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  "id": "nexus-sen-1-0034-723946",
  "citation": "Res. 00102-2017 Tribunal Contencioso Administrativo Sección VI",
  "section": "nexus_decisions",
  "doc_type": "court_decision",
  "title_es": "Vigencia de la viabilidad ambiental inicia con su comunicación, no con su firmeza",
  "title_en": "Environmental viability validity starts upon notification, not finality",
  "summary_es": "El Tribunal Contencioso Administrativo Sección VI declaró vencida la viabilidad ambiental del proyecto 'Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza', otorgada en 2009 por SETENA. El núcleo del fallo radica en establecer cuándo inicia el plazo de vigencia de una viabilidad ambiental: el tribunal determinó que, conforme al artículo 46 del Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (RGPEIA) y al artículo 140 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP), la eficacia del acto surge con su comunicación al desarrollador, no cuando adquiere firmeza tras resolver recursos administrativos. La empresa desarrolladora no solicitó prórroga ni suspensión antes del vencimiento, por lo que el permiso caducó el 19 de diciembre de 2011. Se rechazaron los argumentos del Estado y la empresa basados en los principios preventivo y precautorio, señalando que tales principios no revierten la ejecutividad del acto ni sustituyen la regulación expresa. El tribunal también aclaró la distinción entre caducidad y vencimiento, y reafirmó la aplicabilidad del artículo 148 LGAP sobre el efecto no suspensivo de los recursos administrativos.",
  "summary_en": "The Administrative Court, Section VI, declared the environmental viability of the 'Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza' project expired. The 2009 SETENA permit was found to have lapsed as of December 19, 2011. The core ruling held that the validity period of an environmental viability begins upon its notification to the developer under Article 46 RGPEIA and Article 140 LGAP, not when it becomes final after appeals. The developer failed to request an extension or suspension before expiration, so the permit lost effect. The court rejected arguments by the State and the developer invoking the precautionary and preventive principles, clarifying that these do not override the act's enforceability. It distinguished between 'caducidad' (extinction) and 'vencimiento' (expiration), and confirmed that Article 148 LGAP applies: administrative appeals do not suspend execution. The expired viability means the environmental impact assessment process must be concluded.",
  "court_or_agency": "Tribunal Contencioso Administrativo Sección VI",
  "date": "17/08/2017",
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    "environmental-law-7554",
    "procedural-environmental"
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    "caducidad vs. vencimiento",
    "autotutela administrativa",
    "artículo 148 LGAP",
    "efecto no suspensivo de recursos",
    "principio precautorio",
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  "concept_anchors": [
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  "excerpt_es": "“XI.- CONTINUACIÓN.- Una vez dadas estas definiciones y precisados los alcances de estos principios, podemos observar cómo los argumentos de las partes no constituyen alegatos que razonablemente permitan sostener que el plazo de la viabilidad ambiental corra con su firmeza. En primer lugar, como se expuso ut supra (Considerando VIII), por el artículo 140 LGAP la regla es que la viabilidad ambiental, al igual que todo acto administrativo, cobra efecto en el momento en que se comunica a su destinatario. Si aducimos –tal y como lo hacen los demandados– que en este caso en particular no es así y sostenemos que existe una salvedad a la regla, entonces, conforme al principio general de Derecho de que quien alegue una excepción tiene la carga de demostrarla (Art. 317 CPC), los accionados se encontraban en el deber de acreditar tal cosa, sin embargo, no lo lograron en criterio de este Tribunal. Los demandados basan la excepción alegada en que los principios arriba reseñados revierten la regla general, de modo tal que tornan ineficaz la viabilidad ambiental. Sin embargo, como hemos venido explicando no hay norma alguna que establezca tal cosa y los principios en cuestión, tampoco tienen la virtud de generar el efecto alegado. La evaluación de impacto ambiental (EIA) es uno de los medios por los cuales se instrumentaliza el principio preventivo, ya que obedece ante situaciones donde hay certeza respecto del riesgo ambiental, de tal modo que la Administración puede imponer todas aquellas medidas necesarias para garantizar que se evite, mitigue o repare el impacto ambiental negativo que se puede producir a raíz de la actividad autorizada (Art. 3.39 RGPEIA).”",
  "excerpt_en": "“XI.- CONTINUATION.- Having set out these definitions and clarified the scope of these principles, we can see that the parties' arguments do not constitute allegations that reasonably support the notion that the environmental viability's timeframe runs from its finality. First, as stated above (Considering VIII), under Article 140 LGAP the rule is that environmental viability, like any administrative act, takes effect when communicated to its recipient. If we argue—as the defendants do—that in this particular case this is not so and we maintain that there is an exception to the rule, then, according to the general principle of Law that whoever alleges an exception has the burden of proving it (Art. 317 CPC), the defendants had the duty to prove such a thing; however, in this Court's opinion, they did not succeed. The defendants base the alleged exception on the notion that the principles outlined above reverse the general rule, thereby rendering the environmental viability ineffective. Yet, as we have been explaining, there is no provision establishing such a thing and the principles in question do not have the power to produce the alleged effect. Environmental impact assessment (EIA) is one of the means by which the preventive principle is operationalized, since it applies to situations where there is certainty regarding environmental risk, such that the Administration may impose all necessary measures to ensure that the potential negative environmental impact arising from the authorized activity is avoided, mitigated, or repaired (Art. 3.39 RGPEIA).”",
  "outcome": {
    "label_en": "Granted",
    "label_es": "Con lugar",
    "summary_en": "Court declared the environmental viability of the Galagarza Park landfill project expired as of December 19, 2011, due to developer's failure to request an extension or suspension.",
    "summary_es": "Se declaró vencida la viabilidad ambiental del proyecto Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza desde el 19 de diciembre de 2011, al no haberse prorrogado ni suspendido el plazo de dos años."
  },
  "pull_quotes": [
    {
      "context": "Artículo 46 inciso 1) RGPEIA (versión aplicable)",
      "quote_en": "Environmental viability (license), once granted, shall have a maximum validity of two years prior to the start of activities of the activity, work, or project.",
      "quote_es": "La viabilidad (licencia) ambiental, una vez otorgada tendrá una validez máxima de dos años de previo al inicio de actividades de la actividad, obra o proyecto."
    },
    {
      "context": "Considerando XI (rechazo del principio preventivo como excepción)",
      "quote_en": "Thus, if the Administration had certainty about causing an environmental impact... what sense would it make for that same Administration to order a 'preventive measure' consisting of inhibiting the effects of the environmental viability, when it is itself a prevention instrument?",
      "quote_es": "Así las cosas, si la Administración tenía certeza sobre la causación de un impacto ambiental... ¿Qué sentido tendría para la misma Administración disponer una 'medida de prevención' consistente en inhibir los efectos de la viabilidad ambiental, cuando per se es un instrumento de prevención?"
    },
    {
      "context": "Considerando XI (límites del principio precautorio)",
      "quote_en": "The precautionary principle should not be used as a wildcard or an excuse to evade the application of administrative law, nor to deny the very institute of environmental impact assessment and the spirit of prevention upon which it is founded.",
      "quote_es": "El principio precautorio no debe ser utilizado como un comodín o una excusa para evadir la aplicación del ordenamiento jurídico administrativo, ni tampoco para negar al instituto mismo de la evaluación de impacto ambiental y el espíritu de prevención en que se fundamenta."
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  "body_es_text": "Grande\nNormal\nPequeña\nTribunal Contencioso Administrativo Sección VI\n\nResolución Nº 00102 - 2017\n\nFecha de la Resolución: 17 de Agosto del 2017 a las 15:00\n\nExpediente: 14-001252-1027-CA\n\nRedactado por: Daniel Aguilar Méndez\n\nClase de asunto: Proceso de conocimiento\n\nAnalizado por: CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL\n\n\n\nSentencias Relacionadas Sentencias en igual sentido\n\n\nContenido de Interés:\n\nTipo de contenido: Voto de mayoría\n\nRama del Derecho: Derecho Ambiental\n\nTema: Principio precautorio en materia ambiental\n\nSubtemas:\n\nAlcances y distinción respecto al preventivo.\n\nTema: Principio preventivo en materia ambiental\n\nSubtemas:\n\nAlcances y distinción respecto al precautorio.\n\nTema: Medio ambiente\n\nSubtemas:\n\nDistinción entre el principio precautorio y preventivo.\n\n“I. LOS PRINCIPIOS PREVENTIVO Y PRECAUTORIO EN MATERIA AMBIENTAL.- Para iniciar con el tema de los principios ambientales citados por los demandados, debemos partir del reconocimiento que tanto los enfoques o principios preventivo y precautorio son al final de cuentas, manifestaciones relacionadas con la gestión sostenible de los riesgos ambientales que se generan con el desarrollo de las actividades humanas sobre un determinado ecosistema, desde una perspectiva ex – ante y como parte de la función pública ambiental del Estado. Con esto queremos decir, que ante las actividades humanas que son susceptibles de generar potencialmente un impacto ambiental negativo, la Administración Ambiental está dotada de potestades que le facultan para evitar, contener, mitigar y reparar ese impacto, desde su origen hasta su culminación, entiendo por tal el ciclo que inicia con el diseño, la ejecución, la operación y el cierre de la actividad o proyecto en específico. La distinción entre el preventivo y el precautorio se halla en el grado de riesgo ambiental que se pretende  gestionar, recordando que éste se encuentra compuesto de dos variables esenciales a prever o medir: la probabilidad de materialización de un peligro y la magnitud del impacto ambiental potencial, en la hipótesis de que éste se llegara manifestar; siendo que para ambas, el grado de información científica disponible resulta crítica. El principio preventivo se enmarca en aquellos supuestos en los cuales la información disponible permite prever ambas variables y disponer de medidas para minimizar el peligro o para reducir el impacto en caso de que se materialice. Opera en el marco clásico del ejercicio del poder de policía por motivos de salud pública, donde la Administración ha actuado de cara a actividades donde se tiene certeza científica acerca de su peligrosidad. Por su parte, el principio precautorio supera el marco tradicional de tutela y se enmarca en la esfera de la incertidumbre científica, que se produce cuando hay carencia de información o la misma resulte contradictoria entre sí, de modo que no es posible prever o medir de manera fiable las variables antes indicadas. La innovación que presentó este esquema, consistió en que previo a su reconocimiento y posterior positivización, la Administración Pública estaba impedida para imponer medida alguna en situaciones de incertidumbre, pues al amparo del principio de la autonomía de la voluntad (Art. 28 CPOL) únicamente estaban sujetas a la acción de la Ley, aquellas acciones que “no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero”, lo que implicaba el conocimiento certero del daño o de su probabilidad. Con el principio precautorio, la Administración queda autorizada para el ejercicio de las potestades de tutela ambiental, en aquellos casos donde no haya conocimiento científico que permita determinar la probabilidad del peligro, pero donde la magnitud de éste, en caso de manifestarse sea “grave e irreversible”. La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia en sentencia número 1579-F-S1-2013 de las 09:10 horas del 18 de noviembre de 2013, estableció sobre este tema lo siguiente: “…De conformidad con la doctrina, en esta materia no solo existen riesgos ciertos, sino también puede existir incertidumbre científica respecto del alcance de algunos daños. Este postulado, entonces, exige que, cuando una duda razonable surja en relación con la peligrosidad de cualquier actividad de repercusiones ambientales o a la salud humana, se evite, o se tomen las medidas pertinentes para que ese eventual daño, científicamente no comprobado todavía, no llegue a producirse. Dos son sus presupuestos: falta de certidumbre científica y la amenaza de daño. De manera explícita se encuentra recogido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, o Declaración de Río: “ Principio 15.- Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”. Por su parte, la Ley de Biodiversidad, número 7788 del 30 de abril de 1998, dispone: “ARTÍCULO 7.- Definiciones. […] Biodiversidad: variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, ya sea que se encuentren en ecosistemas terrestres, aéreos, marinos, acuáticos o en otros complejos ecológicos. Comprende la diversidad dentro de cada especie, así como entre las especies y los ecosistemas de los que forma parte. / Para los efectos de esta ley, se entenderán como comprendidos en el término biodiversidad, los elementos intangibles, como son: el conocimiento, la innovación y la práctica tradicional, individual o colectiva, con valor real o potencial asociado a recursos bioquímicos y genéricos, protegidos o no por los sistemas de propiedad intelectual o sistemas sui generis de registro. […] ARTÍCULO 11.- Criterios para aplicar esta ley. Son criterios para aplicar esta ley: 1.- Criterio preventivo: Se reconoce que es de vital importancia anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de biodiversidad o sus amenazas. 2.- Criterios precautorio o indubio pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección. 3.- Criterio de interés público ambiental: El uso de los elementos de la biodiversidad deberá garantizar las opciones de desarrollo de las futuras generaciones, la seguridad alimentaria, la conservación de los ecosistemas, la protección de la salud humana y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. […]” En este sentido, la Sala Constitucional, en el fallo 1250-99 de las 11 horas 24 minutos del 19 de febrero de 1999, señaló: “[...] La prevención pretende anticiparse a los efectos negativos, y asegurar la protección, conservación y adecuada gestión de los recursos. Consecuentemente, el principio rector de prevención se fundamenta en la necesidad de tomar y asumir todas las medidas precautorias para evitar contener la posible afectación del ambiente o la salud de las personas. De esta forma, en caso de que exista un riesgo de daño grave o irreversible –o una duda al respecto-, se debe adoptar una medida de precaución e inclusive posponer la actividad de que se trate. Lo anterior debido a que en materia ambiental la coacción a posteriori resulta ineficaz, por cuanto de haberse producido ya las consecuencias biológicas socialmente nocivas, la represión podrá tener una trascendencia moral, pero difícilmente compensará los daños ocasionados en el ambiente”. (Lo subrayado no es del original). También, pueden consultarse, entre otros, los fallos de ese órgano jurisdiccional nos. 9773-00 de las 9 horas 44 minutos del 3 de noviembre de 2000 y 1711-01 de las 16 horas 32 minutos del 27 de febrero de 2001. Luego, en el fallo 3480-03 de las 14 horas 2 minutos del 2 de mayo de 2003, precisó aún más dicho concepto: “Bien entendido el principio precautorio, el mismo se refiere a la adopción de medidas no ante el desconocimiento de hechos generadores de riesgo, sino ante la carencia de certeza respecto de que tales hechos efectivamente producirán efectos nocivos en el ambiente.” (Lo subrayado es suplido). De igual manera, en el fallo 6322-2003 de las 14 horas 14 minutos del 3 de julio de 2003, indicó: “[...] 4.- Principio precautorio : […] El término prevención deriva del latín ‘praeventio’, que alude a la acción y efecto de prevenir, a aquellas preparaciones y disposiciones que se hacen anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar una cosa. La prevención pretende anticiparse a los efectos negativos, y asegurar la protección, conservación y adecuada gestión de los recursos. Consecuentemente, el principio rector de prevención se fundamenta en la necesidad de tomar y asumir todas las medidas precautorias para evitar o contener la posible afectación del ambiente o la salud de las personas. De esta forma, en caso de que exista un riesgo de daño grave o irreversible -o una duda al respecto-, se debe adoptar una medida de precaución e inclusive posponer la actividad de que se trate. Lo anterior debido a que en materia ambiental la coacción a posteriori resulta ineficaz, por cuanto de haberse producido ya las consecuencias biológicas y socialmente nocivas, la represión podrá tener una trascendencia moral, pero difícilmente compensará los daños ocasionados al ambiente.” En igual sentido, pueden consultarse, de esa Cámara, el voto no. 2008-17618 de las 11 horas 51 minutos del 5 de diciembre de 2008 y, de esta Sala la sentencia no. 1261 de las 11 horas del 10 de diciembre de 2009….” (Resaltado no es del original).-\n\nI.         CONTINUACIÓN.- Una vez dadas estas definiciones y precisados los alcances de estos principios, podemos observar cómo los argumentos de las partes no constituyen alegatos que razonablemente permitan sostener que el plazo de la viabilidad ambiental corra con su firmeza. En primer lugar, como se expuso ut supra (Considerando VIII), por el artículo 140 LGAP la regla es que la viabilidad ambiental, al igual que todo acto administrativo, cobra efecto en el momento en que se comunica a su destinatario. Si aducimos –tal y como lo hacen los demandados– que en este caso en particular no es así y sostenemos que existe una salvedad a la regla, entonces, conforme al principio general de Derecho de que quien alegue una excepción tiene la carga de demostrarla (Art. 317 CPC), los accionados se encontraban en el deber de acreditar tal cosa, sin embargo, no lo lograron en criterio de este Tribunal. Los demandados basan la excepción alegada en que los principios arriba reseñados revierten la regla general, de modo tal que tornan ineficaz la viabilidad ambiental. Sin embargo, como hemos venido explicando no hay norma alguna que establezca tal cosa y los principios en cuestión, tampoco tienen la virtud de generar el efecto alegado. La evaluación de impacto ambiental (EIA) es uno de los medios por los cuales se instrumentaliza el principio preventivo, ya que obedece ante situaciones donde hay certeza respecto del riesgo ambiental, de tal modo que la Administración puede imponer todas aquellas medidas necesarias para garantizar que se evite, mitigue o repare el impacto ambiental negativo que se puede producir a raíz de la actividad autorizada (Art. 3.39 RGPEIA).  Esta Sección, en el voto número 121-2015-VI de las 14:55 horas del 22 de julio de 2015, estableció al respecto: “…La Evaluación de Impacto Ambiental, que deriva del artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente, se constituye como un procedimiento que ostenta una compleja convergencia de variables jurídico-técnico-administrativas, cuya finalidad no es otra que la medición, identificación, predicción o proyección de los impactos que una determinada actividad humana producirá, con probabilidad, en el ambiente, caso de que sea llevado a cabo o se concretice su ejecución material. Dicho procedimiento se emite como base a un requerimiento previo de un procedimiento autorizatorio posterior y se formula por parte de las Administraciones Públicas competentes, con experticia en los menesteres ambientales. Así visto, es el procedimiento en virtud del cual, se estiman los efectos y consecuencias que un proyecto de obra o actividad humana va a generar en el ambiente, que constituye un importante mecanismo de ejercicio de política ambiental, que tiene una aplicación directa e inmediata en las actividades productivas, de manera que logre la armonía y compatibilidad de esas explotaciones económicas o sociales, con la preservación del medio, dentro de una visión de sostenibilidad o desarrollo sostenible. Desde luego que este impacto ambiental debe ser objeto de medición, lo que se materializa en distintos instrumentos que la misma normativa establece, entre éstos, los estudios de impacto ambiental y las licencias de viabilidad ambiental...” (Resaltado no es del original). Así las cosas, si la Administración tenía certeza sobre la causación de un impacto ambiental a raíz del proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”, podía disponer que en el mismo instrumento de evaluación ambiental se incorporaran todas aquellas medidas necesarias para evitar, mitigar o contener dicho impacto. En consecuencia, ¿Qué sentido tendría para la misma Administración disponer una “medida de prevención” consistente en inhibir los efectos de la viabilidad ambiental, cuando per se es un instrumento de prevención? La única manera en que esto podría tener alguna lógica, sería en aquellos casos donde terceros aleguen –con posterioridad al acto, por ejemplo, en forma recursiva- que las medidas preventivas contenidas en el instrumento o en la viabilidad, fueran insuficientes o inadecuadas en atención al riesgo ambiental que se debe gestionar, pero eso es muy distinto, a la ineficacia tácita y originaria de la viabilidad ambiental que propone el Estado y el Desarrollador, y que además carece de sustento normativo. Dicha hipótesis resultaría por demás contraria a los artículos 17 a 20 LOA, donde se establece que las resoluciones de la SETENA: “…Serán obligatorias tanto para los particulares, como para los entes y organismos públicos…”, que en el caso de las viabilidades ambientales, se constituyen en un “…requisito indispensable para iniciar las actividades, obras o proyectos…”, y que dotan a dicha Administración de la competencia para establecer “…instrumentos y medios para dar seguimiento al cumplimiento de las resoluciones de la evaluación de impacto ambiental…”. En relación con el principio precautorio, el representante del Estado alega que resulta aplicable porque no hay certeza en cuanto a si la viabilidad o licencia ambiental está bien otorgada o no, por lo cual se debe agotar primero los recursos administrativos antes de darle eficacia a la viabilidad, a fin de evitar daños ambientales. Indicó en las conclusiones: “…hasta ese momento, hasta que se tiene por agotados todos  los recursos y definitivamente se tiene que la viabilidad ambiental fue debidamente otorgada, hasta ese momento, empezará a regir el plazo de dos años…” (escuchar grabación de la audiencia preliminar del 07 de abril de 2016 de las 1:45:30 hasta 1:45:43).  Este Tribunal no puede compartir este razonamiento, por los siguientes motivos: uno, implica desvirtuar la potestad de autotutela administrativa; dos, la Administración nunca emitió una medida precautoria tal cual; tres, nunca se acreditó duda a nivel científico; y cuatro, la Administración Ambiental y SETENA, no pierden sus potestades de fiscalización y control. La potestad de autotutela administrativa corresponde a la posibilidad que tiene la Administración de definir sus propias situaciones jurídicas con independencia de la autoridad jurisdiccional, lo que implica principalmente la declaración de determinadas situaciones jurídicas, así como su cumplimiento o ejecución; por consiguiente, no es dable admitir como lo propone el Estado, que un acto administrativo se halle desprovisto originariamente de su ejecutividad sin norma escrita que lo autorice. Recordemos que la ejecutividad del acto administrativo es una consecuencia de la autotutela, y consiste en que la declaración contenida en la conducta formal válida y eficaz es obligatoria por sí misma, de modo que la Administración puede conminar al Administrado a acatarlo, sin que éste lo pueda desconocer válidamente. Téngase presente que el Administrado en todo caso y pese al carácter ejecutivo del acto, conserva la garantía fundamental de impugnarlo en la misma vía administrativa o en la jurisdiccional. Aseverar de manera general y abstracta que la viabilidad ambiental carece de ejecutividad, sin norma alguna que sustente la afirmación, resulta abiertamente improcedente; el principio precautorio, a diferencia de lo aquí sostenido, no está diseñado para revertir la ejecutividad de los actos administrativos, por el contrario, permite o habilita a la Administración Ambiental para adoptar todas aquellas medidas que sean necesarias para evitar o mitigar posibles consecuencias nocivas para el ambiente, derivadas de una actividad humana cuyo riesgo ambiental no se tiene certeza a nivel científico. Así, la aplicación del principio precautorio se lleva a cabo de manera activa y expresa, nunca de manera pasiva, presunta o tácita como lo indica el Estado, así lo establece el principio 15 de la Declaración de Río: “…la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas…”. En todo caso y aunque aceptáramos esta proposición de la representación estatal, se debe tener en mente que el principio en cuestión presupone la existencia de una duda científica, la cual debe estar acreditada en el caso concreto; pese a esto, el demandado –primero- no ha identificado a cuál medida precautoria se refiere, -segundo- no ha especificado cuál es la duda o incertidumbre a la que alude y -tercero-, aún asumiendo que está última referida a la ejecutividad de las viabilidades ambientales en general, es decir, como categoría de acto administrativo, esto último llevaría al extremo de aseverar que hay incertidumbre científica respecto de todas “…las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos…” (Art. 17 LOA), sin que exista fundamento técnico – jurídico para tal aseveración. El principio precautorio no debe ser utilizado como un comodín o una excusa para evadir la aplicación del ordenamiento jurídico administrativo, ni tampoco para negar al instituto mismo de la evaluación de impacto ambiental y el espíritu de prevención en que se fundamenta, que parte de aceptar y reconocer que el desarrollo mismo de las actividades humanas, sea que las califiquemos de económicas, culturales o sociales, tienen un efecto innegable en las condiciones del ambiente, por lo que en aras de garantizar un desarrollo sostenible, debe minimizarse su impacto negativo en los ecosistemas. De esta manera, las autorizaciones de viabilidad ambiental permiten una gestión sustentable del riesgo ambiental generado por las actividades humanas, mediante la “…armonización o de equilibrio aceptable, desde el punto de vista de carga ambiental, entre el desarrollo y ejecución de una actividad, obra o proyecto y sus impactos ambientales potenciales, y el ambiente del espacio geográfico donde se desea implementar….” (Art. 3.65 RGPEIA). Por esta razón, no se comprende cómo el Estado viene a cuestionar la efectividad de sus propios instrumentos de tutela, al decir que sólo mediante el agotamiento de los recursos administrativos, es posible tener certeza “…que la viabilidad ambiental fue debidamente otorgada…”. Además, es de recordar que la Administración Ambiental mantiene sendos mecanismos de control y fiscalización, que tampoco se ven afectados por la emisión de una viabilidad, pues por el contrario, ésta más bien da lugar a toda una etapa de vigilancia y seguimiento que implica el control de toda la actividad autorizada, incluso si ésta aún no inicia. Ejemplo de ello, son las visitas de inspección llevadas a cabo los días 23 de febrero y 30 de setiembre, ambos del año 2010 (hecho probado n° 5). Así las cosas y por todos los motivos desarrollados anteriormente, lo procedente es el rechazo de los alegatos dados por ambas partes en relación con la aplicación de los principios ambientales de prevención y precautorio para sustentar que el conteo del plazo establecido en la versión analizada del artículo 46 RGPEIA, debe iniciarse con su firmeza. Seguidamente, procederemos a examinar la otra línea argumentativa en relación con el artículo 148 de la Ley General de la Administración Pública […].”\n\n \n\n... Ver más\n\nOtras Referencias: Principio 15 de la Declaración de RíoArt. 3.65 Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa\n\nCitas de Legislación y Doctrina Sentencias Relacionadas\nTexto de la resolución\n\n \n\n TRIBUNAL PROCESAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO,\n\nII Circuito Judicial de San José, Dirección04 \n\nCentral: 2545-00-03      Fax: 2545-00-33\n\nCorreo Electrónico ...01\n\n \n\nEXPEDIENTE:\n\n\t\n\n14-001252-1027-CA - 7\n\n\n\n\nPROCESO:\n\n\t\n\nCONOCIMIENTO\n\n\n\n\nACTORA:\n\n\t\n\nNombre136070  \n\n\n\n\nDEMANDADA:\n\n\t\n\nEL ESTADO Y BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA\n\n\n\n\nCOADYUVANTE:\n\n\t\n\nMUNICIPALIDAD DE MONTES DE ORO\n\n \n\nRESOLUCIÓN N° 102-2017-VI\n\nTRIBUNAL DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y CIVIL DE HACIENDA - SECCIÓN SEXTA - SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ. Goicoechea, a las quince horas del diecisiete de agosto del dos mil diecisiete.-\n\nProceso de puro derecho establecido por Nombre136070   , portadora de la cédula de identidad número CED108043, representada por Nombre129798   , en condición de abogado director; contra EL ESTADO, representado por el procurador Víctor Bulgarelli Céspedes, y la sociedad EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA (en adelante EBI), cédula de persona jurídica número CED2952, representada por Nombre70790   , en calidad de Gerente General con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma y Nombre136071    y Nombre136072   , ambos en su condición de apoderados especiales judiciales (imágenes 279, 368 y 497 del expediente judicial escaneado). Participa de este proceso en condición de coadyuvante de la parte actora, la MUNICIPALIDAD DE MONTES DE ORO, representada por Nombre12733  , en condición de apoderada especial judicial (imagen 389 del expediente judicial escaneado).-\n\nRESULTANDO:\n\n1.-         La parte actora interpuso originalmente la demanda ante este Tribunal el día 21 de febrero de 2014, sin embargo, modificó la misma en dos oportunidades, primero, mediante escrito de ampliación recibido el día 03 de marzo de ese año y segundo, durante la audiencia preliminar celebrada el 21 de abril de 2015 (imágenes 83, 111 y 384 del expediente judicial escaneado). Así las cosas, la pretensión se fijó en los siguientes términos: “…1. Que se declare la caducidad de la resolución 2966-2009-SETENA de fecha 16 de setiembre de 2009, dictada por la SETENA, por haber transcurrido sobradamente el plazo de dos años que la misma resolución concedió para el inicio de las obras de construcción del relleno sanitario de la empresa Nombre125807 de Costa Rica S.A, esto en razón de que no se solicitó prorroga de la viabilidad ambiental. 2. Se condene al pago de costas únicamente respecto de la empresa Nombre125807 de Costa Rica S.A.…” (minuta de la audiencia preliminar celebrada el día 07 de abril de 2016, visible en imágenes 499 a 502 del expediente judicial escaneado, así como la grabación de dicha audiencia, desde los 27:16 minutos hasta los 34:34 minutos).-\n\n2.-         La representación de ambos demandados contestaron de manera negativa la demanda. De parte del Estado se opusieron las excepciones de acto no susceptible de impugnación, falta de derecho, falta de interés actual y falta de legitimación pasiva (imagen  expediente judicial escaneado); mientras que de parte de EBI, las defensas de acto no susceptible de impugnación y de falta de legitimación activa y de falta de derecho (imagen 41, 397 expediente judicial escaneado).-\n\n3.-         La parte actora se le otorgó audiencia de réplica, manifestándose al respecto por medio de escritos recibidos los días 02 de febrero y 03 de mayo de 2015 (imágenes 330 y 414 del expediente judicial escaneado).-\n\n4.-         La audiencia preliminar establecida en el ordinal 90 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que se encuentra grabada en el sistema digital de este Despacho, se celebró a través de varias sesiones, que se llevaron a cabo los días 21 de abril y 11 de julio, ambos de 2015  y 07 de abril de 2016 (ver minutas en imágenes 384, 420 y 497 del expediente judicial escaneado), a la cual asistieron todas las partes llamadas a hacerlo. Durante la primera de estas audiencias, se realizaron las etapas de saneamiento y ajustes de extremos de la demanda y contestación; allí se advirtió que la sociedad codemandada no había contestado la ampliación de demanda del 03 de marzo de 2014, por lo que se le otorgó plazo al efecto. Asimismo, la Municipalidad de Montes de Oro solicitó expresamente se le tuviera como coadyuvante y la parte actora reformuló sus pretensiones, desistiendo del apartado principal, limitando la acción a la pretensión subsidiaria de lo inicialmente planteado. En la sesión de fecha 11 de julio de 2015, únicamente se llevó a cabo una etapa de saneamiento, en la cual el Juez Tramitador tuvo como coadyuvante activo a la Municipalidad de Montes de Oro y por resolución número 1963-2015, determinó el desistimiento parcial de la demanda y la integración del Estado a la litisconsorcio pasiva. Ante lo cual la representación estatal presentó recurso de apelación, que a su vez fue desestimado por la Sección Primera del Tribunal de Apelaciones de lo Contencioso Administrativo mediante auto número 424-2015-I de las 09:55 horas del 25 de agosto de 2015. Finalmente, la última sesión de la audiencia preliminar se llevó a cabo el día 07 de abril de 2016, en esa fecha se fijaron las pretensiones, quedando las mismas en los términos señalados en el resultando primero. Además, mediante resolución número 727-2016 de las 09:56 horas, la Jueza encargada de la audiencia declaró sin lugar la excepción previa de acto no susceptible de impugnación opuesta por los demandados. Seguidamente, la Jueza analizó y determinó los hechos controvertidos, y por último, admitió únicamente prueba documental. Al no existir prueba que necesitara ser evacuada a través de un juicio oral y público, de conformidad con el numeral 98.2 del Código Procesal Contencioso Administrativo, el asunto fue declarado de puro derecho y las partes rindieron allí mismo sus conclusiones. No se reiteró en aquella oportunidad la defensa previa rechazada.