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  "citation": "C-196-2009",
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  "doc_type": "dictamen",
  "title_es": "Máquinas de juego permitidas y renovación de patentes de licores",
  "title_en": "Permitted Gaming Machines and Liquor License Renewal",
  "summary_es": "La consulta de la Municipalidad de Guácimo planteó cuatro interrogantes: 1) características de las máquinas de juego permitidas por ley; 2) posibilidad de exigir dictamen técnico y existencia de un listado oficial; 3) procedencia del decomiso y destrucción de máquinas operando sin licencia; 4) renovación bienal de patentes de licores y cobro por renovación. La Procuraduría respondió que son permitidas las máquinas cuyo resultado dependa de la destreza o habilidad del jugador (artículos 1 y 2 del Reglamento de Máquinas para Juegos), salvo las tragamonedas autorizadas únicamente en casinos. Las municipalidades pueden pedir un dictamen técnico, pero deben poder revisarlo; no existe un listado oficial. El decomiso es solo medida cautelar probatoria; la destrucción no procede, correspondiendo en todo caso el comiso judicial según el artículo 7 de la Ley de Juegos. En cuanto a las patentes de licores, la Procuraduría reconsideró su criterio anterior y concluyó que el artículo 12 de la Ley de Licores obliga a la renovación bienal, siendo improcedente cobrar una tarifa distinta a la legal.",
  "summary_en": "The Municipality of Guácimo requested a legal opinion on four issues: 1) characteristics of gaming machines permitted by law; 2) whether a technical expert report can be required and whether an official list exists; 3) whether seized unlicensed machines can be destroyed; 4) biennial renewal of liquor licenses and associated fees. The PGR held that machines whose outcome depends on player skill are permitted (Arts. 1 and 2 of the Gaming Machines Regulation), with the exception of slot machines authorized only in casinos. Municipalities may request a technical report but must be capable of reviewing it; no official list of permitted machines exists. Seizure is only a precautionary evidentiary measure; destruction is not permitted—only judicial forfeiture under Art. 7 of the Gaming Law. Regarding liquor licenses, the PGR reconsidered its previous position and concluded that Art. 12 of the Liquor Law mandates biennial renewal, and municipalities cannot charge a fee different from the statutory tax.",
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  "date": "20/07/2009",
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    "poder de policía municipal"
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    "máquinas de juego",
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    "Ley de Licores",
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    "Procuraduría General de la República",
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    "Gaming Machines Regulation",
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    "police power"
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  "excerpt_es": "“(...) De conformidad con los anteriores criterios, se concluye que de conformidad con la normativa que regula la materia, nuestro ordenamiento permite el uso de máquinas para juegos (por ejemplo, video juegos y las llamadas “saca-peluches” o “pin-ball”), en la medida en que el resultado del juego dependa de la habilidad o destreza del jugador. A contrario sensu, las máquinas en las cuales el resultado final dependa exclusivamente de la suerte (azar) del usuario no son permitidas por nuestro Ordenamiento Jurídico. (...) Sin embargo, esta prohibición no es absoluta, toda vez que dichas máquinas se encuentran autorizadas para funcionar solo y únicamente en casinos de juego (...)\n\n(...) En esa medida, no es procedente que la Municipalidad destruya o deseche máquinas de juego que han decomisadas. A lo sumo, procedería el comiso en los términos que establece el artículo 7 de la Ley de Juegos.\n\n(...) En razón de lo dispuesto en el artículo 12 párrafo primero de la Ley sobre la venta de Licores, y la interpretación que del mismo ha realizado la Sala Constitucional, es deber del patentado renovar la licencia para la venta de licores cada dos años.\"",
  "excerpt_en": "\"(...) In accordance with the criteria above, it is concluded that under the applicable regulations, our legal system permits the use of gaming machines (such as video games, so-called 'claw machines,' or pinball machines) insofar as the game's outcome depends on the player's skill or dexterity. Conversely, machines in which the final outcome depends exclusively on luck (chance) are not permitted by our legal system. (...) However, this prohibition is not absolute, since such machines are authorized to operate only and exclusively in gaming casinos (...)\n\n(...) To that extent, it is not appropriate for the Municipality to destroy or discard gaming machines that have been seized. At most, forfeiture would apply as set forth in Art. 7 of the Gaming Law.\n\n(...) By virtue of Art. 12, first paragraph, of the Liquor Sales Law, and the interpretation given by the Constitutional Chamber, it is the licensee's duty to renew the liquor sales license every two years.\"",
  "outcome": {
    "label_en": "Interpretive opinion",
    "label_es": "Dictamen interpretativo",
    "summary_en": "The PGR clarified that permitted gaming machines are those based on skill, except for slot machines in casinos; that seizure is only a precautionary measure and destruction is not allowed; and that biennial renewal of liquor licenses is mandatory under Art. 12 of the Liquor Law, without municipalities being able to impose additional fees.",
    "summary_es": "La Procuraduría aclaró que las máquinas de juego permitidas son aquellas basadas en destreza, salvo tragamonedas en casinos; que el decomiso es solo medida cautelar y no procede destrucción; y que la renovación bienal de patentes de licores es obligatoria según el artículo 12 de la Ley de Licores, sin que las municipalidades puedan imponer tarifas adicionales."
  },
  "pull_quotes": [
    {
      "context": "Artículo 2 del Reglamento de Máquinas para Juegos",
      "quote_en": "Machines that simulate sports or skill games, in which the player participates with his skill by inserting coins or tokens, are permitted in a restricted manner.",
      "quote_es": "Son permitidos en forma restringida, las máquinas que simulen juegos deportivos o de destreza, en las que el jugador participe con su habilidad y mediante el pago de monedas o fichas."
    },
    {
      "context": "Considerando sobre diferencia entre decomiso y comiso",
      "quote_en": "The purpose of seizure is evidentiary, that is, to preserve things in their original state so that they may be assessed by the competent authority.",
      "quote_es": "La finalidad del decomiso es probatoria, es decir, la de conservar las cosas en su estado inicial para que puedan ser apreciadas por el órgano competente"
    },
    {
      "context": "Conclusión sobre renovación de licencias de licores",
      "quote_en": "It is the licensee's duty to renew the liquor sales license every two years.",
      "quote_es": "Es deber del patentado renovar la licencia para la venta de licores cada dos años."
    }
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Qué características deben efectivamente reunir las máquinas de juego, para que puedan ser\ncatalogadas como permitidas por ley; qué condiciones deben reunir para que se garantice que el\nresultado final de su mecanismo de juego, participa la destreza la habilidad del jugador y no\ndependen exclusivamente del azar o la suerte?\n\n\n\n 2.                 En caso de que se solicite como requisitos para la obtención de una licencia\ncomercial, la presentación de un dictamen técnico, elaborado por un ingeniero eléctrico- mecánico,\nen donde se describa el mecanismo de juego, a fin de determinar la destreza o habilidad del jugador;\nqué procedimientos pueden ser aplicados, en caso de que la Municipalidad tenga dudas con respecto al\ncriterio indicado por el técnico contratado por la empresa; sobre ese mismo tema, quisiéramos saber\nsi la Procuraduría cuenta con un listado de máquinas que identifique con su nombre, tanto aquellas\nque sean permitidas por ley y las que no lo son?\n\n\n\n 3.                 En caso de que se encuentren máquinas de juego funcionando sin licencia y sus\npropietarios sean reincidentes en dichas infracciones; puede la Municipalidad proceder al decomiso,\nen caso de que así sea, puede proceder a destruir o desechar dichas máquinas, que procedimientos\ndeben observarse para dichas diligencias.\n\n\n\n 4. Quisiéramos que se nos indique, con respecto a lo establecido en el artículo 12 de la Ley de\nLores y demás normativa relacionada, si las (sic) Municipalidad pueden sujetar a los patentados de\nlicencias especiales de licores, a la renovación de dichas licencias, cada dos año, en caso de ser\nafirmativa la respuestas se nos indique si la municipalidad puede cobrar un monto económico por\ndicha renovación y cuales serían los criterios para determinar el mismo; esto ya que una vez que las\nlicencias se obtiene (sic) mediante remate, los particular (sic) en el mercado realizan\ntransacciones millonarias, al venderlas o arrendarlas, sin que la Municipalidad obtenga provecho o\nbeneficio económico de dichas transacciones.”\n\n\n\n                     Se indica la imposibilidad de esa Corporación Municipal de adjuntar criterio\nlegal, puesto que actualmente no cuentan con un asesor jurídico ni con recursos para contratar esos\nservicios de forma externa.\n\n\n\n\nII.        Antecedentes sobre el uso de máquinas permitidas por nuestro Ordenamiento Jurídico\n\n\n\n\n \n\n\n\n             De previo a dar respuesta a la consulta planteada, resulta pertinente mencionar\nbrevemente el criterio sostenido por este Órgano Asesor respecto al uso de máquinas de juego\npermitidas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Al efecto, en pronunciamientos anteriores, esta Procuraduría ha realizado un repaso acerca de las\nmáquinas de juegos permitidas por el Ordenamiento Jurídico, según distintos pronunciamientos de este\nÓrgano Consultivo y de la propia Sala Constitucional.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Sobre el particular, en el dictamen número C-078-2006 de 28 de febrero de 2006, retomando los\ncriterios emitidos hasta ese momento, indicamos que, con fundamento en la Ley de Juegos y el\nReglamento de Máquinas para Juegos, las únicas máquinas permitidas en nuestro medio son aquellas en\nlas que el resultado depende de la destreza o pericia del jugador, estando proscritas aquellas en\nlas que ese resultado sea consecuencia del azar.  Al efecto, se señaló lo siguiente: \n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) Los numerales 1 y 2 de la Ley de Juegos (Ley N° 3 de 31 de agosto de 1922 y sus reformas)\ndisponen:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Artículo 1: Son prohibidos todos los juegos en que la pérdida o la ganancia dependa de la suerte o\ndel acaso y no de la habilidad o destreza del jugador. Son también prohibidos aquellos en que\nintervenga el envite.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Artículo 2: Son permitidos los juegos carteados o sea aquellos donde no haya envite, y los que por\nsu índole contribuyen a la destreza y ejercicio del cuerpo.” \n\n\n\n\n \n\n\n\n Por su parte, los artículos primero y segundo del Decreto Ejecutivo  Número 8722-G del 13 de Junio\nde 1978 (Reforma Integral del Reglamento  de Máquinas  para Juegos) señalan:\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n“Artículo 1.-\n\n\n\n Son absolutamente prohibidos los juegos y diversiones que se realicen en máquinas en las que la\nganancia del jugador depende, únicamente de un mecanismo automático incontrolable o de la suerte.\nEntre tales máquinas se consideran las llamadas traganíqueles y otras similares.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nArtículo 2.-\n\n\n\n Son permitidos en forma restringida, las máquinas que simulen juegos deportivos o de destreza, en\nlas que el jugador participe con su habilidad y mediante el pago  de monedas o fichas”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nAsimismo, dicha normativa dispone en sus numerales 4 y 5 lo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n“Artículo 4.-\n\n\n\n Estas máquinas podrán funcionar de las dieciséis horas a las veintidós horas en días lectivos y de\nlas trece a las veintitrés horas los días de asueto escolar, los domingos y días feriados.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nArtículo 5.-\n\n\n\n Es permitida la participación en esta clase de juegos de los mayores de doce años y menores de\ndieciocho años hasta las veinte horas.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n Como ya lo ha expuesto esta Procuraduría, “de lo anterior se colige que, los juegos son parte de la\nnaturaleza lúdica del hombre, y son prohibidos los juegos con máquinas en las cuales su\nfuncionamiento se encuentra fuera de control del jugador, es decir donde no hay habilidad o destreza\ndel jugador, de tal modo que la ganancia o la pérdida depende del azar o de la suerte. Por\nconsiguiente, son permitidas las máquinas que simulen juegos deportivos o de destreza en las que el\njugador participe con su habilidad.” (Dictamen C-138-94 del 24 de agosto de 1994, citado por el\nDictamen C-105-2004 del 12 de abril del 2004)\n\n\n\n\n \n\n\n\n Precisando sobre el concepto de “máquina de juegos permitida”, y las competencias de fiscalización\nque tienen las Municipalidades sobre la actividad comercial que supone su explotación, hemos\nindicado:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “ B.Antecedente de la Sala Constitucional sobre el otorgamiento de patente comercial a máquinas de\njuegos.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Cita el Concejo Municipal de Valverde Vega un antecedente de la Sala Constitucional que se\nrelaciona con el objeto de su consulta.   Nos parece igualmente oportuno citar las consideraciones\nque realizó el Alto Tribunal en esa oportunidad, pues sirven para precisar el alcance de lo que\nluego se dirá:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “I.-Objeto del recurso y cuestión previa. Se reclama contra la negativa del Jefe de la Unidad\nAdministrativa de Patentes de la Municipalidad de Tibás de otorgar patente a la empresa de la\nrecurrente para el funcionamiento de máquinas conocidas como “saca peluches” y “pinball”. Se obvia\nel requisito de certificación de personería de la amparada por cuanto fue acreditada en el\nexpediente administrativo cuya copia certificada ha aportado el recurrido.\n\n\n\n II.-Según el informe rendido bajo juramento por el Jefe de la Unidad Administrativa de Patentes,\nJorge Rojas Arias, se tiene por acreditado que la negativa del otorgamiento de patentes a la empresa\nde la recurrente obedece al criterio de que no es posible autorizar una actividad no permitida por\nley expresa (f. 33) y que según el artículo 1 de la Ley de Juegos y el Reglamento de esa Ley,\npublicado mediante Decreto Ejecutivo #3510-G de 24 de enero de 1974 no se incorporan las máquinas\nsaca peluches y pinball dentro de los juegos no permitidos; tampoco se enmarcan dentro de los\npermitidos; pero, adicionalmente, se debe considerar el Reglamento de Máquinas para Juegos emitido\npor Decreto Ejecutivo #8722-G de 13 de junio de 1978, según el cual “son absolutamente prohibidos\nlos juegos y diversiones que se realicen en máquinas en que la ganancia del jugador depende,\núnicamente, de un mecanismo automático incontrolable o de la suerte. Entre tales máquinas se\nconsideran las llamadas traganíqueles y otras similares”. En las máquinas en cuestión, la ganancia\ndepende de un mecanismo automático que es imposible de controlar, para quien pone en ejecución el\naparato, de la misma manera que funcionan mediante la introducción de una moneda o ficha, lo cual\npuede considerarse dentro de la clasificación de “otras similares”. La Municipalidad ha analizado\ncuidadosamente la norma y ha procedido a comparar cada uno de los términos entre lo establecido en\nla ley y la realidad, no presumible, sino observada en el aparato que funciona en muchos de los\nestablecimientos comerciales ubicados en el Cantón, sin ninguna autorización ni control, por lo que\nen aras de que la Corporación Municipal ejerza su deber de policía, se requiere normalizar la\nsituación en el caso de que esto sea posible, refiriéndose a otro tipo de actividades y, si no es\npermitido, considerando lo expuesto en la legislación, deberán retirarse las máquinas del comercio\nque se ubica en el Cantón de Tibás, por falta de regulación expresa, debido a que el Municipio está\nobligado a observar lo dispuesto en el artículo 11 de la Ley General de la Administración Pública,\nen cuanto al principio de legalidad (f. 29).\n\n\n\n III.-Aunque, en general, este Tribunal ha venido excluyendo de la materia de amparo las discusiones\nsobre la procedencia o improcedencia del otorgamiento de patentes, por considerar que se trata de un\nasunto de  mera legalidad, en el presente caso, en cambio, como el propio informe del recurrido\nacredita que la negativa del permiso de funcionamiento y otorgamiento de patente a la amparada no\nobedece a cuestiones de mera legalidad, sino que se fundamenta en una inversión o, mejor dicho,\nperversión, del principio constitucional de legalidad, que conduce a una interpretación violatoria\nde los derechos fundamentales de la amparada, lo cual es materia de amparo, se entra a conocer del\nfondo del asunto. Porque, en efecto, la consideración del recurrido, en el sentido de que la\nMunicipalidad, en virtud del principio de legalidad, no puede otorgar la patente por cuanto el\nfuncionamiento de las máquinas conocidas como “saca peluches” y “pinball” no se encuentra\nexpresamente autorizado por el ordenamiento jurídico confunde e invierte los principios\nfundamentales de libertad para los particulares y de sujeción a la legalidad para el Estado y los\nsujetos públicos, contenidos en los artículos 28 y 11 constitucionales.\n\n\n\n\nIV.-Sobre el particular, se reitera lo expresado por esta Sala, en cuanto que:\n\n\n\n\n“El artículo 28 de la Constitución Política recoge así el principio y derecho general libertad:\n\n\n\n\n\"Artículo 28\n\n\n\n \"Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno\nque no infrinja la ley.\n\n\n\n \"Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden público, o que no perjudiquen a tercero,\nestán fuera de la acción de la ley...\".\n\n\n\n XII - Es decir: de conformidad con el párrafo 1, las personas -léase \"privadas\"- están facultadas\npara hacer todo aquello \"que no infrinja la ley\", expresión totalmente equivalente al llamado\nprincipio de libertad, según el cual, para el ser humano, \"todo lo que no está prohibido está\npermitido\". Por ello, nadie puede ser privado de hacer lo que la Constitución o la ley no prohíban\no, por lo menos, lo que no habiliten expresa y taxativamente a prohibir.\n\n\n\n XIII - Pero es que el mismo artículo 28, en su párrafo 2, todavía llega a más: a armonizar aquel\nprincipio general de libertad, todavía meramente formal, con una concepción materialmente\ndemocrática que lo llena de contenido, colocando en su base lo que puede llamarse el \"sistema de la\nlibertad\". Según éste, ya el ser humano, no sólo puede hacer todo lo que la ley no le prohíba, sino\nque tiene también la garantía de que ni siquiera la ley podrá invadir su esfera intangible de\nlibertad y, por ello, de autonomía e intimidad, fuera de los supuestos previstos taxativamente por\nla propia Constitución, supuestos excepcionales y, por ende, de interpretación restrictiva, que\npueden resumirse en el concepto de \"bien común\" rectamente entendido.\n\n\n\n XIV - Por otra parte, tanto el principio como el sistema de la libertad imponen una serie de\nconsecuencias formales y materiales directamente aplicables al caso en estudio, vinculadas todas\nellas al \"principio general de legalidad\", que es su contrapartida necesaria, consagrado y recogido\nespecialmente en los artículos 11 de la Constitución y de la Ley General de la Administración\nPública, así:\n\n\n\n\n\"Artículo 11 (Constitución Política)\n\n\n\n \"Los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad y no pueden arrogarse\nfacultades que la ley no les concede. Deben prestar juramento de observar y cumplir esta\nConstitución y las leyes. La acción para exigirles la responsabilidad penal de sus actos es\npública\";\n\n\n\n\n\"Artículo 11 (Ley Gral. de la Admón. Pública)\n\n\n\n \"1. La Administración Pública actuará sometida al ordenamiento jurídico y sólo podrá realizar\naquellos actos o prestar aquellos servicios públicos que autorice dicho ordenamiento, según la\nescala jerárquica de sus fuentes.\n\n\n\n \"2. Se considerará autorizado el acto reglado expresamente por norma escrita, al menos en cuanto a\nmotivo o contenido, aunque sea en forma imprecisa\"; principio de legalidad condicionado, a su vez,\nen relación con el régimen de las libertades y derechos fundamentales, por el de \"reserva de ley\",\nderivado de aquél, según el cual, conforme a la misma Ley General:\n\n\n\n\n\"Artículo 19\n\n\n\n \"1. El régimen jurídico de los derechos constitucionales estará reservado a la ley, sin perjuicio\nde los reglamentos ejecutivos correspondientes.\n\n\n\n\n\"2. Quedan prohibidos los reglamentos autónomos en esta materia\".\n\n\n\n XV - Lo anterior da lugar a cuatro corolarios de la mayor importancia para la correcta\nconsideración de la presente acción de inconstitucionalidad, a saber:\n\n\n\n a) En primer lugar, el principio mismo de \"reserva de ley\", del cual resulta que solamente mediante\nley formal, emanada del Poder Legislativo por el procedimiento previsto en la Constitución para la\nemisión de las leyes, es posible regular y, en su caso, restringir los derechos y libertades\nfundamentales -todo, por supuesto, en la medida en que la naturaleza y régimen de éstos lo permita,\ny dentro de las limitaciones constitucionales aplicables-;\n\n\n\n b) En segundo, que sólo los reglamentos ejecutivos de esas leyes pueden desarrollar los preceptos\nde éstas, entendiéndose que no pueden incrementar las restricciones establecidas ni crear las no\nestablecidas por ellas, y que deben respetar rigurosamente su \"contenido esencial\"; y\n\n\n\n c) En tercero, que ni aun en los reglamentos ejecutivos, mucho menos en los autónomos u otras\nnormas o actos de rango inferior, podría válidamente la ley delegar la determinación de regulaciones\no restricciones que sólo ella está habilitada a imponer; de donde resulta una nueva consecuencia\nesencial:\n\n\n\n d) Finalmente, que toda actividad administrativa en esta materia es necesariamente reglada, sin\npoder otorgarse a la Administración potestades discrecionales, porque éstas implicarían obviamente\nun abandono de la propia reserva de ley” (Sentencia #3550-92 de 16:00 hrs. de 24-XI-1992).\n\n\n\n V.-Las anteriores consideraciones debe ser plenamente observadas al desplegarse toda actividad\nadministrativa y a la luz de esa doctrina resulta completamente contraria a la Constitución y a los\nderechos fundamentales de la recurrente interpretar que del artículo 1 del Decreto Ejecutivo #8722-G\nde 13 de junio de 1978 se desprende que el funcionamiento de las máquinas de la empresa amparada no\nestá permitido por el ordenamiento o, peor aún, como en realidad lo ha hecho la Municipalidad, que\ntales máquinas se encuentran prohibidas. La Unidad Administrativa de Patentes de la Municipalidad de\nTibás ha de tener en cuenta, en primer lugar, que la actividad desarrollada por la recurrente\nresponde al ejercicio de un derecho fundamental propio de su titular, reconocido en los artículos 45\ny 46 de la Constitución. Lo único que la Municipalidad efectúa al otorgar la licencia es la remoción\nde un obstáculo legal para ese ejercicio. Por ello, a la amparada no puede aplicarse el principio de\nlegalidad contenido en el artículo 11 constitucional y explicitado en el 11 de la Ley General de la\nAdministración Pública en la forma en que pretende el recurrido. Así, la afirmación de que en virtud\nde ese principio “no es posible autorizar una actividad no permitida por ley expresa” (f. 33)\nresulta evidentemente violatoria tanto del artículo 11 cuanto del 28, porque lo que se desprende del\nprincipio de legalidad y del principio de libertad es, precisamente, todo lo contrario: la actividad\nno prohibida por ley expresa está permitida y, por ende, si está sujeta, por ley, al cumplimiento de\nciertos requisitos legales para su ejercicio, debe autorizarse, cuando se cumplen tales requisitos.\nConsecuencia de ello es que en esta materia opera el silencio administrativo, salvo ley en\ncontrario.\n\n\n\n VI.-Por lo anterior, la Sala otorga amparo a la recurrente y declara que la denegatoria de licencia\na la recurrente por cuanto la actividad cuya autorización solicita no se encuentra permitida por ley\nexpresa viola sus derechos fundamentales reconocidos en los artículos 28, 45 y 46 de la Constitución\nPolítica, así como del principio constitucional de legalidad. Procede ordenar a la Unidad\nAdministrativa de Patentes de la Municipalidad de Tibás que previo cumplimiento de los requisitos\nlegales por parte de la amparada le otorgue las patentes respectivas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nPor tanto:\n\n\n\n Se declara con lugar el amparo y se declara que la denegatoria de licencia a la recurrente por\ninterpretarse que la actividad cuya autorización solicita no se encuentra permitida por ley expresa\nviola sus derechos fundamentales reconocidos en los artículos 28, 45 y 46 de la Constitución\nPolítica, así como del principio constitucional de legalidad y se ordena a la Unidad Administrativa\nde Patentes de la Municipalidad de Tibás que previo cumplimiento de los requisitos legales por parte\nde la amparada le otorgue las patentes respectivas. Se condena a la Municipalidad de Tibás al pago\nde las costas, daños y perjuicios ocasionados por los hechos que han dado lugar a esta declaratoria,\nlos cuales se liquidarán en ejecución de sentencia de lo contencioso administrativo.-\n\n\n\n “(Voto 2307-2003 de las diecisiete horas con veintiséis minutos del dieciocho de marzo del dos mil\ntres)\n\n\n\n\n \n\n\n\n C. Sobre la asimilación que hace la Municipalidad de Valverde Vega de las “máquinas tragamonedas”\ncomo “juegos de azar”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Atendiendo al contenido del acuerdo adoptado por el Concejo Municipal de Valverde Vega, y que fuera\ntranscrito al inicio del presente dictamen, se aprecia que la Corporación realiza una equiparación\nde conceptos que nos resulta cuestionable.   Específicamente, nos referimos a que cierto tipo de\nmáquinas de juegos (tal el caso de las denominadas “pin ball”) son del tipo casino, o lo que es\nigual, que son máquinas donde el jugador está sujeto únicamente al azar para lograr un resultado\npositivo.   Esta equiparación no resulta válida si las máquinas que interesan requieren de la\nhabilidad o destreza del jugador para funcionar. (…) \n\n\n\n\n \n\n\n\n Podemos decir, desde una perspectiva no jurídica, que la distinción entre máquinas tragamonedas y\nlas máquinas pinball es similar a aquella que se establece entre género y especie.  En otras\npalabras, es dable afirmar que existen un conjunto de máquinas que funcionan gracias a la\nintroducción de una moneda (de curso legal o especialmente diseñada para tal efecto), que permite a\nla persona activar el mecanismo interno del aparato.  Este tipo de aparato puede ser denominado\n“tragamonedas”, y en ese género, se encuentran tanto las máquinas pinball como aquellas utilizadas\npara otorgar premios sin que, para efectos de ganar, se requiera la habilidad del jugador.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Sin embargo, para el  Ordenamiento Jurídico patrio, se ha acostumbrado identificar a las máquinas\ntragamonedas con aquellas que típicamente se instalan en casinos (ver, al efecto, artículo 8 de la\nLey N° 7088 de 30 de noviembre de 1987; artículo 17 de la Ley N° 8343 de 18 de diciembre del 2002\n–no vigente-; artículo 7° del Decreto Ejecutivo N° 31033 –no vigente- y el artículo 1° del Decreto\nEjecutivo N° 8722 de 13 de junio de 1978).  Es a éstas a que se refiere   el dictamen C-220-2000 del\n14 de setiembre del 2000, parcialmente transcrito en páginas precedentes.  \n\n\n\n\n \n\n\n\n Por su parte, a efecto de establecer las específicas características de las máquinas pinball, es\ndable acudir a la definición que de las mismas se encuentra recogida en la versión digital de la\n“Enciclopedia Británica” (la traducción de la versión inglesa es responsabilidad del suscrito):\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Máquina Pinball.   El más antiguo de las populares juegos electromecánicos que funcionan con base\na una moneda, usualmente encontrada en tiendas de confites, salones de pool, establecimientos de\nbebidas, y centros de diversión, algunos de los cuales, en la cumbre de la popularidad del juego,\nestaban exclusivamente dedicadas a las pinball.  El pinball se originó, en su forma actual,\nalrededor de 1930.   Máquinas anteriores eran estrictamente mecánicas.  Las más antiguas máquinas\ncon ranuras para monedas usaban canicas y funcionaban con un centavo.  Las bolas de acero\nremplazaron a las canicas, y el precio de un solo centavo se incrementó con la inflación.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El jugador de pinball introduce una moneda, que descentraba un pistón de resorte con el cual el\njugador puede impulsar una bola hacia arriba a través de un callejón que se ubica al lado del área\ninclinada de juego, cubierta por una tapa de vidrio.  Desde arriba, la bola desciende a través de\npuertas, entre postes y contra parachoques, los cuales cuentan con puntos eléctricos de contacto que\nproducen una acumulación de puntaje, mismo que se registra en un panel iluminado en la parte\nsuperior de la máquina.  El puntaje se acompaña de tañidos de campanas y destellos de luces. \nFinalmente, la bola cae dentro de numerosos agujeros, dando puntaje variado.  Conforme el juego fue\nganando popularidad, se añadieron dispositivos que permitieron al jugador controlar alternativas, a\ntravés del uso de palancas o botones.  Ranuras para las bolas multiplican el puntaje, haciendo que\npasaran de miles a cientos de miles y finamente a millones.  El jugador podía aplicar fuerza física\no ímpetu a la máquina (llamada “cuerpo inglés”), la cantidad de esa fuerza permitida se controlaba\npor un sistema de interruptores de auto-apagado, que podían ajustarse de modo tal que un exceso de\nfuerza hacía resplandecer un signo de “inclinación”, terminando el juego de manera automática.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Por décadas, casi todas las máquinas de pinball fueron manufacturadas en los Estados Unidos de\nNorteamérica, pero el juego se expandió a nivel mundial.  