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  "id": "pgr-21249",
  "citation": "OJ-051-2019",
  "section": "pgr_opinions",
  "doc_type": "legal_opinion",
  "title_es": "Responsabilidad penal de personas jurídicas por delitos de corrupción",
  "title_en": "Criminal liability of legal persons for corruption offenses",
  "summary_es": "La Procuraduría General de la República emite una opinión jurídica no vinculante sobre el proyecto de ley 21.248, que propone establecer la responsabilidad penal de las personas jurídicas por cohechos domésticos, soborno transnacional y otros delitos de corrupción. La opinión analiza la constitucionalidad de esta figura a la luz de los principios de legalidad, tipicidad, proporcionalidad y razonabilidad, así como la interpretación evolutiva del concepto de 'persona' en el artículo 39 constitucional. Se concluye que es factible diseñar un sistema de responsabilidad penal subjetiva y autorresponsabilidad para las personas jurídicas, basado en la teoría de la culpabilidad ético-social, siempre que se respeten las garantías del debido proceso. Se justifica además la elección de la jurisdicción penal y la asignación de la investigación al Ministerio Público y al OIJ, destacando los modelos internacionales y el precedente del delito de agiotaje en Costa Rica.",
  "summary_en": "The Attorney General's Office issues a non-binding legal opinion on bill 21.248, which proposes establishing criminal liability of legal persons for domestic bribery, transnational bribery, and other corruption offenses. The opinion analyzes the constitutionality of this figure in light of the principles of legality, specificity, proportionality, and reasonableness, as well as the evolutive interpretation of the concept of 'person' in Article 39 of the Constitution. It concludes that it is feasible to design a system of subjective criminal liability and self-responsibility for legal persons, based on the theory of ethical-social culpability, provided that due process guarantees are respected. It also justifies the choice of criminal jurisdiction and the assignment of investigation to the Public Prosecutor's Office and the OIJ, highlighting international models and the precedent of the 'agiotaje' offense in Costa Rica.",
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  "date": "03/06/2019",
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  "es_concept_hints": [
    "persona jurídica",
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    "culpabilidad ético social",
    "interpretación evolutiva",
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    "Ministerio Público"
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  "keywords_es": [
    "responsabilidad penal personas jurídicas",
    "corrupción",
    "OCDE",
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    "soborno transnacional",
    "proyecto de ley 21248",
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  "keywords_en": [
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    "corruption",
    "OECD",
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  "excerpt_es": "Considera la Procuraduría, que el punto medular del tema, se relaciona con la incapacidad que el derecho penal individual tiene para atacar ese tipo de delitos, ya que los ilícitos de corrupción siempre se han considerado como delitos de cuello blanco. Lo anterior, genera la necesidad de aplicar la interpretación evolutiva. (...)\n\nEn nuestro criterio, el numeral 39 de la Constitución Política, tampoco limita la posibilidad de responsabilizar penalmente a otro tipo de personas distintas a las físicas, como lo son las de origen jurídico. (...) Lo anterior, no significa que exista una exclusión de responsabilidad de la persona física, sino que la responsabilidad es bifronte, de modo que es factible, como se indica en el proyecto, que tanto la persona física como la jurídica, puedan ser sujetos de responsabilidad penal. (...)\n\nCon base en lo anterior, se propone desarrollar un sistema paralelo de Derecho Penal (Teoría del Delito), para responsabilizar a las personas jurídicas, lo cual es respetuoso del derecho constitucional costarricense y no modifica la teoría del delito para personas físicas, pero adecúa el contenido de la culpabilidad para personas jurídicas.",
  "excerpt_en": "The Attorney General's Office considers that the core of the matter relates to the inability of individual criminal law to tackle such crimes, since corruption offenses have always been considered white-collar crimes. This generates the need to apply evolutive interpretation. (...)\n\nIn our view, Article 39 of the Political Constitution does not limit the possibility of holding other types of persons besides natural persons criminally liable, such as juridical persons. (...) This does not mean there is an exclusion of liability for natural persons, but rather that liability is two-sided, so it is feasible, as indicated in the bill, for both natural and legal persons to be subjects of criminal liability. (...)\n\nBased on the foregoing, it is proposed to develop a parallel system of Criminal Law (Theory of Crime) to hold legal persons liable, which is respectful of Costa Rican constitutional law and does not modify the theory of crime for natural persons, but adapts the content of culpability for legal persons.",
  "outcome": {
    "label_en": "Non-binding legal opinion",
    "label_es": "Opinión jurídica no vinculante",
    "summary_en": "It concludes that it is constitutionally viable to establish subjective criminal liability of legal persons for corruption offenses, through an evolutive interpretation of Article 39 and respecting due process guarantees.",
    "summary_es": "Se concluye que es constitucionalmente viable establecer la responsabilidad penal subjetiva de las personas jurídicas por delitos de corrupción, mediante una interpretación evolutiva del artículo 39 constitucional y respetando las garantías del debido proceso."
  },
  "pull_quotes": [
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      "context": "Considerandos previos",
      "quote_en": "The design of criminal policy is the legislator's competence. The Political Constitution itself, in its Article 39, assigns the legislator the exclusive competence to dictate criminal policy, that is, to determine which conducts are criminalized and with what quantum of punishment.",
      "quote_es": "El diseño de la política criminal es competencia del legislador. Es la propia Constitución Política en su artículo 39 la que le asigna al legislador la competencia exclusiva para dictar la política criminal, es decir de determinar que conductas se penalizan y con qué quantum de pena."
    },
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      "context": "Análisis de constitucionalidad",
      "quote_en": "In our view, Article 39 of the Political Constitution does not limit the possibility of holding other types of persons besides natural persons criminally liable, such as juridical persons.",
      "quote_es": "En nuestro criterio, el numeral 39 de la Constitución Política, tampoco limita la posibilidad de responsabilizar penalmente a otro tipo de personas distintas a las físicas, como lo son las de origen jurídico."
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  "cites": [
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      "id": "norm-53738",
      "citation": "Ley 8422",
      "title_en": "Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Office",
      "title_es": "Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública",
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      "date": "06/10/2004",
      "year": "2004"
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CONSIDERACIONES PREVIAS:\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n·                                Opinión Jurídica sin efectos vinculantes: \n\n\n\n\n \n\n\n\n Antes de referirnos al proyecto de ley sobre el cual se requiere nuestro criterio, debemos advertir\nque la labor consultiva de la Procuraduría General de la República está reservada para los órganos\ndel Estado en ejercicio de una función administrativa (artículo 4 de la Ley Orgánica institucional),\nrazón por la cual emitiremos en este caso, una opinión jurídica carente de efectos vinculantes, con\nla única intención de colaborar con la importante labor a su cargo. Además, y en razón de que en la\nnota de solicitud se nos requirió este criterio en el plazo de diez días hábiles a partir del\nrecibido de dicha nota, en virtud de lo que establece el artículo 157 del Reglamento Interior de la\nAsamblea Legislativa, no omito manifestar que ese numeral se refiere a las consultas que deben ser\nformuladas obligatoriamente a ciertas instituciones del Estado, por lo que ha sido criterio de esta\nProcuraduría que no resulta de aplicación en el presente asunto.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n ·                                Participación de la Procuraduría en el proceso de trabajo\ninterinstitucional:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Debemos señalar que no se procederá a efectuar un análisis del contenido del proyecto en los\ntérminos acostumbrados, debido al apoyo técnico que hemos brindado para la elaboración de la\niniciativa de ley en consulta como integrantes del grupo de trabajo interinstitucional que se\nencuentra colaborando en el proceso de adhesión a la Organización de Cooperación y Desarrollo\nEconómicos (OCDE), y en su lugar, nos permitiremos ofrecer una explicación sobre algunos aspectos de\nla propuesta legislativa que cobran especial relevancia.\n\n\n\n\n \n\n\n\n ·                                Acerca del diseño de la política criminal y los principios\nconstitucionales de proporcionalidad, razonabilidad e igualdad.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En primer término, debe indicarse que las regulaciones jurídicas referentes al tema responsabilidad\npenal de las personas jurídicas y sus respectivas sanciones penales, corresponden a un tema de\npolítica criminal, cuya competencia exclusiva corresponde al Poder Legislativo, por lo que el\nenfoque de la presente opinión jurídica abarcará aspectos relacionados con los principios\nconstitucionales de proporcionalidad, razonabilidad, igualdad, así como de legalidad y tipicidad\npenal; además, explicará aspectos de interpretación evolutiva.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En relación con el diseño de la política criminal, la Sala Constitucional mediante voto 2006-5977\nde las quince horas con dieciséis minutos del tres de mayo de dos mil seis, indicó:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “VII.- El diseño de la política criminal es competencia del legislador. Es la propia Constitución\nPolítica en su artículo 39 la que le asigna al legislador la competencia exclusiva para dictar la\npolítica criminal, es decir de determinar que conductas se penalizan y con qué quantum de pena,\ncuando señala que la creación de los delitos y las penas, está reservado a la ley, de modo que esta\nSala lo que puede controlar, es únicamente que ésta se dicte en armonía con el marco constitucional.\nSi la política criminal es particularmente buena o mala, es un tema que escapa - como se dijo-, de\nlas competencias constitucionalmente asignadas a este Tribunal.”. \n\n\n\n Asimismo, mediante resolución 13625-2012 de las catorce horas treinta minutos del veintiséis de\nsetiembre de dos mil doce, la citada Sala expresó:\n\n\n\n “En atención a lo previsto en el artículo 39 constitucional, compete a la Asamblea Legislativa\ndefinir cuáles conductas deben ser calificadas y sancionadas como delito. La definición de cuáles\nbienes jurídicos deben ser resguardados por el Derecho Penal, es una decisión de carácter político\ncriminal, que corresponde adoptar al legislador; no obstante, como ha advertido en diversas\noportunidades esta Sala, el ejercicio de dicha competencia encuentra limitaciones que derivan de los\nprincipios, derechos y garantías consagrados por el Derecho de la Constitución, dentro de los\ncuales, tienen un papel preponderante los principios constitucionales de ofensividad o lesividad y\nde proporcionalidad y de razonabilidad. Así, en la sentencia número 2012004790 de las 14:30 horas\ndel 18 de abril de 2012, se indicó: ³ («) el diseño de la política criminal es competencia del\nlegislador. Es la propia Constitución Política en su artículo 39 la que le asigna al legislador la\ncompetencia exclusiva para dictar la política criminal, es decir, determinar las conductas que deben\npenalizarse y el quantum de la pena, al disponer que la tipificación de conductas y la determinación\nde las penas está reservado a la ley. De modo que la jurisdicción constitucional lo que puede\ncontrolar es, únicamente, que la legislación y la política criminal del Estado se dicte en armonía\ncon el marco constitucional. Si la política criminal es particularmente buena o mala, es un tema que\nse encuentra fuera del ámbito de las competencias constitucionalmente asignadas a la Sala. Lo que sí\nestá dentro de las competencias de este Tribunal, es verificar la razonabilidad y la\nproporcionalidad de la política criminal expresada por medio de la tipificación y penalización de\nconductas específicas, para lo cual debe tomar en cuenta, al menos, los siguientes aspectos: la\nrelevancia del bien jurídico tutelado, el respeto al principio de legalidad y tipicidad penal, y la\nrazonabilidad y proporcionalidad de la pena con respecto al bien jurídico tutelado”. \n\n\n\n\n \n\n\n\n             En este particular, los principios constitucionales de razonabilidad y\nproporcionalidad, han sido estudiados de manera reiterada por la Sala Constitucional, y sobre ellos,\nha dicho:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “… III.- Sobre el principio de proporcionalidad o prohibición de exceso como parámetro de\nconstitucionalidad. En un Estado democrático de derecho, la utilización del derecho penal, por\nsuponer la mayor ingerencia –sic- en la libertad de la persona, debe limitarse a los casos en que no\nsea posible utilizar un medio menos lesivo. Según el principio de prohibición de exceso o\nproporcionalidad en sentido amplio, la libertad solo puede limitarse en aras de la tutela de las\npropias libertades o derechos de los demás ciudadanos y solo en la medida de lo estrictamente\nnecesario. Expresiones de este principio son los de adecuación, necesidad y proporcionalidad en\nsentido estricto. El principio de adecuación exige que el derecho penal, sea apto para la tutela del\nbien jurídico y que la medida adoptada sea también adecuada a la finalidad perseguida. Eso implica\nque solo es legítimo hacer uso del derecho penal, cuando la pena sea adecuada para la tutela del\nbien jurídico y cuando además se persiga algún tipo de finalidad, debiendo rechazarse las teorías\nabsolutas de la pena, donde no se persigue ningún fin, sino la sanción por la sanción misma. Según\nel principio de necesidad, la pena ha de ser la menor de las posibles sanciones que se puede\nimponer, y cuando la pena resulta innecesaria, es injusta.\n\n\n\n Donde sea posible sustituir la pena privativa de libertad por otras, debe hacerse. De ahí el\ncarácter subsidiario del derecho penal, que solo puede utilizarse cuando los demás medios resulten\ninsuficientes y solo cuando sea útil para la protección del bien jurídico. Y, el principio de\nproporcionalidad en sentido estricto, se refiere a la ponderación que debe darse entre la gravedad\nde la conducta, el objeto de tutela y la consecuencia jurídica. No deben preverse ni imponerse penas\no medidas que resulten desproporcionadas, en relación con la gravedad de la falta. (…). Ahora bien,\ntambién en la definición de las conductas punibles, en abstracto, el legislador debe realizar una\nvaloración de proporcionalidad entre el hecho y los montos mínimos y máximos de las penas, de manera\nque la gravedad de los hechos debe reflejarse en la magnitud de la sanción que se prevé. Por\nsupuesto, la individualización de la pena que se produce ya en sede jurisdiccional y no legislativa,\natiende a una serie de factores tanto subjetivos como objetivos que deben estimarse, que son de\nresorte exclusivo del juez quien entre un mínimo y un máximo de sanción otorgado por la ley, debe\nimponer la sanción que mejor se ajuste a las circunstancias particulares del hecho. Es por lo\nanterior que cualquier tipificación de una conducta, así como la pena que se pretenda imponer debe\nresponder no sólo a la existencia de una norma legal, sino también a parámetros de razonabilidad y\nproporcionalidad según el bien jurídico que se pretende tutelar.”  Lo anterior implica que si bien\nes el legislador quien tiene la competencia para diseñar los tipos penales que pretenden proteger\nlos diversos bienes jurídicos, esa tarea debe responder a los parámetros de razonabilidad y\nproporcionalidad y a los fines constitucionales de la pena…”. (Voto 2011-11697). En similar sentido,\nvotos 8298-2010 y 2004-2009. Destacado no es propio.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n·                                 Sobre los principios constitucionales en materia penal\n\n\n\n\n \n\n\n\n Es incuestionable, que todo Estado Democrático de Derecho debe forjar el desarrollo del derecho\npenal – en lo de interés -, como última ratio de intervención estatal, bajo una serie de lineamentos\no principios que permiten velar por una injerencia del Estado que sea garantía de respeto para los\nderechos fundamentales de toda persona y que no sean reflejo de actuaciones antojadizas o\narbitrarias.\n\n\n\n\n           \n\n\n\n Partiendo de la premisa de que las libertades no son irrestrictas y resultando altamente\nmenesteroso el establecimiento de regulaciones que permitan alcanzar un mejor grado de convivencia\nsocial, la creación y aplicación de normas penales vienen a contribuir de alguna manera, en el\nesfuerzo estatal de mejorar el orden social.\n\n\n\n\n \n\n\n\n La creación de leyes penales, debe estar gobernada bajo su adaptación a los principios\nconstitucionales de legalidad, tipicidad y seguridad jurídica, los cuales se encuentran íntimamente\nrelacionados. El contenido de estos principios, ha sido expuesto y mantenido por la Sala\nConstitucional desde hace dos décadas.  Así, mediante voto 16969-08, se retoma lo dicho mediante\nresolución 1990-01877: \n\n\n\n\n \n\n\n\n “Contenido de los principios de legalidad y tipicidad penal. El principio de legalidad es\nconsustancial al Estado de Derecho, tiene su origen histórico en la Revolución Francesa y su origen\nideológico en el pensamiento de la Ilustración. Vino a suponer el deseo de sustituir el gobierno\ncaprichoso de los hombres por la voluntad general, por la voluntad expresada a través de la norma,\nde la ley. La Constitución Política recepta dicho principio en el artículo 11 al señalar que: “Los\nfuncionarios públicos son simples depositarios de la autoridad. Están obligados a cumplir los\ndeberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella. Deben prestar\njuramento de observar y cumplir esta Constitución y las leyes...” Del principio de legalidad, surge\nla reserva de ley, prevista en el artículo 28 de la Constitución Política, según la cual, sólo\nmediante norma emitida por el Poder Legislativo pueden regularse determinadas materias, dentro de\nlas que se encuentra la limitación de derechos fundamentales. Particularmente, en el campo del\nderecho penal, el principio de legalidad está previsto en el artículo 39 de la Constitución\nPolítica, el cual señala: Artículo·39: “A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito o\nfalta, sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente,\nprevia oportunidad concedida al indiciado para ejercitar su defensa y mediante la necesaria\ndemostración de culpabilidad”. Tal regulación encuentra origen en el conocido aforismo latino de\nFeuerbach: “nullum crimen sine lege praevia, stricta et scripta; nulla poena sine lege; nemo\ndamnetur nisi per legale iudicium”. Diversos instrumentos internacionales también recogen ese\nprincipio (…). El principio de legalidad se erige entonces como una verdadera garantía del ciudadano\nfrente al poder punitivo del Estado, que cumple una doble función: la política, al expresar el\npredominio del Poder Legislativo sobre los otros poderes del Estado y que se traduce en una garantía\nde seguridad jurídica para el ciudadano, y la técnica, que es donde se puede enmarcar el principio\nde tipicidad penal, en el sentido de exigencia para el legislador de utilizar fórmulas taxativas,\nclaras y precisas al momento de creación de las figuras penales. El principio de legalidad penal\ndebe entenderse inmerso en todas las fases de creación y aplicación de los tipos penales: no hay\ndelito sin ley previa, escrita y estricta; no hay pena sin ley; la pena no puede ser impuesta sin en\nvirtud de un juicio justo y de acuerdo con lo previsto por la ley y la ejecución de la pena ha de\najustarse a lo previsto en la ley, por ello se habla de legalidad criminal, penal, procesal y de\nejecución. Se trata por tanto, de que el Estado actúe con total sometimiento al imperio de la ley y\ndentro de sus límites, pero también de que los ciudadanos conozcan en todo momento cuáles serán las\nconsecuencias de su conducta y el modo en que dichas consecuencias les van a ser aplicadas, con la\nabsoluta seguridad de que si la ley no las establece, nunca podrán afectarles.