-\n\n5.-         En los procedimientos ante este Tribunal no se han observado nulidades que deban ser subsanadas y la sentencia se dicta dentro del plazo establecido al efecto en el numeral 82.4 del Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda. Se dicta esta resolución dentro del término de ley, previa deliberación y por unanimidad. Por haberse tramitado parcialmente en forma digital, este asunto se ajusta además a lo dispuesto en el reglamento sobre Expediente Judicial Electrónico ante el Poder Judicial, aprobado por Corte Plena, en el artículo XXXI de la sesión N° 22-13, celebrada el 20 de mayo de 2013.-\n\nRedacta el juzgador Aguilar Méndez, y\n\nCONSIDERANDO\n\nI.-      DE PREVIO.- a) Sobre la representación de la sociedad codemandada - Toma nota este Tribunal que para la última audiencia preliminar, celebrada el día 07 de abril de 2016, se aportó de parte de la representación de Nombre125807 un nuevo poder especial al abogado Nombre136072   , en donde se consigna como poderdante y gerente general de esa compañía a una persona respecto de quien se carece de una certificación registral o notarial de personería, con la que se pueda acreditar efectivamente tal condición. No obstante lo anterior, para este Tribunal, este defecto no es de orden sustancial y por tanto, no causa nulidad procesal alguna, toda vez que el señor Nombre136072 , ha ostentado la condición de apoderado especial judicial en este proceso con anterioridad aquella audiencia preliminar, concretamente desde el 15 de abril de 2015 (imágenes 359, 368 y 369 del expediente judicial escaneado), siendo que dicho mandato fue otorgado por el señor Nombre70790   , de quien sí se tiene certificación de personería que respalde su condición de representante legal de la empresa demandada (imagen 279 del expediente judicial escaneado). b) Sobre la gestión presentada por la representación codemandada el día 27 de mayo de 2016.- Mediante la misma, el representante de Nombre125807 solicita a este Tribunal que proceda a examinar nuevamente la excepción previa de acto no susceptible de impugnación, a pesar de haber sido rechazada durante la audiencia preliminar. Esta Cámara estima que esta solicitud debe ser rechazada de plano por extemporánea e improcedente, en el siguiente sentido. El día 07 de abril de 2016 se completó la fase de audiencia preliminar en este asunto y durante ésta, las partes y sus representantes, entre ellas el apoderado de la codemandada, depusieron sus conclusiones. Como consecuencia, el contradictorio en el proceso finalizó en ese momento procesal, restando únicamente el dictado del fallo. La gestión promovida persigue, por consiguiente, revivir una etapa precluida del proceso, como lo fue la resolución de las defensas previas por parte de la Jueza Tramitadora. Tómese nota que en todo caso, la defensa en cuestión no corresponde a una defensa privilegiada de conformidad con los numerales 5, 67 o 71 CPCA y que de acuerdo al artículo 92.7 ibidem -en el cual fundamenta la parte su petición-, lo allí dispuesto es la potestad oficiosa del Tribunal decisor para reexaminar, con posterioridad en la sentencia, las defensas previas que hubieran sido desestimadas durante la audiencia preliminar, ni siquiera otorga –pese a la praxis judicial- la facultad a las partes de reiterar dichas defensas. Por consiguiente, dada la improcedencia manifiesta de la gestión incoada, se rechaza de plano la misma.- \n\nII.-      HECHOS PROBADOS.- De relevancia para la resolución del presente proceso se tienen los siguientes:\n\n1)      Los días 09 y 13 de noviembre de 2007, se recibieron en la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA), el formulario de evaluación ambiental inicial D1 y el estudio de impacto ambiental para el proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”, ubicado en el cantón de Montes de Oro, provincia de Puntarenas y promovido por el señor Nombre70790    en representación de la empresa Nombre125807 de Costa Rica (f. 22 del Tomo I de la copia certificada del expediente administrativo número D1-1375-2007-SETENA);\n\n2)      Mediante oficio número SG-DAP-577-2008-SETENA del 25 de junio de 2008, la Secretaria General de la Nombre3456 tuvo por apersonada en calidad de parte del procedimiento de evaluación de impacto ambiental, a la señora Nombre136070   “…de conformidad con el artículo 50 de la Constitución Política, los artículos 6, 22, 23 de la Ley  Orgánica del Ambiente, los artículos 217 y 275 de la Ley General de la Administración Pública y el artículo 105 de la Ley de Biodiversidad […] este acto de apersonamiento le otorga los derechos contemplados en la normativa supra citada, para todos los efectos de ley y esto incluye su participación activa dentro del expediente de mérito…” (f. 62 del Tomo I de la copia certificada del expediente administrativo número D1-1375-2007-SETENA);\n\n3)      A las 08:40 horas del 16 de diciembre de 2009, la Comisión Plenaria de la Nombre3456 emitió la resolución administrativa número 2966-2009-SETENA, por medio de la cual otorgó la viabilidad o licencia ambiental al proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”, cuya parte dispositiva indica en lo que interesa: “…POR TANTO LA COMISIÓN PLENARIA RESUELVE: En sesión Ordinaria No. 139-2009 de ésta Secretaría, realizada el 15 de diciembre del 2009, en el artículo NO. 10 acuerda: PRIMERO: Aprobar el Estudio de Impacto Ambiental (EslA) y su correspondiente Anexo sometido a evaluación por el desarrollador. SEGUNDO: Aprobar la Declaración Jurada de Compromisos Ambientales presentada por el desarrollador […] SEXTO: Comunicar al interesado que, de conformidad con los artículos 17, 18 y 19 de la Ley Orgánica del Ambiente, se ha cumplido con el procedimiento de evaluación ambiental del proyecto que tiene las siguientes características: […] Por lo que se le otorga la VIABILIDAD AMBIENTAL al proyecto, quedando abierta la etapa de Gestión Ambiental y en el entendido de cumplir con la Cláusula de Compromiso Ambiental fundamental, indicado en el Considerando Tercero anterior. SEPTIMO: Prevenir al desarrollador, que la viabilidad ambiental, sólo contempla lo indicado en la descripción del proyecto y el diseño presentado (que se adjunta en el Formulario D1 y el Estudio de Impacto Ambiental) y cualquier modificación, debe ser informada a la SETENA, para que realice la evaluación ambiental de dicha modificación, de lo contrario se procederá conforme a la normativa vigente. OCTAVO: Ordenar a los desarrolladores de actividades, obras o proyectos que a partir de la resolución que otorga la Viabilidad Ambiental, se debe colocar un rótulo en la entrada del área del proyecto con el siguiente formato: […] NOVENO:  Se conforma una Comisión de Seguimiento Ambiental (COMIMA), coordinada por la Nombre3456 con representación de los siguientes actores: Municipalidad de Montes de Oro, Ministerio de Salud Area Rectora de Salud de Miramar, Area de Conservación Pacífico Central, empresa Berthier Nombre125807 de Costa Rica, con un representante por cada Institución. Se solicita a las instituciones mencionadas que un mes antes del inicio de la etapa constructiva del proyecto, deberán remitir el nombre de las personas seleccionadas a esta Secretaría. DÉCIMO: La vigencia de esta viabilidad será por un período de DOS AÑOS para el inicio de las obras. En caso de no iniciarse las obras en el tiempo establecido, se procederá a aplicar lo establecido en la legislación vigente. DÉCIMO PRIMERO: Contra esta resolución cabe interponer dentro del plazo de tres días a partir del día siguiente a la notificación, los recursos ordinarios de revocatoria ante la SETENA, y el de apelación ante el Ministro de Ambiente y Energía, de conformidad con los artículos 342 y siguientes de la Ley General de Administración Pública y 87 de la Ley Orgánica del Ambiente. DÉCIMO SEGUNDO: Toda documentación que sea presentada ante la Nombre3456 deberá indicarse claramente el número de expediente, el número de resolución y el nombre completo del proyecto…” (Resaltado no es del original). Esta resolución fue notificada al desarrollador del proyecto el día 18 de diciembre de 2009 (f. 2470 a 2490 del Tomo IX de la copia certificada del expediente administrativo número D1-1375-2007-SETENA);\n\n4)      Por medio de resolución administrativa número R-J-198-2010-MINAET de las 10:00 horas del 21 de abril de 2010, el Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones acogió una serie de recursos administrativos incoados entre otras personas, por la aquí demandante, en contra de la resolución 2309-2008 SETENA, decisión por la que se había convocado a audiencia pública para el día 30 de agosto de 2008, la cual no se había llevado a cabo por haberse interpuesto varios recursos de amparo en su contra. En la parte dispositiva de la resolución R-J-198-2010-MINAET, se estableció en lo que interesa lo siguiente: “…POR TANTO EL MINISTRO DE AMBIENTE, ENERGÍA Y TELECOMUNICACIONES RESUELVE: PRIMERO: Se declaran con lugar los recursos de apelación presentados por los señores Nombre77722  , Nombre136070  , Nombre2059 y Nombre136073  , contra la resolución № 2309-2008 SETENA, por la flagrante transgresión a las disposiciones del numeral 350 de la LGAP, al romperse el derecho a una doble instancia definida legendariamente como el \"derecho a los recursos\", y el cual provee la posibilidad de que el acto administrativo sea recurrido y que el administrado pueda ejercer recursos contra lo resuelto por el órgano decidor, la cual se enuncia como una garantía constitucional que faculta a los sujetos para someter a conocimiento de una instancia superior, aquel acto administrativo que le resulte perjudicial, con el propósito de que se revoque parcial o totalmente e incluso se anule.  SEGUNDO: Se ordena a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, retrotraer el expediente al momento procesal oportuno, de manera que la Administración garantice a las partes en consideración con lo expuesto en el considerando Décimo Tercero, que se ha enderezado el procedimiento y se continúe con él. TERCERO: De conformidad con lo expuesto en el considerando, Décimo Cuarto, al haberse dictado la resolución № 2966-2009 Nombre3456 del 18 de diciembre del 2009 bajo las circunstancias descritas debe la SETENA, de conformidad con el numeral 148 de la LGAP, suspender la ejecuciуn de dicho acto. CUARTO: Se da por agotada la vнa administrativa en cuanto a lo que aquн se conoce…” (Resaltado no es del original). En dicho considerando dйcimo cuarto, estableciу el jerarca ministerial lo siguiente: “DЙCIMO CUARTO: No puede la Secretarнa Tйcnica Nacional Ambiental, dictar el acto final del procedimiento si el expediente se encuentra viciado, no puede continuarse con el procedimiento estando pendientes de resolver recursos ya sea por parte de la Nombre3456 o que deba conocer este Despacho, asimismo al haberse dictado la resoluciуn № 2966 -2009 Nombre3456 del 18 de diciembre del 2009 bajo estas circunstancias, debe la SETENA, de conformidad con el numeral 148 de la LGAP suspender la ejecuciуn de dicho acto…” (Resaltado no es del origina. Ver f. 2647 a 2658 del Tomo IX de la copia certificada del expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA);\n\n5)      En los dнas 23 de febrero y 30 de setiembre, ambos del aсo 2010, se llevaron a cabo inspecciones de seguimiento del proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnologнa Ambiental Galagarza”, a cargo del funcionario Nombre136074   del Departamento de Auditorнa y Seguimiento Ambiental de la SETENA. En ambas ocasiones, el resultado del informe de visita indicу que “…se observу en el campo que el proyecto no ha iniciado la etapa constructiva….” (resaltado no es del original). Dichos informes fueron a su vez conocidos por la Comisiуn Plenaria en resoluciones n° 1212-2010-SETENA de las 11:5 horas del 09 de junio y n° 2683-2010-SETENA de las 09:20 horas del 03 de noviembre, ambos de 2010 (f. 2603, 2604, 2764 a 2772, 2882, 2883, 2951 a 2960 del Tomo IX de la copia certificada del expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA);\n\n6)      Mediante resoluciуn nъmero 03-2011 de las 10:35 horas del 10 de enero de 2011, la Secciуn Cuarta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, resolviу una gestiуn de “amparo de legalidad” incoado por Nombre125807 contra el Estado, ordenando se procediera con la realizaciуn de la etapa de audiencia pъblica en el procedimiento de evaluaciуn de impacto ambiental. Posteriormente, mediante resoluciуn nъmero 03-2011-Bis, esa misma Secciуn del Tribunal Contencioso Administrativo, ante solicitud formulada por el representante de Nombre125807, determinу la nulidad parcial del voto 03-2011, en cuanto preceptuaba la realizaciуn de la audiencia pъblica, toda vez que “…existiendo a la fecha una audiencia pъblica firme y un acto final de viabilidad ambiental…” (considerando VI), disponiendo en su lugar lo siguiente: “…se ordena al Ministro de Ambiente, Energнa y Telecomunicaciones proceder a resolver, en la eventualidad de que los hubiere, todos los recursos de apelaciуn que se encontraren pendientes de atender, en el plazo de quince dнas hбbiles contados a partir de la firmeza de esta resoluciуn…” (f. 255 a 275 del legajo denominado “Amparo de Legalidad” y f. 3069 a 3074 del tomo X, ambos parte de la copia certificada del expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA);\n\n7)      A las 08:00 horas del 17 de abril de 2013, la Comisiуn Plenaria de la Nombre3456 a travйs de resoluciуn administrativa nъmero 0964-2013-SETENA conociу y desestimу los recursos de revocatoria interpuestos contra la resoluciуn de viabilidad ambiental n° 2966-2009-SETENA  y en lo que interesa dispuso “…SEGUNDO: Mantener en todos sus extremos la viabilidad ambiental otorgada mediante la resoluciуn 2966-2009-SETENA…” (Resaltado no es del original. Ver f. 3694 a 3734 del tomo XII de la copia certificada del expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA);\n\n8)      En resoluciуn administrativa nъmero 0604-2013-MINAE emitida a las 14:00 horas del 13 de diciembre de 2013, el Ministro de Ambiente y Energнa conociу y desestimу los recursos de apelaciуn incoados contra la resoluciуn de viabilidad ambiental n° 2966-2009-SETENA, entre los cuales se encontraba el promovido por la aquн actora, la seсora Sagot Gonzбlez, y declarу como agotada la vнa administrativa   (f. 3846 a 3902 del tomo XII de la copia certificada del expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA);\n\n9)      Por medio de memorial recibido en la Nombre3456 el dнa 11 de febrero de 2014, la seсora Sagot Gonzбlez, solicitу a dicho уrgano disponer el archivo del expediente administrativo por caducidad de la licencia ambiental, puesto que “…el permiso terminу de existir para el mundo del derecho desde el 16 de diciembre del 2011 a media noche…” (f. 3918 a 3923 del tomo XII de la copia certificada del expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA);\n\n10) El 19 de enero de 2015, el seсor Freddy Bolaсos Cйspedes en su condiciуn de Secretario General de la Nombre3456 emitiу la certificaciуn nъmero SG-ASA-0058-2015, en la cual hizo constar lo siguiente –en lo que interesa para los autos-: “…Primero: En la base de datos se encuentra el Expediente Administrativo 01·1375-2007-SETENA, del proyecto denominado Relleno Sanitario Parque de Tecnologнa Ambiental Galagarza […] Segundo: Que mediante Resoluciуn N° 2966-2009-SETENA del dнa 16 de diciembre del 2009, se le otorga la Viabilidad Licencia Ambiental al proyecto de marras. Tercero: Que mediante la Resoluciуn N° 0604-2013-MINAE del dнa 13 de diciembre del 2013, se declaran sin lugar todos los recursos de apelaciуn interpuestos en contra de la Resoluciуn N° 2966-2009-SETENA del dнa 16 de diciembre del 2009, por encontrase la resoluciуn conforme al ordenamiento jurнdico y se da por agotada la vнa administrativa, quedando de esta manera en firme la Resoluciуn que otorga la Viabilidad Ambiental. Cuarto: Por lo anteriormente expuesto, la Viabilidad Ambiental del proyecto de marras se encuentra vigente al dнa de emisiуn de la presente…” (Resaltado no es del original. Ver imбgenes 350 y 380 del expediente judicial escaneado); y\n\n11) En resoluciуn administrativa nъmero 0293-2015-SETENA de las 11:01 horas del 09 de febrero de 2015, la Comisiуn Plenaria de la Nombre3456 conociу y aprobу la solicitud de suspensiуn de la vigencia de la viabilidad ambiental otorgada mediante resoluciуn n° 2966-2009-SETENA, interpuesta por el seсor Juan Vicente Durбn Vнquez, representante legal de EBI, sustentada en que se estaba a la espera de la obtenciуn del permiso de construcciуn otorgado por la Municipalidad de Montes de Oro. En su parte dispositiva y en lo que interesa, se dispuso lo siguiente: “…PRIMERO: Se mantiene la vigencia de la Viabilidad Ambiental y se suspende el plazo para el inicio de labores hasta el momento que indique lo contrario la empresa desarrolladora. SEGUNDO: Se le ordena a la sociedad desarrolladora que debe comunicar a esta Secretarнa el momento en que se encuentra en condiciones de ejecutar obras para el proyecto, y de previo a iniciar cualquier labor debe contar con la autorizaciуn de esta Secretarнa, con la valoraciуn de que se mantengan de las condiciones ambientales sobre las cuales se le otorgу la Viabilidad Ambiental. En caso de no cumplir con lo indicado, se aplicarб lo que establece la normativa ambiental vigente...” (Resaltado no es del original. Ver imбgenes 381 a 383 del expediente judicial escaneado).\n\nIII.-  HECHOS NO PROBADOS.- De utilidad para el presente fallo se tienen por no demostrados los siguientes hechos, sea porque las partes incumplieron sus cargas probatorias, o bien, porque el Tribunal no halló prueba idónea que, a la luz de la sana crítica, permitiera acreditarlos:\n\n1.-         La empresa Nombre125807 haya gestionado en forma y con anterioridad al día 19 de diciembre de 2011 ante la SETENA, la prórroga o la suspensión de la viabilidad ambiental número 2966-2009-SETENA, otorgada para el proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”, en los términos indicados por el artículo 46 del Decreto Ejecutivo número 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, en la versión de la norma vigente para esa fecha;\n\n2.-         Al día de hoy, la Nombre3456 hubiera emitido resolución alguna de la gestión suscrita por la señora Nombre136070 , tendiente a que se declarara la caducidad de la mencionada licencia ambiental y que fue recibida en dicho órgano administrativo el día 11 de febrero de 2014, en el expediente administrativo número D1-1375-2007-SETENA;\n\n3.-         La existencia y/o manifestación de alteraciones a las condiciones ambientales del área de impacto del proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”, producto del transcurso del tiempo a partir del otorgamiento de la viabilidad ambiental mediante resolución n° 2966-2009-SETENA;\n\n4.-         La Nombre3456 hubiera ordenado la suspensión de la ejecución del acto administrativo de viabilidad ambiental contenido en la resolución administrativa n° 2966-2009-SETENA, de oficio o  tal y como le fue ordenado por el Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones en la resolución administrativa número R-J-198-2010-MINAET de las 10:00 horas del 21 de abril de 2010, o bien, dictado alguna otra medida capaz de alterar el conteo del plazo de la viabilidad ambiental, de previo a su vencimiento;\n\n5.-         El Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones hubiera ordenado directamente la suspensión de los efectos de la viabilidad ambiental dispuesta en resolución administrativa n° 2966-2009-SETENA, previo a su vencimiento;\n\n6.-         Al día de hoy, se hubiera dado inicio de las obras constructivas del proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”; y\n\n7.-         Al día de hoy, la Nombre3456 hubiera emitido medidas basadas en el principio precautorio en relación con el proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”.-\n\nIV.- OBJETO DEL PROCESO.- En el presente proceso, se han sucedido una serie de cambios sustantivos en las pretensiones de parte de la accionante, que han llevado a una importante modificación del objeto procesal desde el instante en que fue incoada la demanda, hasta la última sesión de la audiencia preliminar, en la cual fue definida y trabada la litis. Así las cosas, la pretensión se fijó en los siguientes términos: “…1. Que se declare la caducidad de la resolución 2966-2009-SETENA de fecha 16 de setiembre de 2009, dictada por la SETENA, por haber transcurrido sobradamente el plazo de dos años que la misma resolución concedió para el inicio de las obras de construcción del relleno sanitario de la empresa Nombre125807 de Costa Rica S.A, esto en razón de que no se solicitó prorroga de la viabilidad ambiental. 2. Se condene al pago de costas únicamente respecto de la empresa Nombre125807 de Costa Rica S.A.…” (ver resultando primero). De esta manera y como se desprende de las conclusiones dadas durante la audiencia celebrada el 07 de abril de 2016, la parte actora lo que persigue con la demanda es que este Tribunal interprete y determine el alcance temporal de la autorización administrativa otorgada por la Administración Ambiental, en específico, de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) a la empresa codemandada EBI, a fin de desarrollar el proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”. Por consiguiente, se ha excluido de este proceso de manera expresa y clara, cualquier aspecto relacionado con el control de legalidad del acto administrativo en cuestión, o de cualquier otra manifestación de conducta formal de parte de la Administración Ambiental; por lo tanto, el objeto de este pronunciamiento se centrará sobre dicha pretensión declarativa, la que se examinará al amparo de lo dispuesto en los incisos d) y e) del artículo 42.2 del Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA).-\n\nV.-   ALEGATOS DE LAS PARTES.- La representación de la demandante fundamenta su petición, aduciendo variados precedentes de la Sala Constitucional (votos 2007-5894, 2002-4830 y 6315-2007), así como del principio precautorio en materia ambiental. Señala que lo pretendido es determinar cuál es el plazo de vigencia de la viabilidad ambiental otorgada por SETENA, siendo que en el caso concreto, el acto indica que su vigencia era de dos años para el inicio de las obras, disponiendo expresamente que en caso de no iniciar se aplicará lo dispuesto en la legislación. Alega que el artículo 46 del Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (RGPEIA), decreto ejecutivo número 31-849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, establecía en ese momento un plazo de dos años de validez máxima de la viabilidad ambiental de previo al inicio de la actividad. En el caso de que no se inicien las actividades, indica que el desarrollador deberá requerir de previo al vencimiento, una prórroga de su vigencia ante la Nombre3456 según el manual de evaluación de impacto ambiental. Dice que esa posibilidad deriva también del artículo 258 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP), pues ese artículo permite la posibilidad de otorgar prórrogas a los plazos otorgados por la Administración, lo que tiene que obedecer a causas de fuerza mayor. Considera que la impugnación de la viabilidad constituye una fuerza mayor que impedía ejercerla, sin embargo, aduce que Nombre125807 no pidió prórroga, ni estableció justificación alguna. Estima que ante el argumento de Nombre125807 de que la resolución no estaba firme y que el plazo no había empezado a correr, eso no fue establecido por SETENA, ni tampoco en el artículo 46 RGPEIA. Considera que en ninguna parte se ha determinado que el plazo de la vigencia inicie con la firmeza de la resolución, tratándose además de una vigencia máxima. Aduce que esto tiene que ser así, además, por el principio precautorio y tutelar del ambiente, en donde el transcurso del tiempo incide directamente en la protección del ambiente y la salud. Manifiesta que para año 2007, cuando se inició el procedimiento, la empresa ya tenía que haber realizado y presentado ante Nombre3456 una serie de estudios de carácter técnico ambiental para justificar la construcción del proyecto, de modo que en el año 2009, cuando se autorizó el proyecto, ya habían transcurrido dos o tres años desde que se realizaron los estudios. En 2011, cuando se vencía la licencia, los estudios tendrían más de cinco años de antigüedad, pese a que el lugar presentaba características totalmente diferentes a aquellas que se presentaban al momento en que se realizaron aquellos estudios. Califica de tesis “peregrina”, la afirmación de la empresa codemandada de que el plazo iniciaba con la firmeza, porque llevaría al inconcebible de que la viabilidad de 2009, sustentada en estudios del año 2006, podría aplicarse a partir del 2015, más de 9 años después de realizados, lo cual –estima- resultaría violatorio del artículo 50 Constitucional, del principio precautorio e in dubio pro natura, y que además resultaría irracional e ilógico. Afirma que a lo largo de estos años, las circunstancias en el sitio donde se planea llevar a cabo el proyecto han variado dramáticamente y por lo tanto, nadie podría seriamente garantizar que lo que ocurría en 2006 o 2007 se mantuviera incólume en el 2015. Señala que esta es la justificación para que la legislación disponga estrictamente de un plazo de dos años para realizar las obras. Finalmente, fundamenta que la caducidad de la viabilidad, se justifica también en la sentencia número 637-2014 de la Sección Tercera del Tribunal de lo Contencioso Administrativo. La Municipalidad coadyuvante manifiesta que la posición municipal ha sido la misma que la sostenida por la parte actora y que en ese sentido, efectivamente, la Sección Tercera del Tribunal Contencioso número 637-2014, confirmó la caducidad de la viabilidad ambiental que ocupa este proceso contencioso. La representación de la demandada Empresas Berthier Nombre125807 de Costa Rica S.A., opuso las excepciones de falta de legitimación activa  y de falta de Derecho. En relación con la primera, manifestó que es un aspecto relevante, toda vez que al desistir de la impugnación de la viabilidad ambiental, el objeto del proceso no tiene relación con una supuesta protección del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, por lo que no es posible que la actora sustente su legitimación con base en el artículo 50 Constitucional. Respecto de la falta de Derecho, estima que el plazo de la viabilidad ambiental se genera a partir de la firmeza de la resolución que la otorgó, basándose para ello en el principio preventivo, que le permite sostener que sólo se ejecuta cuando quede en firme, ya que de manera preventiva no se puede ejercer las actividades autorizadas, porque se están revisando las condiciones sobre las que se autorizó la actividad. Señala que así, Nombre3456 ha desplegado una conducta consistente con el principio de seguridad jurídica y preventivo en materia ambiental, porque reiteradamente ha sido un criterio institucional considerar que la viabilidad ambiental genera efectos a partir de su firmeza, de modo que al desarrollador que quisiera ejercer las actividades autorizadas aunque no en firme, se le denegaría el otorgamiento de la bitácora correspondiente. Considera que no es una tesis peregrina la así sostenida, pues se halla debidamente fundamentada. Señala que no está en cuestionamiento la aplicación del artículo 46 RGPEIA, sino la forma del cómputo del plazo, porque en resguardo del ambiente se debe esperar a que se agote la discusión técnica y porque además, es posible que el plazo de dos años se utilice completamente en la resolución de los recursos contra la viabilidad ambiental. Estima que no se sostiene la tesis de la caducidad, primero, porque el plazo otorgado por el acto incluso puede ser ampliado por la vía de prórroga, segundo, toda vez que el acto no otorga derechos y finalmente, porque los términos de la viabilidad pueden ser objeto de aclaraciones de parte de la misma SETENA. El Estado, por su parte, interpuso las excepciones de falta de interés actual, falta de legitimación ad causam tanto activa, como pasiva y la de falta de Derecho. La primera de estas excepciones, la alega basándose en que la viabilidad ambiental en tanto acto preparatorio no puede generar efectos jurídicos propios, tan es así que la Municipalidad de Montes de Oro no ha otorgado un permiso de construcción o de funcionamiento de relleno sanitario a la empresa codemandada. Así, considera que los actos impugnados carecen de efectos jurídicos, actuales o futuros, toda vez que la Municipalidad también se ha pronunciado en contra del permiso para dicha actividad, además de lo resuelto en su momento por la Sección Tercera en la resolución número 637-2014 y el hecho de que no hay discusión actual en relación con la viabilidad o el permiso de construcción en sede administrativa. Aduce una falta de legitimación ad causam activa, en tanto la legitimación alegada en la demanda era con base en el artículo 10.1.a CPCA, consistente únicamente respecto de la pretensión principal que se desistió en su momento. Alega que la pretensión subsidiaria escapa de esa legitimación, en tanto no está ligada  con derecho subjetivo o interés legítimo alguno de la señora Nombre136070 , toda vez que los mismos desaparecieron en el momento en que le fueron resueltos los recursos administrativos incoados en esa sede, sin que tampoco ésta hubiera invocado un interés difuso de su parte o bien, que pueda cualquier persona solicitar la caducidad de las viabilidades ambientales emitidas por la SETENA.  La falta de legitimación, en su vertiente pasiva, la aduce el representante estatal basado en tres cuestiones: primero que no le corresponde al Estado contradecir la pretensión, ya que sólo le incumbe a la sociedad codemandada. Parte la Procuraduría que una vez emitida la viabilidad escapa de la SETENA, la responsabilidad del proyectista de obtener o no los permisos que correspondan y dar inicio a las obras, además de que no hay más actos administrativos que dictar, terminando su labor con la emisión de la misma. Segundo, señala que lo que se resuelva en este proceso no va a tener injerencia en el quehacer administrativo de la SETENA, siendo oponible únicamente a las dependencias administrativas relacionadas con el permiso de construcción del relleno sanitario. Y tercero, considera que se declare o no la caducidad de la viabilidad, no afecta a la SETENA, órgano que ya cumplió con sus funciones, siendo que lo que pase hacia futuro únicamente afectará a la sociedad demandada. En cuanto a la Falta de Derecho, aduce que es criterio de la Nombre3456 que el punto a partir del cual comienza a correr la caducidad, es en el momento en que adquiere firmeza la resolución que otorga una viabilidad ambiental, que en este caso, sería con la resolución número 604-2013 del 17 de abril de 2013, en la cual se resolvieron las últimas gestiones recursivas. Expresa que es preocupante para el Estado la aplicación de la resolución de la Sección Tercera aducida por la parte actora, por cuanto en su criterio tiene implicaciones negativas sobre el ambiente, ya que parte de una premisa normativa incorrecta respecto de la aplicación del artículo 148 LGAP, en tanto esa norma dispone que los recursos administrativos no tienen efecto suspensivo de la ejecución. Aduce que esta norma no se aplica a este caso o casos parecidos porque Nombre3456 no puede ejecutar actos administrativos, ni la empresa puede ejecutar el acto administrativo, limitándose ésta a pedir el permiso de construcción ante la Municipalidad de Montes de Oro. El artículo 148 LGAP, lo que busca –arguye- es asegurarle a la Administración Pública que los actos que dicte puedan ejecutarse aún si hay recursos pendientes, con el fin de asegurar la eficacia y la eficiencia del actuar administrativo, por lo que únicamente está pensado para los entes públicos y no para los particulares. Manifiesta que la norma tampoco puede aplicarse en el caso concreto, en atención al principio precautorio, pues éste tiene un sentido contrario, como por ejemplo ocurriría si se acogiere un recurso y hubiera que anular la viabilidad, pese a que el particular hubiera obtenido el permiso de construcción e iniciado las obras constructivas, con los daños ambientales que esto implica. Considera que desde el punto de vista del principio precautorio, primero se tendría que agotar el procedimiento administrativo, incluyendo la fase recursiva, para así tener el conocimiento de los posibles daños ambientales o de que estos van a ser mitigados, de modo que sería hasta ese momento, cuando se tenga por bien otorgada la viabilidad ambiental, que empezará a regir el plazo de dos años, porque de lo contrario se correría el riesgo de que se generen daños ambientales. Por último, considera que no es cierto como lo afirma la actora que, con el paso del tiempo, los estudios que dieron sustento a la viabilidad quedaran desfasados, pues en ese sentido el artículo 46 RGPEIA, en su redacción actual, la Nombre3456 está facultada para pedir una actualización de los instrumentos ambientales o una certificación de que las condiciones exógenas evaluadas no han variado, lo cual no ha sido necesario llevar a cabo.-\n\nVI.- EL ARTÍCULO 46 RGPEIA Y SUS REFORMAS.