon closer examination, that consideration constitutes a weighing criterion that establishes, in the specific case, the inexistence of intent to defraud, but that does not eliminate the fact that the exercise of the administrative competencies of fiscal and customs control allowed for the seizure of the vehicle to materialize for the reasons already indicated ut supra. That aspect has not been refuted by the plaintiff and, on the contrary, from the analysis of the case records, the validity of those actions is inferred. It should be noted that the referenced resolution orders the return of the paid fine, but does not establish that the vehicle seizure actions were invalid, arbitrary, or contrary to the Law. It should be highlighted that the control and seizure actions also find legal support in the text of Article 165 of the cited Law No. 7557. The introduction of the plaintiff's vehicle into national territory occurred according to a temporary import regime, which is defined by that provision as: \"... the customs regime that allows the entry, for a determined period, of merchandise into the customs territory with suspension of import taxes. The merchandise must be re-exported or definitively imported without any modification or transformation, within the period established by the regulatory channel and in accordance with the purpose of the import. (...)\". In the present case, although the petitioner had paid the vehicle import insurance, the truth of the matter is that by having left his vehicle in the custody and use of a third party (Joshua James), who did not carry the temporary import certificate, who furthermore did not have authorization to drive it, and who did not show any document accrediting the administrative authorization for the vehicle to circulate in the national territory, the actor incurred omissions and conducts that led to placing himself in a position to be the recipient of the effects of the customs control conducts to which he was subjected. It was precisely that indolence and carelessness, the factors that led the Policía de Control Fiscal to detain the plaintiff's vehicle, after carrying out the investigations into the existence of valid temporary import records. It must be reiterated that when the authorities asked the driver of the vehicle (Mr. Joshua James) for the respective documents accrediting the legitimate circulation of the vehicle, he limited himself to handing over the insurance payment receipt. Furthermore, inquiries made by telephone showed there was no temporary import permit record. From this standpoint, this Tribunal has not been able to determine that the actions of the Public Administration were contrary to legality, given that, on the contrary, the inexistence of documents (and records) authorizing the use of the unit with foreign license plates constitutes the factual basis that is the reason for the administrative conduct, therefore, the very cause of the administrative actions and of the effects that the plaintiff considers harmful to his rights. From this, the content of those actions is lawful and conforms to the exercise of the police power that has been expressly granted by legal means to those administrative authorities in this matter. For this Chamber, the allegations related to the language barrier are not admissible, since even if the actor, or the person to whom he left custody of his vehicle, did not have Spanish as their native language, this does not imply that a sort of legal authorization can be supported to disapply, in specific cases, legal norms regulating the subject of temporary importation and permissibility of use in the country of vehicles with foreign license plates. Thus, in the present matter, regarding the fiscal control actions, this collegiate body does not find that the conduct of the administrative authorities can be considered as adequate causes of the injuries claimed in these proceedings. It is therefore a case of normal functioning and lawful conducts that do not produce the liability blamed by the actor, beyond the fact that the claimed injuries cannot be considered as typical of the liability without fault regime, since it is not observed that those legal-material consequences that have been caused to the petitioner's legal sphere are exceptionally intense or special, as required by Articles 194 and 195 of Law No. 6227/78, as an insurmountable budget for possible economic reparation. On the other hand, this Tribunal does not consider that the Administration unduly delayed the procedures to the detriment of the expectation of recovering the vehicle once it was seized. The analysis of the chronological sequence regarding the various actions does not reveal unreasonable deadlines or those contrary to the principle of proportionality. Certainly, the actor had to initiate a series of proceedings aimed at the material return of the vehicle and administrative consent to begin re-exportation; however, these are actions that have their logical antecedent precisely in the conducts adopted by the Public Administration, and which were necessary to verify the correct compliance with the norms regulating the temporary importation of vehicles. Therefore, the need to manage that return cannot be considered a cause generating indemnifiable patrimonial (or non-patrimonial) injuries, insofar as it is, it is insisted, the valid legal consequence of legitimate actions. Consequently, there is no basic antijuridity in these implications within the legal sphere of the vehicle's owner, which means they are not subject to compensation. Again, the fact that the Administration itself ordered the return of the money deposited as an economic sanction does not speak to the invalidity of the vehicle seizure act, or to irregularities committed in the course of the physical inspections or the processing of the unit's return procedure, which would be decisive and fundamental to justify the civil reparation sought in this case. It is clear that the seizure of a vehicle and facing the return process are aspects that can generate a negative impact on the psycho-emotional state of a person, however, when that potential state is a consequence of actions, omissions, or carelessness of the subject himself and derives from the legitimate exercise of public (administrative) competencies, strictly speaking, they are not damages that can be attributed to the Administration, much less charge the latter with their reparation. The same must be said of the material items deducted, since the unplanned expenses for lodging, food, travel to and from Nicaragua, loss of plane ticket due to postponing an already planned trip, and the higher price for changing this ticket, are consequences of the same carelessness of the actor and which this collegiate body does not consider can be regarded as damage in a technical sense, which can be referred to the State. Thus, given the inexistence of an adequate illegitimate cause to which to attribute the claimed items, the rejection of the compensation claims must be ordered, as indeed is ordered […].”\n\n&nbsp;\n\n... See more\nCitations of Legislation and Doctrine\nText of the resolution\n\nExp: 14-009973-1027-CA                   Judgment No.\n\n027-2016-VI 2 of 23\n\n \n\n \n\nCase File: 14-009773-1027-CA\n\nProceeding declared a Matter of Pure Law\n\nPlaintiff: Nombre139179 \n\nDefendant: The State.\n\nNo. 027-2016-VI\n\nADMINISTRATIVE LITIGATION COURT - SIXTH SECTION.- SECOND JUDICIAL CIRCUIT OF SAN JOSÉ.- Goicoechea, Dirección04 , at ten hours twenty minutes on the seventeenth of February of two thousand sixteen.\n\nAdministrative litigation proceeding of pure law filed by Mr. Nombre139179 , Australian nationality, passport number Placa26459, represented by his legal counsel Mrs. Mayra Centeno Mejía, bar registration number 3372, against the State, represented in this proceeding by attorney Jorge Andrés Oviedo Álvarez, bar registration number 12059.\n\n \n\nWHEREAS\n\n1.- On November 21, 2014, the plaintiff filed the complaint that gave rise to this proceeding, so that in essence, the judgment orders: \"1.- That the civil liability claim be granted. 2.