- El principio de\ntipicidad, por su parte, se conceptúa como un principio de naturaleza constitucional, integrante del\ndebido proceso, derivado a su vez del principio de legalidad penal e íntimamente relacionado con la\nseguridad jurídica, por cuanto, garantiza a las personas que no podrán ser perseguidas penalmente\npor una acción que no haya sido previamente definida como delito en forma clara y precisa, por una\nnorma de rango legal. Al respecto, ha señalado este Tribunal: “El artículo 39 de la Constitución\nPolítica recepta el principio de reserva del ley mediante el cual todos los actos gravosos para los\nciudadanos, provenientes de autoridades públicas, deben estar acordados en una ley formal. Dicho\nprincipio adquiere marcada importancia en materia penal, pues tratándose de delitos y penas, la ley\nes la única fuente creadora. En esta materia es de común aceptación el contenido del aforismo latino\n\"nullum crimen, nulla paena, sine praevia lege\". (…) “.  En igual sentido, voto 11623-08, Sala\nConstitucional.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Los principios constitucionales supra indicados, resultan elementales para valorar los aspectos más\nrelevantes del contenido de los artículos del proyecto de ley que serán indicados.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nII.        PROPÓSITO DE LA INICIATIVA DE LEY:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Tal y como se menciona en la Exposición de Motivos, el proyecto de ley sometido a consideración de\neste Despacho, pretende ajustar el ordenamiento jurídico costarricense a los requerimientos más\nactuales en materia de combate de la corrupción, que exige la incorporación de mecanismos que\npermitan perseguir y castigar de manera efectiva, proporcional y disuasoria los delitos de\ncorrupción cometidos por las personas jurídicas que afectan gravemente los intereses colectivos\nnacionales e internacionales al ser autoras de delitos de corrupción.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El compromiso de Costa Rica, de adecuar su legislación interna en el sentido indicado, deviene de\nlas obligaciones adquiridas a través de la suscripción de los principales tratados internacionales\nen materia anticorrupción, a saber, la Convención Interamericana contra la Corrupción, la Convención\nde Naciones Unidas contra la Corrupción, y más recientemente, la Convención para Combatir el Cohecho\nde Servidores Públicos Extranjeros en Transacciones Comerciales Internacionales de la OCDE, pero\nademás, de la necesidad de fortalecer continuamente el ordenamiento jurídico anticorrupción, de tal\nforma que se pueda contar con las herramientas más idóneas para el combate de este terrible flagelo.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El proyecto de ley 21.248 se enfoca principalmente en la introducción de un mecanismo jurídico que\ngarantice la persecución y la imposición de un castigo efectivo, proporcional y disuasorio a las\npersonas morales responsables (jurídicas) por la comisión de los delitos de corrupción, personas con\no sin fines de lucro y empresas públicas del Estado, así como instituciones autónomas que participan\nde relaciones comerciales internacionales (introducido en su segundo texto sustitutivo). El enfoque\nelegido fue el penal, ya que, en Costa Rica, ya se intentó responsabilizar a las personas jurídicas\nmediante la responsabilidad administrativa, a través del artículo 44 bis de la Ley contra la\nCorrupción y el Enriquecimiento Ilícito (Ley, 8422), la cual es inaplicable hasta la fecha. Mediante\nla opinión jurídica n° OJ-25-2018 de esta Procuraduría, se analizó el tema, y se señaló\nconcretamente lo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “El instrumento previsto actualmente para sancionar a las personas jurídicas vinculadas con actos\nde soborno, contemplado en el artículo 44 bis de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento\nIlícito en la Función Pública -incorporado mediante reforma del año 2008 y aún no aplicado-, no\nconstituye una garantía para ello. A simple vista es posible evidenciar, que el mecanismo vigente\npresenta importantes problemas en su diseño, en los órganos escogidos para ejercer las competencias,\nen el detalle de la regulación sobre las atribuciones de éstos y en la determinación del\nprocedimiento a seguir para la imposición de la eventual responsabilidad; situación que, sin duda\nalguna pone en riesgo su efectividad a la hora de aplicarlo a los casos concretos.\n\n\n\n El Grupo de Trabajo Anticohecho de la OCDE analizó, en el mes de junio del año recién pasado, la\nnormativa prevista en nuestro país para sancionar a las personas morales por su participación en\nsobornos, a la luz de lo dispuesto en la Convención para Combatir el Soborno Transnacional, y\ndeterminó que no cumple con los parámetros requeridos por ese instrumento internacional.\n\n\n\n La Organización de cita expresó, entre otras, las siguientes preocupaciones: a) los procedimientos\ncontra las personas físicas (responsabilidad penal) y las personas jurídicas (responsabilidad\nadministrativa) están a cargo de organismos diferentes, el Ministerio Público y el Ministerio de\nJusticia, respectivamente; b) el Ministerio de Justicia no parece ser un órgano idóneo para realizar\nlas investigaciones de actos de soborno transnacional, que se caracterizan por un alto nivel de\ncomplejidad en la mayoría de los casos, por no tener a su cargo otras funciones de investigación\nsimilares, ni contar con las atribuciones requeridas para efectuar debidamente las diligencias de\ninvestigación que comúnmente son necesarias en este tipo de asunto; c) el Ministerio de Justicia no\ntiene acceso a información protegida por el secreto bancario, tributario u otra información de\ncarácter confidencial; d) la participación del Ministerio de Justicia suscita preocupaciones en\ncuanto a las garantías de independencia, porque sus funcionarios no tienen las mismas condiciones en\nesta materia que los fiscales a cargo de la investigación penal, y la decisión final en manos de la\nfigura del Ministro de Justicia crea un riesgo de injerencia política en los casos que sean política\no económicamente sensibles; e) Costa Rica sólo puede solicitar y prestar asistencia judicial\nrecíproca mediante cartas rogatorias para efectos de los procedimientos de responsabilidad\nadministrativa previstos para las personas jurídicas, y no tiene acceso a la gama de asistencia\ndisponible en casos penales.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n La propuesta incorporada al proyecto de ley bajo análisis, pretende solventar las deficiencias del\nmecanismo actual, y también las que presentó el proyecto de ley 20.547 que no fructificó;\nexhibiéndose a través del presente proyecto de ley un procedimiento de responsabilidad penal\naplicable a las personas jurídicas, según el cual se regula el procedimiento para la investigación y\nestablecimiento de dicha responsabilidad, que brinde mayores garantías sobre la efectividad de las\ninvestigaciones y la imposición de las sanciones cuando correspondan, así como el respeto al debido\nproceso de la persona jurídica como imputada, pero sobre todo, que no genere la necesidad de crear\nórganos para investigación, juzgamiento y ejecución de las sanciones impuestas; ya que con el\nproceso penal actual, se tiene la institucionalidad necesaria para ello, la cual, ya investiga a las\npersonas físicas que cometen los delitos de corrupción indicados en el proyecto, pero además, ambas\ninvestigaciones se llevarían en un mismo proceso penal, lo que implicaría un aprovechamiento de los\nrecursos humanos que ya están destinados a la investigación, juzgamiento y sanción de las personas\nfísicas, en la investigación de las personas jurídicas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nIII. ALGUNAS CONSIDERACIONES ENTORNO AL PROYECTO DE LEY EN CONSULTA:\n\n\n\n\n           \n\n\n\n a)      El carácter penal de la responsabilidad propuesta para las personas jurídicas y la posición\nde la Sala Constitucional al respecto.\n\n\n\n\n \n\n\n\n La Convención para Combatir el Cohecho de Servidores Públicos Extranjeros en Transacciones\nComerciales Internacionales de la OCDE le pide a Costa Rica –como país miembro-, tomar las medidas\nque sean necesarias, de conformidad con sus principios jurídicos, para castigar a las personas\njurídicas por los actos de soborno en que se encuentren involucradas (artículo 2). En igual sentido\nlo señala la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (artículo 26) y la Convención\nInteramericana contra la Corrupción de la Organización de los Estados Americanos (artículo 8).\n\n\n\n\n \n\n\n\n Conoce esta Procuraduría, que tradicionalmente se ha determinado en la Dogmática Penal que las\npersonas jurídicas no pueden delinquir; posición basada en el principio de derecho romano Societas\ndelinquere non potest; partiendo de la Teoría de la Ficción, según la cual, la persona jurídica es\nuna ficción.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Tampoco desconocemos, que la Sala Constitucional ha señalado en varias sentencias, que el derecho\npenal es personalísimo, y en consecuencia, sólo puede dirigirse hacia personas físicas. En ese orden\nde ideas, no es posible obviar, que la posición estricta ha venido matizándose con el tiempo, como\nde seguido se denota:\n\n\n\n\n \n\n\n\n La Sala Constitucional mediante sentencia No. 2668-94 de las quince horas cuarenta y ocho minutos\ndel ocho de junio de 1994, respecto a la consulta preceptiva de constitucionalidad del proyecto de\nley de aprobación del \"Convenio de Basilea Sobre el Control de Movimientos Fronterizos de los\nDesechos Peligrosos y su Eliminación”, l989, señaló:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Por otra parte, el proyecto en consulta \"extiende\" la responsabilidad penal a quien ostente la\nrepresentación legal de una persona jurídica lo que obliga a hacer las siguientes precisiones. Las\npersonas jurídicas no delinquen. Sólo las personas físicas pueden ser sancionadas penalmente. Para\nque el representante legal de una determinada persona jurídica pueda ser sancionado penalmente debe\nexistir una: \"previa demostración de culpabilidad\". Si se interpreta que el representante de una\npersona jurídica es responsable penalmente por su sola condición de tal, se estaría creando una\nresponsabilidad objetiva en esta materia, lo que resulta contrario al principio de culpabilidad que\nconsagra nuestra Carta Política. Sobre la responsabilidad objetiva la Sala indicó en los votos\nnúmeros 550-90 de las diecisiete horas del quince de mayo de mil novecientos noventa y 2063-91 de\nlas 10:00 horas cinco minutos del once de octubre de mil novecientos noventa y uno, que resultan de\ninterés para evacuar esta consulta, que en el campo penal no es posible establecer la\nresponsabilidad objetiva.” (…) Resaltado no es del original.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Debe quedar claro que, en el caso del presente proyecto de ley, NO se responsabiliza al\nrepresentante legal en nombre de la persona jurídica -salvo que el representante legal haya\nincurrido en el delito directamente- por medio de una responsabilidad objetiva, sino que se sanciona\na la persona jurídica propiamente dicha; es decir, la responsabilidad es subjetiva, y el sujeto\nresponsable es la persona jurídica.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En sentencia de la Sala Constitucional n° 2006-14636 de las catorce horas y treinta siete minutos\ndel cuatro de octubre del dos mil seis, referente a la consulta legislativa preceptiva de\nconstitucionalidad de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, el Tribunal\nConstitucional expresó:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “La anterior disposición releva el vicio de inconstitucionalidad que en principio se podría\nimputar, al igual que en lo que atañe a lo que a lo que dispone el Convenio en materia de\nresponsabilidad de las personas jurídicas, tema controversial en la doctrina penal por el eventual\nroce con principios como el de la culpabilidad (…).”\n\n\n\n\n \n\n\n\n En ambas sentencias, se mantiene una línea uniforme por unanimidad, aunque carente de mayor\ndesarrollo explicativo, ya que únicamente se menciona que no se puede atribuir responsabilidad penal\na una persona jurídica, pero se deja de lado, que tiene capacidad de actuar y que la voluntad de la\npersona jurídica es independiente de los socios que la constituyeron y de quienes la administran;\ninclusive, que el patrimonio es de la persona jurídica, así como los eventuales beneficios que\npuedan lograrse.\n\n\n\n\n \n\n\n\n También conoce esta Procuraduría, que la Sala Constitucional, en la consulta legislativa preceptiva\nde constitucionalidad de la Aprobación del Canje de Notas entre el Gobierno de la República de Costa\nRica y la OCDE, emitió la resolución n° 2017-5171 del 5 de abril del 2017, donde la Sala\nConstitucional comienza a observar, por voto de minoría, la factibilidad constitucional de\nresponsabilizar penalmente a las personas jurídicas.  Así, por mayoría se indicó:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “(…) En ese sentido el Tribunal entiende que es claro que la responsabilidad penal en nuestro país\nes personal por lo cual no podrían establecerse sanciones penales contras las personas jurídicas\n(…)”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Como se evidencia, el voto de mayoría no elabora mayor argumento sobre el tema. Pero, en ese mismo\nvoto, el Magistrado Cruz Castro, discrepa del criterio de mayoría y afirma que no existe una\nlimitación constitucional insuperable que impida admitir la responsabilidad penal de las personas\njurídicas; con lo cual queda manifiesto, a nuestro entender, un entendimiento o interpretación\nevolutiva sobre este particular.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Actualmente, es propio de las relaciones modernas, la creación de personas jurídicas, quienes se\nconstituyen como figuras legales o personificaciones con capacidad de actuar, con obligaciones y\nderechos. Y es precisamente a través de tal capacidad de acción que pueden realizar comportamientos\njurídicamente relevantes, válidos, y eficaces.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nb)     Precedente de responsabilidad penal de personas jurídicas en Costa Rica\n\n\n\n\n \n\n\n\n En Costa Rica, desde el año 1994, existe responsabilidad penal de las personas jurídicas, en el\nartículo 245 del Código Penal, que tipifica el delito de agiotaje; el cual establece:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “Será reprimido con prisión de seis meses a tres años o con treinta a cien días multa, la persona\nque con el propósito de obtener un lucro inmoderado para sí o para un tercero, tratare de hacer\nalzar o bajar el precio de mercaderías, valores o tarifas mediante negociaciones fingidas, noticias\nfalsas, acaparamiento, destrucción de productos o mediante convenios con otros productores,\ntenedores o empresarios La pena se elevará en un tercio si se lograre la alteración de los precios,\ny en el doble, si en el caso se tratare de artículos alimenticios de primera necesidad, se logre o\nno la alteración de sus precios. A la persona jurídica responsable, de cualquiera de los delitos\ncomprendidos en la presente sección, se le impondrá una medida de seguridad consistente en la\nclausura del establecimiento, por un término de cinco a treinta días. El intermediario en dichos\ndelitos será considerado como cómplice.” Destacado es nuestro.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Este delito nunca ha sido cuestionado de inconstitucional, y desde larga data está vigente en el\nordenamiento jurídico.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nc)      Necesaria interpretación evolutiva de la normativa constitucional\n\n\n\n\n \n\n\n\n Considera la Procuraduría, que el punto medular del tema, se relaciona con la incapacidad que el\nderecho penal individual tiene para atacar ese tipo de delitos, ya que los ilícitos de corrupción\nsiempre se han considerado como delitos de cuello blanco. Lo anterior, genera la necesidad de\naplicar la interpretación evolutiva. La Corte Interamericana sobre Derechos Humanos, ha manifestado\nque la Convención Americana de Derechos Humanos debe interpretarse de manera evolutiva, lo cual\nimplica entender la norma de conformidad con el momento histórico en el que deba aplicarse,\nentendiendo que los instrumentos internacionales tienen vida, por lo cual su interpretación y\naplicación debe acompañarse de “la evolución de los tiempos y las condiciones de vida actuales (…),\nTal interpretación evolutiva es consecuente con las reglas generales de interpretación consagradas\nen el artículo 29 de la Convención Americana, así como las establecidas por la Convención de Viena\nsobre el Derecho de los Tratados”[1].\n\n\n\n\n \n\n\n\n Precisamente, sobre la base de esta interpretación evolutiva, es que puede acoplarse, mediante la\naceptación de una postura dogmática acoplada a nuestra realidad histórica, la factibilidad de\nresponsabilizar penalmente a las personas jurídicas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Así planteado, en criterio de quien suscribe, los derechos y garantías individuales,\ntradicionalmente se han entendido como derechos y garantías de las personas físicas. Inclusive, de\nun análisis más detallado, se extrae que los artículos que establecen las reglas específicas en el\ncaso de responsabilidad penal son:\n\n\n\n “ARTÍCULO 34.- A ninguna ley se le dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna, o de sus\nderechos patrimoniales adquiridos o de situaciones jurídicas consolidadas.\n\n\n\n ARTÍCULO 35.- Nadie puede ser juzgado por comisión, tribunal o juez especialmente nombrado para el\ncaso, sino exclusivamente por los tribunales establecidos de acuerdo con esta Constitución,\n\n\n\n ARTÍCULO 36.- En materia penal nadie está obligado a declarar contra sí mismo ni contra su cónyuge,\nascendientes, descendientes o parientes colaterales hasta el tercer grado inclusive de\nconsanguinidad o afinidad.\n\n\n\n ARTICULO 37.- Nadie podrá ser detenido sin un indicio comprobado de haber cometido delito, y sin\nmandato escrito de juez o autoridad encargada del orden público, excepto cuando se tratare de reo\nprófugo o delincuente in fraganti; pero en todo caso deberá ser puesto a disposición de juez\ncompetente dentro del término perentorio de veinticuatro horas.\n\n\n\n  ARTICULO 39.- A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito o falta, sancionados por\nley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente, previa oportunidad\nconcedida al indiciado para ejercitar su defensa y mediante la necesaria demostración de\nculpabilidad. No constituyen violación a este artículo o a los dos anteriores, al apremio corporal\nen materia civil o de trabajo o las detenciones que pudieren decretarse en las insolvencias,\nquiebras o concursos de acreedores.\n\n\n\n ARTICULO 40.- Nadie será sometido a tratamientos crueles o degradantes, ni a penas perpetuas, ni a\nla pena de confiscación. Toda declaración obtenida por medio de violencia será nula.\n\n\n\n ARTICULO 41.- Ocurriendo a las leyes, todos han de encontrar reparación para las injurias o daños\nque hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. Debe hacérseles justicia pronta,\ncumplida, sin denegación y en estricta conformidad con las leyes.\n\n\n\n ARTICULO 42.- Un mismo juez no puede serlo en diversas instancias para la decisión de un mismo\npunto. Nadie podrá ser juzgado más de una vez por el mismo hecho punible. Se prohíbe reabrir causas\npenales fenecidas y juicios fallados con autoridad de cosa juzgada, salvo cuando proceda el recurso\nde revisión.\n\n\n\n ARTICULO 44.- Para que la incomunicación de una persona pueda exceder de cuarenta y ocho horas, se\nrequiere orden judicial; solo podrá extenderse hasta por diez días consecutivos y en ningún caso\nimpedirá que se ejerza la inspección judicial.”\n\n\n\n Como se observa de los artículos constitucionales, la referencia en los artículos lo es al término\n“persona”, lo que puede interpretarse evolutivamente, involucrando tanto a persona física como\njurídica. Es claro que el artículo 37 de la carta magna, entratándose de los supuestos\nconstitucionales de detención, no es aplicable a una persona jurídica, sin embargo, ello no quiere\ndecir que, por esa razón, la responsabilidad penal no es posible.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En nuestro criterio, el numeral 39 de la Constitución Política, tampoco limita la posibilidad de\nresponsabilizar penalmente a otro tipo de personas distintas a las físicas, como lo son las de\norigen jurídico.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El delito, es una acción, típica, antijurídica y culpable. En este particular, debe indicarse que\nla persona jurídica tiene capacidad de actuar en nombre propio, es decir, puede ejercer una\nmanifestación de voluntad, un comportamiento que se expresa en el mundo externo, y con tal\ncomportamiento puede cometer un delito, sea de mera actividad o de resultado.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En torno a la culpabilidad, estimamos factible afirmar que la persona jurídica mediante la\nconcreción de un comportamiento externo y voluntario –acción-, define su voluntad la cual puede\ndireccionar conscientemente, es decir con la intensión de hacerlo, hacia la comisión de un delito,\nnormalmente mediante una actuación dolosa (esto por cuanto la persona jurídica tiene capacidad\njurídica). Por ejemplo, si de la prueba evacuada en un juicio, se determina que el dinero que se\nentregó a un funcionario público provino del patrimonio de la persona jurídica y con ello logró la\nadjudicación de una licitación, es claro el dolo de tal personificación dirigido a obtener mediante\nla comisión de un delito, la licitación respetiva.\n\n\n\n\n \n\n\n\n La persona jurídica realiza sus actos sobre la base de su capacidad de actuar, desde la cual puede\nobtener una serie de efectos jurídicos -como el otorgamiento de una concesión derivado de un acto de\nsoborno-; la acción es propia de la capacidad legal de actuación que tiene la persona jurídica.    \n\n\n\n\n \n\n\n\n Lo anterior, no significa que exista una exclusión de responsabilidad de la persona física, sino\nque la responsabilidad es bifronte, de modo que es factible, como se indica en el proyecto, que\ntanto la persona física como la jurídica, puedan ser sujetos de responsabilidad penal. El hecho de\nque no se pueda individualizar a una persona física como coautora del delito, no es óbice para\nresponsabilizar a la persona jurídica; claro está atendiendo a las pruebas existentes.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Por ello, se estima que las personas jurídicas sí poseen capacidad de acción, tienen capacidad de\nculpabilidad y capacidad de sufrir penas. En ese sentido, sin embargo, es menester volver a señalar\nque, ya desde el año 1994, con la creación del delito de Agiotaje, mediante la promulgación de la\nLey de Promoción y Defensa del Consumidor, se creó la responsabilidad penal de una persona jurídica,\nla cual no se declaró inconstitucional cuando se revisó el proyecto de ley, mediante consulta\nfacultativa de la Asamblea Legislativa.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Otro ejemplo, que permite ver la apertura de la Sala Constitucional, en cuanto a interpretación\nevolutiva, lo es el voto 2010-09966 de las quince horas y treinta y ocho minutos del 09 de junio de\n2010, en la que el Tribunal constitucional rechazó la acción de inconstitucionalidad que se planteó\ncontra los artículos 100 y 130 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, y en la que la Sala\nconsideró, la evolución, en el tema de responsabilidad civil ocasionada por daño ambiental, en donde\npasó de una responsabilidad por culpa a una por riesgo, indicando lo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “En el Derecho Ambiental se ha dado un planteamiento distinto a la responsabilidad, de tal suerte\nque se ha evolucionado de un sistema de responsabilidad por culpa a uno de responsabilidad por\nriesgo, lo que significa una mayor cobertura, pues dicha responsabilidad surgiría aún cuando no\nmedie culpa del transgresor, si la actividad desempeñada se estima riesgosa y, asume ese riesgo, con\nuna posible consecuencia dañosa para el ambiente. Se trata de un nuevo concepto de responsabilidad,\ndonde lo que priva es el criterio objetivo sobre el subjetivo, puesto que para su surgimiento, es\nirrelevante si se actuó o no con culpa; basta con que el daño haya sido efectivamente ocasionado,\npara que de inmediato surja la consecuente responsabilidad. En muchas ocasiones no es posible\ndeterminar, ni al culpable, ni la norma legal infringida, pues en la mayoría de los casos el daño es\nproducto de una omisión, pero ciertamente perjudica, lo que necesariamente debe ser objeto de\nindemnización. Es en ese contexto que debe entenderse el contenido del artículo 101 de la Ley\nOrgánica del Ambiente y el de la norma que ahora se cuestiona, el numeral 126 de la Ley de\nConservación de la Vida Silvestre, que establece un régimen de responsabilidad para las personas\njurídicas que hayan participado en la comisión de los actos ilícitos comprendidos en esa Ley,\nindicando que serán solidariamente responsables por los daños y perjuicios ocasionados a la vida\nsilvestre y al ambiente, con la consecuente obligación de repararlos en forma integral, contemplando\nademás la responsabilidad solidaria de las personas físicas o jurídicas que integren un mismo grupo\nde interés económico con la persona jurídica infractora. El principal argumento del accionante es\nque la norma viola el principio de inocencia; sin embargo, tal principio no resulta infringido pues\nla disposición cuestionada no se refiere a la responsabilidad penal. Así expresamente lo indica al\nseñalar que la responsabilidad solidaria por los daños y perjuicios ocasionados a la vida silvestre\ny al ambiente en general le cabe a las personas jurídicas que hayan participado en la comisión de\nactos ilícitos comprendidos en la Ley de Conservación de Vida Silvestre “independientemente de la\nresponsabilidad personal, civil o penal que pueda caber sobre los socios, personeros o\nrepresentantes”, de manera que en cuanto a este extremo tampoco lleva razón el accionante en sus\nalegatos. (…) En el derecho ambiental, al igual que en las otras ramas del Derecho, esta situación\nha exigido en muchas ocasiones, el replanteamiento de algunos institutos jurídicos, el surgimiento\nde nuevas figuras, para poder regular las situaciones novedosas; y, también en otros casos, la\nadaptación de los conceptos jurídicos existentes al avance y desarrollo de las relaciones,\nprincipalmente sociales y económicas. Tanto la doctrina como la jurisprudencia han venido dando\nrelevancia a la figura de la unidad económica como una forma de evitar fraudes por parte de estas\nempresas en perjuicio de derechos de terceros, incluido el derecho a la la protección el medio\nambiente. Actualmente no tiene tanta importancia cuál persona jurídica aparece formalmente como\ncausante de un daño ambiental o cuál persona jurídica es la infractora, sino la determinación de un\ninterés económico común que une a las empresas y que se concreta en la existencia de un fondo\neconómico con capacidad suficiente para atender en forma solidaria los reclamos formulados por los\ndaños civiles y/o ambientales causados. El grupo de interés económico se caracteriza por los\nintereses en común de varias empresas que, desde el punto de vista formal, aparecen como sociedades\ndistintas. La doctrina española define al grupo de empresas como “…el conjunto de empresas\naparentemente autónomas pero sometidas a una dirección económica única” (Champaud (1962), p. 195 y\nA. Plá Rodríguez (1981), p.187, citados por Edurne Terradillos Ormaetxea: Los grupos de Empresas\nante la Jurisprudencia Social Española, Tirant lo Blanch, Colección Laboral, Valencia, España, 2000,\np. 17). En este tema, lo que priva es el principio de la primacía de la realidad y es suficiente con\nque se pruebe la existencia de una comunidad económica, un grupo de personas jurídicas que operen\nconjuntamente, para que pueda responsabilizarse, a todos, por los daños civiles y /o ambientales. En\nestas situaciones, debe irse más allá de las apariencias societarias formales, para llegar a la\nrealidad y no hacer nugatoria la responsabilidad solidaria que se tiene por el daño causado. Lo\nanterior es así, en aplicación del principio, \"quien contamina paga\", que informa la materia\nambiental. La Constitución Política establece que el Estado debe garantizar, defender y preservar\nese derecho. Prima facie garantizar es asegurar y proteger el derecho contra algún riesgo o\nnecesidad, defender es vedar, prohibir e impedir toda actividad que atente contra el derecho, y\npreservar es una acción dirigida a poner a cubierto anticipadamente el derecho de posibles peligros\na efectos de hacerlo perdurar para futuras generaciones. La Sala admite la posibilidad de sancionar\ncivilmente a aquellos sujetos de derecho nacional e internacional que materialmente no forman parte\ndel sujeto garante y que actúan ocultamente utilizando personas físicas o jurídicas que operan bajo\nsu mando; es con fundamento en el Principio Jurídico del Levantamiento del Velo Corporativo y con\nlas figuras doctrinarias del Grupo Económico Empresarial y Holding Financiero, que ahora es posible\nresponsabilizar en sede judicial a aquellas personas jurídicas y físicas que ocultan la realidad de\nlos negocios bajo otras personas relacionadas directa o indirectamente con ellas. Esta modalidad se\nacomoda en la tesis del abuso de la personalidad jurídica, que consiste en el abuso de la inmunidad\nde responsabilidad que la ley otorga a socios o propietarios ocultos del patrimonio social, para\ncometer actos lícitos o ilícitos por medio de la sociedad que controlan; escudo o impunidad que se\nmaterializa cuando la persona es utilizada en forma dolosa para lograr una irresponsabilidad\neconómica y penal, mediante el fraude y el ocultamiento de la realidad. Bajo estos elementos,\nel levantamiento del velo social surge con la utilización del régimen social para aprovechar las\nventajas o privilegios de la limitación de su responsabilidad, bajo modalidades de fraude,\nocultamiento y mala fe.\n\n\n\n Con fundamento en el Principio de la Realidad y el Levantamiento de Velo Corporativo, resulta\nprocedente la legislación que regula la responsabilidad civil solidaria de aquellas personas\njurídicas que participan en la actividad que genera el daño ambiental, así como de las personas\nfísicas y jurídicas que participan de un mismo grupo de interés económico con esa persona jurídica\nrelacionada con el hecho dañino.” Destacado no es del original.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nLa cita jurisprudencial, retrata dos temas relevantes:\n\n\n\n 1.      El derecho debe evolucionar, inclusive se deben replantear algunos institutos jurídicos, e\ninclusive es necesario que se dé un surgimiento de nuevas figuras, para poder regular las\nsituaciones novedosas; y, también en otros casos, la adaptación de los conceptos jurídicos\nexistentes al avance y desarrollo de las relaciones, principalmente sociales y económicas.\n\n\n\n 2.      En el caso del proyecto consultado, es claro que el tema de responsabilidad penal de\npersonas jurídicas rompe paradigmas, pero, impone la obligación de regular una situación que ya\ndesde el año 2010 la Sala Constitucional advierte, con relación al abuso de la inmunidad de\nresponsabilidad que la ley otorga a socios o propietarios ocultos del patrimonio social, para\ncometer actos lícitos o ilícitos por medio de la sociedad que controlan; escudo o impunidad que se\nmaterializa cuando la persona es utilizada en forma dolosa para lograr una irresponsabilidad\neconómica y penal, mediante el fraude y el ocultamiento de la realidad.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Es menester señalar, que no es que las personas jurídicas realizan una actuación, pero que desde el\npunto de vista de la teoría del delito no tienen capacidad de culpabilidad; es que esa culpabilidad,\ndesde el punto de vista de dogmática penal, se construye diferente a la de la persona física.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nd)     Modelos de responsabilidad Penal de personas jurídicas:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Doctrinariamente, en virtud de la existencia de distintos modelos de responsabilidad penal de\npersonas jurídicas, Pablo Gómez Sierra[2], los ha unificado en sus Tesis Doctoral, como se indica:\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n·         Modelos de responsabilidad penal de las personas jurídicas sin culpabilidad:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Que se fundamentan en la peligrosidad de la persona jurídica, y rechazan que la persona jurídica\npueda tener culpabilidad propia, ya que al principio y al final, toda referencia a su acción y\nculpabilidad es referencia a la acción o culpabilidad de sus miembros o representantes. Entre los\njuristas que apuntaban hacia ella, están el aleman Bernd Shünemann, los españoles Miguel Bajo\nFernández, Jesús María Silva Sánchez, Mir Puig y Feijóo Sánchez (antes del año 2010).\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n·         Modelo de la Responsabilidad Vicarial o por atribución:\n\n\n\n\n \n\n\n\n La cual se funda en la atribución de responsabilidad por el hecho de un tercero, es decir, se funda\nen responsabilidad objetiva. Entre las diferentes teorías están las siguientes:\n\n\n\n\n \n\n\n\n b.1. La identification theory o respondant agent: de tradición anglosajona, que existe en Estados\nUnidos desde el siglo XIX, según la cual “existen ciertos trabajadores o empleados de la empresa que\npueden considerarse la mente y la voluntad directriz de la empresa, el verdadero ego y centro de la\npersonalidad de la empresa” (pág. 150). El modelo “de imputación mediante el cual se atribuyen a la\ncorporación el actus reus y la mens rea de su agente” (pág. 151); es decir, que las empresas\nresponden por la conducta de sus empleados. Y la Teoría del Superior que responde.\n\n\n\n\n \n\n\n\n b.2. Relajamiento de la Identity Theory o respondat superior: por críticas al primero, se\nflexibiliza, ya que dejaba de lado los esfuerzos diligentes de las personas jurídicas para cumplir\ncon el Derecho. Además, se evidencia a partir de las directrices dictadas para imponer sentencias a\norganizaciones en 1962.  La doctrina, desarrolló diferentes tipos de culpabilidad empresarial\ngenuina y directa: \n\n\n\n\n \n\n\n\n b.2.1. culpabilidad empresarial proactiva: culpabilidad se demuestra cuando las políticas,\nprocedimientos y prácticas de la empresa fueron insuficientes para garantizar el comportamiento\nadecuado a la ley de sus miembros o la promoción del delito.\n\n\n\n\n \n\n\n\n b.2.2 culpabilidad empresarial reactiva: se mide el comportamiento posterior a la comisión de la\ninfracción, partiendo de la colaboración de la misma para denunciar lo sucedido.\n\n\n\n\n \n\n\n\n b.2.3 Ethos empresarial: si las políticas, misión, valores, es lo que realmente se premia en la\norganización es la infracción de la ley, entonces es evidente su culpabilidad.\n\n\n\n\n \n\n\n\n b.2.4 Políticas empresariales: sostiene que la acción y la intención corporativa pueden localizarse\nen opciones e intenciones que se comunican a los otros miembros, a través de políticas\nempresariales. La acción obedece a la acción ilegal, y la mens rea al estado mental corporativo, que\npuede ser intención, conocimiento, imprudencia y negligencia.\n\n\n\n\n \n\n\n\n b.3. El caso francés: a partir de 1994, se empieza la criminalización de las personas jurídicas,\ncon el Código Penal nuevo. Responsabiliza a las personas jurídicas con personalidad jurídica\nreconocida, de derecho privado; excluye a las de facto y las de derecho público. Sigue la teoría de\nresponsabilidad indirecta o por atribución ya mencionada, y la teoría del órgano, según la cual,\nsólo quienes tienen suficiente poder de decisión o representación comprometen a la persona jurídica.\nEl dolo y la culpa de la persona física se le atribuyen a la persona jurídica.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n ·         Modelo del hecho de referencia o hecho de conexión sin culpabilidad propia de la persona\njurídica:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Se cimienta en que la persona jurídica es responsable, cuando hay un hecho de conexión, que se da\nen los hechos o actos de alguna persona física que sea órgano o representante de la persona\njurídica, actuando en el seno de la empresa, en beneficio o provecho de la persona jurídica, o\nmediante cualquier persona empleada que actúe por ausencia de control de algún directivo u órgano.\nSe mencionan varias teorías que la recogen:\n\n\n\n\n \n\n\n\n c.1. El caso alemán: Alemania no tiene una responsabilidad penal de personas jurídicas, es\nadministrativa. Sin embargo, de autores alemanes han surgido las teorías de responsabilidad que se\nutilizan para establecer la responsabilidad penal, entre ellos Jackobs, Tiedemann, Dannecker, Heine.\n\n\n\n\n \n\n\n\n c.2. El caso holandés: Holanda sí tiene responsabilidad penal de personas jurídicas desde 1870,\npero en la práctica se ve desde 1951, es por atribución o por el hecho de otro, que es la persona\nfísica relacionada con la organización empresarial, pero no responde a la teoría del órgano, sino\nque cualquier subalterno podría desatar su responsabilidad, siempre y cuando actúe en su contexto y\nbeneficio económico y la persona jurídica lo acepte. Se le imputa el dolo y culpa de la persona\nfísica, pero ella también tiene una intención o culpa independiente.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n·         Modelos por hecho de conexión y culpabilidad propia de la persona jurídica:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Según la cual, la persona responde por hechos de personas físicas, pero con culpabilidad propia; se\nenlistan las siguientes teorías:\n\n\n\n\n \n\n\n\n d.1. Culpabilidad por defecto de organización:  desarrollada por el Profesor Karl Tiedemann, según\nla cual, desarrolla categorías de acción y culpabilidad propias de la persona jurídica. Con relación\na la acción, señala que “en suma: si hay algún tipo penal que prohíba una conducta, no a un sujeto\nfísico, sino a una persona moral, entonces ello será suficiente para darle capacidad de acción, y es\nirrelevante que las físicas que la conforman sean quienes realicen en el mundo factual de los\nhechos, ya que el Derecho son solamente normas de atribución (autoría) lo que determina ese aspecto”\n(pág. 178)\n\n\n\n\n \n\n\n\n d.2. El caso italiano: inicialmente se rechazaba la posibilidad de que existiera responsabilidad\npenal de las personas jurídicas, de hecho, en el año 1981, acogió el modelo alemán de sanción\nadministrativa. Sin embargo, para el año 2001, crea una responsabilidad híbrida, cuasipenal, de\nnaturaleza administrativa, en la que rige la “responsabilidad administrativa del ente”. Ya para el\naño 2010, mediante ley n° 146 del 16 de marzo de 2006, incorporó delitos societarios. Y básicamente,\nel modelo vigente actualmente, plantea que la persona jurídica responde por los hechos cometidos por\nquien la representa/administra y en su nombre, ventaja o interés; pero también por los delitos de\npersonas sometidas a la vigilancia o dirección de quien las representa y administra, sin embargo,\ncontinúa siendo un modelo híbrido, porque las sanciones son llamadas administrativas; teniendo la\nsanción pecuniaria como principal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n·         Modelos de injusto y culpabilidad propios de la persona jurídica\n\n\n\n\n \n\n\n\n Se basan en teorías que construyen un modelo de responsabilidad penal propio para personas\njurídicas, desarrollando los criterios de injusto y culpabilidad específicos para la persona\njurídica; se analizan los siguientes modelos:\n\n\n\n\n \n\n\n\n e.1. Culpabilidad ético social: Teoría de la Culpabilidad Ético Social del Dr. Gerhard Dannecker,\nCatedrático de la Universidad de Bayreuth en Alemania, según la cual, los concepto de Derecho Penal\nde la persona individual, deben ser similares a los de la persona jurídica; parte de que las\nempresas y organizaciones empresariales son personas reales, que pueden generar acciones reales y\nculpables; y por ello ser sujetos del derecho penal, además que persiguen fines propios, y tienen\npatrimonios y decisiones propias, por ende, son capaces de motivación. Se enmarca en que la empresa\ntiene un deber originario en el marco de su actividad empresarial de no lesionar ningún bien\njurídico. Establece que la responsabilidad se enmarca en el hecho antijurídico cometido por personas\nque trabajan para la empresa, y/o por deficiencia del sistema.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Desarrolla el concepto de la culpabilidad empresarial, proponiendo que “deriva de su\nresponsabilidad para sus prestaciones colectivas defectuosas que son debidas a carencias en la\nestructura organizativa o en la ética empresarial… y consiste en no haber creado las condiciones\nnecesarias para la realización del injusto” (pág. 193). Indica que el reproche a la empresa no puede\nplantearse en términos biosicológicos; sino que, dada la ética de las corporaciones, ese reproche es\nexclusivamente social, por incorrección, ya que como asociación que aspira racionalmente a alcanzar\nun fin determinado, puede someter sus fines a exigencias éticas y organizarse conforme a las mismas;\ncuando no se cumple con esa responsabilidad y obligaciones, el comportamiento del grupo, puede\ndesaprobarse ético socialmente, y puede expresarse mediante una pena configurada exclusivamente\ndesde el punto de vista ético social. De modo que, si el legislador decide sancionar personas\njurídicas, se configura una sanción carente de reproche ético individual, sino que es ético social.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Lo anterior, posibilita entonces encontrar en la pena, una función de restablecimiento de la paz\njurídica dañada y aseguramiento de su futuro; por lo que tendría efectos de prevención general, ya\nque se asemeja a los fines ejercidos frente a personas físicas a través de la imposición de una pena\nde multa.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Señala que el fundamento de la responsabilidad de las personas jurídicas, radica en la omisión de\npremisas necesarias para un comportamiento conforme a la norma, lo cual se debe considerar en la\nimputación del injusto y la culpabilidad.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nParte de que los principios de imputación son:\n\n\n\nLesión punible imputable a la empresa; a través del principio de causalidad, desatada por cualquier\npersona dentro de la empresa sin importar su posición; pero actuando dentro de su competencia. Y la\nlesión al bien jurídico se determina, si se ha producido en el marco de la organización y del\nreparto de deberes o bien respecto de la garantía de una filosofía empresarial debida, a partir de\nuna eventual posición de garante para el impedimento de la lesión del bien jurídico y de los deberes\nde vigilancia e inspección que le competen. Antijuridicidad: que se determina a través de la\nconexión con el hecho concreto, y que la lesión del bien jurídico fue posible por una deficiente\nestructura organizativa o de filosofía de la empresa no correspondiente a requisitos ético sociales,\npor lo que siempre debe haber un hecho de conexión. Dolo e imprudencia: que se refieren al\nconocimiento de la posibilidad de defecto en la organización interna (dolo) o la posibilidad de\nconocer que era evitable por parte de una persona miembro de la empresa. Delito o sanción\nadministrativa: se indica que si se da una infracción puede ser delito castigado por el Derecho\nPenal, o infracción administrativa.