- El artículo 46 del Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (RGPEIA), decreto ejecutivo número 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, regula el tema de la vigencia o alcance temporal del acto administrativo de la viabilidad o licencia ambiental. Sin embargo, esta disposición infralegal ha sufrido varias reformas y adiciones a lo largo de su vigencia, razón por la cual es necesario en primer lugar exponer estos cambios a fin de poder contextualizar bajo qué parámetro de legalidad es que se debe analizar el objeto de este proceso. Para estos efectos y con un propósito ilustrativo de los cambios sufridos por la norma en cuestión, se procederá a llevar a cabo seguidamente una tabla en la que se expondrán los datos correspondientes al número de decreto y el artículo del mismo que reformó la norma, la fecha de su publicación y por consiguiente de su vigencia, así como la modificación que se introduce al texto del artículo 46 de reiterada cita. Se suprime para efectos explicativos, los acrónimos correspondientes a las carteras ministeriales que suscriben el decreto, que en todo caso son las mismas en todos ellos (MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC):\n\nDECRETO EJECUTIVO\n\n\t\n\nVIGENCIA DEL TEXTO\n\n\t\n\nMODIFICACIÓN QUE INTRODUCE\n\n(Resaltado es propio y muestra los cambios llevados a cabo en la norma)\n\n\n\n\n31849\n\n\t\n\nA partir del 28 de junio de 2004 (diario oficial La Gaceta número 125) y hasta el 08 de noviembre de 2015.\n\n\t\n\n “Artículo 46.—Vigencia de la viabilidad (licencia) ambiental.\n\n1. La viabilidad (licencia) ambiental, una vez otorgada tendrá una validez máxima de dos años de previo al inicio de actividades de la actividad, obra o proyecto. En caso de que, transcurrido ese plazo, no se inicien las actividades, el desarrollador deberá requerir una convalidación de su vigencia ante la SETENA, conforme con el procedimiento que se establecerá en el Manual de EIA.\n\n2. Las actividades, obras o proyectos que se encuentren en operación, y cuenten con EIA aprobado estarán sujetos, conforme a lo que establece la Ley Orgánica del Ambiente y el presente reglamento, a un proceso de control y seguimiento ambiental en los términos establecidos en el presente reglamento.”\n\n \n\n\n\n\n32734, Art. 7\n\n\t\n\nA partir del 09 de noviembre de 2005 (diario oficial La Gaceta número 216) y hasta el 13 de agosto de 2008.\n\n\t\n\nReforma el inciso 1):\n\n“…1) La viabilidad (licencia) ambiental, una vez otorgada tendrá una validez máxima de dos años de previo al inicio de actividades de la actividad, obra o proyecto. En caso de que, en ese plazo, no se inicien las actividades, el desarrollador deberá requerir, de previo al vencimiento, una prórroga de su vigencia ante la SETENA, conforme con el procedimiento que se establecerá en el Manual de EIA…”\n\n\n\n\n34688, Art. 3\n\n\t\n\nA partir del 14 de agosto de 2008 (diario oficial La Gaceta número 157) y hasta el 16 de julio de 2013.\n\n\t\n\nSe añade un inciso nuevo, que dice lo siguiente:\n\n“…3.  Las actividades, obras o proyectos que se encuentren en operación y que cuente con EIA aprobado, y para los cuales, como producto de su desarrollo deba realizarse un ajuste al diseño original, podrán mantener su viabilidad (licencia) ambiental ya otorgada, siempre y cuando se ajusten a los siguientes términos:\n\na.   Que se presente un informe técnico ambiental, elaborado por un consultor ambiental responsable, de Readecuación Ambiental del Diseño Original, según el formato que la Nombre3456 defina.\n\nb.  Que el ajuste del diseño, no implique cambios sustanciales al diseño original, es decir que tales cambios, no impliquen una modificación de la categoría de Impacto Ambiental Potencial (IAP), aprobado por la Nombre3456 en el proyecto original, tales como el cambio de la actividad, obra o proyecto, cambio del sitio de ubicación del área de proyecto y que el proceso productivo planteado sea similar al que originalmente se planteó.\n\nc.   Que se haga una comparación de los impactos ambientales evaluados y sus medidas y una ampliación necesaria de los mismos, cuando así sea requerido, de forma tal que el proyecto, obra o actividad, mantenga el estatus de equilibrio ambiental que se le otorgó durante la evaluación de impacto ambiental. Además, deberá realizarse el ajuste al Pronóstico Plan de Gestión cuando técnicamente se justifique, con las medidas ambientales producto de dicho análisis.\n\nLa verificación del cambio de estas condiciones será avalada por la Secretaría General con base en una resolución administrativa, en un plazo máximo de diez días hábiles, a efecto de mantener la vigencia de la Licencia Ambiental…”\n\n \n\n\n\n\n37803, Art. 3\n\n\t\n\nA partir del 17 de julio de 2013 (diario oficial La Gaceta número 137). Versión actualmente vigente\n\n\t\n\nSe modifican los incisos 1) y 2):\n\n“…1) La viabilidad (licencia) ambiental, una vez otorgada tendrá una vigencia máxima de cinco años de previo al inicio de la actividad, obra o proyecto.\n\n \n\nEn caso de que durante el plazo de vigencia hayan ocurrido variantes evidentes en las condiciones exógenas que se evaluaron al momento de otorgar la viabilidad ambiental, la Nombre3456 podrá solicitar de oficio al desarrollador interesado una actualización de los instrumentos de evaluación ambiental presentados o una certificación de que las condiciones ambientales que fueron evaluadas inicialmente en el proyecto no han variado con respecto a esas condiciones exógenas actuales y que se mantiene vigente la evaluación realizada. Esta certificación será emitida por el regente o un consultor competente con las disciplinas involucradas en la evaluación inicial y deberá presentarse en el plazo de 30 días hábiles, a partir de la notificación de dicha solicitud por parte de la SETENA. En caso de no presentar en el plazo indicado esta certificación, se aplicará lo dispuesto en el artículo 264 de la Ley General de Administración Pública. La Nombre3456 podrá realizar de oficio las gestiones que estime pertinentes para verificar si ha existido alguna variación de las condiciones exógenas. En caso de que, en los plazos establecidos, no se inicie la fase constructiva ni operativa de las actividades, obras o proyectos que cuenten con Viabilidad Ambiental el desarrollador deberá requerir, de previo al vencimiento del plazo, una prórroga de su vigencia ante la Nombre3456 con justificación de las razones válidas que motiven la solicitud, conforme con los requisitos señalados en el artículo 258 de la Ley General de la Administración Pública. Esta prórroga solo se otorgará si las condiciones exógenas no han variado.\n\n \n\n2) Las actividades, obras o proyectos que se encuentren en operación o cuenten con EIA aprobado estarán sujetos, conforme a lo que establece la Ley Orgánica del Ambiente y el presente reglamento, a un proceso de control y seguimiento ambiental en los términos establecidos en el presente reglamento…”\n\n \n\n\n\n\n38024, Art 1\n\n\t\n\nA partir del 20 de noviembre de 2013 (diario oficial La Gaceta número 224) y hasta la sentencia de la Sala Constitucional de fecha 26 de abril de 2017, que se cita seguidamente.\n\n\t\n\nEstablece regla transitoria para las normas impugnadas en la acción de inconstitucionalidad n° 13-008478-0007-CO, entre ellas el art. 46:\n\n“…Transitorio Único: Hasta tanto la Sala Constitucional resuelva en definitiva la Acción de Inconstitucionalidad tramitada bajo expediente Nº 13-008478-0007-CO, en contra de las reformas al inciso 4 del artículo 3, el artículo 4 bis, el artículo13, el inciso 1) del artículo 46 y el anexo 2, todos del reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), Decreto Ejecutivo N° 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, de 24 de mayo del 2004, según adición y modificación efectuada por medio del presente decreto ejecutivo; se continuarán aplicando las disposiciones anteriores a la presente modificación y ampliación…”\n\n \n\n\n\n\nSentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia N° 2017-5994 de las 11:00 horas de 26 de abril de 2017.\n\n \n\n\t\n\nSentencia mediante la que se resuelve de manera definitiva la acción de inconstitucionalidad n° 13-008478-0007-CO. Allí se declara sin lugar la acción, por concluir ese Alto Tribunal en el considerando X que: “…En cuanto al alegato de inconstitucionalidad del artículo 46 inciso 1) del Reglamento impugnado, se debe declarar sin lugar la acción, pues aunque ciertamente se observa que la reforma introducida amplía el plazo de la viabilidad ambiental de dos a cinco años, ni ello constituye per se una disminución del nivel de tutela ambiental, ni los accionantes aportan elementos técnicos o científicos, que concluyan que la ampliación de la vigencia de la viabilidad ambiental en tres años sea desproporcionada o irracional…”\n\nEn ese sentido y según se tuvo por demostrado, la viabilidad ambiental otorgada mediante resolución número 2966-2009-SETENA del 16 de diciembre de 2009, se regiría por la tercera versión del artículo 46 RGPEIA, es decir, según la reforma operada a la norma original por los decretos ejecutivos n° 32734 y 34688. Conforme se expuso anteriormente, la reforma operada por el decreto 34688 consistió en la ampliación del artículo mediante la adición de un inciso tercero que venía a regular “…actividades, obras o proyectos que se encuentren en operación y que cuente con EIA aprobado…”, aspecto que resulta ajeno al objeto del presente proceso, lo cual hace innecesario ahondar en su análisis. En lo que respecta a la primera reforma, operada ésta por el decreto 32734, aquí se establecieron básicamente dos diferencias, la primera, modificó la figura de la convalidación de la viabilidad por su prórroga y la segunda, estableció que la prórroga debía gestionarse mientras se estuviera dentro del plazo de la licencia ambiental, no una vez vencida la misma, tal y como se disponía anteriormente.-\n\nVII.-         EL VENCIMIENTO O EFICACIA TEMPORAL DE LA VIABILIDAD AMBIENTAL.- Por eficacia del acto administrativo, comprendemos en términos generales, el despliegue de las consecuencias previstas en el contenido del acto, esto es, la creación, modificación o extinción de situaciones jurídicas dispuestas en la decisión administrativa. En la sentencia de esta Sección número 116-2014-VI de las 16:00 horas del 31 de julio del 2014, se explicó sobre la eficacia del acto administrativo lo siguiente: “…Por su parte, el segundo concepto que interesa -la eficacia- atiende a la capacidad actual o potencial del acto administrativo para producir los efectos jurídicos previstos por el ordenamiento jurídico, de manera que para que ello se de, requiere del cumplimiento de ciertos requisitos, tales como la comunicación -artículo 140 de la Ley General de la Administración Pública- o el sometimiento de una aprobación o autorización posterior de parte de otro órgano o al cumplimiento de ciertas condiciones suspensivas (artículo 145 de la Ley General de la Administración Pública) […] En este sentido, es indudable que la eficacia es el complemento indispensable de la validez del acto administrativo, en tanto, sino no es eficaz, no despliega sus efectos, y cualquier actuación técnica o material tendente a su ejecución sería ilegítima…” (Resaltado no es del original). Ahora bien, la eficacia de la conducta administrativa formal se ve afectada por distintas razones: por el objeto de la petición o acto inicial del procedimiento administrativo, en razón de la competencia del órgano que lo emite (puede restringirse en virtud del tiempo, la materia, el territorio o el grado), según la finalidad del acto (sujeción del contenido por modo, condición, término o requisitos de eficacia), en atención a las personas a las que va destinado (interno o externo y de alcance general o concreto), y finalmente, en relación al tipo de situación jurídica a la que da origen (favorables o desfavorables). Así, precisamente, es que puede comprenderse lo dispuesto en el artículo 132.4 LGAP: “…Su adaptación [del contenido] al fin se podrá lograr mediante la inserción discrecional de condiciones, términos y modos, siempre que, además de reunir las notas del contenido arriba indicadas, estos últimos sean legalmente compatibles con la parte reglada del mismo…”. En lo que interesa, la eficacia de los actos administrativos es susceptible de ser limitada en el tiempo, restringiendo el despliegue de sus consecuencias a distintas hipótesis: primero, confinadas a un único momento en el tiempo, de modo que aquellas se tornan permanentes e irreversibles (salvo supuestos de supresión jurisdiccional o administrativa), en cuyo caso llamamos a esa eficacia “instantánea”, por ejemplo, tratándose de actos ablatorios; o bien, puede que los efectos se mantengan o prolonguen a lo largo de un período determinado, dispuesto en el contenido del acto o por imposición del ordenamiento jurídico, permitiendo el ejercicio continúo de una situación jurídica, de allí justamente que se le denomine eficacia “continuada” o de “efectos continuados”, supuesto típico de las autorizaciones administrativas; y finalmente, podemos hablar de la eficacia “indefinida”, que es característica de los actos de conocimiento, la cual puede extenderse de manera indeterminada en el tiempo, en el tanto no se modifique el hecho jurídico o el ordenamiento que por su medio se hace constar, por ejemplo, una certificación de nacimiento o una certificación de bienes inmuebles. La extinción de la eficacia en el tiempo de los actos administrativos o “vencimiento” de los efectos jurídicos del acto -que es lo que interesa para la resolución de este asunto-, viene dada por la naturaleza misma de la eficacia del acto. En el supuesto de los actos de efectos instantáneos, éstos quedan definidos de manera perenne en el instante en que se manifiestan; en el caso de la eficacia indefinida en el tiempo, su extinción ocurre por la modificación de la circunstancia sobre la que se da fe; y por último, los efectos continuados vencen por el transcurso del período al que sujetan la situación jurídica que disponen. Es importante no confundir en el caso de los actos instantáneos de tipo favorable y constitutivos, la situación jurídica que resulta creada, con la facultad para ejercerla, ya que la primera es permanente e irreversible, quedando incorporada definitivamente a la esfera jurídica de su destinatario en el mismo momento de su emisión; sin embargo, la segunda no comparte estos rasgos, pues el derecho de acción asociado a la misma sí puede estar sujeto a hipótesis de prescripción o caducidad. Es decir, una cosa es la situación constituida con el acto, por ejemplo el otorgamiento o extinción de un derecho subjetivo, y otra muy distinta, es el ejercicio de ese derecho o la reacción frente a su ablación, que podrían perfectamente caducar o prescribir según lo imponga el ordenamiento jurídico. Para este Tribunal, este preámbulo resulta indispensable a manera de primera precisión para el uso del vocablo “caducidad” contenido en la pretensión del presente proceso y que ha sido de tratamiento indiscriminado por las partes, aunque en especial de la accionante. Esta palabra admite en el Derecho Público, una multiplicidad semántica que la hace de difícil tratamiento en la práctica y este caso, es un ejemplo más de ese tratamiento equívoco. Como hemos dicho, la eficacia temporal de un acto administrativo corresponde a su vencimiento, mientras que el ejercicio de o la reacción ante la situación jurídica que se crea con éste, es lo que puede estar sujeto a las figuras de la prescripción o de la caducidad. Por consiguiente, es incorrecto afirmar que ha ocurrido la “caducidad” de una autorización administrativa, a lo sumo lo que podríamos aseverar es que ésta ha “vencido” o que han cesado sus efectos jurídicos, precisamente, por haberse extinguido éstos en su dimensión temporal. Asimismo, en aras de una mayor precisión, debemos recordar también que el vocablo “caducidad” tiene otros sentidos en el Derecho Público, por ejemplo, en las relaciones jurídico – procesales, ha estado asociado con formas anormales del terminación del proceso o del procedimiento administrativo (art. 340 LGAP, art. 57 de la Ley N° 9342, nuevo Código Procesal Civil, art. 68 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, étc), como forma de extinción de situaciones jurídicas surgidas al amparo de concesiones administrativas (Art. 62 Código de Minería, art. 24 Ley N° 3503, Ley Reguladora del Transporte Remunerado de Personas en Vehículos Automotores, art. 15 Ley N° 7593, Ley de ARESEP, étc), inclusive, por vía de excepción y justamente, como fiel reflejo del uso tan abierto y equívoco que se le ha dado a este término, el legislador lo ha utilizado también en el sentido que han apuntado las partes en este caso, concretamente, en la Ley N° 8642, Ley General de Telecomunicaciones, en el artículo 25 inciso b) relacionado con la caducidad de autorizaciones administrativas, aunque paradójicamente esa misma Ley en el siguiente artículo, esto es, el numeral 26, establece a la caducidad como una forma de extinción de permisos de uso de bandas de frecuencias del espectro radioeléctrico, que es una categoría de dominio público. Con esto lo que queremos apuntar, es que salvo casos de excepción establecidos por Ley, la caducidad no es un instituto del Derecho Público que pueda utilizarse para hacer referencia a la extinción en el tiempo, de la eficacia de un acto administrativo, toda vez que la caducidad implica necesariamente un término estricto que no es susceptible de suspensiones, interrupciones, prórrogas o cualquier otro mecanismo de flexibilización (véanse sobre el tema, los votos de esta Sección número 177-2016-VI de las 15:55 horas del 29 de noviembre del 2016 y 88-2017-VI de las 15:20 horas del 10 de julio del 2017), de modo que, a la luz del artículo 46 RGPEIA que se analiza en este caso, sería contradictorio aceptar la figura de la caducidad cuando la norma posibilita que el plazo sea objeto de prórroga, o incluso, tal y como se demostró en el hecho probado n° 11, la práctica de parte de la Nombre3456 de aceptar suspensiones de plazos relacionados con la vigencia de las viabilidades ambientales que otorga. Si efectivamente, el plazo de dos años que se establecía en la versión que se estudia del numeral 46 del decreto 31849, fuera realmente uno de caducidad, la situación sería muy distinta pues la posibilidad de prorrogar o suspender los plazos de vigencia de las viabilidades ambientales resultaría contraria a Derecho, sin embargo, la Ley n° 7554 de 04 de octubre 1995, Ley Orgánica del Ambiente (LOA), la cual regula el instituto del Evaluación de Impacto Ambiental en los artículos 17 a 24 y al órgano de la Nombre3456 y sus competencias, en los artículos 83 a 97, no sólo no establece disposición alguna relacionada con la eficacia temporal de la viabilidad ambiental, sino que tampoco impone a la caducidad, como el medio o forma de extinción de este tipo de autorización administrativa, de modo que deja sometida a la Administración Ambiental a las reglas generales antes descritas. Por consiguiente, queda claro para este Tribunal, que el plazo de dos años previsto en el artículo 46 RGPEIA, hace referencia a la eficacia en el tiempo de la viabilidad, o sea, al vencimiento de sus efectos jurídicos, lo cual torna a este tipo de actos en uno de efectos continuados. Esta Cámara tiene en cuenta sobre este punto, primero, que la Procuraduría General de la República mediante dictámenes vinculantes número C-189-2011 del 16 de agosto de 2011, C-285-2013 del 5 de diciembre del 2013 y C-293-2013 del 10 de diciembre de 2013, ha reconocido también esta naturaleza de los actos de viabilidad ambiental y segundo, que lleva razón uno de los alegatos esgrimidos por la representación de la empresa codemandada EBI, respecto a que no es procedente hablar de caducidad de la viabilidad ambiental, pero eso sí, en el entendido de que no es la figura o instituto jurídico que se debe aplicar al caso concreto, pues es evidente y ha sido aceptado pacíficamente por las partes, que el meollo de este proceso pasa por determinar si el plazo de vigencia de la viabilidad ambiental dada por resolución 2966-2009-SETENA ha transcurrido o no, o en otras palabras, si sigue surtiendo efectos jurídicos o no, con lo que aquel alegato no puede llevar a la desestimación de la demanda, sino simplemente a la precisión de la terminología jurídica que se debe aplicar.- \n\nVIII.-        ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO.- El alegato utilizado por la parte actora para fundamentar la petición de que se declare la “caducidad” (sic – en tanto este término debe entenderse como la cesación de la vigencia del acto administrativo) de la viabilidad o licencia ambiental, parte de que el artículo 46 RGPEIA en la versión vigente al momento de la resolución n° 2966-2009-SETENA, establecía un plazo máximo de dos años contados a partir de su otorgamiento, plazo que si bien resultaba prorrogable, en el caso de Nombre125807 dicha prórroga no fue solicitada, ni tampoco fue suspendido el plazo por parte de SETENA, por lo que la viabilidad se encuentra vencida. Sostiene que el conteo del plazo debe darse de esa manera, además, por cuanto el paso del tiempo y la modificación de las condiciones en el lugar del proyecto, implican que los estudios técnicos en los que se fundamenta la viabilidad, queden desfasados. Por el contrario, tanto la representación del Estado, como la de la empresa codemandada Nombre125807 han opuesto la defensa de falta de Derecho basadas en que el punto de partida para el conteo del plazo es al momento en que aquel acto adquirió firmeza, lo que ocurrió no con su emisión, sino con la resolución de todas las impugnaciones formuladas contra este, por lo que la viabilidad no se encuentra vencida. Fundamentan esta posición en los principios precautorio y preventivo en materia ambiental, en la inaplicabilidad del artículo 148 LGAP y en la consideración de que los estudios en los que basa la viabilidad no están desfasados. Así las cosas, iniciaremos primero con el examen de lo pretendido, y luego con los argumentos de descargo. Para el momento en que se emitió y se comunicó el acto administrativo en cuestión, esto es la resolución administrativa n° 2966-2009-SETENA, los días 16 y 18 de diciembre (hecho probado n° 3), la versión vigente del artículo 46 RGPEIA, era la que estaba reformada por los decretos 32734 y 34688 y se componía de tres incisos, de los cuales resulta de interés para este caso, únicamente el inciso primero, que disponía a esa data lo siguiente: “…1) La viabilidad (licencia) ambiental, una vez otorgada tendrá una validez máxima de dos años de previo al inicio de actividades de la actividad, obra o proyecto. En caso de que, en ese plazo, no se inicien las actividades, el desarrollador deberá requerir, de previo al vencimiento, una prórroga de su vigencia ante la Nombre3456, conforme con el procedimiento que se establecerá en el Manual de EIA…”  (Resaltado no es del original). Pese a las discusiones que se han mantenido en este proceso, para este Tribunal la norma resulta diáfana en cuanto a los alcances del plazo o eficacia en el tiempo del acto, que es de naturaleza perentoria, de allí que se le otorgara un carácter de máximo, aunque susceptible de prórroga y se determina a su vez, que el punto de inicial de su conteo es con su otorgamiento: “…La viabilidad (licencia) ambiental, una vez otorgada…”, no dice la norma que una vez confirmada o en firme, de manera que el plazo literalmente inicia al otorgarse el acto. Además, el tema de la vigencia se estableció en el punto décimo de la parte dispositiva de la resolución n° 2966-2009-SETENA: “…DÉCIMO: La vigencia de esta viabilidad será por un período de DOS AÑOS para el inicio de las obras. En caso de no iniciarse las obras en el tiempo establecido, se procederá a aplicar lo establecido en la legislación vigente…” (Resaltado no es del original). Así, debe entonces entenderse en ese punto, que la viabilidad regía con su otorgamiento. Adicionalmente, en procura de la correcta identificación del momento en que ocurrió esto, tenemos que partir de que la viabilidad ambiental es un acto administrativo de doble efecto, pues al mismo tiempo es una conducta administrativa favorable y de gravamen, en tanto a su destinatario no sólo le crea una situación jurídica activa, sino que además le impone deberes y obligaciones, como por ejemplo, el pago de la garantía ambiental o el nombramiento de un regente, entre otras. De esta manera, el surgimiento de la eficacia queda supeditada a la comunicación del acto, por la regla general del 140 LGAP. La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia en el voto 1070-F-S1-2009 de las 11:50 horas del 16 de octubre de 2009, a propósito de una concesión minera reconoció este carácter de doble efecto de ciertos actos administrativos: “…en este punto resultan fundamentales las disposiciones del canon 140 de la LGAP recién transcrito, ya que enumera dos circunstancias posibles respecto a la eficacia del acto administrativo. La primera, donde los efectos los produce luego de comunicado. La segunda, para el caso en que se concedan tan solo derechos, donde los causa desde su adopción. La concesión de explotación en cauce de dominio público, trae aparejada no solamente derechos sino que también una serie de obligaciones enumeradas en el artículo 34 del Código de Minería. De ahí, sus efectos según lo establecido por la norma, no se producen desde su adopción, sino que, deberá serlo como lo indica en su parte primera “después de comunicado al administrado”. Para dilucidar esto último, de manera que se conozca de modo preciso desde cuándo adquiere su eficacia, ha de considerarse lo establecido en el inciso 1. del numeral 141 de la LGAP, en relación con la normado en el inciso 3. del ordinal 256 ibídem, que a la letra expresan: 141. 1. “Para ser impugnable, administrativa o jurisdiccionalmente, el acto deberá ser eficaz. En todo caso la debida comunicación será el punto de partida para los términos de impugnación del acto administrativo”. Y, el 256. 3. “Los plazos empezarán a partir del día siguiente a la última comunicación de los mismos o del acto impugnable, caso de recurso” (la negrita es suplida). Es claro, la necesidad de notificación del acto administrativo y que el plazo se ha de contar al día siguiente de que se impuso de su contenido al administrado…” (El resaltado no es del original). De este modo, en aquellos casos donde el contenido del acto dispone situaciones jurídicas que de alguna manera resulten negativas para su destinatario, implica necesariamente que el efecto del mismo ocurra a partir de la comunicación. En este caso, la viabilidad ambiental dispuesta en la resolución n° 2966-2009-SETENA fue notificada a su destinatario el día 18 de diciembre de 2009, por lo que su eficacia surge a partir de ese instante y acorde además con los elencos de hechos probados y no probados, este Tribunal tiene por acreditado que el vencimiento de la misma debió ocurrir dos años a partir de esa data, toda vez que en ese período la empresa Nombre125807 no solicitó prórroga alguna, ni tampoco la Nombre3456 determinó la suspensión del plazo, o al menos esto no fue acreditado por las demandadas pese a ser su carga probatoria, ni tampoco se desprende de las pruebas admitidas en los autos. Pasaremos de inmediato al estudio de los alegatos formulados por los demandados.-\n\nIX.- ANÁLISIS DE LOS ALEGATOS DE LA PARTE DEMANDADA.- Una vez determinadas las reglas en relación con la vigencia de la viabilidad ambiental, procederemos seguidamente a examinar los alegatos de descargo establecidos por las partes demandadas, a efectos de concluir si ésta se encuentra vencida o no. En primer lugar, los demandados critican el argumento de la actora en relación con el desfase de los estudios técnicos en los que se fundamentó la viabilidad, al respecto, este Tribunal observa que en efecto llevan éstos razón en su descargo, toda vez que pese a que el representante de la actora señala que hay una variación “dramática” de las circunstancias en el sitio donde se planea llevar a cabo el proyecto, no hay prueba que permita respaldar dicha aseveración, con lo cual resulta inatendible esa línea de argumentación en específico. En segundo lugar, consideran tanto Nombre125807 como el Estado, que el punto de inicio del conteo del plazo de dos años otorgado en la licencia ambiental inicia con la firmeza del acto. De los alegatos dados, se pueden sintetizar dos razones fundamentales de esta teoría de la parte demandada: a) Estiman ambas que no se pueden iniciar las obras constructivas si aún se están revisando las condiciones con las que se otorgó la viabilidad, por lo que en atención a los principios preventivo (EBI) y precautorio (El Estado), primero se debe agotar la discusión administrativa antes de darle eficacia al acto. b) La representación del Estado alega, adicionalmente, que es inaplicable a este caso el artículo 148 LGAP. En su criterio, Nombre3456 no puede ejecutar una viabilidad o licencia ambiental, ni tampoco el particular, que a lo sumo sólo la utiliza para gestionar un permiso de construcción ante la Municipalidad respectiva. Para la representación del Estado, el artículo 148 sólo busca que los actos administrativos que dicta la Administración puedan ejecutarse aún con recursos pendientes, con el propósito de garantizar la eficiencia y la eficacia en la gestión pública, por lo que sólo está pensado para los entes y órganos públicos y no para los particulares. Sobre este punto, para este Tribunal ninguna de las razones dadas resultan atendibles y los alegatos deben ser rechazados por improcedentes, ya que los principios ambientales no permiten sostener la conclusión a la que arriban los demandados, ni tampoco lo permite la supuesta inaplicabilidad a este tema de lo dispuesto en el artículo 148 de la Ley General de la Administración Pública. Seguidamente, procederemos a exponer los motivos que permiten llegar a esta conclusión.-\n\nX.-   LOS PRINCIPIOS PREVENTIVO Y PRECAUTORIO EN MATERIA AMBIENTAL.- Para iniciar con el tema de los principios ambientales citados por los demandados, debemos partir del reconocimiento que tanto los enfoques o principios preventivo y precautorio son al final de cuentas, manifestaciones relacionadas con la gestión sostenible de los riesgos ambientales que se generan con el desarrollo de las actividades humanas sobre un determinado ecosistema, desde una perspectiva ex – ante y como parte de la función pública ambiental del Estado. Con esto queremos decir, que ante las actividades humanas que son susceptibles de generar potencialmente un impacto ambiental negativo, la Administración Ambiental está dotada de potestades que le facultan para evitar, contener, mitigar y reparar ese impacto, desde su origen hasta su culminación, entiendo por tal el ciclo que inicia con el diseño, la ejecución, la operación y el cierre de la actividad o proyecto en específico. La distinción entre el preventivo y el precautorio se halla en el grado de riesgo ambiental que se pretende  gestionar, recordando que éste se encuentra compuesto de dos variables esenciales a prever o medir: la probabilidad de materialización de un peligro y la magnitud del impacto ambiental potencial, en la hipótesis de que éste se llegara manifestar; siendo que para ambas, el grado de información científica disponible resulta crítica. El principio preventivo se enmarca en aquellos supuestos en los cuales la información disponible permite prever ambas variables y disponer de medidas para minimizar el peligro o para reducir el impacto en caso de que se materialice. Opera en el marco clásico del ejercicio del poder de policía por motivos de salud pública, donde la Administración ha actuado de cara a actividades donde se tiene certeza científica acerca de su peligrosidad. Por su parte, el principio precautorio supera el marco tradicional de tutela y se enmarca en la esfera de la incertidumbre científica, que se produce cuando hay carencia de información o la misma resulte contradictoria entre sí, de modo que no es posible prever o medir de manera fiable las variables antes indicadas. La innovación que presentó este esquema, consistió en que previo a su reconocimiento y posterior positivización, la Administración Pública estaba impedida para imponer medida alguna en situaciones de incertidumbre, pues al amparo del principio de la autonomía de la voluntad (Art. 28 CPOL) únicamente estaban sujetas a la acción de la Ley, aquellas acciones que “no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero”, lo que implicaba el conocimiento certero del daño o de su probabilidad. Con el principio precautorio, la Administración queda autorizada para el ejercicio de las potestades de tutela ambiental, en aquellos casos donde no haya conocimiento científico que permita determinar la probabilidad del peligro, pero donde la magnitud de éste, en caso de manifestarse sea “grave e irreversible”. La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia en sentencia número 1579-F-S1-2013 de las 09:10 horas del 18 de noviembre de 2013, estableció sobre este tema lo siguiente: “…De conformidad con la doctrina, en esta materia no solo existen riesgos ciertos, sino también puede existir incertidumbre científica respecto del alcance de algunos daños. Este postulado, entonces, exige que, cuando una duda razonable surja en relación con la peligrosidad de cualquier actividad de repercusiones ambientales o a la salud humana, se evite, o se tomen las medidas pertinentes para que ese eventual daño, científicamente no comprobado todavía, no llegue a producirse. Dos son sus presupuestos: falta de certidumbre científica y la amenaza de daño. De manera explícita se encuentra recogido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, o Declaración de Río: “ Principio 15.- Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”. Por su parte, la Ley de Biodiversidad, número 7788 del 30 de abril de 1998, dispone: “ARTÍCULO 7.- Definiciones. […] Biodiversidad: variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, ya sea que se encuentren en ecosistemas terrestres, aéreos, marinos, acuáticos o en otros complejos ecológicos. Comprende la diversidad dentro de cada especie, así como entre las especies y los ecosistemas de los que forma parte. / Para los efectos de esta ley, se entenderán como comprendidos en el término biodiversidad, los elementos intangibles, como son: el conocimiento, la innovación y la práctica tradicional, individual o colectiva, con valor real o potencial asociado a recursos bioquímicos y genéricos, protegidos o no por los sistemas de propiedad intelectual o sistemas sui generis de registro. […] ARTÍCULO 11.