Después de la Segunda Guerra Mundial, los\njaponeses desarrollaron una máquina vertical similar, denominada onomatopéyicamente “pachinko”, que\ncolgaba en una pared y tenía un dispositivo de pago similar al de las máquinas de servicio\nautomática\n\n\n\n Al final del siglo XX, los juegos electrónicos reemplazaron a las máquinas pinball en popularidad\nen la mayoría de los países, excepcionando a Japón, donde el pachinko conserva su popularidad.\n\"Pinball Machine.\" Encyclopædia Britannica. 2004.  Encyclopædia Britannica Premium Service.  9 Sept.\n  2004,   http://www.britannica.com/eb/article?eu=61570\n\n\n\n\n>.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En el Voto N° 2307-2003, la Sala analizó la práctica inconstitucional de una Municipalidad que\nexigía que las máquinas pinball estuvieran expresamente permitidas en el Reglamento de Máquinas para\nJuegos.  Esa exigencia resulta violatoria de los derechos fundamentales a ejercitar una actividad\ncomercial, amén del derecho de libertad y propiedad.  Igualmente, es deducible del fallo, que debe\nla autoridad pública analizar, en cada caso, la naturaleza de la máquina a ser autorizada, para\nestablecer si cumple o no con el requisito de necesitar la destreza o pericia del jugador para su\nuso. \n\n\n\n\n \n\n\n\n Por ello, puede concluirse, en atención a la regulación existente en materia de máquinas de juego,\nque las máquinas pinball, tal y como aquí se definen, no están prohibidas en nuestro Ordenamiento\nJurídico, toda vez que en su funcionamiento interviene la destreza del jugador.”  (Dictamen\nC-268-2004 del 14 de setiembre del 2004)”  (El subrayado no es del original).\n\n\n\n\n \n\n\n\n De conformidad con los anteriores criterios, se concluye que de conformidad con la normativa que\nregula la materia, nuestro ordenamiento permite el uso de máquinas para juegos (por ejemplo, video\njuegos y las llamadas “saca-peluches” o “pin-ball”), en la medida en que el resultado del juego\ndependa de la habilidad o destreza del jugador. A contrario sensu, las máquinas en las cuales el\nresultado final dependa exclusivamente de la suerte (azar) del usuario no son permitidas por nuestro\nOrdenamiento Jurídico.  \n\n\n\n\n \n\n\n\n En atención a lo antes indicado, debemos referirnos al caso particular de las máquinas\ntragamonedas, las cuales, de conformidad con el numeral 1 del Reglamento de máquinas para juego, se\nprohíben, por tratarse de mecanismos en los que su funcionamiento se encuentra fuera del control del\njugador, de modo tal que la ganancia o la pérdida que se obtiene depende del azar o de la suerte y\nno de la habilidad o destreza del jugador (Dictamen C-220-2000 del 14 de setiembre del 2000).\n\n\n\n\n \n\n\n\n Sin embargo, esta prohibición no es absoluta, toda vez que dichas máquinas se encuentran\nautorizadas para funcionar solo y únicamente en casinos de juego, entendiendo por casino aquel\n“local autorizado a practicar los juegos permitidos y aquellos debidamente aprobados, como servicio\ncomplementario a la actividad hotelera, según los requisitos que se establecen para su operación”\n(artículo 2 del  Reglamento de Casinos de Juego, decreto Ejecutivo número 34581 de 27 de junio de\n2008)\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nEn tal sentido, el artículo 4 del Reglamento de Casinos de Juegos señala:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Artículo 4º—Podrán funcionar dentro de los casinos máquinas tragamonedas, entendidas éstas como\nlos aparatos o instrumentos manuales o automáticos, electrónicos o informáticos que, a cambio de un\nprecio en dinero, permiten su utilización para la eventual obtención de un premio económico. Para la\noperación de estas máquinas será requisito obligatorio la presentación ante el Ministro de Seguridad\nPública, Gobernación y Policía de un certificado del fabricante en el que se indiquen los mecanismos\nmediante los cuales se pueda mantener la integridad de los programas de operación, regular el\nporcentaje de devolución a los jugadores en al menos un ochenta y cinco por ciento, seguridad de los\nusuarios, establecimiento de sellos de garantía y cualquier otro dispositivo que impida cualquier\nabuso.\n\n\n\n Las máquinas tragamonedas únicamente podrán operar en los casinos, debiendo contar con los sellos\nautorizados y puestos por los personeros del Ministerio, de tal forma que se garantice el\ncumplimiento de los programas y regulaciones correspondientes.” (El subrayado no es del original)\n\n\n\n Para mayor claridad, resulta conveniente transcribir el criterio vertido por esta Procuraduría, al\nconsultarse sobre el fundamento que permite el funcionamiento de máquinas tragamonedas en casinos:\n\n\n\n “(…) Como usted bien señala en su oficio, el tema de los juegos de azar ha sido abordado por el\nÓrgano Asesor en forma reiterada. Los dos dictámenes que usted cita son el resultado de una\njurisprudencia administrativa sentada por la Procuraduría General de la República. De su postura,\nqueda claro lo que se indicó en el dictamen C-170-2007 de 28 de mayo del 2007, cuando se afirma que\nel ordenamiento jurídico prohíbe todos los juegos en donde el resultado dependa del azar o de la\nsuerte, salvo aquellos que se encuentran debidamente permitidos por una ley de la República. Por su\nparte, en el dictamen C-078-2006 de 28 de febrero del 2006, indicamos que, con fundamento en la Ley\nde Juegos y el Reglamento de Máquinas para Juegos, se reitera que las únicas máquinas permitidas por\nnuestro ordenamiento jurídico son aquellas en las que el resultado depende de la destreza o pericia\ndel jugador, estando proscritas aquellas en las que ese resultado sea consecuencia del azar. Si lo\nanterior resulta correcto, como en verdad lo es, entonces ¿Cuál es fundamento jurídico para que en\nnuestro país se  permitan las máquinas y los juegos que usted señala en los casinos? He ahí el\ndilema de la cuestión.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Revisando nuestro ordenamiento jurídico, cabe señalar que la autorización se encuentra en un\nconjunto de leyes tributarias que se han dictado en nuestro país a partir del año de 1987. Al\ngravarse a los casinos, a las mesas de juego y a las salas de juego, se autorizó su actividad.\nEntonces, a partir de la Ley n.° 7088 de 30 de junio de 1987, Ley de reajuste tributario y\nresolución n.° 18° del Consejo Arancelario y Aduanero CA, en su numeral 8, al crearse el impuesto\nsobre casinos y salas de juego, se autorizó las actividades de los casinos. Ahora bien, en este caso\nparticular, el argumento que estamos siguiendo tiene algún grado de dificultad, toda vez que, en el\nprimer párrafo del numeral 8, se indica, en forma expresa y clara, de que se trata de la explotación\nde casinos o salas de juego legalmente autorizado. Igual ocurre en el segundo párrafo, pues lo\n50.000 colones a pagar por cada mesa de juego son aquellas que, al amparo de la ley, hayan sido\nautorizadas por el organismo competente. Sin embargo, en la norma tributaria sí encontramos el\nfundamento jurídico que permite el funcionamiento de los casinos o salas de juego, al disponer su\ntercer párrafo que solo se pueden autorizar los casinos o salas de juego en aquellos hoteles\ncalificados de primera categoría, con tres o más estrellas, conforme lo establezca el Instituto\nCostarricense de Turismo.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Posteriormente, el Reglamento a la Ley de impuestos a las salas de juego, decreto ejecutivo n.°\n17883-H de 01 de diciembre de 1987, en su numeral 1, inciso e), se define mesa de juego como la\ninstalación, “(…) ubicada dentro de una sala de juego o casino, acondicionada para efectuar\ndeterminado tipo de juego y cuyo funcionamiento ha sido autorizado por un organismo competente”. Y\nen el inciso f) de ese mismo artículo se define sala de juego o casino como el lugar “(…) o espacio\ndestinado a la explotación de mesas de juego. No se incluyen los lugares o espacios donde\nexclusivamente se exploten juegos como ‘pool’, billar, damas, ajedrez y otros similares”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Siguiendo con el recuento de leyes tributarias sobre la materia, la Ley n.° 7218 de 16 de enero de\n1991, Ley de reajuste tributario, en su artículo 5, estableció un impuesto especial del 20% sobre\nlos ingresos brutos de las personas físicas o jurídicas que exploten casinos  o salas de juego\ndebidamente autorizados. Esta norma fue declara inconstitucional por la Sala Constitucional en el\nvoto n.° 2359-94.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Por último, en la Ley n.° 8342 de 18 de diciembre del 2002, Ley de contingencia fiscal, se\nestableció un impuesto extraordinario a los casinos y salas de juego. Incluso, en el segundo párrafo\ndel artículo 17, se establece un impuesto de 100.000 colones por cada máquina tragamonedas, que, al\namparo de la ley, haya sido autorizada pro el organismo competente. También, en lo referente a las\nmáquinas tragamonedas, en el artículo 50 de la Ley n.° 6982 de 19 de diciembre de 1985, Ley de\npresupuesto ordinario para el año fiscal de 1985, se establece que los propietarios de las máquinas\ntragamonedas deben pagar el impuesto en beneficio del Teatro Nacional que establecen las leyes n.° 3\nde 14 de diciembre de 1918 y la n.° 228 de 13 de octubre de 1948 [1].\n\n\n\n\n \n\n\n\n ( Nota del SINALEVI: El texto cita la Ley N° 8342 de 18 de diciembre del 2002 Ley de Contingencia\nfiscal. El número correcto de Ley es el N° 8343.)\n\n\n\n\n \n\n\n\n Establecido lo anterior, y al estar autorizado los casinos y las salas de juego, lógicamente se\nestá autorizado los juegos de azar que en ellos se practican. No podemos dejar de lado de que los\njuegos de azar son actividades inherentes a este tipo de establecimientos. Al respecto, el\ndiccionario de la Real Academia Española, al definir la palabra casino, en su cuarta acepción, nos\nrecuerda que es un local “(…) generalmente [que] está destinado a la práctica de juegos de azar”. \nMuy a tono con esta idea, precisamente el inciso f) del artículo 1 del Reglamento a la ley de\nimpuesto a las salas de juego excluye de las salas de juego o casino los juegos como “pool”, billar,\ndamas, ajedrez y otros similares, precisamente, porque en estos sitios lo que reina son los juegos\nde azar. Así las cosas, los juegos que usted señala están autorizados en el tercer párrafo del\nartículo 8 de la Ley n.° 7088”.  (OJ-045-2008 de 10 de julio de 2008. El subrayado no es del\noriginal).\n\n\n\n\n \n\n\n\n Así las cosas, en nuestro sistema son permitidas las máquinas para juegos en que el resultado del\njuego dependa de la habilidad o destreza del jugador. Sin embargo, en el caso particular de las\nmáquinas tragamonedas, éstas son permitidas únicamente cuando se ubiquen dentro de casinos de juego.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nIII.       Sobre lo consultado\n\n\n\n\n \n\n\n\n Procedemos a dar respuesta a las interrogantes planteadas por el consultante, en el orden en que\nhan sido formuladas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 1.                   Qué características deben efectivamente reunir las máquinas de juego, para que\npuedan ser catalogadas como permitidas por ley; que condiciones deben reunir para que se garantice\nque el resultado final de su mecanismo de juego, participa la destreza la habilidad del jugador y no\ndependen exclusivamente del azar o la suerte?\n\n\n\n\n \n\n\n\n Como ya se ha expuesto en líneas que preceden, son permitidas las máquinas que simulen juegos\ndeportivos o de destreza en las que el jugador participe con su habilidad, quedando proscritas\naquellas cuyo resultado quede sujeto al azar (artículos 1 y 2 del Reglamento de maquinas para\njuegos, Decreto 8722).\n\n\n\n\n \n\n\n\n De manera que, es ese elemento –destreza, habilidad- el que debe examinarse cuidadosamente para\ndeterminar si es posible autorizar una máquina de  juego. Al efecto, ésta debe ejercitar la\ndestreza, capacidad mental y habilidad de los jugadores, lo que implica o requiere reacciones\nrápidas, movimientos precisos y capacidad de atención para ejecutarlos siendo fundamental la\nhabilidad del jugador para conseguir el triunfo.\n\n\n\n\n \n\n\n\n A partir de estas consideraciones generales, corresponde  a las corporaciones municipales analizar,\nen cada caso particular, la naturaleza de la máquina a ser autorizada, para establecer si cumple o\nno con el requisito de necesitar la destreza o pericia del jugador para su uso, tal y como se\ndesprende, inclusive de la sentencia de la Sala Constitucional número 2307-2003. \n\n\n\n\n \n\n\n\n En ese sentido, y a modo de ejemplo, esta Procuraduría señaló, refriéndose a los juegos de video,\nlo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) Bajo ese contexto, procede ahora determinar si los juegos de vídeo o máquinas electrónicas de\njuegos son máquinas en las que se simulan juegos deportivos o de destreza en las que el jugador\nparticipe con su habilidad, ello con el fin de poder aplicar el horario de marras. Por lo tanto, es\nimportante tener en cuenta qué se entiende - en términos muy generales - máquinas electrónicas de\njuegos (juegos de vídeo). En ese sentido, puede indicarse que son artefactos o aparatos utilizados\ncomo ejercicio recreativo, en el cual se registran y reproducen electrónicamente imágenes y sonidos,\nsometidos a ciertas reglas, donde dependiendo de la destreza y habilidad de los jugadores, se gana o\nse pierde(2).\n\n\n\n (2) Ver en este sentido Diccionario de la Real Academia Española en Biblioteca Virtual de la Real\nAcademia, situado en www.rae.es /NIVEL 1/buscon/ AUTORIDAD2.HTM, páginas 854 y 1481.\n\n\n\n En este tipo de juegos, también se ejercita la destreza, capacidad mental y habilidad de los\njugadores, en virtud de que se requiere de reacciones rápidas, movimientos precisos y gran capacidad\nde atención para jugarlos siendo fundamental la habilidad del jugador para conseguir el triunfo.\n\n\n\n En estos juegos de máquinas electrónicas recreativas, no funge papel alguno la suerte, el acaso, la\napuesta ni el invite, que sanciona el numeral 1° tanto de la Ley de Juegos como de su Reglamento,\npor el contrario, con ellos se ejercita la destreza, capacidad mental y habilidad de los jugadores.\n\n\n\n De acuerdo con lo que establece el supracitado Reglamento en su artículo 2, al establecer como\npermitidos de forma restringida, las máquinas que simulen juegos deportivos o de destreza, en las\nque el jugador participe con su habilidad y mediante el pago de monedas o fichas; se concluye que\nese artículo, realiza una descripción del tipo de máquinas que se encuentran permitidas, si bien, no\nse hace mención expresa a los juegos de vídeo, podemos decir que por las cualidades que presentan\nlos mencionados juegos, estos se encuentran contemplados en la descripción del artículo 2.\n\n\n\n Lo anterior, obedece a la simple razón de que resulta imposible enumerar uno a uno los juegos\nprohibidos y los permitidos, pues los mismos avanzan y evolucionan conforme lo hace la ciencia y la\ntecnología, por tal razón la regulación obedece a una descripción general de la cual se extrae\nconforme a sus características cuales son juegos prohibidos y cuales son permitidos de forma\nrestringida.\n\n\n\n Así las cosas, podemos concluir que los juegos de vídeo o máquinas electrónicas de juegos son\nmáquinas en las que se simulan juegos deportivos o de destreza en las que el jugador participa con\nsu habilidad, además de que la propia Ley de Juegos (supratranscritos artículos 1° , 2 y 3)\nestablece cuáles son los juegos que se prohiben; contrario sensu, al no incluirse los juegos de\nvídeo o de máquinas electrónicas de juego, entre las prohibiciones establecidas se entiende que los\nmismos están permitidos; por lo tanto, resulta aplicable a los establecimientos dedicados a los\njuegos de vídeo, el mismo horario que establece el artículo 4 del Decreto Ejecutivo 8722-G. (…)”\n(Dictamen número C-268-2000  de 3 de noviembre del 2000. El subrayado no es del original).\n\n\n\n En caso de que se solicite como requisitos para la obtención de una licencia comercial, la\npresentación de un dictamen técnico, elaborado por un ingeniero eléctrico- mecánico, en donde se\ndescriba el mecanismo de juego, a fin de determinar la destreza o habilidad del jugador; qué\nprocedimientos pueden ser aplicados, en caso de que la Municipalidad tenga dudas con respecto al\ncriterio indicado por el técnico contratado por la empresa; sobre ese mismo tema, quisiéramos saber\nsi la Procuraduría cuenta con un listado de máquinas que identifique con su nombre, tanto aquellas\nque sean permitidas por ley y las que no lo son?\n\n\n\n Sobre lo consultado debe señalarse que en razón de las facultades que se le otorgan a las\nMunicipalidades, y de la normativa especial que reviste la autorización para máquinas de juego, es\nposible que las Corporaciones municipales establezcan una serie de requisitos a efecto de dar\ntrámite a las solicitudes de licencia para el funcionamiento de juegos.\n\n\n\n Sobre el particular, y refiriéndose a la materia de juegos, la Sala Constitucional señaló, en su\nsentencia 3054-96 de las 11:48 horas del 21 de junio de 1996, lo siguiente:\n\n\n\n “(…) III. DE LA FACULTAD DE LA ADMINISTRACION PARA REGULAR EL EJERCICIO DE UNA ACTIVIDAD COMERCIAL\nLICITA. Como se observa, al accionante no se le ha seguido proceso administrativo ni penal, por el\nincumplimiento de las prohibiciones impugnadas en esta acción; simplemente hace la consideración de\nque no puede sujetársele un permiso de funcionamiento de máquinas electrónicas de juego al\ncumplimiento de unas disposiciones establecidas en el Reglamento para Juegos de Máquinas, por\nestimar que las mismas carecen de fundamento jurídico. En este sentido, cabe señalar que, el punto\nen discusión ya fue del conocimiento de esta Sala, la que, en sentencia número 2982-96, de las\ncatorce horas treinta y tres minutos del diecinueve de junio en curso, señaló:\n\n\n\n II. ... la reserva legal está establecida en la Constitución para la materias sancionatoria y\ntributaria, artículos 39 y 121 inciso 13.) constitucionales, y para la limitación de los derechos\nfundamentales, según se desprende de lo establecido en el artículo 28 de la Constitución Política, y\ncomo lo ha interpretado esta Sala con anterioridad en reiteradas ocasiones (sentencias número\n3550-92, de las dieciséis horas del veinticuatro de noviembre de mil novecientos noventa y dos, y\n3173-93, de las catorce horas cincuenta y siete minutos del seis de julio de mil novecientos noventa\ny tres, entre otras). Sin embargo, estima este Tribunal que en el caso sometido a su examen no\nresulta contrario a este principio; por cuanto, en aplicación del citado principio que se alega\ninfringido -reserva legal-, constituye materia reservada a la ley únicamente, la determinación de\nlos juegos que se prohiben y la determinación de las sanciones a aplicar. Precisamente con\nfundamento en el anterior principio, es que mediante sentencia número 3542-95, de las quince horas\ntreinta minutos del once de julio de mil novecientos noventa y cinco, esta Sala declaró la\ninconstitucionalidad, y en consecuencia su anulación del ordenamiento jurídico, de los artículos 9 y\n10 del decreto ejecutivo número 8722-G, que es Reglamento para Juegos de Máquinas, que establecían\nsanciones de índole penal, bajo la consideración de que las mismas excedieron la potestad\nreglamentaria conferida al Poder Ejecutivo por mandato constitucional en los incisos 3.) y 18.) de\nla Constitución Política. Cabe señalar que es la propia Ley de Juegos, número 3, de treinta y uno de\nagosto de mil novecientos veintidós, y sus reformas, la que, en los artículos 1° , 2 y 3, determina\ncuáles son los juegos que se prohiben; contrario sensu, al no incluirse los juegos de vídeo o de\nmáquinas entre las prohibiciones establecidas, se entiende que los mismos están permitidos. Pero,\ncontrariamente al criterio del accionante, su funcionamiento es susceptible de ser regulado, ya que\nla fijación de los presupuestos bajo los cuáles se otorga un permiso administrativo, constituye\ncompetencia propiamente administrativa. Así, la determinación de un horario dentro del cual se\nautoriza el funcionamiento de los locales de máquinas electrónicas de juego y la edad de los\nusuarios de estas máquinas, constituyen condiciones administrativas mínimas que regulan el ejercicio\nde una actividad lícita, las cuáles no alteran derecho fundamental alguno. La libertad de comercio o\nde empresa regulada en el artículo 46 de la Constitución Política está garantizada, en el tanto se\nautoriza el funcionamiento de las máquinas electrónicas de juego; lo que hacen las disposiciones\nimpugnadas es regular su ejercicio. En relación a este punto esta Sala ya se ha manifestado con\nanterioridad, indicando que la libertad empresarial no es absoluta ni ilimitada, y tal garantía debe\nsometerse a las regulaciones legales y reglamentarias que necesariamente deben cumplirse\npreviamente, máxime cuando, como en el presente caso, existe normativa al respecto -precisamente la\nque está siendo impugnada en esta acción de inconstitucionalidad- que impone una serie de\ncondiciones para ejercer una actividad comercial lícita. Así, el Estado está legitimado para regular\nel desarrollo de toda actividad comercial lícita, e inclusive, de imponerle cargas tributarias, por\nejemplo. (Ver entre otras en este sentido, las sentencias número 1042-90, de las quince horas\nveinticinco minutos, del treinta y uno de agosto de mil novecientos noventa y número 0611-91, de las\ncatorce horas cinco minutos del veintidós de marzo de mil novecientos noventa y uno, número 0143-94,\nde las dieciséis horas del once de enero de mil novecientos noventa y cuatro.) Este criterio fue\nsustentado de antemano por la Corte Plena, que en sesión ordinaria de nueve de julio de mil\nnovecientos setenta y nueve al conocer del veto del proyecto legislativo número 5098 consideró:\n\n\n\n \"La libertad de comercio que existe como garantía constitucional, es el derecho que cualquier\npersona tiene de escoger, sin más restricciones, la actividad comercial legalmente permitida que más\nconvenga a sus intereses. Pero ya en ejercicio de esa actividad, la persona debe someterse a las\nregulaciones que la ley establece, como sería la fijación de precios al consumidor, la de pagar\ndeterminados salarios a los trabajadores y eventualmente la limitación de ganancias que se estime\nconveniente. De modo que el ejercicio del comercio no conlleva el derecho a una libertad\nirrestricta, máxime cuando, como en el caso, se está en presencia de una regulación que se considera\nde interés general.\"\n\n\n\n III. DE LAS AUTORIZACIONES ADMINISTRATIVAS. La \"autorización\" es un acto administrativo que actúa\ncomo condición de validez para que una determinada actividad sea desarrollada, o comportamiento sea\nrealizado, en forma legítima. La autorización no le atribuye un nuevo poder o derecho a la persona a\nla que ha sido otorgado, sino que únicamente le atribuye la facultad de ejercer un poder o un\nderecho ya existente (como en el caso en estudio, la existencia de la libertad de empresarial o de\ncomercio), es decir, implica únicamente la remoción de un obstáculo legal para el ejercicio de un\npoder o de un derecho existente; de este modo, los efectos de la autorización comienzan a correr a\npartir del momento en que fue emitida. Sin embargo, es de notar que la competencia de la\nAdministración no se limita a regular una actividad comercial lícita, y en virtud de ella, otorgar\nel correspondiente permiso o autorización para su funcionamiento, sino que es propio de la función\nadministrativa el control y fiscalización de los actos administrativos, por ella emitidos, lo que en\ndoctrina se califica como \"derecho-deber\" de la Administración, y que responde a una lógica\nconsecuencia de sus prerrogativas.”  (El subrayado no es del original)\n\n\n\n\n \n\n\n\n Tal y como se desprende de la sentencia citada, la Administración está en posición de regular una\nactividad comercial lícita, imponiendo los requisitos necesarios para extender la autorización\nrespectiva.\n\n\n\n Cabe analizar, entonces, si el requisito de presentación de un dictamen  técnico de un profesional\nestá comprendido dentro de las potestades municipales que se vienen comentando.  Es criterio de este\nÓrgano Asesor que el asunto debe analizarse desde una doble perspectiva: por un lado, la\nrazonabilidad de su solicitud es fácilmente predicable de la restricción de la actividad comercial\nque nos ocupa.   Sin embargo, desde la óptica del ejercicio de las competencias administrativas,\néstas no pueden ser contrarias a las reglas de la lógica, la ciencia y la técnica (artículos 14, 15,\n16 de la LGAP).  Por ende, si se solicita el requisito, la propia Municipalidad debe estar en\ncapacidad de revisar la procedencia técnica del informe, so pena de poner al administrado en una\nsituación irrazonable, cuál es tener que probar que el informe que ha aportado resulta conforme con\nla rama científica a que se refiere.   Por ello, para conjuntar ambas perspectivas de análisis, debe\nconcluirse que la Corporación podrá pedir aquellos requisitos técnicos que no le dejen dudas en\ncuanto a su procedencia técnica, y en caso de que no se satisfaga ese  requisito -artículo 81 del\nCódigo Municipal-, denegar, mediante acto debidamente motivado, el trámite de licencia ante\nevidentes contradicciones o inconsistencias dictamen técnico que se aporte.\n\n\n\n Por otra parte, debemos indicarle que esta Procuraduría no lleva un registro de máquinas de juegos\npermitidos o prohibidos, toda vez que corresponde a la Administración activa aprobar o improbar el\nfuncionamiento de éstos, efectuando el análisis respectivo en cada caso en concreto.\n\n\n\n En caso de que se encuentren máquinas de juego funcionando sin licencia y sus propietarios sean\nreincidentes en dichas infracciones; puede la Municipalidad proceder al decomiso, en caso de que así\nsea, puede proceder a destruir o desechar dichas máquinas, que procedimientos deben observarse para\ndichas diligencias.\n\n\n\n Tal y como se ha venido indicando, para el funcionamiento de máquinas de juego se requiere contar\nlas licencias respectivas, expedidas por la Corporación Municipal –artículo 11 del Reglamento de\nmáquinas de juego en relación al artículo 79 del Código Municipal-.  De manera que, la Municipalidad\nrespectiva puede proceder al cierre del local donde se ejerza una actividad, como la de juegos,\ncuando no cuenten con las autorizaciones respectivas, pues estaría funcionando al margen de la\nnormativa que rige la materia, así como de las regulaciones propias del Municipio donde se\nestablezca.\n\n\n\n Ahora bien, del planteamiento de la interrogante que nos ocupa, parece referir al sistema de\nsanción aplicable a quienes ejerzan la actividad sin licencia y sean reincidentes, pero además se\nconsulta sobre la posibilidad de decomiso y destrucción o desecho de las máquinas incautadas.\n\n\n\n  Al efecto, debemos señalar que esta Procuraduría analizó un tema relacionado con lo consultado,\nconcluyendo que las únicas sanciones vigentes en materia de juegos son las vigentes en los artículos\n4, 5, 6 y 7 de la Ley de Juegos, que refieren, en lo esencial, a conductas castigadas con multas y\narresto para jugadores, propietarios o administradores de juegos prohibidos que se encuentren en\nfuncionamiento. Asimismo, a tenor de lo dispuesto en la jurisprudencia constitucional, se indicó que\nno es posible imponer sanciones vía reglamento. Al efecto, en el dictamen C-078-2006 de 28 de\nfebrero de 2006 se dispuso lo siguiente:\n\n\n\n “(…) IV. Sobre el procedimiento relacionado con la disposición de una máquina prohibida que se ha\ndecomisado en un negocio comercial.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Se indica en su consulta que, con vista en el Reglamento de Patentes de esa Corporación, se podría\nencontrar sustento normativo para realizar los decomisos de las máquinas prohibidas, aunque no así\nlo relacionado con el comiso de las mismas.   Por lo que luego se dirá, conviene transcribir el\ncontenido de las normas en que se sustenta la actuación municipal, contenidas en el Reglamento de\nPatentes Municipales de Pérez Zeledón (N° 90-1, adoptado por el Concejo Municipal en el artículo 5\ninciso 1 .a, de la sesión ordinaria 90-99, celebrada el día 5 de octubre de 1999).\n\n\n\n\n(…)\n\n\n\n\n \n\n\n\n Se cuestiona la Alcaldía de Pérez Zeledón acerca del procedimiento válido que ha de seguirse para\ndeclarar el comiso de bienes que hayan sido decomisados, partiendo del supuesto que no hay normativa\n–ni legal ni reglamentaria- que contemple el supuesto referido a las máquinas de juego.  Se\ndesprende del criterio de la asesoría legal que se acompaña a su consulta, que se estima posible que\nvía reglamento municipal, se pueda disponer tal consecuencia derivada del desarrollo de una\nactividad comercial que incumpla el Ordenamiento Jurídico.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Esta Procuraduría General no comparte tal posibilidad.  En primer término, es claro que los\nsupuestos que regula el Reglamento de Patentes Municipales no contemplan el tema de las máquinas de\njuego, razón por la cual su aplicación analógica para atender situaciones en donde se esté\nexplotando un artefacto que encuadre en la noción de “máquina prohibida” supone que no exista\nlegislación aplicable a esa actividad.    Pero, revisada Ley de Juegos, se constata que sí existen\ndisposiciones que regulan el comiso de los instrumentos utilizados para realizar juegos prohibidos,\nasí como también figuras típicas –ilícitos penales-.  Al efecto, repárese en los siguientes\nartículos de la Ley de Juegos:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Artículo 4º.- A los jugadores de juegos prohibidos se les impondrá una multa de cien colones o\narresto de sesenta días. A la primera reincidencia, la multa será de doscientos colones y el arresto\nde ciento veinte días. Las siguientes reincidencias le harán incurrir en arresto de ciento veinte a\nciento ochenta días, conmutable en multa de cuatrocientos\n\n\n\n\na seiscientos colones.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Artículo 5º.- El banquero, dueño o administrador, agente o encargado de un juego prohibido, será\ncastigado con arresto inconmutable de sesenta a ciento ochenta días. En igual pena incurrirá el\nocupante de la casa, tienda, pieza o terreno donde se verificare el juego prohibido, o se\ndecomisaren los objetos, dineros, etc. de que habla el artículo 7º e inciso 4º del artículo 16. El\narresto será de ciento ochenta días, si la casa donde se hubiere jugado fuere un hotel, hostería,\ncafetería, fonda, posada, club, casino, vinatería, taquilla, billar u otro establecimiento\nfrecuentados por el público, o si en la casa de juego se hubiese admitido, aun de simples\nespectadores, a personas menores de edad.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Artículo 6º.- Si el establecimiento no perteneciere a una persona particular sino a una sociedad,\nlas penas señaladas para el empresario, se impondrán al administrador del establecimiento, o si no\nlo hubiere, al Presidente de la Sociedad o de su Junta Directiva.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Artículo 7º.