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  "citation": "C-392-2006",
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  "doc_type": "dictamen",
  "title_es": "Improcedencia de consulta sobre casos concretos y valoración de criterios internos ante la PGR",
  "title_en": "Inadmissible Consultation on Concrete Cases and Internal Criteria Before the PGR",
  "summary_es": "La Procuraduría General de la República declara inadmisible la consulta formulada por Editorial Costa Rica sobre la prescripción de la potestad sancionadora en dos procedimientos disciplinarios. La PGR fundamenta su rechazo en dos razones: primero, la consulta versa sobre casos concretos y no sobre situaciones genéricas, lo cual contraviene la naturaleza de su función consultiva y vinculante; segundo, se solicita valorar los criterios contradictorios de la Auditoría Interna y del órgano director, lo cual no corresponde a la PGR. Además, se insta a la consultante a revisar dictámenes y normativa relacionados con el régimen especial de prescripción de la Hacienda Pública y el procedimiento de conflicto de competencias ante la Contraloría General de la República en materia de control interno.",
  "summary_en": "The Attorney General's Office declares inadmissible the consultation filed by Editorial Costa Rica regarding the statute of limitations on disciplinary power in two administrative procedures. The PGR bases its rejection on two grounds: first, the consultation concerns concrete cases rather than generic situations, which contravenes the nature of its advisory and binding function; second, it requests an assessment of the contradictory opinions of the Internal Audit Office and the directing body, which is not the role of the PGR. In addition, the PGR urges the requester to review previous opinions and regulations related to the special statute of limitations for public finances and the procedure for resolving conflicts of jurisdiction before the Comptroller General's Office regarding internal control.",
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  "excerpt_es": "Un doble orden de situaciones convergen en el presente caso para impedir que desarrollemos nuestra función consultiva: Por un lado, se nos consulta sobre casos concretos a los que se aplicarían directamente las consecuencias derivadas de nuestro criterio. Y en segundo término, se nos está pidiendo una valoración sobre informes de Auditoria y recomendaciones de órganos directores al respecto.\n\nEn primer término, según la jurisprudencia administrativa, de conformidad con el artículo 2º, en relación con el inciso 3 inciso b) y 4 de la Ley Nº 6815 de 27 de setiembre de 1982 y sus reformas, nuestros dictámenes se emiten únicamente sobre situaciones genéricas, en las cuales no se aprecie la existencia de uno o varios sujetos en particular, a quienes se aplicarán las consecuencias derivadas de nuestro criterio. Y de conformidad con el contenido expreso de su misiva y demás documentación adjunta, es claro y ostensible que las cuestiones sobre las cuales se solicita nuestro criterio, se contraen a situaciones particulares e individualizadas, es decir, se refieren a casos concretos; lo cual nos imposibilita resolver el fondo del problema en los términos de la actividad consultiva, y por ende, vinculante de este Despacho.\n\nEn segundo lugar, se nos pide analizar los criterios vertidos tanto por la Auditoria Interna como por el órgano director del procedimiento administrativo sobre los referidos casos concretos. Esta particular forma de requerir nuestro criterio técnico jurídico ha sido considerada además de inapropiada, improcedente, y así lo hemos expresado en otras ocasiones, pues no corresponde a la Procuraduría General, como órgano superior consultivo de la Administración Pública, valorar si una determinada opinión externada por asesorías o dependencias internas es conforme o no al ordenamiento jurídico.",