- That the material and formal administrative conduct described herein be declared contrary to the legal system and the direct cause of the patrimonial and moral damage to my client, Mr. Nombre139179 . 3.- That the defendant be ordered to pay damages and losses as follows: Moral damages $5,000, for having suffered the disruption of his trip in this country, for not being able to board the plane in due time, staying longer than planned for the enjoyment of his pre-arranged vacation, which demoralized him and caused him much anxiety. Economic damages: for having incurred unplanned expenses such as lodging and food for 22 days in San José, in Nicaragua traveling and staying due to the visa limitation given the non-resolution of his request and delay in the investigation, for the loss of the plane ticket and because when he changed the date of the plane ticket he paid more for it, payment of lodging at the destination, all of which amounts to $5,032.85. 4.- Furthermore, I request the payment of the award for personal and procedural costs of this proceeding, in accordance with Article 193 of the Administrative Litigation Procedure Code.\" (Folios 43-58 of the main file)\n\n2.- After the legal response period was granted, the State answered negatively and raised the defense of lack of right. (Folios 64-71 of the judicial file)\n\n3.- The preliminary hearing established in Article 90 of the Administrative Litigation Procedure Code, which is recorded in the digital system of this Office, was held on July 13, 2015, with the attendance of both parties. At said hearing, after the evidence admission phase, this matter was declared as one of pure law and the parties presented their conclusions. (Folios 94-95 of the judicial file)\n\n4.- The respective case file was sent to this Sixth Section of the Administrative Litigation Court for the issuance of the pertinent ruling on January 18, 2016, as stated in the referral order visible on folio 97 of the main file. In the proceedings before this Court, no nullities that must be corrected have been observed.\n\nJudge Garita Navarro writes with the affirmative vote of Judges Abarca Gómez and Reyes Castillo;\n\nWHEREAS\n\nI.- Proven facts. Of significance for the resolution of this case are the following: 1) By public deed number 29, executed in Managua, Nicaragua on March 10, 2014, the plaintiff acquired through a purchase-sale contract the vehicle brand Ford, model Expedition, chassis number 1FMPU18L1XL007914, Nicaragua license plate Placa26460. (Folio 5 of the main file) 2) By receipt number 0700722, procedure No. 1326858 of March 23, 2014, the plaintiff paid to the Instituto Nacional de Seguros mandatory insurance for vehicles with foreign plates in the amount of ¢18,405.00 (eighteen thousand four hundred five colones), for the vehicle with foreign plate Placa26460, plate assigned in Costa Rica Placa26461, period 2014. (Folio 2 of the main file) 3) By control form No. 0001918 of March 23, 2014, the plaintiff petitioned at the Peñas Blancas Customs office for authorization of a temporary import permit for vehicles for non-profit purposes for tourists, international organizations, diplomats, foreigners accredited in Costa Rica, and Post-Graduate Students, to obtain the temporary import permit for the vehicle brand Ford, model Expedition, chassis number 1FMPU18L1XL007914, Nicaragua license plate Placa26460, country of origin Nicaragua. In the referred form, import was authorized for a period of five days. (Folio 3 of the main file) 4) On March 28, 2014, the Directorate of the Fiscal Control Police (Policía de Control Fiscal) of the Ministry of Finance issued the on-site inspection and/or finding report, Number 14551, stating that on said date, in the Province of Limón, canton Talamanca, District Puerto Viejo, at 5:20 p.m., adjacent to the entrance of Bar El Coquito in Home Creek, the following facts are described: \"In relation to report c) operational plan PCF-DO-DPC-PO-L-0060-2014, while conducting a mobile patrol in the place known as Home Creek, a gray vehicle with foreign plate Placa26460 was observed, which was observed completely locked, so we proceeded to inquire about the owner, no one appearing as being in charge of it, so we proceeded to make a telephone call to the offices of the Fiscal Control Police to consult the TICA Vehitur system, consulted by plate number Placa26460 and VIN number Placa26462 of said vehicle, with officer Iván Ureña indicating to us that said vehicle does not maintain any record in the system. Subsequently, a new attempt was made to find the person in charge of the vehicle, at which moment Mr. Nombre139180 identified himself as the person in charge of the vehicle in question (sic), showing us only the receipt from the Instituto Nacional de Seguros number 0700722 in the name of Nombre139179 , with a payment stamp from the INS Peñas Blancas office. Thus, since Mr. Nombre139180 did not present the temporary import certificate for vehicles for non-profit purposes and/or any suitable document supporting the circulation and legal stay in the national territory, and no information is registered in the TICA system, we proceeded to indicate that the preventive seizure (decomiso preventivo) of said vehicle would proceed. It is worth mentioning that throughout the entire procedure, Mr. Nombre139180 was present, to whom the rights were indicated (...).\" The report was signed by Mr. Nombre139180 , and by officials Yosselin Camacho Osorio, identification number CED109826 as witness, Mrs. Nidia Morales Marín, identification number CED109827 as case investigator, and Mr. Nombre139181 , identification number CED109828 as auxiliary investigator. On that same date, Seizure Report No. 0857 was issued. (Folios 6-7, 8-9 of the main file) 5) By official letter APB-G-070-2014 dated April 22, 2014, Peñas Blancas Customs informed the Fiscal Control Police that, after reviewing the TICA computer system, the vehicle with foreign plate Placa26460, Brand Ford Expedition, does not have any temporary import certificate registered; however, a record of that nature exists in the name of Nombre139182 and Nombre139179 . (Folios 67-83 of the administrative file) 6) By on-site inspection and/or finding report No. 14554 of March 28, 2014, it is indicated that the vehicle with plates Placa26460 remains under the custody of Fiscal Warehouse A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A. (Folios 30-31 of the administrative file, reference to folio 17 of the judicial file) 7) On May 30, 2014, the petitioner filed before the Dirección General de Aduanas, Limón Province, a request for re-exportation of the vehicle with plates Placa26460. (Folios 10-12 of the judicial file) 8) By resolution No. RES-AL-DN-1446-2014 of 9:20 a.m. on May 27, 2014, of the Limón Customs Office, the re-exportation request submitted by the plaintiff was addressed and, in relevant part, it ordered: \"...SECOND: To commission the Technical Operational Department - Deposits Section of this Customs Office, so that within its purview, it proceeds to lift the retention of inventory movement No. 144436-2014 transmitted by Fiscal Warehouse A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A., so that the interested party may proceed with the re-exportation procedure for the vehicle... with plate Placa26460, so that the interested party with his vehicle may proceed to leave the country within a period of eight days. (...).