- Criterios para aplicar esta ley. Son criterios para aplicar esta ley: 1.- Criterio preventivo: Se reconoce que es de vital importancia anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de biodiversidad o sus amenazas. 2.- Criterios precautorio o indubio pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección. 3.- Criterio de interés público ambiental: El uso de los elementos de la biodiversidad deberá garantizar las opciones de desarrollo de las futuras generaciones, la seguridad alimentaria, la conservación de los ecosistemas, la protección de la salud humana y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. […]” En este sentido, la Sala Constitucional, en el fallo 1250-99 de las 11 horas 24 minutos del 19 de febrero de 1999, señaló: “[...] La prevención pretende anticiparse a los efectos negativos, y asegurar la protección, conservación y adecuada gestión de los recursos. Consecuentemente, el principio rector de prevención se fundamenta en la necesidad de tomar y asumir todas las medidas precautorias para evitar contener la posible afectación del ambiente o la salud de las personas. De esta forma, en caso de que exista un riesgo de daño grave o irreversible –o una duda al respecto-, se debe adoptar una medida de precaución e inclusive posponer la actividad de que se trate. Lo anterior debido a que en materia ambiental la coacción a posteriori resulta ineficaz, por cuanto de haberse producido ya las consecuencias biológicas socialmente nocivas, la represión podrá tener una trascendencia moral, pero difícilmente compensará los daños ocasionados en el ambiente”. (Lo subrayado no es del original). También, pueden consultarse, entre otros, los fallos de ese órgano jurisdiccional nos. 9773-00 de las 9 horas 44 minutos del 3 de noviembre de 2000 y 1711-01 de las 16 horas 32 minutos del 27 de febrero de 2001. Luego, en el fallo 3480-03 de las 14 horas 2 minutos del 2 de mayo de 2003, precisó aún más dicho concepto: “Bien entendido el principio precautorio, el mismo se refiere a la adopción de medidas no ante el desconocimiento de hechos generadores de riesgo, sino ante la carencia de certeza respecto de que tales hechos efectivamente producirán efectos nocivos en el ambiente.” (Lo subrayado es suplido). De igual manera, en el fallo 6322-2003 de las 14 horas 14 minutos del 3 de julio de 2003, indicó: “[...] 4.- Principio precautorio : […] El término prevención deriva del latín ‘praeventio’, que alude a la acción y efecto de prevenir, a aquellas preparaciones y disposiciones que se hacen anticipadamente para evitar un riesgo o ejecutar una cosa. La prevención pretende anticiparse a los efectos negativos, y asegurar la protección, conservación y adecuada gestión de los recursos. Consecuentemente, el principio rector de prevención se fundamenta en la necesidad de tomar y asumir todas las medidas precautorias para evitar o contener la posible afectación del ambiente o la salud de las personas. De esta forma, en caso de que exista un riesgo de daño grave o irreversible -o una duda al respecto-, se debe adoptar una medida de precaución e inclusive posponer la actividad de que se trate. Lo anterior debido a que en materia ambiental la coacción a posteriori resulta ineficaz, por cuanto de haberse producido ya las consecuencias biológicas y socialmente nocivas, la represión podrá tener una trascendencia moral, pero difícilmente compensará los daños ocasionados al ambiente.” En igual sentido, pueden consultarse, de esa Cámara, el voto no. 2008-17618 de las 11 horas 51 minutos del 5 de diciembre de 2008 y, de esta Sala la sentencia no. 1261 de las 11 horas del 10 de diciembre de 2009….” (Resaltado no es del original).-\n\nXI.- CONTINUACIÓN.- Una vez dadas estas definiciones y precisados los alcances de estos principios, podemos observar cómo los argumentos de las partes no constituyen alegatos que razonablemente permitan sostener que el plazo de la viabilidad ambiental corra con su firmeza. En primer lugar, como se expuso ut supra (Considerando VIII), por el artículo 140 LGAP la regla es que la viabilidad ambiental, al igual que todo acto administrativo, cobra efecto en el momento en que se comunica a su destinatario. Si aducimos –tal y como lo hacen los demandados– que en este caso en particular no es así y sostenemos que existe una salvedad a la regla, entonces, conforme al principio general de Derecho de que quien alegue una excepción tiene la carga de demostrarla (Art. 317 CPC), los accionados se encontraban en el deber de acreditar tal cosa, sin embargo, no lo lograron en criterio de este Tribunal. Los demandados basan la excepción alegada en que los principios arriba reseñados revierten la regla general, de modo tal que tornan ineficaz la viabilidad ambiental. Sin embargo, como hemos venido explicando no hay norma alguna que establezca tal cosa y los principios en cuestión, tampoco tienen la virtud de generar el efecto alegado. La evaluación de impacto ambiental (EIA) es uno de los medios por los cuales se instrumentaliza el principio preventivo, ya que obedece ante situaciones donde hay certeza respecto del riesgo ambiental, de tal modo que la Administración puede imponer todas aquellas medidas necesarias para garantizar que se evite, mitigue o repare el impacto ambiental negativo que se puede producir a raíz de la actividad autorizada (Art. 3.39 RGPEIA).  Esta Sección, en el voto número 121-2015-VI de las 14:55 horas del 22 de julio de 2015, estableció al respecto: “…La Evaluación de Impacto Ambiental, que deriva del artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente, se constituye como un procedimiento que ostenta una compleja convergencia de variables jurídico-técnico-administrativas, cuya finalidad no es otra que la medición, identificación, predicción o proyección de los impactos que una determinada actividad humana producirá, con probabilidad, en el ambiente, caso de que sea llevado a cabo o se concretice su ejecución material. Dicho procedimiento se emite como base a un requerimiento previo de un procedimiento autorizatorio posterior y se formula por parte de las Administraciones Públicas competentes, con experticia en los menesteres ambientales. Así visto, es el procedimiento en virtud del cual, se estiman los efectos y consecuencias que un proyecto de obra o actividad humana va a generar en el ambiente, que constituye un importante mecanismo de ejercicio de política ambiental, que tiene una aplicación directa e inmediata en las actividades productivas, de manera que logre la armonía y compatibilidad de esas explotaciones económicas o sociales, con la preservación del medio, dentro de una visión de sostenibilidad o desarrollo sostenible. Desde luego que este impacto ambiental debe ser objeto de medición, lo que se materializa en distintos instrumentos que la misma normativa establece, entre éstos, los estudios de impacto ambiental y las licencias de viabilidad ambiental...” (Resaltado no es del original). Así las cosas, si la Administración tenía certeza sobre la causación de un impacto ambiental a raíz del proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza”, podía disponer que en el mismo instrumento de evaluación ambiental se incorporaran todas aquellas medidas necesarias para evitar, mitigar o contener dicho impacto. En consecuencia, ¿Qué sentido tendría para la misma Administración disponer una “medida de prevención” consistente en inhibir los efectos de la viabilidad ambiental, cuando per se es un instrumento de prevención? La única manera en que esto podría tener alguna lógica, sería en aquellos casos donde terceros aleguen –con posterioridad al acto, por ejemplo, en forma recursiva- que las medidas preventivas contenidas en el instrumento o en la viabilidad, fueran insuficientes o inadecuadas en atención al riesgo ambiental que se debe gestionar, pero eso es muy distinto, a la ineficacia tácita y originaria de la viabilidad ambiental que propone el Estado y el Desarrollador, y que además carece de sustento normativo. Dicha hipótesis resultaría por demás contraria a los artículos 17 a 20 LOA, donde se establece que las resoluciones de la SETENA: “…Serán obligatorias tanto para los particulares, como para los entes y organismos públicos…”, que en el caso de las viabilidades ambientales, se constituyen en un “…requisito indispensable para iniciar las actividades, obras o proyectos…”, y que dotan a dicha Administración de la competencia para establecer “…instrumentos y medios para dar seguimiento al cumplimiento de las resoluciones de la evaluación de impacto ambiental…”. En relación con el principio precautorio, el representante del Estado alega que resulta aplicable porque no hay certeza en cuanto a si la viabilidad o licencia ambiental está bien otorgada o no, por lo cual se debe agotar primero los recursos administrativos antes de darle eficacia a la viabilidad, a fin de evitar daños ambientales. Indicó en las conclusiones: “…hasta ese momento, hasta que se tiene por agotados todos  los recursos y definitivamente se tiene que la viabilidad ambiental fue debidamente otorgada, hasta ese momento, empezará a regir el plazo de dos años…” (escuchar grabación de la audiencia preliminar del 07 de abril de 2016 de las 1:45:30 hasta 1:45:43).  Este Tribunal no puede compartir este razonamiento, por los siguientes motivos: uno, implica desvirtuar la potestad de autotutela administrativa; dos, la Administración nunca emitió una medida precautoria tal cual; tres, nunca se acreditó duda a nivel científico; y cuatro, la Administración Ambiental y SETENA, no pierden sus potestades de fiscalización y control. La potestad de autotutela administrativa corresponde a la posibilidad que tiene la Administración de definir sus propias situaciones jurídicas con independencia de la autoridad jurisdiccional, lo que implica principalmente la declaración de determinadas situaciones jurídicas, así como su cumplimiento o ejecución; por consiguiente, no es dable admitir como lo propone el Estado, que un acto administrativo se halle desprovisto originariamente de su ejecutividad sin norma escrita que lo autorice. Recordemos que la ejecutividad del acto administrativo es una consecuencia de la autotutela, y consiste en que la declaración contenida en la conducta formal válida y eficaz es obligatoria por sí misma, de modo que la Administración puede conminar al Administrado a acatarlo, sin que éste lo pueda desconocer válidamente. Téngase presente que el Administrado en todo caso y pese al carácter ejecutivo del acto, conserva la garantía fundamental de impugnarlo en la misma vía administrativa o en la jurisdiccional. Aseverar de manera general y abstracta que la viabilidad ambiental carece de ejecutividad, sin norma alguna que sustente la afirmación, resulta abiertamente improcedente; el principio precautorio, a diferencia de lo aquí sostenido, no está diseñado para revertir la ejecutividad de los actos administrativos, por el contrario, permite o habilita a la Administración Ambiental para adoptar todas aquellas medidas que sean necesarias para evitar o mitigar posibles consecuencias nocivas para el ambiente, derivadas de una actividad humana cuyo riesgo ambiental no se tiene certeza a nivel científico. Así, la aplicación del principio precautorio se lleva a cabo de manera activa y expresa, nunca de manera pasiva, presunta o tácita como lo indica el Estado, así lo establece el principio 15 de la Declaración de Río: “…la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas…”. En todo caso y aunque aceptáramos esta proposición de la representación estatal, se debe tener en mente que el principio en cuestión presupone la existencia de una duda científica, la cual debe estar acreditada en el caso concreto; pese a esto, el demandado –primero- no ha identificado a cuál medida precautoria se refiere, -segundo- no ha especificado cuál es la duda o incertidumbre a la que alude y -tercero-, aún asumiendo que está última referida a la ejecutividad de las viabilidades ambientales en general, es decir, como categoría de acto administrativo, esto último llevaría al extremo de aseverar que hay incertidumbre científica respecto de todas “…las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos…” (Art. 17 LOA), sin que exista fundamento técnico – jurídico para tal aseveración. El principio precautorio no debe ser utilizado como un comodín o una excusa para evadir la aplicación del ordenamiento jurídico administrativo, ni tampoco para negar al instituto mismo de la evaluación de impacto ambiental y el espíritu de prevención en que se fundamenta, que parte de aceptar y reconocer que el desarrollo mismo de las actividades humanas, sea que las califiquemos de económicas, culturales o sociales, tienen un efecto innegable en las condiciones del ambiente, por lo que en aras de garantizar un desarrollo sostenible, debe minimizarse su impacto negativo en los ecosistemas. De esta manera, las autorizaciones de viabilidad ambiental permiten una gestión sustentable del riesgo ambiental generado por las actividades humanas, mediante la “…armonización o de equilibrio aceptable, desde el punto de vista de carga ambiental, entre el desarrollo y ejecución de una actividad, obra o proyecto y sus impactos ambientales potenciales, y el ambiente del espacio geográfico donde se desea implementar….” (Art. 3.65 RGPEIA). Por esta razón, no se comprende cómo el Estado viene a cuestionar la efectividad de sus propios instrumentos de tutela, al decir que sólo mediante el agotamiento de los recursos administrativos, es posible tener certeza “…que la viabilidad ambiental fue debidamente otorgada…”. Además, es de recordar que la Administración Ambiental mantiene sendos mecanismos de control y fiscalización, que tampoco se ven afectados por la emisión de una viabilidad, pues por el contrario, ésta más bien da lugar a toda una etapa de vigilancia y seguimiento que implica el control de toda la actividad autorizada, incluso si ésta aún no inicia. Ejemplo de ello, son las visitas de inspección llevadas a cabo los días 23 de febrero y 30 de setiembre, ambos del año 2010 (hecho probado n° 5). Así las cosas y por todos los motivos desarrollados anteriormente, lo procedente es el rechazo de los alegatos dados por ambas partes en relación con la aplicación de los principios ambientales de prevención y precautorio para sustentar que el conteo del plazo establecido en la versión analizada del artículo 46 RGPEIA, debe iniciarse con su firmeza. Seguidamente, procederemos a examinar la otra línea argumentativa en relación con el artículo 148 de la Ley General de la Administración Pública.-\n\nXII.-         RESPECTO DE LA APLICABILIDAD DEL ARTÍCULO 148 LGAP.- En criterio del Estado, el artículo 148 LGAP no se puede aplicar en este caso porque Nombre3456 no debe ejecutar ningún acto derivado de la viabilidad ambiental, ni tampoco el particular, que a lo sumo se limita a solicitar un permiso de construcción ante la Municipalidad respectiva con base en la viabilidad. Para la representación del Estado, el artículo 148 sólo busca que los actos administrativos que dicta la Administración puedan ejecutarse, aún con recursos pendientes, a fin de garantizar la eficiencia y la eficacia del actuar administrativo, por lo que sólo está pensado para los entes y órganos públicos y no para los particulares. Ahora bien, el artículo en cuestión dispone lo siguiente: “…Los recursos administrativos no tendrán efecto suspensivo de la ejecución, pero el servidor que dictó el acto, su superior jerárquico o la autoridad que decide el recurso, podrán suspender la ejecución cuando la misma pueda causar perjuicios graves o de imposible o difícil reparación…” (Resaltado no es del original). Este artículo es otra de las manifestaciones de la ejecutoriedad del acto administrativo, que al igual que la ejecutividad anteriormente desarrollada, son a su vez derivaciones de la potestad de autotutela administrativa. Como dijimos arriba, la Administración está habilitada para definir sus situaciones jurídicas y hacerlas cumplir, en ese sentido, la ejecutoriedad posibilita a los entes y órganos públicos a ejecutar los actos administrativos válidos y eficaces aún en contra de la voluntad del administrado, sin necesidad de recurrir a los tribunales de justicia y pese a la interposición de los recursos administrativos que resulten procedentes contra dicha conducta. Al respecto, existe una reiterada jurisprudencia constitucional y contencioso – administrativa que coincide en la plena aplicación de este artículo como regla general, obviamente sujeto a la existencia de excepciones igualmente establecidas mediante ley de la República. Así la Sala Constitucional en sentencia número 2002-00928 de las 09:47 horas del 01 de febrero del 2002, dispuso “…Sobre los efectos de la impugnación del acto administrativo: en repetidos fallos emitidos por este Tribunal Constitucional se ha manifestado que los actos administrativos, una vez emitidos por la Administración, son ejecutivos y ejecutorios. Tales son principios básicos que informan al Derecho Administrativo y que orientan toda la función pública, y consisten en que una vez que son decretados los actos por la Administración, ésta puede por sí misma ejecutarlos, sin necesidad de acudir a las autoridades judiciales (artículo 146 de la Ley General de la Administración Pública), lo cual, en virtud del artículo 148 ídem implica que la interposición de los recursos ordinarios no suspende la ejecución de los actos administrativos, a menos que el superior decida en contrario para evitar perjuicios mayores o de imposible reparación….” (ver asimismo las sentencias de la Sala Constitucional N° 2015-04019 de las 09:05 horas del 20 de marzo de 2015, 2014-04307 de las 09:15 horas del 28 de marzo de 2014, 2006-14905 de las 14:51 horas del 10 de octubre de 2006, 2006-011611 de las 9:18 horas del 11 de agosto de 2006, 2004-09338 de las 09:50 horas del 27 de agosto de 2004 y 2003-01846 de las 14:59 horas de 05 de marzo de 2003, entre otras). Resulta de interés lo dicho recientemente por ese Alto Tribunal, en la sentencia número 2016-12496 de las 16:15 horas del 31 de agosto de 2016, que si bien corresponde a una acción de inconstitucionalidad incoada a propósito de reformas introducidas por la Ley de Fortalecimiento de la Gestión Tributaria, en ella la Sala dispuso la constitucionalidad de la ejecutoriedad del acto administrativo y del artículo 148 LGAP: “…Basten las citas jurisprudenciales precedentes, para dejar claro el criterio de esta Sala, en el sentido de que la ejecutividad y ejecutoriedad de los actos administrativos […] son principios que derivan de la presunción de legalidad de los actos administrativos y del principio de autotutela administrativa, que implica la potestad de la Administración para ejecutar forzosamente sus propios actos sin tener que acudir, para ello, ente la autoridad jurisdiccional, todo lo cual es acorde con el Derecho de la Constitución. En síntesis, la ejecutividad y ejecutoriedad de los actos administrativos […] es un Principio General del Derecho Administrativo, recogido en los artículos 146 y 148, de la Ley General de la Administración Pública-, que resulta, en todo, conforme con el Derecho de la Constitución y los Principios y Valores que lo informan. Desde este punto de vista, sería erróneo considerar que este principio, de algún modo, implique un obstáculo al acceso a la justicia para los administrados. […]  Es claro que, la impugnación de un acto administrativo, no enerva la potestad de su ejecución por parte de la Administración, sin que ello pueda interpretarse como una violación a los derechos constitucionales de acceso a la justicia, al debido proceso o al derecho de defensa. El administrado está facultado para presentar las impugnaciones pertinentes, bien sea en la propia vía administrativa, o acudir ante la jurisdicción contenciosa administrativa, ante la cual puede solicitar las medidas cautelares que estime conveniente, con lo cual se garantiza el acceso a la justicia y el derecho de defensa, según lo dicho….” (Resaltado no es del original). En materia de lo contencioso administrativo, podemos encontrar votos como el de la Sala Primera en sentencia N° 475-F-S1-2010 de las 10:50 horas del 15 de abril de 2010, o de parte del Tribunal de lo Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, en resoluciones número 34-2014-IV de las 08:30 horas del 21 de abril de 2014 y en particular, el voto de la Sección Sexta número 132-2016-VI de las 11:00 horas del 31 de agosto del 2016, en donde se dijo lo siguiente: “…Esta norma parte del principio de ejecutoriedad de los actos administrativos, que permite el despliegue de los efectos materiales propios de su contenido a partir y con la sola comunicación (válida) del acto (salvo el caso de eficacia en beneficio prevista en el canon 140 LGAP), pese a la formulación de recursos, pero que no resulta aplicable para los actos viciados de nulidad absoluta, respecto de los cuales, a tono con el mandato 149.3 de la misma Ley de previa cita, no se considerarán legítimos (a diferencia de los relativamente nulos, según artículo 176 LGAP). Siendo la regla esa máxima de ejecutoriedad, su excepción ha de estar establecida por regla expresa […] La circunstancia de haber apelado esa decisión final, no es óbice para esa ejecución, pues no existe norma de excepción que establezca que esas medidas recursivas produzcan, ipso iure, un efecto suspensivo. Por tesis de principio y salvo norma en contrario, como derivación de lo señalado por el canon 148 referido ut supra, los recursos administrativos son de naturaleza devolutiva, por lo que, al no contemplar la normativa aplicable a este caso un efecto diverso, no observa este Tribunal ilegalidad alguna en cuanto a la fecha de vigencia del despido. Tal y como en efecto señala el mandatario estatal, a propósito de la interpretación del mandato 44 del Estatuto de Servicio Civil, la Sala Constitucional señaló en el voto 2006-012632 del 30 de agosto del 2006: […] debe entenderse que el recurso de apelación en sede administrativa es una liberalidad del legislador y no una garantía constitucional, pues, según se sabe, los actos administrativos pueden ser impugnados y atacados –de todas formas- siempre en la vía jurisdiccional, así que no viola derechos fundamentales la norma que no admite apelación contra un acto administrativo, o la norma que no contempla el efecto suspensivo de una apelación planteada en sede administrativa…” (Resaltado no es del original).-  \n\nXIII.-        CONTINUACIÓN.-  A tenor de las anteriores dilucidaciones, para este Tribunal el alegato del Estado resulta improcedente y como tal debe ser rechazado. En primer lugar, pese a que lo pudiéramos decir respecto de la impugnabilidad o no de la viabilidad o licencia ambiental, que no es un tema objeto de este proceso, como hemos venido sostenido anteriormente, esta conducta forma parte de la categoría de los actos administrativos y como tal, comparte todas sus características y por tanto, se halla dotado de ejecutividad y ejecutoriedad, en virtud de la potestad de autotutela administrativa de la que también goza el órgano de la SETENA, de modo que se encuentra sometido plenamente a la disposición del artículo 148 LGAP. En este sentido, no se observa en el razonamiento del Estado la base para aducir que éste órgano no debe ejecutar ningún acto, o que no esté sujeto a la potestad de autotutela, ya que por el contrario, en los criterios vinculantes de la Procuraduría General de la República citados antes (C-189-2011, C-285-2013 y C-293-2013), se observa que ese órgano ha aceptado la posibilidad para la Administración de determinar la supresión oficiosa por nulidad absoluta, evidente y manifiesta de esta categoría de actos administrativos, conforme al numeral 173 LGAP. En refuerzo de lo hasta aquí señalado, según se observa en los numerales 19 y 20 LOA, las viabilidades o licencias ambientales otorgadas por Nombre3456 resultan obligatorias por sí mismas, de modo que una vez comunicadas, dan paso a una etapa de observancia de su cumplimiento. Incluso contrario a lo que aduce el representante estatal, el artículo 84.j) LOA, establece que: “…Las funciones de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental son las siguientes: […] i) Realizar labores de monitoria y velar por la ejecución de las resoluciones….” (Resaltado no es del original). En ese plano se halla también lo preceptuado en el artículo 89 LOA: “…Artículo 89.- Inspecciones. Los miembros de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental deberán realizar inspecciones para verificar el cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias en la materia, así como de las resoluciones que dicte esta Secretaría. Estas inspecciones deberán efectuarse periódicamente o cuando las autoridades competentes lo consideren conveniente. De todas las inspecciones se levantará un acta….” (Resaltado no es del original). Igualmente, en el RGPEIA se puede observar que en los artículos 48, 49, 83, 94, entre otros, se regulan diversas formas de ejecución de la viabilidad ambiental. Así las cosas, resulta evidente que la conducta en cuestión, sí está sujeta a la aplicación del artículo 148 LGAP y por consiguiente, los recursos que se ejerzan contra ella, no tienen efecto suspensivo de su ejecución. Pese a esto, ese mismo numeral habilita a la Administración para que, en el caso de estimar que se está ante la posibilidad de graves daños derivados del cumplimiento del acto, se pueda ordenar su suspensión, a manera de medida cautelar administrativa. En esa hipótesis es en la que perfectamente admitiría aplicación los principios ambientales de prevención y precautorio, a fin de fundamentar una medida de esa categoría, según el riesgo ambiental que se encuentre de por medio. Ahora bien, llama la atención de este Tribunal que –pese a no haber sido alegado- y según se tuvo por demostrado en el hecho probado n° 4, por medio de resolución administrativa del Ministro de Ambiente, número R-J-198-2010-MINAET del 21 de abril de 2010, en el punto tercero de su parte dispositiva se estableció que: “…al haberse dictado la resolución № 2966-2009 Nombre3456 del 18 de diciembre del 2009 bajo las circunstancias descritas debe la SETENA, de conformidad con el numeral 148 de la LGAP, suspender la ejecuciуn de dicho acto…” (Resaltado no es del original). Esto significa que el jerarca ministerial le girу una orden a la Nombre3456 para que йsta procediera a dictar la suspensiуn de la viabilidad ambiental. No obstante, para йsta Nombre136075, lo dispuesto por el jerarca de la cartera de Ambiente no tiene relevancia para el caso concreto, por dos razones: la primera, porque de la redacciуn se observa sin mayor obstбculo que el Ministro no estб ordenando directamente la suspensiуn de los efectos de la viabilidad ambiental dispuesta en resoluciуn administrativa n° 2966-2009-SETENA, sino que gira una orden a la SETENA, para que en su condiciуn de inferior jerбrquico procediera a dictar la suspensiуn de la ejecuciуn y al respecto, se ha tenido por no demostrado que la Secretarнa hubiera procedido de conformidad con la mencionada orden y dictado la suspensiуn del acto, o al menos, no ordenу la suspensiуn de previo al vencimiento de la viabilidad. En segundo lugar, se debe tener en mente que acorde con el numeral 83 LOA, la Nombre3456 constituye un уrgano de desconcentraciуn mбxima adscrito al Ministerio de Ambiente y Energнa (MINAE). El artнculo 148 LGAP en relaciуn con la competencia para dictar la suspensiуn de la ejecuciуn del acto, cita que podrбn ejercer йsta: “…el servidor que dictу el acto [1], su superior jerбrquico [2] o la autoridad que decide el recurso [3]…”. Sin embargo, cuando se estб ante la figura de la desconcentraciуn mбxima y de conformidad con los incisos 3) y 5) del artнculo 83 y el artнculo 105.1 LGAP, la potestad jerбrquica de mando se interrumpe, de modo que el Ministro se encuentra impedido de girar уrdenes como la contenida en el punto tercero de la resoluciуn nъmero R-J-198-2010-MINAET, por lo que esa orden resultarнa contraria a Derecho y no podrнa surtir eficacia, de modo que la suspensiуn sуlo podrнa haber sido dictada directamente por el superior jerбrquico cuando conociу de la apelaciуn, segъn se lo habilita el artнculo 87 LOA, pese a la desconcentraciуn de la que goza la SETENA, o bien, por la misma Nombre3456 en su momento y de previo al vencimiento de la viabilidad ambiental, lo cual como ya se indicу no ocurriу o al menos, no fue demostrado. Asн las cosas, estб lнnea argumentativa, tambiйn debe ser rechazada por improcedente, como en efecto se ordena.-\n\nXIV.-      SOBRE LAS EXCEPCIONES.- La representaciуn estatal opuso las excepciones de falta de interйs actual, falta de legitimaciуn ad causam tanto activa, como pasiva y la de falta de Derecho; mientras que la representaciуn de la sociedad codemandada Nombre125807 interpuso las de falta de legitimaciуn activa  y de falta de Derecho. Respecto de la falta de interйs actual, el Estado ha alegado que la conducta impugnada carece de efectos actuales o futuros que hagan necesario el dictado de un fallo por el fondo. Sustenta esto en diversos motivos, como el carбcter de acto preparatorio, o los pronunciamientos realizados por la Municipalidad de Montes de Oro o la Secciуn Tercera de este Tribunal, en sede administrativa y en relaciуn al trбmite del permiso constructivo. Al respecto, la defensa debe de ser desestimada. La Sala Primera en sentencia nъmero 465-F-S1-2009 de las 10:45 horas del 07 de mayo de 2009, define el interйs actual de un pronunciamiento en los siguientes tйrminos: “…El interйs es la necesidad de tutela en que se encuentra una persona en concreto y que lo determina a solicitar la intervenciуn del respectivo уrgano jurisdiccional, con la finalidad de que resuelva el conflicto jurнdico en el cual es parte. De tal manera, se puede decir, que es la insatisfacciуn de un interйs tutelado por el ordenamiento jurнdico (interйs legнtimo) o un derecho sujetivo, la que provoca el ejercicio del derecho accionar y motiva a formular la pretensiуn. Se ha dicho tambiйn, que es la utilidad que para el titular de un derecho subjetivo o un interйs legнtimo se deriva de la tutela jurisdiccional. Por ello, siendo imperioso, como ya se dijo, mantenerse durante el desarrollo de todo el proceso, cuando es necesario analizar su subsistencia, el juzgador debe hacer un juicio de utilidad, cotejando los efectos de la resoluciуn jurisdiccional solicitada, con la utilidad que de tal pronunciamiento puede obtener quien la requiera. Si la falta de sentencia le produce daсo o perjuicio a quien solicitу tutela, hay interйs; si no lo ocasiona, no existe…” (Resalta no es del original). Para esta Cбmara, la necesidad del pronunciamiento jurisdiccional sн es necesario y actual, toda vez que la declaraciуn del vencimiento de la autorizaciуn administrativa tiene consecuencias directas para la realizaciуn o no de la actividad allн autorizada, ademбs de que la seсora Sagot Gonzбlez, parte en el procedimiento administrativo (hecho probado n° 2), no sуlo se opuso a dicha actividad, sino que gestionу ante la Nombre3456 el dнa 11 de febrero de 2014, a fin de que йsta declarara la “caducidad” de la licencia ambiental, peticiуn que al dнa de hoy no ha sido resuelta por parte dicho уrgano administrativo (hecho probado n° 9 y no probado n° 2). En consecuencia, el fallo de este Tribunal sн resulta de utilidad en aras de determinar el vencimiento de la viabilidad otorgada mediante resoluciуn n° 2966-2009-SETENA. En ese sentido, los alegatos del Estado en relaciуn con la impugnabilidad o no de la resoluciуn en sн, y el tema de la licencia edilicia, no tienen relevancia para descartar la utilidad del fallo antes indicada.-\n\nXV.-        CONTINUACIУN.- En relaciуn con las defensas de falta legitimaciуn activa, opuestas por las partes demandadas, las mismas deben ser desestimadas. En primer lugar, se debe indicar que para el anбlisis de la legitimaciуn, en tanto parte de los presupuestos del proceso, no es indispensable que la parte invoque un interйs determinado para promover una acciуn ante esta sede, toda vez que la legitimaciуn, al igual que el interйs y el Derecho deben ser analizados de manera oficiosa. Tal y como ha sido reconocido por amplios precedentes de la Sala Primera y de este Tribunal, la persona juzgadora se encuentra en el deber de revisar el cumplimiento o no de los presupuestos sustanciales para el dictado de toda sentencia: los relativos a la legitimaciуn de las partes intervinientes, el interйs en la resoluciуn del conflicto y el Derecho; los cuales son revisables aъn de oficio por todo juzgador (ver entre otras, de la Sala Primera, la sentencia nъmero 317-F-S1-2008 de las 09:10 horas del 02 de mayo de 2008 y la nъmero 1548-F-SI-2011 de las 09:20 horas del 22 de diciembre de 2011, y del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, Secciуn Octava, la nъmero 85-2012 de las 08:30 horas del 14 de setiembre del 2012, Secciуn Cuarta, sentencias nъmero 28-2012 de las 07:30 horas del 16 de marzo del 2012, y nъmero 17-2015-IV de las 08:00 horas del 25 de febrero 2015). Si alguno de estos requisitos -o todos- no resultan comprobados por el Tribunal, la demanda no podrб encontrar respuesta positiva de parte del Despacho. De esta manera, el que se invocara un determinado inciso del numeral 10 CPCA, no define la legitimaciуn activa. En todo caso, la aquн actora fue parte del procedimiento administrativo, cuestionу el otorgamiento de la viabilidad ambiental e incluso gestionу su “caducidad” ante la Administraciуn, tanto en esa sede  como en el presente caso. Por consiguiente, entiende este Tribunal que hay un interйs legнtimo que le asiste en el resultado de este proceso y en que se declare el vencimiento de la autorizaciуn administrativa. A mayor abundamiento, se observa que a la seсora Sagot Gonzбlez se le otorgу carбcter de parte en el procedimiento administrativo, con base en un interйs supra individual de acciуn popular por tratarse de materia ambiental, al amparo del artнculo 50 Constitucional y 105 de la Ley N° 7788, Ley de Biodiversidad (ver hecho probado n° 2), ademбs de que ella lo invocу expresamente  en el memorial recibido en el Despacho en fecha 13 de mayo de 2015 (imagen 414 del expediente judicial escaneado). Sobre la legitimaciуn supra individual y en el particular de la acciуn popular, esta Secciуn en sentencia n° 85-2015-VI de las 15:00 horas del 22 de mayo del 2015, estableciу lo siguiente: “…Como ъltimo grado de legitimaciуn en este sentido, se impone la acciуn popular, que supone un grado amplio de legitimaciуn, que posibilita el ejercicio del derecho de acciуn con independencia de cualquier criterio de relaciуn con la pretensiуn. De ahн que el inciso d) del numeral 1 del artнculo 10 de marras, imponga que procede solo ante expresa permisibilidad legal…” (Resaltado no es del original). Ambos demandados han cuestionado que una legitimaciуn de esta naturaleza, sea posible de frente a una pretensiуn como la aquн promovida, sin embargo, en ningъn momento la Administraciуn, ni la empresa Nombre125807 cuestionaron la existencia de ese interйs legнtimo en sede administrativa. En criterio de este Tribunal, el que la viabilidad ambiental a tenor del artнculo 17 LOA, de reiterada cita, posibilite la realizaciуn de una actividad que “altera o destruye elemento del ambiente”,  habilita a las personas para que en ejercicio de la acciуn popular antes indicada, puedan reaccionar ante йsta, incluyendo el ejercicio de pretensiones declarativas como la que aquн fue incoada por la seсora Sagot Gonzбlez.  