  "excerpt_en": "Two converging situations prevent this Office from performing its advisory function: first, the consultation concerns specific cases to which the consequences of our opinion would directly apply; second, we are being asked to assess reports from the Internal Audit Office and recommendations from directing bodies on those cases.\n\nFirst, pursuant to administrative case law and in accordance with Article 2, read together with subsections 3(b) and 4 of Law No. 6815 of September 27, 1982, as amended, our opinions are rendered only on generic situations where there is no identifiable subject who would directly bear the consequences of our opinion. Based on the express content of your communication and accompanying documentation, it is clear that the issues on which our opinion is sought are particular and individualized, i.e., they relate to concrete cases; this prevents us from addressing the merits of the matter in the context of our advisory, and hence binding, activity.\n\nSecond, we are asked to analyze the opinions issued both by the Internal Audit Office and the body directing the administrative procedure on those specific cases. This particular way of requesting our technical-legal opinion has been deemed, besides inappropriate, inadmissible, as we have stated on other occasions, because it is not the role of the Attorney General's Office, as the superior advisory body of the Public Administration, to assess whether a given opinion expressed by internal legal advisors or offices conforms to the legal system.",
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  "body_es_text": "Dictamen : 392 del 06/10/2006   \n\n\n\nC-392-2006\n\n\n\n\n06 de octubre de 2006\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\nMBA\n\n\n\n\nMaría Isabel Brenes Alvarado\n\n\n\n\nGerente\n\n\n\n\nEditorial Costa Rica\n\n\n\n\nS.    D.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nEstimada señora:\n\n\n\n             Con la aprobación de la señora Procuradora General de la República, me refiero a su\noficio ECRG-321-06 de fecha 26 de setiembre último.\n\n\n\n             Desde ya advertimos que lastimosamente no podremos atender la presente gestión, ya que\nexisten amplias y fundamentadas razones que nos impiden verter pronunciamiento en cuanto al fondo de\nsu consulta; lo cual, de seguido explicaremos.\n\n\n\n\nI.- Objeto de la consulta.\n\n\n\n             En cumplimiento del acuerdo Nº 2 de la sesión 2207 del Consejo Directivo, celebrada el\n25 de setiembre de 2006, nos refiere en el precitado oficio ECRG-321-06, la situación que se está\npresentado en dos procedimientos administrativos disciplinarios (Nºs 01-2006 y 02-2006), ya que\nexisten criterios abiertamente contradictorios tanto de la Auditoria Interna (Oficio ECR-AU-093-06)\ncomo del órgano director, conformado por su asesor legal, con respecto al plazo de prescripción de\nla potestad sancionadora de la Administración por aplicar. Y por ello, se solicita que analicemos\nlos casos y emitamos criterio en cuanto a cuál de las dos dependencias administrativas citadas tiene\nla razón en la citada controversia.\n\n\n\n             Aún cuando pretenden excusarse por no cumplir con la exigencia establecida en el\nnumeral 4º de nuestra Ley Orgánica –Nº 6815 de 27 de setiembre de 1982 y sus reformas-, de acompañar\nel criterio legal de la asesoría jurídica respectiva sobre el tema en consulta, ya que su asesor\nlegal es también el órgano director en tales procedimientos, lo cierto es que a la presente\nsolicitud formal de nuestro criterio técnico jurídico se acompañan de las recomendaciones del órgano\ndirector, así como el criterio del Auditor Interno; los cuales contienen un estudio pormenorizado de\nlas variables jurídicas que tienen relación con la inquietud que se somete a nuestra consideración.\n\n\n\n\n \n\n\n\n II.- Incumplimiento de requisitos de admisibilidad para el trámite de consultas ante la\nProcuraduría General de la República.\n\n\n\n             Un doble orden de situaciones convergen en el presente caso para impedir que\ndesarrollemos nuestra función consultiva: Por un lado, se nos consulta sobre casos concretos a los\nque se aplicarían directamente las consecuencias derivadas de nuestro criterio. Y en segundo\ntérmino, se nos está pidiendo una valoración sobre informes de Auditoria y recomendaciones de\nórganos directores al respecto.\n\n\n\n             En primer término, según la jurisprudencia administrativa, de conformidad con el\nartículo 2º, en relación con el inciso 3 inciso b) y 4 de la Ley Nº 6815 de 27 de setiembre de 1982\ny sus reformas, nuestros dictámenes se emiten únicamente sobre situaciones genéricas, en las cuales\nno se aprecie la existencia de uno o varios sujetos en particular, a quienes se aplicarán las\nconsecuencias derivadas de nuestro criterio. Y de conformidad con el contenido expreso de su misiva\ny demás documentación adjunta, es claro y ostensible que las cuestiones sobre las cuales se solicita\nnuestro criterio, se contraen a situaciones particulares e individualizadas, es decir, se refieren a\ncasos concretos; lo cual nos imposibilita resolver el fondo del problema en los términos de la\nactividad consultiva, y por ende, vinculante de este Despacho. Esto por cuanto hemos reiterado que\nno son consultables asuntos concretos sobre los que se encuentre pendiente una decisión por parte de\nla Administración activa (véanse entre otros, los dictámenes C-194-94 de 15 de diciembre de 1994,\nC-188-2002 de 23 de julio del 2002, C-147-2003 de 26 de mayo del 2003, O.J.