- Las multas impuestas benefician los fondos de Educación Común del lugar donde el\nhecho ocurriere; y el dinero o efectos puestos en juego, los instrumentos, útiles y demás objetos\ndestinados a él, caerán siempre en comiso a favor de los expresados fondos. Las Juntas de Educación\ntendrán personería para intervenir en todas las causas por juego, o para hacer las denuncias\nrespectivas ante la autoridad encargada de conocer de estos procesos.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n Surge, entonces, la interrogante de si podemos aplicar, analógicamente, estas sanciones a los casos\nen que se exploten máquinas de juegos prohibidas por comerciantes.   Para responder esta inquietud,\nes necesario recordar la vigencia de algunas disposiciones reglamentarias que establecían sanciones\nen materia de máquinas de juegos.  Así, el Decreto Ejecutivo N° 8722 se pronunciaba de esta manera\nsobre el régimen sancionatorio para los supuestos relacionados con esos equipos:\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n“Artículo 9º.- Las infracciones al presente reglamento serán sancionadas en la siguiente forma:\n\n\n\n a) Conforme a los artículos 4º, 5º, 13, 22 y 25 de la Ley de Juegos, cuando se relacione con tales\ndisposiciones; y\n\n\n\n b) Conforme a los artículos 25 y 29 de la Ley sobre Venta de Licores, en los casos a que a ella se\nrefiere.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Artículo 10.- En caso de reincidencia en cualquiera de las infracciones señaladas se procederá a\nla cancelación de la patente de las máquinas, sin que esto acarré responsabilidad alguna para el\nEstado o la Municipalidad respectiva.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n Estas disposiciones fueron anuladas por la Sala Constitucional, en virtud de que violentan el\nprincipio de reserva legal en la imposición de sanciones penales:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “De las sentencias citadas resulta importante destacar para los efectos del problema constitucional\nque ahora se examina que el principio de legalidad en materia penal, de indiscutible naturaleza\nconstitucional, implica que la ley penal es la única fuente creadora de infracciones penales. De ahí\nque sea el legislador el único autorizado para decidir -en cada caso- si una determinada conducta\n(positiva u omisiva) es merecedora de una sanción penal. Si bien es cierto, la Sala ha admitido que\nalgunos elementos del tipo penal, de carácter complementario, puedan regularse en un reglamento, de\nahí no podría razonablemente deducirse que se admita que puede ser el Poder Ejecutivo o la\nAdministración que corresponda, en ejercicio de la potestad reglamentaria, quienes decidan si\ndeterminadas infracciones a leyes o reglamentos deben considerarse de naturaleza penal. En el caso\nconcreto, las normas contenidas en el artículo 9 del Reglamento de Máquinas para Juegos remite, para\nla sanción de las infracciones que se produzcan a lo ahí regulado, a disposiciones de naturaleza\npenal establecidas en la Ley de Juegos y en la Ley de Licores. De ahí que se observe, en este caso,\nque se ha producido una inversión de la competencia que corresponde, tanto a la Administración como\nal Poder Legislativo, en materia de establecimiento de los tipos penales, ya que el Reglamento de\nMáquinas para Juegos, en lugar de complementar algún elemento de los tipos penales regulados en\nleyes previas, determina que las infracciones a lo regulado en sus disposiciones deben recibir la\nmisma sanción -penal- que las conductas que constituyen tipos objetivos en los artículos los que\nremite, reemplazando en el ejercicio de esa potestad al legislador. Lo anterior configura un\nevidente exceso en la potestad reglamentaria infractor de lo dispuesto en la Constitución en punto a\nla reserva legal que priva en la determinación de las infracciones penales. Ahora bien, dado que no\nes posible aceptar una técnica como la empleada en el artículo 9 impugnado, para la determinación de\nlas infracciones al Reglamento de Máquinas para Juegos y de las sanciones a ellas aplicables,\ntampoco es posible aceptar como válido que la reincidencia en la comisión de las mismas sea\npenalizada. Es decir, si como consecuencia de la declaratoria de inconstitucionalidad de lo\ndispuesto en el artículo 9 del Reglamento en cuestión, por las razones ante dichas, se produce su\nanulación, no se ve como puede subsistir una disposición -artículo 10- que sanciona, con la\ncancelación de la patente de máquinas, la reincidencia en la comisión de cualquiera de esas\ninfracciones. De ahí que proceda declarar no solo la inconstitucionalidad de lo dispuesto en el\nartículo 9, sino también la de lo regulado en el 10, ambos del Reglamento de Máquinas para Juegos.\n\n\n\n\nPOR TANTO\n\n\n\n Se declara con lugar la acción, se anulan los artículos 9 y 10 del Decreto Ejecutivo No.8722-G de\n13 de junio de 1978 (Reglamento de Máquinas de Juegos).”  (Resolución N° 3542-95 de las quince horas\ntreinta minutos del once de julio de mil novecientos noventa y cinco)\n\n\n\n\n \n\n\n\n En esta misma línea de razonamiento, la Sala Constitucional es enfática en establecer la\nimprocedencia de que se impongan sanciones penales vía reglamento, en tratándose del tema que nos\nocupa:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “II. DE LA FACULTAD DE LA ADMINISTRACION PARA REGULAR EL EJERCICIO DE UNA ACTIVIDAD COMERCIAL\nLICITA. Como se observa, al accionante no se le ha seguido proceso administrativo ni penal por el\nincumplimiento de las prohibiciones impugnadas en esta acción; simplemente hace la consideración de\nque no puede sujetársele un permiso de funcionamiento de máquinas electrónicas de juego al\ncumplimiento de unas disposiciones establecidas en el Reglamento para Juegos de Máquinas, por\nestimar que las mismas carecen de fundamento jurídico. En este sentido, cabe señalar que, la reserva\nlegal está establecida en la Constitución Política para la materias sancionatoria y tributaria,\nartículos 39 y 121 inciso 13.) constitucionales, y para la limitación de los derechos fundamentales,\nsegún se desprende de lo establecido en el artículo 28 constitucional; así lo ha interpretado esta\nSala con anterioridad en reiteradas ocasiones (ver sentencias número 3550-92, de las dieciséis horas\ndel veinticuatro de noviembre de mil novecientos noventa y dos, y 3173-93, de las catorce horas\ncincuenta y siete minutos del seis de julio de mil novecientos noventa y tres, entre otras). Sin\nembargo, estima este Tribunal que en el caso sometido a su examen no resulta contrario a este\nprincipio; por cuanto, en aplicación del citado principio que se alega infringido -reserva legal-,\nconstituye materia reservada a la ley únicamente, la determinación de los juegos que se prohíben y\nla determinación de las sanciones por aplicar. Precisamente con fundamento en el anterior principio,\nes que mediante sentencia número 3542-95, de las quince horas treinta minutos del once de julio de\nmil novecientos noventa y cinco, esta Sala declaró la inconstitucionalidad, y en consecuencia su\nanulación del ordenamiento jurídico, de los artículos 9 y 10 del Decreto Ejecutivo número 8722-G,\nque es Reglamento para Juegos de Máquinas, que establecían sanciones de índole penal, bajo la\nconsideración de que las mismas excedieron la potestad reglamentaria conferida al Poder Ejecutivo\npor mandato constitucional en los incisos 3) y 18) de la Constitución Política.” (Resolución 4305-96\nde las dieciséis horas cincuenta y cuatro minutos del veintiuno de agosto de mil novecientos noventa\ny seis)\n\n\n\n\n \n\n\n\n Interpreta esta Procuraduría General que los únicos ilícitos que se encuentran vigentes en materia\nde juegos prohibidos son las que oportunamente fueron transcritos en páginas precedentes, y que\ncorresponden a la Ley de Juegos.   En ellos, se identifica tanto a los sujetos que pueden ser\ntenidos como imputados, así como lo referente al destino –comiso- que se puede dar a los\ninstrumentos con que se realiza la actividad proscrita.    Por ello, y atendiendo al principio de\nreserva de ley, tal y como lo desarrolla la Sala Constitucional para el tema que nos ocupa, no\nencuentra este Órgano Asesor que exista posibilidad de que, vía reglamento municipal, se pueda\ndisponer en forma diferente de la que, en la actualidad, rige para temas como sanciones y comiso de\ninstrumentos relacionados con juegos.  Ello implicaría la afectación del principio constitucional\nque se deriva del artículo 39 del Texto Fundamental, y que, desde el punto de vista del Derecho\nAdministrativo, se desarrolla en el numeral 19 de la Ley General de la Administración Pública.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Adicionalmente, cabe advertir que, al igual que en materia de patentes de licores, la Ley de Juegos\ndeviene en un conjunto de disposiciones con fuerza vinculante a nivel nacional, sin que pueda\nadmitirse que las municipalidades cuenten con potestades normativas (específicamente vía reglamento\nautónomo) para variar los preceptos de rango legal emitidos por la Asamblea Legislativa, como\ntampoco sobre los correspondientes reglamentos emitidos por el Poder Ejecutivo en desarrollo de\naquellas leyes, y que se encuentran actualmente vigentes en la materia de juegos permitidos.  Por\ndemás, ello supondría un desconocimiento del rango jerárquico de las fuentes del Derecho\nAdministrativo (artículo 6 de la Ley General de la Administración Pública” (Lo resaltado no es del\noriginal).\n\n\n\n\n \n\n\n\n Por otra parte, y en lo relativo al decomiso de bienes, el referido dictamen C-078-2006, precisó\nesa figura en los siguientes términos: \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n“(…) Sobre la Diferencia Conceptual entre “Decomiso” y “Comiso”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Sobre este tema, la División de Asesoría y Gestión Jurídica de la Contraloría General de la\nRepública, en su criterio DAGC-2553-2005 manifestó lo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “…Acerca del comiso como tal, se trata de una figura jurídica que aunque en doctrina en ocasiones\nes tratado indistintamente como sinónimo de decomiso o confiscación, en nuestro ordenamiento\njurídico ello no se entiende así, puesto que se reserva el término “comiso” a aquella sanción penal\naccesoria que recae una vez que la sentencia condenatoria adquiere firmeza y que consiste en la\npérdida a favor del Estado de los instrumentos con que cometió el delito y de sus derivados\nproductos (cfr. Artículo 110 del Código Penal), mientras que el concepto de “decomiso” es una medida\ncautelar que se aplica mientras se realiza una investigación criminal por parte del Ministerio\nPúblico”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Como complemento a lo anterior, esta Procuraduría en la Opinión Jurídica OJ-073-98 de 2 de\nsetiembre de 1998 consigna:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Sin embargo, cuando nos referimos al término “decomiso”, debe circunscribirse su ámbito de acción\na la etapa anterior al dictado de la sentencia penal firme, toda vez que corresponde a la figura del\nsecuestro, la cual constituye un límite al derecho de propiedad. Se concreta a través de una medida\naprehensiva de la cosa o materia empleadas con el presunto delito, sometiéndolas a custodia\ntemporánea para asegurar las resultas de la declaratoria acerca de la juridicidad del hecho e\nimpedir la prosecución o consumación de la actividad de sospecha delictiva…\n\n\n\n Mientras que en el caso del “comiso”, se tiene que es la incautación definitiva de dichos bienes,\nla cual es dispuesta por el órgano judicial competente mediante el dictado de la sentencia firme\nrespectiva, cuando se habla de “decomiso”, debe entenderse que se trata de una medida provisional y\naprehensiva por medio de la cual se someten a custodia temporánea los bienes que aquí interesan, los\nque son necesarios custodiar y procurar adecuado mantenimiento…”\n\n\n\n\n \n\n\n\n Adicionalmente, la Sala Constitucional, en Resolución 1724-94  de las quince horas dieciocho\nminutos del doce de abril de mil novecientos noventa y cuatro, precisó:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “I. La comisión de un delito tiene consecuencias en el ámbito de la responsabilidad, además del\npenal en lo civil, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 103 del Código Penal, el cual\ndispone: \"Todo hecho punible tiene como consecuencia la reparación civil, que será determinada en\nsentencia condenatoria; ésta ordenará: 1.- La restitución de las cosas o en su defecto el pago del\nrespectivo valor; 2.- La reparación de todo daño; y la indemnización de los perjuicios causados\ntanto al ofendido como a terceros; 3.- El comiso.\" Así, como consecuencia directa de la comisión de\nun hecho delictivo, el ordenamiento jurídico dispone el decomiso para los autores, instigadores,\ncómplices, financiadores, beneficiarios y encubridores de todo medio de transporte, vehículo,\nanimal, y demás utensilios de su propiedad, que fuesen usados para la comisón del delito que se\ninvestiga, debiendo la autoridad judicial correspondiente determinar el destino de tales bienes\ndecomisados o de su producto en sentencia condenatoria -comiso-. Por decomiso se entiende la medida\naccesoria de carácter patrimonial, consistente en la privación de los instrumentos o efectos del\ndelito en cuanto fueron destinados para cometerlo, o constituyen por sí mismos un ilícito penal,\npara cumplir con los fines y objetivos del proceso penal: la verificación de la verdad real y la\nreparación pecuniaria de los daños causados. El comiso es la pérdida en favor del Estado de los\ninstrumentos del delito (instrumenta sceleris) y de los efectos provenientes del mismo (producta\nsceleris). De este modo dispone el artículo 110 del citado Código lo pertinente al comiso de la\nsiguiente manera: \"El delito produce la pérdida en favor del Estado de los instrumentos con que se\ncometió y de las cosas o valores provenientes de su realización, o que constituyan para el agente un\naprovechamiento derivado del mismo delito, salvo el derecho que sobre ellos tengan el ofendido o\nterceros.\"\n\n\n\n\n \n\n\n\n II. La finalidad del decomiso es estrictamente probatoria, es decir, la de conservar las cosas en\nsu estado inicial para que puedan ser apreciadas en su justa medida por el órgano jurisdiccional\ncompetente para el conocimiento y fallo, razón por la que constituye una verdadera medida cautelar\n-la cual tiende, evitando el periculum mora, a posibilitar la ejecución de la sentencia\ncondenatoria-, ya que en este caso, se trata de una simple medida de aseguramiento y conservación de\nlos bienes y cosas que deberán ser apreciadas por el tribunal con posterioridad; no comprendiendo en\neste concepto el secuestro con fines directamente ejecutivos, precedido o no del embargo. No\nobstante que la finalidad probatoria es lo que diferencia al decomiso del embargo, en su\nconsideración procesal genérica puede servir de medio para proveer a la ejecución de las condenas\npecuniarias y cumplimiento de la confiscación o comiso.\n\n\n\n III. El decomiso constituye una medida tendente a la conservación de las cosas relacionadas con el\ndelito, que tiene una naturaleza semi-cautelar de carácter real. Se trata de la medida coercitiva de\nmayor trascendencia para la adquisición de la prueba material en el proceso. Consiste en la\naprehensión (secuestro) y retención de las cosas y efectos relacionados con el hecho que se\ninvestiga, cumplida directamente por la autoridad jurisdiccional, mediante orden impartida por él o\npor sus auxiliares. Implica una limitación al derecho de uso y goce de los bienes para proveer a las\nnecesidades probatorias del proceso penal, y eventualmente a la reparación del daño causado o\nrestitución del bien o bienes sustraídos. Su adopción comporta restricciones en lo que se refiere a\nla posesión y poder de disposición sobre los bienes y objetos decomisados, impidiendo al titular o\nposeedor el ejercicio eficaz de cualquier acción tendente a recobrar la posesión o disposición de\nlos mismos, mientras ello sea necesario a los fines del proceso, de manera que no se admitirán\nreclamaciones o tercerías que tengan por objeto la devolución de los efectos que constituyen el\ncuerpo del delito, cualquiera que sea su clase y la persona que los reclame, como en el caso en\nestudio.\n\n\n\n IV. El decomiso recae únicamente sobre los instrumentos del delito y los efectos provenientes del\nmismo, pero no alcanza el producto total del delito; los objetos robados siguen perteneciendo al\ndueño o propietario, por ejemplo. Esta medida abarca todo tipo de cosas o bienes, siempre y cuando\ntengan relación con el delito, no importando el lugar dónde se encuentren, cualquiera que sea su\nnaturaleza o afectación, valor económico, o circunstancias semejantes, debiendo permanecer bajo la\ncustodia de la autoridad judicial que se encargue de cada etapa del proceso, sea en el despacho o en\norganismos o depósitos especiales. Las cosas sujetas al decomiso son las que en virtud de su\nnaturaleza y entidad del delito, en sentencia, puede ordenarse su comiso. Debe tratarse de objetos\nque puedan servir como medio de prueba, que por sí mismos, por marcas, señas o rastros dejados en\nellas actuare como datos para obtener elementos de convicción acerca del hecho que investiga, razón\npor la cual deben estar a disposición permanente de la autoridad judicial que en cada etapa del\nproceso atienda la causa.\n\n\n\n V. La cesación del decomiso se da cuando a los fines e intereses del proceso -verificación de la\nverdad real de los hechos investigados- no es necesaria la conservación de tales bienes, lo cual\nocurre generalmente cuando han sido utilizados por el Juez como medio de prueba, convirtiéndolos en\nsustento de la fundamentación de la sentencia, sea absolutoria o condenatoria, para proceder a\ndevolverlos a sus propietarios o a quien ostente un mejor derecho, o, cuando en sentencia\ncondenatoria, se ordene además el comiso para resarcir los daños causados por la comisión del\ndelito. Interesa sin embargo señalar que, no constituye finalidad del decomiso el causar perjuicio\npatrimonial a los propietarios de tales bienes, o en su defecto, obstaculizar el uso o disposición\nde los mismos, y en el caso de suscitarse controversia sobre la posesión o restitución del bien,\ndeberá acudirse a la vía civil correspondiente a dilucidar el mejor derecho.” \n\n\n\n\n \n\n\n\n Vista la diferencia conceptual entre los términos que aquí interesan, puede válidamente concluirse\nque, en punto al comiso, únicamente a través de una sentencia judicial, recaída en proceso penal,\npodría disponerse que los bienes decomisados puedan salir de la titularidad de su poseedor o dueño y\nque ello faculte, en consecuencia, a disponerse de ellos por parte del órgano o ente público que los\nhabía decomisado.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n De conformidad con lo indicado, la finalidad del decomiso es probatoria, es decir, la de conservar\nlas cosas en su estado inicial para que puedan ser apreciadas por el órgano competente para el\nconocer las infracciones a la Ley de Juegos, razón por la que se constituye en una medida de\naseguramiento y conservación de los bienes y cosas que deberán ser apreciadas por el tribunal que\nanalice el caso. Una vez finalizado el proceso, bien podría disponerse la devolución de las máquinas\na su propietario.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En esa medida, no es procedente que la Municipalidad destruya o deseche máquinas de juego que han\ndecomisadas. A lo sumo, procedería el comiso en los términos que establece el artículo 7 de la Ley\nde Juegos. \n\n\n\n Quisiéramos que se nos indique, con respecto a lo establecido en el artículo 12 de la Ley de Lores\ny demás normativa relacionada, si las Municipalidad (sic) pueden sujetar a los patentados de\nlicencias especiales de licores, a la renovación de dichas licencias, cada dos año, en caso de ser\nafirmativa la respuestas se nos indique si la municipalidad puede cobrar un monto económico por\ndicha renovación y cuáles serían los criterios para determinar el mismo; esto ya que una vez que las\nlicencias se obtiene (sic) mediante remate, los particular (sic) en el mercado realizan\ntransacciones millonarias, al venderlas o arrendarlas, sin que la Municipalidad obtenga provecho o\nbeneficio económico de dichas transacciones.\n\n\n\n\nLa interrogante que se plantea refiere a temas relacionados con licencias de licores.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En primer lugar, se consulta si las Municipalidades deben sujetar a los patentados de licencias\nespeciales de licores a renovación bienal de conformidad con el numeral 12 de la Ley que regula la\nmateria.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             Antes de referirnos a lo consultado, debemos realizar una precisión en relación a las\n“patentes especiales”. Revisada la Ley de Licores se advierte que dicha normativa, en su texto\noriginal, establecía, la posibilidad de adjudicar patentes especiales, obedeciendo la denominación\nde las citadas patentes, al horario especial bajo el cual funcionaban, así los artículos 27 y 32\nestablecían:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Artículo 27.- Ningún establecimiento de comercio, salvo boticas de turno, panaderías y cafeterías\nque no tengan puesto de licores, podrá abrir antes de las seis de la mañana. En los puertos se\npermitirá adelantar una hora la apertura.\n\n\n\n Los puestos públicos de licores al por mayor y al menudeo no podrán permanecer abiertos los\ndomingos ni los días feriados después de las doce horas. En los demás días estos puestos deberán\ncerrarse a las veintidós horas, excepción hecha de los puertos en donde podrá permitirse que el\ncierre se retarde una hora.\n\n\n\n Los clubs o casinos, hoteles, restaurantes, casas de huéspedes, cafeterías y hosterías podrán\natrasar el cierre hasta por una hora en la noche; pero esta autorización será cancelada\ninmediatamente que en cualquier forma se abuse de ella, a juicio de la autoridad superior de\npolicía.\n\n\n\n En los días de elecciones y en el anterior y posterior a éstas, deberán permanecer cerrados todos\nlos establecimientos de licores y cerveza, al por mayor y al menudeo.\n\n\n\n Las cantinas de los clubs o casinos, hoteles, restaurantes, casas de huéspedes, cafeterías y\nhosterías, deberán cerrarse del mismo modo que los otros puestos de licores, y mientras dure el\ncierre de la cantina no podrá servirse licores en ningún departamento de dichos establecimientos.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Artículo 32.- No obstante lo dispuesto en el aparte segundo del artículo 27, créase una patente\nespecial nacional para el expendio de licores extranjeros y del país, inclusive la cerveza, en las\ncapitales de provincia y cabeceras de cantón, los domingos y días feriados, desde las doce a las\nveintidós horas. Dicha patente especial podrá ser obtenida solamente por los patentados municipales\npara la venta de licores extranjeros o del país, o que exploten ambas patentes en un mismo\nestablecimiento, y la expedirá el respectivo Gobernador en cada provincia. Se dará esta patente\nespecial a solicitud del interesado, previo pago de su valor en la Tesorería de Rentas Públicas”\n\n\n\n\n \n\n\n\n  Los artículos antes transcritos se encuentran actualmente derogados. El  artículo 27 fue dejado\nsin efecto mediante el numeral 11 de la Ley sobre Horarios de Expendios de Bebidas Alcohólicas, Ley\nnúmero 7633 de 26 de setiembre de 1996; por su parte, el artículo 32 fue derogado por el artículo 2\nde la ley 3791 de 16 de Noviembre de 1966 que al efecto señala: \"Deróguese el artículo 32 de la ley\nde Licores\".\n\n\n\n\n \n\n\n\n Por ende, es posible afirmar que las llamadas “patentes especiales de licores” fueron establecidas\natendiendo al horario especial bajo el cual funcionaban, sin embargo, las normas que sustentaban su\nexistencia fueron derogadas, e inclusive, se cuenta con una regulación expresa sobre los horarios de\nfuncionamiento para los locales expendedores de licores - Ley 7633-, de suerte que, en la actualidad\nno existe norma legal que respalde el otorgamiento de este tipo de licencias.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Así las cosas, y en lo que es objeto de consulta, la interrogante debe direccionarse en forma\ngenérica, a si los patentados de licores están sujetos a la renovación bienal de la licencia. Ante\ntal cuestionamiento, la respuesta es afirmativa.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             Al respecto, este órgano Asesor abordó el tema de la procedencia de la renovación de\nlicencias de licores en los dictámenes números C-062-2007 y C-133-2008, éste último en cuanto revisa\ny confirma al primero.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             En lo fundamental, y en lo que es objeto de consulta, este Órgano Asesor estableció, de\nacuerdo a la jurisprudencia constitucional, que las licencias de licores deben ser renovadas cada\ndos años de conformidad con el artículo 12 de la Ley de rito.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             Dado que el tema de interés fue conocido en el dictamen C-133-2008, tal y como se\nindicó supra, procedemos a transcribir el mismo, en lo que interesa, a pesar de su extensión, y con\nla finalidad de dejar claro el punto objeto de inquietud por parte del consultante:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) Tal y como manifiesta el consultante, ciertamente este Órgano Asesor ha abordado el tema de la\nrenovación bienal de las patentes de licores en anteriores oportunidades, tanto en su función\nconsultiva hacia la Administración activa,  como en su atribución de Órgano Asesor de la Sala\nConstitucional, en el trámite de las acciones de inconstitucionalidad.\n\n\n\n También es cierto que en los antecedentes que se mencionan en la consulta, dictamen C-154-99 y el\ninforme rendido Acción de Constitucionalidad tramitada en el expediente 99-007676-0007-CO-M, esta\nProcuraduría señaló que no existía obligación del patentado de renovar bienalmente la licencia de\nlicores.\n\n\n\n\n \n\n\n\n    Así, en el dictamen C-154-99 dirigido a esa Corporación Municipal, este Órgano Asesor indicó que\n“al no contemplar la Ley de Licores No.10 del 7 de octubre de 1936, y su Reglamento, disposición\nalguna de la obligación de la renovación bienal de la patente de licores para el patentado, de\nacuerdo al principio de legalidad, no puede exigirse tal obligación para el adjudicatario de una\npatente de licores”\n\n\n\n Sin embargo, de una nueva revisión del tema y una relectura de la jurisprudencia constitucional, la\ncual resulta ser vinculante erga omnes según lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley de la\nJurisdicción Constitucional, se determina que la renovación bienal de las patentes de licores\nresulta obligatoria, consecuentemente, se reconsideró la línea sostenida por este Órgano Superior\nConsultivo hasta ese momento, situación que es posible en virtud de lo dispuesto en el artículo 3\ninciso b) de nuestra Ley Orgánica que nos permite reconsiderar de oficio nuestros dictámenes.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Partiendo de lo anterior y analizados los argumentos esbozados por la Municipalidad Consultante no\nse deriva de ellos, motivo suficiente para reconsiderar la posición vertida por este Órgano Asesor\nen el dictamen C-062-2007.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Contrario a lo que manifiesta el Sr. Alcalde, el dictamen en cuestión no resulta ser contrario a\nlos principios de legalidad y razonabilidad, sino, ajustado al criterio mantenido por la Sala\nConstitucional sobre el particular.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En tal sentido resulta conveniente, remitirnos a la Jurisprudencia constitucional emitida sobre el\ntema de comentario, la cual  pone de manifiesto la obligatoriedad de renovar cada dos años las\npatentes de licores, situación que se deriva de la interpretación del artículo 12  párrafo primero\nde la Ley de Licores.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Así, en el voto  número 5646-96 de las 15:48 horas del 23 de octubre de 1996 se estableció lo\nsiguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n \"(…) En primer término es preciso señalar que el amparado no hizo la solicitud de renovación de\npatente de licores nacionales ante un órgano competente, pues según lo señala el artículo 12 de la\nLey de Licores “cada dos años y en los primeros quince días del mes de diciembre, determinarán las\nMunicipalidades el número de ventas de licores extranjeros y del país que puedan abrirse o continuar\nabiertas en cada una de las poblaciones de su jurisdicción ...”, de manera que la ley es clara que\nel único órgano que puede otorgar la patente de licores y renovar la misma, es la Municipalidad del\nlugar y no la Gobernación, por esa razón, una vez que la accionante plantee la solicitud ante la\nMunicipalidad y ésta, si lo considera conveniente, le otorgue la renovación y podrá en el mismo acto\nordenar la reapertura del negocio -en caso de que se lo cerraran- bastará con que haga de\nconocimiento del Gobernador lo dispuesto por la Municipalidad en cuanto a la renovación del permiso.\nDado que en este caso concreto la solicitud de renovación de patente de licores la planteó ante un\nórgano incompetente y que el negocio aún no ha sido cerrado por la Gobernación de San José, procede\nrechazar por el fondo el recurso.(…)\"  (El resaltado no es del original).\n\n\n\n Esta interpretación resulta armónica con la que posteriormente se reseñó en la sentencia número\n6469-97 de las 16:20 horas del 8 de octubre de 1997, en el sentido de que la materia de autorización\nde actividades comerciales en general y la de licores en particular es propia del ámbito municipal:\n\n\n\n \"XIII.- Sistema jurídico actual de la Ley sobre la Venta de Licores.- A manera de una síntesis\nsobre las acciones de inconstitucionalidad que ahora se resuelve, resulta imprescindible indicar en\nqué forma queda configurado el sistema jurídico que regula las actividades lucrativas de venta de\nlicores al menudeo, luego de la declaratoria de inconstitucionalidad que se hace. Recapitulando lo\nexpresado en esta sentencia, todo lo concerniente al otorgamiento de las licencias (patentes, como\ncomúnmente se les denomina) para la venta de licores, es materia municipal; consecuentemente, basta\npara que un local abra sus puertas y se dedique a tal actividad, que posea la respectiva \"patente\" y\ncumpla con los requisitos formales que establezca la ley, siempre dentro del ámbito de lo local y\neventualmente, de los reglamentos ejecutivos o municipales de servicio, cuando sean procedentes. Le\nestá vedado expresamente por Constitución Política a los gobernadores -articulación de los numerales\n169 y 170- intervenir en los procesos de otorgamiento de las licencias o de los llamados permisos de\nfuncionamiento, lo que no es posible sin lesionar la autonomía municipal. No es inconstitucional que\nen la apertura de negocios de ese tipo, se deba exigir permisos sanitarios del Ministerio de Salud,\npuesto que en el funcionamiento de los locales comerciales, está involucrada, desde luego, la salud\npública. Desde esta perspectiva, corresponde a los gobiernos locales velar por la correcta\naplicación de la normativa que tiene que ver con el funcionamiento de establecimientos mercantiles\nque expenden licores y la responsabilidad por el uso indebido de las \"patentes\", por las\ninfracciones al régimen jurídico y en general, por los excesos que se cometan, recae sobre el\ngobierno municipal -regidores y Ejecutivo Municipal- en primer orden y sobre los funcionarios\nmunicipales dependientes de la jerarquía según el caso. Por estar involucrado el interés público\ncomunal, existe, desde luego, acción popular para denunciar los excesos. Esta síntesis no implica,\nbajo ningún concepto, que el Poder Ejecutivo haya perdido toda su participación en el tema del\ncontrol del funcionamiento de los establecimientos que venden licores, sea que lo haga directamente,\no por medio de la fuerza pública o de los funcionarios que designe, incluyendo a los gobernadores de\nprovincia...