\" This was communicated to the plaintiff on May 30, 2014. (Folios 16-20 of the judicial file) 9) By government payment receipt No. 0273465 I dated May 29, 2014, the plaintiff deposited in the name of the Government of Costa Rica the sum of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones), for the concept of fine payment within the case file AL-783-2014, for the vehicle with plates Placa26460. (Folio 15 of the main file) 10) That on June 3, 2014, the plaintiff paid to Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR the sum of ¢200,000.00 (two hundred thousand colones) corresponding to invoice No. 0067255, which includes storage, handling, insurance, and sales tax. (Folio 13, front and back of the main file) 11) That by movement receipt, it is established that on June 3, 2014, at 3:37 p.m., the entity called Sociedad Apícola Costarricense S.A. provided transportation for the plaintiff of the vehicle under debate, trip number 2014337320, origin Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR S.A., destination Patios de Peñas Blancas, re-exportation modality. (Folio 22 of the main file) 12) That for the purposes of the transport referred to in the previous subsection, the plaintiff paid a total of US$2,000.00 (two thousand US dollars). (Folios 23-28 of the judicial file) 13) By writing dated June 12, 2014, the plaintiff filed an appeal for reversal against resolution No. RES-AL-DN-1446-2014 of 9:20 a.m. on May 27, 2014, of the Limón Customs Office, requesting the refund of the payment made in the amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones), for having acted at all times in good faith. (Folios 29-33 of the main file) 14) By resolution No. RES-AL-DN-2270-2014 of 3:15 p.m. on August 27, 2014, of the Limón Customs Office, it was ordered: \"THEREFORE. (...) this Customs Office resolves: First: To accept the request filed by Mrs. Mayra Centeno Mejía... as special representative of Mr. Nombre139179 . ... for the payment of the fine made with payment receipt No. 0273465I in the amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones 00/100). Second: The refund is authorized for the amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones 00/100) ...\". As support for that decision, it was stated: \" It is important to mention that according to the documents provided by the interested party, it is clear that there was an intention to carry out the respective procedures at the border, including the payment of mandatory insurance for the foreign license plate at the INS offices, as he was instructed at customs, and having the luggage inspection stamp stamped on it, he thought that the procedure was complete, so only the issuance of the Import Certificate was pending. (...)\" (Folios 37-40 of the main file)\n\nII.- Facts not proven. Of relevance for the purposes of this proceeding are the following: 1) That the actions adopted by the Fiscal Control Police and the Limón Customs Office produced damages to the plaintiff.\n\nIII.- Object of the proceeding. This complaint is filed to obtain compensation for what the plaintiff considers to be damages derived from the arbitrary exercise of the powers and competencies of the Customs Administration. The plaintiff deems those actions invalid and the direct cause of the injuries claimed. In that vein, he requests payment for subjective moral damages in the amount of US$5,000.00 (five thousand dollars), for having suffered the disruption of his trip in this country, for not being able to board the plane in due time, staying longer than planned for the enjoyment of his pre-arranged vacation, which demoralized him and caused him much anxiety. As economic damages, he says, for having incurred unplanned expenses such as lodging and food for 22 days in San José, in Nicaragua traveling and staying due to the visa limitation given the non-resolution of his request and delay in the investigation, for the loss of the plane ticket and because when he changed the date of the plane ticket he paid more for it, payment of lodging at the destination, all of which amounts to US$5,032.85 (five thousand thirty-two dollars with eighty-five cents). In support of those claims, in essence, he states that he acquired in Nicaragua the vehicle with plates Placa26460 to travel with his friend Nombre139180 , who was his traveling companion. He says that on March 23, 2014, he entered Costa Rica by land via Peñas Blancas, with the vehicle documents in order and with the purpose of making a connection and taking a flight to the United States from the Juan Santamaría Airport and, upon his return, traveling by land to tourist sites in the country. He indicates that at the border post, he filled out control form 0001918, which was the request for a temporary vehicle permit for non-profit purposes for tourists, and paid the mandatory insurance, valid from March 23 to June 22, 2014. He states that before starting the trip to San José, the vehicle was inspected and fumigated, so he assumed everything had been processed and started his trip to San José, being subject to inspection in Guanacaste at several checkpoints, at which he showed the documents and they were returned to him. He relates that he left the country on March 25, 2014. Upon his return, he says he was met with the surprise that his vehicle had been seized since March 28, 2014, and on April 8, 2014, he went to the Fiscal Control Police to show the documents, being informed that he must wait for the investigation to conclude. He argues that during his absence, the vehicle had been left in the care of his friend Nombre139180 , who traveled to Puerto Viejo, Limón, where on March 28, 2014, the vehicle was seized and placed at the order of the customs company SISLOCAR S.A. to be kept in storage. He indicates that the investigation took 68 days. He points out that on May 27, 2014, he had to return to the United States, so he lost his plane ticket. He states that during the entire procedure, the file was almost secret. He denounces that the Law on Simplification of Procedures never operated. He relates that with the arrival of the file at the Limón Customs Office, his re-exportation request was taken up for resolution, where the release of the vehicle was resolved because the plaintiff had not acted with malice; however, the payment of a fine of US$500.00 (five hundred dollars) was ordered, which was paid so as not to delay the recovery of the vehicle. He indicates that later, by resolution No. RES-AL-DN-1446-2014, his appeal was granted, and the refund of that payment was ordered. He states that he had to pay ¢200,000.00 (two hundred thousand colones) to the Fiscal Warehouse and US$500.00 (five hundred dollars) to a private customs agency to issue the re-exportation document, without understanding the reasons why he was forced to pay a customs warehouse company for a good that belonged to him, and why, to get his vehicle out of Customs, he had to pay another agency. He reproaches that when they indicated that only he could remove the vehicle, he incurred unnecessary expenses and delays in his itinerary. He affirms that due to the excess of procedures and lack of information about the requirements for the temporary importation of the vehicle, due to the lack of diligence and control by the Administration, serious economic and moral harm was caused to him. For its part, the State summarizes its case theory in the following aspects. It indicates that the Customs Office's essential function is the control of the entry, stay, and exit of merchandise in the customs territory, so the law grants it powers to demand and verify that people comply with the duties imposed by the regulations, specifically, the obligations relating to the declaration of merchandise. It states that the control carried out on the plaintiff constituted a legitimate, mandatory control seeking to safeguard the order of vehicle entry into the country. It believes that there was misconduct by the plaintiff, which produced an administrative sanction and the seizure of the vehicle. It highlights that Article 195 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública, LGAP) establishes the prohibition of compensating anyone who, with full knowledge, has violated public order. It sets forth that temporary import permits are intended for customs control of merchandise exports. In the present case, the plaintiff was negligent by failing to provide the temporary import certificate and left his vehicle in the care of someone who did not have authorization to drive it and who was unable to show any document that would allow the vehicle to circulate throughout the country. It rejects that because the plaintiff speaks English, he should be exempted from liability and allowed to transit irregularly and illegally through the country. It emphasizes that even though the Limón Customs Office returned the vehicle and the fine paid, this does not exonerate the plaintiff from having acted illegally, so the length of the procedure is not objectionable but rather responds to the obligation of customs control. It believes that there is no damage in this case because the administrative actions were legitimate. It asserts that the complaint is devoid of evidence regarding the damages claimed related to the questioned conduct, nor is there any proof about the link between the alleged damage and the public conduct. We now proceed to examine the charges made.