-085-2003 de 6 de junio\ndel 2003 y C-317-2004 de 2 de noviembre del 2004). Admitir lo contrario implicaría no sólo\ncontravenir la naturaleza de órgano superior consultivo que nos confiere la ley, sino sustituir\nilegítimamente a la Administración activa, relevando con ello a los servidores públicos de las\nresponsabilidades propias de su función.\n\n\n\n             En segundo lugar, se nos pide analizar los criterios vertidos tanto por la Auditoria\nInterna como  por el órgano director del procedimiento administrativo sobre los referidos casos\nconcretos. Esta particular forma de requerir nuestro criterio técnico jurídico ha sido considerada\nademás de inapropiada, improcedente, y así lo hemos expresado en otras ocasiones, pues no\ncorresponde a la Procuraduría General, como órgano superior consultivo de la Administración Pública,\nvalorar si una determinada opinión externada por asesorías o dependencias internas es conforme o no\nal ordenamiento jurídico. La función consultiva debe ser ejercida respecto de competencias u\norganización de la Administración consultante, de la interpretación de normas jurídicas e incluso de\nsus efectos, pero no sobre el criterio vertido por dependencias o asesorías (Dictámenes C-277-2002\nde 16 de octubre de 2002, C-196-2003 de 25 de junio de 2003, C-241-2003 de 8 de agosto de 2003,\nC-120-2004 de 20 de abril de 2004, C-315-2005 de 5 de setiembre de 2005).\n\n\n\n No obstante lo expuesto, con el ánimo de colaborar a esclarecer el problema planteado, instamos el\nestudio de los dictámenes C-340-2002, C-344-2002, C-329-2003 y C-307-2004, así como los\npronunciamientos OJ-219-2003 y OJ-043-2005, de esta Procuraduría General. Lo anterior, sin perjuicio\nde que sobre el tema de interés, puedan obtener mayor información al ingresar a nuestra página en\nInternet (http://www.pgr.go.cr/scij/). Sugerimos también la revisión de los oficios DAGJ-2356-2004\n(11122) de 17 de setiembre de 2004 y DAGJ-2038-2005 del 31 de julio de 2005), de la Contraloría\nGeneral, y de la doctrina nacional plasmada en: JINESTA LOBO, Ernesto. “Tratado de Derecho\nAdministrativo”, Tomo II sobre Responsabilidad Administrativa. Biblioteca jurídica DIKE, Primera\nEdición, 2005.; en punto a la responsabilidad del funcionario público por falta personal, por\ninfracción de los sistemas de fiscalización superior, de administración financiera (Ley Nº 8131), de\ncontrol interno (Ley Nº 8292) e incluso para evitar la corrupción y el enriquecimiento ilícito (Ley\nNº 8422); disposiciones legales todas  que remiten expresa y directamente al régimen especial de\nprescripción (de la Hacienda Pública) previsto por la Ley Orgánica de la Contraloría General de la\nRepública –Ley Nº 7428 de 7 de setiembre de 1994-, que establece que la responsabilidad\nadministrativa y civil de los funcionarios públicos sujetos a dicho régimen será de 5 años (arts. 71\ny 75 Ibídem); régimen de prescripción que tiene sus particularidades, según hemos analizado\nampliamente en nuestra jurisprudencia administrativa.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En todo caso, insistimos en que la determinación del régimen jurídico aplicable a cada caso en\nconcreto, es de resorte exclusivo de la Administración activa, y no de este órgano superior\nconsultivo.\n\n\n\n             No está de más señalar que respecto a los informes de Auditoría, la Ley General de\nControl Interno –Nº 8292 de 31 de julio de 2002-, en sus artículos del 36 al 38, establece un\nprocedimiento especial para proponer alternativas o soluciones distintas a las recomendadas por las\nAuditorías; incluso prevé un conflicto de competencias ante la Contraloría General. Por lo que la\nAdministración consultante podría intentar utilizar ese procedimiento para determinar con precisión\nel punto de interés ante aquella otra instancia competente 1.