\" (En similar sentido votos de esa Sala números 6763-97, 6764-97, 6765-97 y 6766-97,\n6888-97, 6137-98).\n\n\n\n El razonamiento vertido en los votos antes citados, ha venido siendo reiterado en posteriores votos\nde esa misma Sala. A modo de ejemplo, nos permitimos transcribir, a pesar de su extensión,  algunos\nde ellos, de los cuales se desprende no solo la competencia de las corporaciones municipales en la\nfiscalización de los locales que se dedican al expendio de bebidas alcohólicas, sino también, en lo\nque interesa, la obligación de los patentados de renovar la licencia de licores: \n\n\n\n “(…) II.- Sobre el fondo. Renovación de Patentes. La Sala en la sentencia N° 6469-97 de las 16:20\nhoras del 8 de octubre de 1997, indicó:\n\n\n\n \"... Recapitulando lo expresado en esta sentencia, todo lo concerniente al otorgamiento de las\nlicencias (patentes, como comúnmente se les denomina) para la venta de licores, es materia\nmunicipal; consecuentemente, basta para que un local abra sus puertas y se dedique a tal actividad,\nque posea la respectiva \"patente\" y cumpla con los requisitos formales que establezca la ley,\nsiempre dentro del ámbito de lo local y eventualmente, de los reglamentos ejecutivos o municipales\nde servicio, cuando sean procedentes....\"\n\n\n\n En el caso que nos ocupa, ejerciendo dicha facultad y tomando en cuenta el vencimiento del\nCertificado de Patente de Licores N° 93 visible a folio 49 del expediente, el que fue extendido para\nel bienio 1997-98, la Municipalidad de San José, mediante notificación N° 169929 del 29 de julio de\n1998, previno al propietario de la patente indicada, el señor (…), para que dentro de tercer día\npresentara solicitud de renovación de la patente mencionada para poder ser explotada en el negocio\nBar La Confianza N° 2, advirtiéndole de que en caso contrario no podría ejercer la actividad de\nventa de licores. El aquí recurrente y propietario de la patente en cuestión, aceptó en el escrito\ninicial del amparo, que se atrasó en la presentación de la solicitud prevenida, ya que lo realizó\nhasta el 21 de agosto de 1998, fecha para la cual ya la Municipalidad había legítimamente clausurado\nel local, por la falta de autorización vigente para desarrollar la actividad comercial.\n\n\n\n Por otra parte, en cuanto a la solicitud presentada extemporáneamente, la Municipalidad la rechazó,\nya que consideró la solicitud como nueva, en virtud del desinterés de renovar la anterior licencia\ndentro del plazo correspondiente y el prevenido al propietario, por lo que se aplicó lo dispuesto en\nel artículo 9 del Reglamento a la Ley de Licores, en lo referido a las distancias que deben\nrespetarse entre un establecimiento de venta de licor con otros determinados en la ley como\nescuelas, hospitales o iglesias. No considera la Sala que lo actuado por la Municipalidad sea\nviolatorio de los derechos fundamentales del aquí recurrente, toda vez que, debe tomarse en cuenta\nque la Municipalidad aquí recurrida, diligentemente previno la renovación del permiso que vencía en\nsu periodo de autorización, sin que el interesado así lo hiciera dentro del plazo otorgado, lo que\ngeneró indiscutiblemente que la autorización otrora otorgada feneciera para todos los efectos\nlegales. Así que, no obstante el transcurso del tiempo en el que el aquí recurrente desarrolló la\nactividad comercial, la gestión de autorización presentada por el señor (…) el día 21 de agosto de\n1998, debía ser tomada como nueva solicitud por lo ya expuesto y por ello, susceptible de que se\naplicara la normativa vigente, razón por la que no existe en la especie aplicación retroactiva de\nnormas, como se aduce en el recurso.” (SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Voto\n2347-99 de las catorce horas con tres minutos del veintiséis de marzo de mil novecientos noventa y\nnueve. Lo resaltado no es del original)\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) I.- En principio resulta de importancia destacar que las actuaciones acusadas y realizadas por\nlas autoridades municipales recurridas (prevención de renovación de patente y clausura del Bar La\nTapita), son hechos que ya fueron de conocimiento y de oportuno pronunciamiento de esta Sala, al\nresolver el amparo número 00-000668-007-CO-A, en el cual se cuestionaban las actuaciones arriba\nseñaladas. En efecto, mediante sentencia número 2000-01697 de las dieciséis horas quince minutos del\ndieciocho de febrero pasado, la Sala dijo:\n\n\n\n \"UNICO.- No observa la Sala que la clausura del establecimiento comercial denominado \"Bar La\nTapita\" se haya producido con infracción de los derechos del recurrente. Es llamativo para este\ntribunal, en primer lugar, que (…) comparece aquí como \"arrendatario\" del mencionado negocio, pero\nante la Municipalidad de San José se ha dicho \"propietario\". El titular de la patente de licores\nnacionales con base en la cual operaba el bar, con aptitud para renovarla, es otra persona, cuyo\nnombre citan los recurridos. Pero, más allá de esta circunstancia, resulta que quien tenía que\nrenovar la patente, como está reglamentariamente dispuesto, no lo hizo, y se expuso a que se\nprodujera el acto que ahora se impugna, es decir, la clausura del negocio, que no puede operar en\ncontravención con lo establecido en la normativa correspondiente. De allí que el recurso ha de\ndesestimarse.\"\n\n\n\n II.- En el caso en examen, la diferencia en los cuestionamientos la hace la interpretación del\nrecurrente en cuanto a la imposibilidad legal de las autoridades municipales de clausurar su negocio\ncomercial, aún cuando es este momento la Sala tiene para su estudio la impugnación que se hizo del\nartículo 12 de la Ley de Licores, norma en la cual se fundamenta la exigencia de renovación de las\npatentes comerciales. Si bien es cierto en la resolución que dio curso a la acción de\ninconstitucionalidad que se tramita en el expediente número 99-007676-007-CO, de las dieciséis horas\nveinticinco minutos del dieciocho de noviembre de mil novecientos noventa y nueve, la Sala advirtió\nque \"…lo único que la acción suspende en vía administrativa es el dictado de la resolución final en\nlos procedimientos tendientes a agotar esa vía, que son los que se inician con y a partir del\nrecurso de alzada o de reposición interpuestos contra el acto final\", ello no implica que la norma\ncuestionada haya perdido su validez jurídica; por el contrario, esa disposición sigue vigente y en\nconsecuencia resulta procedente su aplicación, excepto, tal y como se ha advertido (en vía\nadministrativa), que se suspenda el dictado de la resolución final en los procedimientos tendientes\na agotar esa vía. De manera que la administración no ha incurrido en el desacato acusado, en tanto\nlos recursos de revocatoria y apelación que se habían interpuesto contra el cierre del negocio\ncomercial aludido, fueron rechazados ad portas por falta de legitimación activa, recurso éste último\ncuya resolución sería el que la Administración se vería obligada a suspender por la\ninconstitucionalidad impugnada de la norma que tiene que aplicar.\n\n\n\n III.- Dicho de otra forma, si el recurrente no ha atendido la obligación reglamentaria de solicitar\nla renovación de su patente comercial, la situación en que se encuentra (clausura de su negocio\ncomercial) es propia de la omisión en que ha incurrido, y la cual puede revertir, atendiendo las\ndisposiciones que se le demandan. Por lo anterior, lo procedente es el rechazo del recurso, como en\nefecto se declara. (SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Voto número 2000-5394 de\nlas doce horas con veinticinco minutos del treinta de junio del dos mil, Lo resaltado no es del\noriginal).\n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) III.- Objeto del recurso. Los recurrentes reclaman violación al debido proceso, por cuanto a\nsu criterio se les clausuró arbitrariamente el negocio de su amparada por la falta de patente,\ncuando su solicitud de renovación pendía aún de estudio ante la Municipalidad.\n\n\n\n IV.- Sobre el fondo. Analizado el caso de estudio este Tribunal considera que si bien la resolución\nde la renovación de patente de licores se notificó hasta el 18 de mayo del 2000 al negocio amparado\nfecha posterior a la clausura del mismo, pues este se produjo el 12 de mayo del 2000, desde el 4 de\ndiciembre de 1999 la Municipalidad recurrida había notificado en este negocio que faltaban\ndocumentos que aportar para resolver la solicitud de renovación. La Sala ha señalado respecto al\nsilencio positivo:\n\n\n\n \"Es a juicio de la Sala, a partir de que se han completado todos los requisitos legales exigidos,\nincluyendo la verificación de las condiciones físicas del local, que empieza a correr el mes que\nalude el artículo 331 de la Ley General de la Administración Pública\" (Sentencias N ° 681-91 y No.\n4460-96).\n\n\n\n En el caso de estudio el recurrido informa bajo juramento que los recurrentes no cumplieron con los\ndocumentos solicitados para renovar la patente y desde esa perspectiva no podía exigírsele a la\nMunicipalidad recurrida que resolviese de previo a la clausura, pues de hecho ni siquiera estaba\nobligada a resolver la solicitud por el incumplimiento de la presentación de éstos. Los recurrentes\nno pueden pretender mantener una situación irregular como la de funcionar sin patente, si dependía\nde éstos la resolución de tal gestión de renovación, pues sería sacar provecho de su propio dolo. En\nrazón de lo expuesto es que la Sala no estima que el acto de clausura sea violatorio de derecho\nalguno, pues en este recurso no se logró demostrar que la documentación requerida para resolver\nestuviese completa y que hubiese transcurrido el plazo con el que cuenta la administración para\nresolver estos casos de previo a la clausura. En su lugar, se tuvo por demostrada la prevención\nrealizada por la Municipalidad de los requisitos faltantes y la prevención de 5 días para que\naportaran la patente. Lo que respecta al cuestionamiento de los recurrentes en el sentido de que las\nnotificaciones no le fueron entregadas a los representantes legales del negocio y que por ende están\nmal notificados, es un asunto que no procede ser ventilado en este Tribunal, sino en la vía de\nlegalidad. En lo que respecta a este Tribunal, lo procedente es declarar sin lugar el recurso.”\n(SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Voto 2002-2184 de  las diez horas con cuarenta\nminutos del primero de marzo del dos mil dos. Lo resaltado no es del original)\n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) De las anteriores transcripciones parciales de la sentencia indicada, se desprende que el\nrecurrente no lleva razón al afirmar que la Municipalidad de Escazú -en este caso particular- no\ntiene la facultad de solicitar los requisitos exigidos para la renovación de la patente de licores\nque funciona en su establecimiento comercial, pues de conformidad con los términos de la resolución\n06469-97, es el órgano competente para tal efecto. Por lo expuesto, el amparo debe desestimarse”.\n(SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. 2006-4988 de las diez horas y trece minutos\ndel siete de Abril del dos mil seis. Lo resaltado no es del original).\n\n\n\n\n \n\n\n\n Es importante señalar, que no puede perder de vista la Municipalidad consultante que la actividad\nde venta de licores, como actividad lucrativa que es, se encuentra bajo el ámbito de control de los\ngobiernos locales, ostentando éstos, el ejercicio del poder de policía sobre el desarrollo de dicha\nactividad por parte de los particulares, a fin de velar por el cumplimiento de la normativa que rige\nla materia.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Lo anterior supone que, como actividad reglada, está sujeta al cumplimiento de los requisitos que\npara tal efecto establece el ordenamiento jurídico, siendo que, en el caso específico de la venta de\nlicores los particulares deben contar con la patente respectiva, según lo dispuesto en los artículos\n2, 3, 12, 13 y siguientes de la Ley No. 10 y 1° de su  Reglamento.\n\n\n\n En tal sentido, la misma Sala Constitucional ha afirmado que la venta de licores es un asunto de\norden público que obliga a su fiscalización, de manera que, las licencias expedidas por la autoridad\ncompetente para el ejercicio de esta actividad no pueden presuponerse como permanentes sino\nprovisionales, lo que obliga al patentado a renovar dicho permiso: \n\n\n\n “(…) la regulación del expendio de bebidas alcohólicas se ha tratado, correctamente, como un\nproblema de orden público que obliga no solo a la supervisión, sino a que para su desarrollo medie\nprevia licencia de la autoridad pública competente. Con estos lineamientos es compatible la\ncomprensión del artículo 12 de la Ley de Licores, según la cual de su párrafo primero se extrae la\nprovisionalidad del permiso para vender bebidas alcohólicas y no que se trate de una venia\npermanente, tan solo sujeta a fiscalización. El recurso, por tanto, debe desestimarse”. (SALA\nCONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. 6041-99 de  las diecisiete horas con tres minutos\ndel tres de agosto de mil novecientos noventa y nueve. Lo resaltado no es del original).\n\n\n\n En este orden de ideas, no está demás señalar que dentro de esas funciones de fiscalización, y\nmáxime tratándose del trámite de renovación, las corporaciones municipales están facultades para\nefectuar un análisis de las condiciones de cada local, a efecto de determinar si este es apto o no\npara el ejercicio de la actividad comercial referida:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) II.- Objeto de recurso: Acusa el accionante lesión al debido proceso por cuanto no le fue\nnotificado el oficio SDA-295-07 del cinco de marzo del dos mil siete de la Jefe de la Sección del\nAmbiente de la Municipalidad de San José que dispone no otorgar el requisito de viabilidad ambiental\nal Hotel Bachata y en consecuencia se le denegó la solicitud de renovación de patente de licores.\n\n\n\n III.- Del análisis de los elementos probatorios aportados esta Sala descarta la lesión a los\nderechos fundamentales del promovente. Del informe rendido por el representante de la autoridad\nrecurrida -que se tiene por dado bajo fe de juramento con las consecuencias, incluso penales,\nprevistas en el artículo 44 de la Ley que rige esta Jurisdicción- y la prueba aportada para la\nresolución del asunto ha sido debidamente acreditado que  parte del procedimiento establecido por la\nMunicipalidad de San José para el otorgamiento de permisos o renovación de patentes de licores\nconsiste en contar con la inspección del local comercial por parte de la Oficina de Ambiente, siendo\néste un  trámite interno de la Administración. De ahí que, la Sala rechaza que no comunicación del\noficio emitido por la Oficina de Ambiente lesione el debido proceso del interesado, dado que éste\ncuenta con oportunidades procesales para impugnar la denegatoria de la patente en cuestión, o bien\ncumplir con las disposiciones necesarias a efectos de obtener la patente de licores en cuestión.\nNótese que la  gestión fue denegada por determinarse que el Hotel Bachata no cumple las condiciones\nmínimas ni de higiene ni de seguridad para funcionar como bar.  Esta Sala en reiteradas ocasiones ha\nmanifestado que no son contrarias a los derechos fundamentales de las personas aquéllas actuaciones\nde la Administración tendientes a poner a derecho cualquier irregularidad que se verifique en el\nejercicio de una actividad comercial y por ende, ello no vulnera el derecho al trabajo ni a la\nlibertad de comercio porque éstos no son absolutos ni irrestrictos sino que, entratándose de este\ntipo de actividades de bar, pueden ser objeto de reglamentación y restricciones cuando se encuentran\nde por medio intereses superiores. En ese sentido se ha indicado además que cuando un administrado\ndesea realizar una determinada actividad comercial, como la de bar, debe satisfacer todas las\nexigencias legales y reglamentarias establecidas, sin que las medidas acordadas para obligar al\ncumplimiento de esas disposiciones, como es el cierre o clausura de la actividad, resulten\narbitrarias habida cuenta de que las corporaciones municipales están facultadas para impedir la\napertura o bien para ordenar el cierre de establecimientos dedicados a actividades lucrativas que no\ncuenten con la respectiva licencia municipal o patente. Por lo expuesto, lo procedente es declarar\nsin lugar el recurso”. (SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Voto 2007-9101  de  las\nquince horas y cincuenta minutos del veintiséis de junio del dos mil siete. Lo resaltado no es del\noriginal).\n\n\n\n Inclusive, la Municipalidad se encuentra facultada para aplicar el cierre de negocios en aquellos\ncasos en que éstos no cumplan con los requisitos necesarios para funcionar, ente ellos, contar con\nuna patente de licores vigente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “ (…) I.-  OBJETO DEL RECURSO. El recurrente reclama que las autoridades recurridas procedieron a\nclausurar el negocio que administra  el amparado, sin que de previo se le otorgara las garantías del\ndebido proceso. Asimismo, alega dentro del local comercial se ubican productos perecederos y una\nsuma considerable de dinero, sin que a la fecha haya sido posible el retiro de los mismos.\nFinalmente, aduce que los recurridos  no se le han brindado acceso al expediente administrativo, a\nfin de ejercer su derecho de defensa, por lo que desconoce los motivos del cierre.\n\n\n\n III.- SOBRE EL DEBIDO PROCESO.  En reiteradas ocasiones esta Sala ha señalado que los actos de la\nAdministración,  tendentes a poner a derecho cualquier irregularidad que se verifique en desarrollo\nde las actividades comerciales, no resultan inconstitucionales ni lesivas a los derechos de trabajo\ny libre comercio, pues éstos derechos no se ejercen de manera ilimitada, por el contrario, deben\nejercitarse con ciertos límites y en cumplimiento de los requisitos que la ley establece para poder\ndesarrollar un actividad comercial, sobre todo, cuando se encuentran de por medio intereses\nsuperiores, como la salud, la seguridad y el orden público. Asimismo, se ha indicado, que las\npatentes o licencias comerciales, constituyen un derecho precario, que esta sujeto  a un  plazo\ndeterminado y al cumplimiento de requisitos. Ahora bien, en cuanto al debido proceso en materia de\nlicencias comerciales, las corporaciones municipales se encuentran facultadas para impedir la\napertura de negocios que no cuenten con la respectiva patente municipal o bien, ordenar la clausura\ntemporal de éstos cuando se constate alguna irregularidad en el desarrollo de la actividad. De esta\nmanera, en los casos en los que se constata la falta de licencia para desarrollar la actividad\ncomercial, la Municipalidad podrá disponer del cierre temporal del negocio, sin que para ello\nresulte necesario llevar a cabo un procedimiento administrativo previo, ya que es precisamente, el\nacto de clausura  el que  da inicio al procedimiento administrativo, para que el interesado ejerza\nsu defensa,  mediante la presentación de prueba y recursos pertinentes.\n\n\n\n IV.- CASO CONCRETO. En el presente asunto, el recurrente reclama que las autoridades recurridas\nprocedieron a clausurar el negocio que administra  el amparado, sin que de previo se le otorgara las\ngarantías del debido proceso. Asimismo, alega dentro del local comercial se ubican  productos\nperecederos y una suma considerable de dinero, sin que a la fecha haya sido posible el retiro de los\nmismos. Finalmente, aduce que los recurridos  no se le han brindado acceso al expediente\nadministrativo, a fin de ejercer su derecho de defensa, por lo que desconoce los motivos del cierre.\nNo obstante lo anterior, del elenco de hechos probados, así como de las pruebas aportadas a los\nautos, se desprende, que a la fecha en que se llevó a cabo la clausura del negocio, el Bar Veritas\nno contaba con la patente  de Licores correspondiente para desarrollar dicha actividad, ya que la\nmisma había vencido, cuya renovación fue denegada por la corporación municipal recurrida, debido a\nlas denuncias planteadas por los vecinos de la zona en contra del lugar, por irregularidades en el\nfuncionamiento del bar. Así las cosas, se observa que  el Bar Veritas que administra el amparado, no\ncontaba con permiso al día para desarrollar la actividad de bar,  lo que provocó que  el 14 de mayo\ndel 2007, a las 21:00 horas, la Municipalidad recurrida,  procediera a  la clausura del local\ncomercial. En ese sentido, se constata que el amparado no contaba con un derecho vigente, que\ndebiera ser eliminado por el recurrido a través de un procedimiento administrativo previo. Por el\ncontrario, en el caso concreto,  el Bar Verita se encontraba funcionando en forma irregular,  porque\nno contaba con la patente municipal para desarrollar su actividad comercial, motivo por el cual, la\nMunicipalidad en uso de sus potestades, ordenó la clausura del mismo a fin de poner a derecho la\nsituación. En ese sentido, es a partir de ese momento, en que el amparado puede acudir ante la\nadministración recurrida  a ejercer su derecho de defensa, a través de las pruebas que estime\npertinente o interponer los recursos procedentes, ejercicio que no se constata en el caso concreto.\nPor otra parte, aún cuando el amparado asegura no tener conocimiento de los motivos de la clausura\ndel negocio, se observa, que el acto de  clausura del local y sus motivos, fueron notificados al\namparado el mismo día y a la misma hora, en que se procedió a la clausura, por lo que no lleva razón\nel amparado al reclamar que desconocía los motivos del cierre y que éste fue efectuado sin su\npresencia, pues claramente se observa, que la notificación de cierre le fue notificada en el mismo\ninstante en que éste se ejecutó. Aunado a ello, se verifica, que fue con ocasión de la clausura del\nlocal, que el patentado municipal,  el señor Amador Vargas, solicitó la  renovación de la patente,\nsin embargo, dicha solicitud fue rechazada por la Municipalidad,  mediante resolución de las 09:00\nhoras del 21 de junio del 2007, la cual fue efectivamente notificada al solicitante el 28 de junio\ndel 2007. Al respecto, es importante resaltar, que la citada resolución fue notificada al señor\nAmador Vargas y no al amparado, dado que la patente de licores que había sido otorgada al Bar\nVeritas, se encontraba a nombre del señor Vargas, quien posteriormente solicitó la renovación de la\nmisma, por lo que la falta de comunicación del vencimiento de la patente, es un aspecto atribuible\núnicamente al patentado y al amparado.” (…)  (SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.\n2007-13325 de las once horas y doce minutos del catorce de setiembre del dos mil siete. Lo resaltado\nno es del original).\n\n\n\n\n \n\n\n\n De conformidad con lo hasta aquí indicado, estima este Órgano Asesor, en lo que es objeto de\nconsulta, que la conclusión a que se arribó en el dictamen C-062-2007 de 17 de febrero de 2007\nresulta acorde con la posición sostenida por la Sala Constitucional en torno al tema de la\nrenovación de patentes de licores. \n\n\n\n\n \n\n\n\n Por otra parte, respecto a la sentencia dictada por el Tribunal Contencioso Administrativo, Sección\nSegunda, número 112-2007 de las 15 horas 20 minutos del 2 de marzo del 2007, que menciona el\nconsultante a modo de precedente que, a su criterio, descalifica el criterio de esta Procuraduría en\nel dictamen de repetida cita, debemos indicar que el mismo no constituye una sentencia dictada en\nejercicio de la función jurisdiccional del Tribunal señalado, sino que, tal y como se desprende de\nsu lectura, se trata de una resolución dictada por el Tribunal Contencioso como jerarca impropio,\nconsecuentemente, estamos ante una resolución de carácter administrativo que agota vía\nadministrativa previa a la judicial.\n\n\n\n Tal circunstancia impide otorgar a dicho fallo el carácter de precedente judicial, y  mucho menos\nel de jurisprudencia, siendo que, aún en tal caso, el fallo tendría fuerza únicamente entre las\npartes involucradas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Cabe agregar, en abono a lo anterior, que revisado los fallos dictados por el Tribunal Contencioso\nAdministrativo, es posible establecer contradicción entre los mismos, siendo que, al parecer, éste\nno posee una línea univoca en este tema, tal y como puede apreciarse de la resolución dictada por el\nTribunal Contencioso Administrativo, Sección Tercera, número 106-2007 de las 10 horas 30 minutos del\n2 de marzo del 2007, que esboza una tesis diametralmente opuesta a la expuesta en la resolución que\ninvoca el consultante, y que resulta congruente con la postura sostenida por esta Procuraduría en el\ndictamen C-062-2007:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “ (…) I. Manifiesta el inconforme, su desacuerdo con el acto impugnado, alegando que no es\nobligación renovar patentes, según Dictamen de la Procuraduría General de  la República, aparte que\nse encuentra al día en el pago del bienio 2006-2007, solicitando asimismo, se exija a la\nmunicipalidad  sacar a remate las patentes. Ahora bien, conforme al acuerdo que aquí se conoce, el\nConcejo Municipal de Escazú, dispuso rechazar la solicitud de renovación de la licencia de licores\nextranjeros, número 18 del  Distrito de San Rafael, para seguir siendo explotada en el negocio\ncomercial \"Restaurante Henry's, ubicado en el Centro Comercial San Rafael, local número 36, bajo el\nargumento de haber incumplido algunos requisitos legales que impone el Reglamento para Licencias\nMunicipales de la Municipalidad de Escazú, publicado en la Gaceta N° 130 de 30 de julio del 2004,\nentre los cuales señaló los siguientes: a) la falta del contrato de arrendamiento de la licencia de\nlicores, b) La omisión de manifestar en la Declaración Jurada, el compromiso de respetar las reglas\nde la paz social y c) la presentación extemporánea de la constancia extendida por la fiscalía de\nEspectáculos Públicos del Teatro Nacional.\n\n\n\n II. Como puede observarse, los aspectos de inconformidad del recurrente, no se refieren a las\nrazones que motivaron la denegatoria de la renovación de la patente, que como quiera, se trata de la\nfalta de requisitos, que impiden acceder a la gestión, en cuyo caso, al no haber sido desvirtuadas\nen esta instancia se impone confirmar lo resuelto por el gobierno local del Cantón de Escazú.\nTéngase en cuenta además, no solo, que posterior a este acuerdo denegatorio de la licencia, la\nempresa impugnante, solicita por segunda vez la renovación de la patente en cuestión, (fls 112 y\n115) lo que a la postre hace surgir una falta de interés, en la decisión de este asunto, sino que\nademás, respecto al primer alegato, ya la Sala Constitucional, determinó la procedencia de la\nrenovación de las patentes de licores, como la facultad que tienen los gobiernos locales de\nsolicitar requisitos exigidos para esa renovación, (Cfr Sentencias N° 06041-07 de 17:03 hrs del 3 de\nagosto de 1999, y N° 2006-004988 de 10:13 hrs del 7 de abril del 2006). De manera que bajo esa\ntesitura, no queda alternativa más, que resolver tal y como en principio se dispuso.” (El subrayado\nno es del original).\n\n\n\n\n \n\n\n\n Establecido lo anterior, hay argumentos jurídicos sólidos para no reconsiderar el dictamen\ncuestionado. En primer lugar, porque la Sala Constitucional ha establecido la obligatoriedad de los\npatentados de renovar bienalmente las patentes de licores, obligación derivada del párrafo primero\ndel artículo 12 de la Ley sobre la venta de Licores. Ergo, y de conformidad con el numeral 13 de la\nLey de la Jurisdicción Constitucional, que establece que la jurisprudencia y los precedentes de la\nSala Constitucional son vinculantes erga omnes, salvo para sí misma, la Procuraduría General de la\nRepública no puede llegar a un criterio distinto del expuesto por el Tribunal Constitucional y,\nmucho menos, contradictorio. Desde esta perspectiva, mientras el Alto Tribunal Constitucional de la\nRepública no modifique el criterio sustentado, lo que corresponde a los operadores jurídicos es\nactuar en consonancia con él. En segundo lugar, y relacionado directamente con lo antes dicho, la\nreconsideración de oficio de los dictámenes emitidos por este Órgano Asesor es una atribución que ha\nsido prevista en nuestra Ley Orgánica –artículo 3 inciso b)- de manera que, ante tal competencia y\ncon fundamento en el análisis jurisprudencial efectuado, no cabe calificar lo actuado en el dictamen\nC-062-2007 como inesperado y mucho menos contrario a los principios de razonabilidad y legalidad.  \n\n\n\n\n \n\n\n\n De conformidad con lo hasta aquí indicado, estima este Órgano Asesor que no existe mérito para\nrevertir el criterio sostenido en el dictamen C-062-2007.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Así las cosas, en lo que es objeto de consulta debemos indicar que la Municipalidad consultante, en\nvirtud de la presente gestión, debe atenerse a lo dispuesto en el presente dictamen, esto es, que la\nrenovación bienal de las patentes de licores resulta obligatoria para los patentados (…)”. (El\nsubrayado no es del original. Reiterado en el dictamen número C-105-2009 de 20 de abril de 2009)\n\n\n\n\n \n\n\n\n             De acuerdo a las consideraciones vertidas en el dictamen supra transcrito, y\nespecialmente en atención al criterio sostenido por la Sala Constitucional en relación al artículo\n12 de la Ley de Licores, resulta obligatoria la renovación bienal de las licencias de licores por\nparte de los patentados, de lo contrario, el ejercicio de la actividad de venta de licores se\nejercería de forma irregular por no contar con un permiso al día o vigente, debiendo la corporación\nmunicipal tomar las medidas pertinentes para ordenar esa situación  (v.gr. prevención al patentado,\nclausura del local).