\n\nIV.- Regarding the administrative liability regime. General aspects. Applicable rules. Under Article 190 of the General Law of Public Administration, the Administration is responsible for its legitimate or illegitimate, normal or abnormal operation. It is worth noting that the legislator's reference is not simply to acts but transcends to administrative operation (Article 49 of the Political Constitution), a concept that reflects any form of manifestation of administrative will, whether formal or material, and that also encompasses dysfunction, i.e., administrative omissions. Said liability is framed, therefore, within a preeminently objective regime, which encompasses in its foundation both the theory of damage and risk, as well as the equilibrium in the patrimonial equation. This seeks, fundamentally, compensatory reparation for anyone who has experienced an injury attributable to the public organization as a center of authority that proves to be fundamentally unlawful. This finalistic criterion, in turn, produces a full transformation in the central axis of the liability itself, because it abandons the analytical observation of the subject producing the damage and the qualification of their conduct, to place itself in the position of the victim, who, diminished in their legal standing, is exempted from proving any subjective parameter of the acting public agent (except with respect to their personal liability). This undoubtedly causes a shift in the very focus of its foundation, since there will be liability of the Administration whenever its normal or abnormal, legitimate or illegitimate operation causes damage that the victim has no duty to bear, whether patrimonial or non-patrimonial, regardless of their subjective legal situation and the ownership or position of power they hold, provided, of course, that the essential prerequisite of the causal link is met. On this topic, see the extensive discussion in resolution No. 584 of 10:40 a.m. on August 11, 2005, of the First Chamber of the Supreme Court of Justice. From this standpoint, the legislation imposes as criteria for attribution unlawful or lawful conduct, as well as normal or abnormal operation. In the case of lawful conduct and normal operation, the Legal System establishes prerequisites and requirements that determine its applicability, among them, the damage must be special or abnormal, which means it must fall upon a small proportion of affected persons or, in the second case, must have an exceptional intensity. In these hypotheses, liability only covers the damage, not the losses (Articles 194 and 195 of the General Law of Public Administration). Meanwhile, in the case of unlawful conduct and abnormal operation, liability is plenary. However, given these criteria for attributability, it must be proven that the injury is a consequence of those actions or omissions, in order to establish the causal link that allows liability to be attributed to the public authority center. In addition to this, in cases of abnormality and unlawfulness, the judge must undertake an examination of public operation to establish whether, indeed, a conduct has occurred that deviates from legality or, alternatively, contravenes the concepts of administrative efficiency. In such cases, it is decisive to clearly infer the existence of those criteria, because otherwise, the treatment and analysis of each case must be different, attending to the type of operation to which the detriment is attributed. The fault of the victim, the act of a third party, and force majeure arise as exempting causes from such liability. However, in each debate, the judge must examine whether the liberatory effect of such circumstances is total or only partial, in which case it may only produce a reducing effect on the liability of the administrative unit. Again, the concurrence of these aspects concerns the Administration.\n\nV.- This compensatory duty subsists even for damages caused as a result of faults committed by its officials or servants, during the performance of their duties or on the occasion of the position they hold. Indeed, Article 191, in relation to 199, both of the General Law of Public Administration, attribute objective liability to the State for the actions or omissions of its officials, when they have used the position or the means it provides to cause a harmful effect on the legal sphere of a third party, which there is no duty to bear. In that respect, those means or instruments are avenues of causal occasionality that give rise to liability, due to the modal, instrumental, or indirect link with the service. It is worth noting that this compensatory duty is also based on the concept of fundamental unlawfulness, translatable into the non-existence of the duty to bear the injury. More simply, whenever an injury has been suffered as a consequence of public conduct, whether active or omissive, which the victim has no obligation to bear, the compensatory duty arises as a derivation of the maxim of integral reparation of damage derived from Article 41 of the Political Constitution. Hence, within the coverage spectrum of this liability system, damages that may arise from normal operation or lawful conduct are included, because in such cases, despite the fact that in principle, public conduct conforms to legality or the rules of efficiency that guide it, if a harmful effect is produced that the person has no duty to bear, it must be compensated. Of course, in these hypotheses, the damage must be special (inflicted on a small proportion of affected persons) or abnormal (i.e., of an exceptionally intense scope, above normal tolerance margins), giving rise to the reparability of the damage, but not of lost profits, according to the rules established by Articles 194 and 195 of the General Law of Public Administration. Nonetheless, it should be noted that not all damage is compensable, but only that which the Legal System considers fundamentally unlawful. Indeed, only that injury is compensable which, when confronted with the totality of the Legal System, can be considered fundamentally unlawful; to do otherwise would lead, as stated by the First Chamber of the Supreme Court of Justice, to affirming compensation for harmful action in the face of a detriment that the Legal System does not reproach and that, on the contrary, tolerates and accepts as normal and justified, which would lead to the imminent bankruptcy of the State, which in the national context, is directly or indirectly linked to a large number of areas of action. Put simply, fundamental unlawfulness exists whenever a legal mandate establishes the obligation to repair an injury contrary to law that the victim should not bear, regardless of the attribution parameter. Having stated this, it is worth noting that not all damage is compensable, but only that which is effective, evaluable, and individualizable. The breadth of the protective framework of the objective liability system of the Administration does not obviate the duty to prove that the damage is a consequence of public conduct. In turn, the factual framework from which it is possible to deduce the injury to non-patrimonial assets must be demonstrated. It is not enough to allege the existence of suffering or injuries; the facts that, in theory, have caused such detriment must at least be proven. This comes as a derivation of the principle of the burden of proof, which emanates from Article 317 of the Civil Procedure Code, by establishing the need for anyone alleging to have a right to prove the constitutive facts of that right. This is not a reversal of the burden of proof in a matter based on the integral reparation of damage and whose pillars are damage and the risk created, but rather the minimum verification of the attribution criteria and facts giving rise to the damage, as elementary prerequisites for the attribution of liability and, with it, the emergence of the reparation obligation. Article 82 of the Administrative Litigation Procedure Code establishes as one of the purposes of the proceeding to determine the real truth of the facts by any means of proof. However, this does not relieve the party who claims to have a right opposable to a third party, as is the case of the right to reparation of damage, from proving the factual foundations that support that right, as well as the very existence of the injury. This is without prejudice to those cases where suffering arises as a logical consequence of an administrative conduct. The foregoing also derives from what is prescribed by Article 196 of the General Law of Public Administration, in that it states: \"In any case, the alleged damage must be effective, evaluable, and individualizable in relation to a person or group.