Asн las cosas, siendo que se ha corroborado que la actora posee un interйs legнtimo suficiente para promover esta acciуn, lo que procede es denegar la excepciуn incoada.-\n\nXVI.-      CONTINUA.- En lo que corresponde a la excepciуn de falta legitimaciуn pasiva, la representaciуn estatal la sustenta en variadas consideraciones. Aduce bбsicamente, que no hay una conducta administrativa sobre la quй pronunciarse, que una sentencia estimatoria  no afecta a Nombre3456, sino el trбmite del permiso constructivo en la Municipalidad de Montes de Oro y en que Nombre3456, cumpliу con sus funciones, de modo que el resultado del fallo no le traerб consecuencias. Para este Tribunal, tanto Nombre125807 como el Estado se encuentran debidamente demandados, conforme lo dispuesto en los numerales 12.1 y 12.3 CPCA. El Cуdigo Procesal Contencioso Administrativo reformу nuestro sistema de justicia administrativa de muchas maneras, entre ellas introdujo una ampliaciуn del control de legalidad de la funciуn administrativa que ejerce esta jurisdicciуn. Precisamente, como parte de esta innovaciуn se ampliу la posibilidad para los administrados de cuestionar no sуlo actos administrativos, sino cualquier forma de manifestaciуn de la conducta administrativa, o incluso para pretender la declaraciуn de la existencia o inexistencia de situaciones o relaciones jurнdico – administrativas; asн se dispuso expresamente en los artнculos 36 inciso a), 42.2 incisos d) y e) y 122 incisos d) y e) CPCA. Por consiguiente, es criterio de este Tribunal que la legitimaciуn de la Administraciуn para ser parte demandada, en igual sentido se vio acrecentada y por consiguiente, no puede limitar su participaciуn ъnicamente a aquellos casos donde medie una pretensiуn anulatoria, sino tambiйn en aquellos en los que incoe una pretensiуn declarativa, para decir lo menos. En el caso concreto, la parte actora solicita que se declare la inexistencia de las situaciones y la relaciуn jurнdico administrativa derivadas de la autorizaciуn administrativa contenida en la resoluciуn nъmero 2966-2009-SETENA, por haber vencido la viabilidad ambiental allн dispuesta. Como indicamos en el Considerando VIII tanto la relaciуn jurнdica como las situaciones que surgen con este tipo de acto administrativo, son de doble efecto, esto es, dan paso a una serie derechos y deberes para ambos, el autorizado y la Administraciуn autorizante, por lo que la declaraciуn pretendida por la actora, tendrб necesariamente consecuencias para las partes de esa relaciуn jurнdico administrativa. Ademбs, no es valedera la afirmaciуn de que la Nombre3456 no se afecta con una sentencia estimatoria porque ya agotу sus funciones, pues como se analizу anteriormente, una vez otorgada la licencia ambiental se inicia toda una etapa de vigilancia y seguimiento que implica, de parte de la Administraciуn el ejercicio de potestades de control de la actividad autorizada, incluso si йsta aъn no inicia (hecho probado n° 5), potestades que ineludiblemente se verбn afectadas con el vencimiento de la viabilidad. Asн las cosas, la procedente es el rechazo de la defensa incoada, al encontrarse tanto EBI, como el Estado debidamente demandados en este proceso. Por ъltimo, respecto de las excepciones de falta de Derecho que fueron opuestas por los demandados, dada la improcedencia de las mismas segъn se analizу en el fallo, lo que corresponde en Derecho es su desestimaciуn, tal y como aquн se ordena.-\n\nXVII.-    EN CONCLUSIУN: VENCIMIENTO DE LOS EFECTOS JURНDICOS DE LA VIABILIDAD AMBIENTAL.- Conforme los anбlisis expuestos anteriormente, para йsta Nombre136075 la viabilidad ambiental otorgada por parte de la Nombre3456 en la resoluciуn n° 2966-2009-SETENA, a la empresa codemandada EBI, a fin de desarrollar el proyecto denominado “Relleno Sanitario Parque de Tecnologнa Ambiental Galagarza”, se encuentra vencida desde el dнa 19 de diciembre de 2011 y asн debe ser declarado. Conforme el anбlisis llevado en este pronunciamiento, el conteo del plazo iniciу con la comunicaciуn del acto el dнa 18 de diciembre de 2009, extendiйndose su eficacia por dos aсos hasta esa ъltima fecha, toda vez que el 18 de diciembre de 2011 fue dнa inhбbil, de modo que en atenciуn a lo dispuesto en el artнculo 147 del Cуdigo Procesal Civil (aplicable supletoriamente), se debe tener por prorrogado hasta esa fecha. El plazo, ademбs, venciу en esa data, pues acorde con los elencos de hechos probados y no probados, la empresa codemandada Nombre125807 no solicitу prуrroga o suspensiуn alguna para esa fecha, ni tampoco la Nombre3456 determinу la suspensiуn del plazo, o alguna otra medida capaz de alterar el conteo de йste. Como necesaria consecuencia de este fallo y una vez firme, deberб proceder la Administraciуn, adicionalmente, con todas aquellas medidas que corresponda en Derecho para dar por finalizado el procedimiento de evaluaciуn de impacto ambiental tramitado en el expediente administrativo nъmero D1-1375-2007-SETENA.-\n\nXVIII.-  SOBRE LAS COSTAS.- El artículo 193 del CPCA establece que las costas procesales y personales son impuestas al vencido por el solo hecho de serlo, pronunciamiento que debe hacerse incluso de oficio, al tenor de lo dispuesto en esa misma norma, en concordancia con el numeral 119.2 ibídem. La dispensa de esta condena solo es viable: a) cuando hubiere, a juicio del Tribunal, motivo suficiente para litigar; b) cuando la sentencia se dicte en virtud de pruebas que desconociera la parte contraria; o bien, c) cuando se incurra en plus petitio, esto es, cuando la diferencia entre lo reclamado y lo obtenido en definitiva sea de un quince por ciento (15%) o más, a no ser que las bases de la demanda sean expresamente consideradas provisionales o su determinación dependa del arbitrio judicial o dictamen de peritos (ordinal 194 ibídem). En la especie y en relación con la codemandada EBI, este Tribunal no ha observado motivo alguno para excepcionar la aplicación de tal máxima, por lo que, conforme la norma de cita lo debido es imponerlas a la parte vencida; no así en relación con el Estado, toda vez que la parte actora solicitó expresamente que no se le condenara en costas (escuchar grabación de la audiencia preliminar celebrada el día 07 de abril de 2016, a partir de los 31:35 minutos) y en virtud de que este pedimento es a fin de cuentas, uno de naturaleza patrimonial y disponible, se procede a tener por desistida y se exonera al Estado respecto de la condenatoria al pago de las costas.-\n\nPOR TANTO\n\nSE RECHAZA DE PLANO POR EXTEMPORÁNEA E IMPROCEDENTE LA REITERACIÓN DE LA DEFENSA PREVIA DE ACTO NO SUSCEPTIBLE DE IMPUGNACIÓN promovida por la representación de la sociedad EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA.- SE DECLARAN SIN LUGAR POR IMPROCEDENTES LAS EXCEPCIONES DE FALTA DE INTERÉS ACTUAL, FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA Y PASIVA Y DE FALTA DE DERECHO opuestas por la representación de EL ESTADO; así como LAS EXCEPCIONES DE FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA  Y DE FALTA DE DERECHO, incoadas por la representación de la sociedad EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA.- SE DECLARA CON LUGAR la demanda incoada por Nombre136070   , contra EL ESTADO y la sociedad EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA; y por consiguiente, se declara que la viabilidad o licencia ambiental dispuesta en la resolución administrativa número 2966-2009-SETENA se encuentra vencida desde el día 19 de diciembre de 2011, al haber transcurrido su plazo de vigencia. Como necesaria consecuencia de este fallo y una vez firme el mismo, deberá proceder la Administración demandada, adicionalmente, con todas aquellas medidas que corresponda en Derecho para dar por finalizado el procedimiento de evaluación de impacto ambiental tramitado en el expediente administrativo número D1-1375-2007-SETENA.- Se condena a la parte vencida BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA al pago de las costas personales y procesales. Se exonera al ESTADO respecto de esta condenatoria, en virtud de desistimiento expreso de parte de la actora.- Notifíquese.-\n\nDaniel Aguilar Méndez\n\nSilvia Fernández Brenes                             Roberto Garita Navarro\n\n \n\n \n\n \n\n \n\n \n\nDocumento firmado por:\n\nDANIEL AGUILAR MENDEZ, JUEZ/A DECISOR/A\n\nROBERTO GARITA NAVARRO, JUEZ/A DECISOR/A\n\nSILVIA FERNÁNDEZ BRENES, JUEZ/A DECISOR/A\n\n \n\nClasificación elaborada por CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.\n\nEs copia fiel del original - Tomado del Nexus.PJ el: 09-05-2026 07:18:33.\n\nSCIJ de Hacienda\nSCIJ de la Procuraduría General de la República",
  "body_en_text": "**I. THE PRINCIPLES OF PREVENTION AND PRECAUTION IN ENVIRONMENTAL MATTERS.-** To begin with the subject of the environmental principles cited by the defendants, we must start from the recognition that both the preventive and precautionary approaches or principles are ultimately manifestations related to the sustainable management of environmental risks generated by the development of human activities on a specific ecosystem, from an ex-ante perspective and as part of the State's public environmental function. By this we mean that, in the face of human activities that are likely to potentially generate a negative environmental impact, the Environmental Administration is endowed with powers that enable it to avoid, contain, mitigate, and repair that impact, from its origin to its culmination, understanding this as the cycle that begins with the design, execution, operation, and closure of the specific activity or project. The distinction between the preventive and the precautionary lies in the degree of environmental risk to be managed, recalling that this is composed of two essential variables to be foreseen or measured: the probability of a hazard materializing and the magnitude of the potential environmental impact, in the hypothesis that it should manifest itself; for both, the degree of available scientific information is critical. The preventive principle is framed in those cases in which the available information allows both variables to be foreseen and measures to be put in place to minimize the hazard or to reduce the impact should it materialize. It operates within the classic framework of the exercise of police power for public health reasons, where the Administration has acted in the face of activities for which there is scientific certainty regarding their dangerousness. For its part, the precautionary principle surpasses the traditional framework of protection and is framed in the sphere of scientific uncertainty, which occurs when there is a lack of information or it is contradictory in itself, such that it is not possible to reliably foresee or measure the aforementioned variables. The innovation presented by this scheme consisted of the fact that, prior to its recognition and subsequent positivization, the Public Administration was prevented from imposing any measure in situations of uncertainty, since under the principle of autonomy of will (Art. 28 CPOL), only those actions that \"do not harm public morals or order, or that do not harm a third party\" were subject to the action of the Law, which implied certain knowledge of the damage or its probability. With the precautionary principle, the Administration is authorized to exercise environmental protection powers in those cases where there is no scientific knowledge to determine the probability of the hazard, but where the magnitude thereof, should it manifest itself, is \"serious and irreversible.\" The First Chamber of the Supreme Court of Justice, in judgment number 1579-F-S1-2013 of 09:10 hours on November 18, 2013, established the following on this matter: \"...In accordance with the doctrine, in this matter there are not only certain risks, but there may also be scientific uncertainty regarding the scope of some damages. This postulate, then, requires that, when a reasonable doubt arises in relation to the dangerousness of any activity with environmental repercussions or to human health, it be avoided, or the pertinent measures be taken so that this eventual damage, not yet scientifically proven, does not come to pass. Two are its presuppositions: lack of scientific certainty and the threat of damage. It is explicitly enshrined in the United Nations Conference on Environment and Development, or Rio Declaration: 'Principle 15.- In order to protect the environment, the precautionary approach shall be widely applied by States according to their capabilities. Where there are threats of serious or irreversible damage, lack of full scientific certainty shall not be used as a reason for postponing cost-effective measures to prevent environmental degradation.' For its part, the Biodiversity Law, number 7788 of April 30, 1998, provides: 'ARTICLE 7.- Definitions. [...] Biodiversity: variability of living organisms from any source, whether found in terrestrial, aerial, marine, aquatic ecosystems or in other ecological complexes. It comprises the diversity within each species, as well as between species and the ecosystems of which they form a part. / For the purposes of this law, the term biodiversity shall be understood to include intangible elements, such as: knowledge, innovation, and traditional practice, individual or collective, with real or potential value associated with biochemical and generic resources, protected or not by intellectual property systems or sui generis registration systems. [...] ARTICLE 11.- Criteria for applying this law. The criteria for applying this law are: 1.- Preventive criterion: It is recognized that it is of vital importance to anticipate, prevent, and attack the causes of biodiversity loss or its threats. 2.- Precautionary or in dubio pro natura criterion: When there is danger or threat of serious or imminent damage to the elements of biodiversity and the knowledge associated with them, the absence of scientific certainty shall not be used as a reason for postponing the adoption of effective protection measures. 3.- Public environmental interest criterion: The use of the elements of biodiversity must guarantee the development options of future generations, food security, the conservation of ecosystems, the protection of human health, and the improvement of the quality of life of citizens. [...]' In this regard, the Constitutional Chamber, in ruling 1250-99 of 11 hours 24 minutes on February 19, 1999, stated: '[...] Prevention aims to anticipate negative effects, and ensure the protection, conservation, and adequate management of resources. Consequently, the guiding principle of prevention is based on the need to take and assume all precautionary measures to avoid or contain the possible affectation of the environment or people's health. Thus, in the event that there is a risk of serious or irreversible damage—or a doubt in this regard—, a precautionary measure must be adopted and even the activity in question postponed. The foregoing is because in environmental matters, ex post coercion is ineffective, since if the biologically and socially harmful consequences have already occurred, repression may have moral significance, but it will hardly compensate for the damages caused to the environment.' (The underlining is not from the original). Also, the rulings of that jurisdictional body nos. 9773-00 of 9 hours 44 minutes on November 3, 2000, and 1711-01 of 16 hours 32 minutes on February 27, 2001, may be consulted, among others. Later, in ruling 3480-03 of 14 hours 2 minutes on May 2, 2003, it further clarified said concept: 'Properly understood, the precautionary principle refers to the adoption of measures not in the face of ignorance of risk-generating facts, but rather in the face of the lack of certainty that such facts will effectively produce harmful effects on the environment.' (The underlining is supplied). Likewise, in ruling 6322-2003 of 14 hours 14 minutes on July 3, 2003, it indicated: '[...] 4.- Precautionary principle : [...] The term prevention derives from the Latin ‘praeventio’, which alludes to the action and effect of preventing, to those preparations and dispositions made in advance to avoid a risk or execute a thing. Prevention aims to anticipate negative effects, and ensure the protection, conservation, and adequate management of resources. Consequently, the guiding principle of prevention is based on the need to take and assume all precautionary measures to avoid or contain the possible affectation of the environment or people's health. Thus, in the event that there is a risk of serious or irreversible damage—or a doubt in this regard—, a precautionary measure must be adopted and even the activity in question postponed. The foregoing is because in environmental matters, ex post coercion is ineffective, since if the biologically and socially harmful consequences have already occurred, repression may have moral significance, but it will hardly compensate for the damages caused to the environment.' In the same vein, from that Chamber, ruling no. 2008-17618 of 11 hours 51 minutes on December 5, 2008, may be consulted, and from this Chamber, judgment no. 1261 of 11 hours on December 10, 2009….\" (Highlighting is not from the original).-\n\nI. CONTINUATION.- Once these definitions are given and the scopes of these principles are specified, we can observe how the arguments of the parties do not constitute allegations that reasonably allow sustaining that the term of the environmental viability (viabilidad ambiental) runs from its finality (firmeza). In the first place, as stated ut supra (Considering VIII), by article 140 LGAP, the rule is that the environmental viability, like any administrative act, takes effect at the moment it is communicated to its addressee. If we argue—as the defendants do—that in this particular case it is not so and we maintain that there is an exception to the rule, then, in accordance with the general principle of Law that whoever alleges an exception has the burden of proving it (Art. 317 CPC), the defendants had the duty to accredit such a thing; however, they did not succeed in the opinion of this Tribunal. The defendants base the alleged exception on the fact that the principles outlined above reverse the general rule, such that they render the environmental viability ineffective. However, as we have been explaining, there is no norm that establishes such a thing, and the principles in question also do not have the virtue of generating the alleged effect. The environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) is one of the means by which the preventive principle is instrumentalized, since it responds to situations where there is certainty regarding environmental risk, such that the Administration can impose all those necessary measures to ensure that the negative environmental impact that may arise from the authorized activity is avoided, mitigated, or repaired (Art. 3.39 RGPEIA). This Chamber, in ruling number 121-2015-VI of 14:55 hours on July 22, 2015, established in this regard: \"...The Environmental Impact Assessment, which derives from article 17 of the Organic Law of the Environment (Ley Orgánica del Ambiente), is constituted as a procedure that holds a complex convergence of legal-technical-administrative variables, whose purpose is none other than the measurement, identification, prediction, or projection of the impacts that a specific human activity will probably produce on the environment, should it be carried out or its material execution materialize. Said procedure is issued as a basis for a prior requirement of a subsequent authorization procedure and is formulated by the competent Public Administrations, with expertise in environmental matters. Seen in this way, it is the procedure by virtue of which the effects and consequences that a project, work, or human activity will generate on the environment are estimated, which constitutes an important mechanism for exercising environmental policy, having a direct and immediate application in productive activities, so as to achieve harmony and compatibility of those economic or social exploitations with the preservation of the environment, within a vision of sustainability or sustainable development. Of course, this environmental impact must be subject to measurement, which is materialized in different instruments that the regulation itself establishes, among these, environmental impact studies and environmental viability licenses...\" (Highlighting is not from the original). Thus, if the Administration had certainty about the causation of an environmental impact as a result of the project called \"Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza,\" it could order that in the very instrument of environmental evaluation all those necessary measures be incorporated to avoid, mitigate, or contain said impact. Consequently, what sense would it make for the Administration itself to order a \"prevention measure\" consisting of inhibiting the effects of the environmental viability, when per se it is an instrument of prevention? The only way this could have any logic would be in those cases where third parties allege—subsequent to the act, for example, through an appeal—that the preventive measures contained in the instrument or in the viability were insufficient or inadequate in view of the environmental risk that must be managed, but that is very different from the tacit and original ineffectiveness of the environmental viability proposed by the State and the Developer, which also lacks normative support. Said hypothesis would furthermore be contrary to articles 17 to 20 LOA, where it is established that the resolutions of SETENA: \"...Shall be binding both for private individuals, and for public entities and bodies…\", which in the case of environmental viabilities, constitute an \"...essential requirement to initiate activities, works, or projects…\", and which endow said Administration with the competence to establish \"...instruments and means to monitor compliance with the resolutions of the environmental impact assessment…\". In relation to the precautionary principle, the State's representative alleges that it is applicable because there is no certainty as to whether the viability or environmental license is well granted or not, for which reason administrative remedies (recursos administrativos) must first be exhausted before giving effectiveness to the viability, in order to avoid environmental damage. They indicated in the conclusions: \"...until that moment, until all remedies are deemed exhausted and it is definitively established that the environmental viability was duly granted, until that moment, the two-year term will begin to run…\" (listen to the recording of the preliminary hearing of April 7, 2016, from 1:45:30 to 1:45:43). This Tribunal cannot share this reasoning, for the following reasons: one, it implies distorting the power of administrative autotutela; two, the Administration never issued a precautionary measure as such; three, a doubt at the scientific level was never accredited; and four, the Environmental Administration and SETENA do not lose their oversight and control powers. The power of administrative autotutela corresponds to the possibility that the Administration has to define its own legal situations independently of the jurisdictional authority, which primarily implies the declaration of certain legal situations, as well as their compliance or execution; consequently, it is not admissible to accept, as the State proposes, that an administrative act is originally devoid of its enforceability (ejecutividad) without a written norm that authorizes it. Let us recall that the enforceability of the administrative act is a consequence of autotutela, and consists of the fact that the declaration contained in the valid and effective formal conduct is binding in itself, such that the Administration can compel the Administered Party to comply with it, without the latter being able to validly disregard it. It should be kept in mind that the Administered Party, in any case and despite the enforceable nature of the act, retains the fundamental guarantee of challenging it in the same administrative channel or in the jurisdictional one. To assert generally and abstractly that the environmental viability lacks enforceability, without any norm supporting the affirmation, is openly improper; the precautionary principle, unlike what is held here, is not designed to reverse the enforceability of administrative acts; on the contrary, it permits or empowers the Environmental Administration to adopt all those measures that are necessary to avoid or mitigate possible harmful consequences for the environment, derived from a human activity whose environmental risk is not scientifically certain. Thus, the application of the precautionary principle is carried out in an active and express manner, never in a passive, presumed, or tacit manner as the State indicates, as established by principle 15 of the Rio Declaration: \"...lack of full scientific certainty shall not be used as a reason for postponing measures…\". In any case, and even if we were to accept this proposition of the state representation, it must be kept in mind that the principle in question presupposes the existence of a scientific doubt, which must be accredited in the specific case; despite this, the defendant—first—has not identified which precautionary measure they are referring to, —second—has not specified what the doubt or uncertainty they allude to is, and —third—, even assuming that the latter refers to the enforceability of environmental viabilities in general, that is, as a category of administrative act, this latter would lead to the extreme of asserting that there is scientific uncertainty regarding all \"...human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste, toxic or hazardous materials…\" (Art. 17 LOA), without there being a technical-legal basis for such an assertion. The precautionary principle should not be used as a wildcard or an excuse to evade the application of the administrative legal order, nor to deny the very institution of the environmental impact assessment and the spirit of prevention on which it is based, which starts from accepting and recognizing that the very development of human activities, whether we classify them as economic, cultural, or social, has an undeniable effect on environmental conditions, and therefore, in order to guarantee sustainable development, its negative impact on ecosystems must be minimized. In this way, environmental viability authorizations allow for the sustainable management of the environmental risk generated by human activities, through the \"...harmonization or acceptable balance, from the point of view of environmental load, between the development and execution of an activity, work, or project and its potential environmental impacts, and the environment of the geographical space where it is desired to be implemented….\" (Art. 3.65 RGPEIA). For this reason, it is not understood how the State comes to question the effectiveness of its own protection instruments, by saying that only through the exhaustion of administrative remedies is it possible to have certainty \"...that the environmental viability was duly granted…\". Furthermore, it must be remembered that the Environmental Administration maintains substantial control and oversight mechanisms, which are also not affected by the issuance of a viability, since on the contrary, it rather gives rise to an entire stage of monitoring and follow-up that implies the control of all authorized activity, even if it has not yet begun. An example of this are the inspection visits carried out on February 23 and September 30, both in 2010 (proven fact No. 5). Thus, and for all the reasons developed above, the appropriate course is the rejection of the arguments made by both parties in relation to the application of the environmental principles of prevention and precaution to support that the counting of the term established in the analyzed version of article 46 RGPEIA must begin with its finality. Next, we will proceed to examine the other line of argumentation in relation to article 148 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública) [...].-\n\nAs a consequence, the adversarial stage of the proceeding concluded at that procedural moment, leaving only the issuance of the judgment. The motion filed therefore seeks to revive a precluded stage of the proceeding, namely the resolution of preliminary defenses by the Trial Judge. Note that, in any case, the defense in question does not correspond to a privileged defense pursuant to Articles 5, 67, or 71 CPCA and that, according to Article 92.7 ibidem—on which the party bases its petition—what is provided therein is the deciding Court’s *sua sponte* power to re-examine, subsequently in the judgment, preliminary defenses that were dismissed during the preliminary hearing; it does not even grant—despite judicial practice—the parties the power to reiterate such defenses. Consequently, given the manifest impropriety of the motion filed, it is rejected outright.\n\nII.- PROVEN FACTS.