\n\n\n\n\n \n\n\n\n En cuanto a los requisitos que deben cumplirse para que pueda renovar una patente de licores, el\nnumeral 12 de la Ley de Licores no es claro sobre el particular, no obstante, es dable interpretar\nque esta renovación es un acto formal que no puede estar sujeto a la acreditación de otros\nrequisitos que no sean los que ya aplican para el ejercicio de esa actividad comercial, o bien otros\nque hayan sido impuestos por el Ordenamiento Jurídico con posterioridad a la vigencia de la licencia\nconferida.   \n\n\n\n\n \n\n\n\n El patentado deberá cancelar el impuesto de patente de licores regulado en la Ley sobre la venta de\nlicores, concretamente en los numerales 12 y 14 que lo fija en trescientos colones en las cabeceras\nde provincia, ciento cincuenta colones en las cabeceras de cantón y setenta y cinco colones en las\ndemás poblaciones.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Para los nuevos adjudicatarios, la Ley no define el monto del impuesto para los dos primeros años\nde vigencia de la licencia, siendo que, de acuerdo al artículo 12 de comentario, dicho monto será el\nmismo que fije la Municipalidad para el remate.  Pasados esos dos años, se siguen las tarifas del\nartículo 12.\n\n\n\n\n \n\n\n\n  A pesar de los bajos montos establecidos en los artículos indicados, como tarifa del impuesto de\npatente de licores, no puede la corporación municipal variarlos, ni mucho menos pretender establecer\nun cobro por renovación de patentes distinto al impuesto establecido en el artículo 12 referido.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nV.        Conclusión\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nDe conformidad con lo expuesto, concluye este Órgano Asesor, lo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n 1.                  Con fundamento en la Ley de Juegos y el Reglamento de Máquinas para Juegos, son\npermitidas las máquinas que simulen juegos deportivos o de destreza en las que el jugador participe\ncon su habilidad, quedando proscritas aquellas cuyo resultado quede sujeto al azar. No obstante,\ndebe hacerse la salvedad respecto de las máquinas tragamonedas, cuyo funcionamiento está permitido\nen tanto operen dentro de casinos de juego, de conformidad con el artículo 4 del  Reglamento de\nCasinos de Juego, decreto Ejecutivo número 34581 de 27 de junio de 2008.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 2.                  Corresponde a las Corporaciones Municipales analizar, en cada caso particular,\nla naturaleza de la máquina a ser autorizada, para establecer si cumple o no con el requisito de\nrequerir la destreza o pericia del jugador para su uso, tal y como se desprende, inclusive, de la\nsentencia de la Sala Constitucional número 2307-2003.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 3.                  De conformidad con la jurisprudencia constitucional las Municipalidades están\nfacultadas para regular una actividad comercial lícita, como la de juegos, imponiendo requisitos\npara extender la autorización de funcionamiento respectiva.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 4.                  La Municipalidad bien puede solicitar dentro de los requisitos para la emitir\nla autorización de comentario un dictamen técnico sobre el mecanismo de funcionamiento del juego.\nSin embargo, si se solicita tal requisito, la propia Municipalidad debe estar en capacidad de\nrevisar la procedencia técnica del informe.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 5.                  En caso de evidentes contradicciones o inconsistencias del informe técnico que\nrequiera la Municipalidad como requisito, podría denegar el trámite de licencia, mediante acto\ndebidamente fundamentado, según lo dispuesto en el artículo 81 del Código Municipal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 6.                  Esta Procuraduría no cuenta con un registro de juegos permitidos o prohibidos,\ntoda vez que corresponde a la Administración activa, y no a éste Órgano Asesor, aprobar o improbar\nel funcionamiento de la máquina de juego en cada caso en concreto.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 7.                  En lo relativo a las sanciones aplicables a quienes tengan en funcionamiento\nmáquinas de juego no permitidas, éstas se encuentran reguladas en los artículos 4, 5, 6 y 7 de la\nLey de Juegos. Cabe indicar que, de conformidad con la jurisprudencia constitucional, no es posible\nestablecer sanciones vía reglamentaria.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 8.                  La finalidad del decomiso es probatoria, es decir, la de conservar las cosas en\nsu estado inicial para que puedan ser apreciadas por el órgano competente para el conocer las\ninfracciones a la Ley de Juegos, razón por la que se constituye en una medida de aseguramiento y\nconservación de los bienes y cosas que deberán ser apreciadas por el tribunal que analice el caso.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 9.                  En esa medida, no es procedente que la Municipalidad destruya o deseche\nmáquinas de juego que ha decomisado, A lo sumo, procedería el comiso en los términos que establece\nel artículo 7 de la Ley de Juegos. \n\n\n\n\n \n\n\n\n 10.              Las llamadas “patentes especiales de licores” fueron establecidas, atendiendo al\nhorario especial bajo el cual funcionaban, sin embargo, las normas que sustentaban su existencia\n–artículo 27 y 32 de la Ley de Licores- fueron derogadas mediante el numeral 11 de la Ley sobre\nHorarios de Expendios de Bebidas Alcohólicas, No. 7633 de 26 de setiembre de 1996, y el artículo 2\nde la ley 3791 de 16 de Noviembre de 1966.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 11.              En razón de lo dispuesto en el artículo 12 párrafo primero de la Ley sobre la\nventa de Licores, y la interpretación que del mismo ha realizado la Sala Constitucional, es deber\ndel patentado renovar la licencia para la venta de licores cada dos años. Renovación que no puede\nestar sujeta a la acreditación de otros requisitos que no sean los que ya aplican para el ejercicio\nde la actividad comercial, o bien otros que hayan sido impuestos por el Ordenamiento Jurídico con\nposterioridad a la vigencia de la licencia conferida.   \n\n\n\n\n \n\n\n\n 12.              Sobre el impuesto a pagar por lo patentados de licores, este será el fijado en los\nnumerales 12 y 14 de la Ley sobre la venta de licores, que corresponde  a un pago trimestral de\ntrescientos colones en las cabeceras de provincia, ciento cincuenta colones en las cabeceras de\ncantón y setenta y cinco colones en las demás poblaciones, montos que no pueden ser traídos a valor\npresente por la Corporación Municipal. Para los nuevos adjudicatarios, el monto del impuesto a pagar\ndurante el primer bienio será mismo fijado por la Municipalidad para el remate.  Pasados esos dos\naños, se siguen las tarifas del artículo 12.\n\n\n\n\n \n\n\n\n 13.              A pesar de los bajos montos establecidos como tarifa del impuesto de patente de\nlicores, no puede la corporación municipal variarlos, ni mucho menos pretender establecer un cobro\npor renovación de patentes distinto al impuesto establecido en el numeral 12 de la Ley de Licores.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\nSin otro particular, se suscribe,\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\nSandra Sánchez Hernández\n\n\n\n\nProcuradora Adjunta\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nSsh",
  "body_en_text": "Opinion: 196 of 07/20/2009\n\nC-196-2009\n\nJuly 20, 2009\n\nMrs.\nCarmen Sequeira Gamboa\nSecretary of the Council\nMunicipalidad de Guácimo\n\nDear Mrs. Sequeira:\n\nWith the approval of the Attorney General of the Republic, we refer to your official letter number 655-2009 of June 10, 2009, received in this Attorney General's Office on the 16th of June following.\n\nI. Object of the Consultation\n\nBy means of the official letter indicated, we are informed of the agreement taken by the Municipal Council of the canton of Guácimo, in ordinary session 22-09 of June 2, 2009, by which a legal opinion is requested on the following aspects:\n\n\"(…) 1. What characteristics must gaming machines effectively possess in order to be classified as permitted by law; what conditions must they meet to guarantee that in the final result of their gaming mechanism, the player's skill and dexterity participate and does not depend exclusively on chance or luck?\n\n2. In the event that the presentation of a technical opinion, prepared by an electrical-mechanical engineer, describing the gaming mechanism is required as a prerequisite for obtaining a commercial license, in order to determine the player's dexterity or skill; what procedures can be applied, in the event that the Municipalidad has doubts regarding the opinion indicated by the technician hired by the company; on that same topic, we would like to know if the Attorney General's Office has a list of machines that identifies by name, both those that are permitted by law and those that are not?\n\n3. In the event that gaming machines are found operating without a license and their owners are repeat offenders in said infractions; can the Municipalidad proceed to seizure, and if so, can it proceed to destroy or discard said machines, what procedures must be observed for such diligences.\n\n4. We would like you to indicate, with respect to the provisions of Article 12 of the Ley de Lores and other related regulations, if the Municipalidades can subject patentees of special liquor licenses to the renewal of said licenses, every two years, and if the answer is affirmative, indicate to us if the municipalidad may charge a financial amount for said renewal and what would be the criteria to determine it; this since once the licenses are obtained through public auction, the individuals in the market carry out million-dollar transactions, by selling or leasing them, without the Municipalidad obtaining profit or economic benefit from said transactions.\"\n\nIt is indicated that said Municipal Corporation is unable to attach a legal opinion, since they currently do not have a legal advisor nor resources to contract those services externally.\n\nII. Background on the use of machines permitted by our Legal System\n\nBefore responding to the consultation posed, it is pertinent to briefly mention the opinion held by this Advisory Body regarding the use of permitted gaming machines.\n\nTo this effect, in previous pronouncements, this Attorney General's Office has conducted a review of the gaming machines permitted by the Legal System, according to various pronouncements of this Advisory Body and of the Constitutional Chamber itself.\n\nOn the matter, in opinion number C-078-2006 of February 28, 2006, returning to the opinions issued up to that time, we indicated that, based on the Ley de Juegos and the Reglamento de Máquinas para Juegos, the only machines permitted in our environment are those in which the result depends on the dexterity or skill of the player, with those in which that result is a consequence of chance being prohibited. To this effect, the following was stated:\n\n\"(…) Numerals 1 and 2 of the Ley de Juegos (Ley N° 3 of August 31, 1922 and its amendments) provide:\n\n\"Article 1: All games in which the loss or the gain depends on luck or chance and not on the player's ability or dexterity are prohibited. Those in which a bet is involved are also prohibited.\n\nArticle 2: Card games, that is, those where there is no bet, and those which by their nature contribute to the dexterity and exercise of the body, are permitted.\"\n\nFor their part, the first and second articles of the Decreto Ejecutivo Número 8722-G of June 13, 1978 (Comprehensive Reform of the Reglamento de Máquinas para Juegos) state:\n\n\"Article 1.- Games and amusements that are carried out on machines in which the player's gain depends solely on an automatic uncontrollable mechanism or on luck are absolutely prohibited. Among such machines, the so-called slot machines (traganíqueles) and other similar ones are considered.\n\nArticle 2.- Machines that simulate sports or skill games, in which the player participates with their ability and through the payment of coins or tokens, are permitted in a restricted manner.\"\n\nLikewise, said regulations provide in their numerals 4 and 5 the following:\n\n\"Article 4.- These machines may operate from four p.m. to ten p.m. on school days and from one p.m. to eleven p.m. on school holidays, Sundays, and holidays.\n\nArticle 5.- The participation of persons over twelve years of age and under eighteen years of age in this class of games is permitted until eight p.m.\"\n\nAs this Attorney General's Office has already stated, \"from the above it is inferred that games are part of man's playful nature, and games with machines in which their operation is beyond the player's control are prohibited, that is, where there is no player ability or dexterity, such that the gain or loss depends on chance or luck. Consequently, machines that simulate sports or skill games in which the player participates with their ability are permitted.\" (Opinion C-138-94 of August 24, 1994, cited by Opinion C-105-2004 of April 12, 2004)\n\nSpecifying the concept of \"permitted gaming machine,\" and the oversight powers that the Municipalidades have over the commercial activity that its exploitation entails, we have indicated:\n\n\" B. Precedent of the Constitutional Chamber regarding the granting of a commercial license to gaming machines.\n\nThe Municipal Council of Valverde Vega cites a precedent of the Constitutional Chamber related to the object of its consultation. It also seems opportune to cite the considerations made by the High Court on that occasion, as they serve to specify the scope of what will be said later:\n\n\"I.-Object of the appeal and preliminary question. A complaint is made against the refusal of the Head of the Administrative Business License Unit of the Municipalidad de Tibás to grant a license to the appellant's company for the operation of machines known as \"claw machines (saca peluches)\" and \"pinball\". The requirement of certification of the legal capacity of the protected party is obviated since it was accredited in the administrative file whose certified copy has been provided by the respondent.\n\nII.-According to the report rendered under oath by the Head of the Administrative Business License Unit, Jorge Rojas Arias, it is taken as accredited that the refusal to grant licenses to the appellant's company is due to the opinion that it is not possible to authorize an activity not permitted by express law (f. 33) and that according to Article 1 of the Ley de Juegos and the Regulation of that Law, published by Decreto Ejecutivo #3510-G of January 24, 1974, the claw machines and pinball machines are not incorporated within the non-permitted games; neither are they framed within the permitted ones; but, additionally, the Reglamento de Máquinas para Juegos issued by Decreto Ejecutivo #8722-G of June 13, 1978 must be considered, according to which 'games and amusements that are carried out on machines in which the player's gain depends solely on an automatic uncontrollable mechanism or on luck are absolutely prohibited. Among such machines, the so-called slot machines (traganíqueles) and other similar ones are considered.' In the machines in question, the gain depends on an automatic mechanism that is impossible to control for the person who activates the apparatus, in the same way that they operate through the introduction of a coin or token, which can be considered within the classification of 'other similar ones'. The Municipalidad has carefully analyzed the rule and has proceeded to compare each of the terms between what is established in the law and reality, not presumable, but observed in the apparatus that operates in many of the commercial establishments located in the Canton, without any authorization or control, so that in the interest of the Municipal Corporation exercising its police duty, it is required to normalize the situation in the event that this is possible, referring to other types of activities, and, if it is not permitted, considering the provisions of the legislation, the machines must be removed from the commerce located in the Canton of Tibás, for lack of express regulation, because the Municipality is obligated to observe the provisions of Article 11 of the Ley General de la Administración Pública, regarding the principle of legality (f. 29).\n\nIII.-Although, in general, this Court has been excluding from amparo review the discussions on the propriety or impropriety of granting licenses, considering it a matter of mere legality, in the present case, in contrast, as the respondent's own report certifies that the refusal of the operating permit and granting of a license to the protected party is not due to matters of mere legality, but is based on an inversion or, better said, perversion of the constitutional principle of legality, which leads to an interpretation violative of the fundamental rights of the protected party, which is a matter for amparo, the merits of the matter are therefore examined. Because, in effect, the respondent's consideration, in the sense that the Municipalidad, by virtue of the principle of legality, cannot grant the license because the operation of the machines known as \"claw machines (saca peluches)\" and \"pinball\" is not expressly authorized by the legal system, confuses and inverts the fundamental principles of freedom for individuals and subjection to legality for the State and public subjects, contained in Articles 28 and 11 of the Constitution.\n\nIV.-On the matter, what has been expressed by this Chamber is reiterated, in that:\n\n\"Article 28 of the Political Constitution thus enshrines the general principle and right of freedom:\n\n'Article 28\n\nNo one may be disturbed or persecuted for the expression of their opinions nor for any act that does not infringe the law.\n\nPrivate actions that do not harm morality or public order, or that do not harm a third party, are beyond the action of the law...'.\n\nXII - That is to say: in accordance with paragraph 1, persons -read \"private\"- are empowered to do everything \"that does not infringe the law\", an expression totally equivalent to the so-called principle of freedom, according to which, for the human being, \"everything that is not prohibited is permitted\". Therefore, no one can be deprived of doing what the Constitution or the law do not prohibit or, at least, what they do not expressly and exhaustively authorize to prohibit.\n\nXIII - But it is that the same Article 28, in its paragraph 2, goes even further: to harmonize that general principle of freedom, still merely formal, with a materially democratic conception that fills it with content, placing at its base what can be called the \"system of freedom\". According to this, the human being can not only do everything that the law does not prohibit them, but also has the guarantee that not even the law may invade their intangible sphere of freedom and, therefore, of autonomy and intimacy, outside of the cases exhaustively provided for by the Constitution itself, exceptional cases and, therefore, of restrictive interpretation, which can be summarized in the rightly understood concept of \"common good\".\n\nXIV - On the other hand, both the principle and the system of freedom impose a series of formal and material consequences directly applicable to the case under study, all linked to the \"general principle of legality\", which is its necessary counterpart, enshrined and collected especially in Articles 11 of the Constitution and of the Ley General de la Administración Pública, thus:\n\n'Article 11 (Political Constitution)\n\nPublic officials are simple depositaries of authority and cannot arrogate powers that the law does not grant them. They must take an oath to observe and comply with this Constitution and the laws. The action to demand criminal liability for their acts is public';\n\n'Article 11 (Ley Gral. de la Admón. Pública)\n\n1. The Public Administration shall act subject to the legal system and may only perform those acts or provide those public services that said system authorizes, according to the hierarchical scale of its sources.\n\n2. The act expressly regulated by written norm shall be considered authorized, at least as to its motive or content, even if in an imprecise form'; principle of legality conditioned, in turn, in relation to the regime of fundamental freedoms and rights, by that of \"reserve of law\", derived from the former, according to which, in conformity with the same Ley General:\n\n'Article 19\n\n1. The legal regime of constitutional rights shall be reserved to the law, without prejudice to the corresponding executive regulations.\n\n2. Autonomous regulations in this matter are prohibited.'\n\nXV - The above gives rise to four corollaries of the greatest importance for the correct consideration of this action of unconstitutionality, namely:\n\na) In the first place, the very principle of \"reserve of law\", from which it follows that only through formal law, emanating from the Legislative Branch by the procedure provided for in the Constitution for the issuance of laws, is it possible to regulate and, where appropriate, restrict fundamental rights and freedoms -all, of course, to the extent that the nature and regime of these permit, and within the applicable constitutional limitations-;\n\nb) Secondly, that only the executive regulations of those laws can develop their precepts, it being understood that they cannot increase the restrictions established or create those not established by them, and that they must rigorously respect their \"essential content\"; and\n\nc) Thirdly, that neither in executive regulations, much less in autonomous ones or other norms or acts of lower rank, could the law validly delegate the determination of regulations or restrictions that only it is empowered to impose; from which a new essential consequence results:\n\nd) Finally, that all administrative activity in this matter is necessarily regulated, without being able to grant discretionary powers to the Administration, because these would obviously imply an abandonment of the reserve of law itself\" (Sentencia #3550-92 of 4:00 p.m. of 24-XI-1992).\n\nV.-The above considerations must be fully observed when deploying all administrative activity, and in light of that doctrine, it is completely contrary to the Constitution and to the fundamental rights of the appellant to interpret that from Article 1 of the Decreto Ejecutivo #8722-G of June 13, 1978, it is inferred that the operation of the protected company's machines is not permitted by the legal system or, even worse, as the Municipalidad has actually done, that such machines are prohibited. The Administrative Business License Unit of the Municipalidad de Tibás must bear in mind, first, that the activity carried out by the appellant corresponds to the exercise of a fundamental right of its owner, recognized in Articles 45 and 46 of the Constitution. The only thing the Municipalidad does when granting the license is the removal of a legal obstacle to that exercise. Therefore, the principle of legality contained in Article 11 of the Constitution and detailed in Article 11 of the Ley General de la Administración Pública cannot be applied to the protected party in the manner that the respondent intends. Thus, the assertion that by virtue of that principle \"it is not possible to authorize an activity not permitted by express law\" (f. 33) is evidently violative of both Article 11 and Article 28, because what follows from the principle of legality and the principle of freedom is, precisely, the opposite: the activity not prohibited by express law is permitted and, therefore, if it is subject, by law, to the fulfillment of certain legal requirements for its exercise, it must be authorized when such requirements are met. The consequence of this is that administrative silence operates in this matter, except by law to the contrary.\n\nVI.-Based on the foregoing, the Chamber grants amparo to the appellant and declares that the denial of a license to the appellant because the activity for which authorization is requested is not found to be permitted by express law violates her fundamental rights recognized in Articles 28, 45, and 46 of the Political Constitution, as well as the constitutional principle of legality. It is appropriate to order the Administrative Business License Unit of the Municipalidad de Tibás that, upon prior fulfillment of the legal requirements by the protected party, grant them the respective licenses.\n\nTherefore:\n\nThe amparo is granted, and it is declared that the denial of a license to the appellant due to the interpretation that the activity for which authorization is requested is not found to be permitted by express law violates her fundamental rights recognized in Articles 28, 45, and 46 of the Political Constitution, as well as the constitutional principle of legality, and the Administrative Business License Unit of the Municipalidad de Tibás is ordered that, upon prior fulfillment of the legal requirements by the protected party, grant them the respective licenses. The Municipalidad de Tibás is condemned to pay the costs, damages, and losses caused by the facts that have given rise to this declaration, which shall be liquidated in the execution of the judgment of the administrative litigation court.-\n\n\"(Voto 2307-2003 of the seventeen hours and twenty-six minutes of March eighteenth, two thousand three)\n\nC. On the assimilation made by the Municipalidad of Valverde Vega of \"slot machines (máquinas tragamonedas)\" as \"games of chance\".\n\nAttending to the content of the agreement adopted by the Municipal Council of Valverde Vega, and which was transcribed at the beginning of this opinion, it is observed that the Corporation makes an equation of concepts that we find questionable. Specifically, we refer to the fact that a certain type of gaming machine (such as the case of the so-called \"pin ball\") are of the casino type, or what is the same, that they are machines where the player is subject solely to chance to achieve a positive result. This equation is not valid if the machines in question require the player's ability or dexterity to function. (…)\n\nWe can say, from a non-legal perspective, that the distinction between slot machines and pinball machines is similar to that which is established between genus and species. In other words, it is feasible to affirm that there is a set of machines that operate thanks to the introduction of a coin (legal tender or specially designed for that purpose), which allows the person to activate the internal mechanism of the apparatus. This type of apparatus can be called a \"slot machine (tragamonedas)\", and in that genus, both pinball machines and those used to award prizes without requiring the player's skill to win are found.\n\nHowever, for the national Legal System, it has become customary to identify slot machines with those typically installed in casinos (see, to this effect, Article 8 of Ley N° 7088 of November 30, 1987; Article 17 of Ley N° 8343 of December 18, 2002 –not in force–; Article 7 of Decreto Ejecutivo N° 31033 –not in force– and Article 1 of Decreto Ejecutivo N° 8722 of June 13, 1978). It is to these that opinion C-220-2000 of September 14, 2000, partially transcribed in preceding pages, refers.\n\nFor its part, in order to establish the specific characteristics of pinball machines, it is feasible to resort to the definition of them that is found collected in the digital version of the \"Encyclopædia Britannica\" (the translation from the English version is the responsibility of the undersigned):\n\n\"Pinball Machine. The oldest of the popular coin-operated electromechanical games, usually found in candy stores, pool halls, beverage establishments, and amusement centers, some of which, at the peak of the game's popularity, were exclusively dedicated to pinball. Pinball originated, in its modern form, around 1930. Earlier machines were strictly mechanical. The earliest coin-slot machines used marbles and operated for a penny. Steel balls replaced marbles, and the single-cent price increased with inflation.\n\nThe pinball player inserts a coin, which releases a spring-loaded plunger with which the player may propel a ball up a side alley onto the inclined play area, covered by a glass lid. From the top, the ball descends through gates, between posts, and against bumpers, which have electrical contact points that produce an accumulation of points, which is recorded on an illuminated panel at the top of the machine. The score is accompanied by the ringing of bells and flashing lights. Finally, the ball falls into numerous holes, giving varied scores. As the game gained popularity, devices were added that allowed the player to control alternatives, through the use of levers or buttons. Ball lanes multiplied the score, making it go from thousands to hundreds of thousands and finally to millions. The player could apply physical force or momentum to the machine (called 'english body'), the amount of that allowable force being controlled by a system of cut-off switches, which could be adjusted so that excessive force made a 'tilt' sign glow, ending the game automatically.\n\nFor decades, almost all pinball machines were manufactured in the United States of North America, but the game expanded worldwide. After the Second World War, the Japanese developed a similar vertical machine, onomatopoeically called 'pachinko', which hung on a wall and had a payoff device similar to that of automatic service machines.\n\nAt the end of the twentieth century, electronic games replaced pinball machines in popularity in most countries, except for Japan, where pachinko retains its popularity.\n\"Pinball Machine.\" Encyclopædia Britannica. 2004.  Encyclopædia Britannica Premium Service.  9 Sept.  2004,   http://www.britannica.com/eb/article?eu=61570>.\n\nIn Voto N° 2307-2003, the Chamber analyzed the unconstitutional practice of a Municipalidad that required that pinball machines be expressly permitted in the Reglamento de Máquinas para Juegos. That requirement is violative of the fundamental rights to exercise a commercial activity, besides the right of freedom and property. Equally, it is deducible from the ruling that the public authority must analyze, in each case, the nature of the machine to be authorized, to establish whether it meets the requirement of needing the player's dexterity or skill for its use.\n\nTherefore, it can be concluded, in light of the existing regulation on gaming machines, that pinball machines, as they are defined here, are not prohibited in our Legal System, given that the player's dexterity is involved in their operation.\" (Opinion C-268-2004 of September 14, 2004)\" (The underlining is not from the original).\n\nIn accordance with the above opinions, it is concluded that according to the regulations that govern the matter, our legal system permits the use of gaming machines (for example, video games and the so-called \"claw machines (saca-peluches)\" or \"pin-ball\"), to the extent that the result of the game depends on the player's ability or dexterity. A contrario sensu, machines in which the final result depends exclusively on the user's luck (chance) are not permitted by our Legal System.