\" The effectiveness of the damage in a specific case depends directly on the demonstration of the causal link, which allows the harmful result to be linked to an action or omission of a Public Administration. This is also established in Article 58 of the previously cited Code, insofar as it imposes the duty on the plaintiff to indicate the causes of the claimed injury, what it consists of, and its prudential estimation. Even though such a requirement is provided for in the indicated norm when the compensatory request is accessory, it must be satisfied with much greater reason when the core of the claim is compensation, because in those cases, establishing those prerequisites is the minimum basis to grant what is requested. In that dynamic, it is not enough to argue about the probable existence of damages; their effectiveness must be proven. Furthermore, it is crucial to establish that the damage can only be claimed by whoever has actually suffered it, i.e., whoever is in the position of victim by having received the damage directly in their vital sphere. From this standpoint, only the victim is legitimized to claim compensation. For this, it is each type of damage that determines the position of the victim and, therefore, defines who is protected by the Legal System to seek its reparation. Ergo, the claim would not be admissible if it is brought by persons who have not received the claimed damage directly. This involves a subjective link within the framework of the aforementioned liability that allows the postulate of integral reparation underlying Article 41 of the Magna Carta to be effectively concretized. If compensation for an injury that there is no duty to suffer is established as a right of the victim, then only she can petition for it, without prejudice to the eventual transferability of that right that may arise in specific cases (e.g., via mortis causa). This is decisive to examine, given that otherwise, compensation would be approved for those who do not have that subjective link with the harmful effect.\n\nSimilarly, within this general framework, it should be noted that the indemnification action sought to be charged to the Public Administration is subject to a four-year statute of limitations (plazo de prescripción), pursuant to Article 198 of the General Law of Public Administration.\n\nVI.- In the specific case, the liability of the Public Administration is alleged for the supposed expenses that the petitioner had to incur to address and resolve the customs situation that arose with his vehicle, Nicaraguan license plate number Placa26460, which was seized by the Fiscal Control Police on March 28, 2014, in the area called Home Creek in Limón. He quantifies the damages as follows: \"3.- That an order be issued for the payment of damages as follows: Moral damages of $5,000, for having suffered the disruption of his trip in this country, for not being able to board the plane at the time, for staying longer than planned for the enjoyment of his pre-planned vacation, which demoralized him and caused him much anxiety. Economic damages: for having incurred unplanned expenses such as lodging and food for 22 days in San José, in Nicaragua traveling and staying due to the visa limitation given the non-resolution of his procedure and delay in the investigation, for the loss of the plane ticket and because when he changed the date of the plane ticket he paid more expensive, payment for lodging at the destination, all of which amounts to $5,032.85. 4.- Furthermore, I request the payment of the condemnation of personal and procedural costs of this proceeding, in accordance with Article 193 of the Contentious-Administrative Procedural Code.\" For the purposes of addressing the appropriateness or not of these items, it is necessary to be clear that the definition of the objective (extracontractual) civil liability of the Public Administration is contingent upon the concurrence of the assumptions and prerequisites set forth above, which can be summarized as follows. a) Objective element: The damage: The appropriateness of this type of liability first requires, as a fundamental element, the existence of damage that has occurred within a person's legal sphere. For these purposes, the detriment can be patrimonial or non-patrimonial, which allows for the coverage and recognition of eminently moral suffering produced in the internal (psycho-emotional) sphere of the subject. However, it must be effective, assessable, and individualizable, as postulated by Article 196 of the LGAP, but it is also imperative that this damage be unlawful in its basis. This condition means that only the injury which, when confronted with the legal system, there is no legal duty to bear, is compensable. Therefore, the compensability of the damage, even if effective, assessable, and individualizable, is conditioned upon the recipient of the injurious effect not having the normative duty to bear the detriment in their legal sphere. But furthermore, this implies that even in injuries produced as a derivation of administrative actions in which there is no unlawfulness or abnormality, that is, in which there is no lack of service or impure personal fault (i.e., in which the public official uses the means made available by the Administration to commit a harm, even for purposes or tasks outside their competencies -criterion of causal occasion-, civil reparation would be feasible, provided that the harm inflicted is exceptionally intense (criterion of qualitative abnormality), or else, produced to a small proportion of affected parties (criterion of quantitative specialty). This has been called \"Liability without fault\", insofar as there is no illegitimacy whatsoever in the administrative conduct, yet the compensatory duty persists, under the terms developed in Articles 194 and 195 of the LGAP. In this case, the indemnity does not cover lost profits and does not protect interests that may be considered illegitimate. It is clear, as stated supra, that whoever claims the damage must prove its existence, as well as the causes on which they are based, an evidentiary rigor that has had some nuances in environmental matters, given the principle of reversal of the burden of proof imposed by Article 109 of the Biodiversity Law, as well as in questions of subjective moral damage, the proof of which has been established to be in re ipsa, and therefore deduced from human experience, meaning that the occurrence of the facts and causes on which the claim is based need not be proven, nor the detail of the magnitude of the effect. b) Subjective element: On the other hand, the damage can only be claimed by the person who has been constituted as the affected party, that is, whoever holds the condition of victim or injured party. The foregoing does not imply that in certain circumstances, the indemnification action may be carried out by a third party on behalf of the injured party, as is the case with actions by representatives of minors, incapacitated persons, among several examples that need not be developed in this ruling. This condition determines