- The following are relevant for the resolution of this proceeding:\n\n1) On November 9 and 13, 2007, the initial environmental assessment form D1 and the environmental impact assessment (estudio de impacto ambiental) for the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza,” located in the canton of Montes de Oro, province of Puntarenas, and promoted by Mr. Nombre70790 on behalf of the company Nombre125807 of Costa Rica, were received by the National Environmental Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional Ambiental, SETENA) (f. 22 of Volume I of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n2) By official letter number SG-DAP-577-2008-SETENA of June 25, 2008, the Secretary General of Nombre3456 accepted the appearance of Mrs. Nombre136070 as a party in the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) procedure, “…pursuant to Article 50 of the Political Constitution, Articles 6, 22, 23 of the Organic Environmental Law, Articles 217 and 275 of the General Law of Public Administration, and Article 105 of the Biodiversity Law […] this act of appearance grants her the rights contemplated in the supra-cited regulations, for all legal purposes, and this includes her active participation within the case file of merit…” (f. 62 of Volume I of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n3) At 08:40 hours on December 16, 2009, the Plenary Commission of Nombre3456 issued administrative resolution number 2966-2009-SETENA, by which it granted environmental viability or the environmental license (licencia ambiental) to the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza,” whose operative part states, in relevant part: “…THEREFORE THE PLENARY COMMISSION RESOLVES: In Ordinary Session No. 139-2009 of this Secretariat, held on December 15, 2009, in Article NO. 10, it agrees: FIRST: To approve the Environmental Impact Study (EsIA) and its corresponding Annex submitted for evaluation by the developer. SECOND: To approve the Sworn Statement of Environmental Commitments submitted by the developer […] SIXTH: To inform the interested party that, pursuant to Articles 17, 18, and 19 of the Organic Environmental Law, the environmental assessment procedure has been completed for the project having the following characteristics: […] Therefore, ENVIRONMENTAL VIABILITY is granted to the project, leaving open the Environmental Management stage and on the understanding of complying with the fundamental Environmental Commitment Clause, indicated in the preceding Considering Clause Three. SEVENTH: To warn the developer that environmental viability only contemplates what is indicated in the project description and the submitted design (attached in Form D1 and the Environmental Impact Study), and any modification must be reported to SETENA so that it may carry out the environmental assessment of said modification; otherwise, action will be taken in accordance with current regulations. EIGHTH: To order the developers of activities, works, or projects that, as of the resolution granting Environmental Viability, a sign must be placed at the entrance to the project area with the following format: […] NINTH: An Environmental Monitoring Commission (COMIMA) is formed, coordinated by Nombre3456 with representation from the following actors: Municipality of Montes de Oro, Ministry of Health—Miramar Governing Health Area, Central Pacific Conservation Area, company Berthier Nombre125807 of Costa Rica, with one representative per Institution. The aforementioned institutions are requested to send the names of the selected persons to this Secretariat one month prior to the start of the project’s construction phase. TENTH: The validity of this viability shall be for a period of TWO YEARS for the start of works. If works do not begin within the established time, the provisions of current legislation shall be applied. ELEVENTH: Against this resolution, the ordinary remedies of revocation before SETENA and appeal before the Minister of Environment and Energy may be filed within a period of three days starting the day after notification, pursuant to Articles 342 et seq. of the General Law of Public Administration and 87 of the Organic Environmental Law. TWELFTH: All documentation submitted to Nombre3456 must clearly indicate the file number, the resolution number, and the full name of the project…” (Highlighting not in the original). This resolution was notified to the project developer on December 18, 2009 (f. 2470 to 2490 of Volume IX of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n4) By administrative resolution number R-J-198-2010-MINAET at 10:00 hours on April 21, 2010, the Minister of Environment, Energy, and Telecommunications granted a series of administrative remedies filed, among other persons, by the plaintiff herein, against resolution 2309-2008 SETENA, a decision by which a public hearing had been called for August 30, 2008, which had not been held due to several amparo remedies filed against it. The operative part of resolution R-J-198-2010-MINAET established, in relevant part: “…THEREFORE THE MINISTER OF ENVIRONMENT, ENERGY, AND TELECOMMUNICATIONS RESOLVES: FIRST: The appeals filed by Mr. Nombre77722, Mrs. Nombre136070, Mr. Nombre2059, and Mr. Nombre136073 against resolution No. 2309-2008 SETENA are granted, due to the flagrant violation of the provisions of Article 350 of the LGAP, by breaking the right to a double instance defined historically as the ‘right to remedies,’ which provides the possibility that the administrative act may be challenged and that the administered party may exercise remedies against what was resolved by the deciding body, which is enunciated as a constitutional guarantee empowering subjects to submit, for the knowledge of a superior instance, that administrative act that is detrimental to them, for the purpose of having it revoked partially or totally, or even annulled. SECOND: The National Environmental Technical Secretariat is ordered to roll back the file to the appropriate procedural moment, so that the Administration guarantees to the parties, in consideration of what is stated in Considering Clause Thirteen, that the procedure has been straightened out and it shall continue. THIRD: In accordance with what is stated in Considering Clause Fourteen, since resolution No. 2966-2009 Nombre3456 of December 18, 2009 was issued under the circumstances described, SETENA must, pursuant to Article 148 of the LGAP, suspend the execution of said act. FOURTH: The administrative route is deemed exhausted with respect to what is herein resolved…” (Highlighting not in the original). In said Considering Clause Fourteen, the ministerial authority established the following: “FOURTEENTH: The National Environmental Technical Secretariat cannot issue the final act of the procedure if the file is flawed; the procedure cannot continue if there are pending remedies to be resolved either by Nombre3456 or that this Office must hear. Likewise, since resolution No. 2966-2009 Nombre3456 of December 18, 2009 was issued under these circumstances, SETENA must, pursuant to Article 148 of the LGAP, suspend the execution of said act…” (Highlighting not in the original. See f. 2647 to 2658 of Volume IX of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n5) On February 23 and September 30, both in 2010, follow-up inspections of the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza” were carried out, in charge of official Nombre136074 of the Department of Environmental Auditing and Monitoring of SETENA. On both occasions, the result of the inspection report indicated that “…it was observed in the field that the project has not begun the construction phase…” (highlighting not in the original). Said reports were, in turn, acknowledged by the Plenary Commission in resolutions No. 1212-2010-SETENA at 11:15 hours on June 9 and No. 2683-2010-SETENA at 09:20 hours on November 3, both of 2010 (f. 2603, 2604, 2764 to 2772, 2882, 2883, 2951 to 2960 of Volume IX of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n6) By resolution number 03-2011 at 10:35 hours on January 10, 2011, the Fourth Section of the Administrative Contentious Court resolved a motion for “writ of legality” (amparo de legalidad) filed by Nombre125807 against the State, ordering that the public hearing stage in the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) procedure proceed. Subsequently, by resolution number 03-2011-Bis, that same Section of the Administrative Contentious Court, upon a request made by the representative of Nombre125807, determined the partial nullity of vote 03-2011, insofar as it ordered the holding of the public hearing, given that “…as of this date, there is a final public hearing and a final act of environmental viability…” (Considering Clause VI), ordering in its place the following: “…the Minister of Environment, Energy, and Telecommunications is ordered to proceed to resolve, in the event there are any, all pending appeals within a period of fifteen business days counted from the finality of this resolution…” (f. 255 to 275 of the file called “Amparo de Legalidad” and f. 3069 to 3074 of Volume X, both part of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n7) At 08:00 hours on April 17, 2013, the Plenary Commission of Nombre3456, through administrative resolution number 0964-2013-SETENA, heard and dismissed the revocation remedies filed against the environmental viability resolution No. 2966-2009-SETENA and, in relevant part, ordered: “…SECOND: To uphold in all its aspects the environmental viability granted by resolution 2966-2009-SETENA…” (Highlighting not in the original. See f. 3694 to 3734 of Volume XII of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n8) In administrative resolution number 0604-2013-MINAE issued at 14:00 hours on December 13, 2013, the Minister of Environment and Energy heard and dismissed the appeals filed against the environmental viability resolution No. 2966-2009-SETENA, among which was the one promoted by the plaintiff herein, Mrs. Sagot González, and declared the administrative route exhausted (f. 3846 to 3902 of Volume XII of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n9) By means of a brief received by Nombre3456 on February 11, 2014, Mrs. Sagot González requested said body to order the archiving of the administrative file due to expiration (caducidad) of the environmental license (licencia ambiental), since “…the permit ceased to exist in the legal world as of midnight on December 16, 2011…” (f. 3918 to 3923 of Volume XII of the certified copy of administrative file number D1-1375-2007-SETENA);\n\n10) On January 19, 2015, Mr. Freddy Bolaños Céspedes, in his capacity as Secretary General of Nombre3456, issued certification number SG-ASA-0058-2015, in which he certified the following—in relevant part for the record—: “…First: Administrative File 01·1375-2007-SETENA, for the project called Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza, is in the database […] Second: That by Resolution No. 2966-2009-SETENA of December 16, 2009, Environmental Viability (Licencia Ambiental) was granted to the project in question. Third: That by Resolution No. 0604-2013-MINAE of December 13, 2013, all the appeals filed against Resolution No. 2966-2009-SETENA of December 16, 2009, were dismissed, as the resolution was found to be in accordance with the legal system, and the administrative route was declared exhausted, thus making the Resolution granting Environmental Viability final. Fourth: Based on the foregoing, the Environmental Viability of the project in question is in force as of the date of issuance of this certification…” (Highlighting not in the original. See images 350 and 380 of the scanned judicial file); and\n\n11) In administrative resolution number 0293-2015-SETENA at 11:01 hours on February 9, 2015, the Plenary Commission of Nombre3456 heard and approved the request for suspension of the validity period of the environmental viability granted by resolution No. 2966-2009-SETENA, filed by Mr. Juan Vicente Durán Víquez, legal representative of EBI, based on the fact that they were awaiting the construction permit from the Municipality of Montes de Oro. In its operative part, and in relevant part, it ordered the following: “…FIRST: The validity of the Environmental Viability is maintained, and the period for the start of works is suspended until the developing company indicates otherwise. SECOND: The developing company is ordered to notify this Secretariat when it is in a position to execute works for the project, and prior to starting any work, it must have the authorization of this Secretariat, with an assessment that the environmental conditions under which the Environmental Viability was granted are maintained. In case of non-compliance with the foregoing, the provisions of current environmental regulations shall apply...” (Highlighting not in the original. See images 381 to 383 of the scanned judicial file).\n\nIII.- UNPROVEN FACTS.- For the purpose of this judgment, the following facts are deemed not proven, either because the parties failed to meet their evidentiary burdens, or because the Court did not find suitable evidence that, in light of sound criticism (sana crítica), would allow them to be accredited:\n\n1.- That the company Nombre125807 managed, in due form and prior to December 19, 2011, before SETENA, the extension or suspension of environmental viability number 2966-2009-SETENA, granted for the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza,” under the terms indicated by Article 46 of Executive Decree number 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, in the version of the regulation in force at that date;\n\n2.- That, to date, Nombre3456 has issued any resolution on the motion filed by Mrs. Nombre136070, aimed at having the expiration (caducidad) of the aforementioned environmental license (licencia ambiental) declared, which was received by said administrative body on February 11, 2014, in administrative file number D1-1375-2007-SETENA;\n\n3.- The existence and/or manifestation of alterations to the environmental conditions of the impact area of the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza,” as a result of the passage of time since the granting of environmental viability by resolution No. 2966-2009-SETENA;\n\n4.- That Nombre3456 has ordered the suspension of the execution of the administrative act of environmental viability contained in administrative resolution No. 2966-2009-SETENA, either ex officio or as ordered by the Minister of Environment, Energy, and Telecommunications in administrative resolution number R-J-198-2010-MINAET at 10:00 hours on April 21, 2010, or has issued any other measure capable of altering the counting of the environmental viability period, prior to its expiration;\n\n5.- That the Minister of Environment, Energy, and Telecommunications has directly ordered the suspension of the effects of the environmental viability set forth in administrative resolution No. 2966-2009-SETENA, prior to its expiration;\n\n6.- That, to date, the construction works for the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza” have begun; and\n\n7.- That, to date, Nombre3456 has issued measures based on the precautionary principle in relation to the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza.”-\n\nIV.- OBJECT OF THE PROCEEDING.- In the present proceeding, a series of substantive changes have occurred in the claims of the plaintiff, which have led to a significant modification of the procedural object from the moment the complaint was filed until the last session of the preliminary hearing, in which the dispute was defined and joined. Thus, the claim was set in the following terms: “…1. That the expiration (caducidad) of resolution 2966-2009-SETENA dated September 16, 2009, issued by SETENA, be declared, as the two-year period that said resolution granted for the start of the construction works of the landfill (relleno sanitario) of the company Nombre125807 de Costa Rica S.A. has more than elapsed, this because no extension of the environmental viability was requested. 2. That costs be awarded only against the company Nombre125807 de Costa Rica S.A.…” (see first resultando). In this manner, and as is evident from the conclusions given during the hearing held on April 7, 2016, what the plaintiff seeks with the complaint is for this Court to interpret and determine the temporal scope of the administrative authorization granted by the Environmental Administration, specifically, by the National Environmental Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional Ambiental, SETENA) to the co-defendant company EBI, in order to develop the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza.” Consequently, any aspect related to the legality review of the administrative act in question, or of any other manifestation of formal conduct by the Environmental Administration, has been expressly and clearly excluded from this proceeding; therefore, the object of this ruling shall focus on said declaratory claim, which shall be examined under the provisions of subsections d) and e) of Article 42.2 of the Administrative Contentious Procedure Code (CPCA).-\n\nV.- ARGUMENTS OF THE PARTIES.- The plaintiff’s representation bases its petition on various precedents from the Constitutional Chamber (votes 2007-5894, 2002-4830, and 6315-2007), as well as the precautionary principle in environmental matters. It states that what is sought is to determine the validity period of the environmental viability granted by SETENA, given that, in the specific case, the act indicates that its validity was two years for the start of works, expressly providing that if works do not begin, the provisions of the law shall apply. It alleges that Article 46 of the General Regulation on Environmental Impact Assessment Procedures (RGPEIA), Executive Decree number 31-849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, established at that time a maximum validity period of two years for environmental viability prior to the start of the activity. In the event that activities do not begin, it indicates that the developer must, prior to expiration, request an extension of its validity from Nombre3456 according to the environmental impact assessment manual. It says that this possibility also derives from Article 258 of the General Law of Public Administration (LGAP), as that article allows the possibility of granting extensions to the periods granted by the Administration, which must be due to force majeure. It considers that the challenge to the viability constitutes a force majeure that prevented its exercise; however, it argues that Nombre125807 did not request an extension, nor did it provide any justification. It believes that, given the argument of Nombre125807 that the resolution was not final and that the period had not begun to run, this was not established by SETENA, nor in Article 46 RGPEIA. It considers that it has not been determined anywhere that the validity period begins with the finality of the resolution, and that it is moreover a maximum validity period. It argues that this must be so, additionally, due to the precautionary and protective principle of the environment, where the passage of time directly affects the protection of the environment and health. It states that by 2007, when the procedure began, the company should have already carried out and submitted to Nombre3456 a series of technical-environmental studies to justify the construction of the project, so that in 2009, when the project was authorized, two or three years had already passed since the studies were conducted. In 2011, when the license expired, the studies would be more than five years old, even though the site presented characteristics entirely different from those present at the time those studies were conducted. It describes as a “bizarre” thesis the co-defendant company’s assertion that the period began with finality, because it would lead to the inconceivable idea that the 2009 viability, based on studies from 2006, could be applied starting in 2015, more than 9 years after they were conducted, which—it believes—would violate Constitutional Article 50, the precautionary principle, and in dubio pro natura, and would also be irrational and illogical. It affirms that over these years, the circumstances at the site where the project is planned have changed dramatically, and therefore, no one could seriously guarantee that what occurred in 2006 or 2007 remained unchanged in 2015. It points out that this is the justification for the legislation strictly providing a two-year period to carry out the works. Finally, it argues that the expiration (caducidad) of the viability is also justified in judgment number 637-2014 of the Third Section of the Administrative Contentious Court. The coadjuvant Municipality states that the municipal position has been the same as that held by the plaintiff, and in that sense, effectively, the Third Section of the Contentious Court, in case number 637-2014, confirmed the expiration (caducidad) of the environmental viability that is the subject of this contentious proceeding. The representation of the defendant Empresas Berthier Nombre125807 de Costa Rica S.A. raised the exceptions of lack of active standing and lack of right. Regarding the first, it stated that it is a relevant aspect, given that by desisting from the challenge to the environmental viability, the object of the proceeding is not related to an alleged protection of the right to a healthy and ecologically balanced environment, so it is not possible for the plaintiff to support her standing based on Constitutional Article 50. Regarding the lack of right, it believes that the environmental viability period begins upon the finality of the resolution that granted it, based for this on the preventive principle, which allows it to argue that it is only executed when it becomes final, since, as a preventive measure, the authorized activities cannot be carried out because the conditions under which the activity was authorized are being reviewed. It points out that thus, Nombre3456 has displayed conduct consistent with the principle of legal certainty and the preventive principle in environmental matters, because it has repeatedly been an institutional criterion to consider that environmental viability generates effects upon its finality, so that a developer wishing to carry out the authorized activities, even if not yet final, would be denied the issuance of the corresponding logbook. It considers that the thesis thus held is not bizarre, as it is duly grounded. It points out that the application of Article 46 RGPEIA is not in question, but rather the method of computing the period, because in safeguarding the environment, one must wait for the technical discussion to be exhausted, and also because the two-year period could be used completely in resolving the remedies against the environmental viability. It believes that the expiration thesis is not sustained, first, because the period granted by the act can even be extended by way of an extension, second, because the act does not grant rights, and finally, because the terms of the viability can be subject to clarifications from SETENA itself. The State, for its part, raised the exceptions of lack of current interest, lack of standing ad causam both active and passive, and lack of right. It alleges the first of these exceptions based on the fact that environmental viability, as a preparatory act, cannot generate its own legal effects, so much so that the Municipality of Montes de Oro has not granted a construction permit or operating permit for the landfill (relleno sanitario) to the co-defendant company. Thus, it considers that the challenged acts lack current or future legal effects, given that the Municipality has also ruled against the permit for said activity, in addition to what was resolved at the time by the Third Section in resolution number 637-2014, and the fact that there is no current discussion regarding the viability or the construction permit at the administrative level. It argues a lack of active standing ad causam, insofar as the standing alleged in the complaint was based on Article 10.1.a CPCA, applicable only with respect to the principal claim that was eventually withdrawn. It alleges that the subsidiary claim falls outside that standing, as it is not linked to any subjective right or legitimate interest of Mrs. Nombre136070, since these disappeared when the administrative remedies she filed in that venue were resolved, without her having invoked a diffuse interest, nor that any person can request the expiration (caducidad) of environmental viabilities issued by SETENA. The lack of standing, in its passive aspect, is argued by the State representative based on three issues: first, that it is not the State’s responsibility to contradict the claim, as that only concerns the co-defendant company. The Attorney General’s Office assumes that once the viability is issued, the responsibility for obtaining the corresponding permits and starting works falls outside SETENA, that of the project developer, and that there are no further administrative acts to issue, its work ending with the issuance thereof. Second, it states that what is resolved in this proceeding will not have any impact on SETENA’s administrative work, being opposable only to the administrative bodies related to the construction permit for the landfill (relleno sanitario). And third, it considers that whether or not the expiration (caducidad) of the viability is declared, it does not affect SETENA, a body that has already fulfilled its functions, as what happens in the future will only affect the defendant company. As for the Lack of Right, it argues that it is the criterion of Nombre3456 that the point from which the expiration begins to run is the moment the resolution granting an environmental viability becomes final, which in this case, would be with resolution number 604-2013 of April 17, 2013, in which the last appeals were resolved. It expresses concern for the State regarding the application of the Third Section’s resolution argued by the plaintiff, as it believes it has negative implications for the environment, given that it starts from an incorrect normative premise regarding the application of Article 148 LGAP, insofar as that rule provides that administrative remedies do not have a suspensive effect on execution. It argues that this rule does not apply to this case or similar cases because Nombre3456 cannot execute administrative acts, nor can the company execute the administrative act, as it is limited to requesting the construction permit from the Municipality of Montes de Oro. Article 148 LGAP, it argues, seeks to assure the Public Administration that the acts it issues can be executed even if remedies are pending, in order to ensure the efficacy and efficiency of administrative action, so it is designed only for public entities and not for private individuals.\n\nIt states that the norm also cannot be applied in the specific case, in consideration of the precautionary principle, since this has a contrary meaning, as for example would occur if an appeal were granted and the viability had to be annulled, even though the individual had obtained the construction permit and begun the construction works, with the environmental damages this implies. It considers that from the point of view of the precautionary principle, the administrative procedure would first have to be exhausted, including the appeals phase, in order to have knowledge of the possible environmental damages or that these are going to be mitigated, so that it would be up to that moment, when the environmental viability is deemed duly granted, that the two-year period would begin to run, because otherwise there would be a risk of environmental damages being generated. Finally, it considers that it is not true, as the plaintiff asserts, that with the passage of time, the studies that supported the viability would become outdated, since in that sense Article 46 RGPEIA, in its current wording, empowers SETENA to request an update of the environmental instruments or a certification that the evaluated exogenous conditions have not varied, which has not been necessary to carry out.\n\nVI.- ARTICLE 46 RGPEIA AND ITS AMENDMENTS.- Article 46 of the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (RGPEIA), Decreto Ejecutivo number 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, regulates the issue of the validity or temporal scope of the administrative act of environmental viability or license. However, this infralegal provision has undergone several amendments and additions throughout its validity, which is why it is necessary first of all to set out these changes in order to contextualize under what parameter of legality the object of this process must be analyzed. For these purposes and with an illustrative purpose of the changes suffered by the norm in question, a table will be presented below setting out the data corresponding to the decree number and the article thereof that amended the norm, the date of its publication and consequently of its entry into force, as well as the modification introduced to the text of Article 46 of repeated citation. For explanatory purposes, the acronyms corresponding to the ministerial portfolios that sign the decree are suppressed, which in any case are the same in all of them (MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC):\n\nDECRETO EJECUTIVO\n\n|\n\nVALIDITY OF THE TEXT\n\n|\n\nMODIFICATION INTRODUCED\n\n(Highlighting is our own and shows the changes carried out in the norm)\n\n31849\n\n|\n\nAs of June 28, 2004 (official gazette La Gaceta number 125) and until November 08, 2015.\n\n|\n\n\"Article 46.—Validity of the environmental viability (license).\n\n1. The environmental viability (license), once granted shall have a maximum validity of two years prior to the start of activities of the activity, work or project. In the event that, after said period has elapsed, the activities have not begun, the developer must request a convalidación of its validity before SETENA, in accordance with the procedure to be established in the EIA Manual.\n\n2. Activities, works or projects that are in operation, and have an approved EIA shall be subject, in accordance with the provisions of the Ley Orgánica del Ambiente and this regulation, to a process of environmental control and monitoring under the terms established in this regulation.\"\n\n\n\n32734, Art. 7\n\n|\n\nAs of November 09, 2005 (official gazette La Gaceta number 216) and until August 13, 2008.\n\n|\n\nAmends subsection 1):\n\n\"…1) The environmental viability (license), once granted shall have a maximum validity of two years prior to the start of activities of the activity, work or project. In the event that, within that period, the activities have not begun, the developer must request, prior to expiration, an extension of its validity before SETENA, in accordance with the procedure to be established in the EIA Manual…\"\n\n\n\n34688, Art. 3\n\n|\n\nAs of August 14, 2008 (official gazette La Gaceta number 157) and until July 16, 2013.\n\n|\n\nA new subsection is added, which reads as follows:\n\n\"…3. Activities, works or projects that are in operation and that have an approved EIA, and for which, as a product of their development, an adjustment to the original design must be made, may maintain their already granted environmental viability (license), provided they conform to the following terms:\n\na. That an environmental technical report is submitted, prepared by a responsible environmental consultant, of Environmental Readjustment of the Original Design, according to the format that SETENA defines.\n\nb. That the design adjustment does not imply substantial changes to the original design, that is, that such changes do not imply a modification of the Potencial Environmental Impact (Impacto Ambiental Potencial, IAP) category, approved by SETENA in the original project, such as the change of the activity, work or project, change of the project area's location site, and that the proposed productive process is similar to the one originally proposed.\n\nc. That a comparison is made of the evaluated environmental impacts and their measures, and a necessary expansion thereof, when so required, in such a way that the project, work or activity maintains the environmental equilibrium status granted to it during the environmental impact assessment. Furthermore, the adjustment to the Pronóstico Plan de Gestión must be made when technically justified, with the environmental measures resulting from said analysis.\n\nThe verification of the change of these conditions shall be endorsed by the Secretaría General based on an administrative resolution, within a maximum period of ten business days, in order to maintain the validity of the Licencia Ambiental…\"\n\n\n\n37803, Art. 3\n\n|\n\nAs of July 17, 2013 (official gazette La Gaceta number 137). Currently in-force version.\n\n|\n\nAmends subsections 1) and 2):\n\n\"…1) The environmental viability (license), once granted shall have a maximum validity of five years prior to the start of the activity, work or project.\n\n\n\nIn the event that during the validity period there have been evident variations in the exogenous conditions that were evaluated at the time of granting the environmental viability, SETENA may officially request from the interested developer an update of the environmental assessment instruments submitted or a certification that the environmental conditions that were initially evaluated in the project have not varied with respect to those current exogenous conditions and that the evaluation performed remains in force. This certification shall be issued by the regente or a consultant competent in the disciplines involved in the initial evaluation and must be submitted within a period of 30 business days, starting from the notification of said request by SETENA. In the event of not submitting this certification within the indicated period, the provisions of Article 264 of the Ley General de Administración Pública shall apply. SETENA may officially carry out the steps it deems pertinent to verify if there has been any variation in the exogenous conditions. In the event that, within the established periods, the construction or operational phase of the activities, works or projects that have Environmental Viability has not begun, the developer must request, prior to the expiration of the period, an extension of its validity before SETENA with justification of the valid reasons motivating the request, in accordance with the requirements indicated in Article 258 of the Ley General de la Administración Pública. This extension shall only be granted if the exogenous conditions have not varied.\n\n\n\n2) Activities, works or projects that are in operation or have an approved EIA shall be subject, in accordance with the provisions of the Ley Orgánica del Ambiente and this regulation, to a process of environmental control and monitoring under the terms established in this regulation…\"\n\n\n\n38024, Art 1\n\n|\n\nAs of November 20, 2013 (official gazette La Gaceta number 224) and until the ruling of the Sala Constitucional dated April 26, 2017, which is cited below.\n\n|\n\nEstablishes a transitional rule for the norms challenged in the acción de inconstitucionalidad No. 13-008478-0007-CO, among them Art. 46:\n\n\"…Sole Transitional Article: Until the Sala Constitucional definitively resolves the Acción de Inconstitucionalidad processed under expediente No. 13-008478-0007-CO, against the amendments to subsection 4 of Article 3, Article 4 bis, Article 13, subsection 1) of Article 46 and anexo 2, all of the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), Decreto Ejecutivo No. 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, of May 24, 2004, as added and modified by means of this decreto ejecutivo; the provisions prior to this modification and expansion shall continue to be applied…\"\n\n\n\nRuling of the Sala Constitucional of the Corte Suprema de Justicia No. 2017-5994 of 11:00 hours on April 26, 2017.\n\n|\n\n|\n\nRuling by which the acción de inconstitucionalidad No. 13-008478-0007-CO is definitively resolved. There, the action is declared without merit, with that High Court concluding in Considerando X that: \"…Regarding the allegation of unconstitutionality of subsection 1) of Article 46 of the challenged Regulation, the action must be declared without merit, because although it is certainly observed that the amendment introduced extends the period of the environmental viability from two to five years, neither does this per se constitute a decrease in the level of environmental protection, nor do the plaintiffs provide technical or scientific elements that conclude that the extension of the validity of the environmental viability by three years is disproportionate or irrational…\"\n\nIn that sense and as was demonstrated, the environmental viability granted by resolution number 2966-2009-SETENA of December 16, 2009, would be governed by the third version of Article 46 RGPEIA, that is, according to the amendment made to the original norm by Decretos Ejecutivos No. 32734 and 34688. As stated above, the amendment made by Decreto 34688 consisted of expanding the article by adding a third subsection that came to regulate \"…activities, works or projects that are in operation and that have an approved EIA…\", an aspect that is unrelated to the object of this process, making it unnecessary to delve deeper into its analysis. With respect to the first amendment, that one made by Decreto 32734, two basic differences were established here: the first, it modified the figure of the convalidación of the viability to an extension thereof, and the second, it established that the extension had to be processed while still within the term of the environmental license, not once it was expired, as was previously provided.