\n\nIn light of the foregoing, we must refer to the particular case of slot machines (máquinas tragamonedas), which, according to numeral 1 of the Reglamento de máquinas para juego, are prohibited, as they are mechanisms whose operation is beyond the player's control, such that the gain or loss obtained depends on chance or luck and not on the player's ability or dexterity (Opinion C-220-2000 of September 14, 2000).\n\nHowever, this prohibition is not absolute, given that such machines are authorized to operate only and exclusively in gaming casinos, understanding casino as that \"premises authorized to practice the permitted games and those duly approved, as a complementary service to the hotel activity, according to the requirements established for its operation\" (Article 2 of the Reglamento de Casinos de Juego, Decreto Ejecutivo number 34581 of June 27, 2008)\n\nIn that sense, Article 4 of the Reglamento de Casinos de Juegos states:\n\n\"Article 4º—Slot machines (máquinas tragamonedas) may operate within casinos, understood as manual or automatic, electronic or computer apparatus or instruments that, in exchange for a price in money, allow their use for the eventual obtaining of an economic prize. For the operation of these machines, the presentation before the Minister of Public Security, Governance and Police of a manufacturer's certificate indicating the mechanisms by which the integrity of the operating programs can be maintained, regulating the return percentage to the players at at least eighty-five percent, user safety, establishment of guarantee seals, and any other device preventing any abuse shall be an obligatory requirement.\n\nSlot machines (máquinas tragamonedas) may only operate in casinos, and must have the seals authorized and placed by the Ministry's representatives, in such a way as to guarantee compliance with the corresponding programs and regulations.\" (The underlining is not from the original)\n\nFor greater clarity, it is convenient to transcribe the opinion issued by this Attorney General's Office, when consulted on the basis that allows the operation of slot machines in casinos:\n\n\"(…) As you well point out in your official letter, the topic of games of chance has been addressed by the Advisory Body repeatedly. The two opinions you cite are the result of administrative jurisprudence established by the Attorney General's Office. From its position, it is clear what was indicated in opinion C-170-2007 of May 28, 2007, when it is affirmed that the legal system prohibits all games where the result depends on chance or luck, except those that are duly permitted by a law of the Republic. For its part, in opinion C-078-2006 of February 28, 2006, we indicated that, based on the Ley de Juegos and the Reglamento de Máquinas para Juegos, it is reiterated that the only machines permitted by our legal system are those in which the result depends on the player's dexterity or skill, while those in which that result is a consequence of chance are proscribed. If the above is correct, as it truly is, then, what is the legal basis for the machines and games you indicate in casinos to be permitted in our country? Therein lies the dilemma of the question.\n\nReviewing our legal system, it should be noted that the authorization is found in a set of tax laws that have been enacted in our country since 1987. By taxing casinos, gaming tables, and gaming halls, their activity was authorized. Thus, starting with Law No. 7088 of June 30, 1987, the Tax Adjustment Law and Resolution No. 18 of the Tariff and Customs Council CA, in its section 8, by creating the tax on casinos and gaming halls, the activities of casinos were authorized. Now, in this particular case, the argument we are following has some degree of difficulty, since the first paragraph of section 8 expressly and clearly states that it refers to the operation of legally authorized casinos or gaming halls. The same occurs in the second paragraph, since the 50,000 colones to be paid for each gaming table are those that, under the protection of the law, have been authorized by the competent body. However, in the tax regulation we do find the legal basis that allows the operation of casinos or gaming halls, since its third paragraph provides that casinos or gaming halls may only be authorized in those hotels classified as first-class, with three or more stars, as established by the Costa Rican Tourism Institute (Instituto Costarricense de Turismo).\n\n \n\n Subsequently, the Regulation to the Law on Taxes on Gaming Halls, Executive Decree No. 17883-H of December 1, 1987, in its section 1, subsection e), defines a gaming table as the installation, “(…) located within a gaming hall or casino, equipped to carry out a specific type of game and whose operation has been authorized by a competent body”. And in subsection f) of that same article, a gaming hall or casino is defined as the place “(…) or space intended for the operation of gaming tables. Places or spaces where games such as 'pool', billiards, checkers, chess and other similar games are exclusively operated are not included.”\n\n \n\n Continuing with the review of tax laws on the matter, Law No. 7218 of January 16, 1991, Tax Adjustment Law, in its Article 5, established a special tax of 20% on the gross income of natural or legal persons who operate duly authorized casinos or gaming halls. This regulation was declared unconstitutional by the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) in ruling No. 2359-94.\n\n \n\n Finally, in Law No. 8342 of December 18, 2002, the Fiscal Contingency Law, an extraordinary tax on casinos and gaming halls was established. Indeed, in the second paragraph of Article 17, a tax of 100,000 colones is established for each slot machine that, under the protection of the law, has been authorized by the competent body. Also, regarding slot machines, in Article 50 of Law No. 6982 of December 19, 1985, the Ordinary Budget Law for the fiscal year 1985, it is established that owners of slot machines must pay the tax for the benefit of the National Theater (Teatro Nacional) established by Laws No. 3 of December 14, 1918 and No. 228 of October 13, 1948 [1].\n\n \n\n (SINALEVI Note: The text cites Law No. 8342 of December 18, 2002, the Fiscal Contingency Law. The correct law number is No. 8343.)\n\n \n\n Having established the foregoing, and since casinos and gaming halls are authorized, the games of chance practiced therein are logically authorized. We cannot ignore the fact that games of chance are activities inherent to this type of establishment. In this regard, the dictionary of the Royal Spanish Academy (Real Academia Española), when defining the word casino, in its fourth meaning, reminds us that it is a premises “(…) generally [that] is intended for the practice of games of chance.” Very much in line with this idea, precisely subsection f) of Article 1 of the Regulation to the Law on Taxes on Gaming Halls excludes games such as \"pool\", billiards, checkers, chess, and other similar games from gaming halls or casinos, precisely because what reigns in these places are games of chance. Thus, the games you mention are authorized in the third paragraph of Article 8 of Law No. 7088.” (OJ-045-2008 of July 10, 2008. The underlining is not from the original).\n\n \n\n Thus, in our system, machines for games in which the result of the game depends on the player's skill or dexterity are permitted. However, in the particular case of slot machines, these are only permitted when they are located inside gaming casinos.\n\n \n\nIII. Regarding the inquiry\n\n \n\n We proceed to answer the questions posed by the inquirer, in the order in which they have been formulated.\n\n \n\n 1. What characteristics must gaming machines effectively meet so that they can be classified as permitted by law; what conditions must they meet to ensure that the final result of their game mechanism involves the player's dexterity and skill and does not depend exclusively on chance or luck?\n\n \n\n As already stated in the preceding lines, machines that simulate sports or skill games in which the player participates with their skill are permitted, while those whose outcome is subject to chance are prohibited (Articles 1 and 2 of the Regulation for Gaming Machines, Decree 8722).\n\n \n\n Therefore, it is this element –dexterity, skill– that must be carefully examined to determine whether it is possible to authorize a gaming machine. To this end, it must exercise the dexterity, mental capacity, and skill of the players, which implies or requires quick reactions, precise movements, and the capacity for attention to execute them, the player's skill being fundamental to achieving victory.\n\n \n\n Based on these general considerations, it is the responsibility of the municipal corporations to analyze, in each particular case, the nature of the machine to be authorized, to establish whether or not it meets the requirement of needing the player's dexterity or expertise for its use, as is also inferred from the Constitutional Chamber ruling number 2307-2003. \n\n \n\n In that sense, and by way of example, this Office of the Attorney General (Procuraduría) stated, referring to video games, the following:\n\n \n\n \"(…) Under this context, it is now appropriate to determine whether video games or electronic gaming machines are machines in which sports or skill games are simulated in which the player participates with their skill, in order to be able to apply the aforementioned schedule. Therefore, it is important to keep in mind what is understood – in very general terms – by electronic gaming machines (video games). In that sense, it can be indicated that they are artifacts or devices used as a recreational exercise, in which images and sounds are electronically recorded and reproduced, subject to certain rules, where depending on the dexterity and skill of the players, one wins or loses(2).\n\n (2) See in this sense the Dictionary of the Royal Spanish Academy at the Virtual Library of the Royal Academy, located at www.rae.es /NIVEL 1/buscon/ AUTORIDAD2.HTM, pages 854 and 1481.\n\n In this type of game, the dexterity, mental capacity, and skill of the players are also exercised, by virtue of the fact that quick reactions, precise movements, and a great capacity for attention are required to play them, the player's skill being fundamental to achieving victory.\n\n In these recreational electronic machine games, luck, chance, betting, or the stake, penalized by section 1 of both the Gaming Law and its Regulation, play no role whatsoever; on the contrary, they exercise the dexterity, mental capacity, and skill of the players.\n\n In accordance with the provisions of the aforementioned Regulation in its Article 2, by establishing as permitted in a restricted manner, machines that simulate sports or skill games, in which the player participates with their skill and through the payment of coins or tokens; it is concluded that this article provides a description of the type of machines that are permitted, although no express mention is made of video games, we can say that due to the qualities that the aforementioned games present, they are included in the description of Article 2.\n\n The foregoing is due to the simple reason that it is impossible to list one by one the prohibited and permitted games, as they advance and evolve as science and technology do; for this reason, the regulation follows a general description from which, according to its characteristics, it is determined which games are prohibited and which are permitted in a restricted manner.\n\n Thus, we can conclude that video games or electronic gaming machines are machines in which sports or skill games are simulated in which the player participates with their skill, in addition to the fact that the Gaming Law itself (aforementioned Articles 1, 2, and 3) establishes which games are prohibited; contrario sensu, since video games or electronic gaming machines are not included among the established prohibitions, it is understood that they are permitted; therefore, the same schedule established by Article 4 of Executive Decree 8722-G is applicable to establishments dedicated to video games. (…)\" (Opinion number C-268-2000 of November 3, 2000. The underlining is not from the original).\n\n In the event that the presentation of a technical opinion, prepared by an electrical-mechanical engineer, describing the game mechanism, in order to determine the player's dexterity or skill, is requested as a requirement for obtaining a commercial license; what procedures can be applied, in case the Municipality has doubts regarding the opinion given by the technician contracted by the company; on this same topic, we would like to know if the Office of the Attorney General has a list of machines that identifies by name, both those that are permitted by law and those that are not?\n\n Regarding the inquiry, it must be noted that by reason of the powers granted to the Municipalities, and the special regulations surrounding authorization for gaming machines, it is possible for the Municipal Corporations to establish a series of requirements in order to process license applications for the operation of games.\n\n On this matter, and referring to the subject of games, the Constitutional Chamber stated, in its ruling 3054-96 of 11:48 a.m. on June 21, 1996, the following:\n\n \"(…) III. ON THE ADMINISTRATION'S POWER TO REGULATE THE EXERCISE OF A LAWFUL COMMERCIAL ACTIVITY. As observed, no administrative or criminal proceeding has been brought against the plaintiff for non-compliance with the prohibitions challenged in this action; he simply makes the consideration that a permit for the operation of electronic gaming machines cannot be subjected to compliance with provisions established in the Regulation for Gaming Machines, considering that they lack legal basis. In this sense, it should be noted that the point under discussion was already known to this Chamber, which, in ruling number 2982-96, of two thirty-three p.m. on June nineteenth of the current year, stated:\n\n II. ... the legal reserve is established in the Constitution for sanctioning and tax matters, constitutional articles 39 and 121 subsection 13.), and for the limitation of fundamental rights, as inferred from the provisions of Article 28 of the Political Constitution, and as this Chamber has previously interpreted on repeated occasions (rulings number 3550-92, at four p.m. on November twenty-fourth, nineteen ninety-two, and 3173-93, at two fifty-seven p.m. on July sixth, nineteen ninety-three, among others). However, this Court considers that in the case submitted for its examination, it is not contrary to this principle; inasmuch as, in application of the aforementioned principle claimed to be infringed—legal reserve—, only the determination of which games are prohibited and the determination of the sanctions to be applied constitute matters reserved to the law. Precisely based on the above principle, it is that through ruling number 3542-95, at three thirty p.m. on July eleventh, nineteen ninety-five, this Chamber declared the unconstitutionality, and consequently its annulment from the legal system, of Articles 9 and 10 of Executive Decree number 8722-G, which is the Regulation for Gaming Machines, which established criminal sanctions, under the consideration that they exceeded the regulatory power granted to the Executive Branch by constitutional mandate in subsections 3.) and 18.) of the Political Constitution. It should be noted that it is the Gaming Law itself, number 3, of August thirty-first, nineteen twenty-two, and its reforms, which, in Articles 1, 2, and 3, determines which games are prohibited; contrario sensu, by not including video games or machines among the established prohibitions, it is understood that they are permitted. But, contrary to the plaintiff's criterion, their operation is susceptible to being regulated, since the setting of the conditions under which an administrative permit is granted constitutes a properly administrative competence. Thus, the determination of a schedule within which the operation of electronic gaming machine establishments is authorized and the age of the users of these machines constitute minimum administrative conditions that regulate the exercise of a lawful activity, which do not alter any fundamental right. The freedom of commerce or enterprise regulated in Article 46 of the Political Constitution is guaranteed, insofar as the operation of electronic gaming machines is authorized; what the challenged provisions do is regulate its exercise. In relation to this point, this Chamber has already ruled previously, indicating that entrepreneurial freedom is not absolute or unlimited, and such guarantee must be submitted to the legal and regulatory regulations that must necessarily be previously complied with, especially when, as in the present case, there are regulations on the matter—precisely the ones being challenged in this unconstitutionality action—that impose a series of conditions to exercise a lawful commercial activity. Thus, the State is legitimized to regulate the development of any lawful commercial activity, and even to impose tax burdens on it, for example. (See among others in this sense, rulings number 1042-90, at three twenty-five p.m., on August thirty-first, nineteen ninety and number 0611-91, at two zero-five p.m. on March twenty-second, nineteen ninety-one, number 0143-94, at four p.m. on January eleventh, nineteen ninety-four.) This criterion was previously upheld by the Full Court (Corte Plena), which in an ordinary session on July ninth, nineteen seventy-nine, when reviewing the veto of legislative bill number 5098, considered:\n\n \"The freedom of commerce that exists as a constitutional guarantee is the right that any person has to choose, without further restrictions, the legally permitted commercial activity that best suits their interests. But once exercising that activity, the person must submit to the regulations established by law, such as the setting of consumer prices, the payment of certain wages to workers, and eventually the limitation of profits deemed convenient. Thus, the exercise of commerce does not entail the right to unrestricted freedom, especially when, as in the case, one is in the presence of a regulation deemed to be of general interest.\"\n\n III. ON ADMINISTRATIVE AUTHORIZATIONS. The \"authorization\" is an administrative act that acts as a condition of validity for a certain activity to be developed, or behavior to be performed, legitimately. The authorization does not attribute a new power or right to the person to whom it has been granted, but only attributes to them the faculty to exercise an already existing power or right (as in the case under study, the existence of entrepreneurial or commercial freedom), that is, it implies solely the removal of a legal obstacle for the exercise of an existing power or right; in this way, the effects of the authorization begin to run from the moment it was issued. However, it should be noted that the Administration's competence is not limited to regulating a lawful commercial activity, and by virtue of it, granting the corresponding permit or authorization for its operation, but that the control and supervision of the administrative acts issued by it are inherent to the administrative function, which in doctrine is qualified as a \"right-duty\" of the Administration, and which responds to a logical consequence of its prerogatives.” (The underlining is not from the original)\n\n \n\n As inferred from the cited ruling, the Administration is in a position to regulate a lawful commercial activity, imposing the necessary requirements to issue the respective authorization.\n\n It is appropriate to analyze, then, whether the requirement to present a technical opinion from a professional is included within the municipal powers being discussed. It is the criterion of this Advisory Body that the matter must be analyzed from a double perspective: on the one hand, the reasonableness of its request is easily predicable from the restriction of the commercial activity at hand. However, from the perspective of the exercise of administrative competencies, these cannot be contrary to the rules of logic, science, and technique (Articles 14, 15, 16 of the LGAP—General Law of Public Administration). Therefore, if the requirement is requested, the Municipality itself must be able to review the technical appropriateness of the report, under penalty of placing the administrated party in an unreasonable situation, which is having to prove that the report they have provided is in conformity with the scientific branch it refers to. For this reason, to combine both analytical perspectives, it must be concluded that the Corporation may request those technical requirements that leave no doubt as to their technical appropriateness, and in the event that this requirement is not satisfied—Article 81 of the Municipal Code—deny, by means of a duly reasoned act, the license application in the face of evident contradictions or inconsistencies in the technical opinion provided.\n\n On the other hand, we must indicate to you that this Office of the Attorney General does not keep a registry of permitted or prohibited gaming machines, since it is the responsibility of the active Administration to approve or disapprove their operation, carrying out the respective analysis in each specific case.\n\n In the event that gaming machines are found operating without a license and their owners are repeat offenders in such infractions; can the Municipality proceed with confiscation (decomiso), and if so, can it proceed to destroy or discard said machines, what procedures must be observed for such proceedings.\n\n As has been indicated, the operation of gaming machines requires having the respective licenses, issued by the Municipal Corporation—Article 11 of the Regulation for Gaming Machines in relation to Article 79 of the Municipal Code. Thus, the respective Municipality may proceed with the closure of the premises where an activity, such as gaming, is carried out when they do not have the respective authorizations, as it would be operating outside the regulations governing the matter, as well as the regulations of the Municipality where it is established.\n\n Now, from the phrasing of the question at hand, it seems to refer to the system of sanctions applicable to those who carry out the activity without a license and are repeat offenders, but also inquires about the possibility of confiscation (decomiso) and destruction or disposal of the seized machines.\n\n To this effect, we must point out that this Office of the Attorney General analyzed a topic related to the inquiry, concluding that the only sanctions in force regarding games are those in force in Articles 4, 5, 6, and 7 of the Gaming Law, which refer, essentially, to conduct punishable by fines and arrest for players, owners, or administrators of prohibited games that are in operation. Likewise, in accordance with the provisions of constitutional jurisprudence, it was indicated that it is not possible to impose sanctions via regulation. To this effect, in opinion C-078-2006 of February 28, 2006, the following was provided:\n\n “(…) IV. Regarding the procedure related to the disposal of a prohibited machine that has been confiscated (decomisado) in a commercial business.\n\n \n\n Your inquiry indicates that, based on the Patent Regulation (Reglamento de Patentes) of that Corporation, normative support could be found to carry out confiscations (decomisos) of prohibited machines, although not so regarding the forfeiture (comiso) thereof. For what will be stated later, it is appropriate to transcribe the content of the rules supporting the municipal action, contained in the Municipal Patent Regulation of Pérez Zeledón (No. 90-1, adopted by the Municipal Council in Article 5, subsection 1.a, of the ordinary session 90-99, held on October 5, 1999).\n\n\n(…)\n\n\n \n\n The Mayor’s Office of Pérez Zeledón questions the valid procedure to be followed to declare the forfeiture (comiso) of goods that have been confiscated (decomisados), starting from the assumption that there is no regulation –neither legal nor regulatory– that contemplates the case related to gaming machines. It is inferred from the opinion of the legal advisory service accompanying your inquiry that it is considered possible that via a municipal regulation, such a consequence derived from the development of a commercial activity that breaches the Legal System could be established.\n\n \n\n This Office of the Attorney General does not share such a possibility. In the first place, it is clear that the cases regulated by the Municipal Patent Regulation do not contemplate the issue of gaming machines, for which reason its analogous application to address situations where an artifact falling within the notion of \"prohibited machine\" is being exploited assumes that there is no legislation applicable to that activity. However, upon reviewing the Gaming Law, it is confirmed that there are provisions that regulate the forfeiture (comiso) of the instruments used to carry out prohibited games, as well as typical criminal offenses. To this effect, note the following articles of the Gaming Law:\n\n\n \n\n Article 4.– Players of prohibited games shall be imposed a fine of one hundred colones or sixty days' arrest. For the first repeat offense, the fine shall be two hundred colones and the arrest one hundred twenty days. Subsequent repeat offenses shall make them incur arrest of one hundred twenty to one hundred eighty days, commutable to a fine of four hundred\n\n\nto six hundred colones.\n\n\n \n\n Article 5.– The banker, owner or administrator, agent, or person in charge of a prohibited game shall be punished with non-commutable arrest of sixty to one hundred eighty days. The same penalty shall be incurred by the occupant of the house, store, room, or land where the prohibited game was held, or where the objects, money, etc., referred to in Article 7 and subsection 4 of Article 16 were confiscated (decomisaren). The arrest shall be for one hundred eighty days, if the house where the game was played was a hotel, hostel, cafeteria, inn, tavern, club, casino, wine shop, ticket office, billiard hall, or other establishment frequented by the public, or if in the gaming house, persons under age had been admitted, even as mere spectators.\n\n\n \n\n Article 6.– If the establishment does not belong to a private individual but to a company, the penalties designated for the entrepreneur shall be imposed on the administrator of the establishment, or if there is none, on the President of the Company or its Board of Directors.\n\n\n \n\n Article 7.– The fines imposed benefit the Common Education funds of the place where the event occurred; and the money or effects put into play, the instruments, implements, and other objects intended for it, shall always be subject to forfeiture (comiso) in favor of said funds. The Education Boards (Juntas de Educación) shall have legal standing to intervene in all cases related to gaming, or to make the respective complaints before the authority responsible for hearing these proceedings.”\n\n\n \n\n The question arises, then, whether we can apply, analogously, these sanctions to cases where prohibited gaming machines are exploited by merchants. To answer this concern, it is necessary to recall the validity of some regulatory provisions that established sanctions regarding gaming machines. Thus, Executive Decree No. 8722 pronounced in this manner on the sanctioning regime for cases related to such equipment:\n\n\n \n\n“Article 9.– Infractions of this regulation shall be sanctioned in the following manner:\n\n a) In accordance with Articles 4, 5, 13, 22, and 25 of the Gaming Law, when related to such provisions; and\n\n b) In accordance with Articles 25 and 29 of the Law on the Sale of Liquor, in the cases to which it refers.”\n\n\n \n\n “Article 10.– In the event of repeat offense in any of the indicated infractions, the patent for the machines shall be canceled, without this incurring any responsibility for the State or the respective Municipality.”\n\n\n \n\n These provisions were annulled by the Constitutional Chamber, by virtue of violating the principle of legal reserve (reserva legal) in the imposition of criminal sanctions:\n\n\n \n\n “From the cited rulings, it is important to highlight for the purposes of the constitutional problem now examined that the principle of legality in criminal matters, of indisputable constitutional nature, implies that criminal law is the sole creative source of criminal offenses. Hence, it is the legislator who is solely authorized to decide—in each case—whether a certain conduct (positive or omissive) is deserving of a criminal sanction. While it is true, the Chamber has admitted that some elements of the criminal type, of a complementary nature, may be regulated in a regulation, it could not reasonably be deduced from this that it is admitted that it may be the Executive Branch or the corresponding Administration, in exercise of the regulatory power, who decides whether certain infractions of laws or regulations must be considered of a criminal nature. In the specific case, the rules contained in Article 9 of the Regulation for Gaming Machines refer, for the sanction of the infractions that occur to what is regulated therein, to provisions of a criminal nature established in the Gaming Law and the Liquor Law. Hence, it is observed, in this case, that an inversion of the competence corresponding to both the Administration and the Legislative Branch has occurred regarding the establishment of criminal types, since the Regulation for Gaming Machines, instead of complementing some element of the criminal types regulated in previous laws, determines that infractions of what is regulated in its provisions must receive the same—criminal—sanction as the conducts that constitute objective types in the articles to which it refers, replacing the legislator in the exercise of that power. The foregoing constitutes an evident excess in the regulatory power infringing upon the provisions of the Constitution regarding the legal reserve (reserva legal) prevailing in the determination of criminal offenses. Now, since it is not possible to accept a technique such as that employed in the challenged Article 9 for the determination of infractions to the Regulation for Gaming Machines and the sanctions applicable to them, it is also not possible to accept as valid that repeat offense in the commission of the same be penalized. That is, if as a consequence of the declaration of unconstitutionality of the provisions of Article 9 of the Regulation in question, for the aforementioned reasons, its annulment is produced, it is not seen how a provision—Article 10—can subsist that sanctions, with the cancellation of the machine patent, repeat offenses in the commission of any of those infractions. Hence, it is appropriate to declare not only the unconstitutionality of the provisions of Article 9, but also that of what is regulated in Article 10, both of the Regulation for Gaming Machines.