the active legal standing for the judicial claim of damages. Similarly, the lawsuit must be directed against the subject to whom the requested damages are attributed, this being the so-called responsible subject. For the analysis of this prerequisite, it is necessary to ponder those situations in which there is a regime of own joint and several liability, which allows directing the lawsuit against one subject or several at the same time for the totality of the debt (Articles 636-637 of the Civil Code). In administrative liability, in light of the mandates of Articles 190, 191, 199, and 201, the Administration is jointly and severally liable to third parties for damages caused by faults of its officials, which allows establishing the claim against the official, the Administration, or both. c) Causal element: As a third aspect, there must be a causal relationship between the damage and the subject to whom it is attributed. In this sense, the cause of the damage must be referable to the person against whom the claim is directed. For this, in the case of the Administration, four possible criteria of imputation arise, which are grouped into a scheme of liability with fault and without fault, namely: i) Liability with fault: includes unlawful conduct (formal actions that are invalid -Art. 128, 158 LGAP-), and abnormal functioning (material behaviors that deviate from administrative efficiency, and which include material omission). ii) Liability without fault: lawful conduct (formal actions substantially conforming to the legal system) and normal functioning (material behaviors congruent with administrative efficiency). Every cause of damage claimed against an Administration can be classified into one of these categories. Similarly, the criterion of causal occasion (already referred to), can constitute a cause referable to the public entity, and implies, in all cases, liability with fault. Now, for liability to arise, it is necessary that the cause attributed to the sued Administration be the adequate cause of the damage, so that it can be considered, in a judgment of causality, that the damage is the consequence of that action or omission. This has been called the \"Causal link\". Ergo, it is not enough that the alleged cause is the trigger of the damage; it is also necessary that this cause be attributable to the sued public entity. Thus, the causal link presupposes the concurrence of a relational objective element, which requires that the injury be the consequence (cause-effect relationship) of the alleged cause, and also, a subjective relational element, in the sense that the cause of the damage be attributable to whomever indemnity is being claimed from. Otherwise, if the cause of the damage is not attributable to the defendant, a third-party act arises as the configurator of the injury, or if the damage is not a consequence of the denounced cause, there is no causal link. In both cases, there will be no duty to indemnify on the part of the defendant. iv) Temporal element: The claim for indemnity must be formulated within a period of four years, computed from when the victim is in an objective position to know the cause of the damage, a period to which the grounds for suspension and interruption provided for by civil and commercial legislation are applicable.\n\nVII.- Now, having specified these issues, and considering the damages claimed, it is primary to establish the validity or not of the conducts that the plaintiff considers causes of those injuries, in order to determine if the questioned public conduct is congruent with legality, or if, on the contrary, they are a fertile basis for generating compensable damages for being arbitrary or in disagreement with the legal system. Along those lines, the plaintiff considers that the actions of the Customs Administration were abnormal and invalid, for having exceeded their competencies by imposing fines and seizing his vehicle despite having always acted in good faith. On this particular matter, the following should be noted. Customs matters are regulated, at their core, by the General Customs Law, No. Placa25954, and its regulations, a regulatory framework that specifies the framework for entries, temporary stays, and exits from the national territory of goods, vehicles, and transport units; also, customs dispatch and the facts and acts deriving from it or from the entries and exits, in accordance with community and international standards, whose application is the responsibility of the National Customs Service. This local framework is complemented by international regulations that specify customs dynamics in concrete terms, CAUCA and RECAUCA. It is a broad and complex regulatory framework that integrates a series of provisions setting forth the treatment to be imposed in each practice of importing or exporting goods or merchandise. The breadth of this legal reference presupposes, as a matter of principle, the granting of powers of authority to the Administration in order to supervise and ensure the correct fulfillment of the set of rights and obligations imposed in this aforementioned dynamic. In this order, Canon 7 of the cited legislation states: \"The National Customs System shall be constituted by the National Customs Service and the entities, public and private, that exercise customs management and are related within the scope provided for by the customs legal regime.\" The National Customs Service, therefore, is responsible for an exercise of supervision and oversight, which, within its objectives, are specified in specific competencies such as exercising control within the customs territory and executing customs control of the current foreign trade policies. Precepts 5, 6, 7, and 9 of CAUCA are oriented along the same lines. In this order, Chapter IV of the cited Law regulates matters concerning Customs Control, in whose Article 22 conceptualizes such control as the exercise of the powers of the National Customs Service for the analysis, application, supervision, oversight, verification, investigation, and evaluation of compliance with the provisions of Law No. 7557, its regulations, and the other norms regulating the entry or exit of goods from the national territory, as well as the activity of the physical or legal persons who intervene in foreign trade operations, which includes, of course, supra-legal sources. In that sense, controls may be immediate, subsequent, or permanent. Article 23 ibidem, regarding such degrees of control, states in relevant part: \"(...) Immediate control shall be exercised over goods from their entry into the customs territory or from when they are presented for exit and until their release is authorized. Subsequent control shall be exercised regarding customs operations, the acts derived from them, customs declarations, the determinations of customs tax obligations, the payment of taxes, and the performance of auxiliaries of the public customs function and of the persons, physical or legal, who intervene in foreign trade operations, within the period referred to in Article 62 of this Law. Permanent control shall be exercised at any time over the auxiliaries of the public customs function, regarding compliance with their operational requirements, duties, and obligations. It shall also be exercised over goods that, after release or withdrawal, remain subject to one of the non-definitive customs regimes, as long as they are within the customs legal relationship to supervise and verify compliance with the conditions of stay, use, and destination.\" It is relevant to note that for the indicated purposes, a series of attributions are granted to the Customs Administrations, which aim, it is insisted, to concretize compliance with the customs regime, with authorizations that make it possible, just by way of reference, to verify the documentation, authorization, content, and quantities of goods subject to customs control that are transported by any means, supervise the warehouses under customs control, demand the presentation of deposited goods and their records, verify inventories and carry out any other verification deemed necessary, and demand the necessary evidence and verify compliance with the rules on the origin of goods to apply tariff preferences, in accordance with the international treaties to which Costa Rica is a party and the norms derived from them. Ergo, the possession by Customs Administrations of intense competencies to request detailed information on the origin of goods brought into national territory, as well as the ownership of those goods, is undeniable. This makes it possible to request the information deemed pertinent for the case, in order to clarify the facts that generate some degree of doubt concerning the customs legal relationship.