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nConclusión:\n\n\n\n             Por suponer tanto el análisis de casos concretos, como la valoración específica de\ncriterios técnicos dados por órganos internos de la Administración consultante, deviene improcedente\nentrar a conocer por el fondo la gestión formulada, y por ende, se deniega su trámite.\n\n\n\n\nSin otro particular,\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\nMSc. Luis Guillermo Bonilla Herrera\n\n\n\n\nProcurador\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nLGBH\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n [1]           Conviene señalar que en el dictamen C-329-2003 de 16 de octubre de 2003, la PGR\nconsideró que lo dispuesto por el numeral 37 –en obligada relación con lo dispuesto en los ordinales\n36 y 38-  de la LGCI se constituye en una causal legal de suspensión del plazo de prescripción de la\npotestad sancionadora, que opera \"ipso iure\" en aquellos casos en que surja un conflicto entre las\nrecomendaciones hechas por una Auditoría Interna y las soluciones alternas que proponga al respecto\nel jerarca institucional; conflicto que deberá dirimir, en última instancia, la Contraloría General\nde la República. Importante es indicar que dicho criterio jurídico es plenamente compartido por la\nDivisión de Asesoría y Gestión Jurídica de la Contraloría General de la República, según oficio\nDAGJ-0642-2006 de 7 de abril de 2006 (04984).",
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And for this reason, you request that we analyze the cases and issue an opinion as to which of the two cited administrative departments is correct in the referenced controversy.\n\n\n\nEven though you seek to be excused for not complying with the requirement established in numeral 4 of our Organic Law –No. 6815 of September 27, 1982 and its amendments– of attaching the respective legal department's legal opinion on the subject under inquiry, since your legal advisor is also the directing body in such proceedings, the fact is that this formal request for our technical legal opinion is accompanied by the recommendations of the directing body, as well as the opinion of the Internal Auditor; which contain a detailed study of the legal variables related to the concern submitted for our consideration.\n\n\n\n\n \n\n\n\n II.- Failure to meet admissibility requirements for the processing of inquiries before the Office of the Attorney General of the Republic.\n\n\n\nA double order of situations converge in the present case to prevent us from carrying out our advisory function: On one hand, we are being consulted on specific cases to which the consequences derived from our opinion would be directly applied. And secondly, we are being asked for an assessment of Audit reports and recommendations made by directing bodies in this regard.\n\n\n\nFirstly, according to administrative jurisprudence, in accordance with article 2, in relation to subsections 3 b) and 4 of Law No. 6815 of September 27, 1982 and its amendments, our opinions are issued only on generic situations, in which the existence of one or more particular subjects, to whom the consequences derived from our opinion will be applied, is not apparent. And in accordance with the express content of your letter and other attached documentation, it is clear and evident that the questions on which our opinion is requested are limited to particular and individualized situations, that is, they refer to specific cases; which makes it impossible for us to resolve the merits of the problem within the terms of the advisory, and therefore binding, activity of this Office. This is because we have reiterated that specific matters pending a decision by the active Administration are not subject to inquiry (see, among others, opinions C-194-94 of December 15, 1994, C-188-2002 of July 23, 2002, C-147-2003 of May 26, 2003, O.J.-085-2003 of June 6, 2003, and C-317-2004 of November 2, 2004). Admitting the contrary would imply not only contravening the nature of the superior advisory body conferred upon us by law, but also illegitimately substituting the active Administration, thereby relieving public servants of the responsibilities inherent to their function.