\n\n\nTHEREFORE\n\n The action is granted, Articles 9 and 10 of Executive Decree No.8722-G of June 13, 1978 (Regulation for Gaming Machines) are annulled.” (Resolution No. 3542-95 at three thirty p.m. on July eleventh, nineteen ninety-five)\n\n\n \n\n Along this same line of reasoning, the Constitutional Chamber emphatically establishes the impropriety of imposing criminal sanctions via regulation, in dealing with the matter at hand:\n\n\n\n\nII. ON THE AUTHORITY OF THE ADMINISTRATION TO REGULATE THE EXERCISE OF A LAWFUL COMMERCIAL\nACTIVITY. As can be observed, no administrative or criminal proceeding has been brought against the\nclaimant for non-compliance with the prohibitions challenged in this action; he simply puts forward\nthe consideration that a permit to operate electronic gaming machines cannot be subjected to\ncompliance with provisions established in the Reglamento para Juegos de Máquinas, because he deems\nthat they lack legal basis. In this regard, it should be noted that the legal reserve is established\nin the Political Constitution for punitive and tax matters, articles 39 and 121(13) of the\nConstitution, and for the limitation of fundamental rights, as follows from the provisions of\narticle 28 of the Constitution; this has been previously interpreted by this Chamber on numerous\noccasions (see rulings number 3550-92, of sixteen hours on November twenty-fourth, nineteen\nninety-two, and 3173-93, of fourteen hours fifty-seven minutes on July sixth, nineteen ninety-three,\namong others). However, this Court considers that in the case submitted for its examination, it is\nnot contrary to this principle; inasmuch as, in application of the cited principle alleged to have\nbeen violated -legal reserve-, the determination of the games that are prohibited and the\ndetermination of the applicable sanctions constitute matters reserved exclusively to the law. It is\nprecisely on the basis of the foregoing principle that, through ruling number 3542-95, of fifteen\nhours thirty minutes on July eleventh, nineteen ninety-five, this Chamber declared the\nunconstitutionality, and consequently its annulment from the legal order, of articles 9 and 10 of\nDecreto Ejecutivo number 8722-G, which is Reglamento para Juegos de Máquinas, which established\ncriminal sanctions, under the consideration that they exceeded the regulatory power conferred upon\nthe Executive Power by constitutional mandate in subsections 3) and 18) of the Political\nConstitution.” (Resolución 4305-96 of sixteen hours fifty-four minutes on August twenty-first,\nnineteen ninety-six)\n\n\nThis Procuraduría General interprets that the only illicit acts that are currently in force\nregarding prohibited games are those that were duly transcribed on preceding pages, and which\ncorrespond to the Ley de Juegos. In them, both the subjects who may be held liable are identified,\nas well as matters concerning the destination –forfeiture (comiso)– that may be given to the\ninstruments with which the proscribed activity is carried out. Therefore, and in view of the\nprinciple of legal reserve, as developed by the Sala Constitucional for the matter at hand, this\nAdvisory Body finds no possibility that, via municipal regulation, matters such as sanctions and\nforfeiture (comiso) of instruments related to games can be disposed of in a manner different from\nthat which currently governs. This would entail an infringement of the constitutional principle\nderived from article 39 of the Fundamental Text, and which, from the standpoint of Administrative\nLaw, is developed in numeral 19 of the Ley General de la Administración Pública.\n\n\nAdditionally, it should be noted that, as with liquor licenses (patentes de licores), the Ley de\nJuegos becomes a set of provisions with binding force at the national level, and it cannot be\nadmitted that municipalities have normative powers (specifically via autonomous regulation) to vary\nthe legal-rank precepts issued by the Asamblea Legislativa, nor over the corresponding regulations\nissued by the Executive Power in development of those laws, which are currently in force regarding\npermitted games. Moreover, this would imply a disregard for the hierarchical rank of the sources of\nAdministrative Law (article 6 of the Ley General de la Administración Pública) (Highlighting is not\nfrom the original).\n\n\nOn the other hand, and regarding the seizure (decomiso) of property, the aforementioned opinion\nC-078-2006 clarified that figure in the following terms:\n\n\n“(…) On the Conceptual Difference between ‘Seizure (Decomiso)’ and ‘Forfeiture (Comiso).’\n\n\nOn this matter, the División de Asesoría y Gestión Jurídica of the Contraloría General de la\nRepública, in its criterion DAGC-2553-2005, stated the following:\n\n\n“…Regarding forfeiture (comiso) as such, it is a legal figure that although in doctrine it is\nsometimes treated interchangeably as a synonym for seizure (decomiso) or confiscation, in our legal\nsystem it is not understood in that way, since the term ‘forfeiture (comiso)’ is reserved for that\naccessory criminal sanction that takes effect once the conviction becomes final and consists of the\nloss in favor of the State of the instruments with which the crime was committed and its derived\nproducts (cf. Article 110 of the Código Penal), while the concept of ‘seizure (decomiso)’ is a\nprecautionary measure applied while a criminal investigation is carried out by the Ministerio\nPúblico.”\n\n\nAs a complement to the above, this Procuraduría in Opinión Jurídica OJ-073-98 of September 2, 1998,\nconsigns:\n\n\n“However, when referring to the term ‘seizure (decomiso)’, its scope of action must be limited to\nthe stage prior to the issuance of a final criminal sentence, since it corresponds to the figure of\nsequestration (secuestro), which constitutes a limit to the right of property. It is concretized\nthrough a measure of apprehension of the thing or matter used in the alleged crime, subjecting them\nto temporary custody to secure the results of the declaration regarding the lawfulness of the act\nand to prevent the continuation or consummation of the criminally suspect activity…\n\nWhile in the case of ‘forfeiture (comiso)’, it is the definitive seizure of said property, which is\nordered by the competent judicial body through the issuance of the respective final sentence, when\nspeaking of ‘seizure (decomiso)’, it must be understood that it is a provisional and apprehensive\nmeasure through which the goods of interest here are subjected to temporary custody, goods that are\nnecessary to guard and ensure adequate maintenance…”\n\n\nAdditionally, the Sala Constitucional, in Resolución 1724-94 of fifteen hours eighteen minutes on\nApril twelfth, nineteen ninety-four, specified:\n\n\n“I. The commission of a crime has consequences in the realm of responsibility, besides criminal, in\ncivil matters, in accordance with the provisions of article 103 of the Código Penal, which provides:\n‘Every punishable act has as a consequence civil reparation, which shall be determined in the\nconviction; this shall order: 1.- The restitution of things or in its absence the payment of their\nrespective value; 2.- The reparation of all damage; and the compensation for the damages caused to\nboth the offended party and third parties; 3.- The forfeiture (comiso).’ Thus, as a direct\nconsequence of the commission of a criminal act, the legal system orders the seizure (decomiso) for\nthe perpetrators, instigators, accomplices, financiers, beneficiaries, and accessories after the\nfact of all means of transport, vehicles, animals, and other utensils of their property, that were\nused for the commission of the crime under investigation, the corresponding judicial authority having\nto determine the destination of such seized goods or their proceeds in the conviction -forfeiture\n(comiso)-. Seizure (decomiso) is understood to be the accessory measure of a patrimonial nature,\nconsisting of the deprivation of the instruments or effects of the crime insofar as they were\nintended to commit it, or constitute in themselves a criminal offense, to fulfill the purposes and\nobjectives of the criminal process: verification of the real truth and pecuniary reparation of the\ndamages caused. Forfeiture (comiso) is the loss in favor of the State of the instruments of the\ncrime (instrumenta sceleris) and of the effects derived from it (producta sceleris). In this manner,\narticle 110 of the cited Code provides what is pertinent to forfeiture (comiso) as follows: ‘The\ncrime produces the loss in favor of the State of the instruments with which it was committed and of\nthe things or values derived from its commission, or that constitute for the agent a profit derived\nfrom the same crime, without prejudice to the right that the offended party or third parties may\nhave over them.’\n\n\nII. The purpose of seizure (decomiso) is strictly evidentiary, that is, to preserve the things in\ntheir initial state so that they can be properly appreciated by the jurisdictional body competent for\ntrial and judgment, which is why it constitutes a true precautionary measure -which tends, avoiding\npericulum mora, to enable the execution of the conviction-, since in this case, it is a simple\nmeasure of assurance and preservation of the goods and things that must be later appreciated by the\ncourt; this concept does not include sequestration (secuestro) for directly executive purposes,\nwhether preceded or not by embargo (embargo). Notwithstanding that the evidentiary purpose is what\ndifferentiates seizure (decomiso) from embargo, in its generic procedural consideration it may serve\nas a means to provide for the execution of pecuniary sentences and the fulfillment of confiscation\nor forfeiture (comiso).\n\nIII. Seizure (decomiso) constitutes a measure aimed at the preservation of things related to the\ncrime, which has a semi-cautelary nature of a real character. It is the coercive measure of greatest\nimportance for the acquisition of material evidence in the process. It consists of the apprehension\n(sequestration, secuestro) and retention of the things and effects related to the act under\ninvestigation, carried out directly by the jurisdictional authority, by means of an order given by it\nor by its auxiliaries. It implies a limitation on the right of use and enjoyment of the goods to\nprovide for the evidentiary needs of the criminal process, and eventually for the reparation of the\ndamage caused or the restitution of the stolen good or goods. Its adoption entails restrictions\nregarding possession and the power of disposal over the seized (decomisados) goods and objects,\npreventing the owner or possessor from effectively exercising any action aimed at recovering\npossession or disposal of the same, as long as it is necessary for the purposes of the process, so\nthat claims or third-party interventions (tercerías) aimed at the return of the effects constituting\nthe body of the crime will not be admitted, whatever their class or the person claiming them may be,\nas in the case under study.\n\nIV. Seizure (decomiso) falls solely on the instruments of the crime and the effects derived from it,\nbut does not cover the total proceeds of the crime; stolen objects continue to belong to the owner or\nproprietor, for example. This measure covers all types of things or goods, provided they are related\nto the crime, regardless of where they are found, whatever their nature or encumbrance, economic\nvalue, or similar circumstances, and must remain in the custody of the judicial authority in charge\nof each stage of the process, whether in the office or in special agencies or warehouses. The things\nsubject to seizure (decomiso) are those which, by virtue of their nature and the nature of the\ncrime, may be subject to forfeiture (comiso) in the sentence. They must be objects that can serve as\nevidence, which by themselves, or by marks, signs, or traces left on them, act as data for obtaining\nelements of conviction about the act under investigation, which is why they must be permanently\navailable to the judicial authority that oversees the case at each stage of the process.\n\nV. The cessation of seizure (decomiso) occurs when, for the purposes and interests of the process\n-verification of the real truth of the investigated facts- the preservation of such goods is no\nlonger necessary, which generally occurs when they have been used by the Judge as evidence,\nconverting them into support for the grounds of the sentence, whether acquittal or conviction, to\nproceed to return them to their owners or to whomever has a better right, or, when in a conviction,\nforfeiture (comiso) is also ordered to compensate for the damages caused by the commission of the\ncrime. It is important to note, however, that the purpose of seizure (decomiso) is not to cause\npecuniary harm to the owners of such goods, or otherwise to hinder their use or disposal, and should\na dispute arise over the possession or restitution of the good, the corresponding civil route must\nbe followed to determine the better right.”\n\n\nHaving seen the conceptual difference between the terms of interest here, it can be validly concluded\nthat, regarding forfeiture (comiso), only through a judicial sentence, rendered in a criminal\nprocess, could it be ordered that seized (decomisados) goods may leave the ownership of their\npossessor or owner and that this consequently empowers the public body or entity that had seized\n(decomisado) them to dispose of them.”\n\n\nIn accordance with the foregoing, the purpose of seizure (decomiso) is evidentiary, that is, to\npreserve the things in their initial state so that they can be appreciated by the body competent to\nhear infractions of the Ley de Juegos, which is why it constitutes a measure of assurance and\npreservation of the goods and things that must be appreciated by the court that analyzes the case.\nOnce the process is concluded, the return of the machines to their owner could well be ordered.\n\n\nTo that extent, it is not appropriate for the Municipality to destroy or discard gaming machines that\nhave been seized (decomisadas). At most, forfeiture (comiso) would proceed under the terms\nestablished in article 7 of the Ley de Juegos.\n\nWe would like to be informed, regarding the provisions of article 12 of the Ley de Licores and other\nrelated regulations, whether the Municipalities can subject holders of special liquor licenses to the\nrenewal of said licenses every two years, and if the answer is affirmative, to be informed whether\nthe municipality can charge an economic amount for said renewal and what the criteria would be to\ndetermine it; this is because once the licenses are obtained through auction, individuals on the\nmarket carry out million-dollar transactions by selling or leasing them, without the Municipality\nobtaining any economic profit or benefit from said transactions.\n\n\nThe question raised refers to issues related to liquor licenses.\n\n\nIn the first place, it is queried whether the Municipalities must subject holders of special liquor\nlicenses to biennial renewal in accordance with numeral 12 of the Law regulating the matter.\n\n\nBefore referring to the query, we must make a clarification regarding “special licenses (patentes\nespeciales)”. A review of the Ley de Licores reveals that said regulation, in its original text,\nestablished the possibility of awarding special licenses (patentes especiales), their name deriving\nfrom the special schedule under which they operated; thus articles 27 and 32 established:\n\n\n“Article 27.- No commercial establishment, except on-duty pharmacies, bakeries, and coffee shops that\ndo not have a liquor counter, may open before six in the morning. In ports, opening one hour earlier\nwill be allowed.\n\nPublic retail and wholesale liquor establishments may not remain open on Sundays or holidays after\ntwelve o'clock. On other days, these establishments must close at twenty-two hours, with the\nexception of ports where closing may be delayed by one hour.\n\nClubs or casinos, hotels, restaurants, guest houses, coffee shops, and inns may delay closing by up\nto one hour at night; but this authorization will be immediately canceled if, in any way, it is\nabused, in the opinion of the higher police authority.\n\nOn election days and the day before and after them, all wholesale and retail liquor and beer\nestablishments must remain closed.\n\nThe bars of clubs or casinos, hotels, restaurants, guest houses, coffee shops, and inns must close\nin the same manner as other liquor establishments, and while the bar remains closed, liquor may not\nbe served in any department of said establishments.”\n\n\n“Article 32.- Notwithstanding the provisions of the second paragraph of article 27, a special\nnational license (patente especial nacional) is created for the sale of foreign and domestic liquors,\nincluding beer, in the provincial capitals and canton seats, on Sundays and holidays, from twelve to\ntwenty-two hours. Said special license (patente especial) may be obtained only by municipal license\nholders for the sale of foreign or domestic liquors, or who operate both licenses in the same\nestablishment, and shall be issued by the respective Gobernador in each province. This special\nlicense (patente especial) will be granted at the request of the interested party, upon prior payment\nof its value at the Tesorería de Rentas Públicas”\n\n\nThe articles transcribed above are currently repealed. Article 27 was rendered ineffective through\nnumeral 11 of the Ley sobre Horarios de Expendios de Bebidas Alcohólicas, Ley number 7633 of\nSeptember 26, 1996; meanwhile, article 32 was repealed by article 2 of ley 3791 of November 16,\n1966, which states: \"Article 32 of the ley de Licores is hereby repealed\".\n\n\nTherefore, it is possible to state that the so-called “special liquor licenses (patentes especiales\nde licores)” were established based on the special schedule under which they operated; however, the\nrules that supported their existence were repealed, and there is even express regulation on operating\nhours for liquor-selling establishments - Ley 7633 -, such that, at present, there is no legal rule\nsupporting the granting of this type of licenses.\n\n\nThus, and regarding the object of the query, the question must be generically directed at whether\nliquor license holders are subject to biennial license renewal. To this question, the answer is\naffirmative.\n\n\nIn this regard, this Advisory body addressed the issue of the appropriateness of renewing liquor\nlicenses in opinions numbers C-062-2007 and C-133-2008, the latter reviewing and confirming the\nformer.\n\n\nFundamentally, and regarding the object of the query, this Advisory Body established, in accordance\nwith constitutional jurisprudence, that liquor licenses must be renewed every two years in accordance\nwith article 12 of the Ley de Licores.\n\n\nGiven that the matter of interest was examined in opinion C-133-2008, as indicated supra, we proceed\nto transcribe the relevant parts, despite its length, for the purpose of clarifying the point of\nconcern for the inquirer:\n\n\n“(…) As the inquirer states, this Advisory Body has indeed addressed the issue of biennial renewal of\nliquor licenses (patentes de licores) on previous occasions, both in its advisory function to the\nactive Administration and in its capacity as an Advisory Body to the Sala Constitucional, in the\nproceedings of actions of unconstitutionality.\n\nIt is also true that in the precedents mentioned in the query, opinion C-154-99 and the report\nrendered in the Acción de Constitucionalidad processed under expediente 99-007676-0007-CO-M, this\nProcuraduría indicated that there was no obligation for the license holder to renew the liquor\nlicense biennially.\n\n\nThus, in opinion C-154-99 addressed to that Municipal Corporation, this Advisory Body indicated that\n“as the Ley de Licores No. 10 of October 7, 1936, and its Reglamento do not contain any provision\nregarding the obligation of biennial renewal of the liquor license (patente de licores) for the\nlicense holder, in accordance with the principle of legality, such an obligation cannot be demanded\nfrom the holder of a liquor license (patente de licores).”\n\nHowever, upon a new review of the issue and a re-reading of the constitutional jurisprudence, which\nis binding erga omnes as provided in article 13 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, it is\ndetermined that biennial renewal of liquor licenses (patentes de licores) is mandatory; consequently,\nthe line maintained by this Superior Consultative Body up to that point was reconsidered, a\nsituation that is possible by virtue of the provisions of article 3 subsection b) of our Ley\nOrgánica, which allows us to reconsider our opinions on our own motion.\n\n\nBased on the foregoing, and having analyzed the arguments put forward by the Consulting Municipality,\nno sufficient reason is derived from them to reconsider the position expressed by this Advisory Body\nin opinion C-062-2007.\n\n\nContrary to what the Mr. Mayor states, the opinion in question does not prove to be contrary to the\nprinciples of legality and reasonableness, but rather in line with the criterion maintained by the\nSala Constitucional on the matter.\n\n\nIn this sense, it is convenient to refer to the Constitutional jurisprudence issued on the matter of\ncommentary, which highlights the obligation to renew liquor licenses (patentes de licores) every two\nyears, a situation derived from the interpretation of article 12, first paragraph of the Ley de\nLicores.\n\n\nThus, in voto number 5646-96 of 15:48 hours on October 23, 1996, the following was established:\n\n\n“(…) First of all, it is necessary to point out that the amparado did not file the request for\nrenewal of the national liquor license (patente de licores nacionales) before a competent body, as\narticle 12 of the Ley de Licores states ‘every two years and in the first fifteen days of the month\nof December, the Municipalities shall determine the number of foreign and domestic liquor sales\nestablishments that may be opened or continue open in each of the towns within their jurisdiction\n...’, so the law is clear that the only body that can grant the liquor license (patente de licores)\nand renew it is the Municipality of the locality and not the Gobernación, for this reason, once the\nclaimant files the request before the Municipality and the latter, if it deems it appropriate, grants\nthe renewal, it may in the same act order the reopening of the business -in case it had been closed-\nit will suffice that it informs the Gobernador of what was ordered by the Municipality regarding the\nrenewal of the permit. Given that in this specific case, the request for renewal of the liquor\nlicense (patente de licores) was filed before an incompetent body and that the business has not yet\nbeen closed by the Gobernación de San José, it is appropriate to reject the recurso on the\nmerits.(…)” (Highlighting is not from the original).\n\nThis interpretation is consistent with the one subsequently outlined in ruling number 6469-97 of\n16:20 hours on October 8, 1997, in the sense that the authorization of commercial activities in\ngeneral, and liquor sales in particular, is strictly within the municipal sphere:\n\n\"XIII.- Current legal system of the Ley sobre la Venta de Licores.- By way of a summary regarding\nthe actions of unconstitutionality now being resolved, it is essential to indicate how the legal\nsystem regulating the lucrative activity of retail liquor sales is configured after the declaration\nof unconstitutionality that is being made. Summarizing what has been expressed in this ruling,\neverything concerning the granting of licenses (patentes, as they are commonly called) for the sale\nof liquors is a municipal matter; consequently, it is sufficient for a premises to open its doors and\nengage in such activity to possess the respective ‘license (patente)’ and comply with the formal\nrequirements established by law, always within the local sphere and, eventually, with executive or\nmunicipal service regulations, when applicable. It is expressly forbidden by the Political\nConstitution for gobernadores -through the articulation of numerals 169 and 170- to intervene in the\nprocesses of granting licenses or so-called operating permits, which is not possible without harming\nmunicipal autonomy. It is not unconstitutional that the opening of such businesses requires health\npermits from the Ministerio de Salud, since public health is obviously involved in the operation of\ncommercial premises. From this perspective, it is the responsibility of local governments to ensure\nthe correct application of regulations concerning the operation of mercantile establishments that\nsell liquors, and the responsibility for the improper use of ‘licenses (patentes)’, for violations of\nthe legal regime, and in general, for the excesses committed, falls upon the municipal government\n-aldermen and the Municipal Executive- in the first instance, and upon municipal officials within the\nhierarchy, as applicable. Because the communal public interest is involved, there is, of course,\ncitizen action (acción popular) to report excesses. This summary does not imply, under any\ncircumstance, that the Executive Power has lost all its participation in the matter of controlling\nthe operation of establishments that sell liquors, whether it does so directly, or through the public\nforce or designated officials, including provincial gobernadores...\" (In a similar sense, rulings of\nthat Chamber numbers 6763-97, 6764-97, 6765-97 and 6766-97, 6888-97, 6137-98).\n\nThe reasoning expressed in the previously cited rulings has been reiterated in subsequent rulings of\nthat same Chamber. By way of example, we allow ourselves to transcribe, despite their length, some of\nthem, from which emerges not only the competence of municipal corporations in the supervision of\npremises dedicated to the sale of alcoholic beverages but also, regarding what is of interest, the\nobligation of license holders to renew the liquor license (licencia de licores):\n\n“(…) II.- On the merits. License Renewal (Renovación de Patentes). The Chamber, in ruling N° 6469-97\nof 16:20 hours on October 8, 1997, stated:\n\n\"... Summarizing what has been expressed in this ruling, everything concerning the granting of\nlicenses (patentes, as they are commonly called) for the sale of liquors is a municipal matter;\nconsequently, it is sufficient for a premises to open its doors and engage in such activity to\npossess the respective ‘license (patente)’ and comply with the formal requirements established by\nlaw, always within the local sphere and, eventually, with executive or municipal service regulations,\nwhen applicable....\"\n\nIn the case at hand, exercising said authority and taking into account the expiration of the Liquor\nLicense Certificate (Certificado de Patente de Licores) No. 93 visible on folio 49 of the\nexpediente, which was issued for the 1997-98 biennium, the Municipality of San José, through\nnotification No. 169929 of July 29, 1998, warned the owner of the indicated license (patente), Mr.\n(…), to file a request for renewal of the mentioned license (patente) within the third day so that it\ncould be operated in the business Bar La Confianza No. 2, warning him that otherwise, he would not\nbe able to exercise the liquor sale activity. The current appellant and owner of the license\n(patente) in question, accepted in the initial writ of the amparo that he was late in filing the\nrequired request, as he did so only on August 21, 1998, a date by which the Municipality had already\nlegitimately closed the premises, due to the lack of a valid authorization to carry out the\ncommercial activity.\n\nOn the other hand, regarding the request filed belatedly, the Municipality rejected it, as it\nconsidered the request as new, by virtue of the lack of interest in renewing the previous license\n(licencia) within the corresponding period and the one warned to the owner, so the provisions of\narticle 9 of the Reglamento a la Ley de Licores were applied, regarding the distances that must be\nrespected between a liquor-selling establishment and others defined in the law, such as schools,\nhospitals, or churches. The Chamber does not consider that the actions of the Municipality are\nviolative of the fundamental rights of the appellant here, since it must be taken into account that\nthe respondent Municipality diligently warned about the renewal of the permit whose authorization\nperiod was expiring, without the interested party doing so within the granted period, which\nundoubtedly caused the previously granted authorization to expire for all legal purposes. Thus,\ndespite the passage of time during which the appellant here carried out the commercial activity, the\nauthorization request presented by Mr. (…) on August 21, 1998, had to be taken as a new application\nfor the reasons stated, and therefore, susceptible to the application of the current regulations,\nwhich is why there is no retroactive application of rules in the present case, as alleged in the\nrecurso.” (SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Voto 2347-99 of fourteen hours and\nthree minutes on March twenty-sixth, nineteen ninety-nine. Highlighting is not from the original)\n\n(…) I.- First, it is important to emphasize that the actions challenged and carried out by the\nappealed municipal authorities (prevention of patent renewal and closure of Bar La Tapita) are facts\nthat were already known and timely ruled upon by this Chamber, when resolving amparo number\n00-000668-007-CO-A, in which the actions indicated above were questioned. Indeed, through judgment\nnumber 2000-01697 of sixteen hours fifteen minutes of the eighteenth of February last, the Chamber\nstated:\n\n \"SINGLE.- The Chamber does not observe that the closure of the commercial establishment called \"Bar\nLa Tapita\" occurred in violation of the petitioner's rights. It is striking to this tribunal, in the\nfirst place, that (…) appears here as \"lessee\" (arrendatario) of the mentioned business, but before\nthe Municipality of San José has claimed to be \"owner\" (propietario). The holder of the national\nliquor license (patente de licores) on the basis of which the bar operated, with the standing to\nrenew it, is another person, whose name the respondents cite. But, beyond this circumstance, it\nturns out that the person who was required to renew the license (patente), as provided by\nregulations, did not do so, and exposed themselves to the act now being challenged, that is, the\nclosure of the business, which cannot operate in contravention of the provisions of the\ncorresponding regulations. Hence the recourse must be dismissed.\"\n\n II.