\n\n \n\n\n\n Finalmente reconoce que la responsabilidad de la empresa y del individual pueden coexistir, ya que\nla obligación original de cada uno es diferente.\n\n\n\n\n \n\n\n\n e.2. Culpabilidad por la conducción inadecuada de la empresa: según el autor Günter Heine, quien en\nsentido similar a Dannecker, establece un sistema separado o paralelo a de las personas físicas; y\nmantiene que la culpabilidad de la persona jurídica se debe conceptualizar como culpabilidad por la\nconducción de la empresa. Pero reconoce la posibilidad de la imputación objetiva al resulta como el\naspecto de la culpabilidad dependen del giro de la empresa. Indica que la empresa debería ser\nconsiderada garante de control, con deberes de evitar los peligros mediante administración de\nriesgos; también que una condición suficiente, materializa el peligro típico de la empresa, lo cual\nsería condición objetiva de punibilidad (teoría del aumento del riesgo propio de las\norganizaciones); y la autoría la entendería como dominio funcional sistemático de la organización.\nFinalmente señala que es más fácil imputar a la empresa el dolo, que a la persona física; y que se\nfija con parámetros de carácter social. Con relación a la culpabilidad por la conducción de la\nempresa, señala que ello obliga al juez a justificar que ha considerado la individualidad d la\nempresa.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n e.3. Culpabilidad constructiva: El español Gómez-Jara, propone un nuevo modelo de responsabilidad\npenal para personas jurídicas, que resume los dos anteriores, y trata de explicar las consecuencias\nde la teoría de la prevención general positiva y del constructivismo; señalando que la culpabilidad\nempresarial individual se puede fundar en “sistemas sociales autopoiéticos”, ya que el sistema\norganizativo de las personas jurídicas, está compuesto por decisiones, por lo que su autopoiesis\nconsiste en la reproducción continua de decisiones, lo cual denomina “conocimiento organizativo” y\nde aprendizaje organizativo, por lo que adquiere la autonomía  necesaria para auto administrarse, lo\nque implica que emerge el verdadero actor corporativo. Parte de un modelo de autorresponsabilidad de\nlas personas jurídicas, no de responsabilidad vicarial o por atribución; por lo que las personas\njurídicas responden por actos propios, y la culpabilidad de la persona jurídica permite el\nrestablecimiento completo de la vigencia de la norma. Le añade a su tesis, la tesis norteamericana\nde la ciudadanía empresarial (ciudadano fiel al derecho); señalando que la persona jurídica tiene\ncapacidad de auto organización, auto conducción y autodeterminación. La imputabilidad empresarial,\nla ve como la capacidad de culpabilidad, y está fundada en la conciencia y comunicación. Establece\nrespecto a la culpabilidad, que está fundada en 3 elementos:\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n1. Fidelidad al derecho: basada en la libertad y la autorregulación empresarial.\n\n\n\n 2. Sinalagma básico del derecho penal: libertad de auto organización empresarial versus la\nresponsabilidad por consecuencias; lo cual legitima la responsabilidad y la imposición de sanciones.\n\n\n\n 3. Capacidad de poder cuestionar la vigencia de las normas.  Es la posibilidad de participar en la\nproducción de común sentido, debatiendo.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Dice que la pena en la organización empresarial y su fin es la prevención general positiva\n(retribución comunicativa), para contribuir al restablecimiento comunicativo de la norma y la\nfidelidad al derecho.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nSu propuesta de teoría del delito para personas jurídicas es:\n\n\n\nHecho o acción: configuración de un ámbito empresarial – organizativo determinado.\nInjusto: organización empresarial (defectuoso o inexistente)\nDolo: conocimiento organizativo de riesgo empresarial.\nCulpabilidad: cultura empresarial de incumplimiento al Derecho.\n\n \n\n\n\n e.4. El Manslauther act inglés de 2007: El cual propone castigar el aumento de riesgo por defecto o\nfracaso de la organización en los casos del homicidio imprudente.\n\n\n\n\n \n\n\n\n e.5. El Código Penal australiano: Se basa en la teoría de la identificación o del superior\nresponsable; y parte de que debe haber un hecho de referencia o de conexión, realizado por la\npersona física que deberá ser atribuido a la persona jurídica. La responsabilidad de las personas\njurídicas, puede originarse en responsabilidad vicarial, o propia, cuando se demuestre que la\npersona jurídica no puede crear y mantener una cultura corporativa que requería cumplimiento con la\ndisposición pertinente; ya que parte de que una cultura que dirige, fomenta, tolera o permite la\nviolación de la ley penal, o la omisión de la cultura corporativa necesaria para evitar violaciones\na la ley penal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\ne)      Consideraciones específicas del proyecto consultado:\n\n\n\n\n \n\n\n\n Mediante el artículo 1 del proyecto, se definen los supuestos de responsabilidad por los que\nresponderán las personas jurídicas, que incluyen las distintas modalidades de conducta por las que\nse puede manifestar la participación de las personas morales en actos de corrupción.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En el proyecto de ley, se diseñaron todos los elementos necesarios para garantizar el derecho al\ndebido proceso y el ejercicio de la defensa de las personas jurídicas sometidas a éste.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Las sanciones propuestas por el proyecto de ley, por su parte, como se evidencia de lo dispuesto en\nel artículo 12, son propias de una responsabilidad de tipo penal, al considerar como penas\nprincipales la multa, la pérdida parcial o total de los beneficios fiscales o prohibición absoluta\nde recibirlos por hasta veinte años, la inhabilitación por un período igual para participar en\ncontrataciones con organismos públicos, el cierre temporal del establecimiento donde se realiza la\nactividad comercial, y de manera excepcional, la disolución de la persona jurídica.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Una muestra más de la apuesta por un instituto de carácter represivo, la podemos encontrar en la\nfigura del decomiso y comiso por los delitos cometidos y del producto derivado de éste o de bienes\npor un valor equivalente, que exige la Convención de la OCDE en la primera parte del artículo 3.3.,\npor ser éstas figuras propias del derecho penal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El procedimiento contemplado en el proyecto 21.248 encarga al Ministerio Público (MP) y al\nOrganismo de Investigación Judicial (OIJ) la investigación de las infracciones previstas en el\nnumeral 1 del proyecto y la responsabilidad de las personas jurídicas por los actos de corrupción.\n\n\n\n\n \n\n\n\n La propuesta de designación del Ministerio Público y el Organismo de Investigación Judicial como\nencargados de las funciones señaladas, parte del principio de eficiencia, economía y eficacia que\nrige en el uso de los recursos públicos, que obliga a hacer el mejor aprovechamiento del recurso\npúblico más idóneo con que cuenta el aparato estatal para realizar las labores indicadas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El Ministerio Público al igual que el Organismo de Investigación Judicial son órganos públicos que\nya poseen los recursos materiales y el personal capacitado y con la experiencia necesaria para\nrealizar las investigaciones atinentes a los supuestos de responsabilidad previstos en el proyecto\nde ley para los casos de soborno transnacional y domésticos que involucran personas morales, que en\nalgunos casos presentan un alto grado de complejidad como se conoce. A esas mismas instancias les\ncorresponde investigar y perseguir los actos de sobornos y delitos funcionales, para efectos de\ndeterminar la responsabilidad penal de las personas físicas involucradas en los hechos, labor que\nfacilita la delimitación de la responsabilidad penal de las personas jurídicas.  \n\n\n\n\n           \n\n\n\n             Por otro lado, según se extrajo de la comparecencia del Ministerio Público, están\ntotalmente de acuerdo con el proyecto de ley, y lo solicitaron como una exigencia para poder cumplir\ncon obligaciones internacionales en materia de Corrupción, y para hacer frente a un fenómeno social\nque está ocurriendo en el país y afectando las relaciones de convivencia más importantes.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Además, en el análisis de oportunidad y conveniencia efectuado para la escogencia de los órganos\nmás idóneos para realizar la investigación y la acción de responsabilidad de las personas jurídicas,\nse pasó a considerar, lo difícil y oneroso, e incluso lo irrazonable que podría resultar, el\nencargar las funciones a otro organismo público, al cual se le tendría que dotar de las condiciones\nde idoneidad con que ya cuentan el Ministerio Público y el Organismo de Investigación Judicial.\n\n\n\n\n \n\n\n\n La determinación de la vía de la jurisdicción penal para conocer y resolver sobre la\nresponsabilidad de las personas jurídicas, brinda mayores garantías procesales y más oportunidades\nde éxito a la persecución de los delitos de corrupción que se indican en la ley, y que garantizan el\nprincipio de independencia judicial, además de que por ser un proceso penal, mediante diligencias\nprobatorias se obtendrá el acceso a información de suma relevancia en estos casos, como la bancaria\ny tributaria, allanamientos, información contable, y la posibilidad de aspirar a solicitudes de\ncooperación internacional y brindarla; además, permite quebrar con la criminalidad de empresa, y la\nutilización de empresas pantalla, con complejas estructuras que no permiten determinar las personas\nfísicas que están detrás.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El proyecto de ley define mediante su articulado los casos en los que la persona jurídica es\nresponsable, la instauración de un modelo de prevención de delitos, que es facultativo; las\nsanciones aplicables, los criterios que debe tomar el juez penal para la imposición de la sanción, y\nun título de actos procesales, que definen que la persona jurídica será imputada, el procedimiento\npara citarla, su derecho de defensa técnica y material, disposiciones relativas al comiso, decomiso,\nmedidas cautelares, registro que llevará las condenas y medidas alternas, así como reformas legales.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Debemos advertir que, en nuestra opinión, es razonable que se haya considerado a las autoridades\npenales como la opción válida para la determinación de la responsabilidad de las personas jurídicas,\ndado que éstas son las competentes para conocer y decidir sobre la responsabilidad penal de las\npersonas físicas por los delitos de corrupción, lo cual acorta esfuerzos y evita posibles trámites\nde prejudicialidad, si se tramita en jurisdicciones diferentes para personas físicas y personas\njurídicas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             No es posible aplicar teorías de responsabilidad penal objetiva ni por hecho de un\ntercero, por lo que se rechazan las teorías esbozadas en los modelos a, b, c y d, desarrolladas en\nel acápite III, subtítulo d. Estimando que sólo los modelos propuestos en el punto e. son\ncompatibles con nuestro derecho penal constitucional. \n\n\n\n\n \n\n\n\n Con base en lo anterior, se propone desarrollar un sistema paralelo de Derecho Penal (Teoría del\nDelito), para responsabilizar a las personas jurídicas, lo cual es respetuoso del derecho\nconstitucional costarricense y no modifica la teoría del delito para personas físicas, pero adecúa\nel contenido de la culpabilidad para personas jurídicas.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Nos basamos en la Teoría de la Culpabilidad Ético Social del Dr. Gerhard Dannecker, Catedrático de\nla Universidad de Bayreuth en Alemania, con adaptaciones a nuestro sistema constitucional y legal\npenal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Atribución de responsabilidad penal de las personas jurídicas: partiendo de una responsabilidad\nsubjetiva propia o autorresponsabilidad (no responsabilidad objetiva), cuando en nombre o por cuenta\nde las mismas, y en su beneficio directo o indirecto, no eviten que se cometan delitos, por ello\nresponden por los:\n\n\n\n\n \n\n\n\nDelitos cometidos directamente por representantes legales, miembros de los órganos con autorización\npara decidir o facultades de organización o control de la Persona Jurídica. Delitos cometidos por\npersonas sometidas bajo la autoridad de las personas del inciso a.  Delitos cometidos por\nintermediarios que ajenos a la persona jurídica.\n\n \n\n\n\n El Legislador al crear la responsabilidad penal de la persona jurídica y los tipos penales, les da\nla capacidad de actuar, en consecuencia, capacidad de ser culpables por los delitos que realicen.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Capacidad de Culpabilidad de una persona jurídica: Las personas jurídicas tienen capacidad de\nactuar, son sujetos de deberes y obligaciones, se organizan bajo el principio de libertad, de forma\ntal que pueden y deben adecuar su estructura organizacional para evitar la comisión de delitos, y\ntener una organización interna que sea eficiente para prevenirlos, por ejemplo mediante una adecuada\ninstauración de modelos de prevención, prácticas y políticas anticorrupción, que sean efectivas y\nsobremanera eficaces.\n\n\n\n\n \n\n\n\n De esta forma, cuando las acciones que desarrollan se desajustan de las obligaciones del\nOrdenamiento Jurídico, esto se traduce en un comportamiento diferente al que está exigido por el\nordenamiento jurídico, estando en capacidad de ajustar su conducta a lo que se esperaba, es decir,\nse le podía exigir otra conducta, mediante un adecuado control de su gestión, lo que genera que sea\nresponsable de las acciones ilegales que realice la persona jurídica dentro de su giro.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Lo anterior, conlleva a un reproche ético social derivado de la transgresión de la norma, toda vez\nque la sociedad espera que las empresas actúen conforme a la ley, para evitar problemas económicos,\nsocial, desigualdades. Por ende, merecen que se les reproche la conducta contraria a derecho que\nrealicen, y que se les imponga una pena proporcional según cada caso concreto.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En relación con lo dicho, es factible afirmar que no existe una transgresión constitucional al\nnumeral 39 de la Constitución Política, en el término “persona”, interpretada evolutivamente,\ninvolucra tanto a persona física como jurídica, y la norma no habla de culpabilidad de la persona\nfísica, sino que habla de persona, por lo que el desarrollo dogmático del tema, es totalmente\nfactible y respetuoso del orden constitucional; y a la vez, posibilita la creación de una teoría del\ndelito paralela, pero para la responsabilidad subjetiva de la persona jurídica.\n\n\n\n\n \n\n\n\n  Con lo expuesto anteriormente, espera este Despacho haber brindado elementos adicionales que\nayuden a comprender que el procedimiento de responsabilidad de personas jurídicas propuesto por el\nproyecto de ley consultado fue ideado con un carácter penal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Es importante señalar, que el proyecto de ley está estructurado de manera tal, que determine las\ngeneralidades en materia sustantiva en sus primeros artículos y posteriormente, la creación del\nproceso penal para las personas jurídicas. Los cambios de redacción entre el primer texto del\nproyecto publicado en la Gaceta n° 42 del 28 de febrero de 2019, Alcance 47, y el texto sustitutivo\ndel proyecto publicado en la Gaceta n° 76 del 25 de abril de 2019, Alcance 90, no generan un cambio\nsustantivo en el proyecto de ley y su motivación, sino que son propios de la función legislativa, y\nen consecuencia, aclaran y precisan el texto del proyecto de ley.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Nos parece oportuno comentar que, en el documento enviado por la Defensa Pública para responder a\nla consulta de esta Comisión –Oficio No JEFDP-0286-2019, ya que señala que la Sala Constitucional ha\nseñalado que no se puede establecer la responsabilidad penal de personas jurídicas; lo anterior, se\nrespeta, pero no se comparte, por la amplia exposición que se realizó líneas atrás, respecto a la\nposibilidad de desarrollar una responsabilidad penal para las personas jurídicas respetuosa del\nDerecho de la Constitución.\n\n\n\n\n \n\n\n\n También señaló la Defensa Pública, que se desnaturaliza el fin de dicha institución, ya que fueron\ncreados para atender poblaciones vulnerables; lo cual se respeta, pero tampoco se comparte, ya que\nla Defensa Pública tiene el fin de garantizar el derecho de defensa de los imputados, no sólo\natender personas de escasos recursos. La ley prevé el mecanismo para cobrar los honorarios a la\npersona que cuente con recursos económicos; específicamente el artículo 152 de la Ley Orgánica del\nPoder Judicial señala:\n\n\n\n\n \n\n\n\n “La Defensa Pública proveerá defensor público a todo imputado o prevenido que solicite sus\nservicios. La autoridad que tramite la causa le advertirá que, si se demuestra que tiene solvencia\neconómica, deberá designar un abogado particular o pagar al Poder Judicial los servicios del\ndefensor público, según la fijación que hará el juzgador.\n\n\n\n Asimismo, los empleados del Organismo de Investigación Judicial y los demás servidores judiciales\ntendrán derecho a que se les nombre un defensor público, cuando sean llevados ante los tribunales o\nla sede disciplinaria, por asuntos directamente relacionados con el ejercicio de sus funciones.\n\n\n\n También proveerá defensor, en los procesos agrarios no penales, a la parte que lo solicite y reúna\nlos requisitos que establezca la ley de la materia.”\n\n\n\n\n \n\n\n\n Lo que permite acreditar, que aun cuando un imputado físico tenga recursos económicos, podrá\nsolicitar los servicios de la Defensa Pública, lo cual, por el principio constitucional de igualdad\n(art.33 de la Constitución Política), no podría negarse a una persona jurídica imputada; máxime\ncuando se le pueden cobrar los honorarios correspondientes.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Adicionalmente, la moción para crear un Registro de Abogados, implicaría un mayor gasto de recursos\nen el Poder Judicial, al considerar la magnitud, complejidad y tiempo que normalmente conlleva una\ncausa de esta naturaleza, además de la logística para su implementación.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Asimismo, los numerales 93 y 100 del CPP, establecen el derecho de elección del imputado respecto\nde un abogado litigante, y subsidiariamente procedería el nombramiento de un defensor público, razón\npor la cual el proyecto guarda coherencia normativa con la regulación procesal penal; sin embargo,\nla creación de un Registro de Abogados, que serían particulares, podría implicar roces con la\nlegislación vigente, ya que la presencia de un abogado particular en una causa penal, lo es sólo\nbajo la confianza del imputado, más un defensor público es obligatorio proveerlo porque el Ius\nPuniendi del Estado, debe ser equilibrado, y garantizar el derecho de defensa; en cuyo caso, los\ndefensores públicos son funcionarios públicos, sometidos al principio de legalidad, a diferencia de\nun defensor particular.\n\n\n\n\n \n\n\n\n También debemos referirnos a lo señalado por la Corte Suprema de Justicia, en el oficio No.\nSP-66-19 que responde la consulta de la Comisión Especial que se encargará de conocer y dictaminar\nproyectos de ley requeridos, para lograr la Adhesión de Costa Rica a la Organización para la\nCooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Expediente n° 20.992, que señalaba que “el proyecto sí\ntiene incidencia en el funcionamiento del Poder Judicial, porque implica un incremento de las\nlabores que le corresponden al Ministerio Público y, en este caso también, a la Defensa Pública\n(…)”. En vista de que no se opusieron al texto, sino que únicamente afecta el funcionamiento del\nPoder Judicial, ello no imposibilita la adopción del proyecto de ley, pero requerirá de una\naprobación por mayoría calificada.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Con relación a cuestionamientos generales que puedan generarse respecto a la proporcionalidad de la\npena de multa, ya mediante la Opinión Jurídica n° OJ-025-2018 esta Procuraduría señaló:\n\n\n\n\n \n\n\n\n   “… estimamos necesario efectuar un último comentario sobre la desproporción alegada por el MP en\nel parámetro legal de la multa prevista como sanción principal para castigar a las personas morales\npor actos de cohecho. Respecto a este punto, debemos indicar, en primer lugar, que el\ncuestionamiento no presenta ningún elemento objetivo en respaldo, en segundo lugar, que no toma en\nconsideración que la fórmula ofrece un mínimo y máximo que le permitiría al juez determinar la pena\nproporcional para cada caso concreto según la gravedad de la infracción de que se trate, en tercer\nlugar, que pasa por alto que en los sobornos transnacionales las transacciones económicas, los\nbeneficios obtenidos indebidamente y la afectación pueden llegar a resultar de dimensiones muy\nconsiderables y, en cuanto lugar, que la pena máxima prevista se encuentra dentro de los parámetros\nmedios previsto por los países miembros del Grupo de Trabajo de la OCDE[3], y que ese organismo\nrecomendó al país aumentar el monto establecido en el artículo 44 bis de la Ley contra la Corrupción\ny el Enriquecimiento Ilícito que tiene un máximo aproximado de 440 millones de colones”.