\n\n\n\nSecondly, we are asked to analyze the opinions expressed by both the Internal Audit Office and the directing body of the administrative proceeding on the referenced specific cases. This particular way of requesting our technical legal opinion has been considered, besides inappropriate, improper, and we have expressed this on other occasions, as it does not correspond to the Office of the Attorney General, as the superior advisory body of the Public Administration, to assess whether a specific opinion expressed by internal advisors or departments is in conformity with the legal system or not. The advisory function must be exercised regarding the competencies or organization of the consulting Administration, the interpretation of legal rules, and even their effects, but not on the opinion expressed by departments or legal advisors (Opinions C-277-2002 of October 16, 2002, C-196-2003 of June 25, 2003, C-241-2003 of August 8, 2003, C-120-2004 of April 20, 2004, C-315-2005 of September 5, 2005).\n\n\n\nDespite the foregoing, with the aim of collaborating to clarify the problem raised, we urge the study of opinions C-340-2002, C-344-2002, C-329-2003, and C-307-2004, as well as pronouncements OJ-219-2003 and OJ-043-2005, from this Office of the Attorney General. The foregoing, without prejudice to the fact that on the topic of interest, you may obtain more information by visiting our Internet page (http://www.pgr.go.cr/scij/). We also suggest reviewing official communications DAGJ-2356-2004 (11122) of September 17, 2004 and DAGJ-2038-2005 of July 31, 2005, from the Office of the Comptroller General, and the national doctrine reflected in: JINESTA LOBO, Ernesto. “Tratado de Derecho Administrativo”, Volume II on Responsabilidad Administrativa. Biblioteca jurídica DIKE, First Edition, 2005.; regarding the liability of the public official for personal fault, for infringement of the systems of superior oversight, financial administration (Law No. 8131), internal control (Law No. 8292), and even to prevent corruption and illicit enrichment (Law No. 8422); all legal provisions that expressly and directly refer to the special statute of limitations regime (of the Public Treasury) provided for by the Organic Law of the Office of the Comptroller General of the Republic –Law No. 7428 of September 7, 1994–, which establishes that the administrative and civil liability of public officials subject to said regime shall be 5 years (arts. 71 and 75 Ibidem); a statute of limitations regime that has its particularities, as we have extensively analyzed in our administrative jurisprudence.\n\n\n\n\n \n\n\n\nIn any case, we insist that the determination of the legal regime applicable to each specific case is the exclusive purview of the active Administration, and not of this superior advisory body.\n\n\n\nIt is worth noting that regarding Audit reports, the General Law of Internal Control –No. 8292 of July 31, 2002–, in its articles 36 to 38, establishes a special procedure to propose alternative measures or solutions different from those recommended by the Audits; it even provides for a conflict of competencies before the Office of the Comptroller General. Therefore, the consulting Administration could attempt to use that procedure to precisely determine the point of interest before that other competent instance 1.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nConclusion:\n\n\n\nAs it involves both the analysis of specific cases and the specific assessment of technical opinions given by internal bodies of the consulting Administration, it becomes improper to hear the merits of the request made, and therefore, its processing is denied.\n\n\n\n\nSincerely,\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\nMSc. Luis Guillermo Bonilla Herrera\n\n\n\n\nAttorney General\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nLGBH\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n[1] It is appropriate to point out that in opinion C-329-2003 of October 16, 2003, the PGR considered that the provisions of numeral 37 –in mandatory relation with the provisions of ordinals 36 and 38– of the LGCI constitute a legal cause for suspension of the statute of limitations period (plazo de prescripción) of the sanctioning power, which operates \"ipso iure\" in those cases where a conflict arises between the recommendations made by an Internal Audit and the alternative solutions proposed in this regard by the institutional head; a conflict that must ultimately be settled by the Office of the Comptroller General of the Republic. It is important to indicate that this legal opinion is fully shared by the Legal Advisory and Management Division of the Office of the Comptroller General of the Republic, according to official communication DAGJ-0642-2006 of April 7, 2006 (04984)."
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