- In the case under review, the difference in the challenges stems from the petitioner's\ninterpretation regarding the legal impossibility of the municipal authorities closing their\ncommercial business, even though at this moment the Chamber has before it for study the challenge\nmade against Article 12 of the Ley de Licores, the rule upon which the requirement for the renewal\nof commercial licenses (patentes) is based. While it is true that in the resolution that granted\nleave to the unconstitutionality action processed under case file number 99-007676-007-CO, of\nsixteen hours twenty-five minutes of the eighteenth of November of nineteen ninety-nine, the Chamber\nwarned that \"…the only thing that the action suspends in the administrative venue is the issuance of\nthe final resolution in the procedures aimed at exhausting that venue, which are those that begin\nwith and from the appeal for reconsideration (recurso de alzada) or motion to set aside (reposición)\nfiled against the final act,\" this does not imply that the questioned rule has lost its legal\nvalidity; on the contrary, that provision remains in force and, consequently, its application is\nappropriate, except, as has been warned (in the administrative venue), that the issuance of the\nfinal resolution in the procedures aimed at exhausting that venue is suspended. Therefore, the\nAdministration has not incurred the alleged contempt, inasmuch as the appeals for revocation\n(revocatoria) and appeal (apelación) that had been filed against the closure of the aforementioned\ncommercial business were rejected ad portas due to lack of active standing, the latter being the\nappeal whose resolution the Administration would be obligated to suspend due to the challenged\nunconstitutionality of the rule it must apply.\n\n III.- Stated differently, if the petitioner has not fulfilled the regulatory obligation to request\nthe renewal of their commercial license (patente), the situation in which they find themselves\n(closure of their commercial business) is a result of the omission they have incurred, and which they\ncan reverse by attending to the provisions demanded of them. For the foregoing, the appropriate\ncourse is the dismissal of the recourse, as is hereby declared. (CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE\nSUPREME COURT OF JUSTICE. Voto number 2000-5394 of twelve hours and twenty-five minutes of the\nthirtieth of June of two thousand, The highlighting is not from the original).\n\n\n \" (…) III.- Purpose of the recourse. The petitioners allege violation of due process, since in\ntheir judgment, the business of their protected party was arbitrarily closed due to the lack of a\nlicense (patente), when their renewal application was still pending study before the Municipality.\n\n IV.- On the merits. Having analyzed the case under study, this Tribunal considers that even though\nthe resolution of the liquor license (patente de licores) renewal was not notified until May 18,\n2000, to the protected business, a date after its closure, which occurred on May 12, 2000, since\nDecember 4, 1999, the respondent Municipality had notified to this business that documents were\nmissing to resolve the renewal application. The Chamber has indicated regarding affirmative\nadministrative silence (silencio positivo):\n\n \"It is in this Chamber's judgment, once all the required legal requirements have been completed,\nincluding the verification of the physical conditions of the premises, that the month referred to in\nArticle 331 of the General Law of Public Administration begins to run\" (Judgments N° 681-91 and No.\n4460-96).\n\n In the case under study, the respondent reports under oath that the petitioners did not comply with\nthe documents requested to renew the license (patente) and from that perspective, the respondent\nMunicipality could not be required to resolve prior to the closure, since in fact it was not even\nobligated to resolve the application due to the failure to submit them. The petitioners cannot claim\nto maintain an irregular situation such as operating without a license (patente), if the resolution\nof such a renewal proceeding depended on them, as that would be taking advantage of their own fraud\n(dolo). For the reasons stated, the Chamber does not consider the act of closure to be a violation\nof any right, since in this recourse it was not possible to demonstrate that the documentation\nrequired for resolution was complete and that the period available to the Administration to resolve\nthese cases had elapsed prior to the closure. Instead, the prevention made by the Municipality of\nthe missing requirements and the prevention of 5 days to provide the license (patente) were\nconsidered proven. Regarding the petitioners' challenge that the notifications were not delivered to\nthe legal representatives of the business and are therefore improperly notified, this is a matter\nthat is not appropriate to be aired in this Tribunal, but rather in the legality venue. As regards\nthis Tribunal, the appropriate course is to dismiss the recourse.\" (CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE\nSUPREME COURT OF JUSTICE. Voto 2002-2184 of ten hours and forty minutes of the first of March of two\nthousand two. The highlighting is not from the original)\n\n\n \" (…) From the preceding partial transcripts of the indicated judgment, it is clear that the\npetitioner is not correct in asserting that the Municipality of Escazú -in this particular case-\nlacks the authority to request the requirements demanded for the renewal of the liquor license\n(patente de licores) operating in their commercial establishment, since in accordance with the terms\nof resolution 06469-97, it is the competent body for such purpose. For the foregoing, the amparo\nmust be dismissed.\" (CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. 2006-4988 of ten hours\nand thirteen minutes of the seventh of April of two thousand six. The highlighting is not from the\noriginal).\n\n\n It is important to note that the consulting Municipality cannot lose sight of the fact that the\nactivity of selling liquor, as a for-profit activity that it is, falls under the scope of control of\nlocal governments, with the latter holding the exercise of police power over the development of said\nactivity by private parties, in order to ensure compliance with the regulations governing the\nmatter.\n\n\n The foregoing supposes that, as a regulated activity, it is subject to compliance with the\nrequirements established for such purpose by the legal system, given that, in the specific case of\nselling liquor, private parties must possess the respective license (patente), according to the\nprovisions of Articles 2, 3, 12, 13 and following of Law No. 10 and 1 of its Reglamento.\n\n In this regard, the Constitutional Chamber itself has affirmed that the sale of liquor is a matter\nof public order that requires its oversight, in such a way that the licenses issued by the competent\nauthority for the exercise of this activity cannot be presumed permanent but rather provisional,\nwhich obligates the licensee (patentado) to renew said permit:\n\n \" (…) the regulation of the sale of alcoholic beverages has been treated, correctly, as a problem\nof public order that requires not only supervision, but also that for its development a prior\nlicense from the competent public authority must be obtained. Compatible with these guidelines is the\nunderstanding of Article 12 of the Ley de Licores, according to which the provisional nature of the\npermit to sell alcoholic beverages is drawn from its first paragraph, and not that it is a permanent\npermit, only subject to oversight. The recourse, therefore, must be dismissed.\" (CONSTITUTIONAL\nCHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. 6041-99 of seventeen hours and three minutes of the third\nof August of nineteen ninety-nine. The highlighting is not from the original).\n\n In this line of reasoning, it is not superfluous to point out that within these oversight\nfunctions, and especially when dealing with the renewal process, municipal corporations are\nempowered to conduct an analysis of the conditions of each premises, in order to determine whether it\nis suitable or not for the exercise of the referred commercial activity:\n\n\n \" (…) II.- Purpose of the recourse: The petitioner alleges injury to due process because they were\nnot notified of memorandum SDA-295-07 of the fifth of March of two thousand seven from the Head of\nthe Environment Section of the Municipality of San José, which orders not to grant the environmental\nviability requirement to Hotel Bachata and, consequently, the application for the renewal of the\nliquor license (patente de licores) was denied.\n\n III.- From the analysis of the evidentiary elements provided, this Chamber rules out injury to the\nfundamental rights of the applicant. From the report rendered by the representative of the\nrespondent authority -which is accepted as given under oath with the consequences, including\ncriminal, provided in Article 44 of the Law governing this Jurisdiction- and the evidence provided\nfor the resolution of the matter, it has been duly accredited that part of the procedure established\nby the Municipality of San José for the granting of permits or renewal of liquor licenses (patentes\nde licores) consists of having the commercial premises inspected by the Environment Office, this\nbeing an internal process of the Administration. Hence, the Chamber rejects that the non-\ncommunication of the memorandum issued by the Environment Office injures the interested party's due\nprocess, given that the latter has procedural opportunities to challenge the denial of the license\n(patente) in question, or to comply with the necessary provisions in order to obtain the liquor\nlicense (patente de licores) in question. Note that the proceeding was denied because it was\ndetermined that Hotel Bachata does not meet the minimum hygiene and safety conditions to operate as a\nbar. This Chamber has repeatedly stated that those actions by the Administration aimed at bringing\ninto compliance any irregularity verified in the exercise of a commercial activity are not contrary\nto the fundamental rights of individuals, and therefore, this does not violate the right to work or\nfreedom of commerce because these are not absolute or unrestricted but rather, in the case of these\ntypes of bar activities, can be subject to regulation and restrictions when superior interests are at\nstake. In that sense, it has also been indicated that when an administered party wishes to carry out\na specific commercial activity, such as a bar, they must satisfy all the legal and regulatory\nrequirements established, without the measures agreed to enforce compliance with those provisions,\nsuch as the closure or shutdown of the activity, being arbitrary given that municipal corporations\nare empowered to prevent the opening or to order the closure of establishments dedicated to for-\nprofit activities that do not have the respective municipal license (licencia municipal) or license\n(patente). For the foregoing, the appropriate course is to dismiss the recourse.\" (CONSTITUTIONAL\nCHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. Voto 2007-9101 of fifteen hours and fifty minutes of the\ntwenty-sixth of June of two thousand seven. The highlighting is not from the original).\n\n In fact, the Municipality is empowered to apply the closure of businesses in those cases where they\ndo not meet the necessary requirements to operate, among them, having a valid liquor license (patente\nde licores):\n\n\n \" (…) I.- PURPOSE OF THE RECOURSE. The petitioner claims that the respondent authorities proceeded\nto close the business administered by the protected party, without previously granting the guarantees\nof due process. Likewise, they allege that perishable products and a considerable sum of money are\nlocated inside the commercial premises, without it having been possible to retrieve them to date.\nFinally, they argue that the respondents have not granted them access to the administrative file in\norder to exercise their right to defense, and therefore they are unaware of the reasons for the\nclosure.\n\n III.- ON DUE PROCESS. On repeated occasions this Chamber has indicated that the Administration's\nacts aimed at bringing into compliance any irregularity verified in the development of commercial\nactivities are not unconstitutional nor injurious to the rights of work and free commerce, since\nthese rights are not exercised in an unlimited manner; on the contrary, they must be exercised within\ncertain limits and in compliance with the requirements that the law establishes to be able to develop\na commercial activity, especially when superior interests, such as health, safety, and public order,\nare at stake. Likewise, it has been indicated that commercial licenses (patentes o licencias\ncomerciales) constitute a precarious right, which is subject to a specific term and compliance with\nrequirements. Now, regarding due process in matters of commercial licenses, municipal corporations\nare empowered to prevent the opening of businesses that do not have the respective municipal license\n(patente municipal) or to order the temporary closure of these when an irregularity is confirmed in\nthe development of the activity. In this way, in cases where the lack of a license (licencia) to\ndevelop the commercial activity is confirmed, the Municipality may order the temporary closure of the\nbusiness, without it being necessary to carry out a prior administrative procedure, since it is\nprecisely the act of closure that initiates the administrative procedure, so that the interested\nparty can exercise their defense, through the presentation of evidence and pertinent appeals.\n\n IV.- SPECIFIC CASE. In the present matter, the petitioner claims that the respondent authorities\nproceeded to close the business administered by the protected party, without previously granting the\nguarantees of due process. Likewise, they allege that perishable products and a considerable sum of\nmoney are located inside the commercial premises, without it having been possible to retrieve them to\ndate. Finally, they argue that the respondents have not granted them access to the administrative\nfile in order to exercise their right to defense, and therefore they are unaware of the reasons for\nthe closure. Notwithstanding the foregoing, from the list of proven facts, as well as from the\nevidence provided in the proceedings, it is clear that on the date the business closure was carried\nout, Bar Veritas did not have the corresponding liquor license (patente de Licores) to develop said\nactivity, since it had expired, and its renewal was denied by the respondent municipal corporation\ndue to complaints filed by residents of the area against the establishment for irregularities in the\nbar's operation. Thus, it is observed that Bar Veritas, administered by the protected party, did not\nhave an up-to-date permit to carry out the bar activity, which caused the respondent Municipality to\nproceed with the closure of the commercial premises on May 14, 2007, at 9:00 p.m. In that sense, it\nis confirmed that the protected party did not hold a valid right that needed to be eliminated by the\nrespondent through a prior administrative procedure. On the contrary, in the specific case, Bar\nVeritas was operating irregularly because it did not have the municipal license (patente municipal)\nto develop its commercial activity, a reason for which the Municipality, using its powers, ordered\nits closure in order to bring the situation into compliance. In that sense, it is from that moment\nthat the protected party can appear before the respondent administration to exercise their right of\ndefense, through the evidence they deem pertinent or by filing the appropriate appeals, an exercise\nnot confirmed in this specific case. Moreover, even though the protected party claims not to know the\nreasons for the business closure, it is observed that the act of closing the premises and its reasons\nwere notified to the protected party on the same day and at the same time that the closure was\ncarried out, so the protected party is not correct in claiming they were unaware of the reasons for\nthe closure and that it was carried out in their absence, since it is clearly observed that the\nclosure notification was served at the very instant it was executed. In addition, it is verified that\nit was on the occasion of the premises' closure that the municipal licensee (patentado municipal),\nMr. Amador Vargas, requested the renewal of the license (patente); however, said application was\nrejected by the Municipality, by resolution of 09:00 hours on June 21, 2007, which was effectively\nnotified to the applicant on June 28, 2007. In this regard, it is important to highlight that said\nresolution was notified to Mr. Amador Vargas and not to the protected party, given that the liquor\nlicense (patente de licores) that had been granted to Bar Veritas was in the name of Mr. Vargas, who\nsubsequently requested its renewal, so the lack of communication regarding the expiration of the\nlicense (patente) is an aspect attributable solely to the licensee (patentado) and the protected\nparty.\" (…) (CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. 2007-13325 of eleven hours and\ntwelve minutes of the fourteenth of September of two thousand seven. The highlighting is not from the\noriginal).\n\n\n In accordance with what has been indicated so far, this Advisory Body considers, regarding the\nsubject of the consultation, that the conclusion reached in opinion C-062-2007 of February 17, 2007,\nis consistent with the position held by the Constitutional Chamber regarding the matter of the\nrenewal of liquor licenses (patentes de licores).\n\n\n On the other hand, regarding the judgment issued by the Administrative Contentious Court, Second\nSection, number 112-2007 of 15 hours 20 minutes of March 2, 2007, which the petitioner mentions as a\nprecedent that, in their view, discredits the criterion of this Office of the Attorney General\n(Procuraduría) in the repeatedly cited opinion, we must indicate that it does not constitute a\njudgment issued in exercise of the jurisdictional function of the indicated Court, but rather, as is\nevident from its reading, it is a resolution issued by the Contentious Administrative Court as an\nimproper hierarchical superior (jerarca impropio); consequently, we are dealing with an\nadministrative resolution that exhausts the administrative venue prior to the judicial one.\n\n This circumstance prevents granting said ruling the character of a judicial precedent, and much less\nthat of jurisprudence (jurisprudencia), given that, even in such a case, the ruling would only have\nforce between the involved parties.\n\n\n It is worth adding, in support of the above, that after reviewing the rulings issued by the\nAdministrative Contentious Court, it is possible to establish a contradiction among them, given that,\napparently, it does not possess a univocal line on this subject, as can be seen from the resolution\nissued by the Administrative Contentious Court, Third Section, number 106-2007 of 10 hours 30 minutes\nof March 2, 2007, which outlines a thesis diametrically opposed to the one presented in the\nresolution invoked by the petitioner, and which is congruent with the position held by this Office of\nthe Attorney General (Procuraduría) in opinion C-062-2007:\n\n\n \" (…) I. The dissatisfied party states their disagreement with the challenged act, alleging that it\nis not an obligation to renew licenses (patentes), according to an opinion of the Office of the\nAttorney General of the Republic, aside from the fact that they are up to date with the payment for\nthe biennium 2006-2007, also requesting that the municipality be required to auction off the licenses\n(patentes). Now, according to the agreement being reviewed here, the Municipal Council of Escazú\nordered the rejection of the application for renewal of the foreign liquor license number 18 of the\nSan Rafael District, to continue being operated in the commercial business 'Restaurante Henry's',\nlocated in the San Rafael Shopping Center, premises number 36, under the argument of having failed\nto comply with some legal requirements imposed by the Reglamento para Licencias Municipales of the\nMunicipality of Escazú, published in Gaceta N° 130 of July 30, 2004, among which it indicated the\nfollowing: a) the lack of a lease contract for the liquor license (licencia de licores), b) The\nomission of stating in the Sworn Declaration (Declaración Jurada) the commitment to respect the rules\nof social peace, and c) the late submission of the certification issued by the Public Entertainment\nInspectorate of the National Theater.\n\n II. As can be observed, the aspects of the petitioner's disagreement do not refer to the reasons\nthat motivated the denial of the renewal of the license (patente), which in any case involves lacking\nrequirements that prevent granting the application, in which case, having not been refuted in this\ninstance, confirmation of what was resolved by the local government of the Canton of Escazú is\nappropriate. Furthermore, keep in mind not only that subsequent to this agreement denying the\nlicense, the petitioner company requests the renewal of the license (patente) in question for a\nsecond time (folios 112 and 115), which ultimately gives rise to a lack of interest in the decision\nof this matter, but also regarding the first allegation, the Constitutional Chamber has already\ndetermined the appropriateness of the renewal of liquor licenses (patentes de licores), as well as\nthe authority of local governments to request requirements for that renewal, (Cf. Judgments N°\n06041-07 of 17:03 hrs of August 3, 1999, and N° 2006-004988 of 10:13 hrs of April 7, 2006).\nTherefore, under that thesis, there is no alternative but to resolve as was originally ordered.\" (The\nunderlining is not from the original).\n\n\n Having established the foregoing, there are solid legal arguments for not reconsidering the\nquestioned opinion. In the first place, because the Constitutional Chamber has established the\nobligation of licensees (patentados) to renew liquor licenses (patentes de licores) biennially, an\nobligation derived from the first paragraph of Article 12 of the Law on the Sale of Liquors. Ergo,\nand in accordance with Article 13 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, which establishes\nthat the jurisprudence and precedents of the Constitutional Chamber are binding erga omnes, except\nfor itself, the Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la\nRepública) cannot reach a criterion different from that expressed by the Constitutional Court, and\nmuch less a contradictory one. From this perspective, as long as the High Constitutional Court of the\nRepublic does not modify the upheld criterion, what is appropriate for legal practitioners is to act\nin accordance with it. In the second place, and directly related to the foregoing, the ex officio\nreconsideration of the opinions issued by this Advisory Body is an attribution that has been provided\nfor in our Organic Law –Article 3 subsection b)- so that, given such competence and based on the\njurisprudential analysis conducted, there is no basis to qualify what was done in opinion C-062-2007\nas unexpected, much less contrary to the principles of reasonableness and legality.\n\n\n In accordance with what has been indicated so far, this Advisory Body considers that there is no\nmerit to reverse the criterion held in opinion C-062-2007.\n\n\n Thus, regarding the subject of the consultation, we must indicate that the consulting Municipality,\nby virtue of this present petition, must abide by what is provided in this opinion, that is, that the\nbiennial renewal of liquor licenses (patentes de licores) is mandatory for licensees (patentados)\n(…). (The underlining is not from the original. Reiterated in opinion number C-105-2009 of April 20,\n2009)\n\n\n According to the considerations expressed in the opinion transcribed supra, and especially in\nattention to the criterion held by the Constitutional Chamber in relation to Article 12 of the Ley de\nLicores, the biennial renewal of liquor licenses (licencias de licores) by licensees (patentados) is\nmandatory; otherwise, the exercise of the activity of selling liquor would be carried out irregularly\ndue to not having an up-to-date or valid permit, the municipal corporation being required to take the\npertinent measures to rectify that situation (e.g., warning (prevención) to the licensee (patentado),\nclosure of the premises).\n\n\n Regarding the requirements that must be met to renew a liquor license (patente de licores), Article\n12 of the Ley de Licores is not clear on the matter; however, it is plausible to interpret that this\nrenewal is a formal act that cannot be subject to the accreditation of requirements other than those\nthat already apply for the exercise of that commercial activity, or others that may have been imposed\nby the Legal System after the validity date of the conferred license (licencia).\n\n\n The licensee (patentado) must pay the liquor license tax (impuesto de patente de licores) regulated\nin the Law on the Sale of Liquors, specifically in Articles 12 and 14, which sets it at three hundred\ncolones in the provincial capitals, one hundred fifty colones in the canton capitals, and seventy-\nfive colones in the other towns.\n\n\n For new license holders (adjudicatarios), the Law does not define the amount of the tax for the\nfirst two years of the license's (licencia) validity, given that, according to the Article 12 under\ndiscussion, said amount will be the same as that set by the Municipality for the auction (remate).\nAfter those two years, the rates of Article 12 apply.\n\n\n Despite the low amounts established in the indicated articles as the liquor license tax rate, the\nmunicipal corporation cannot vary them, much less attempt to establish a charge for the renewal of\nlicenses (patentes) different from the tax established in the aforementioned Article 12.\n\n\nV. Conclusion\n\n\nIn accordance with the foregoing, this Advisory Body concludes the following:\n\n\n1. Based on the Ley de Juegos and the Reglamento de Máquinas para Juegos, machines that simulate\nsports or skill games in which the player participates with their ability are permitted, with those\nwhose outcome is subject to chance being proscribed. However, an exception must be made regarding\nslot machines (máquinas tragamonedas), whose operation is permitted as long as they operate within\ngambling casinos (casinos de juego), in accordance with Article 4 of the Reglamento de Casinos de\nJuego, Decreto Ejecutivo number 34581 of June 27, 2008.\n\n\n2. It is the responsibility of the Municipal Corporations to analyze, in each particular case, the\nnature of the machine to be authorized, to establish whether or not it meets the requirement of\nrequiring the skill or expertise of the player for its use, as is also evident from judgment number\n2307-2003 of the Constitutional Chamber.\n\n\n3. In accordance with constitutional jurisprudence (jurisprudencia), Municipalities are empowered to\nregulate a licit commercial activity, such as that of games, by imposing requirements to issue the\nrespective operating authorization.\n\n\n4. The Municipality may well request, as part of the requirements for issuing the authorization under\ndiscussion, a technical report on the operating mechanism of the game. However, if such a requirement\nis requested, the Municipality itself must be capable of reviewing the technical appropriateness of\nthe report.\n\n\n5. In the event of evident contradictions or inconsistencies in the technical report that the\nMunicipality requires as a requirement, it could deny the license (licencia) process, by means of a\nduly reasoned act, according to the provisions of Article 81 of the Municipal Code.\n\n\n6. This Office of the Attorney General (Procuraduría) does not have a registry of permitted or\nprohibited games, since it is the responsibility of the active Administration, and not of this\nAdvisory Body, to approve or disapprove the operation of a gaming machine in each specific case.\n\n\n7. Regarding the sanctions applicable to those who operate non-permitted gaming machines, these are\nregulated in Articles 4, 5, 6, and 7 of the Ley de Juegos. It is worth noting that, in accordance\nwith constitutional jurisprudence, it is not possible to establish sanctions via regulations\n(reglamentaria).\n\n\n8. The purpose of seizure (decomiso) is probative, that is, to preserve things in their initial state\nso that they can be assessed by the competent body for hearing violations of the Ley de Juegos, which\nis why it constitutes a measure of assurance and conservation of the goods and things that must be\nassessed by the tribunal analyzing the case.\n\n\n9. To that extent, it is not appropriate for the Municipality to destroy or discard gaming machines\nit has seized (decomisado). At most, confiscation (comiso) would proceed under the terms established\nin Article 7 of the Ley de Juegos.\n\n10.              The so-called \"special liquor licenses\" were established in consideration of the\nspecial hours under which they operated; however, the provisions that supported their existence\n–articles 27 and 32 of the Ley de Licores– were repealed by numeral 11 of the Ley sobre\nHorarios de Expendios de Bebidas Alcohólicas, No. 7633 of September 26, 1996, and article 2\nof Law 3791 of November 16, 1966.\n\n11.              By reason of the provisions in the first paragraph of article 12 of the Ley sobre la\nventa de Licores, and the interpretation thereof rendered by the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), it is the obligation of the licensee (patentado) to renew the license for the sale of liquor every two years. This renewal cannot be subject to the accreditation of requirements other than those already applicable to the exercise of the commercial activity, or others that may have been imposed by the legal system subsequent to the effective date of the license granted.\n\n12.              Regarding the tax to be paid by liquor licensees (patentados), this shall be the amount established in numerals 12 and 14 of the Ley sobre la venta de licores, which corresponds to a quarterly payment of three hundred colones in the provincial capitals, one hundred fifty colones in the cantonal capitals, and seventy-five colones in other towns, amounts that cannot be brought to present value by the Municipal Corporation. For new awardees, the amount of tax payable during the first two-year period shall be the same amount established by the Municipality for the auction. After those two years, the rates under article 12 shall apply.\n\n13.              Despite the low amounts established as the tax rate for the liquor license, the municipal corporation cannot vary them, much less attempt to establish a charge for license renewal different from the tax established in numeral 12 of the Ley de Licores.\n\nWithout further ado, I am sincerely,\n\nSandra Sánchez Hernández\nDeputy Attorney General (Procuradora Adjunta)\n\nSsh"
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