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             En último lugar, queremos referirnos a las consideraciones en torno a las diferencias\nentre el comiso, decomiso, y otras figuras que se discuten actualmente en la corriente legislativa;\nindicando lo siguiente:\n\n\n\n\n \n\n\n\n El decomiso o secuestro está regulado al menos desde hace 50 años en nuestra normativa procesal\npenal. El artículo 198 del Código Procesal Penal vigente lo regula, es una figura preventiva y\nprovisional de carácter cautelar. La normativa procesal también prevé la posibilidad de que los\nbienes decomisados o secuestrados sean entregados provisionalmente a sus propietarios (art. 200 del\nCódigo Procesal Penal).\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nEl decomiso no significa la extinción del dominio de los bienes decomisados.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El comiso es una consecuencia civil del delito (art. 110 del Código Penal), también existe desde\nhace muchos años; pero la diferencia entre comiso y decomiso, es que el comiso sólo se puede aplicar\nmediante una sentencia penal de un Juez en firme, y está relacionado con los instrumentos, cosas y\nvalores utilizados para cometer el delito, salvo el derecho que sobre ellos tengan el ofendido o\nterceros. Es al Estado, a través del Ministerio Público, quien tiene la carga de la prueba para\ndemostrar esa condición y el juez el que otorga el comiso.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Actualmente la legislación permite embargar preventivamente todos los bienes que sean propiedad de\nuna persona jurídica (art. 263 del Código Penal). Lo anterior se recoge en el proyecto y no implica\nninguna novedad jurídica.\n\n\n\n\n \n\n\n\n El decomiso no significa la perdida de titularidad de los bienes.  Para que se pueda comisar un\nbien, le corresponde a la Fiscalía y o a la Procuraduría demostrar que fue utilizado o es producto\nde la comisión de un delito.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Tanto el decomiso preventivo como el comiso, son requisitos establecidos en la Convención\nAnticohecho y sus recomendaciones, ambos de la OCDE.\n\n\n\n\n \n\n\n\n En la extinción de dominio, que no se ve ni incluye en este proyecto de ley; le corresponde al\ntitular del bien acreditar la legalidad de su adquisición, lo cual no sucede en materia penal, lo\ncual no sucede en el proyecto de ley porque es material penal, la carga de la prueba la tiene el\nEstado. \n\n\n\n\n \n\n\n\n Respecto a la citación y rebeldía de la persona jurídica, debemos aclarar que no se juzga en\nausencia; la representación de la persona jurídica la tiene el defensor público, de manera\nexcepcionalísima; porque el Fiscal debe agotar todos los medios para citar al represente legal,\nagente residente o apoderado de la persona jurídica. Si no se logra, la condición de representante\nlegal, agente residente o apoderado, la tiene el defensor público asignada por ley, en calidad de\ncurador procesal (defensa material) y defensa técnica, las consideraciones respecto a qué puede y no\nhacer un curador procesal están en la legislación procesal civil.\n\n\n\n\n \n\n\n\n Adicionalmente, tenemos un precedente de defensa de personas físicas o jurídicas que no están\npresentes en el proceso, claramente en materia civil dentro del proceso penal, según lo previsto en\nel artículo 120 del Código Procesal Penal, en los casos de demandado civil que no se ubica, se\nnotifica por edictos y el defensor público se nombra de oficio para representar sus intereses, lo\ncual puede homologarse para la materia penal, ya que entratándose de una persona jurídica, se\ntrataría de un cambio en la representación. Entonces, la persona jurídica está presente en el\nproceso mediante el defensor público, el cual la representa, y esto es excepcional, por ello no se\ntrata de un juzgamiento en ausencia.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             Es necesario señalar, que en otros países cuyo sistema de derecho es greco - romana, y\nse basa en el civil law, como lo es España, Chile, Argentina, y hasta Guatemala, se tienen leyes de\nresponsabilidad penal subjetiva de las personas jurídicas, lo cual se ha determinado que es\nrespetuoso del derecho penal y su derecho constitucional; que a su vez tiene preceptos fundamentales\nsimilares a los de Costa Rica.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             Inclusive, España, mediante su jurisprudencia desde el año 2015[i], ha desarrollado la\nresponsabilidad penal de personas jurídicas; determinando la autorresponsabilidad que tienen las\nmismas, por no evitar la comisión de delitos.\n\n\n\n\n \n\n\n\n             Es claro que el presente proyecto de ley, responde a la evolución del derecho penal,\npero garantiza el debido proceso a las personas jurídicas que serían imputadas, respetando los\nprincipios que le integran y que se han desarrollado constitucionalmente desde la creación de la\nSala Constitucional, y más específicamente a partir de la sentencia 1739-92 del Tribunal\nConstitucional, garantizando a las personas jurídicas la igualdad respecto de las personas físicas\nimputadas, la tutela judicial efectiva, el derecho de defensa, la asistencia de patrocinio letrado,\nla intimación e imputación de los hechos, un proceso público, con todas las garantías, la presunción\nde inocencia, y todos los principios constitucionales y legales que informan el proceso penal.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\nIV.  CONCLUSIÓN\n\n\n\n\n \n\n\n\n De esta manera, damos respuesta a la solicitud formulada por la Comisión Especial que se encargará\nde conocer y dictaminar proyectos de ley requeridos, para lograr la adhesión de Costa Rica a la\nOrganización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), mediante los oficios número\nAL-20992-OFI-0245-2019 y AL-20992-OFI-403-2019. Esperamos que las consideraciones expuestas\ncontribuyan con la labor de análisis a cargo de la Comisión consultante.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\nDe Usted, atentamente,\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n           \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n                                                                        Licda. Amy Román Bryan\n\n\n\n                                                                           Procuradora de la Ética\nPública\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n \n\n\n\n\n\n\n[1]Caso Comunidad Indígena Yakye Axa VS. Paraguay, sentencia 17 de junio 2005.\n\n\n\n\n \n\n\n\n [2] González Sierra, Pablo. Tesis Doctoral “La Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas”.\nUniversidad de Granada, Departamento de Derecho Penal. 2012.\n\n\n\n [3] Algunos países como es el caso de la República Checa (54 millones de euros) tienen máximos muy\nsuperiores al propuesto por el proyecto de ley. Otros ejemplos, que pueden resultar de interés para\nla valoración de la sanción de multa prevista en esta iniciativa de ley, son: Austria (1.300.000\neuros), Bélgica (6.600.000 euros), Alemania (10.000.000 euros), Grecia (2.000.000). “The liability\nof legal persons for foreign bribery: A stocktaking report”, OCDE, p. 129 a 147, 2016.\n\n\n\n\n \n\n\n\n\n\n [i] Votos STS 613/2016 resolución 154-2016; STS 757/2019 resolución 123-2019, STS 1470/2019\nresolución 234/2019, todas  de la Sala de lo Penal, sede Madrid, Tribunal Supremo, , SAP LO 153/2019\nresolución 104-2018 de la Audiencia Provincial de Logroño.",
  "body_en_text": "Legal Opinion: 051 - J of 06/03/2019\n\nJune 3, 2019\n\nOJ-051-2019\n\nMs.\nNery Agüero Montero\nArea Head\nLegislative Commissions VII\nLegislative Assembly\n\nDear Madam:\n\nWith the approval of the Attorney General of the Republic, Lic. Julio Jurado Fernández, I hereby respond to official letters AL-20992-OFI-0245-2019 and AL-20992-OFI-403-2019, which request the technical-legal opinion of this Advisory Body on the bill entitled \"Liability of Legal Entities for Domestic Bribery, Transnational Bribery, and Other Crimes,\" legislative file number 21.248, in its first version and the substitute text of the bill.\n\nI. PRELIMINARY CONSIDERATIONS:\n\n· Legal Opinion without binding effects:\n\nBefore addressing the bill on which our opinion is required, we must note that the advisory function of the Office of the Attorney General of the Republic is reserved for State bodies exercising an administrative function (article 4 of the institutional Organic Law), which is why we will issue, in this case, a legal opinion lacking binding effects, with the sole intention of collaborating with the important work under your charge. Furthermore, and because the request note required this opinion within ten business days from receipt of said note, pursuant to the provisions of article 157 of the Internal Regulations of the Legislative Assembly, I must state that this provision refers to consultations that must be mandatorily submitted to certain State institutions; therefore, it has been the opinion of this Office that it does not apply to the present matter.\n\n· Participation of the Office of the Attorney General in the inter-institutional work process:\n\nWe must point out that we will not proceed to analyze the content of the bill in the usual terms, due to the technical support we have provided for the drafting of the legislative initiative under consultation as members of the inter-institutional working group that is collaborating on the process of accession to the Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Instead, we will offer an explanation regarding some aspects of the legislative proposal that are especially relevant.\n\n· Regarding the design of criminal policy and the constitutional principles of proportionality, reasonableness, and equality.\n\nFirst, it should be noted that legal regulations concerning the criminal liability of legal entities and their respective criminal sanctions correspond to a matter of criminal policy, the exclusive competence of which belongs to the Legislative Branch. Therefore, the focus of this legal opinion will cover aspects related to the constitutional principles of proportionality, reasonableness, equality, as well as legality and criminal definition (tipicidad); additionally, it will explain aspects of evolutionary interpretation.\n\nRegarding the design of criminal policy, the Constitutional Chamber, through vote 2006-5977 of fifteen hours sixteen minutes of May third, two thousand six, stated:\n\n\"VII.- The design of criminal policy is the competence of the legislator. It is the Political Constitution itself, in its article 39, which assigns to the legislator the exclusive competence to dictate criminal policy, that is, to determine which conducts are criminalized and with what quantum of punishment, when it states that the creation of crimes and penalties is reserved to the law. Consequently, this Chamber can only control that this is issued in harmony with the constitutional framework. Whether the criminal policy is particularly good or bad is a matter that escapes - as stated - the constitutionally assigned competences of this Tribunal.\"\n\nLikewise, through resolution 13625-2012 of fourteen hours thirty minutes of September twenty-six, two thousand twelve, the cited Chamber expressed:\n\n\"In accordance with the provisions of article 39 of the Constitution, it is incumbent upon the Legislative Assembly to define which conducts must be classified and sanctioned as a crime. The definition of which legal interests must be protected by Criminal Law is a decision of a criminal-political nature, which falls to the legislator to adopt; however, as this Chamber has noted on various occasions, the exercise of this competence finds limitations deriving from the principles, rights, and guarantees enshrined in Constitutional Law, among which the constitutional principles of offensiveness or harmfulness, proportionality, and reasonableness play a preponderant role. Thus, in judgment number 2012004790 of 14:30 hours of April 18, 2012, it was indicated: '(...) the design of criminal policy is the competence of the legislator. It is the Political Constitution itself, in its article 39, which assigns to the legislator the exclusive competence to dictate criminal policy, that is, to determine the conducts that must be criminalized and the quantum of the penalty, by providing that the typification of conduct and the determination of penalties is reserved to the law. Thus, the constitutional jurisdiction can only control that the legislation and the State's criminal policy are issued in harmony with the constitutional framework. Whether the criminal policy is particularly good or bad is a matter that lies outside the scope of the competences constitutionally assigned to the Chamber. What does fall within the competences of this Tribunal is to verify the reasonableness and proportionality of the criminal policy expressed through the typification and penalization of specific conducts, for which it must take into account, at least, the following aspects: the relevance of the protected legal interest, respect for the principle of legality and criminal definition (tipicidad penal), and the reasonableness and proportionality of the penalty with respect to the protected legal interest'.\"\n\nIn this particular matter, the constitutional principles of reasonableness and proportionality have been repeatedly studied by the Constitutional Chamber, and regarding them, it has stated:\n\n\"... III.- On the principle of proportionality or prohibition of excess as a parameter of constitutionality. In a democratic State governed by the rule of law, the use of criminal law, as it represents the greatest interference with individual freedom, must be limited to cases where it is not possible to use a less harmful means. According to the principle of prohibition of excess or proportionality in the broad sense, freedom can only be limited for the sake of protecting the freedoms or rights of other citizens and only to the extent strictly necessary. Expressions of this principle are those of suitability, necessity, and proportionality in the strict sense. The principle of suitability demands that criminal law be suitable for the protection of the legal interest and that the adopted measure is also suitable for the intended purpose. This implies that it is only legitimate to use criminal law when the penalty is suitable for the protection of the legal interest and when some type of purpose is also pursued, thus requiring the rejection of absolute theories of punishment, where no purpose is pursued other than the sanction for the sanction's own sake. According to the principle of necessity, the penalty must be the least severe of the possible sanctions that can be imposed, and when the penalty is unnecessary, it is unjust.\nWhere it is possible to substitute custodial sentences with others, it should be done. Hence the subsidiary nature of criminal law, which can only be used when other means are insufficient and only when it is useful for the protection of the legal interest. And, the principle of proportionality in the strict sense refers to the balancing that must occur between the seriousness of the conduct, the object of protection, and the legal consequence. Penalties or measures that are disproportionate in relation to the seriousness of the offense should not be provided for or imposed. (...). Now, also in the abstract definition of punishable conduct, the legislator must assess the proportionality between the act and the minimum and maximum ranges of the penalties, so that the seriousness of the acts must be reflected in the magnitude of the sanction provided for. Of course, the individualization of the penalty that occurs at the jurisdictional, not legislative, level considers a series of subjective and objective factors that must be assessed, which are the exclusive domain of the judge, who, between a minimum and maximum sanction granted by law, must impose the sanction that best fits the particular circumstances of the act. It is for the above reason that any typification of a conduct, as well as the penalty intended to be imposed, must respond not only to the existence of a legal norm but also to parameters of reasonableness and proportionality according to the legal interest to be protected.\" The above implies that although it is the legislator who has the competence to design the criminal types that seek to protect the various legal interests, this task must respond to the parameters of reasonableness and proportionality and to the constitutional purposes of the penalty...\". (Vote 2011-11697). In a similar vein, votes 8298-2010 and 2004-2009. Emphasis added.\n\n· On constitutional principles in criminal matters\n\nIt is unquestionable that every Democratic State under the Rule of Law must forge the development of criminal law – of interest here – as the last resort (ultima ratio) of state intervention, under a series of guidelines or principles that allow ensuring that State interference guarantees respect for the fundamental rights of every person and is not a reflection of capricious or arbitrary actions.\n\nBased on the premise that freedoms are not unrestricted and that establishing regulations to achieve a better degree of social coexistence is highly necessary, the creation and application of criminal norms contribute, in some way, to the state's effort to improve social order.\n\nThe creation of criminal laws must be governed by their adaptation to the constitutional principles of legality, criminal definition (tipicidad), and legal certainty, which are intimately related. The content of these principles has been set forth and upheld by the Constitutional Chamber for two decades. Thus, through vote 16969-08, what was stated through resolution 1990-01877 is reiterated:\n\n\"Content of the principles of legality and criminal definition (tipicidad penal). The principle of legality is inherent to the Rule of Law; it has its historical origin in the French Revolution and its ideological origin in Enlightenment thought. It represented the desire to replace the capricious government of men with the general will, with the will expressed through the norm, through the law. The Political Constitution embodies this principle in article 11 when it states: 'Public officials are simple depositaries of authority. They are obliged to fulfill the duties the law imposes on them and cannot arrogate powers not granted to them therein. They must swear an oath to observe and comply with this Constitution and the laws...' From the principle of legality arises the reservation of law, provided for in article 28 of the Political Constitution, according to which, only through a norm issued by the Legislative Branch can certain matters be regulated, within which lies the limitation of fundamental rights. Particularly, in the field of criminal law, the principle of legality is provided for in article 39 of the Political Constitution, which states: Article 39: 'No one shall be made to suffer a penalty except for a crime, quasi-crime, or misdemeanor, sanctioned by prior law and by virtue of a final judgment issued by a competent authority, after the accused has been given the opportunity to exercise their defense and through the necessary demonstration of guilt.' Such regulation finds its origin in the well-known Latin aphorism of Feuerbach: 'nullum crimen sine lege praevia, stricta et scripta; nulla poena sine lege; nemo damnetur nisi per legale iudicium'. Various international instruments also embody this principle (...). The principle of legality thus stands as a true guarantee for the citizen against the punitive power of the State, fulfilling a dual function: the political one, by expressing the predominance of the Legislative Branch over the other branches of the State and translating into a guarantee of legal certainty for the citizen, and the technical one, where the principle of criminal definition (tipicidad penal) can be framed, in the sense of requiring the legislator to use exhaustive, clear, and precise formulas when creating criminal figures. The principle of criminal legality must be understood as immersed in all phases of the creation and application of criminal types: no crime without prior, written, and strict law; no punishment without law; the punishment cannot be imposed except by virtue of a fair trial and in accordance with what is provided by law; and the execution of the punishment must conform to what is provided by law. This is why we speak of criminal legality, penal legality, procedural legality, and execution legality. It is therefore a matter of the State acting with total submission to the rule of law and within its limits, but also of citizens knowing at all times what the consequences of their conduct will be and how these consequences will be applied to them, with the absolute certainty that if the law does not establish them, they can never affect them.- The principle of criminal definition (tipicidad), for its part, is conceptualized as a principle of a constitutional nature, forming part of due process, derived in turn from the principle of criminal legality and intimately related to legal certainty, insofar as it guarantees people that they cannot be criminally prosecuted for an action that has not been previously defined as a crime in a clear and precise manner, by a norm of legal rank. In this regard, this Tribunal has stated: 'Article 39 of the Political Constitution embodies the principle of reservation of law, whereby all acts burdensome to citizens, emanating from public authorities, must be established in a formal law. This principle acquires marked importance in criminal matters, because regarding crimes and penalties, the law is the sole creative source. In this matter, the content of the Latin aphorism \"nullum crimen, nulla paena, sine praevia lege\" is commonly accepted.' (...).