\n\nVII.-  THE EXPIRATION OR TEMPORAL EFFECTIVENESS OF THE ENVIRONMENTAL VIABILITY.- By effectiveness (eficacia) of the administrative act, we understand in general terms, the deployment of the consequences foreseen in the content of the act, that is, the creation, modification, or extinction of legal situations provided for in the administrative decision. In ruling of this Section number 116-2014-VI of 16:00 hours on July 31, 2014, the following was explained regarding the effectiveness of the administrative act: \"…For its part, the second concept of interest -effectiveness- attends to the current or potential capacity of the administrative act to produce the legal effects foreseen by the legal system, so that for this to occur, it requires the fulfillment of certain requirements, such as notification (comunicación) -Article 140 of the Ley General de la Administración Pública- or the subjection to a subsequent approval or authorization by another body or to the fulfillment of certain conditions precedent (Article 145 of the Ley General de la Administración Pública) […] In this sense, it is undeniable that effectiveness is the indispensable complement to the validity of the administrative act, insofar as, if it is not effective, it does not deploy its effects, and any technical or material action aimed at its execution would be illegitimate…\" (Highlighting is not from the original). Now then, the effectiveness of formal administrative conduct is affected by different reasons: by the object of the petition or initial act of the administrative procedure, by reason of the competence of the body issuing it (it may be restricted by virtue of time, subject matter, territory, or degree), according to the purpose of the act (subjection of the content by mode, condition, term, or requirements for effectiveness), in consideration of the persons to whom it is addressed (internal or external and of general or specific scope), and finally, in relation to the type of legal situation it gives rise to (favorable or unfavorable). Thus, precisely, can what is provided in Article 132.4 LGAP be understood: \"…Its [the content's] adaptation to the purpose may be achieved through the discretionary insertion of conditions, terms, and modes, provided that, in addition to meeting the characteristics of the content indicated above, the latter are legally compatible with the regulated part thereof…\". In what concerns us, the effectiveness of administrative acts is susceptible to being limited in time, restricting the deployment of their consequences to different hypotheses: first, confined to a single moment in time, so that those become permanent and irreversible (except for cases of jurisdictional or administrative suppression), in which case we call that effectiveness \"instantaneous\", for example, in the case of ablative acts; or, the effects may be maintained or prolonged over a specific period, provided for in the content of the act or by imposition of the legal system, allowing the continuous exercise of a legal situation, hence precisely why it is called \"continued\" effectiveness or \"continued effects\", a typical case of administrative authorizations; and finally, we can speak of \"indefinite\" effectiveness, which is characteristic of acts of knowledge, which can extend indeterminately over time, as long as the legal fact or the system that is recorded by its means is not modified, for example, a birth certificate or a real estate certification. The extinction of the effectiveness in time of administrative acts or \"expiration\" of the legal effects of the act -which is what is of interest for the resolution of this matter-, is given by the very nature of the act's effectiveness. In the case of acts with instantaneous effects, these are defined perennially at the instant they manifest; in the case of indefinite effectiveness in time, its extinction occurs by the modification of the circumstance that is attested to; and finally, continued effects expire by the passage of the period to which they subject the legal situation they provide. It is important not to confuse, in the case of favorable and constitutive instantaneous acts, the legal situation that is created, with the power to exercise it, since the former is permanent and irreversible, being definitively incorporated into the legal sphere of its addressee at the very moment of its issuance; however, the latter does not share these traits, because the right of action associated with it may indeed be subject to hypotheses of limitation (prescripción) or expiration (caducidad). That is, one thing is the situation constituted by the act, for example the granting or extinction of a subjective right, and quite another, is the exercise of that right or the reaction against its ablation, which could perfectly expire or be time-barred (caducar o prescribir) as imposed by the legal system. For this Tribunal, this preamble is indispensable as a first clarification for the use of the term \"caducidad\" contained in the claim of this process and which has been treated indiscriminately by the parties, although especially by the plaintiff. This word admits, in Public Law, a semantic multiplicity that makes it difficult to handle in practice and this case is yet another example of that equivocal treatment. As we have said, the temporal effectiveness of an administrative act corresponds to its expiration (vencimiento), while the exercise of or the reaction to the legal situation created by it, is what may be subject to the figures of limitation (prescripción) or expiration (caducidad). Consequently, it is incorrect to assert that the \"caducidad\" of an administrative authorization has occurred; at most, what we could assert is that it has \"expired\" (vencido) or that its legal effects have ceased, precisely because they have become extinct in their temporal dimension. Likewise, for greater precision, we must also remember that the term \"caducidad\" has other meanings in Public Law, for example, in legal-procedural relations, it has been associated with abnormal forms of termination of the process or administrative procedure (Art. 340 LGAP, Art. 57 of Law No. 9342, new Código Procesal Civil, Art. 68 of the Ley Reguladora de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, etc.), as a form of extinction of legal situations arising under administrative concessions (Art. 62 Código de Minería, Art. 24 Law No. 3503, Ley Reguladora del Transporte Remunerado de Personas en Vehículos Automotores, Art. 15 Law No. 7593, Ley de ARESEP, etc.), even, by way of exception and precisely, as a faithful reflection of the very open and equivocal use that has been given to this term, the legislator has also used it in the sense pointed out by the parties in this case, specifically, in Law No. 8642, Ley General de Telecomunicaciones, in Article 25 subsection b) related to the caducidad of administrative authorizations, although paradoxically that same Law in the following article, that is, number 26, establishes caducidad as a form of extinction of permits for the use of radio spectrum frequency bands, which is a category of public domain. With this, what we want to point out is that, except for exceptional cases established by Law, caducidad is not an institute of Public Law that can be used to refer to the extinction over time, of the effectiveness of an administrative act, since caducidad necessarily implies a strict term that is not susceptible to suspensions, interruptions, extensions (prórrogas) or any other flexibilization mechanism (see on the subject, the votes of this Section number 177-2016-VI of 15:55 hours on November 29, 2016 and 88-2017-VI of 15:20 hours on July 10, 2017), so that, in light of Article 46 RGPEIA that is analyzed in this case, it would be contradictory to accept the figure of caducidad when the norm enables the term to be subject to extension (prórroga), or even, as demonstrated in proven fact No. 11, the practice by SETENA of accepting suspensions of terms related to the validity of the environmental viabilities it grants. If indeed, the two-year term that was established in the version under study of numeral 46 of Decreto 31849, were truly one of caducidad, the situation would be very different because the possibility of extending or suspending the validity terms of environmental viabilities would be contrary to Law; however, Law No. 7554 of October 4, 1995, Ley Orgánica del Ambiente (LOA), which regulates the institute of Environmental Impact Assessment in Articles 17 to 24 and the SETENA body and its competencies, in Articles 83 to 97, not only does not establish any provision related to the temporal effectiveness of environmental viability, but also does not impose caducidad as the means or form of extinction of this type of administrative authorization, so it leaves the Environmental Administration subject to the general rules described above. Consequently, it is clear to this Tribunal, that the two-year term provided for in Article 46 RGPEIA refers to the effectiveness over time of the viability, that is, to the expiration (vencimiento) of its legal effects, which makes this type of act one of continued effects. This Chamber takes into account on this point, first, that the Procuraduría General de la República, through binding opinions number C-189-2011 of August 16, 2011, C-285-2013 of December 5, 2013 and C-293-2013 of December 10, 2013, has also recognized this nature of environmental viability acts and second, that one of the allegations made by the representation of the co-defendant company EBI is correct, regarding it not being appropriate to speak of caducidad of the environmental viability, but that yes, in the understanding that it is not the figure or legal institute that must be applied to the specific case, because it is evident and has been peacefully accepted by the parties, that the core of this process involves determining whether the validity period of the environmental viability granted by resolution 2966-2009-SETENA has elapsed or not, or in other words, whether it continues to produce legal effects or not, whereby that allegation cannot lead to the dismissal of the claim, but simply to the clarification of the legal terminology that must be applied.-\n\nVIII.- ANALYSIS OF THE SPECIFIC CASE.- The argument used by the plaintiff to support the petition that the \"caducidad\" be declared (sic - insofar as this term must be understood as the cessation of the validity of the administrative act) of the environmental viability or license, starts from the fact that Article 46 RGPEIA in the version in force at the time of resolution No. 2966-2009-SETENA, established a maximum term of two years counted from its granting, a term that although it was extendable (prorrogable), in the case of EBI said extension (prórroga) was not requested, nor was the term suspended by SETENA, therefore the viability is expired (vencida). It maintains that the counting of the term must be done in that way, furthermore, because the passage of time and the modification of conditions at the project site imply that the technical studies on which the viability is based become outdated. On the contrary, both the representation of the State, and that of the co-defendant company EBI have opposed the defense of lack of Right based on the fact that the starting point for the counting of the term is at the moment that said act became final (firmeza), which occurred not with its issuance, but with the resolution of all the challenges filed against it, therefore the viability is not expired. They base this position on the precautionary (precautorio) and preventive (preventivo) principles in environmental matters, on the inapplicability of Article 148 LGAP and on the consideration that the studies on which the viability is based are not outdated. This being the case, we will begin first with the examination of what is claimed, and then with the defense arguments. At the time the administrative act in question was issued and communicated, that is, administrative resolution No. 2966-2009-SETENA, on December 16 and 18 (proven fact No. 3), the valid version of Article 46 RGPEIA, was the one amended by Decretos 32734 and 34688 and consisted of three subsections, of which only the first subsection is of interest for this case, which provided at that date as follows: \"…1) The environmental viability (license), once granted shall have a maximum validity of two years prior to the start of activities of the activity, work or project. In the event that, within that period, the activities have not begun, the developer must request, prior to expiration, an extension (prórroga) of its validity before SETENA, in accordance with the procedure to be established in the EIA Manual…\"  (Highlighting is not from the original). Despite the discussions that have been maintained in this process, for this Tribunal the norm is clear as to the scope of the term or effectiveness in time of the act, which is peremptory in nature, hence why it was given a maximum character, although susceptible to extension (prórroga) and it is determined in turn, that the starting point of its counting is with its granting: \"…The environmental viability (license), once granted…\", the norm does not say once confirmed or final (en firme), so the term literally begins when the act is granted. Furthermore, the issue of validity was established in point ten of the operative part of resolution No. 2966-2009-SETENA: \"…TENTH: The validity of this viability shall be for a period of TWO YEARS for the start of works. In the event that the works are not started within the established time, the provisions of the legislation in force shall be applied…\" (Highlighting is not from the original). Thus, it must then be understood on that point, that the viability governed from its granting. Additionally, in pursuit of the correct identification of the moment in which this occurred, we must start from the fact that the environmental viability is a dual-effect administrative act, since at the same time it is a favorable and burdensome administrative conduct, insofar as it not only creates an active legal situation for its recipient, but also imposes duties and obligations, such as, for example, the payment of the environmental guarantee (garantía ambiental) or the appointment of a regente, among others. In this way, the emergence of the effectiveness (eficacia) is subject to the notification (comunicación) of the act, by the general rule of 140 LGAP. The Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia in vote 1070-F-S1-2009 of 11:50 hours on October 16, 2009, regarding a mining concession, recognized this dual-effect character of certain administrative acts: \"…on this point, the provisions of canon 140 of the LGAP just transcribed are fundamental, since it lists two possible circumstances regarding the effectiveness of the administrative act. The first, where the effects are produced after it has been communicated. The second, for the case in which only rights are granted, where they are caused from its adoption. The concession for exploitation in a public domain watercourse brings with it not only rights but also a series of obligations listed in Article 34 of the Código de Minería. Hence, its effects according to what is established by the norm, are not produced from its adoption, but rather, must be as indicated in its first part 'after being communicated to the administered party'. To elucidate the latter, so that it is known precisely from when it acquires its effectiveness, the provisions of subsection 1. of numeral 141 of the LGAP must be considered, in relation to the provisions of subsection 3. of ordinal 256 ibidem, which literally state: 141. 1. 'To be challengeable, administratively or jurisdictionally, the act must be effective. In any case, the proper notification (comunicación) shall be the starting point for the terms of challenge of the administrative act'. And, 256. 3. 'The terms shall begin from the day following the last notification (comunicación) thereof or of the impugnable act, in the case of an appeal' (the bolding is supplied). It is clear, the necessity of notification of the administrative act and that the term must be counted from the day after the recipient was informed of its content…\" (The highlighting is not from the original). In this way, in those cases where the content of the act provides legal situations that in some way are negative for its recipient, it necessarily implies that the effect thereof occurs from the notification. In this case, the environmental viability provided in resolution No. 2966-2009-SETENA was notified to its recipient on December 18, 2009, therefore its effectiveness (eficacia) arises from that instant and in accordance also with the lists of proven and unproven facts, this Tribunal holds it as accredited that the expiration (vencimiento) thereof must have occurred two years from that date, given that during that period the company EBI did not request any extension (prórroga), nor did SETENA determine the suspension of the term, or at least this was not accredited by the defendants despite it being their evidentiary burden, nor does it follow from the evidence admitted in the case file. We will immediately move on to the study of the arguments formulated by the defendants.-\n\nIX.- ANALYSIS OF THE DEFENDANTS' ARGUMENTS.- Once the rules regarding the validity of the environmental viability have been determined, we will proceed next to examine the defense arguments established by the defendant parties, in order to conclude if it is expired or not. In the first place, the defendants criticize the plaintiff's argument regarding the outdatedness of the technical studies on which the viability was based; in this regard, this Tribunal observes that they are indeed correct in their defense, given that despite the plaintiff's representative pointing out that there is a \"dramatic\" variation of circumstances at the site where the project is planned to be carried out, there is no evidence to support said assertion, whereby that specific line of argument is unaddressable. In the second place, both EBI and the State consider that the starting point for the counting of the two-year term granted in the environmental license begins with the finality (firmeza) of the act.\n\nFrom the pleadings given, two fundamental reasons of this theory of the defendant party can be synthesized: a) Both estimate that construction works cannot begin if the conditions under which the viability was granted are still under review, so in light of the preventive (EBI) and precautionary (the State) principles, the administrative discussion must first be exhausted before the act is given effect. b) The State’s representation additionally pleads that Article 148 LGAP is inapplicable to this case. In its view, Nombre3456 cannot execute an environmental viability or license, nor can the private party, who at most only uses it to request a construction permit from the respective Municipality. For the State’s representation, Article 148 only seeks that administrative acts issued by the Administration may be executed even with pending appeals, for the purpose of guaranteeing efficiency and effectiveness in public management, and therefore it is only intended for public entities and organs and not for private parties. On this point, for this Tribunal none of the reasons given are acceptable and the pleadings must be rejected as unfounded, since environmental principles do not allow sustaining the conclusion reached by the defendants, nor does the alleged inapplicability to this matter of the provisions of Article 148 of the Ley General de la Administración Pública. Next, we shall proceed to set forth the grounds that allow reaching this conclusion.\n\nX.- THE PREVENTIVE AND PRECAUTIONARY PRINCIPLES IN ENVIRONMENTAL MATTERS.- To begin with the topic of the environmental principles cited by the defendants, we must start from the recognition that both the preventive and precautionary approaches or principles are, in the end, manifestations related to the sustainable management of environmental risks generated by the development of human activities on a given ecosystem, from an ex-ante perspective and as part of the State’s public environmental function. By this we mean that, in the face of human activities that are susceptible to potentially generating a negative environmental impact, the Environmental Administration is endowed with powers that authorize it to avoid, contain, mitigate, and repair that impact, from its origin to its culmination, understanding this as the cycle that begins with the design, execution, operation, and closure of the specific activity or project. The distinction between the preventive and the precautionary lies in the degree of environmental risk that is sought to be managed, recalling that this is composed of two essential variables to foresee or measure: the probability of a hazard materializing and the magnitude of the potential environmental impact, in the hypothesis that it were to manifest; for both, the degree of available scientific information is critical. The preventive principle is framed within those cases in which the available information allows foreseeing both variables and arranging measures to minimize the hazard or to reduce the impact in case it materializes. It operates in the classic framework of the exercise of police power for public health reasons, where the Administration has acted in the face of activities where there is scientific certainty about their dangerousness. For its part, the precautionary principle surpasses the traditional framework of protection and is framed in the sphere of scientific uncertainty, which occurs when there is a lack of information or it is contradictory among itself, such that it is not possible to reliably foresee or measure the variables indicated above. The innovation that this scheme presented consisted in that prior to its recognition and subsequent positivization, the Public Administration was prevented from imposing any measure in situations of uncertainty, since under the protection of the principle of autonomy of will (Art. 28 CPOL), only those actions that \"do not harm public morality or order, or that do not harm a third party\" were subject to the action of the Law, which implied certain knowledge of the harm or its probability. With the precautionary principle, the Administration is authorized to exercise environmental protection powers in those cases where there is no scientific knowledge that allows determining the probability of the hazard, but where its magnitude, should it manifest, is \"serious and irreversible.\" The Sala Primera of the Corte Suprema de Justicia, in judgment number 1579-F-S1-2013 of 09:10 hours on November 18, 2013, established on this subject the following: “…According to doctrine, in this matter not only do certain risks exist, but scientific uncertainty may also exist regarding the scope of some damages. This postulate, then, demands that, when a reasonable doubt arises in relation to the dangerousness of any activity with environmental repercussions or to human health, it be avoided, or the pertinent measures be taken so that this eventual harm, not yet scientifically proven, does not come to pass. Its two premises are: lack of scientific certainty and the threat of harm. It is explicitly set forth in the United Nations Conference on Environment and Development, or Rio Declaration: 'Principle 15.- In order to protect the environment, States shall widely apply the precautionary approach according to their capabilities. Where there are threats of serious or irreversible damage, lack of full scientific certainty shall not be used as a reason for postponing cost-effective measures to prevent environmental degradation.' For its part, the Ley de Biodiversidad, number 7788 of April 30, 1998, provides: 'ARTICLE 7.- Definitions. […] Biodiversity: variability of living organisms from any source, whether found in terrestrial, aerial, marine, aquatic ecosystems or in other ecological complexes. It comprises diversity within each species, as well as between species and the ecosystems of which they are a part. / For the purposes of this law, intangible elements shall be understood as included in the term biodiversity, such as: knowledge, innovation and traditional practice, individual or collective, with real or potential value associated with biochemical and genetic resources, protected or not by intellectual property systems or sui generis registration systems. […] ARTICLE 11.- Criteria for applying this law. The criteria for applying this law are: 1.- Preventive criterion: It is recognized that it is of vital importance to anticipate, prevent, and attack the causes of biodiversity loss or its threats. 2.- Precautionary or in dubio pro natura criterion: When there is danger or threat of serious or imminent damage to the elements of biodiversity and the knowledge associated with them, the absence of scientific certainty shall not be used as a reason to postpone the adoption of effective protection measures. 3.- Criterion of public environmental interest: The use of the elements of biodiversity shall guarantee the development options of future generations, food security, the conservation of ecosystems, the protection of human health, and the improvement of the quality of life of citizens. […]' In this regard, the Sala Constitucional, in ruling 1250-99 of 11 hours 24 minutes on February 19, 1999, stated: '[...] Prevention seeks to anticipate negative effects, and ensure the protection, conservation, and adequate management of resources. Consequently, the guiding principle of prevention is based on the need to take and assume all precautionary measures to avoid or contain the possible affectation of the environment or the health of persons. Thus, in the event that there is a risk of serious or irreversible damage –or a doubt in this regard–, a precautionary measure must be adopted and even the activity in question postponed. The foregoing is because in environmental matters, a posteriori coercion is ineffective, since if the biologically and socially harmful consequences have already been produced, repression may have a moral transcendence, but it will hardly compensate for the damages caused to the environment.' (The underlining is not from the original). Also, among others, rulings of that jurisdictional body nos. 9773-00 of 9 hours 44 minutes on November 3, 2000 and 1711-01 of 16 hours 32 minutes on February 27, 2001 may be consulted. Later, in ruling 3480-03 of 14 hours 2 minutes on May 2, 2003, it further specified this concept: 'Properly understood, the precautionary principle refers to the adoption of measures not in the face of ignorance of risk-generating facts, but in the face of a lack of certainty that such facts will effectively produce harmful effects on the environment.' (The underlining is supplied). Likewise, in ruling 6322-2003 of 14 hours 14 minutes on July 3, 2003, it indicated: '[...] 4.- Precautionary principle: […] The term prevention derives from the Latin 'praeventio', which alludes to the action and effect of preventing, to those preparations and dispositions made in advance to avoid a risk or execute a thing. Prevention seeks to anticipate negative effects, and ensure the protection, conservation, and adequate management of resources. Consequently, the guiding principle of prevention is based on the need to take and assume all precautionary measures to avoid or contain the possible affectation of the environment or the health of persons. Thus, in the event that there is a risk of serious or irreversible damage -or a doubt in this regard-, a precautionary measure must be adopted and even the activity in question postponed. The foregoing is because in environmental matters, a posteriori coercion is ineffective, since if the biologically and socially harmful consequences have already been produced, repression may have a moral transcendence, but it will hardly compensate for the damages caused to the environment.' In the same vein, from that Chamber, vote no. 2008-17618 of 11 hours 51 minutes on December 5, 2008 and, from this Chamber, judgment no. 1261 of 11 hours on December 10, 2009 may be consulted….” (Highlighting is not from the original).\n\nXI.- CONTINUATION.- Once these definitions are given and the scope of these principles is specified, we can observe how the parties' arguments do not constitute pleadings that reasonably allow sustaining that the term of the environmental viability (viabilidad ambiental) runs with its finality. In the first place, as set forth ut supra (Considering VIII), by Article 140 LGAP the rule is that the environmental viability, as with any administrative act, takes effect at the moment it is communicated to its addressee. If we adduce –as the defendants do– that in this particular case it is not so and we sustain that there is an exception to the rule, then, in accordance with the general principle of Law that whoever pleads an exception has the burden of proving it (Art. 317 CPC), the defendants had the duty to accredit such a thing; however, they did not succeed in the opinion of this Tribunal. The defendants base the exception pleaded on the fact that the principles outlined above reverse the general rule, in such a way that they render the environmental viability ineffective. However, as we have been explaining, there is no norm whatsoever that establishes such a thing, and the principles in question likewise do not have the virtue of generating the alleged effect. The environmental impact assessment (EIA) (evaluación de impacto ambiental, EIA) is one of the means by which the preventive principle is instrumentalized, since it is applied in situations where there is certainty regarding the environmental risk, such that the Administration may impose all those measures necessary to guarantee that the negative environmental impact that may occur as a result of the authorized activity is avoided, mitigated, or repaired (Art. 3.39 RGPEIA). This Section, in vote number 121-2015-VI of 14:55 hours on July 22, 2015, established in this regard: “…The Environmental Impact Assessment, which derives from Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente, is constituted as a procedure that holds a complex convergence of legal-technical-administrative variables, whose purpose is none other than the measurement, identification, prediction, or projection of the impacts that a determined human activity will probably produce on the environment, in the event that it is carried out or its material execution is concretized. Said procedure is issued based on a prior requirement for a subsequent authorization procedure and is formulated by the competent Public Administrations, with expertise in environmental matters. Thus seen, it is the procedure by virtue of which the effects and consequences that a construction project or human activity will generate on the environment are estimated, which constitutes an important mechanism for exercising environmental policy that has a direct and immediate application in productive activities, so as to achieve harmony and compatibility of those economic or social exploitations with the preservation of the environment, within a vision of sustainability or sustainable development. Of course, this environmental impact must be subject to measurement, which materializes in different instruments that the regulations themselves establish, among these, environmental impact studies and environmental viability licenses...” (Highlighting is not from the original). Thus, if the Administration had certainty about the causation of an environmental impact as a result of the project called “Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza,” it could provide that in the same environmental assessment instrument all those measures necessary to avoid, mitigate, or contain said impact be incorporated. Consequently, what sense would it make for the same Administration to order a “prevention measure” consisting of inhibiting the effects of the environmental viability, when per se it is a prevention instrument? The only way this could have any logic would be in those cases where third parties plead –after the act, for example, by means of appeals– that the preventive measures contained in the instrument or in the viability were insufficient or inadequate in light of the environmental risk that must be managed, but that is very different from the tacit and original ineffectiveness of the environmental viability proposed by the State and the Developer, and which also lacks normative support. Said hypothesis would furthermore be contrary to Articles 17 to 20 LOA, which establish that the resolutions of SETENA: “…Shall be obligatory both for private parties and for public entities and organisms…”, that in the case of environmental viabilities, they constitute a “…indispensable requirement to initiate activities, works, or projects…”, and that they endow said Administration with the competence to establish “…instruments and means to follow up on compliance with environmental impact assessment resolutions…”. In relation to the precautionary principle (principio precautorio), the State's representative pleads that it is applicable because there is no certainty as to whether the environmental viability or license is correctly granted or not, and therefore the administrative appeals must first be exhausted before giving effect to the viability, in order to avoid environmental damages. He indicated in the conclusions: “…until that moment, until all appeals are deemed exhausted and it is definitively established that the environmental viability was duly granted, until that moment, the two-year term will begin to run…” (listen to the recording of the preliminary hearing of April 7, 2016 from 1:45:30 to 1:45:43). This Tribunal cannot share this reasoning, for the following reasons: one, it implies distorting the power of administrative self-protection (autotutela administrativa); two, the Administration never issued a precautionary measure per se; three, doubt at a scientific level was never accredited; and four, the