\n\n            VIII.- In view of the foregoing, it is found that in the present case, on March 10, 2014, by public deed, the plaintiff acquired through a purchase-sale contract the vehicle make Ford, model Expedition, chassis number Placa26462, Nicaraguan license plate Placa26460. On March 23, 2014, by receipt number 0700722, procedure No. 1326858, he paid to the National Insurance Institute, mandatory insurance for vehicles with foreign license plates, in the amount of ¢18,405.00 (eighteen thousand four hundred five colones), for said unit. Through control form No. 0001918 of March 23, 2014, the plaintiff petitions at the Peñas Blancas Customs office, a request for authorization of a permit for temporary importation of vehicles for non-profit purposes for the case of tourists, international organizations, diplomats, foreigners accredited in Costa Rica, and Post-Graduate Students, to obtain the temporary import permit for the vehicle make Ford, model Expedition, chassis number Placa26462, Nicaraguan license plate Placa26460, country of origin Nicaragua. In the referred form, importation was authorized for a period of five days, a situation that was duly recorded in that form. However, on March 28, 2014, the Directorate of the Fiscal Control Police of the Ministry of Finance issued the Ocular Inspection and/or Discovery Report, Number 14551, in which it is stated that they found in the Home Creek sector in Limón, the gray vehicle with foreign license plate Placa26460 and upon making a telephone consultation with the Fiscal Control Police offices, they were informed that said vehicle has no record in the system. That document details that after making another attempt to locate the person in charge of the vehicle, Mr. Nombre139180   was identified as the person in charge, who only showed the National Insurance Institute slip number 0700722 in the name of Nombre139179  , with a cancellation stamp at the INS Peñas Blancas office, and therefore, having not presented the temporary import certificate for vehicles for non-profit purposes and/or any suitable document supporting its circulation and legal stay in the national territory, and for not registering information in the TICA system, he was informed that the preventive seizure of said vehicle would proceed. This seizure was carried out and formalized by Seizure Report No. 0857. After those proceedings, by Ocular Inspection and/or Discovery Report No. 14554 of March 28, 2014, it is indicated that the vehicle with license plate Placa26460 remains in the custody of Fiscal Warehouse A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A. Then, on May 30, 2014, the petitioner filed before the General Directorate of Customs, Limón Province, a request for re-exportation of the vehicle with license plate Placa26460, a procedure that was addressed by Resolution No. RES-AL-DN-1446-2014 of 09:20 hours on May 27, 2014, from the Limón Customs Office, in which it was ordered to commission the Technical Operational Department -Deposits Section of this Customs Office, so that within the field of their competence they proceed to lift the retention of inventory movement No. 144436-2014 transmitted by Fiscal Warehouse A-171 Sistemas Logísticos Caribeños, SISLOCAR S.A., so that the interested party may proceed with the re-exportation procedure for the vehicle with license plate Placa26460, so that he may proceed to leave the country with a period of eight days. This was communicated to the plaintiff on May 30, 2014. However, on May 29, 2014, the petitioner had paid, by Government Payment No. 0273465 I, the sum of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones), as payment of a fine within the file AL-783-2014, for the vehicle with license plate Placa26460. In order to have the goods released from warehouse and re-export the vehicle, on June 3, 2014, the plaintiff paid to Sistemas Logísticos Caribeños SISLOCAR the sum of ¢200,000.00 (two hundred thousand colones) corresponding to invoice No. Placa26463 which included storage, handling, insurance, and sales tax. Subsequently, for the purposes of transporting the vehicle to Nicaragua, he paid a total of $2,000.00 (two thousand US dollars). By virtue of an appeal filed on June 12, 2014, against Resolution No. RES-AL-DN-1446-2014 of 09:20 hours on May 27, 2014, from the Limón Customs Office, by Act No. RES-AL-DN-2270-2014 of 15:15 hours on August 27, 2014, from the Limón Customs Office, it was ordered to authorize the refund of the fine payment made with payment No. 0273465I for an amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones 00/100). From the preceding account, this Court considers that the customs control actions exercised by the Administration fall within the legal authorization framework established by Articles 2 and 22 of the General Customs Law, No. 7557. In effect, according to the facts that have been considered proven, it is clear that the control carried out on March 28, 2014, is a legitimate exercise of the police power that underlies the oversight exercise regulated and established by the cited customs legislation. Upon finding a vehicle with a foreign license plate on the public road, in the judgment of this collegiate body, the actions undertaken by the Fiscal Control Police were directed at inquiring in the Tic@ database whether that particular unit had any customs entry record, which, by telephone, was stated to not exist. This information was later confirmed by official letter APB-G-070-2014 of April 22, 2014, in which the Peñas Blancas Customs Office informs the Fiscal Control Police that after reviewing the TICA computer system, the vehicle with foreign license plate Placa26460, make Ford Expedition, does not have any temporary import certificate registered; however, there is a record of this nature in the name of Nombre139182   and Nombre139179  (Folios 67-83 of the administrative file). Given that, the subsequent action by virtue of which the vehicle is seized and placed at the disposal of the fiscal warehouse, are the legitimate and valid consequences of the lack of a customs authorization record for the said vehicle to be used in national territory and of the deployment of the exercise of the control and oversight powers that the law entrusts to that public authority.\n\n            IX.- The foregoing is not obviated by the fact that through Resolution No. RES-AL-DN-2270-2014 of 15:15 hours on August 27, 2014, the Limón Customs Office upheld the plaintiff's claim regarding the reimbursement of the sum paid as a fine, i.e., an amount of ¢279,890.00 (two hundred seventy-nine thousand eight hundred ninety colones 00/100). The foregoing is because that criterion is based on the consideration that the petitioner had not had any intention of defrauding the customs control regime, and that, on the contrary, his intention was to carry out the respective procedures at the border. Upon careful examination, that consideration constitutes a weighing criterion that establishes, in the specific case, a lack of intent to defraud, but this does not eliminate the fact that the exercise of the administrative competencies of fiscal and customs control allowed for the seizure of the vehicle for the reasons already indicated ut supra. This aspect has not been refuted by the plaintiff, and on the contrary, from the analysis of the case records, the validity of those actions is deduced. Note that the referenced resolution orders the return of the fine paid, but does not establish that the seizure actions of the vehicle were invalid, arbitrary, or contrary to law. It should be highlighted that the control and seizure actions also find legal support in the letter of Article 165 of the cited Law No. 7557. The entry of the plaintiff's vehicle into national territory was carried out under a temporary import regime, which is defined by that canon as: \"... the customs regime that allows the entry, for a determined period, of goods into customs territory with suspension of import duties. The goods must be re-exported or definitively imported without any modification or transformation, within the period established by regulation and in accordance with the purpose of the import. (...)