\" In the same sense, vote 11623-08, Constitutional Chamber.\n\nThe aforementioned constitutional principles are fundamental for assessing the most relevant aspects of the content of the articles of the bill that will be indicated.\n\nII. PURPOSE OF THE LEGISLATIVE INITIATIVE:\n\nAs mentioned in the Statement of Motives, the bill submitted for consideration to this Office aims to adjust the Costa Rican legal system to the most current requirements in the fight against corruption, which demands the incorporation of mechanisms that allow for the effective, proportionate, and dissuasive prosecution and punishment of corruption crimes committed by legal entities that seriously affect national and international collective interests by being perpetrators of corruption crimes.\n\nCosta Rica's commitment to adapting its domestic legislation in the indicated sense stems from the obligations acquired through the signing of the main international treaties on anti-corruption matters, namely, the Inter-American Convention against Corruption, the United Nations Convention against Corruption, and more recently, the OECD Convention on Combating Bribery of Foreign Public Officials in International Business Transactions, but also from the need to continuously strengthen the anti-corruption legal system, so that the most suitable tools are available to combat this terrible scourge.\n\nBill 21.248 focuses primarily on introducing a legal mechanism that guarantees the prosecution and imposition of an effective, proportionate, and dissuasive punishment on responsible legal entities (jurídicas) for the commission of corruption crimes, entities with or without profit motives and state public enterprises, as well as autonomous institutions that participate in international commercial relations (introduced in its second substitute text). The approach chosen was criminal, since, in Costa Rica, an attempt was already made to hold legal entities liable through administrative liability, via article 44 bis of the Law against Corruption and Illicit Enrichment (Law 8422), which is inapplicable to date. Through legal opinion No. OJ-25-2018 of this Office of the Attorney General, the matter was analyzed, and the following was specifically noted:\n\n\"The instrument currently provided for sanctioning legal entities linked to acts of bribery, contemplated in article 44 bis of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in the Public Function - incorporated through a 2008 amendment and not yet applied - does not constitute a guarantee for this. At a glance, it is possible to evidence that the current mechanism presents significant problems in its design, in the bodies chosen to exercise the competences, in the detail of the regulation on their attributions, and in the determination of the procedure to follow for imposing eventual liability; a situation that undoubtedly jeopardizes its effectiveness when applying it to specific cases.\nThe OECD Working Group on Bribery analyzed, in June of last year, the regulations provided for in our country to sanction legal entities for their participation in bribery, in light of the provisions of the Convention on Combating Transnational Bribery, and determined that it does not meet the parameters required by that international instrument.\nThe aforementioned Organization expressed, among others, the following concerns: a) proceedings against natural persons (criminal liability) and legal entities (administrative liability) are the responsibility of different bodies, the Public Ministry and the Ministry of Justice, respectively; b) the Ministry of Justice does not appear to be a suitable body to carry out investigations into acts of transnational bribery, which are characterized by a high level of complexity in most cases, as it does not have other similar investigative functions under its charge, nor does it possess the powers required to properly carry out the investigative steps commonly necessary in this type of matter; c) the Ministry of Justice does not have access to information protected by banking, tax secrecy, or other confidential information; d) the participation of the Ministry of Justice raises concerns regarding guarantees of independence, because its officials do not have the same conditions in this matter as the prosecutors in charge of the criminal investigation, and the final decision in the hands of the figure of the Minister of Justice creates a risk of political interference in cases that are politically or economically sensitive; e) Costa Rica can only request and provide mutual legal assistance through letters rogatory for the purposes of the administrative liability proceedings provided for legal entities, and does not have access to the range of assistance available in criminal cases.\"\n\nThe proposal incorporated into the bill under analysis seeks to remedy the deficiencies of the current mechanism, and also those presented by the unsuccessful bill 20.547; presenting, through this bill, a criminal liability procedure applicable to legal entities, according to which the procedure for the investigation and establishment of said liability is regulated, providing greater guarantees regarding the effectiveness of the investigations and the imposition of sanctions when appropriate, as well as respect for the due process of the legal entity as an accused party, but above all, which does not generate the need to create bodies for investigation, judgment, and execution of the imposed sanctions; given that the current criminal process provides the necessary institutional framework for this, which already investigates the natural persons who commit the corruption crimes indicated in the bill. Moreover, both investigations would be conducted within the same criminal process, which would imply leveraging the human resources already allocated to the investigation, judgment, and sanctioning of natural persons for the investigation of legal entities.\n\nIII. SOME CONSIDERATIONS REGARDING THE BILL UNDER CONSULTATION:\n\na) The criminal nature of the proposed liability for legal entities and the position of the Constitutional Chamber in this regard.\n\nThe OECD Convention on Combating Bribery of Foreign Public Officials in International Business Transactions requires Costa Rica – as a member country – to take such measures as may be necessary, in accordance with its legal principles, to punish legal entities for acts of bribery in which they are involved (Article 2). The United Nations Convention against Corruption (Article 26) and the Inter-American Convention against Corruption of the Organization of American States (Article 8) indicate the same.\n\nThis Office of the Attorney General is aware that it has traditionally been determined in Criminal Dogmatics that legal entities cannot commit crimes; a position based on the Roman law principle Societas delinquere non potest; based on the Theory of Fiction, according to which the legal entity is a fiction.\n\nNor are we unaware that the Constitutional Chamber has stated in several judgments that criminal law is highly personal, and consequently, can only be directed towards natural persons. In this vein, it is not possible to ignore that the strict position has been nuanced over time, as denoted below:\n\nThe Constitutional Chamber, through judgment No. 2668-94 of fifteen hours forty-eight minutes of June eighth, nineteen ninety-four, regarding the mandatory constitutional review of the bill approving the \"Basel Convention on the Control of Transboundary Movements of Hazardous Wastes and their Disposal,\" 1989, stated:\n\n\"Furthermore, the bill under review 'extends' criminal liability to whoever holds the legal representation of a legal entity, which requires the following clarifications. Legal entities do not commit crimes. Only natural persons can be criminally sanctioned. For the legal representative of a specific legal entity to be criminally sanctioned, there must be a 'prior demonstration of guilt.' If it is interpreted that the representative of a legal entity is criminally liable solely by virtue of their status as such, an objective liability would be created in this matter, which is contrary to the principle of culpability enshrined in our Political Charter. Regarding objective liability, the Chamber indicated in votes numbers 550-90 of seventeen hours of May fifteenth, nineteen ninety and 2063-91 of 10:05 hours of October eleventh, nineteen ninety-one, which are of interest for answering this consultation, that in the criminal field it is not possible to establish objective liability.\" (…) Emphasis is not from the original.\n\nIt must be clear that, in the case of this bill, the legal representative is NOT held liable on behalf of the legal entity - unless the legal representative directly incurred in the crime - by means of objective liability, but rather the legal entity itself is sanctioned; that is, the liability is subjective, and the subject responsible is the legal entity.\n\nIn judgment of the Constitutional Chamber No. 2006-14636 of fourteen hours thirty-seven minutes of October fourth, two thousand six, regarding the mandatory legislative constitutional review of the United Nations Convention against Corruption, the Constitutional Tribunal expressed:\n\n\"The foregoing provision relieves the defect of unconstitutionality that could in principle be attributed, just as with what the Convention provides regarding the liability of legal entities, a controversial topic in criminal doctrine due to the potential clash with principles such as culpability (...).\"\n\nIn both judgments, a uniform line is maintained unanimously, although lacking further explanatory development, since it is only mentioned that criminal liability cannot be attributed to a legal entity, but it is overlooked that it has the capacity to act and that the will of the legal entity is independent of the partners who constituted it and those who manage it; furthermore, that the assets belong to the legal entity, as well as any eventual benefits that may be achieved.\n\nThis Office of the Attorney General is also aware that the Constitutional Chamber, in the mandatory legislative constitutional review of the Approval of the Exchange of Notes between the Government of the Republic of Costa Rica and the OECD, issued resolution No. 2017-5171 of April 5, 2017, where the Constitutional Chamber begins to observe, by a minority vote, the constitutional feasibility of holding legal entities criminally liable. Thus, the majority indicated:\n\n\"(...) In this sense, the Tribunal understands that it is clear that criminal liability in our country is personal, and therefore criminal sanctions could not be established against legal entities (...).\"\n\nAs evidenced, the majority vote does not elaborate further argument on the matter. But, in that same vote, Magistrate Cruz Castro disagrees with the majority opinion and affirms that there is no insurmountable constitutional limitation that prevents admitting the criminal liability of legal entities; thereby revealing, in our understanding, an evolutionary understanding or interpretation on this particular point.\n\nCurrently, the creation of legal entities is characteristic of modern relations; they are constituted as legal figures or personifications with the capacity to act, with obligations and rights. And it is precisely through such capacity for action that they can perform legally relevant, valid, and effective behaviors.\n\nb) Precedent of criminal liability of legal entities in Costa Rica\n\nIn Costa Rica, since 1994, there has been criminal liability for legal entities, in article 245 of the Penal Code, which typifies the crime of market manipulation (agiotaje); which establishes:\n\n\"Shall be punished with imprisonment of six months to three years or with thirty to one hundred days' fine, any person who, with the purpose of obtaining an immoderate profit for themselves or for a third party, attempts to cause the price of goods, securities, or tariffs to rise or fall through sham transactions, false news, hoarding, destruction of products, or through agreements with other producers, holders, or entrepreneurs. The penalty shall be increased by one third if the alteration of prices is achieved, and doubled, if in the case it involves staple food items, whether or not the alteration of their prices is achieved. A security measure consisting of the closure of the establishment, for a term of five to thirty days, shall be imposed on the responsible legal entity for any of the crimes included in this section. The intermediary in said crimes shall be considered an accomplice.\" Emphasis is ours.\n\nThis crime has never been challenged as unconstitutional and has been in force in the legal system for a long time.\n\nc) Necessary evolutionary interpretation of constitutional provisions\n\nThe Office of the Attorney General considers that the core of the issue relates to the inability of individual criminal law to address such types of crimes, since corruption offenses have always been considered white-collar crimes. The foregoing generates the need to apply evolutionary interpretation. The Inter-American Court of Human Rights has stated that the American Convention on Human Rights must be interpreted in an evolutionary manner, which implies understanding the norm in accordance with the historical moment in which it must be applied, understanding that international instruments have life, and therefore their interpretation and application must be accompanied by \"the evolution of the times and current living conditions (...). Such evolutionary interpretation is consistent with the general rules of interpretation enshrined in Article 29 of the American Convention, as well as those established by the Vienna Convention on the Law of Treaties\"[1].\n\nPrecisely, on the basis of this evolutionary interpretation, the feasibility of holding legal persons criminally liable can be accommodated, through the acceptance of a dogmatic stance adapted to our historical reality.\n\nThus framed, in the opinion of the undersigned, individual rights and guarantees have traditionally been understood as rights and guarantees of natural persons. In fact, from a more detailed analysis, it can be deduced that the articles establishing the specific rules in the case of criminal liability are:\n\n\"ARTICLE 34.- No law shall be given retroactive effect to the detriment of any person, or of their acquired property rights or consolidated legal situations.\n\nARTICLE 35.- No one may be tried by a commission, tribunal, or judge specially appointed for the case, but exclusively by the tribunals established in accordance with this Constitution.\n\nARTICLE 36.- In criminal matters, no one is obliged to testify against himself or against his spouse, ascendants, descendants, or collateral relatives up to the third degree inclusive of consanguinity or affinity.\n\nARTICLE 37.- No one may be detained without a proven indication of having committed a crime, and without a written order from a judge or authority responsible for public order, except in the case of a fugitive offender or a flagrant offender; but in every case, the person must be placed at the disposal of a competent judge within the peremptory term of twenty-four hours.\n\nARTICLE 39.- No one shall be made to suffer punishment except for a crime, quasi-crime, or misdemeanor, sanctioned by prior law and by virtue of a final judgment issued by competent authority, after the accused has been given the opportunity to exercise their defense and through the necessary demonstration of guilt. Not constituting a violation of this article or the two preceding ones are bodily restraint in civil or labor matters or the detentions that may be decreed in insolvencies, bankruptcies, or creditors' proceedings.\n\nARTICLE 40.- No one shall be subjected to cruel or degrading treatment, nor to perpetual penalties, nor to the penalty of confiscation. Any declaration obtained through violence shall be null and void.\n\nARTICLE 41.- By resorting to the laws, everyone must find reparation for the injuries or damages they have suffered to their person, property, or moral interests. They must be given prompt, complete justice without denial and in strict accordance with the laws.\n\nARTICLE 42.- One same judge cannot serve in different instances for the decision of the same point. No one may be tried more than once for the same punishable act. Reopening concluded criminal cases and judgments decided with the authority of res judicata is prohibited, except when the review remedy is appropriate.\n\nARTICLE 44.- For the incommunicado detention of a person to exceed forty-eight hours, a judicial order is required; it may only be extended for up to ten consecutive days and in no case shall it prevent the judicial inspection from being carried out.\"\n\nAs can be observed from the constitutional articles, the reference in the articles is to the term \"person,\" which can be interpreted evolutionarily, involving both a natural and a legal person. It is clear that Article 37 of the Magna Carta, concerning the constitutional assumptions of detention, is not applicable to a legal person; however, this does not mean that, for this reason, criminal liability is not possible.\n\nIn our view, Article 39 of the Political Constitution does not limit the possibility of holding types of persons other than natural ones criminally liable, such as those of juridical origin, either.\n\nA crime is an act that is typical, unlawful, and culpable. In this regard, it must be pointed out that a legal person has capacity to act in its own name, that is, it can exercise a manifestation of will, a behavior that is expressed in the external world, and with such behavior can commit a crime, whether of mere activity or of result.\n\nRegarding culpability, we consider it feasible to affirm that through the realization of an external and voluntary behavior—action—the legal person defines its will, which it can consciously direct, that is, with the intention of doing so, toward the commission of a crime, normally through intentional conduct (this because the legal person has legal capacity). For example, if, from the evidence presented at trial, it is determined that the money given to a public official came from the property of the legal person and with it, it managed to obtain the award of a public tender, the intent of such personification directed at obtaining the respective tender through the commission of a crime is clear.\n\nThe legal person carries out its acts on the basis of its capacity to act, from which it can obtain a series of legal effects—such as the granting of a concession derived from an act of bribery—; the action is inherent to the legal capacity to act that the legal person possesses.    \n\nThe foregoing does not mean that there is an exclusion of liability for the natural person; rather, the liability is two-sided, so much so that it is feasible, as indicated in the bill, for both the natural and the legal person to be subjects of criminal liability. The fact that a natural person cannot be individualized as a co-perpetrator of the crime is no obstacle to holding the legal person liable; that is, of course, depending on the existing evidence.\n\nTherefore, it is considered that legal persons do possess capacity to act, have capacity for culpability, and have capacity to suffer penalties. In that sense, however, it is necessary to point out once again that, as early as 1994, with the creation of the crime of Agiotaje (Usury/Speculation), through the enactment of the Law for the Promotion and Defense of the Consumer, the criminal liability of a legal person was created, which was not declared unconstitutional when the bill was reviewed through the optional consultation of the Legislative Assembly.