Environmental Administration and SETENA do not lose their oversight and control powers. The power of administrative self-protection corresponds to the possibility that the Administration has to define its own legal situations independently of jurisdictional authority, which principally implies the declaration of certain legal situations, as well as their fulfillment or execution; consequently, it is not acceptable to admit, as the State proposes, that an administrative act is originally devoid of its enforceability without a written norm that authorizes it. Let us recall that the enforceability (ejecutividad) of the administrative act is a consequence of self-protection, and consists in that the declaration contained in the valid and effective formal conduct is obligatory in itself, such that the Administration may compel the Administered to comply with it, without the latter being able to validly disregard it. Bear in mind that the Administered in any case and despite the enforceable nature of the act, retains the fundamental guarantee of challenging it in the same administrative channel or in the jurisdictional channel. To assert generally and abstractly that the environmental viability lacks enforceability, without any norm supporting the affirmation, is openly unfounded; the precautionary principle, unlike what is maintained here, is not designed to reverse the enforceability of administrative acts; on the contrary, it allows or enables the Environmental Administration to adopt all those measures that are necessary to avoid or mitigate possible harmful consequences for the environment, derived from a human activity whose environmental risk is not scientifically certain. Thus, the application of the precautionary principle is carried out in an active and express manner, never in a passive, presumed, or tacit manner as the State indicates, as established by Principle 15 of the Rio Declaration: “…lack of full scientific certainty shall not be used as a reason for postponing the adoption of measures…”. In any case, and even if we accepted this proposition of the State's representation, it must be kept in mind that the principle in question presupposes the existence of scientific doubt, which must be accredited in the specific case; despite this, the defendant –first– has not identified which precautionary measure it refers to, –second– has not specified what the doubt or uncertainty to which it alludes is, and –third–, even assuming that the latter refers to the enforceability of environmental viabilities in general, that is, as a category of administrative act, this latter would lead to the extreme of asserting that there is scientific uncertainty regarding all “…human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste, toxic or hazardous materials…” (Art. 17 LOA), without there being a technical-legal basis for such an assertion. The precautionary principle must not be used as a wildcard or an excuse to evade the application of the administrative legal order, nor to deny the very institute of environmental impact assessment and the spirit of prevention on which it is based, which starts from accepting and recognizing that the very development of human activities, whether we classify them as economic, cultural, or social, has an undeniable effect on environmental conditions, and therefore, in order to guarantee sustainable development, their negative impact on ecosystems must be minimized. In this way, environmental viability authorizations allow sustainable management of the environmental risk generated by human activities, through the “…harmonization or acceptable balance, from the point of view of environmental load, between the development and execution of an activity, work, or project and its potential environmental impacts, and the environment of the geographical space where it is desired to be implemented….” (Art. 3.65 RGPEIA). For this reason, it is not understood how the State comes to question the effectiveness of its own protection instruments, by saying that only through the exhaustion of administrative appeals is it possible to have certainty “…that the environmental viability was duly granted…”. Furthermore, it must be remembered that the Environmental Administration maintains numerous control and oversight mechanisms, which are also not affected by the issuance of a viability, since on the contrary, this rather gives rise to an entire stage of monitoring and follow-up that implies the control of all the authorized activity, even if it has not yet begun. Examples of this are the inspection visits carried out on February 23 and September 30, both of the year 2010 (proven fact no. 5). Thus, and for all the reasons developed previously, the appropriate course is the rejection of the pleadings given by both parties in relation to the application of the environmental principles of prevention and precaution to support that the count of the term established in the analyzed version of Article 46 RGPEIA must begin with its finality. Next, we shall proceed to examine the other line of argumentation in relation to Article 148 of the Ley General de la Administración Pública.\n\nXII.- RESPECTING THE APPLICABILITY OF ARTICLE 148 LGAP.- In the State's opinion, Article 148 LGAP cannot be applied in this case because Nombre3456 does not have to execute any act derived from the environmental viability, nor does the private party, who at most is limited to requesting a construction permit from the respective Municipality based on the viability. For the State's representation, Article 148 only seeks that administrative acts issued by the Administration may be executed, even with pending appeals, in order to guarantee the efficiency and effectiveness of administrative action, and therefore it is only intended for public entities and organs and not for private parties. Now, the article in question provides the following: “…Administrative appeals shall not have a suspensive effect on execution, but the public servant who issued the act, their hierarchical superior, or the authority deciding the appeal may suspend execution when it may cause serious or impossible or difficult to repair damages…” (Highlighting is not from the original). This article is another manifestation of the executory nature (ejecutoriedad) of the administrative act, which, like the enforceability (ejecutividad) previously developed, are in turn derivations of the power of administrative self-protection. As we stated above, the Administration is enabled to define its legal situations and enforce them; in that sense, the executory nature enables public entities and organs to execute valid and effective administrative acts even against the will of the administered, without needing to resort to courts of justice and despite the filing of administrative appeals that are appropriate against said conduct. In this regard, there is reiterative constitutional and contentious-administrative jurisprudence that coincides in the full application of this article as a general rule, obviously subject to the existence of exceptions equally established by law of the Republic. Thus, the Sala Constitucional in judgment number 2002-00928 of 09:47 hours on February 1, 2002, provided: “…On the effects of challenging an administrative act: in repeated rulings issued by this Constitutional Tribunal it has been stated that administrative acts, once issued by the Administration, are enforceable and executory. Such are basic principles that inform Administrative Law and that guide all public function, and they consist in that once acts are decreed by the Administration, it may by itself execute them, without needing to resort to judicial authorities (Article 146 of the Ley General de la Administración Pública), which, by virtue of Article 148 ídem implies that the filing of ordinary appeals does not suspend the execution of administrative acts, unless the superior decides otherwise to avoid greater or impossible to repair damages….” (also see judgments of the Sala Constitucional No. 2015-04019 of 09:05 hours on March 20, 2015, 2014-04307 of 09:15 hours on March 28, 2014, 2006-14905 of 14:51 hours on October 10, 2006, 2006-011611 of 9:18 hours on August 11, 2006, 2004-09338 of 09:50 hours on August 27, 2004 and 2003-01846 of 14:59 hours on March 5, 2003, among others). Of interest is what was recently stated by that High Tribunal, in judgment number 2016-12496 of 16:15 hours on August 31, 2016, which, although it corresponds to an unconstitutionality action brought regarding reforms introduced by the Ley de Fortalecimiento de la Gestión Tributaria, in it the Chamber ruled the constitutionality of the executory nature of the administrative act and of Article 148 LGAP: “…The preceding jurisprudential citations suffice to make clear the criterion of this Chamber, in the sense that the enforceability and executory nature of administrative acts […] are principles that derive from the presumption of legality of administrative acts and from the principle of administrative self-protection, which implies the power of the Administration to forcibly execute its own acts without having to resort, for this, before the jurisdictional authority, all of which is in accordance with Constitutional Law. In summary, the enforceability and executory nature of administrative acts […] is a General Principle of Administrative Law, set forth in Articles 146 and 148, of the Ley General de la Administración Pública–, which is, in all respects, in accordance with Constitutional Law and the Principles and Values that inform it. From this point of view, it would be erroneous to consider that this principle, in any way, implies an obstacle to access to justice for the administered. […] It is clear that the challenge of an administrative act does not enervate the power of its execution by the Administration, without this being able to be interpreted as a violation of the constitutional rights of access to justice, due process, or the right of defense. The administered is empowered to file the pertinent challenges, whether in the administrative channel itself, or to go before the contentious-administrative jurisdiction, before which they may request the precautionary measures they deem appropriate, thereby guaranteeing access to justice and the right of defense, as stated….” (Highlighting is not from the original). In contentious-administrative matters, we can find votes such as that of the Sala Primera in judgment No. 475-F-S1-2010 of 10:50 hours on April 15, 2010, or from the Tribunal de lo Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, in resolutions number 34-2014-IV of 08:30 hours on April 21, 2014 and in particular, the vote of Section Six number 132-2016-VI of 11:00 hours on August 31, 2016, where the following was stated: “…This norm stems from the principle of the executory nature of administrative acts, which allows the deployment of the material effects proper to their content from and upon the sole (valid) communication of the act (except for the case of effectiveness for the benefit provided for in canon 140 LGAP), despite the formulation of appeals, but which is not applicable for acts vitiated by absolute nullity, regarding which, in tune with mandate 149.3 of the same aforementioned Law, they shall not be considered legitimate (unlike those relatively null, according to Article 176 LGAP). Since the rule is that maxim of executory nature, its exception must be established by express rule […] The circumstance of having appealed that final decision is not an obstacle to that execution, since there is no exception norm that establishes that those appeal measures produce, ipso iure, a suspensive effect. By first principle and unless a contrary norm exists, as a derivation of what is indicated by canon 148 referred to ut supra, administrative appeals are of a devolutive nature, and therefore, since the regulations applicable to this case do not contemplate a different effect, this Tribunal observes no illegality whatsoever regarding the effective date of the dismissal. Just as the state agent indeed points out, regarding the interpretation of mandate 44 of the Estatuto de Servicio Civil, the Sala Constitucional indicated in vote 2006-012632 of August 30, 2006: […] it must be understood that the appeal in administrative venue is a liberality of the legislator and not a constitutional guarantee, since, as is known, administrative acts can be challenged and attacked –in any case– always in the jurisdictional channel, so a norm that does not admit appeal against an administrative act does not violate fundamental rights, nor does a norm that does not contemplate the suspensive effect of an appeal filed in administrative venue…” (Highlighting is not from the original).-\n\nXIII.- CONTINUATION.- In light of the foregoing elucidations, for this Tribunal the State's plea is unfounded and as such must be rejected.\n\nFirst, despite what we might say regarding the challengeability or not of the environmental viability or license, which is not a subject matter of this proceeding, as we have previously maintained, this conduct forms part of the category of administrative acts and, as such, shares all of their characteristics and therefore, is endowed with enforceability (ejecutividad) and mandatory enforcement (ejecutoriedad), by virtue of the power of administrative self-protection (autotutela administrativa) that the SETENA body also enjoys, such that it is fully subject to the provision of Article 148 LGAP. In this sense, no basis is observed in the State's reasoning to argue that this body must not execute any act, or that it is not subject to the power of self-protection, since on the contrary, in the binding opinions of the Procuraduría General de la República cited before (C-189-2011, C-285-2013 and C-293-2013), it is observed that this body has accepted the possibility for the Administration to determine the ex officio revocation (supresión oficiosa) for absolute, evident, and manifest nullity of this category of administrative acts, pursuant to numeral 173 LGAP. In reinforcement of what has been indicated so far, as observed in numerals 19 and 20 LOA, environmental viabilities or licenses granted by Nombre3456 are binding in themselves, such that once communicated, they give way to a stage of observance of their fulfillment. Even contrary to what the state representative argues, Article 84.j) LOA establishes that: “…The functions of the National Environmental Technical Secretariat are the following: […] i) Carry out monitoring (monitoria) tasks and ensure the execution of resolutions….” (Highlighting is not from the original). Also found on that same plane is what is prescribed in Article 89 LOA: “…Article 89.- Inspections. The members of the National Environmental Technical Secretariat must carry out inspections to verify compliance with the legal and regulatory provisions on the matter, as well as the resolutions issued by this Secretariat. These inspections must be carried out periodically or when the competent authorities deem it convenient. Minutes shall be drawn up for all inspections….” (Highlighting is not from the original). Likewise, in the RGPEIA it can be observed that in Articles 48, 49, 83, 94, among others, various forms of execution of the environmental viability are regulated. Thus, it is evident that the conduct in question is indeed subject to the application of Article 148 LGAP and consequently, the appeals filed against it do not have suspensive effect on its execution. Despite this, that same numeral enables the Administration, in the event it deems that there is a possibility of serious harm arising from compliance with the act, to order its suspension, by way of an administrative precautionary measure. It is under this hypothesis that the environmental principles of prevention and precaution would perfectly admit application, in order to ground a measure of that category, according to the environmental risk at stake. Now, this Tribunal is drawn to the fact that –despite not having been alleged– and as was held as proven in proven fact No. 4, by means of administrative resolution of the Minister of Environment, number R-J-198-2010-MINAET of April 21, 2010, in the third point of its operative part it was established that: “…since resolution No. 2966-2009 Nombre3456 of December 18, 2009, was issued under the described circumstances, SETENA must, in accordance with numeral 148 of the LGAP, suspend the execution of said act…” (Highlighting is not from the original). This means that the ministerial head issued an order to Nombre3456 for it to proceed to order the suspension of the environmental viability. However, for this Nombre136075, what was ordered by the head of the Environment portfolio has no relevance for the specific case, for two reasons: first, because from the wording it is observed without major difficulty that the Minister is not directly ordering the suspension of the effects of the environmental viability ordered in administrative resolution No. 2966-2009-SETENA, but rather issues an order to SETENA, so that in its condition of hierarchical inferior it proceed to order the suspension of the execution, and regarding that, it has been held as not proven that the Secretariat proceeded in accordance with the mentioned order and ordered the suspension of the act, or at least, it did not order the suspension prior to the expiration of the viability. Second, one must bear in mind that in accordance with numeral 83 LOA, Nombre3456 constitutes a body of maximum deconcentration (desconcentración máxima) attached to the Ministry of Environment and Energy (MINAE). Article 148 LGAP, in relation to the competence to order the suspension of the execution of the act, cites that this may be exercised by: “…the public official who issued the act [1], their hierarchical superior [2], or the authority deciding the appeal [3]…”. However, when facing the figure of maximum deconcentration and in accordance with subsections 3) and 5) of Article 83 and Article 105.1 LGAP, the hierarchical power of command is interrupted, so the Minister is prevented from issuing orders such as the one contained in the third point of resolution number R-J-198-2010-MINAET, meaning that order would be contrary to Law and could not produce effect, such that the suspension could only have been ordered directly by the hierarchical superior when hearing the appeal, as enabled by Article 87 LOA, despite the deconcentration that SETENA enjoys, or else, by Nombre3456 itself at the time and prior to the expiration of the environmental viability, which as already indicated did not occur, or at least, was not demonstrated. Thus, this line of argument must also be rejected as unfounded (improcedente), as is hereby ordered.-\n\nXIV.- ON THE DEFENSES (EXCEPCIONES).- The state representation raised the defenses of lack of current interest (falta de interés actual), lack of standing to sue (falta de legitimación ad causam) both active and passive, and lack of right (falta de Derecho); while the representation of the co-defendant company Nombre125807 raised those of lack of active standing (legitimación activa) and lack of right. Regarding the lack of current interest, the State has argued that the challenged conduct lacks current or future effects that make it necessary to issue a judgment on the merits. It supports this on various grounds, such as the character of a preparatory act, or the pronouncements made by the Municipality of Montes de Oro or the Third Section of this Tribunal, in the administrative venue and in relation to the processing of the construction permit. In this regard, the defense must be dismissed. The First Chamber (Sala Primera), in ruling number 465-F-S1-2009 issued at 10:45 a.m. on May 7, 2009, defines the current interest of a pronouncement in the following terms: “…Interest is the need for protection in which a specific person finds themselves and which determines them to request the intervention of the respective jurisdictional body, with the purpose of resolving the legal conflict in which they are a party. Thus, it can be said that it is the dissatisfaction of an interest protected by the legal order (legitimate interest) or a subjective right, which provokes the exercise of the right to action and motivates the formulation of the claim. It has also been said that it is the utility that the holder of a subjective right or a legitimate interest derives from jurisdictional protection. Therefore, it being imperative, as already stated, to be maintained throughout the development of the entire process, when it is necessary to analyze its subsistence, the judge must make a judgment of utility, comparing the effects of the requested jurisdictional resolution with the utility that whoever requires it can obtain from such pronouncement. If the lack of a judgment causes harm or damage to whoever requested protection, there is interest; if it does not cause it, it does not exist…” (Highlighting is not from the original). For this Chamber, the need for the jurisdictional pronouncement is indeed necessary and current, since the declaration of the expiration of the administrative authorization has direct consequences for the carrying out or not of the activity authorized therein, in addition to the fact that Mrs. Sagot González, a party to the administrative proceeding (proven fact No. 2), not only opposed said activity but also petitioned Nombre3456 on February 11, 2014, for it to declare the \"expiration (caducidad)\" of the environmental license, a request that to this day has not been resolved by said administrative body (proven fact No. 9 and not proven fact No. 2). Consequently, the ruling of this Tribunal is indeed useful in order to determine the expiration of the viability granted through resolution No. 2966-2009-SETENA. In that sense, the State's allegations regarding the challengeability or not of the resolution itself, and the issue of the building license, have no relevance to dismiss the utility of the ruling indicated above.-\n\nXV.- CONTINUATION.- Regarding the defenses of lack of active standing, raised by the defendant parties, they must be dismissed. First, it must be indicated that for the analysis of standing (legitimación), as part of the procedural prerequisites, it is not indispensable for the party to invoke a specific interest to promote an action before this venue, since standing, like interest and Right, must be analyzed ex officio. As has been recognized by extensive precedents of the First Chamber and this Tribunal, the judge has the duty to review the fulfillment or not of the substantial prerequisites for the issuance of every judgment: those relating to the standing of the intervening parties, the interest in resolving the conflict, and the Right; which are reviewable even ex officio by every judge (see, among others, from the First Chamber, ruling number 317-F-S1-2008 issued at 9:10 a.m. on May 2, 2008, and number 1548-F-SI-2011 issued at 9:20 a.m. on December 22, 2011, and from the Administrative Litigation Tribunal (Tribunal de lo Contencioso Administrativo), Eighth Section, number 85-2012 issued at 8:30 a.m. on September 14, 2012, Fourth Section, rulings number 28-2012 issued at 7:30 a.m. on March 16, 2012, and number 17-2015-IV issued at 8:00 a.m. on February 25, 2015). If any of these requirements –or all of them– are not verified by the Tribunal, the lawsuit cannot find a positive response from the Court. Thus, the fact that a specific subsection of numeral 10 CPCA was invoked does not define active standing. In any case, the plaintiff herein was a party to the administrative proceeding, challenged the granting of the environmental viability, and even petitioned for its \"expiration (caducidad)\" before the Administration, both in that venue and in the present case. Consequently, this Tribunal understands that a legitimate interest assists her in the outcome of this process and in the declaration of the expiration of the administrative authorization. For greater abundance, it is observed that Mrs. Sagot González was granted the character of a party in the administrative proceeding, based on a supra-individual interest of popular action (acción popular) given that it is an environmental matter, under the protection of Article 50 of the Constitution and 105 of Law No. 7788, Biodiversity Law (see proven fact No. 2), in addition to her having expressly invoked it in the brief received at the Court on May 13, 2015 (image 414 of the scanned judicial file). Regarding supra-individual standing and specifically the popular action, this Section, in ruling No. 85-2015-VI issued at 3:00 p.m. on May 22, 2015, established the following: “…As the ultimate degree of standing in this sense, the popular action imposes itself, which supposes a broad degree of standing, enabling the exercise of the right of action independently of any criterion of relationship to the claim. Hence, subsection d) of numeral 1 of Article 10 in question imposes that it proceeds only before express legal permissibility…” (Highlighting is not from the original). Both defendants have questioned that standing of this nature is possible in the face of a claim like the one promoted here; however, at no time did the Administration, nor the company Nombre125807, question the existence of that legitimate interest in the administrative venue. In this Tribunal's judgment, the fact that the environmental viability, pursuant to Article 17 LOA, of repeated citation, enables the performance of an activity that \"alters or destroys elements of the environment,\" enables individuals, in exercise of the popular action indicated before, to react against it, including the exercise of declaratory claims like the one filed here by Mrs. Sagot González. Thus, since it has been corroborated that the plaintiff possesses a sufficient legitimate interest to promote this action, the appropriate course is to deny the defense raised.-\n\nXVI.- CONTINUED.- Regarding the defense of lack of passive standing (legitimación pasiva), the state representation bases it on various considerations. It basically argues that there is no administrative conduct on which to pronounce; that an upholding judgment does not affect Nombre3456, but rather the processing of the construction permit at the Municipality of Montes de Oro; and that Nombre3456 fulfilled its functions, so the outcome of the ruling will not bring it consequences. For this Tribunal, both Nombre125807 and the State are properly sued, in accordance with the provisions of numerals 12.1 and 12.3 CPCA. The Código Procesal Contencioso Administrativo reformed our system of administrative justice in many ways, among them it introduced an expansion of the legality control of the administrative function exercised by this jurisdiction. Precisely, as part of this innovation, the possibility for persons subject to administration was expanded to challenge not only administrative acts but any form of manifestation of administrative conduct, or even to seek the declaration of the existence or non-existence of legal-administrative situations or relationships; this was expressly provided in Articles 36 subsection a), 42.2 subsections d) and e), and 122 subsections d) and e) CPCA. Consequently, it is the judgment of this Tribunal that the Administration's standing to be a defendant party was similarly increased, and consequently, its participation cannot be limited solely to those cases where a claim for annulment is involved, but also in those where a declaratory claim is filed, to say the least. In the specific case, the plaintiff requests the declaration of the non-existence of the situations and the legal-administrative relationship derived from the administrative authorization contained in resolution number 2966-2009-SETENA, because the environmental viability ordered therein has expired. As we indicated in Considerando VIII, both the legal relationship and the situations that arise with this type of administrative act are of double effect; that is, they give rise to a series of rights and duties for both the authorized party and the authorizing Administration, so the declaration sought by the plaintiff will necessarily have consequences for the parties to that legal-administrative relationship. Furthermore, the statement that Nombre3456 is not affected by an upholding judgment because it already exhausted its functions is not valid, since as previously analyzed, once the environmental license is granted, a whole stage of monitoring (vigilancia) and follow-up (seguimiento) begins, which implies, on the part of the Administration, the exercise of powers to control the authorized activity, even if it has not yet begun (proven fact No. 5), powers that will inevitably be affected by the expiration of the viability. Thus, the appropriate course is the rejection of the defense raised, as both EBI and the State are properly sued in this process. Finally, regarding the defenses of lack of right that were raised by the defendants, given their unfounded nature as analyzed in the judgment, the appropriate legal course is their dismissal, as is hereby ordered.-\n\nXVII.- IN CONCLUSION: EXPIRATION OF THE LEGAL EFFECTS OF THE ENVIRONMENTAL VIABILITY.- According to the analyses set forth above, for this Nombre136075, the environmental viability granted by Nombre3456 in resolution No. 2966-2009-SETENA to the co-defendant company EBI, in order to develop the project called “Galagarza Environmental Technology Park Sanitary Landfill (Relleno Sanitario Parque de Tecnología Ambiental Galagarza)”, has been expired since December 19, 2011, and it must be so declared. According to the analysis carried out in this pronouncement, the counting of the term began with the notification of the act on December 18, 2009, extending its effectiveness for two years until that latter date, given that December 18, 2011, was a non-business day, so in accordance with the provisions of Article 147 of the Código Procesal Civil (applicable supplementarily), it must be deemed extended until that date. The term, furthermore, expired on that date, since according to the lists of proven and non-proven facts, the co-defendant company Nombre125807 did not request any extension or suspension by that date, nor did Nombre3456 order the suspension of the term, or any other measure capable of altering its count. As a necessary consequence of this ruling and once it is final (firme), the Administration must additionally proceed with all those measures that are appropriate in Law to terminate the environmental impact assessment procedure processed under administrative file number D1-1375-2007-SETENA.-\n\nXVIII.- ON COSTS (COSTAS).- Article 193 of the CPCA establishes that procedural and personal costs are imposed on the losing party for the sole fact of being so, a pronouncement that must be made even ex officio, pursuant to the provisions of that same rule, in concordance with numeral 119.2 ibidem. The waiver of this condemnation is only viable: a) when there was, in the Tribunal's judgment, sufficient reason to litigate; b) when the judgment is issued by virtue of evidence unknown to the opposing party; or else, c) when plus petitio is incurred, that is, when the difference between what was claimed and what was ultimately obtained is fifteen percent (15%) or more, unless the bases of the lawsuit are expressly considered provisional or their determination depends on judicial discretion or expert opinions (ordinal 194 ibidem). In the present case and in relation to the co-defendant EBI, this Tribunal has not observed any reason to exempt the application of said maxim; therefore, in accordance with the cited norm, the due course is to impose them on the losing party; not so in relation to the State, since the plaintiff expressly requested that it not be condemned to pay costs (listen to recording of the preliminary hearing held on April 7, 2016, starting at 31:35 minutes) and by virtue of the fact that this request is, ultimately, one of a patrimonial and waivable nature, it is hereby deemed withdrawn and the State is exonerated regarding the condemnation to pay costs.-\n\nPOR TANTO\n\nTHE REITERATION OF THE PRELIMINARY DEFENSE OF ACT NOT SUSCEPTIBLE TO CHALLENGE (ACTO NO SUSCEPTIBLE DE IMPUGNACIÓN), PROMOTED BY THE REPRESENTATION OF THE COMPANY EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA, IS FLATLY REJECTED AS UNTIMELY AND UNFOUNDED.- THE DEFENSES OF LACK OF CURRENT INTEREST, LACK OF ACTIVE AND PASSIVE STANDING, AND LACK OF RIGHT RAISED BY THE REPRESENTATION OF THE STATE ARE DECLARED WITHOUT MERIT AS UNFOUNDED; as well as THE DEFENSES OF LACK OF ACTIVE STANDING AND LACK OF RIGHT, FILED BY THE REPRESENTATION OF THE COMPANY EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA.- THE LAWSUIT FILED BY Nombre136070, AGAINST THE STATE AND THE COMPANY EMPRESAS BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA IS DECLARED WITH MERIT (CON LUGAR); and consequently, it is declared that the environmental viability or license ordered in administrative resolution number 2966-2009-SETENA has been expired since December 19, 2011, its validity period having elapsed. As a necessary consequence of this ruling and once it is final, the defendant Administration must additionally proceed with all those measures that are appropriate in Law to terminate the environmental impact assessment procedure processed under administrative file number D1-1375-2007-SETENA.- The losing party BERTHIER Nombre125807 CR SOCIEDAD ANÓNIMA is condemned to pay the personal and procedural costs. The STATE is exonerated from this condemnation, by virtue of express withdrawal by the plaintiff.- Notify.-\n\nDaniel Aguilar Méndez\n\nSilvia Fernández Brenes Roberto Garita Navarro\n\nDocument signed by:\n\nDANIEL AGUILAR MENDEZ, JUDGE\n\nROBERTO GARITA NAVARRO, JUDGE\n\nSILVIA FERNÁNDEZ BRENES, JUDGE\n\nClassification prepared by the CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL of the Poder Judicial. Its reproduction and/or distribution for profit is prohibited.\n\nIs a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 05-09-2026 07:18:33.\n\nSCIJ de Hacienda\nSCIJ de la Procuraduría General de la República"
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