\". In this case, although the petitioner had paid the import insurance for the vehicle, the truth of the matter is that by having left his vehicle in the custody and use of a third party (Nombre139180 ), who did not carry the temporary import certificate, and who also did not have authorization to drive it, and who did not show any document accrediting the administrative authorization for the vehicle to circulate in the national territory, the plaintiff incurred in omissions and conducts that led to placing himself in a position to be the recipient of the effects of the customs control procedures to which he was subjected. It was precisely this negligence and carelessness that were the factors that led to the Fiscal Control Police stopping the plaintiff's vehicle, after determining the inquiries into the existence of current temporary import records. It bears reiterating that at the moment when the authorities requested from the driver of the vehicle (Mr. Nombre139180 ) the respective documents accrediting the legitimate circulation of the vehicle, he limited himself to giving them the insurance payment receipt. Furthermore, upon making telephone inquiries, there was no record of a temporary import permit. From this perspective, this Court has not been able to determine that the actions of the Public Administration were contrary to law, given that, on the contrary, the lack of documents (and records) authorizing the use of the unit with foreign license plates constitutes the factual basis that is the reason for the administrative action, therefore, the very cause of the administrative actions and of the effects that the plaintiff considers harmful to his rights. Consequently, the content of those actions is lawful and conforms to the exercise of the police power that has been expressly granted by legal means to those administrative authorities in this matter. For this Chamber, the allegations related to the language barrier are not admissible, because even though the plaintiff, or the person in whose custody he left his vehicle, did not have Spanish as their native language, this does not imply that some kind of legal authorization can be endorsed to set aside, in specific cases, legal norms that regulate the issue of temporary importation and the permissibility of use in the country of vehicles with foreign license plates. Thus, in the present matter, regarding the fiscal control actions, this collegiate body does not find that the conduct of the administrative authorities can be considered adequate causes of the injuries claimed in this dispute. It is, therefore, a case of normal functioning and lawful conduct that does not produce the liability denounced by the plaintiff, aside from the fact that the injuries claimed cannot be considered as belonging to the regime of liability without fault, because it is not observed that these legal-material consequences caused to the petitioner's legal sphere are exceptionally intense or special, as required by Articles 194 and 195 of Law No. Placa1975, as an insurmountable prerequisite for any eventual economic compensation. On the other hand, this Court does not consider that the Administration delayed the procedures to the detriment of the expectation of recovering the vehicle once it was seized. The analysis of the chronological sequence of the various actions does not evidence unreasonable timeframes or periods contrary to the principle of proportionality. Certainly, the plaintiff had to initiate a series of steps aimed at the material return of the vehicle and administrative consent to initiate re-exportation; however, these are actions that logically have their antecedent precisely in the conduct adopted by the Public Administration, and which were necessary to verify the correct compliance with the norms regulating the temporary importation of vehicles. Therefore, the need to manage that return cannot be considered a generating cause of compensable patrimonial (or non-patrimonial) injuries, insofar as it is, it is insisted, the valid legal consequence of legitimate actions. Consequently, there is no basic unlawfulness in these implications within the vehicle owner's legal sphere, meaning they are not subject to compensation. Again, the fact that the same Administration ordered the return of the money deposited as an economic sanction does not declare the invalidity of the vehicle seizure act, nor of irregularities committed in the course of the physical inspections or the procedure for returning the unit, which would be decisive and fundamental for justifying the civil compensation sought in this case. It is clear that the seizure of a vehicle and facing the return procedure are aspects that can generate a negative impact on a person's psycho-emotional state; however, when that potential state is a consequence of the actions, omissions, or negligence of the subject himself and derives from the legitimate exercise of public (administrative) competencies, in the strict sense, they are not damages that can be attributed to the Administration, much less charge the latter with their repair. The same must be said of the material items claimed, since the unplanned expenses for lodging, food, travel from and to Nicaragua, loss of the plane ticket as a result of postponing an already planned trip, and the higher price for changing this ticket, are consequences of the plaintiff's own negligence and which this collegiate body does not consider can be deemed as damage in a technical sense that can be referred to the State. This being the case, given the absence of an adequate unlawful cause to which to attribute the claimed items, the rejection of the claims for compensation must be ordered, as is indeed ordered.\n\n X.- Corollary. The State raises the defense of lack of right, which must be fully upheld. Consequently, the rejection of the lawsuit in all its aspects must be ordered.\n\nXI.- Regarding costs. In accordance with Article 193 of the Contentious-Administrative Procedural Code, procedural and personal costs constitute a charge imposed on the losing party by the fact of being so. The dispensation of this condemnation is only viable when there exists, in the Court's judgment, sufficient reason to litigate, or when the judgment is rendered by virtue of evidence whose existence was unknown to the opposing party. In this case, this collegiate body finds no reason to apply the exceptions established by the applicable regulations and to break the postulate of condemning the losing party. Therefore, both costs are imposed on the losing plaintiff.\n\n \n\nTHEREFORE\n\n          The defense of lack of right is upheld. Consequently, the lawsuit filed by Mr. Nombre139179   against the State is rejected in all its aspects.\n\nBoth costs are to be borne by the losing plaintiff.\n\n \n\n \n\n \n\nJosé Roberto Garita Navarro\n\n \n\n \n\n \n\n \n\n \n\nCynthia Abarca Gómez Judith Reyes Castillo\n\n \n\n \n\nExpediente: 14-009773-1027-CA\n\nProceeding of pure law (Proceso de conocimiento declarado de Puro Derecho)\n\nPlaintiff: Nombre139179\n\nDefendant: The State.\n\n \n\nIGWTHUP.JRGN.2016\n\n \n\nClassification prepared by the JUDICIAL INFORMATION CENTER (CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL) of the Judicial Branch. Reproduction and/or distribution for profit is prohibited.\n\nIt is a faithful copy of the original - Taken from the Nexus PJ on: 09-05-2026 07:03:54.\n\nSCIJ de Hacienda\nSCIJ de la Procuraduría General de la República"
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