\n\nAnother example that shows the openness of the Constitutional Chamber regarding evolutionary interpretation is vote 2010-09966, at fifteen hours and thirty-eight minutes on June 9, 2010, in which the Constitutional Court rejected the unconstitutionality action brought against articles 100 and 130 of the Wildlife Conservation Law, and in which the Chamber considered the evolution in the topic of civil liability caused by environmental damage, where it moved from liability based on fault to one based on risk, stating the following:\n\n\"In Environmental Law, a different approach to liability has been taken, such that there has been an evolution from a system of liability based on fault to one of liability based on risk, meaning broader coverage, since such liability would arise even when there is no fault on the part of the transgressor, if the activity performed is deemed risky, and it assumes that risk, with a possible harmful consequence for the environment. It is a new concept of liability, where the objective criterion prevails over the subjective one, since for its emergence, it is irrelevant whether or not one acted with fault; it is sufficient that the damage has actually been caused, for the consequent liability to arise immediately. On many occasions, it is not possible to determine either the guilty party or the infringed legal norm, because in most cases, the damage is the product of an omission, but it certainly causes harm, which must necessarily be subject to compensation. It is in this context that the content of Article 101 of the Organic Environmental Law and the provision now under question, Article 126 of the Wildlife Conservation Law, must be understood. This provision establishes a liability regime for legal persons that have participated in the commission of the illicit acts included in that Law, indicating that they shall be jointly and severally liable for the damages caused to wildlife and the environment, with the consequent obligation to repair them in full. It also provides for the joint and several liability of the natural or legal persons that form part of the same economic interest group as the infringing legal person. The main argument of the claimant is that the provision violates the principle of innocence; however, this principle is not infringed because the questioned provision does not refer to criminal liability. It expressly states this by indicating that the joint and several liability for the damages caused to wildlife and the environment in general falls on the legal persons that have participated in the commission of illicit acts included in the Wildlife Conservation Law 'independently of the personal, civil, or criminal liability that may fall on the partners, agents, or representatives,' so that the claimant is not correct in their allegations on this point either. (...) In environmental law, as in other branches of Law, this situation has required, on many occasions, the rethinking of some legal institutes, the emergence of new figures, in order to regulate novel situations; and, also in other cases, the adaptation of existing legal concepts to the progress and development of relationships, mainly social and economic ones. Both doctrine and case law have been giving relevance to the figure of the economic unit as a way of preventing fraud by these companies to the detriment of the rights of third parties, including the right to environmental protection. Currently, it is not so important which legal person formally appears as the cause of environmental damage or which legal person is the infringer, but rather the determination of a common economic interest that unites the companies and which takes concrete form in the existence of an economic fund with sufficient capacity to address, jointly and severally, the claims made for the civil and/or environmental damages caused. The economic interest group is characterized by the common interests of several companies that, from a formal point of view, appear as separate corporations. Spanish doctrine defines the corporate group as '...the set of apparently autonomous companies but subject to a single economic direction' (Champaud (1962), p. 195 and A. Plá Rodríguez (1981), p. 187, cited by Edurne Terradillos Ormaetxea: Los grupos de Empresas ante la Jurisprudencia Social Española, Tirant lo Blanch, Colección Laboral, Valencia, Spain, 2000, p. 17). On this subject, what prevails is the principle of the primacy of reality, and it is sufficient to prove the existence of an economic community, a group of legal persons operating jointly, for all of them to be held liable for the civil and/or environmental damages. In these situations, one must go beyond formal corporate appearances to reach reality and not render nugatory the joint and several liability arising from the damage caused. The foregoing applies in application of the principle, 'whoever pollutes pays,' which informs environmental matters. The Political Constitution establishes that the State must guarantee, defend, and preserve that right. Prima facie, to guarantee is to ensure and protect the right against some risk or necessity, to defend is to forbid, prohibit, and prevent any activity that threatens the right, and to preserve is an action directed at sheltering the right in advance from possible dangers in order to make it endure for future generations. The Chamber admits the possibility of civilly sanctioning those subjects of national and international law that are not materially part of the guarantor entity and that act covertly using natural or legal persons that operate under their command; it is on the basis of the Legal Principle of Piercing the Corporate Veil (Levantamiento del Velo Corporativo) and the doctrinal figures of the Economic Business Group (Grupo Económico Empresarial) and Financial Holding that it is now possible to hold judicially liable those legal and natural persons that hide the reality of their businesses under other persons directly or indirectly related to them. This modality fits within the thesis of abuse of legal personality, which consists of the abuse of the immunity from liability that the law grants to the hidden partners or owners of the corporate assets, to commit licit or illicit acts by means of the company they control; a shield or impunity that materializes when the person is used intentionally to achieve economic and criminal irresponsibility, through fraud and the concealment of reality. Under these elements, the piercing of the corporate veil arises with the use of the corporate regime to take advantage of the benefits or privileges of the limitation of its liability, under modalities of fraud, concealment, and bad faith.\n\nBased on the Principle of Reality and Piercing the Corporate Veil, legislation regulating the joint and several civil liability of those legal persons that participate in the activity generating the environmental damage, as well as of the natural and legal persons that participate in the same economic interest group as that legal person related to the harmful act, is appropriate.\" Emphasis is not from the original.\n\nThe jurisprudential quotation portrays two relevant topics:\n\n1. Law must evolve, some legal institutes must even be rethought, and it is even necessary for new figures to emerge in order to regulate novel situations; and, also in other cases, the adaptation of existing legal concepts to the progress and development of relationships, mainly social and economic ones.\n\n2. In the case of the consulted bill, it is clear that the issue of criminal liability of legal persons breaks paradigms but imposes the obligation to regulate a situation that the Constitutional Chamber has been warning about since 2010, regarding the abuse of the immunity from liability that the law grants to the hidden partners or owners of the corporate assets, to commit licit or illicit acts by means of the company they control; a shield or impunity that materializes when the person is used intentionally to achieve economic and criminal irresponsibility, through fraud and the concealment of reality.\n\nIt is necessary to point out that it is not that legal persons perform an action, but that from the point of view of the theory of crime they do not have capacity for culpability; it is just that this culpability, from the point of view of criminal dogmatics, is constructed differently from that of the natural person.\n\nd) Models of Criminal Liability of Legal Persons:\n\nDoctrinally, by virtue of the existence of different models of criminal liability of legal persons, Pablo Gómez Sierra[2] has unified them in his Doctoral Thesis, as indicated:\n\n· Models of criminal liability of legal persons without culpability:\n\nWhich are based on the dangerousness of the legal person, and reject the idea that the legal person can have its own culpability, since in the beginning and in the end, any reference to its action and culpability is a reference to the action or culpability of its members or representatives. Among the jurists who were pointing towards it is the German Bernd Shünemann, the Spaniards Miguel Bajo Fernández, Jesús María Silva Sánchez, Mir Puig, and Feijóo Sánchez (before the year 2010).\n\n· Model of Vicarious Liability or Liability by Attribution:\n\nWhich is based on the attribution of liability for the act of a third party, that is, it is based on strict liability (responsabilidad objetiva). Among the different theories are the following:\n\nb.1. The identification theory or respondent agent: of Anglo-Saxon tradition, existing in the United States since the 19th century, according to which \"there are certain workers or employees of the company that can be considered the mind and guiding will of the company, the true ego and center of the personality of the company\" (p. 150). The model \"of imputation by which the actus reus and the mens rea of its agent are attributed to the corporation\" (p. 151); that is, companies are liable for the conduct of their employees. And the Theory of the Superior who Responds.\n\nb.2. Relaxation of the Identity Theory or respondeat superior: due to criticisms of the first, it is made more flexible, since it left aside the diligent efforts of legal persons to comply with the Law. Furthermore, it becomes evident from the guidelines issued for imposing sentences on organizations in 1962. Doctrine developed different types of genuine and direct corporate culpability:\n\nb.2.1. Proactive corporate culpability: culpability is demonstrated when the company's policies, procedures, and practices were insufficient to guarantee the legally adequate behavior of its members or the promotion of the crime.\n\nb.2.2. Reactive corporate culpability: the behavior subsequent to the commission of the infraction is measured, based on its collaboration to report what happened.\n\nb.2.3. Corporate ethos: if the policies, mission, values, and what is really rewarded in the organization is the infringement of the law, then its culpability is evident.\n\nb.2.4. Corporate policies: maintains that the corporate action and intention can be located in options and intentions that are communicated to other members through corporate policies. The action is due to the illegal action, and the mens rea to the corporate mental state, which can be intention, knowledge, recklessness, and negligence.\n\nb.3. The French case: starting in 1994, the criminalization of legal persons began with the new Criminal Code. It holds legal persons with recognized legal personality, of private law, liable; it excludes de facto and public law ones. It follows the theory of indirect liability or liability by attribution already mentioned, and the theory of the organ, according to which only those with sufficient decision-making or representative power compromise the legal person. The intent and fault of the natural person are attributed to the legal person.\n\n· Model of the Act of Reference or Connecting Act without Own Culpability of the Legal Person:\n\nIt is founded on the idea that the legal person is liable when there is a connecting act, which arises in the deeds or actions of a natural person who is an organ or representative of the legal person, acting within the company, for the benefit or profit of the legal person, or through any employed person acting due to a lack of control by a director or organ. Several theories that incorporate this are mentioned:\n\nc.1. The German case: Germany does not have criminal liability of legal persons; it is administrative. However, from German authors have emerged the theories of liability used to establish criminal liability, including Jackobs, Tiedemann, Dannecker, Heine.\n\nc.2. The Dutch case: The Netherlands does have criminal liability of legal persons since 1870, but in practice, it has been seen since 1951; it is by attribution or for the act of another, who is the natural person related to the business organization, but it does not follow the theory of the organ; rather, any subordinate could trigger its liability, as long as they act within its context and economic benefit and the legal person accepts it. The intent and fault of the natural person are imputed to it, but it also has an independent intention or fault.\n\n· Models by Connecting Act and Own Culpability of the Legal Person:\n\nAccording to which, the person is liable for acts of natural persons, but with its own culpability; the following theories are listed:\n\nd.1. Culpability due to defect of organization: developed by Professor Karl Tiedemann, according to which, he develops categories of action and culpability specific to the legal person. Regarding the action, he points out that \"in sum: if there is any criminal type that prohibits a conduct, not to a natural subject, but to a legal person, then that will be sufficient to give it capacity to act, and it is irrelevant that the natural persons who make it up are the ones who perform in the factual world of events, since Law only has norms of attribution (authorship) that determine that aspect\" (p. 178).\n\nd.2. The Italian case: initially, the possibility of criminal liability of legal persons was rejected; in fact, in 1981, it adopted the German model of administrative sanction. However, by 2001, it created a hybrid, quasi-criminal liability, of an administrative nature, in which the \"administrative liability of the entity\" governs. Already by 2010, through Law No. 146 of March 16, 2006, it incorporated corporate crimes. And basically, the currently valid model posits that the legal person is liable for acts committed by whoever represents/administers it and in its name, advantage, or interest; but also for the crimes of persons subject to the supervision or direction of whoever represents and administers them, however, it continues to be a hybrid model because the sanctions are called administrative; with the pecuniary sanction being the primary one.\n\n· Models of Wrongfulness and Culpability Specific to the Legal Person\n\nThese are based on theories that construct a model of criminal liability specific to legal persons, developing the criteria of wrongfulness and culpability specific to the legal person; the following models are analyzed:\n\ne.1. Social-ethical culpability: Theory of Social-Ethical Culpability of Dr. Gerhard Dannecker, Professor at the University of Bayreuth in Germany, according to which, the concepts of Criminal Law of the individual person must be similar to those of the legal person; he starts from the premise that companies and business organizations are real persons, that can generate real and culpable actions; and for that reason be subjects of criminal law, in addition to the fact that they pursue their own goals, and have their own assets and decisions, therefore, they are capable of motivation. It is framed within the idea that the company has an original duty within the framework of its business activity not to harm any legal asset. It establishes that liability is framed by the unlawful act committed by persons working for the company, and/or by a deficiency of the system.\n\nHe develops the concept of corporate culpability, proposing that it \"derives from its responsibility for its defective collective services that are due to deficiencies in the organizational structure or in the corporate ethics... and consists of not having created the necessary conditions for the realization of the wrongdoing\" (p. 193). He indicates that the reproach to the company cannot be posed in biopsychological terms; rather, given the ethics of corporations, that reproach is exclusively social, for incorrectness, since as an association that rationally aspires to achieve a determined goal, it can submit its goals to ethical demands and organize itself in accordance with them; when that responsibility and those obligations are not fulfilled, the behavior of the group can be disapproved of ethically and socially, and can be expressed through a penalty configured exclusively from the social-ethical point of view. So, if the legislator decides to sanction legal persons, a sanction devoid of individual ethical reproach is configured, but rather it is social-ethical in nature.\n\nThe foregoing then makes it possible to find in the penalty a function of reestablishing the damaged legal peace and ensuring its future; therefore, it would have general deterrence effects, since it resembles the aims exercised against natural persons through the imposition of a monetary penalty.\n\nHe points out that the basis for the liability of legal persons lies in the omission of the necessary premises for behavior conforming to the norm, which must be considered in the imputation of the wrongfulness and culpability.\n\nIt starts from the premise that the principles of imputation are:\nPunishable harm imputable to the company; through the principle of causality, triggered by any person within the company regardless of their position; but acting within their competence. And the harm to the legal asset is determined if it has occurred within the framework of the organization and the distribution of duties or with respect to the guarantee of a due corporate philosophy, based on a potential position of guarantor for preventing the harm to the legal asset and the duties of supervision and inspection that pertain to it. Unlawfulness: which is determined through the connection with the specific act, and that the harm to the legal asset was possible due to a deficient organizational structure or a corporate philosophy not corresponding to social-ethical requirements, so there must always be a connecting act. Intent and Recklessness: which refer to the knowledge of the possibility of a defect in the internal organization (intent) or the possibility of knowing that it was avoidable by a member of the company. Crime or administrative sanction: it is indicated that if an infraction occurs, it can be a crime punished by Criminal Law, or an administrative infraction.\n\nFinally, he recognizes that the liability of the company and of the individual can coexist, since the original obligation of each one is different.\n\ne.2. Culpability for inadequate management of the company: according to the author Günter Heine, who, in a sense similar to Dannecker, establishes a system separate from or parallel to that of natural persons; and maintains that the culpability of the legal person must be conceptualized as culpability for the management of the company. But he recognizes the possibility of objective imputation to the result and that the aspect of culpability depends on the company's line of business. He indicates that the company should be considered a controller guarantor, with duties to avoid dangers through risk management; also that a sufficient condition materializes the risk typical of the company, which would be an objective condition for punibility (theory of the increased risk specific to organizations); and he would understand authorship as the systematic functional control of the organization. Finally, he points out that it is easier to impute intent to the company than to the natural person; and that it is set with parameters of a social nature. Regarding culpability for the management of the company, he points out that this obliges the judge to justify that they have considered the individuality of the company.\n\ne.3. Constructive culpability: The Spanish author Gómez-Jara proposes a new model of criminal liability for legal persons, which summarizes the two previous ones, and tries to explain the consequences of the theory of general positive prevention and constructivism; pointing out that individual corporate culpability can be based on \"autopoietic social systems,\" since the organizational system of legal persons is composed of decisions, so its autopoiesis consists of the continuous reproduction of decisions, which he calls \"organizational knowledge\" and organizational learning, through which it acquires the necessary autonomy to self-administer, implying that the true corporate actor emerges. It starts from a model of self-responsibility of legal persons, not of vicarious liability or liability by attribution; therefore, legal persons are liable for their own acts, and the culpability of the legal person permits the complete reestablishment of the validity of the norm. He adds to his thesis the North American thesis of corporate citizenship (citizen faithful to the law); pointing out that the legal person has the capacity for self-organization, self-management, and self-determination. He sees corporate imputability as the capacity for culpability, and it is based on conscience and communication. He establishes regarding culpability that it is based on 3 elements:\n\n1. Fidelity to the law: based on corporate freedom and self-regulation.\n2. Basic synallagma of criminal law: freedom of corporate self-organization versus responsibility for consequences; which legitimizes liability and the imposition of sanctions.\n3. Capacity to question the validity of norms. It is the possibility of participating in the production of common sense, by debating.\n\nHe says that the penalty within the business organization and its aim is general positive prevention (communicative retribution), to contribute to the communicative reestablishment of the norm and fidelity to the law.\n\nHis proposal for a theory of crime for legal persons is:\nAct or action: configuration of a determined corporate-organizational scope.\nWrongfulness: corporate organization (defective or non-existent).\nIntent: organizational knowledge of corporate risk.\nCulpability: corporate culture of non-compliance with the Law.\n\ne.4. The English Corporate Manslaughter and Corporate Homicide Act 2007: Which proposes punishing the increase of risk due to a defect or failure of the organization in cases of reckless homicide.\n\ne.5. The Australian Criminal Code: It is based on the theory of identification or of the responsible superior; and it starts from the premise that there must be a reference or connection act, carried out by the natural person that must be attributed to the legal person. The liability of legal persons can originate in vicarious liability, or own liability, when it is demonstrated that the legal person cannot create and maintain a corporate culture that required compliance with the pertinent provision; since it starts from the premise that a culture that directs, encourages, tolerates, or permits the violation of criminal law, or the omission of the corporate culture necessary to avoid violations of criminal law.\n\n\ne) Specific considerations of the consulted bill:\n\n\nThrough Article 1 of the bill, the assumptions of liability for which legal persons will be liable are defined, which include the different modalities of conduct through which the participation of legal entities in acts of corruption can be manifested.\n\n\nIn the bill, all the necessary elements were designed to guarantee the right to due process and the exercise of the defense of the legal persons subjected to it.\n\n\nThe sanctions proposed by the bill, for their part, as evidenced by the provisions of Article 12, are characteristic of a criminal-type liability, by considering as principal penalties the fine, the partial or total loss of tax benefits or absolute prohibition from receiving them for up to twenty years, disqualification for an equal period from participating in contracting with public bodies, the temporary closure of the establishment where the commercial activity is carried out, and exceptionally, the dissolution of the legal person.\n\n\nA further sign of the commitment to an institute of a repressive nature can be found in the figure of seizure (decomiso) and confiscation (comiso) for the crimes committed and the product derived from them or of goods of an equivalent value, which is required by the OECD Convention in the first part of Article 3.3., as these are figures characteristic of criminal law.\n\n\nThe procedure contemplated in Bill 21.248 entrusts the Public Ministry (Ministerio Público, MP) and the Judicial Investigation Agency (Organismo de Investigación Judicial, OIJ) with the investigation of the infractions provided for in numeral 1 of the bill and the liability of legal persons for acts of corruption.\n\n\nThe proposal to designate the Public Ministry and the Judicial Investigation Agency as those in charge of the indicated functions is based on the principle of efficiency, economy, and effectiveness that governs the use of public resources, which obliges making the best use of the most suitable public resource available to the state apparatus to carry out the indicated tasks.\n\n\nThe Public Ministry, like the Judicial Investigation Agency, are public bodies that already possess the material resources and the trained personnel with the necessary experience to carry out the pertinent investigations into the assumptions of liability provided for in the bill for cases of transnational and domestic bribery involving legal entities, which in some cases present a high degree of complexity, as is known. These same instances are responsible for investigating and prosecuting acts of bribery and functional crimes, for the purpose of determining the criminal liability of the natural persons involved in the acts, a task that facilitates the delimitation of the criminal liability of the legal persons.\n\n\nOn the other hand, as extracted from the appearance of the Public Ministry, they are in total agreement with the bill, and they requested it as a requirement to be able to comply with international obligations regarding Corruption, and to address a social phenomenon that is occurring in the country and affecting the most important coexistence relations.\n\n\nFurthermore, in the analysis of opportunity and convenience carried out for the selection of the most suitable bodies to carry out the investigation and the liability action of legal persons, consideration was given to how difficult and onerous, and even unreasonable, it could be to entrust the functions to another public body, which would have to be provided with the conditions of suitability that the Public Ministry and the Judicial Investigation Agency already possess.\n\n\nThe determination of the criminal jurisdiction path to hear and resolve the liability of legal persons provides greater procedural guarantees and more opportunities for success in the prosecution of the corruption crimes indicated in the law, and guarantees the principle of judicial independence; in addition to the fact that, being a criminal process, access to highly relevant information in these cases will be obtained through evidentiary proceedings, such as banking and tax information, raids, accounting information, and the possibility of aspiring to requests for international cooperation and providing it; furthermore, it allows breaking with corporate criminality, and the use of shell companies, with complex structures that do not allow determining the natural persons behind them.\n\n\nThe bill defines through its articles the cases in which the legal person is liable, the establishment of a crime prevention model, which is optional; the applicable sanctions, the criteria that the criminal judge must take for the imposition of the sanction, and a title of procedural acts, which define that the legal person will be charged, the procedure for summoning it, its right to technical and material defense, provisions relating to confiscation (comiso), seizure (decomiso), precautionary measures, a registry that will contain the convictions and alternative measures, as well as legal reforms.\n\n\nWe must warn that, in our opinion, it is reasonable that the criminal authorities have been considered the valid option for determining the liability of legal persons, given that these are the competent bodies to hear and decide on the criminal liability of natural persons for corruption crimes, which shortens efforts and avoids possible pre-judiciality procedures, if it is processed in different jurisdictions for natural persons and legal persons.\n\n\nIt is not possible to apply theories of strict liability criminal liability nor for the act of a third party, for which reason the theories outlined in models a, b, c, and d, developed in Section III, subtitle d, are rejected. We consider that only the models proposed in point e. are compatible with our constitutional criminal law.\n\n\nBased on the foregoing, it is proposed to develop a parallel system of Criminal Law (Theory of the Crime), to hold legal persons liable, which is respectful of Costa Rican constitutional law and does not modify the theory of crime for natural persons, but adapts the content of culpability for legal persons.\n\n\nWe base this on the Theory of Social-Ethical Culpability (Teoría de la Culpabilidad Ético Social) of Dr. Gerhard Dannecker, Professor at the University of Bayreuth in Germany, with adaptations to our constitutional and criminal legal system.\n\n\nAttribution of criminal liability for legal persons: starting from an own subjective liability or self-liability (not strict liability), when in the name or on behalf of the same, and for their direct or indirect benefit, they do not prevent crimes from being committed, therefore they are liable for the:\n\n\nCrimes committed directly by legal representatives, members of bodies with authorization to decide or organizational or control powers of the Legal Person. Crimes committed by persons subject to the authority of the persons in subsection a. Crimes committed by intermediaries external to the legal person.\n\n\nThe Legislator, by creating the criminal liability of the legal person and the criminal types, gives them the capacity to act, consequently, the capacity to be guilty for the crimes they commit.\n\n\nCapacity for Culpability of a legal person: Legal persons have the capacity to act, they are subjects of duties and obligations, they organize themselves under the principle of freedom, in such a way that they can and must adapt their organizational structure to avoid the commission of crimes, and have an internal organization that is efficient in preventing them, for example through an adequate establishment of prevention models, practices, and anti-corruption policies, that are effective and highly efficacious.\n\n\nIn this way, when the actions they develop deviate from the obligations of the Legal System, this translates into a behavior different from that which is required by the legal system, being capable of adjusting their conduct to what was expected, that is, another conduct could be demanded of them, through adequate control of their management, which results in them being responsible for the illegal actions that the legal person carries out within its scope of business.\n\n\nThe foregoing entails a social-ethical reproach derived from the transgression of the norm, since society expects companies to act in accordance with the law, to avoid economic and social problems, and inequalities. Therefore, they deserve to be reproached for the conduct contrary to law that they carry out, and to have a proportional penalty imposed on them according to each specific case.\n\n\nIn relation to what has been said, it is feasible to affirm that there is no constitutional transgression of numeral 39 of the Political Constitution, in the term \"person,\" interpreted evolutionarily, it involves both a natural and a legal person, and the norm does not speak of the culpability of the natural person, but rather speaks of person, for which reason the dogmatic development of the issue is totally feasible and respectful of the constitutional order; and at the same time, it makes possible the creation of a theory of crime that is parallel, but for the subjective liability of the legal person.\n\n\nWith the foregoing, this Office hopes to have provided additional elements that help to understand that the liability procedure for legal persons proposed by the consulted bill was devised with a criminal nature.\n\n\nIt is important to point out that the bill is structured in such a way that it determines the generalities in substantive matters in its first articles and subsequently, the creation of the criminal process for legal persons. The drafting changes between the first text of the bill published in Gazette No. 42 of February 28, 2019, Scope 47, and the substitute text of the bill published in Gazette No. 76 of April 25, 2019, Scope 90, do not generate a substantive change in the bill and its motivation, but are characteristic of the legislative function, and consequently, they clarify and specify the text of the bill.\n\n\nIt seems appropriate to comment that, in the document sent by the Public Defense to respond to this Committee's consultation –Official Letter No. JEFDP-0286-2019, since it points out that the Constitutional Chamber has indicated that the criminal liability of legal persons cannot be established; the foregoing is respected, but not shared, due to the extensive exposition made earlier, regarding the possibility of developing a criminal liability for legal persons that is respectful of Constitutional Law.\n\n\nThe Public Defense also pointed out that the purpose of said institution is distorted, since they were created to serve vulnerable populations; which is respected, but also not shared, since the Public Defense has the purpose of guaranteeing the right of defense of the accused, not only serving people with limited resources. The law provides the mechanism to charge fees to a person who has economic resources; specifically, Article 152 of the Organic Law of the Judicial Branch states:\n\n\n\"The Public Defense shall provide a public defender to any accused or detained person who requests its services. The authority processing the case shall warn them that, if it is demonstrated that they have economic solvency, they must appoint a private attorney or pay the Judicial Branch for the services of the public defender, according to the determination to be made by the judge.\n\nLikewise, the employees of the Judicial Investigation Agency and other judicial servants shall have the right to have a public defender appointed for them, when they are brought before the courts or the disciplinary body, for matters directly related to the exercise of their functions.\n\nIt shall also provide a defender, in non-criminal agrarian proceedings, to the party that requests it and meets the requirements established by the law on the matter.\"\n\n\nWhich makes it possible to demonstrate that, even when a natural accused person has economic resources, they may request the services of the Public Defense, which, due to the constitutional principle of equality (Article 33 of the Political Constitution), could not be denied to an accused legal person; especially when the corresponding fees can be charged to them.\n\n\nAdditionally, the motion to create a Registry of Attorneys would imply a greater expenditure of resources in the Judicial Branch, considering the magnitude, complexity, and time that a case of this nature normally entails, in addition to the logistics for its implementation.\n\n\nLikewise, numerals 93 and 100 of the CPP establish the right of the accused to choose a practicing attorney, and subsidiarily the appointment of a public defender would proceed, which is the reason why the bill maintains normative coherence with the criminal procedural regulation; however, the creation of a Registry of Attorneys, who would be private, could imply friction with current legislation, since the presence of a private attorney in a criminal case is only under the trust of the accused, but it is obligatory to provide a public defender because the Ius Puniendi of the State must be balanced, and guarantee the right of defense; in which case, public defenders are public officials, subject to the principle of legality, unlike a private defender.\n\n\nWe must also refer to what was pointed out by the Supreme Court of Justice, in Official Letter No. SP-66-19 which responds to the consultation of the Special Commission that will be in charge of hearing and issuing an opinion on bills required to achieve the Accession of Costa Rica to the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), File No. 20.992, which indicated that \"the bill does have an impact on the functioning of the Judicial Branch, because it implies an increase in the tasks that correspond to the Public Ministry and, in this case also, to the Public Defense (…).\" Given that they did not oppose the text, but rather it only affects the functioning of the Judicial Branch, this does not make the adoption of the bill impossible, but it will require approval by a qualified majority.\n\n\nIn relation to general questions that may arise regarding the proportionality of the fine penalty, this Attorney General's Office already indicated through Legal Opinion No. OJ-025-2018:\n\n\n\"… we consider it necessary to make a final comment on the alleged disproportion argued by the MP in the legal parameter of the fine provided as the principal sanction to punish legal entities for acts of bribery. Regarding this point, we must indicate, firstly, that the questioning does not present any objective element in support; secondly, that it does not take into consideration that the formula offers a minimum and maximum that would allow the judge to determine the proportional penalty for each specific case according to the seriousness of the infraction in question; thirdly, that it overlooks that in transnational bribery, economic transactions, improperly obtained benefits, and the impact can reach very considerable dimensions; and, fourthly, that the maximum penalty provided is within the average parameters provided by the member countries of the OECD Working Group[3], and that this body recommended the country increase the amount established in Article 44 bis of the Law against Corruption and Illicit Enrichment, which has an approximate maximum of 440 million colones.\"\n\n\nLastly, we want to refer to the considerations regarding the differences between confiscation (comiso), seizure (decomiso), and other figures currently discussed in the legislative stream; indicating the following:\n\n\nSeizure or attachment (decomiso o secuestro) has been regulated for at least 50 years in our criminal procedural regulations. Article 198 of the current Code of Criminal Procedure regulates it; it is a preventive and provisional figure of a precautionary nature. The procedural regulations also provide for the possibility that seized or attached goods be provisionally handed over to their owners (Article 200 of the Code of Criminal Procedure).\n\n\nSeizure (decomiso) does not mean the extinction of domain over the seized goods.\n\n\nConfiscation (comiso) is a civil consequence of the crime (Article 110 of the Criminal Code), it has also existed for many years; but the difference between confiscation (comiso) and seizure (decomiso) is that confiscation (comiso) can only be applied through a final criminal sentence by a Judge, and it is related to the instruments, things, and values used to commit the crime, saving the right that the victim or third parties may have over them. It is the State, through the Public Ministry, that has the burden of proof to demonstrate that condition and the judge who grants the confiscation (comiso).\n\n\nCurrently, the legislation allows for the preventive attachment of all goods that are the property of a legal person (Article 263 of the Criminal Code). The foregoing is incorporated in the bill and does not imply any legal novelty.\n\n\nSeizure (decomiso) does not mean the loss of ownership of the goods. For a good to be able to be confiscated (comisar), it is the responsibility of the Prosecutor's Office and/or the Attorney General's Office to demonstrate that it was used in or is the product of the commission of a crime.\n\n\nBoth preventive seizure (decomiso) and confiscation (comiso) are requirements established in the Anti-Bribery Convention and its recommendations, both from the OECD.\n\n\nIn the extinction of domain (extinción de dominio), which is not seen or included in this bill; it is the responsibility of the owner of the good to prove the legality of its acquisition, which does not happen in criminal matters, which does not happen in the bill because it is a criminal matter, the burden of proof rests with the State.\n\n\nRegarding the summons and default (rebeldía) of the legal person, we must clarify that it is not judged in absentia; the representation of the legal person is held by the public defender, in a highly exceptional manner; because the Prosecutor must exhaust all means to summon the legal representative, resident agent, or proxy of the legal person. If this is not achieved, the condition of legal representative, resident agent, or proxy is held by the public defender assigned by law, in the capacity of procedural curator (defense material) and technical defense; the considerations regarding what a procedural curator can and cannot do are found in the civil procedural legislation.\n\n\nAdditionally, we have a precedent for the defense of natural or legal persons who are not present in the process, clearly in civil matters within the criminal process, as provided for in Article 120 of the Code of Criminal Procedure, in cases of a civil defendant who cannot be located, they are notified by edicts and the public defender is appointed ex officio to represent their interests, which can be homologated for criminal matters, since in the case of a legal person, it would be a change in representation. Then, the legal person is present in the process through the public defender, who represents it, and this is exceptional, therefore it is not a trial in absentia.\n\n\nIt is necessary to point out that in other countries whose legal system is Greco-Roman, and is based on civil law, such as Spain, Chile, Argentina, and even Guatemala, there are laws on subjective criminal liability of legal persons, which has been determined to be respectful of criminal law and their constitutional law; which in turn have fundamental precepts similar to those of Costa Rica.\n\n\nIn fact, Spain, through its jurisprudence since 2015[i], has developed the criminal liability of legal persons; determining the self-liability (autorresponsabilidad) that they bear, for not avoiding the commission of crimes.\n\n\nIt is clear that this bill responds to the evolution of criminal law, but guarantees due process to the legal persons that would be charged, respecting the principles that comprise it and that have been developed constitutionally since the creation of the Constitutional Chamber, and more specifically from judgment 1739-92 of the Constitutional Court, guaranteeing legal persons equality with respect to charged natural persons, effective judicial protection, the right of defense, the assistance of legal counsel, the notification and charging of the facts, a public process, with all guarantees, the presumption of innocence, and all the constitutional and legal principles that inform the criminal process.\n\n\nIV. CONCLUSION\n\n\nIn this way, we respond to the request made by the Special Commission that will be in charge of hearing and issuing an opinion on bills required to achieve the accession of Costa Rica to the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), through official letters number AL-20992-OFI-0245-2019 and AL-20992-OFI-403-2019. We hope that the considerations presented contribute to the analysis work under the charge of the consulting Commission.\n\n\nSincerely yours,\n\n\nLicda. Amy Román Bryan\nPublic Ethics Attorney (Procuradora de la Ética Pública)\n\n\n[1] Yakye Axa Indigenous Community Case VS. Paraguay, judgment of June 17, 2005.\n\n[2] González Sierra, Pablo. Doctoral Thesis \"La Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas\" (The Criminal Liability of Legal Persons). University of Granada, Department of Criminal Law. 2012.\n\n[3] Some countries, as is the case of the Czech Republic (54 million euros), have maximums far superior to that proposed by the bill. Other examples, which may be of interest for the assessment of the fine sanction provided for in this legislative initiative, are: Austria (1,300,000 euros), Belgium (6,600,000 euros), Germany (10,000,000 euros), Greece (2,000,000). “The liability of legal persons for foreign bribery: A stocktaking report”, OECD, p. 129 to 147, 2016.\n\n[i] Judgments STS 613/2016 resolution 154-2016; STS 757/2019 resolution 123-2019, STS 1470/2019 resolution 234/2019, all from the Criminal Chamber, Madrid seat, Supreme Court, SAP LO 153/2019 resolution 104-2018 of the Provincial Court of Logroño."
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